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Criterios, circunstancias y decisiones entre la formulación del proyecto y la publicación de los hallazgos

Mónica Petracci

Un proceso de investigación entreteje niveles epistemológico-teóricos, metodológicos y técnicos de un modo particular (Besse, 2011), cuyo entramado articula la construcción del problema, las decisiones metodológicas y las analítico-interpretativas.

La idea que guía este capítulo es exponer una breve reconstrucción de los lineamientos iniciales, las circunstancias (previstas e imprevistas) que los atravesaron, y las decisiones tomadas durante el proceso de investigación iniciado en 2017 –con la formulación del proyecto “Relaciones médico-paciente y Nuevas Tecnologías de Comunicación y Salud” para la Programación Científica 2018[1] de la Secretaría de Ciencia y Técnica (secyt) de la Universidad de Buenos Aires (uba)– y finalizado en 2021, con la publicación de una selección de hallazgos en este libro.

Durante los cuatro años transcurridos entre la escritura del proyecto y la redacción de los artículos para este libro, el avance incesante y extendido de la denominada “era digital” dejó su marca en el título del proyecto de investigación: la calificación que el adjetivo “nuevas” daba aún a las tic en 2017 quedó definitivamente atrás en 2021.

El capítulo está formado por cuatro secciones: “Objetivo, unidad de análisis, hipótesis”; “Metodología”; “Perfil de la muestra definitiva”; “Análisis e interpretación”.

Objetivo, unidad de análisis, hipótesis

A partir de un interrogante centrado en la perspectiva médica sobre los procesos tecnológicos y de digitalización contemporáneos en el campo de la salud, el objetivo general fue comprender y describir las representaciones sociales, las opiniones y las prácticas que abarca la eHealth de médicos de las especialidades clínica (medicina interna) y medicina general/familiar que desempeñan su práctica profesional en el Área Metropolitana de Buenos Aires (amba)[2], Argentina.

En el complejo e intrincado panorama de los recursos humanos en el sistema de salud en la Argentina (Vallese y Roa, 2006; msal– Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud, 2012, 2015a, 2015b), las especialidades mencionadas[3] –clínica (medicina interna) y general/familiar– fueron elegidas tanto por las características específicas de cada una, cuanto por las diferentes perspectivas en el ejercicio profesional. A su vez, la comprensión de las opiniones de los profesionales de la salud sobre la faceta social de temas vinculados a sus especialidades médicas (por ejemplo, de salud y derechos sexuales y reproductivos) es parte del recorrido investigativo que algunas de las autoras de este libro venimos desarrollando desde hace dos décadas (Ramos et al., 2001; Gogna et al., 2002; Petracci, 2005; Schwarz, 2010; Szulik y Zamberlin, 2017; Elicabe, 2020).

La hipótesis –entendida y reflexionada como hipótesis de trabajo en el marco “flexible” y “fluido” (Ragin, 2007: 286) de un estudio cualitativo– fue elaborada sobre la base de conjeturas desprendidas de la revisión de la literatura sobre la relación médico-paciente publicada entre 1980-2015, período en el cual eHealth emergía como foco de investigación y publicación (Petracci et al., 2017), y del análisis de las definiciones de eHealth (Petracci y Schwarz, 2020). Quedó así formulada: la perspectiva médica sobre eHealth se asienta, por un lado, en el posicionamiento más general sobre la tecnología y, por otro, en las experiencias del ejercicio profesional en el sistema de salud.

Metodología

En esta sección se desarrollan los fundamentos de las decisiones sobre el tipo de estudio, de muestra, las dimensiones de la guía de pautas del relevamiento, el trabajo de campo y la muestra definitiva. Para su elaboración, fueron consideradas las áreas y los criterios[4] para informar investigaciones cualitativas desarrollados por Tong et al. (2007).

Tipo de estudio: investigación cualitativa

A partir de una posición basada en la complementariedad de paradigmas, la puesta en diálogo de enfoques teóricos sociales y comunicacionales, el planteo inicial de hipótesis de trabajo y la formulación del objetivo general, adoptamos un diseño metodológico cualitativo. En primer lugar, porque este se sustenta en un modo de aproximación a lo social que busca comprender e interpretar sentidos y significados desde la/s perspectiva/s de los actores sociales (Sandoval Casilimas, 1996; De Souza Minayo, 2005) y está guiado, parafraseando a Kornblit (2007: 9), por la relevancia del lenguaje y el paradigma de la comprensión (no de la explicación). En segundo lugar, porque el diseño flexible –una característica de las investigaciones cualitativas destacada por la literatura (Freidin y Najmías, 2011)– favorece el ingreso a un territorio de conocimiento dinámico, como es el de eHealth, que nos llevaría a nuevas preguntas respecto de las formuladas inicialmente, replanteos de la problematización teórica, evaluaciones metodológicas y técnicas del trabajo de campo.

