La orientación externa de Itamaraty hacia la península coreana
Podemos dividir la política exterior de Brasil hacia la península coreana en dos grandes etapas, siendo la variable clave diferenciadora la “política de doble reconocimiento”. Durante la primera etapa, desde 1949 hasta 2001, el vínculo estuvo centrado exclusivamente en la República de Corea, es decir, no hubo reconocimiento de los dos Estados coreanos, sino solo del gobierno de Seúl. Brasil fue el octavo país del mundo y el segundo de América Latina en reconocer el gobierno de Seúl, aunque no se establecieron relaciones diplomáticas hasta el año 1959 bajo la presidencia de Juscelino Kubitschek (Uehara y Casarões, 2013). La razón más evidente de este temprano reconocimiento por parte de Itamaraty es el alineamiento político-diplomático con la Casa Blanca, que venía de la Segunda Guerra Mundial y se reforzaba en ese momento. Esta es la gran diferencia con la Argentina: Brasil no confronta a Washington, sino que se alineó con su política exterior; esta distinción daría fundamento a la teoría del realismo periférico de Carlos Escudé (1983 y 1992).
Brasil mantuvo esa orientación hasta la década del 60, y evitó tener contactos y relaciones con países socialistas de Asia. La coalición de izquierda entre la Unión Democrática Nacional y el Partido Trabalhista Brasileiro ganó las elecciones y llevó a la presidencia y a la vicepresidencia a Jânio da Silva Quadros y a João Goulart, respectivamente. Y aquí se inicia una discontinuidad en la orientación externa de Brasil. Goulart viaja a la República Popular China y eso marca un acercamiento importante hacia el mundo socialista. Sin embargo, en ese momento militares presionan y generan la renuncia de Quadros: se había iniciado en América Latina la “intervención tutelar” de la que habla Romero (2007). En pocas palabras, la injerencia militar se vuelve algo constante como un instrumento para vetar y cuestionar decisiones políticas de un gobierno civil contrarias a los intereses de las fuerzas armadas[1]. Más aún, Goulart no podía asumir la presidencia porque se encontraba en China y, además, porque los militares objetaban su nombre. Por un breve periodo (hablamos de unos pocos días) asume la presidencia de Brasil Ranieri Mazzilli (presidente de la Cámara de Diputados y segundo en la línea de sucesión según la ley de acefalía). Goulart logró asumir el gobierno mediante la aprobación del congreso, el 8 de septiembre de 1961. Lo que quedaba claro es que el ejército no toleraría ningún giro político hacia el socialismo o el comunismo. Eso truncó cualquier acercamiento con China y, mucho más, cualquier eventual posibilidad de vincularse a la RPDC. Aun así, nada pudo evitar que los militares derrocaran al gobierno en 1964.
En la década del 70, al igual que en otros países de la región, el acercamiento entre Mao y Nixon mejoró la permisibilidad internacional. Brasil normalizó relaciones diplomáticas con Beijing en 1974. No obstante, Anderson (2009) explica que los condicionantes derivados de la lógica de la Guerra Fría, sumado a la percepción anticomunista de los gobiernos militares en América Latina y la naturaleza “ermitaña” de Pyongyang, explican el motivo de no avanzar en la gestación de vínculos hasta la visita del presidente Fernando Enrique Cardoso al paralelo 38, bajo la presidencia de Kim Jong-il.
Asimismo, y a pesar de que no había relaciones diplomáticas con Pyongyang, existieron, al igual que con la Argentina y otros países de la región, vínculos entre los años 1968 y 1971 entre Corea del Norte y organizaciones guerrilleras de Brasil. Sin embargo, este no es un tema que haya sido tratado y desarrollado por la historiografía brasileña (Anderson, 2009). Según Badan Ribeiro (2016), a través de la Embajada de la RPDC en Cuba Pyongyang realizó las conversaciones para llevar a miembros de la Ação Libertadora Nacional (ALN) –liderada por Carlos Marighella– a recibir entrenamiento militar en ese país. La RPDC también habría dado apoyo financiero y entrenamiento de guerrilla a la Vanguarda Popular Revolucionária (VPR).
