En esta clase vamos a avanzar con el diseño del marco teórico del proyecto. La organización de esta estructura nos va a ayudar a tener una mirada profunda y analítica de nuestro objeto de estudio y nuestro problema de investigación. Este apartado es importante porque pone en juego nuestras matrices de pensamiento. Es decir, nuestra cabeza para ver las cosas y establecer criterios de interpretación de la realidad estudiada. Para graficar la influencia del marco teórico en nuestros modos de ver las cosas podemos tomar el caso aparentemente trivial puede ser la óptica de apreciación de un partido de fútbol y la obtención de puntos de vista divergentes que ofrecen los árbitros, jugadores, aficionados, periodistas, empresarios, dirigentes, directores técnicos, entrenadores. La educación deportiva en cada uno de estos participantes ofrece marcos teóricos que reporta los criterios de interpretación de la realidad con herramientas semióticas muy diferentes por sus singulares historias de vida deportiva.
Insistimos con esta idea: nuestros modos de pensar, nuestra formación cultural, nuestra experiencia de vida posee teorías implícitas o teorías mudas con las cuales nos desenvolvemos en nuestras prácticas de la investigación. Es el caso de la constitución patriarcal androcéntrica, binaria y heteronormativa que podemos advertir en los deportes tradicionales y ortodoxos que impregna la conciencia de sus participantes. Son teorías latentes que operan en las situaciones motrices codificadas mediadas por lenguajes y técnicas corporales aprendidas en las trayectorias de vida deportiva. Son teorías que pueden ser revisadas, desmontadas para el autoconocimiento de sí mismo y del otro.
Los marcos teóricos cobran sentido en sus interpelaciones con la realidad, el marco teórico no es una estructura fija disociada de las prácticas, es una composición en perpetuo flujo y movimiento. Sus redes conceptuales ofrecen distintos niveles de cambios, rupturas, desplazamientos en sus sistemas de relaciones. Las construcciones teóricas poseen movilidad porque se ponen en juego en los hechos cotidianos de las prácticas. El hacer la teoría exige el diálogo con la realidad que se postula para su estudio.
A las teorías las proyectamos en los hechos sociales, las llevamos al trabajo de campo, las ponemos a prueba. A partir de esa confrontación fenomenológica de nuestras ideas teóricas con nuestra porción de realidad, se establece un pasaje de lo latente a lo manifiesto. Es decir, cuando tomamos el caso de las múltiples formas expresión corporal de las performances callejeras, muestras, desfiles, escraches, la denuncia, la marcha, movilización, protesta poniendo el cuerpo como el mensaje de comunicación. El conjunto de estas manifestaciones es un dato latente, un síntoma de un proceso que está en curso. Este dato emergente de la realidad para comprenderlo y convertirlo en un dato manifiesto exige el diseño de una matriz de interpretación teórica que identifique las razones explicativas de las causas de su aparición en la trama de la cultura.
Las teorías cobran sentido cuando sus operaciones reflexivas operan en las explicaciones de los significados del dato. La potencia teórica del análisis se advierte cada vez que se invierte lo mudo en lo hablado (el pronunciar la palabra declarando una identidad corporal, asegurando el retorno de lo reprimido y liberando las dimensiones negadas del cuerpo que se verbalizan abusos, maltratos, injusticias, acosos). Las teorías implícitas se convierten explícitas (aquellas teorías guiadas por la intuición, la corazonada, la capacidad sensible de los investigadores que se logran objetivar las matrices teóricas que guían las acciones).
Las teorías operan con pasajes de lenguajes invisibles a los visibles (cuando se desenmascaran las tramas ocultas de la realidad y se descubren aspectos ocultos de la subjetividad del investigador que operan como obstáculos epistemológicos en el tratamiento de los objetos de estudio). Las teorías sirven para analizar el significado de los datos en apariencia invisibles en sus versiones de lo no dicho, los silencios, los lapsus, los actos fallidos, el chiste, la broma que a veces pasan desapercibidos y contiene pistas valiosas para decodificar las particularidades expresivas de nuestro objeto de estudio
Cuando hablamos y escribimos nos exponemos con los marcos teóricos que nos constituyen como sujetos investigadores. Cada palabra que usamos y la manera en que la ponemos en juego deja entrever nuestras formas de ser y de relacionarnos en el mundo. Nos muestra con nuestros capitales culturales, con nuestros repertorios del lenguaje recogidos en nuestros trayectos de vida. Las incursiones que hacemos por ámbitos deportivos, artísticos, políticos, escolares, familiares, religiosos convergen en nuestras mentes y establecen estructuras de pensamiento con las cuales vamos a operar en los ejercicios de investigación.
