Un estudio exploratorio de su configuración en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén
Abril Lagos[1]
Introducción
Neuquén y Río Negro comparten “muchos factores sociales, históricos y geográficos”, y dos de sus principales medios de comunicación se radican en la región del Alto Valle[2] (Asociación por los Derechos Civiles, 2005: 32), donde se moviliza una buena porción de tránsito que vive en una provincia y radica sus actividades laborales o educativas en la otra. Efectivamente, la región del Alto Valle comparte una “ecología mediática similar” distribuida en dos departamentos de cada jurisdicción provincial, considerada como una misma región socioeconómica (Bergonzi et al., 2008: 175), cuya densidad poblacional en algunas ciudades ha posibilitado su desarrollo como centro publicitario y comercial (Bernardi, 2019).
En este marco, si las audiencias se constituyen como la segunda mercancía del trabajo concreto en la Industria Cultural[3] (Bolaño, 2006), resulta necesario ubicar la geografía que las interpela junto con las estructuras económicas que las rodean. Desde allí, el periodismo regional constituye un actor central en la construcción simbólica de la conflictividad social y en la visibilización de las problemáticas nor-patagónicas (Schleifer, 2018); y, al mismo tiempo, ese periodismo y quienes allí trabajan, atraviesan esas mismas problemáticas y conflictividad.
Por esto nos planteamos indagar en los procesos de organización colectiva que se presentan en el territorio del Alto Valle y ahondar sobre los procesos de identificación de les periodistas a través de la mirada de sus representantes gremiales. De esta manera, nos interesa conocer de manera exploratoria cómo se configura el sindicalismo de prensa en términos recientes y acercarnos al perfil de les trabajadores altovalletanos.
El marco teórico que encuadra a este trabajo se sustenta, fundamentalmente, en ciertas categorías de la Economía Política de la Comunicación, pues consideramos que esta perspectiva nos brinda herramientas adecuadas para analizar las transformaciones producidas en la estructura del capitalismo contemporáneo y las consecuencias que han impactado en las distintas esferas de la vida social y personal de los sujetos sociales (Garnham, 1983).
En el presente capítulo presentamos un breve perfil de les periodistas de la región en relación con el marcado de trabajo en el que se insertan. A partir de la revisión de antecedentes, reseñamos ciertos conflictos que resultaron clave desde la organización trabajadora a partir de documentación periodística y finalmente indagamos sobre el estado actual de la sindicalización periodística en el Alto Valle en diálogo con el primer Secretario General del Sindicato Único de Prensa de Río Negro, Nelson Namuncurá[4], y con el actual Secretario General del Sindicato de Prensa de Neuquén (y Secretario Gremial de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa), Flavio Ramírez[5].
Periodistas en un mercado de la periferia
Existen ciertas regularidades sobre el trabajo periodístico a nivel nacional que nos permiten acercarnos al perfil de les periodistas en términos generales y al mercado de trabajo en medios de comunicación en particular. No obstante, profundizar sobre el mercado periodístico regional resulta imprescindible para comprender el juego de relaciones específicas que lo caracterizan; de esta manera, centramos la mirada “en las relaciones de fuerza y de poder, externas e internas, que en sus múltiples acepciones están en la base de la construcción periodística de la ‘realidad’” (Schleifer, 2018: 85).
El quehacer periodístico que se ejerce en el Alto Valle se encuentra localizado en una relación de centro-periferia con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sitio neurálgico en la producción y distribución de noticias, donde las características productivas difieren a las del territorio norpatagónico (Bernardi, 2019; Schleifer et al., 2020). De esta manera, el trabajo concreto de les periodistas de la región, sujeto a condiciones sociales de producción mercantilizadas e industrializadas (Schleifer, 2018), queda a disposición de las temáticas primordialmente locales.
En estos espacios les periodistas protagonizan la “construcción de la ‘realidad’ local” (Schleifer et al., 2020: 120) y mantienen mayor proximidad física y social con las esferas de poder político y económico; consecuentemente, el grado de centralización en la producción de noticias impacta sobre el grado de dependencia económica, las prácticas periodísticas y las condiciones laborales (Arrueta, 2013; Schleifer, 2018).