Los años 80 no fueron muy diferentes de los 70; en todo caso, la nota de color pasa por el acercamiento con la Argentina y la conformación de lo que posteriormente serían las bases del Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR). Recién en la década del 90 Itamaraty define nuevas estrategias y objetivos para su política exterior y relaciones con el mundo. El primer guiño vino para las dos Coreas, cuando Brasil apoyó –al igual que la Argentina– el ingreso de ambos países en 1990 a las Naciones Unidas. En esa línea el este de Asia se convierte en una prioridad para la diplomacia brasileña, principalmente a partir del año 1993, siendo este año particularmente importante porque se firma una asociación estratégica con China[2]. Por ese entonces, el comercio con Corea del Sur era más significativo que el que se tenía con China; esto cambiará inexorablemente a principios del nuevo siglo. Durante los años 90 los chaebols[3] aumentaron sus ventas a Brasil, especialmente en la industria automotriz y de electrodomésticos. En el contexto de una diplomacia con interés creciente por la región del Asia Pacífico y de la mano de la Sunshine Policy de Kim Dae-jung (que ampliaba la permisibilidad internacional), el presidente Fernando Henrique Cardoso visitó la República de Corea en el año 2001. Durante el viaje se firmaron importantes acuerdos de energía nuclear, exención de visas y turismo. También, con base en la relación de amistad y confianza, el presidente Cardoso expresó a su homólogo la intención de establecer relaciones con la RPDC.
Con Cardoso, Brasil comienza a posicionarse en mesas relevantes de las relaciones internacionales en el mundo. Aquí también hay una importante diferencia con el caso de la Argentina. Mientras nosotros atravesábamos una de las crisis más importantes de nuestro país (y una seguidilla de cinco presidentes en once días), Golman Sach incorporaba a Brasil como una de las economías más pujantes en el grupo de los BRIC. Brasil se consolidaba como potencia media e incluso, en términos de poder económico, como una de las diez economías más grandes del mundo en el periodo de las presidencias de Cardoso y Da Silva (Bolinaga, 2011).
El exembajador argentino en Brasil y China Diego Guelar nos expresó en una entrevista:
El éxito de Brasil fue resultado de una continuidad política entre la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (el presidente más sofisticado del mundo) y Lula da Silva, se consolidaba la imagen de Brasil como potencia. Por aquel entonces, la embajadora estadounidense de Lula condujo y supo auspiciar una excelente relación histórica con la gestión de Bush hijo. Les presentó a los norteamericanos un discurso de Lula como “el sueño americano, el obrero metalúrgico que llegó a presidente”.
Mientras la mayoría de los países de América Latina y el Caribe desplegaban una política exterior, Brasil desplegaba una política internacional como consecuencia de su autopercepción como potencia de la región. Brasil aspiraba a ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas porque se concebía como la potencia regional que debía ocupar ese lugar.
La segunda etapa en la política exterior de Brasil hacia la península coreana se entiende desde 2001 hasta nuestros días y se caracteriza por la implementación de la política de doble reconocimiento. El 9 de marzo de 2001, se firmó en Nueva York el Comunicado Conjunto de Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre la República Popular Democrática de Corea y la República Federal de Brasil. El acuerdo entre ambos países fue suscripto por los Embajadores Extraordinarios y Plenipotenciarios acreditados como representantes permanentes en Naciones Unidas Li Hyoug Choi y Celso Fonseca Jr. (ver Anexo N.º 2). El texto del acuerdo destaca (ver Anexo N.º 2):
Los dos países afirman su voluntad de desarrollar relaciones mutuas basadas en el respeto pleno de los principios de igualdad de derechos y respeto mutuo de la soberanía, no interferencia en asuntos internos en concordancia con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y las disposiciones de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares, para contribuir así a la paz mundial y estabilidad y para trabajar en la promoción del desarrollo económico, los derechos humanos, el desarme y la no proliferación.
