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El Proyecto Pampas en Río Negro

Sobre la producción de hidrógeno verde, los procesos de neoliberalización y las políticas de legitimación de la expropiación

María Mazzoni y Pablo Schleifer

Introducción

Este capítulo es parte del proyecto de investigación “Conflictividad social, Estado y Praxis en la Neoliberalización de la sociedad. Un análisis desde el Alto Valle de Río Negro”, en el cual, entre otros objetivos, nos propusimos interpretar desde una perspectiva interdisciplinar la materialización del conflicto social, así como las prácticas de resistencia y disputa con el orden establecido.

En los límites de este trabajo nos ocupamos de analizar los fundamentos que habilitaron la concreción del denominado Proyecto Pampas que prevé la producción de Hidrógeno Verde a escala industrial en la costa de la provincia de Río Negro. Lo interpretamos como una muestra más del proceso de neoliberalización (Harvey, 2007), en tanto se sustenta en una concepción de mundo y de época que genera una especie de licencia social a los proyectos como el aquí analizado y que manifiesta la concreción de la estrategia de dominación de clase que desde mediados de los años setenta ha logrado instaurar su hegemonía.

El proceso de neoliberalización es producto de las transformaciones que ha producido la actual internacionalización del capital (Borón et al., 1999) y cuya implementación demandó una ofensiva sobre el sentido común y sus núcleos de compresión de mundos propios de la fase anterior-nacional y de bienestar (vía la promoción de creencias y concepciones como son la necesidad de desregulación y liberalización de los mercados y la privatización de activos públicos). En este sentido, se llevaron a cabo a través del aparato comunicacional del Estado provincial y de los principales medios de comunicación privados de la región, una serie de acciones en vistas a la generación de consensos y de conformación de la licencia social necesaria para darle vía libre al Proyecto Pampas, iniciativa de una empresa australiana, Fortescue Future Industries (FFI) creada en 2020.

Se trata de una compañía transnacional de energía verde que opera en más de 25 países y es subsidiaria de la minera australiana Fortescue Metals Group Limited, el cuarto productor de hierro del planeta[1]:

Fortescue Future Industries (FFI) es una empresa global de energía verde comprometida con la producción de hidrógeno verde, que no contiene carbono, a partir de fuentes 100 % renovables (…). FFI está liderando la revolución industrial verde, desarrollando soluciones tecnológicas para industrias difíciles de descarbonizar, mientras crea una cartera global de proyectos de energía renovable, hidrógeno verde y amoníaco verde. FFI también lidera el esfuerzo mundial para descarbonizar sectores difíciles de reducir y es responsable de la descarbonización propuesta de una de las empresas de recursos más grandes del mundo para 2030: nuestra empresa matriz, Fortescue Metals Group. (Fortescue Future Industries, 2023: párr. 1-3)

El representante de Fortescue para Latinoamérica, Agustín Pichot, ex integrante de la selección argentina de rugby explicó a medios periodísticos que: “Estamos hablando de una planta en una primera etapa de 600 megas, y escalar a dos gigawatt y luego a 15 GW(Deza, 2021: párr. 4) y señaló que la inversión puede llegar a U$S 8.400 millones al 2029 y generará la creación de más de 15.000 puestos directos de trabajo y entre 40.000 y 50.000 indirectos.

Este proyecto, iniciado en el año 2020, fue acordado con la empresa en la 26ª Conferencia de Naciones Unidas en Glasgow, Escocia (desarrollada entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre de 2021) y fue impulsado desde los más altos niveles tanto del gobierno nacional como provincial, cuando conjuntamente comenzaron “un proceso proactivo de búsqueda de inversiones para el desarrollo de Hidrógeno Verde en nuestra región” (Gobierno de la Provincia de Río Negro, 2022: 4).

En ese marco, al mismo tiempo que se generaron las condiciones normativas para materializar los acuerdos, se emprendió un fuerte operativo discursivo, una estrategia comunicacional focalizada en edificar las condiciones simbólicas necesarias para garantizar la ejecución del proyecto. Por ello, en los apartados siguientes nos proponemos trabajar entrelazadamente en esa política comunicacional y en la política productiva. Para ello, comenzaremos por mostrar la conformación, tanto a escala nacional como provincial, del proceso interpretado como neoliberalización de la sociedad. Luego realizamos un análisis documental del Plan Estratégico Hidrógeno Verde Río Negro y de la sesión de la Legislatura Provincial realizada el 20 de abril 2022 en la que se debatió y se votó por unanimidad la entrega por concesión de 650.000 has. a la empresa Fortescue Future Industries para instalar molinos eólicos para producir hidrógeno verde, por un período de cincuenta años con opción a veinticinco años más; se analizan también discursos en los medios y redes oficiales.