Asimismo, la especificidad del espacio de trabajo periodístico del Alto Valle se ve atravesada por la concentración en la estructura de propiedad que caracteriza al sistema argentino (Monje et al., 2020; Videla, 2017; Zanotti, 2019). Los dos actores dominantes de la agenda informativa de la región son el diario Río Negro y LM Neuquén, que resaltan por su capacidad productiva y peso específico (Bernardi, 2019; Bergero y Schleifer, 2019; Schleifer, 2018). Estos medios son los que proporcionan mayor estabilidad laboral para sus trabajadores y trabajadoras en relación a otros de menor tamaño (Lagos, 2023) y, a su vez, las tensiones dentro de estas empresas funcionan como un punto de referencia para el mercado periodístico dado que actúan como “potenciador o catalizador de demandas y derechos” (Mazzoni y Schleifer, 2022: 4). En efecto, la existencia del ejército de reserva disponible para estos dos medios específicos es particularmente amplio (Lagos, 2023), y afecta a les periodistas que trabajan allí toda vez que, bajo los dominios neoliberales, han sido domesticados “por la precarización y la amenaza permanente del desempleo” (Bourdieu, 1997: 3).
En espacios periféricos esto constituye un condicionante para las prácticas informativas (Arrueta, 2013), pues hay un número finito y limitado de medios de comunicación en condiciones de contratar periodistas en relación de dependencia, donde el mercado publicitario, es decir, el sustento económico de los mismos, es limitado también (Schleifer, 2018; Schleifer y Mazzoni, 2022). Entonces, si existe un ambiente de alta competitividad por los puestos laborales periodísticos más estables, en los espacios periféricos alejados de los grandes centros urbanos[6], esta situación se recrudece.
En este marco, el relevamiento de antecedentes sobre el trabajo periodístico de la Patagonia nos acerca a la idea de profesionalización del oficio, es decir, de una mayor tasa de periodistas que han egresado de institutos terciarios o universitarios específicos en comunicación (Bernardi, 2019). En un espacio social de estas características un título constituye “una verdadera carta de presentación ante los/las escasos potenciales empleadores/as” (Schleifer et al., 2020: 125-126).
Por otro lado, las trayectorias profesionales cuentan con la fuerte presencia de rutinas multitareas, característica que resulta una invariabilidad a nivel nacional (Bernardi, 2019; Videla, 2017; Schleifer, 2018; Schleifer et al., 2020; Zanotti, 2022). A su vez, se hallan mediadas por la homogeneización de roles y plataformas, producto de la convergencia profesional y tecnológica (Becerra, 2003; García Avilés, 2006); en el actual contexto, los ritmos de trabajo son impuestos por los tiempos de la web, donde la frontera temporal se ve desdibujada ante la universalidad de internet, que a su vez modifica sustancialmente las rutinas de trabajo (Zanotti y Venturini, 2021) para una disposición casi ilimitada de les periodistas en pos de las empresas.
Al mismo tiempo, este proceso constitutivo de la Industria Cultural acrecienta las condiciones precarias en el ejercicio de la profesión, pues les trabajadores encuentran su vida personal colonizada por las exigencias periodísticas (Henry, 2011). De hecho el punto de quiebre más reciente ha sido la declaración del periodismo como actividad esencial en la declaración del ASPO por la pandemia de COVID-19[7] que obligó a reorganizar equipos y espacios de trabajo (Alonso, 2020). Estas dinámicas han permeado la cotidianidad laboral y continúan vigentes las redacciones en los hogares, constituidos como una “extensión institucional” (Mosco, 2006: 66) a partir del trabajo virtual o híbrido[8]. En este contexto, es posible comprender al proceso de convergencia como “una zona de incertidumbres, y reacomodamientos, de cuestiones en permanente mutación que van desde la economía de internet, hasta controversias tales como la redefinición de los sistemas normativos (…)” (Monje, 2022: 16). Esta clave de lectura nos ayuda a comprender que las situaciones que describimos no quedan estancadas, sino que son condiciones dinámicas toda vez que los cambios tecnológicos irrumpen sobre los trabajos, en este caso, periodísticos.