De modo que buscar una presencia en ambos lados del paralelo 38 es coherente y hasta natural desde esa autopercepción de Brasil como gran potencia. Al conversar con el actual Chefe da Divisão de Japão e Península Coreana, Thiago Melamed de Menezes, nos explicaba que para Brasil el devenir del equilibro de poder en esa parte del mundo tiene capacidad de repercutir en el orden internacional en su conjunto, y Brasil apoyó la unificación pacífica de Corea, pero en el mientras tanto exhortaba al gobierno de Pyongyang a reincorporarse al Tratado de No Proliferación como un país sin armamento nuclear y adherir al Tratado de Prohibición Completa de Pruebas Nucleares. A pesar de ello, esta posición, por supuesto no aceptada por Pyongyang, no ha sido causa de ruptura o suspensión de las relaciones diplomáticas.
En este marco de aperturas masivas de embajadas brasileñas (2001-2014)[4] Pyongyang es parte de la estrategia política de mostrar que Brasil, país de dimensiones continentales, tiene intereses globales y por fuera de su política interna y regional. Según Alejandro Cao de Benós, los viajes realizados por numerosos miembros y funcionarios (sobre todo del Partido de los Trabajadores) a la RPDC generó “una rampa” para establecer las relaciones diplomáticas. “Había una relación previa y entonces al ganar Lula fue natural y orgánico que se concretaran las embajadas en ambos países”. Esta política de “doble reconocimiento” fue acompañada y sostenida en el tiempo durante el gobierno de Dilma Rousseff. Si bien también lo ha sido durante el mandato de Bolsonaro, lo cierto es que la relación entró en un impasse.
Al respecto de esto último, diversos entrevistados brasileños –que prefirieron no ser mencionados en la publicación de la investigación por su vinculación a la actual gestión del presidente Bolsonaro– hablan de esta etapa de la política exterior de Brasil como un periodo en el que encontramos un “Itamaraty golpeado” y una interrupción de políticas de Estado y relacionamiento internacional de varias décadas. Nos comentó uno de los entrevistados lo siguiente:
Itamaraty siempre fue autónomo, Bolsonaro puso gente sin ninguna calificación y por eso tenemos las relaciones internacionales más deterioradas en muchos años. Más allá de las preferencias ideológicas, la institución fue la que siempre dio las instrucciones. Hubo una continuidad con Cardozo, Lula y Rousseff, pero hoy es un desgobierno en todo sentido.
La apertura de las sedes diplomáticas y el desarrollo de las relaciones bilaterales Brasilia-Pyongyang
Tras el establecimiento de relaciones diplomáticas, el gobierno de Pyongyang acreditó su embajada en Brasilia en 2005 y para 2009 Brasil abrió la suya en territorio de la República Popular Democrática de Corea. Hasta ese momento el único país de América Latina que tenía una representación permanente en Pyongyang era Cuba. Embajadas como las de Vietnam, Laos, Rusia o China tienen una proximidad sistémica y geográfica y lazos históricos de siglos. Otras embajadas presentes como las de Alemania, Suecia o el Reino Unido tienen una fuerte posición en relación con los temas nucleares. Así, Brasil, tiene una intrínseca marca de neutralidad y, como expresó en una conversación informal el exencargado de Negocios en Pyongyang Cleyton Schenkel, esa posición diferente le permite a Brasil lograr “una condición muy cordial en la RPDC”.
En noviembre de 2005, se produce la apertura de la representación diplomática norcoreana en Brasilia, tras presentar el embajador Pak Hyok sus cartas credenciales. Al año siguiente, una Misión Comercial de Pyongyang visitaba Brasil y el resultado sería el primer acuerdo comercial entre ambos países (ver Anexo N.º 2). Este acuerdo tiene varias disposiciones importantes, entre las que destacamos: a) ambos países se otorgan mutuamente el Trato de Nación más Favorecida (art. 2) y demás beneficios concedidos a otros países, con excepción de aquellos con los cuales hay un acuerdo de libre comercio o unión aduanera (art. 3); b) las negociaciones se llevarán adelante entre empresas y con base en los precios internacionales de mercancías (art. 5) y los contratos concluidos sobre la base del Acuerdo serán efectuados en divisas libremente convertibles y en conformidad con el régimen cambiario vigente en cada país (art. 6); c) Cualquier evento sanitario o fitosanitario detectado en el país de destino deberá ser comunicado inmediatamente a las autoridades sanitarias del país de origen para que se tomen las providencias debidas (art. 11); y el establecimiento de una Comisión Mixta Comercial compuesta por los representantes de las Partes Contratantes será establecida y se reunirá alternadamente en Brasilia y en Pyongyang.