Neoliberalización como estrategia de dominación

Comenzamos por interpretar al Plan Estratégico Hidrógeno Verde Río Negro como una instancia más del proceso de neoliberalización de la sociedad; pues la cesión y la privatización de las tierras, de los recursos naturales o del acceso al mar, puede ser leída como otro escalón en la implementación exitosa de esa estrategia de clase que, si bien requiere de todo un entramado legal y discusivo a escala local, constituye un movimiento internacional donde lo nacional queda subsumido. Como afirma Tapia (2008), se trata de desmontar las largas construcciones políticas del siglo XX que se habían vuelto límites a la acumulación capitalista transnacional y al acceso a recursos naturales baratos (p. 105).

En cuanto a la concreción de esa estrategia sabemos que atravesó una primera etapa de índole fundacional que sentó las bases a lo que Ezcurra (1998) identifica como una ortodoxia originaria. De modo sintético, consiste en afirmar que el mercado es el mejor instrumento y el más eficaz para la asignación de recursos y la satisfacción de las necesidades; se trata de un mecanismo de autorregulación que no conduciría sino al óptimo social y que, por ende, resultaría intrínsecamente superior a cualquier otro mecanismo de orden social.

La puesta en práctica de esa estrategia de dominación consistió en una primera fase en la cual se fijaron los parámetros de un programa político y económico relativamente uniforme y de alcance mundial. Esas ideas y estrategias se plasmaron en los programas de ajustes estructurales desde los cuales el accionar estatal se enfocó en la contención del gasto público, así como en el despliegue de la bandera de la competitividad para garantizarle al capital que el trabajo, como un insumo más de la producción de mercancías, sea lo más barato posible. Todas estas premisas se concretaron en un conjunto de reformas[2], llamadas reformas de primera generación, cuyo objetivo fue la redefinición del poder de clase a favor de la porción más concentrada de la burguesía transnacional; es decir, una transferencia de ingresos hacia los sectores dominantes de la sociedad. Toda esta transformación se impulsaba sobre el imperativo de crear/recrear un clima de negocios, vale decir: una atmosfera proclive a los mercados en la cual la idea de crisis no opera sino como una oportunidad para el mundo de los negocios. Ese conjunto de ideas-fuerza se valió de tres motores: privatización- liberalización- (des)regulación, como las palancas que impulsaron la realizaron de las condiciones objetivas para la actual internacionalización de la propiedad y les dieron a las relaciones sociales capitalistas su alcance planetario.

El cuestionamiento político a esa ortodoxia originaria, dio inicio a una segunda etapa o aggiornamiento (Ezcurra, 1998) para la cual el propio Banco Mundial comenzó a predicar sobre una acción renuente del Estado, apuntándose así hacia un Estado como dispositivo de reasignación del ingreso. Se asumió, entonces, la necesidad de realizar una corrección de los desequilibrios sociales vía políticas públicas y a la realización de una intervención mercantilizada del Estado. Fue así que se pasó del discurso de Estado mínimo al de un Estado eficaz y se armó el paquete de Reformas llamadas de segunda generación en las que se apela a cuestiones como modernización, transparencia, descentralización y participación, recomendándose el otorgamiento de un mayor peso a las administraciones locales frente a la administración central.

Ahora bien, este aggiornamiento no implica un cambio de concepción; pues la liberalización de los mercados como premisa sustancial del modelo, no se tocó[3]. De manera que podemos decir que en esta nueva etapa la estrategia de dominación se implementa por dos vías:

  1. Lograr un crecimiento económico alto y estable y con empleo, aunque se mantiene la flexibilización laboral y se renueva la promesa sobre la generación de nuevos puestos de trabajo. Asimismo, desde el discurso político se recupera la categoría de Desarrollo, ahora presentado como sustentable o sostenible[4].
  2. Continúan los planteos de reformas del sector público-social y se busca mantener la inversión privada en la materia, aunque se amplifica el gasto público social para corregir esos desequilibrios.