En este sentido, al momento de empezar a organizar el marco teórico, resulta conveniente aprovechar el vocabulario en el que estamos formados y tenemos dominio conceptual para dotar de potencia teórica a las interpretaciones de los estudios e investigaciones posibles de realizar. Las incursiones con los marcos teóricos se hacen utilizando sistemas codificados del lenguaje. Por ejemplo, podemos identificar en el montaje de diversas estructuras diferenciadas. Estructuras con un léxico de la praxiología motriz, un glosario de palabras nativas de un grupo de practicantes de danzas afro, un vocabulario técnico de los reglamentos deportivos, un discurso críptico metafórico de los practicantes de la percusión corporal, un diccionario de palabras de uso recurrentes en la Educación Física, una codificación de términos en el ámbito de la fisiología del ejercicio físico. En cada una de estas variantes codificadas del lenguaje, se ponen en juegos marcos teóricos diferentes. En muchos casos con un nivel de desarrollo avanzado que lo hacen autorreferentes, en campos de acción autónomos y cerrados sobre sí mismos.
El marco teórico del investigador hace a la competencia lingüística e interpretativa de un espacio acotado de participación social, nos referimos a la pericia para captar las lógicas de funcionamiento del objeto de estudio. El manejo con oficio del conjunto de palabras de un deporte con comprensión lectora en perspectiva biomecánica, ergonómica, reglamentaria, sociológica, pedagógica marca un perfil del investigador y de la investigación. Las investigaciones se apoyan en un amplio repertorio de plataformas teóricas metodológicas para brindar potencia explicativa a los fenómenos estudiados. Los marcos teóricos metodológicos son argumentos que brindan estructuras para el abordaje. En este sentido podemos ligarlo al armado de los moldes y los encofrados que contienen a los materiales de investigación.
Los proyectos de investigación poseen revestimientos teóricos. Están movidos por las preferencias de autores, el empleo de conceptos que tienen procedencias disciplinares del conocimiento. Este señalamiento es clave porque en el armado del marco teórico es conveniente hacer un uso reflexivo de los conceptos que cada autor nos ofrece y emplearlos en forma correcta. Son influencias que marcan una manera de apreciar la realidad, el uso lúcido de estas influencias deja en evidencia el dominio de las palabras empleadas y la claridad conceptual para ubicarlas correctamente en la propuesta de investigación. Las categorías teóricas, -los conceptos- son ordenadores de nuestras claves de lectura, por eso es tan importante explicitar teorías mudas, hacer vigilancias epistemológicas o confesiones teóricas.
En el marco teórico, no se puede tocar de oído, es necesario explorar las palabras claves utilizadas, entender sus significados, encontrar definiciones, ver sus ubicaciones dentro de un sistema del lenguaje y sus conexiones con otras palabras en un campo especializado. El perfil del investigador se expone en el tipo de construcción del marco teórico propuesto. En la resolución del marco teórico se infiere el tipo de tratamiento que se hizo de los materiales de investigación.
Ser conductista (apelando a reforzadores, premios y castigos en las sesiones de crossfit), empirista (en el uso de pruebas, mediciones, evaluaciones físicas permanentes de los atletas), psicomotricista (en la forma de catalogar las expresiones de la motricidad ligadas a la estructuración de los esquemas de tiempo, espacio, cuerpos y objetos en el desarrollo de la persona), tecnófilo (en las incursiones con las culturas digitales, la incorporación de tecnologías de la información y la comunicación en las clases de campus virtuales sobre clínicas deportivas), alternativo (en los deportes y juegos de la cultura urbana), tradicional (propuestas de Educación Física con el requisito indispensable del enfrentamiento cara a cara) o la combinatoria de estas ascendencias explica o brinda una plataforma teórica donde se desenvuelven los investigadores de la disciplina. Las posiciones asumidas en el proceso de investigación llevan las influencias de múltiples discursos que están incorporados en la experiencia biográfica de cada investigador.
La operacionalización de la matriz interpretativa muestra sistemas clasificatorios de la realidad, con ejes de indagación o análisis peculiares eligiendo perspectivas, planos y ángulos de apreciación. El marco teórico de un investigador podemos identificarlo en las grillas de observación de clases de Educación Física, la guía de lectura de manuales, los recetarios para ficheros de autores, los protocolos de intervención educativa, las planificaciones, programaciones y evaluaciones de la actividad física. Las claves de interpretación de los problemas de investigación o los objetos de estudios del campo de la Educación Física hacen patente la hermenéutica personal del observador analista cada vez que podemos prestar atención a cómo nos presenta su versión de los fenómenos, acontecimientos, eventos, episodios desde distintos puntos de vista y ángulos de la mirada.
Entonces, para empezar a avanzar con un borrador de marco teórico sugerimos pensar muy bien en la elección de aquellas palabras claves o categorías teóricas que nos ayudan a establecer nuestro perfil de investigador con nuestra carta de presentación que se formaliza en una guía de observación y lectura de nuestra referencia empírica teniendo focalizados ejes de indagación específicos.
