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Programas sociales provinciales para desocupades en Río Negro

Un marco teórico-metodológico para su abordaje

Agustina Taboada[1]

Introducción

Este artículo representa un recorte de una investigación en curso cuyo objetivo general es conocer la relación entre el estado y el sector desocupado de la clase trabajadora en el Alto Valle de Río Negro. La misma forma parte del trabajo realizado en el proyecto de investigación “Conflictividad social, Estado y praxis en la Neoliberalización de la sociedad. Un análisis desde el alto valle de Río Negro”, en el que la desocupación se considera un eje de esta conflictividad.

Tal como analizamos en este proyecto, la idea de neoliberalización (Harvey, 2007) permite pensar al neoliberalismo como un proceso de larga duración, sustentado sobre una modificación de las relaciones de fuerza y la construcción de legitimidad social en el plano del sentido común, logrando así un alto nivel de naturalización. En tanto teoría de prácticas político-económicas, el neoliberalismo se afirma en la idea de que el bienestar humano se consigue garantizando un marco institucional de derechos de propiedad privada, mercados y comercio liberalizados, que promovería el “libre desarrollo de las capacidades y libertades empresariales del individuo” (Harvey, 2007: 6). De este modo la igualdad neoliberal es la igualdad formal de la libre competencia.

En un contexto de aumento de la desocupación estructural como un rasgo particular de este capitalismo neoliberal y de las características que asume la conflictividad contemporánea, nos interesamos por la forma que toman la acción estatal y particularmente las políticas públicas hacia la desocupación, en tanto observamos una proliferación de las mismas durante los últimos 30 años.

Particularmente en la provincia de Río Negro, la desocupación alcanza niveles similares a la subocupación, en una economía orientada al sector primario y al turismo, cuyas modalidades de empleo son estacionales o temporales (Dirección de Estadística y Censos de Río Negro, 2023: 3). Nuestro interés es indagar sobre los programas sociales como parte de las políticas públicas provinciales que abordan esta situación.

Se comparte a continuación el marco teórico-metodológico que fundamenta el análisis de 4 programas sociales provinciales para desocupades[2] desde una perspectiva anclada en la conflictividad social. Para ello, se explicita la noción de Estado desde la cual partimos, se desarrolla la perspectiva de políticas públicas vinculada a la conflictividad social y la conceptualización del desempleo. Sobre la base de estos ejes, exponemos la propuesta metodológica con la cual analizaremos los programas sociales. Finalmente, compartimos reflexiones finales.

Sobre el Estado en sentido ampliado

Se entiende al Estado no como un árbitro neutral del conflicto social, ni como la administración burocrática de algunas funciones de la sociedad, sino fundamentalmente como un Estado de clase (O’Donnell, 1978). Desde una mirada gramsciana pensamos en un Estado Ampliado “como el lugar donde la clase dominante se unifica y constituye para materializar su dominación no solamente mediante la fuerza, sino por medio de una complejidad de mecanismos que garantizan el consentimiento de las clases subalternas” (Thwaites Rey, 2007: 133). La noción de Estado Ampliado nos permite problematizar la relación entre consenso y coerción, y la expresión de la dominación en la sociedad civil, en tanto en el Estado se expresan y materializan las relaciones de compromiso y de fuerza entre clases, en equilibrios inestables que determinan la posibilidad de difundir una visión de mundo acorde al régimen de dominación. La hegemonía, en su dimensión material, se realiza a nivel estructural sobre el conjunto de la sociedad, proceso en el que el grupo dirigente hace sacrificios económico-corporativos (Gramsci, 2004) en vistas de garantizarse el dominio y la dirección de la sociedad. La capacidad de ejercer esta supremacía hegemónica, y que los intereses de la clase dominante se expresen materialmente como los intereses de toda la sociedad, se vincula estrechamente a la posibilidad de que los sectores populares sean incorporados de algún modo a los beneficios del desarrollo económico. Este proceso se desenvuelve a través de disputas, tensiones y contradicciones que se expresan tanto en la estructura como en la superestructura.