Por último, existe una buena porción de periodistas que, por necesidad o deseo, han optado por el autoempleo (Bernardi, 2019; Retegui, 2014), fenómeno que corre en paralelo con el pluriempleo que caracteriza al mercado periodístico nacional (Martínez, 2019; Schleifer et al., 2020). Esto demanda una constante recualificación pues la necesaria actualización de conocimiento sobre el trabajo concreto, es decir, informarse y educarse -disciplinar y periodísticamente- sobre las temáticas que abordan, depende en gran medida de la capacidad de les periodistas de adaptarse[9] a la permanente y obligatoria innovación tecnológica (cit. en Schleifer, 2018: 76). Efectivamente, en la región del Alto Valle, como en otras de características similares, la amenaza de marginación es mayor dado toda vez que la relación centro-periferia se ve profundizada.
Periodos de conflictividad y acción transformadora
La historia regional del marco de conflictividad en el trabajo de prensa y la organización colectiva como respuesta a ella ya ha sido reseñada históricamente[10], no obstante aquí nos interesa aportar una recapitulación de algunas medidas recientes que han provocado un punto de inflexión sobre las modalidades de acción que ha llevado a cabo el colectivo periodista.
Ya mencionamos la declaración del ASPO en 2020 como un momento de reorganización en los espacios de trabajo, la pandemia dejó en evidencia problemas estructurales que atraviesan a las sociedades en diferentes aspectos. Este mismo periodo contrajo como consecuencia diversos encuentros entre trabajadores y trabajadoras de los principales medios de la región; con la emergencia sanitaria en su mayor estado, los sindicatos de prensa, como tantos otros, dejaron por sentado en reiteradas ocasiones que su trabajo estaba quedando atrasado salarialmente y que no eran respetados los horarios de las jornadas por la sobrecarga especial de tareas[11].
En este marco, un comunicado en la web del Sindicato de Prensa de Neuquén explicó con claridad el proceso transformador que vivieron les periodistas luego de un año de reclamos post declaración de la pandemia:
Nos dimos cuenta que el compañero de al lado sufría en silencio nuestros mismos problemas (…) El 6M, sin tener la certeza de saber si estábamos preparados, por primera vez logramos realizar un paro de 24 horas con una contundente adhesión (…) Nos hemos precarizado, y en parte fue por nuestra propia inacción. Un error que supieron aprovechar nuestros empleadores.[12]
Comprendemos que las luchas en el sector de prensa son históricas, como las mismas prácticas de resistencia de otras áreas productivas, sin embargo hasta ese momento pareciera que les periodistas transitaron un estado de reposo en lugar de acción, según el propio comunicado del sindicato neuquino. Vale aclarar, además, que por aquel entonces no existía aún el Sindicato Único de Prensa de Río Negro, sino que estaba dividido entre el sector atlántico, el andino y el altovalletano. De esta manera, la “praxis como acción transformadora” se torna en “una conciencia reflexiva” (Schleifer y Mazzoni, 2022: 5), con el proletariado como “agente principal” del cambio, por medio de una “lucha consciente, organizada y dirigida” (Sánchez Vázquez, 1980: 279).
Les periodistas comenzaron a organizarse en Asambleas y a disputar el espacio público como reacción a las bajas posibilidades de prensa, dado que sus patronales son propietarias de los medios de producción, distribución y consumo de la agenda informativa; una porción importante de periodistas, incluso, vende su fuerza de trabajo a las empresas con la capacidad de marcar esa agenda. Entonces, a partir de la visibilización de sus problemáticas laborales en la vía pública, las redes sociales y algunos medios de comunicación contrahegemónicos se fueron intensificando sus formas de reclamos para actualizaciones salariales. También seguían vigentes las demandas sobre el cumplimiento de la deuda histórica empresarial por el pago de la zona desfavorable en el sueldo[13]. Esta serie de apariciones se dio en un marco de jornadas nacionales de movilizaciones, retenciones de tareas en horarios cruciales para la web y paros de 24 horas de periodistas de todo el país[14]. Podemos convenir, entonces, que el contexto de conflictividad social generalizada supo convertirse en un motor que potenció la praxis política (Sánchez Vázquez, 1980) de un gran segmento de periodistas del Alto Valle.