El campo de la salud y el de Comunicación y Salud cuentan con una profusa producción de conocimiento –que, a su vez, contribuyó a fortalecer– basada en investigaciones cualitativas. Algunos pocos ejemplos a nivel regional, y sin pretensión de exhaustividad, lo ofrecen las ponencias presentadas en los Congresos Iberoamericanos de Investigación Cualitativa en Salud y en Congresos organizados por la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (alaic).

Con relación al campo de la salud, el abordaje cualitativo inspiró enfoques de las ciencias sociales y despertó interés tanto en los organismos públicos gubernamentales en salud como en la formación de quienes trabajan en instituciones sanitarias, especialmente en la atención primaria. Las diferentes corrientes de pensamiento en el campo social de la salud y el reconocimiento del carácter histórico, social y político de los procesos de salud-enfermedad-atención-cuidados consolidaron la investigación cualitativa en salud en América Latina en la década de los años ochenta del siglo pasado. Para Amezcua y Gálvez Toro (2002), en la investigación cualitativa en salud convergen diferentes disciplinas (sociología, antropología, medicina, enfermería, trabajo social, entre otras) y tradiciones teórico-metodológicas –Sociología en Salud (instrumental y técnica), Sociología de la Medicina (centrada en la medicina como institución social), Sociología de la Salud, Medicina Social, Salud Colectiva, entre otras–. Mercado-Martínez (2002) identifica tres corrientes/actores que abordaron la investigación cualitativa en salud desde una perspectiva crítica en la región: la medicina social, los movimientos de base y los estudios socioculturales. En una revisión crítica de 128 artículos de México publicados entre 2000 y 2009 en revistas de alto impacto, Mercado-Martínez et al. (2011) destacan el incremento de la producción en ese período, así como los retos teóricos, temáticos y empíricos pendientes para lograr su consolidación.

La diversidad disciplinaria presente en el campo de la investigación cualitativa en salud supone, para Calderón (2014: 8), “el desplazamiento nómada hacia las periferias, hacia las zonas de intersección y encuentro con los campos de los otros, con la consiguiente pérdida de seguridad que conlleva relativizar nuestros títulos, nuestros lenguajes y nuestras identidades corporativas”. En esa dirección, Chapela (2014) resalta que la transdisciplinariedad es uno de los principales desafíos del campo de la investigación cualitativa en salud.

Con relación al segundo de los campos mencionados –Comunicación y Salud–, cabe señalar que Denzin y Lincoln (1998) ya habían señalado la expansión de la investigación cualitativa desde los estudios pioneros en antropología y sociología a otras disciplinas de las ciencias sociales, comunicación entre ellas. En América Latina, desde la década de los años setenta del siglo pasado, este tipo de investigación ocupa un lugar central en aquellas posturas que –con las miradas críticas de la teoría de la recepción, el análisis del discurso, el feminismo, y los estudios culturales– valorizaron el proceso de construcción de sentidos sociales, lo comunitario y la comunicación popular, la participación, la interculturalidad, la construcción de autonomía, el género, y la ampliación de derechos en lo que respecta a la salud individual y colectiva (Petracci, 2015). En la revisión bibliográfica realizada por Ngenye y Kreps (2020), los autores destacan la utilidad de la investigación cualitativa y valoran la elaboración de diseños metodológicos basados en métodos diversos, como la etnografía y la teoría fundamentada, para producir datos e interpretaciones que permitan hacer un aporte a la comprensión profunda de los problemas y procesos comunicacionales vinculados a la salud y su promoción.

Pistas del camino a recorrer para dar respuesta al desafío transdisciplinar que la investigación cualitativa en salud tiene por delante –de acuerdo con lo señalado por Chapela (2014)– pueden encontrarse en las “claves de lectura” de Rodríguez Zoya (2017: 45) sobre la configuración de Comunicación y Salud como un “campo transdisciplinar emergente a partir de una relación dialógica y recursiva entre el dominio de la comunicación y el de la salud”. En esa dirección, el diseño cualitativo de la investigación sostiene miradas analíticas e interpretativas que buscan poner en diálogo los saberes de autores de la antropología, comunicación, sociología, etc. y releer de modo transversal los hallazgos de esas miradas.