Nos proponemos analizar los programas sociales para desocupades, con sus diferencias y particularidades específicas, como expresión y materialización de las relaciones de fuerza entre las clases sociales. Indagándolos como un modo en el que la clase dominante realiza esos sacrificios económico-corporativos, a través de los cuales busca mantener su posición hegemónica y difundir su visión de mundo condensada en los diagnósticos, objetivos y propuestas de abordaje que estos programas presentan –y que logran así adquirir estatus de universal-estatal–. Nos interrogamos especialmente cómo y en qué medida los programas sociales aquí analizados cristalizan el conflicto social institucionalmente.

En este sentido, tomamos de Gramsci las reflexiones respecto al Derecho como un elemento de la sociedad política que opera en la sociedad civil garantizando consenso para la subordinación (Gramsci, 1978 cit. en Thwaites Rey, 2007). El Derecho así interpretado, cumple una función integrativo-educadora –además de represiva– que se articula con su efecto fetichizador que concibe ciudadanes formalmente libres e iguales, ocultando las diferencias materiales existentes (Thwaites Rey, 2007). En esta línea, observaremos los programas sociales para desocupades considerando su carácter normativo y, por lo tanto, prescriptivo y educativo a la vez, particularmente su capacidad de inscribir la conflictividad vinculada a la desocupación dentro de los marcos del Estado de un modo específico.

Políticas públicas y conflictividad

Desde una mirada procesual y dinámica, comprendemos[3] que los procesos de elaboración y constitución de políticas públicas son de carácter abierto, no teleológicos, atravesados por luchas de poder; procesos contradictorios caracterizados principalmente por la conflictividad social (Mazzoni, 2017).

En este sentido, las políticas públicas no pueden situarse en el ámbito privado ni en el gubernamental, sino que se sitúan en el espacio público en el que confluyen múltiples sentidos, patrones de participación y de defensa de los intereses públicos, en condiciones materiales dentro de estructuras dadas (González Madrid, 1999). Este espacio público se constituye de relaciones de conflicto y no de cooperación, siendo el escenario en el que tiene lugar el debate y la disputa por las políticas públicas como “construcciones sociales concretas, que están orientadas a problemas que definen públicos concretos en situaciones concretas, los cuales son reconocidos y ordenados en el curso de trayectorias del conflicto o de la cooperación entre variados actores” (González Madrid, 1999: 30-31).

Así, buscamos corrernos de interpretaciones que ponen el acento en su elaboración desde arriba por parte de las instituciones estatales como actores externos a la sociedad, y de miradas que ubican su origen desde abajo como mero resultado directo y mecánico de las demandas sociales hacia el Estado (González Madrid, 1999).

Ahora bien, no perdemos de vista que “lo estatal opera institucionalizando espacios y formas de represión-concertación, y la eficacia de su poder reside en otorgarle validez normativa al orden social” (Mazzoni, 2015: 10). Es decir, este debate por las políticas públicas no se da en el aire ni entre actores sociales iguales en términos de relaciones de poder. Por ello, en nuestro análisis, inscribimos el proceso de elaboración de políticas públicas en el proceso más amplio de construcción y disputa hegemónica, recuperando una visión ampliada de políticas públicas. Como formas específicas de organización del conflicto, expresan y condensan, de manera concreta y específica, las disputas de poder en un momento dado[4].

Entonces, si el Estado “se materializa en acciones, decisiones, movilización de recursos e interrelaciones” (Ciolli, 2019: 65), que expresan y reproducen ellas mismas las contradicciones, incongruencias y rupturas de la vida social, nuestro interés se centra en rastrear las huellas de la conflictividad social, objetivada en estas acciones, decisiones y recursos, organizados en instrumentos normativos como son los programas sociales. Analizaremos los mismos tomándolos como unidades de observación de la objetivación del Estado y la conflictividad social que los constituye.

El problema de la desocupación es el problema del trabajo (explotado)

En el marco de esta investigación, entendemos la desocupación como un proceso de carácter estructural propio del sistema capitalista a escala mundial y la relación de explotación entre el capital y el trabajo (Marx, [1867] 2004)[5]. Por ello, no la consideramos un problema individual de falta de esfuerzo ni resultado de una crisis de la cultura del trabajo[6], miradas neoliberales que respaldan la tesis del desempleo voluntario. Tampoco consideramos que sea consecuencia del avance del mercado sobre la sociedad y un Estado ausente producto de medidas neoliberales, como consideran las tesis keynesianas-reformistas. Advertimos que, en una sociedad capitalista, es la condición de explotación la que explica las características que asumen el empleo y el desempleo.