El discurso neoliberal y la acción colectiva organizada
Todo lo mencionado hasta aquí no es un fenómeno aislado de contexto, sino que está inserto en una sociedad capitalista con un discurso neoliberal preponderante que busca la “destrucción sistemática de los colectivos” (Bourdieu, 1997: 1), y si hablamos del sector trabajador de prensa, podemos pensarlo a partir de la individualización de las rutinas profesionales y las prácticas periodísticas[15]. Las negociaciones individuales y todo ejercicio empresarial por desmantelar la organización trabajadora cosecha sus frutos en la consolidación de determinado sentido común, en la interpretación y en la comprensión de la realidad. Justamente, este discurso es considerado hegemónico en tanto sus efectos se encuentran “omnipresentes en las maneras de pensar y en las prácticas político-económicas” del capital (Coscia, 2020: 94). En este marco, el discurso opera entre las prácticas unilaterales del empresariado, que limitan las potenciales acciones de les periodistas en relación a su sueldo, o ciertas condiciones laborales, y al mismo tiempo, operan en detrimento de la imagen sindical:
¿Las empresas qué hacen? Otorgan aumentos de forma unilateral a cuenta de futuros aumentos. Normalmente esos aumentos (a cuenta de futuros aumentos) suelen ser iguales, y en algunos casos superior, al aumento finalmente acordado. Entonces, ¿qué es lo que logran las empresas? ‘Que las empresas son mejores que los sindicatos porque dan más aumentos de lo que los sindicatos consiguen’. Este es el discurso, el mecanismo de discusión, que trasladan las empresas a los trabajadores, y nos dejan a nosotros como pésimos negociadores. (Flavio Ramírez).
En esta línea, el discurso neoliberal también opera hábilmente cuando existe una diferencia entre el sentido común de quienes se posicionan por fuera, y de manera opuesta más que simpatizante, de la organización colectiva e institucionalizada del sindicato en relación a quienes sí mantienen esa autopercepción identitaria:
El sindicato es la organización de los trabajadores en una… Justamente, una organización sindical que los representa; el gremio es la actividad. Estés afiliado a un sindicato o no estés afiliado a un sindicato, todos los que somos periodistas, somos del gremio de los periodistas (…). Tenés compañeros y compañeras que trabajan en espectáculos que se creen que son las modelos, los actores, los directores; les pasa mucho a los que están en deporte, y les pasa mucho más a los que están en el universo económico o en el universo político: como se codean con empresarios, como se codean con políticos de alto vuelo, con gobernadores y demás, ellos creen que están en esa lógica y que no son trabajadores asalariados. (Flavio Ramírez).
Si bien en periodos de intensa conflictividad surgen acciones colectivas organizadas desde el núcleo asalariado periodístico, aquellas prácticas de negociación orientadas a les trabajadores de forma individual, sumado a los desgastes propios del conflicto de clases, desarticulan las prácticas de potencial consolidación de la acción colectiva y debilitan el modelo socialmente organizado:
En general, cualquier reclamo que se puede hacer desde una organización hacia la empresa genera rechazo en un montón de compañeros y compañeras en las redacciones (…). Hace dos semanas nosotros tuvimos una audiencia paritaria, después tuvimos un plenario de Secretarios Generales, Gremiales y Delegados de Base de las redacciones de los sindicatos por la cuestión paritaria en los diarios. Teníamos que definir medidas de acciones de fuerza. Básicamente la pretensión que teníamos hace dos semanas atrás era hacer (el viernes pasado, el día del periodista, el siete de junio) una actividad nacional con un paro nacional de prensa. No lo pudimos hacer, ningún sindicato lo pudo hacer[16] (…) ¿Por qué? Porque ya vienen desgastados, porque les han descontado, porque los compañeros se sienten afuera, y porque hay un montón de compañeros que no quieren saber nada: porque tienen miedo, porque están hartos, porque les importa muy poco lo que les pase al resto de los compañeros, porque ellos acuerdan por su cuenta ¡Migajas! No importa, pero ellos acuerdan por su cuenta y creen que eso está bien. Que no sé si está bien o está mal, no lo puedo dimensionar, pero es lo que sucede. Y lo que finalmente… Cuando vos empezás a hacer una evaluación final, te das cuenta que no están negociando bien. (Flavio Ramirez).
De esta manera, es notoria la importancia del reconocimiento de la propia identidad trabajadora, así como también la unidad asalariada, para fertilizar la fuerza de acción grupal y coordinada, que implica “una concertación de intereses y acciones de organización, reclamo y lucha” (Schleifer y Mazzoni, 2022: 1), pues las acciones exigen “cierta conciencia de un fin”, que está supeditado “al curso de la actividad misma” (Sánchez Vázquez, 1980: 266):
Rápidamente nos reconocimos como trabajadores de prensa (…), por ahí antes el periodista era como algo… Está bien, tenemos relación con el intendente, con el gobernador, hablamos con los diputados, nos reciben y demás, y por ahí alguno se piensa que somos un poquito más, pero nosotros nos reconocemos primero que nada como trabajadores de prensa, y a partir de eso, reconociéndonos así, es que nos ha permitido hacernos fuertes. (Nelson Namuncurá).