Lo más novedoso vino en el año 2007, cuando se creó y se puso en marcha un Mecanismo de Consultas Políticas para que ambas partes puedan expresar sus posiciones políticas en relación con los principales temas de la agenda bilateral e internacional. Se trata de un dispositivo que ayuda a la apertura y comunicación de la RPDC con el resto del mundo[5]. Por ese entonces, Itamaraty no había acreditado una embajada aún en Pyongyang y este mecanismo facilitaba la comunicación. Incluso, hay que destacar que, por medio de este foro, Brasil recibe con frecuencia opiniones y preocupaciones de Pyongyang no solo en relación con otros países, sino también sobre temas nucleares y de derechos humanos. Esto último es una temática en la cual han buscado sensibilizar desde Itamaraty a la RPDC para mejorar la cooperaración en el seno de los organismos internacionales. Al contrario de otras potencias, Brasil entiende que es integrando a Pyongyang (y no marginándolo) que se logrará una mayor estabilidad en la región y, eventualmente, avanzar en un proyecto de unificación pacífica entre ambos Estados coreanos.
A finales del año 2008, por medio del Decreto 6587, el gobierno de Brasil decide crear la embajada en Pyongyang, habiéndose esto aprobado por la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del Senado Federal en diciembre junto con la aprobación de la designación del primer embajador brasileño en la RPDC. El embajador Arnaldo Carilho presentó sus cartas credenciales el 13 de julio de 2009 ante el gobierno de Pyongyang. Carilho tenía la misión de poner en marcha la embajada y de sentar las bases para el desarrollo de los contactos a nivel gubernamental y con empresarios norcoreanos; contaba con una amplia y reconocida carrera diplomática en países de Europa y países árabes. Si bien su llegada a Pyongyang se vio demorada por la protesta de Brasil respecto a un nuevo ensayo misilístico norcoreano, esto no generó ningún impasse significativo en la relación bilateral. Estar presentes en la RPDC permite ser un observador neutral en las cuestiones de paz de la península coreana, en los progresos y cuestiones vinculadas a los derechos humanos y de seguridad internacional. Para entrevistados de diversos partidos políticos en Brasil, la permanencia de la embajada en Pyongyang refuerza una política de independencia y grandeza por parte de Brasil.
El embajador Carilho se desempeñó en el más alto nivel y cumplió con los objetivos encomendados por Itamaraty, y ejerció funciones en el cargo hasta el 9 de febrero de 2012. Nuestra intención era poder entrevistar al exembajador Carilho, ya que entendemos que las vivencias durante ese periodo de tiempo en el que actuó como representante permanente de Brasil en Pyongyang tienen un valor único para nuestro objeto de investigación; no obstante, al momento de iniciar nuestra labor tuvimos noticias de que ya había fallecido. Afortunadamente para la investigación pudimos conversar con Cleyton Schenkel, quien, además, compartió con nosotros su libro, en el que narra su paso por Pyongyang como encargado de negocios entre 2016 y 2019. Sobre los primeros años de la embajada Schenkel nos comentó:
Abrimos en 2009, durante ese período muchos países establecieron relaciones diplomáticas con Pyongyang y ese fue el espíritu de la Sunshine Policy, que buscaba integrar, que el régimen se abriera y tuviera una actitud diferente. Para Brasil la receptividad fue muy buena, había veinticuatro embajadas cuando llegamos. Está la idea que son un país cerrado, pero, sin embargo, pude percibir en ellos un gran interés en tener conocimiento internacional a través de cierta intensificación de las relaciones y contactos, apertura de embajadas, etc. Son las ventajas de tener un lugar ahí, una embajada ahí […]. Me tocó estar entre los años 2016 a 2018, y éramos el único país de las Américas con embajada en ambos lados[6]. Venezuela recién abrió una embajada en el año 2019 y a partir de ahí fuimos dos. Es una gran ventaja, un gran activo, nos da una mayor capacidad de comprender la realidad de la cuestión peninsular, el involucramiento de las grandes potencias, el impacto que tiene en la relación entre las Coreas. Permite tener una posición conocida, con todos los elementos necesarios para tomar decisiones […].