En este sentido, tomamos distancia de perspectivas que plantean a les desocupades como una clase social diferenciada de la clase trabajadora, nos referimos principalmente a la línea de análisis de Gorz (1982) de una no-clase de los no-trabajadores y la idea del fin de la sociedad del trabajo (Gorz, 1980, 1998), reactualizada de algún modo posteriormente por Standing (2011) con la idea del precariado[7]. Entendemos que estas perspectivas reproducen una visión fragmentaria y esencialista de les desocupades como una clase en sí misma, corriendo el eje de análisis y problematización de la relación de explotación y la condición del trabajo en el capitalismo –en tanto proceso global que involucra la desocupación[8]–, acarreando consecuencias teóricas y políticas para el análisis de la conflictividad social y de las posibilidades de transformación de la sociedad capitalista.

Optamos por hablar de sector desocupado de la clase trabajadora (o bien desocupades), buscando restituir el lugar protagónico de la explotación del trabajo por el capital y no sustancializar la condición de desocupación. Comprendiendo que estamos ante un antagonismo del capital social total y la totalidad del trabajo (Mészarós, 1987 cit. en Antunes, 1999), es decir, consideramos a la clase trabajadora como el conjunto de quienes dependen de la venta de su fuerza de trabajo, como la clase-que-vive-del-trabajo (Antunes, 1999).

Finalmente, asumimos que el capitalismo globalizado se expresa de modo específico en Latinoamérica a través de la superexplotación del trabajo (Marini, 2007) mediante la extensión del desempleo estructural, el crecimiento de la masa de trabajadores excedentes y la agudización de la pauperización del trabajo bajo diversas modalidades de precarización y flexibilización laboral. Desde una reflexión situada territorial e históricamente, observamos que el desempleo en las economías dependientes es correlativo con la forma concreta de participación subordinada de Latinoamérica en el sistema económico mundial. Por ello decimos que la clase-que-vive-del-trabajo en Latinoamérica lo hace en condiciones particulares.

La desocupación, entonces, no se trata de una falencia, una ausencia o una insuficiencia, sino de un modo, históricamente situado, de expresión de una relación social de explotación. Importa explicitar esto en tanto y en cuanto buscamos tensionar el análisis de aquellas políticas públicas dirigidas a mejorar la situación de les desocupades a través del esfuerzo personal, la capacitación o el emprendedurismo sin más[9].

¿Por qué programas sociales provinciales para desocupades?

Para la construcción teórico-metodológica[10], partimos de comprender que la escisión analítica condiciones de vida-condiciones de trabajo impacta en la fragmentación de la cuestión social, particularizando la conflictividad en problemas sociales por los que se disputa su enunciación (Ciolli, 2009), proliferando interpretaciones parciales y abordajes focalizados mediante políticas orientadas a atender separadamente la pobreza, la salud, la educación, etc. Buscamos escapar a esta parcelación, por ello, todo el esfuerzo teórico y metodológico está centrado en restituir la dimensión socio-histórica que hace de los programas sociales provinciales para desocupades una expresión concreta del conflicto social y como tales, un recorte (analítico y metodológico, teórico y político) dentro del universo más amplio de las políticas públicas que se vinculan con la desocupación. Por ello, una primera cuestión es explicitar la limitación que implican los programas sociales respecto a su alcance, así como la centralidad de partir de esta crítica para su análisis.

Cuando decimos programas sociales provinciales para desocupades nos referimos a aquellos instrumentos normativos que definen acciones estatales orientadas a reparar, vía asignación de recursos monetarios individuales o colectivos, financiamiento o capacitación, a personas o grupos desocupados. No serán analizadas en el marco de esta investigación, otras políticas públicas que se vinculan con la desocupación ni otros programas sociales que abordan otros problemas sociales.

Decidimos provisoriamente utilizar esta categoría enfatizando el propósito de realizar un análisis en sentido programático, explorando el concepto de programa social desde una interpretación más teórico-política que operacional. Nos distanciamos por ello del concepto de Programa de Transferencia Condicionada y las diversas nomenclaturas derivadas (Cena, 2016) debido a su pretensión descriptiva y general (que incluye dimensiones que aquí no son retomadas).