Por todo esto, entendemos que el denominado neoliberalismo se ha renovado pero persiste como patrón de dominación y es el sustrato que habilitó la inversión de Fortescue Future Industries (FFI) en la provincia. Como veremos en los documentos y los discursos aquí analizados, por un lado, la mega empresa tiene garantizado el retorno de sus dividendos y la apropiación de valor y, por el otro, el clima de época le otorga legitimidad, al mismo tiempo que fragmenta e invisibiliza las resistencias.

Neoliberalización en Río Negro

En lo que respecta a Río Negro, las sucesivas gestiones del Ejecutivo provincial[5] junto con los poderes legislativo y judicial, han sido viabilizadores de la estrategia enunciada en el apartado precedente. Pues, el Estado capitalista no es una mera arena de disputas sino un vehiculizador de una determinada relación de fuerzas sociales en conflicto y, aun con los cambios de lineamientos acaecidos, impuso y garantiza la vigencia de la reestructuración productiva acorde al modo de acumulación capitalista de la región.

De esta forma, en la dinámica provincial podemos diferenciar esas dos fases descritas. La primera, entre 1995 y 2003, enfocada en la búsqueda de la eficiencia en el manejo del gasto en relación a un modelo descentralizado y con participación. Esa perspectiva trasvasó los distintos ámbitos del Estado provincial, que se orientó por el mantenimiento de la racionalidad instrumental en sus decisiones, dándole un rol prioritario a las fuerzas del mercado, exacerbando la competitividad y reservándose a sí mismo un rol de moderador (Mazzoni y Presti, 2009).

En el año 2003, tras la salida de la crisis de 2001, se da un giro que aparece enmarcado en la salida de la convertibilidad y en un contexto mundial muy favorable para los bienes que ofrece la provincia. Aunque la Unión Cívica Radical venía gobernando ininterrumpidamente desde 1983, viró su accionar hacia el incentivo y modernización de la producción, a la disminución de la inequidad social, así como a la importancia de la planificación estratégica como instrumento para lograr eficiencia al gestionar; también proponía el desarrollo integral y armónico de toda la provincia a partir del crecimiento económico. Si bien en esta segunda fase el Ejecutivo provincial retoma y desempeña un papel dinamizador, distributivo y regulativo, continúan vigentes, por un lado, la premisa que identifica crecimiento con crecimiento económico y en ese sentido el esfuerzo se dirige a componer las condiciones para las inversiones: sin cerrarse en lo nacional, lo prioriza y sale a ofrecerlo al mundo. Por otro lado, concibe al trabajo asalariado como un elemento indispensable para la recuperación económica y la cohesión social y asume entonces posibilitar un mínimo reparto para controlar la conflictividad social (Mazzoni y Presti, 2009; Mazzoni y Schleifer, 2017).

Así, en esa misma línea Alberto Weretilneck (gobernador entre los años 2012 – 2019) logró que en los años de su primera gestión se incrementaran un 40% los ingresos provinciales, entre otras razones por el incremento en las regalías hidrocarburíferas mediante la renegociación de contratos. En el año 2013, “Río Negro produjo 1.662 millones de metros cúbicos de gas y 2,44 millones de metros cúbicos de petróleo, equivalentes al 4% y al 7,5% de la producción total del país, respectivamente(DINAP, 2018: 12). La producción minera, que también incluye la extracción de rocas ornamentales y minerales no metalíferos, tales como la bentonita (Río Negro es la principal provincia productora), representa el 15% del PBI mientras que el sector agropecuario representa 8%. En palabras del entonces gobernador: Río Negro se ha transformado a partir de la Ley del 30 de diciembre[6] en una Provincia productora de gas y de petróleo, algo que la Provincia no había logrado en los últimos 30 años (Alberto Weretilneck, discurso apertura de sesiones, 2013).

Arabela Carreras, quien fue gobernadora por el mismo partido político entre 2019 y 2023, continuó la línea en esa dirección. Durante el 2020 la empresa Fortescue ya había dado inicio a los trabajos de prospección en la provincia y, desde los distintos poderes del Estado provincial, se implementaron medidas legales y discursivas para garantizar la viabilidad del plan. En efecto, esa tarea se asumió estatalmente mediante una serie de acciones compiladas en el denominado Plan Estratégico H2V, que instituye “el camino que venimos transitando en el desarrollo de la Política de producción de hidrógeno verde en la provincia” (Gobierno de la provincia de Río Negro, 2022: 4).