En el año 2008, ambos países tuvieron un pico en el comercio bilateral y en esa base dialogaron sobre la posibilidad de que Brasil exportara maquinaria agrícola y carnes, y la posibilidad de que Corea recibiera inversiones brasileñas en el área minera. De acuerdo a los datos publicados por la Embajada de Brasil en Pyongyang, el comercio en 2008 con el socio brasileño representó más del 4% del total del comercio exterior de la RPDC. No obstante, desde entonces el comercio ha caído, pero la tendencia demuestra que el comercio exterior total de la RPDC ha caído, es decir, Brasil no es la excepción, sino parte de esa tendencia. Existen varios factores para que el comercio bilateral aún sea limitado, y entre los más destacados están: la distancia, las complejidades logísticas y las sanciones que inhiben para tener relaciones comerciales.
Un dato muy interesante que surge al analizar sectorialmente el comercio bilateral es que el 63% de los productos que Brasil exporta a la RPDC son productos primarios (pasta de celulosa, cuero, tabaco, aluminio y café, entre otros) y el 37% son industrializados (medicamentos, cosméticos, autopartes, componentes eléctricos, etc.). En contraste, el 0,11% de los productos que la RPDC exporta a Brasil son productos primarios (ácidos orgánicos, butanos licuados, aleaciones de hierro, ceras y pieles, etc.) y más del 99% son industrializados (microprocesadores, dispositivos mecánicos, caucho, discos ópticos y repuestos, principalmente)[7].
En paralelo y como muestra de la intensificación de las relaciones, Pak Ui-chun, ministro de Relaciones Exteriores de la RPDC, realizó una gira a Cuba, Perú y Brasil en mayo de 2009. En Brasilia, fue recibido en Itamaraty por su homólogo, el canciller Celso Amorín, con quien expresó interés en que Petrobras realice tareas en aguas profundas del Mar del Este, donde Corea tiene importantes reservas.
La relación bilateral siguió profundizándose y al año siguiente, en 2010, Brasil impulsó, a través del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, la donación de alimentos a Pyongyang. Justamente es en el ámbito de la cooperación agrícola que se dan importantes intercambios, como el envío de técnicos brasileños de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (EMBRAPA) para relevar la producción de soja local y la posterior visita de investigadores norcoreanos, que realizaron entrenamiento en Piracicaba y en Londrina.
El sitio oficial de la Embajada de la República Federativa de Brasil en Pyongyang cita los numerosos apoyos que recibió el país por parte de la RPDC en candidaturas para eventos de relevancia mundial como los Juegos Olímpicos del 2016, al profesor José Graziano da Silva como director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que finalmente ganó, y muchas más, sobre todo en distintas dependencias de las Naciones Unidas.
Por último, en el contexto del desarrollo del este de Asia en las últimas cuatro décadas y del desarrollo económico de países con partido comunista como la República Popular China o la República Socialista de Vietnam, estar presentes antes de una potencial mayor apertura de la economía y la sociedad en la RPDC es una oportunidad histórica de adelantarse en materia de cooperación científica, cultural y de intercambios comerciales.
Matices del esquema de cooperación entre Brasilia y Pyongyang
Una de las primeras cuestiones que debemos enfatizar es que la mayor cooperación e interacción entre Brasilia y Pyongyang no ha perturbado el vínculo con la República de Corea. Esta es una cuestión no menor, porque justamente en el capítulo anterior habíamos hecho referencia a cómo la comunidad coreana en la Argentina ejercía presión (o, al menos, influencia) para que no hubiera una normalización de las relaciones diplomáticas entre Buenos Aires y Pyongyang. Es decir, Brasil rompe con el mito de que no se puede mantener de forma armoniosa una política de doble reconocimiento desde América Latina hacia ambos lados del paralelo 38, orientación que trasciende la lógica de un gobierno para construir una política de Estado. En términos generales, la apertura de ambas embajadas, en Brasilia y en Pyongyang, ha generado un puente más de conexión con la RPDC en busca de una mayor apertura e integración al sistema internacional y a la economía global.