Nos interesa indagar en la cristalización estatal de la conflictividad en torno a la desocupación, motivo por el cual elegimos los programas sociales provinciales para desocupades en tanto modo estatal de abordar la problemática, y no otros modos posibles, como pueden ser los ensayados por organizaciones sociales[11].

Nos concentramos en indagar sobre este proceso en Río Negro, buscando las especificidades de la dimensión provincial al mismo tiempo que analizándola históricamente en el largo plazo (explorando continuidades y rupturas). ¿Qué nos dicen estos programas respecto a la neoliberalización a nivel provincial, a la estatalidad rionegrina, a la conflictividad en torno a la desocupación regional?[12] Estos interrogantes motorizan nuestra investigación y delimitan el recorte empírico al nivel provincial, dejando por fuera aquellos dependientes de niveles municipales o nacionales que se despliegan en Río Negro.

El análisis documental (Sautu, 2005) de los programas sociales provinciales para desocupades será un eje central, considerándolos unidades de observación de la objetivación de la conflictividad provincial en torno a la desocupación. Los decretos, leyes y reglamentaciones de los programas serán examinados en cuanto a su función integrativo-educadora y prescriptiva. Esto se complementará con un trabajo de campo mediante entrevistas en profundidad (Vargas-Jiménez, 2012) buscando recoger la multiplicidad de interpretaciones a través de informantes elegides de forma intencional, dinámica y secuencial (Rodríguez Gómez, Gil Flores y García Jiménez, 1999).

Planteamos un estudio de abordaje cualitativo, en tanto nos permitirá comprender la realidad de manera holística, como totalidad compleja, describiendo y reconstruyendo los procesos en una vinculación constante dato-teoría (Sautu, 2005).

Optamos por un diseño de tipo flexible (Vasilachis de Giardino, 2006) que, sin perder la rigurosidad y la coherencia, incorpore los hallazgos e imprevistos del proceso investigativo enriqueciendo las preguntas y usando técnicas de construcción de datos que permitan elaboraciones conceptuales menos rígidas, con atención a lo que ocurra en el campo de investigación.

Proponemos un esquema de investigación que será descriptivo-explicativo. Descriptivo dado que buscamos profundizar en este estudio como parte de un proceso histórico más general, procurando dar cuenta de lo que sucede de manera situada y desde una interpretación construida metodológica y teóricamente. Explicativo dado que el objetivo es asimismo comprender este proceso en su particularidad y profundidad, proponiendo hipótesis e interpretaciones respecto de las relaciones entre variables en una situación construida como problemática.

Palabras finales. Ocuparse de la desocupación

A más de 40 años de vigencia del neoliberalismo a escala mundial, no podemos más que interrogarnos respecto a su cristalización en instituciones y prácticas sociales. La neoliberalización de la sociedad alcanza tanto los imaginarios desde los cuales se piensa la realidad, como las formas estatales que se desarrollan históricamente. La desocupación estructural como fenómeno propio de este capitalismo neoliberal es una de sus múltiples expresiones, en estrecha relación con la superexplotación del trabajo en las economías dependientes. En la intersección de estas dinámicas situamos nuestros interrogantes.

La proliferación, en diversos países y en diferentes niveles del Estado, de programas sociales para desocupades cuyas propuestas están centradas en el emprendedurismo, en la individualización de la desocupación, en la formación técnica desde la perspectiva del capital humano, impulsan nuestro interés por analizar esta problemática. Río Negro como una economía con alta presencia de trabajo temporal presenta particularidades deben ser indagadas con rigurosidad y profundidad, a fines de comprender qué y cómo están tomando forma estas instituciones y prácticas.

La igualdad neoliberal de la libre competencia invisibiliza las condiciones materiales concretas donde las problemáticas sociales tienen lugar y por lo tanto las des-historiza. La reproducción de la escisión público-privado enfatiza la responsabilidad individual (en términos de obligación o culpa) ante estos problemas sociales, dificultando un enfoque no-fetichizador. Comprender la desocupación como un fenómeno estructural y característico del modo de producción capitalista es vital para situar la mirada al momento de analizarla. Entender al sector desocupado como parte de –y no como escisión de– la clase trabajadora es el punto de partida de este análisis que busca reconstruir eso que se presenta disperso y caótico en la totalidad concreta que es la realidad.