En ese marco, el discurso oficial enmarca la iniciativa en la legislación nacional y provincial y, fundamentalmente, en un corpus referido a derechos ambientales, educativos y sobre la explotación de recursos naturales consagrados a nivel internacional (el Acuerdo de París, el Protocolo de Kyoto, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la Capa de Ozono y sus Enmiendas, la Declaración Ministerial de la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima y la Cumbre de la ONU sobre la Acción Climática); al mismo tiempo que justifica ese apoyo estatal en las virtudes respecto de los desequilibrios ambientales, pues sostiene que “El Hidrógeno presenta una oportunidad de transición energética de descarbonización para el mundo y una gran oportunidad de desarrollo para nuestros países” (Gobierno de la provincia de Río Negro, 2022: 6).

Construir consensos desde el “crecimiento económico, el empleo” y la deslegitimación de las resistencias

Así, la puesta en funcionamiento del Plan Estratégico H2V y del Proyecto Pampas requirió de una serie de políticas de impulso que se sustentan en estrategias comunicacionales tendientes a universalizar la mirada oficial sobre la temática. Pues si la comunicación estratégica se define como un espacio que incorpora actorxs diversos y que “entiende el conflicto, la cooperación, la negociación, las contradicciones, etc. como elementos constitutivos de las relaciones, las situaciones y la realidad” (Longo, 2018: 15), la estrategia oficial parece anclada en la fragmentación de las resistencias vía ocultamiento de la divergencia y profundización de una serie de ideas fuerza “científicamente irrefutables” que operan sobre las necesidades y expectativas de la población.

Efectivamente las ideas de planificación estratégica, transparencia, creación de empleo, sustentabilidad, propias del patrón de dominación vigente, son las empleadas por empresarios, políticos y comunicadores/as para otorgarle legitimidad a la instalación del proyecto en la provincia. Desde su fuerza explicativa han construido consenso en torno a cuestiones como la necesidad de reactivar el sector privado, la importancia de emplear la metodología de administración, así como la promoción de la vida social en términos de intercambio. Como veremos a continuación, esos postulados fueron expresados en los documentos y discursos para dar vía libre al proyecto Pampas. Ideas fuerza desde las cuales se ha conformado un sentido común a imagen de la consumación de la reproducción ampliada del capital en esta fase.

En este marco, podemos diferenciar tres estrategias que operan comunicacionalmente. Por un lado, la proliferación de discursos oficiales y periodísticos. Mientras el presidente Fernández señaló que “el hidrógeno verde es uno de los combustibles del futuro y nos llena de orgullo que sea la Argentina uno de los países que esté a la vanguardia de la transición ecológica” (Deza, 2021: párr. 13), el por entonces ministro de Producción Kulfas afirmaba que por los números, por lo transformador, esta es la inversión internacional más importante que se está anunciando en Argentina en el siglo XXI. Es una inversión que está fundando una nueva industria, la del hidrógeno verde” (Deza, 2021: párr. 16). En estrecha sintonía con el Poder Ejecutivo Nacional, el Ejecutivo de la provincia construía la promesa de convertir a Río Negro en un polo mundial exportador de hidrógeno verde para 2030, con una capacidad de producción de 2,2 millones de toneladas anuales.

Con ese cometido, el Ejecutivo provincial mandó una iniciativa al parlamento cuyo objeto central fue

declarar de interés público provincial a la iniciativa privada presentada por la firma Argentina Fortescue Future Industries en el marco de la Ley 3484, para la realización de todas las obras de infraestructura necesarias para la generación de energía eléctrica de fuente renovables, con destino exclusivo a la producción del denominado hidrógeno verde y sus derivados. (Proyecto de Ley Río Negro 253/2022)

Así, en abril de 2022, la Legislatura sancionó la Ley Nº 5560/22 que estableció las condiciones para llevar adelante el proceso de licitación pública de alrededor de 625.000 hectáreas, para el estudio y emplazamiento de un Parque Eólico y otras construcciones necesarias para la puesta en funcionamiento de la planta, como el armado de tres parques eólicos con una potencia total de 2.000 MW cuyo fin es abastecer de energía a la planta productora de hidrógeno. Además, se creó la Corporación Punta Colorada, el Ente de Promoción y Fiscalización del Complejo Productivo y Exportador de unas 600 hectáreas que conforman Zona Franca de Río Negro.