Este proceso de praxis política (Sánchez Vázquez, 1980) queda explícito en la conformación del Sindicato Único de Prensa de Río Negro, que nació de la fusión de tres organizaciones regionales y se transformó en un espacio de unidad provincial del trabajo de prensa en 2023:
Esto nace porque nosotros teníamos el Sindicato de Trabajadores de Prensa de Viedma, estaba el sindicato en conformación del Alto Valle y estaba también el sindicato, o está, el de la zona andina, de Bariloche. Pero ninguno tenía inscripción gremial, si bien todos tienen mucho tiempo de trabajo, mucho tiempo de gente que venía de antes de nosotros, nadie había logrado la inscripción gremial. (…) Nos sugieren desde la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa ¿por qué no unifican con Bariloche y con Alto Valle? Lo debatimos primero hacia adentro del Sindicato de Prensa de Viedma, consideramos que sí, que estaba buena la idea, que no teníamos inconveniente, que se podían mantener las estructuras (…) En un momento decidimos avanzar con Alto Valle, porque la zona andina no quería porque decían que podían llegar a perder identidad, cosa que nosotros no lo entendíamos así, sino que ganábamos en fuerza. En el 2023 hicimos un foro de trabajadores de prensa de la Patagonia (…) y pudimos hacer la Asamblea fundacional para el Sindicato Único de Prensa de Río Negro; nos dieron el aval para tener el pie en Bariloche, así que estábamos Viedma, Bariloche y Alto Valle (Nelson Namuncurá).
Las percepciones y experiencias de los representantes sindicales de Neuquén y Río Negro dan cuenta del periodo complejo que atraviesa la asociación trabajadora en la región. En el trabajo periodístico se cubren constantemente las problemáticas de otros sectores productivos donde se presentan diversos procesos de praxis política de las correspondientes organizaciones sindicales, no obstante, dentro del gremio periodístico la imagen de unidad trabajadora bajo el formato sindical oscila entre la conciencia sobre las acciones grupales concretas y la alienación de la identidad asalariada que se aparta de ella.
Conclusiones
Hasta aquí hemos indagado de manera exploratoria sobre el trabajo periodístico desde su sujeto de acción, su organización colectiva y en relación con su entorno, es decir, el mercado laboral en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, una región considerada como periférica en su relación con el centro de producción nacional.
El periodismo regional se enmarca en un contexto nacional de precarización laboral mediado por los procesos de convergencia profesional, tecnológica y empresarial. Es decir, quienes ejercen la profesión en la región comparten las características de les periodistas que radican su actividad en áreas más centrales, sin embargo esos mismos procesos son experimentados de manera distinta desde la periferia toda vez que se intensifican ciertas lógicas y se disputan más espacios productivos que presentan menor cantidad de ofertas laborales. Asimismo, pudimos indagar sobre la tensión existente entre les periodistas como un segmento de la masa asalariada y la agrupación sindical que la representa en el caso específico de esta región.
Como práctica reflexiva, todo este proceso nos abre ciertos interrogantes de análisis a futuro en relación a los intersticios que se presentan en los procesos de praxis política en los sindicatos y las disputas que se manifiestan al interior de la profesión con las prácticas empresariales mediando la cotidianidad de sus vidas como trabajadores y trabajadoras.