Tipo de muestra

Si bien el muestreo de una investigación cualitativa no busca la generalización de los resultados como ocurre en los estudios cuantitativos con muestras probabilísticas, la bibliografía sobre investigación cualitativa enfatiza tanto la riqueza de los datos surgidos en una situación de entrevista (nada o poco pautada), cuanto las decisiones referidas al muestreo (Sandelowski, 1995; Martín-Crespo Blanco y Salamanca Castro, 2007; Martínez Salgado, 2012; Oppong, 2013). Entre las decisiones sobre las que se enfatiza se encuentran las referidas al tipo de muestra cualitativa, el modo de contactar a los entrevistados, el tamaño definitivo y la saturación.

El tipo de muestreo fue no probabilístico por cuotas, basadas en dos variables: sexo (categorías: mujer/varón/otra opción/prefiere no contestar) y edad (categorías: 25-39/ 40 y más). En el armado de las cuotas, se tuvo en cuenta el proceso de feminización en la profesión médica y las especialidades señalado por la literatura (Abramzón, 2005; msal-Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud, 2012, 2015a, 2015b; pnud, 2018). El criterio de ingreso fue la especialidad profesional conforme la categorización mencionada previamente.

Entrevista y guía de pautas

La recolección de información se realizó a través de entrevistas presenciales, cara a cara, en los lugares de trabajo o donde los entrevistados indicaran. Se empleó una guía de pautas con consentimiento informado. Esta, formada mayoritariamente por preguntas abiertas y algunas semicerradas, fue el resultado de un proceso de elaboración colectivo en reuniones del equipo de investigación. Se realizaron cinco entrevistas piloto para constatar la duración y la comprensión de las preguntas del instrumento.

Las dimensiones de la guía de pautas fueron las siguientes: impresión general sobre cambios en la profesión médica en la última década; representación social de eHealth; opiniones sobre las tic en el campo de la salud en general y la relación médico-paciente en particular; implementación y evaluación de prácticas de eHealth; y proyecciones del campo y el ejercicio profesional a futuro. Los datos sociodemográficos relevados fueron los siguientes: sexo, edad, año de graduación, años de ejercicio profesional, nivel educativo de grado y posgrado alcanzado, especialidad, subsistema de salud de trabajo. Los capítulos del libro refieren a una selección de esas dimensiones.

Trabajo de campo y muestra definitiva

El trabajo de campo, realizado entre los meses de junio de 2019 y marzo de 2020, fue entendido como un espacio de interrelación entre los procesos de problematización teórico conceptual, la definición de los referentes empíricos y el diseño metodológico.

El contacto con los participantes, previo a la entrevista, fue realizado a través de dos vías: personal e institucional. La primera comprendió las siguientes modalidades: relación personal directa de la entrevistadora con la persona entrevistada; relación personal indirecta a través de una tercera persona conocida por la entrevistadora; relación personal indirecta de la entrevistadora con la persona entrevistada a través de contactos encadenados por sugerencia de entrevistados. Esta última es la vía que, estrictamente, definimos como “bola de nieve”.

La segunda comprendió contactos por correo electrónico y telefónicos con asociaciones profesionales (de médicos clínicos, generalistas, de familia) e instituciones sanitarias en la jurisdicción a entrevistar.

Una evaluación de los dos caminos empleados para contactar a los participantes indica que la vía personal ofreció mejores resultados que la vía institucional.

Las entrevistas tuvieron una duración promedio de 50 minutos y fueron realizadas, en su mayoría, en el lugar de trabajo (centros de salud, consultorios, etc.) o donde indicaran los entrevistados. Una vez concertados los encuentros, la interacción fue fluida y los participantes mostraron interés y una muy buena predisposición a opinar y contar experiencias.

Las principales dificultades fueron las siguientes: cumplimentar la cuota de médicas mujeres de 40 años y más; demoras entre el establecimiento de un contacto y la realización de la entrevista como consecuencia de las cargadas agendas y escasa disponibilidad horaria de los médicos; e interrupciones durante la realización de la entrevista ocasionadas por la aparición de situaciones imprevistas propias del ejercicio profesional.

La muestra definitiva quedó conformada por 43 casos. Con relación al tamaño definitivo de una muestra, Martínez-Salgado (2012: 616) sostiene:

[…] en este campo no hay reglas para decidir el tamaño de la muestra y, si hubiera que enunciar alguna, ésta sería: “todo depende”. Depende del propósito del estudio, de lo que resulta útil para lograrlo, de lo que está en juego, de lo que lo hace verosímil, y en última instancia, incluso de lo que es posible. Así, para poder juzgar si una muestra es adecuada hay que conocer el contexto del estudio.