De aquí nuestra obstinación por restituir la conflictividad interpretando las políticas públicas en un sentido de disputa hegemónica, considerando sus contradicciones, incongruencias, rupturas, en tanto formas específicas de organización del conflicto. Nos interesa rastrear en las políticas públicas las huellas de esta conflictividad, cristalizada, objetivada en instrumentos normativos, como los programas sociales, en tanto unidades de observación de esta objetivación, considerando también su aspecto normativo –y, por lo tanto, prescriptivo y educativo–.

Conocer y comprender este proceso en la provincia de Río Negro, buscando las especificidades de la dimensión provincial al mismo tiempo que analizándola históricamente en términos de proceso de largo plazo (con continuidades y rupturas) será el desafío a afrontar. En un contexto de profundización del desempleo y de la precarización de la vida, encontramos aquí interrogantes necesarios y urgentes.

Bibliografía

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  1. Estudiante de Sociología y becaria del Consejo Interuniversitario Nacional.
  2. Los programas bajo análisis son el Fondo Solidario de Asistencia a Desocupados (1998), Programa de Capacitación Laboral Emprender (2005), Programa de Desarrollo Local (2006) y Programa Rionegrino de Inserción Laboral (2018), todos dependientes del actual Ministerio de Desarrollo Humano, Deporte y Cultura de la provincia de Río Negro (Taboada, 2022).
  3. En continuidad con el trabajo realizado en el marco del proyecto “Conflictividad social, Estado y políticas públicas en el Alto Valle de Río Negro (2007-2015)” (Mazzoni et al., 2019).
  4. Lo cual “no significa que sean un reflejo automático [énfasis agregado] del momento político de las relaciones sociales capitalistas dadas” (Ciolli, 2019: 65).
  5. No es objeto de este artículo ahondar en los debates en torno a la conceptualización de Marx de la desocupación, sino retomar la perspectiva de la misma como una condición propia y necesaria del capitalismo como modo de producción.
  6. Caracterización presente en la fundamentación del Programa Rionegrino de Inserción Laboral (decreto provincial n° 200/2018).
  7. A nivel local, en el ámbito teórico/académico este concepto ha sido retomado y reinterpretado. Encontramos los análisis de Neffa (2022) relacionados al mercado de trabajo neoliberal; por otro lado, Mazzeo y Strata (2022) vinculan la categoría de precariado con una propuesta de Economía Popular y Pacheco (2020) propone la noción de Precariado en Acción “en clave política” como sujeto político. Fuera del ámbito académico, esta perspectiva está presente en el espacio que hoy conforma la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (U.T.E.P.), véase Pérsico y Grabois (2014).
  8. Ocurre lo mismo con la precariedad laboral, tomada como condición separada del trabajo no precario en tanto punto de comparación abstracto, perdiendo de vista el carácter histórico y de totalidad del proceso: hablamos de explotación como una relación social que estructura la sociedad capitalista y que adopta formas diversas (y sus combinaciones), trabajo formal, polivalencia, trabajo flexibilizado en horarios, trabajo informal o bien desocupación (Marticorena, 2014: 36–37).
  9. Como ejemplo considérese que en la provincia de Río Negro el programa provincial privilegiado gubernamentalmente lleva el nombre “Emprender”. Ver Taboada, 2022.
  10. Seguimos a Sautu (2005) en el hecho de que toda definición metodológica es también y necesariamente teórica.
  11. Más allá de considerar que ambos modos se encuentran vinculados en un sentido histórico y político, no es objeto de este artículo profundizar en este análisis.
  12. A modo de ejemplo: en base a la información disponible y el relevamiento realizado en el marco de esta investigación, los programas sociales para desocupades dependientes de la provincia de Río Negro se encuentran bajo la órbita del actual Ministerio de Desarrollo Humano, Deporte y Cultura, elemento central para analizar cómo se expresa esta problemática a nivel estatal (Taboada, 2022).


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