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- Lic. en Comunicación Social, fue becaria del Consejo Interuniversitario Nacional y es investigadora graduada.↵
- El Alto Valle es una microregión de 120 kilómetros de largo que abarca los departamentos de General Roca y El Cuy en Río Negro, y Confluencia y Añelo en Neuquén. En total, está conformado por 19 municipios, entre ellos Neuquén capital, y una comisión de fomento.↵
- La primera mercancía del trabajo concreto es el bien cultural en sí mismo; en el caso de les periodistas, el resultado de esa producción cultural de tipo capitalista (Miège, 1982) toma forma en las noticias para satisfacer una necesidad social concreta (Bolaño, 2006).↵
- Entrevista realizada el miércoles 12 de junio de 2024 vía Google Meet.↵
- Entrevista realizada el lunes 10 de junio de 2024 vía Google Meet.↵
- Río Negro con 762.067 habitantes y Neuquén con 726.590 habitantes se encuentran entre las diez provincias con menor cantidad de población del país (Instituto Nacional de Estadística y Censos (2023). Censo nacional de población, hogares y viviendas 2022: resultados provisionales (1st ed.). https://bit.ly/4eyjruu).↵
- DECNU 297 de 2020. Aislamiento social, preventivo y obligatorio. 19 de marzo de 2020. B.O. Nº 34.334. https://bit.ly/4cb5HE4. ↵
- El trabajo de prensa está contemplado dentro de la regulación del teletrabajo (Ley Nacional Nº 27.555 de 2020. Régimen legal del contrato de teletrabajo. B.O 14 de agosto de 2020. Argentina). En ese sentido, la Secretaria General de FATPREN, Carla Gaudensi, participó en 2020 de la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados de la Nación para aportar a la normativa cuando estaba en construcción. En ese momento opinó que “se presenta por parte de las empresas como una ventaja, pero no está exenta de los problemas que llevan a la flexibilización y a la precarización” (FATPREN (2020, 22 de junio). FATPREN interviene en el debate de la legislación del Teletrabajo. Federación Argentina de Trabajadores de Prensa. https://bit.ly/3VS45JC).↵
- Si la convergencia conlleva asociado el pluriempleo para les periodistas en tanto se vuelven profesionales multifunción (García Avilés, 2006b) podemos interpretar que nos encontramos ante producciones integradas (Micó, 2010) toda vez que estamos frente a “la elaboración de contenidos para distintos medios desde un centro de trabajo unificado” (Dailey et al., 2005, en Micó, 2010: 108); sea la utilización del contenido de las radios para las webs o viceversa, con el trabajo de adaptación del contenido que conlleva.↵
- La publicación “Periodismo y periodistas en el Comahue. Relatos (des)ordenado sobre el orígen de la organización gremial de prensa”, editada por Fabián Bergero y Gerardo Burton, (2021) reseña los distintos momentos históricos que ha atravesado la acción colectiva trabajadora en el Alto Valle desde la década del 70.↵
- Radio Universidad CALF 103.7 (2020, 7 de junio). Oscar Livera: «Vivimos una profesión con precarización, despidos y persecución». https://bit.ly/45B61cW. ↵
- Sindicato de Prensa de Neuquén (2021, 19 de mayo). Un colectivo de prensa en lucha que hace historia. https://bit.ly/4ctEqwr. ↵
- Radio Universidad CALF 103.7 (2021, 12 de febrero). Los trabajadores de prensa realizan una jornada de reclamo en los diarios de la Patagonia. https://bit.ly/3zjS32U. ↵
- FATPREN (2021, 5 de mayo). #6M FATPREN y sindicatos de prensa vamos al paro por 24 horas. https://bit.ly/3RxSZqY. ↵
- Alonso (2020) realiza una distinción que nos interesa. El autor diferencia las rutinas profesionales bajo una perspectiva economicista, donde “están circunscritas a una organización empresarial e institucional que negocia condiciones espaciales y temporales”; en cambio las prácticas periodísticas, desde una perspectiva culturalista, “dan cuenta de las decisiones de los periodistas por fuera de esos espacios y tiempos de trabajo, los intersticios donde es posible hacer periodismo por fuera de los acuerdos y disputas entre los trabajadores y sus empleadores” (Alonso, 2020: 6).↵
- Si bien hubo actividades culturales organizadas por los sindicatos de base que conforman la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, no hubo una medida de lucha organizada a nivel nacional. El Sindicato de Prensa de Neuquén realizó un abrazo a Radio Nacional Neuquén FM 103.3 y a todos los medios públicos en defensa de la democracia y la libertad de expresión. En Viedma, el Sindicato Único de Prensa de Río Negro organizó un conversatorio para “fortalecer el ejercicio del oficio”, junto con el Departamento de Comunicación Social de la Fadecs-UNCo y la Secretaría General de la Federación Universitaria del Comahue. (FATPREN (2024, 6 de junio). 7 de junio: actividades en todo el país por el Día del Periodista. https://bit.ly/4bfEzCO). ↵