Coincidimos con los comentarios de la autora sobre esta cuestión, ya sea que se trate de la muestra inicial prevista o de la que resulte ser la definitiva. En este estudio, la decisión sobre el tamaño final fue el resultado de dos cuestiones de diferente orden: por un lado, la permanente evaluación de la saturación, sin reglas predeterminadas, a medida que se realizaba el trabajo de campo mediante un procedimiento simultáneo de recolección y análisis preliminar; por otro, la decisión de concluir el trabajo de campo en marzo de 2020 como consecuencia de la imposibilidad de realizar contactos y entrevistas en instituciones de salud debido a la crisis sanitaria originada por la declaración de la pandemia de COVID-19 emitida por la Organización Mundial de la Salud (oms) y las medidas gubernamentales nacionales como el Decreto 297 de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (aspo) del 19 de marzo de 2020.

Perfil de la muestra definitiva

La edad promedio es 39.8 años (las edades mínima y máxima son 29 y 73, respectivamente). 28 entrevistadas son mujeres y 15 son varones. Con relación a la finalización de la carrera de grado: 1 concluyó en el período 1960-1969, 4 en el período 1970-1979, 5 entre 1990-1999, 7 en el período 2000-2009 y 26 a partir del año 2010. El número promedio de años de ejercicio profesional es 13.4.

Respecto a las especialidades: 12 son clínicos (medicina interna), 28 son médicos generalistas/de familia, y 3, de otras especialidades[5]. Del total, 19 se desempeñan en la Ciudad de Buenos Aires (caba), y 24, en el Gran Buenos Aires (gba). Trabajan en los tres subsistemas del sector salud: 20 lo hacen solamente en el sector público; 9 ejercen solamente en el sector privado; 1 se desempeña solamente en obras sociales; y 13 lo hacen en más de un subsector (con diferentes combinaciones).

La distribución completa de las variables se presenta en la Tabla 1. Perfil de la muestra, del Anexo.

Análisis e interpretación

El trabajo de campo, tal como fue entendido, fue un paso para generar criterios de codificación y categorías analíticas iniciales. El análisis y la interpretación buscaron ensamblar los conceptos del campo Comunicación y Salud con los criterios de codificación del material empírico para “comprender” y –sobre la base de la comprensión– “interpretar” a la luz del contexto normativo y de políticas públicas, de las trayectorias personales investigativas y de los enfoques teóricos de las autoras –cercanos a la antropología y la sociología, la comunicación social, las representaciones sociales, los enfoques de género y derechos, entre otros–.

Con relación a la interpretación, retomamos los aportes de la lectura conjunta de María Cecilia de Souza Minayo y Ana Lía Kornblit, de cuyas ideas transcribimos algunas. Para la primera autora, consiste en “[…] oír los relatos de campo como narrativas en perspectiva y no como informaciones, mucho menos como verdades” para “[…] enriquecer, con el conocimiento científico acumulado, con la historia y con el contexto, el significado de la narrativa de los interlocutores” (de Souza Minayo, 2010: 259).

Para la segunda autora, se trata de reconstruir las lógicas del punto de vista de los actores vía interpretaciones de segundo o tercer orden teniendo en consideración que “los resultados de las investigaciones cualitativas que escriben los científicos sociales son interpretaciones en las que intervienen sus propios mundos culturales (incluyendo sus trayectorias biográficas y su condición genérica)” (Kornblit, 2007: 10). Los verbatim fueron incluidos siguiendo los criterios analítico e ilustrativo expuestos por Kornblit (2007).

En síntesis, las interpretaciones desde diferentes enfoques volcadas en los capítulos analíticos de este libro amplían las posibilidades de lectura, la puesta en diálogo de autores, y la formulación de nuevos interrogantes.

Referencias bibliográficas

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  1. Número de identificación del Proyecto ubacyt: 20020170100727BA.
  2. Es la zona urbana común que conforman la caba y cuarenta municipios de la Provincia de Buenos Aires (Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Campana, Cañuelas, Ensenada, Escobar, Esteban Echeverría, Exaltación de la Cruz, Ezeiza, Florencio Varela, General Las Heras, General Rodríguez, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, La Plata, Lomas de Zamora, Luján, Marcos Paz, Malvinas Argentinas, Moreno, Merlo, Morón, Pilar, Presidente Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López, y Zárate).
  3. Las denominaciones fueron tomadas de la bibliografía mencionada sobre el tema, de la Nómina de Especialidades del Comité de Recertificación de la Asociación Médica Argentina (ama, 2021) y de sitios web organizacionales de medicina interna, medicina general y medicina familiar.
  4. Consolidated Criteria for Reporting Qualitative Research (coreq).
  5. Fueron aceptados tres profesionales, que ejercían las especialidades cardiología y gastroenterología al momento de realización de las entrevistas, dadas sus afinidades formativas y laborales con las especialidades definidas de ingreso a la muestra.


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