Las y los legisladores que dieron vía libre a la iniciativa, es decir, que autorizaron la cesión de territorio a la empresa por lo menos por cincuenta años, lo calificaron como un plan estratégico de la provincia, destacaron como positivo que sea una acción de gobierno de planificación a largo plazo y señalaron la sinergia que, para la provincia, implica una inversión privada como la aquí analizada. Amparándola en la necesidad de comenzar “un círculo virtuoso de la economía”, sostuvieron que no solo “genera crecimiento, industrialización, innovación y desarrollo de infraestructura” y permite la “resignificación de la matriz productiva” provincial, sino que, además, el proyecto Pampas viene a “generar trabajo decente”, “empleo y trabajo genuino”, a darle trabajo a “mano de obra local”, capacitarla.

En efecto, “transición ecológica”, “descarbonización”, “cuidado del medio ambiente”, “oportunidad de desarrollo”, “más y mejor empleo”, términos repetidos en medios oficiales, en la prensa, en los discursos de las y los funcionarios en medio de una campaña comunicacional que parece diseñada para establecer los consensos sociales necesarios para la puesta en práctica del Proyecto. Significantes anclados en el saber de la ciencia, difundidos como verdad, constituyen “una base para las luchas simbólicas por el poder de producir y de imponer la visión del mundo legítima” (Bourdieu, 1988: 137) mediante la universalización de una perspectiva particular convertida en potencial beneficio para los y las habitantes de la provincia.

En segundo lugar, la institucionalización de espacios oficiales de aparente debate difundidos a través de los sitios de internet y medios de comunicación del gobierno provincial[7]. No obstante, mientras en el marco de lo que han presentado como un plan de comunicación estratégica afirman haber “maximizado los canales digitales para la comunicación de las decisiones, posiciones y avances sobre la temática” (Gobierno de la provincia de Río Negro, 2022: 49), la verticalidad en la transmisión de información arbitraria, sin espacios visibles para el debate y, fundamentalmente, sin espacio para las voces que se oponen a la iniciativa, no es sino un operar propio del poder estatal que al generarle vía libre al capital requiere fragmentar las resistencias. Ese poder que se empeña en deslegitimarlas cuando desde su accionar las estigmatiza, las persigue judicialmente y las reprime.

Pues, de esta forma, se constituyó la mesa del H2V, concebida como un “órgano transversal e interdisciplinario, encargado de acordar y definir políticas públicas activas y sostenidas en materia de ciencia, innovación, investigación y desarrollo del hidrógeno verde, como así también proyectos de inversión productiva basados en este tipo de recursos energéticos verdes (Gobierno de la provincia de Río Negro, 2022: 4-5). No solo las miradas opositoras de científicos y científicas, ong’s ambientalistas, pueblos originarios, etc., están excluidas de esa mesa; sino que la mesa se presenta como un espacio amplio y plural, diverso, inclusivo.

Por otro lado, junto a ese órgano se organizó un ciclo de divulgación científica denominado Jueves de Hidrógeno de “debates online durante la pandemia, convocando a científicos y especialistas del ámbito público y privado(Gobierno de la provincia de Río Negro, 2022: 5). Una serie de veintisiete encuentros semanales desde la modalidad virtual. Se las presenta como charlas abiertas a la comunidad, con distintos expertos en la temática y se vuelve a recurrir a la ciencia-técnica como discurso legitimador, pero sin incluir las miradas científico-técnicas que se oponen al proyecto con fundamentos opuestos a los oficiales.

Finalmente, identificamos una tercera estrategia mediático-publicitaria. En el archivo de diario10.com.ar, sitio oficial del multimedio oficial Radio y Televisión Río Negro S.E., se almacenan más de cuarenta notas sobre el tema, todas a favor de la iniciativa, resaltando los avances y los espacios de debate, capacitación y formación, o las bondades que en palabra de especialistas traería la producción de H2V a la población de la provincia: “Hidrógeno verde con mirada de equidad laboral e igualdad de género”, “Energías renovables y empleo. Buenas perspectivas”, “Río Negro Más Futuro: siguen las capacitaciones en hidrógeno verde”, “El hidrógeno verde y las posibilidades de desarrollo”, etc.