A modo de ejemplo ilustrativo de un marco teórico con la materialización de categorías en las prácticas de intervención docente, señalamos la idea de estructuración de una clase tradicional. Cuando se arman las partes (inicial, central, cierre), se establecen criterios de distribución del tiempo, de preparación del espacio para la interacción, selección de los materiales didácticos y señalamiento de los contenidos específicos a trabajar. En la clase aparecen las categorías de tiempo, espacio, materiales, didáctica, contenidos, orden comunitario. En este caso particular corresponde tener en claro que tipo de definición se asume de cada concepto y como se establece una articulación integrada entre las partes. En este esquema organizador de la realidad subyace una matriz de formación teórica y metodológica internalizada como receta de la actuación profesional.
En las clases de propuestas corporales organizadas en la informalidad de los encuentros callejeros (aprendizajes de técnicas corporales de skate, roller o slickeline) las formas de interacción ponen en juego estructuras de clases más laxas e improvisadas. Las reuniones para el desarrollo de talleres vivenciales son fortuitas, sin residencia fija y estable, con tiempos de despliegue físico sin horarios preestablecidos. En esta versión alternativa en la realización de una clase con un compromiso central del cuerpo en las actuaciones, se muestra otra manera de concebir la práctica que pone el acento en el estado de ánimo, el deseo paroxístico de la reunión social para las descargas adrenérgicas espasmódicas (el caso de los bailes urbanos y danzas afroantillanas retrata con nitidez esta idea).
Las clases en estos formatos, que en algunas situaciones se manifiestan en escuelas itinerantes, no tienen un orden preestablecido ni una secuenciación racional de contenidos. En este marco teórico, se cree en el tanteo experimental, el uso del lugar (el espacio público de la ciudad) como taller o laboratorio de ensayo y experimentación de trabajo corporal sin la gramática deportiva de etapas evolutivas señalizadas de lo más simple a lo más complejo que visualizamos en academias de danza, escuelas de artes marciales o Institutos de Educación Física. Las clases de par kour, acrobacia en telas, o jugger se arman en el desorden desescolarizado de la cultura urbana.

Descripción de las formas de representación. Elaboración propia.
En el diseño de los marcos teóricos, el recurso gráfico atiende a las posibilidades estéticas y comunicativas que ofrecen las propiedades específicas del objeto de estudio. Se encuentran formas del trazo hechas a la medida de los temas de investigación.
La red
En este gráfico se utiliza el cruce de dos categorías teóricas principales: deporte y cultura. Estas categorías poseen a la vez categorías secundarias. El concepto de deporte agrupa las subcategorías de sujetos, prácticas, códigos, saberes, referencias empíricas y discursos. En el caso de la palabra cultura, contiene las subcategorías digitales, ensamblaje, sincrético, híbrido, tradicional y ecléctico.
La disposición de esta red conceptual posibilita distintos tipos de lecturas en los particulares anudamientos entre los ejes verticales y horizontales. A partir de estos nudos conceptuales podemos establecer caracterizaciones y contrastes.
El sujeto del deporte posee rasgos particulares cada vez que lo especificamos en alguna de las variantes culturales disponibles en el eje vertical. La misma operación de interpretación aplica en el resto de las subcategorías ubicadas en el eje horizontal de la red.

Descripción de las formas de representación. Elaboración propia.
La estrella
En el armado del marco teórico con la figura de la estrella podemos identificar la disposición de dos niveles de categorización teórica.
En primer lugar, la representación gráfica ofrece tres categorías teóricas principales: la fuerza, la resistencia y la velocidad.
En un segundo lugar el dibujo muestra tres categorías teóricas secundarias: Fuerza resistencia; Fuerza velocidad y Resistencia de la velocidad.
El diagrama expone con nitidez un sistema de relaciones entre conceptos y facilita la comprensión de los significados de cada uno de los conceptos que conforman la estructura. Un marco teórico de este tipo es un ordenador de ideas que encauza las interpretaciones con abordajes precisos y focalizados en el tema de la planificación y programación del entrenamiento deportivo.
La telaraña
En el tejido conceptual de la telaraña aparece otro criterio de composición. Se establece la disposición de hilos conceptuales que adquieren el estatuto de conceptos: cuerpos, espacios, tiempos, objetos. Son los hilos fundamentales a partir de los cuales se teje la base de una matriz teórica.
Sobre esta base de conceptos se organiza una técnica del tejido conceptual que parte del centro a la periferia en círculos concéntricos. Al completarse un movimiento completo de una vuelta en las orientaciones centrífugas, aparecen unas secuencias de sucesiones de hilos que tienen el rango de subconceptos: predeportivo, mini deporte, deporte infantil, deporte de cadetes y deporte de juveniles.
En este recurso de la ilustración se muestra el tejido de una trayectoria de vida corporal con los pasajes de una etapa a otra en edades cronológicas y biológicas. Este recorrido es lo que constituye una gramática de la formación deportiva. La historia de vida deportiva de una persona se entreteje en el itinerario existencial cruzando los hilos conceptuales rectos y los hilos conceptuales circulares.
Actividad
- Hacer un listado de palabras claves que conforman nuestra matriz de interpretación.
- Diseñar una red conceptual que señale las articulaciones entre las categorías teóricas seleccionadas.