Al mismo tiempo, una fuerte inversión en la promoción de la política de desarrollo del H2V en la provincia, destinando para el 2023 veintiún millones de pesos. Como informa el Diario Río Negro, la provincia licitó la impresión de 700 libros y “la compra de 61306 artículos, entre parasoles, bolsas, molinos, vinilos, botellas, señaladores y fly banner” (Pecollo, 2023: párr. 2), todos artículos de merchandising de hidrógeno verde para ser utilizados en distintos eventos y actos.

En definitiva, las acciones estatales, materiales y simbólicas, que se exhiben como soluciones a los problemas provinciales resultan en mayores niveles de mercantilización de la vida y la naturaleza y no redundan, como se anuncia, en bienestar para los y las rionegrinas.

Reflexiones finales

La importancia que tiene el Plan Estratégico Hidrógeno Verde para el gobierno de la provincia de Río Negro se observa en las medidas adoptadas, con rapidez inusitada, tanto en el plano normativo como en el plano comunicacional. La construcción de los consensos políticos y sociales para efectivizar el Proyecto Pampas, requirió de toda la fuerza material y simbólica del Estado, sea para imponer representaciones asociadas a los intereses que la iniciativa representa, como para fragmentar e invisibilizar las resistencias. La producción de la idea de un futuro bien común universal, aparece en la base de sus discursos.

Así, la estrategia comunicacional efectiviza el patrón de dominación vigente acorde a un modo de acumulación motorizado por la vigencia a ultranza de la propiedad privada individual y de la apropiación privada ilimitada de la ganancia. Su reactualización es impulsada en la generación de consensos que viabilizan un realismo economicista frente al cual hay escasa discusión y se lo percibe como carente de alternativas. Se vive en un presente injusto frente a la oferta de un futuro mejor para los y las rionegrinas.

Esta gran transformación, producto del proceso que entendemos como neoliberalización de la sociedad, se cimienta en una concepción del orden social como natural y conlleva la naturalización de las desigualdades y la competencia. Es así que el accionar estatal, garante de esa acumulación, desde su poder territorializado y territorializador, busca, facilita y celebra las inversiones de capital transnacionalizado en su jurisdicción.

Como vimos, el Proyecto Pampas en el marco del Plan Estratégico Hidrógeno Verde, es respaldado e impulsado desde los diferentes niveles de gobierno (nacional, provincial y municipal) y desde los tres poderes del Estado-nación. La concesión de tierras y la creación de zonas francas, se justifican con la promesa de crear empleo de calidad y alcanzar el desarrollo deseado. Así es que el Estado dirime sus intervenciones entre el uso de la fuerza y la necesaria generación de consensos. En pos de alcanzar este objetivo se erige casi como único medio la explotación de la naturaleza, aunque la experiencia demuestre la continuidad y la profundización de concentración de la riqueza y el poder en pocos grupos económicos transnacionales.

Referencias bibliográficas

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  1. Según Nicolás Deza (2021) Fortescue Metals Group es el cuarto productor mundial de mineral de hierro, compite con empresas como Vale, Rio Tinto y BHP y desde 2018 tiene presencia en Argentina.
  2. Borón (2003) las entiende como contrarreformas, en tanto implicaron pérdida de derechos y un retroceso en conquistas de la clase trabajadora.
  3. Esto queda expresado en los documentos de los líderes mundiales en el G20 desde 2001 en adelante.
  4. Para ampliar, ver Mazzoni y Schleifer, 2012.
  5. Nos referimos a las gestiones de Pablo Verani 1995-2003 y de Miguel Saiz 2003-2011.
  6. Se refiere a la derogación de la ley “anticianuro” (Q3981/05) en diciembre de 2011; como incentivo a la minería a cielo abierto se rehabilitó el uso de cianuro o mercurio en dicha actividad.
  7. Radio y Televisión Río Negro S.E., depende del Ministerio de Gobierno y Comunidad de la provincia y cuenta con el único canal de televisión de alcance provincial, 4 emisoras de radio, un sitio de noticias digital y redes sociales. Para ampliar, ver Heram y Schleifer, 2021


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