Según respuestas enviadas por Thiago Melamed de Menezes, jefe de la División de Japón y la Península Coreana en Itamaraty, existe una relación sólida tanto con los Estados Unidos como con China que no es afectada por la relación con terceros países. Además, el establecimiento de relaciones diplomáticas es un acto soberano y consonante con la tradición universalista de la política externa brasileña.
Se ha especulado en medios de comunicación sobre el “efecto norcoreano” posterior a la apertura de la embajada en Brasilia. Según Pontes (2017) en un artículo para DW, hay un importante efecto en masas que puede documentarse a través de la gran cantidad de veces que el país es buscado en Google en Brasil y que a través de diversos especialistas intentan encontrar razones.
Según diplomáticos de Itamaraty, a partir del año 2016 se complejizan algunos intentos de cooperación y relacionamiento con la RPDC, producto de las sanciones aplicadas a comienzos de ese año y el tratamiento de la comunidad internacional, y se eliminaron muchas “válvulas de escape”, lo que tuvo un efecto en las posibilidades de interlocución con otros países.
Para potenciar esta tendencia, desde el comienzo de la pandemia algunos de los dispositivos y experiencias que pasaremos a relatar se han interrumpido parcial o totalmente, lo que muestra cómo el COVID-19 tiene como consecuencia una mayor desinformación y relacionamiento entre los países. El caso más emblemático es el de Luis Felipe Fortuna, quien fue designado por Itamaraty para desempeñarse como el nuevo embajador en Pyongyang. Sin embargo, dado el cierre de fronteras de Corea del Norte por la pandemia mundial desde el año 2020, no ha podido presentar cartas credenciales y ni siquiera ingresa al país. El embajador Fortuna se encuentra radicado en Seúl ante la imposibilidad de llegar a Pyongyang. Lo contactamos en tres oportunidades para entrevistarlo, pero se excusó en cada una de ellas diciendo que al no haber podido presentar sus cartas credenciales no se sentía cómodo dando una entrevista.
En el caso de la experiencia brasileña en Pyongyang, tener relaciones oficiales posibilitó la publicación en canales oficiales y extraoficiales de numerosas noticias de acuerdos y visitas oficiales, de bitácoras de viajes y ensayos. Podemos clasificarlos como:
- Registros oficiales de la política exterior de Itamaraty y la Embajada de la República Federativa de Brasil en Pyongyang.
- Registros informales, entrevistas y ensayos de diplomáticos brasileños que viajaron o residieron en Pyongyang. El más relevante e interesante es el del exencargado de negocios Cleyton Schenkel.
- Publicaciones de funcionarios públicos, diputados y académicos invitados en el contexto de viajes para conocer el país, siendo el caso más renombrado el del exdiputado del PC Raúl Carrión.
- Publicaciones, entrevistas y actividades del ámbito académico.
- Viajes por motivos de turismo.
Al respecto del primer punto, los registros oficiales –especialmente a través de sitios de Itamaraty y de la Embajada de Brasil en Pyongyang– reflejan noticias e imágenes de los encuentros oficiales desde la apertura de la embajada en Pyongyang hasta el cierre de fronteras. También relatan importantes actividades celebradas con los diplomáticos norcoreanos en Brasilia y brindan información sobre los acuerdos celebrados. Sin embargo, en el sitio de la embajada brasileña no se han actualizado desde finales del año 2015. Incluso, las estadísticas comerciales llegan hasta ese año. No hay datos más recientes.
Registros informales de diplomáticos brasileños en la RPDC
Eduardo Figueiredo Siebra (joven diplomático de Itamaraty) utilizó el concepto de “Pyongyang Honeymoon” en diversas crónicas sobre su estancia en Pyongyang en 2014, publicada en Jovens Diplomatas y en su blog personal. Esta mención se popularizó entre muchos visitantes por motivos de turismo o que llegan a residir al país y se vincula a la característica de planeamiento con la cual se reconstruye la capital luego de la destrucción masiva durante la guerra de Corea, además de las diversas opciones de entretenimiento, restaurantes y otros emprendimientos privados que no eran esperados al momento de llegar. El concepto “Pyongyang Honeymoon” también viene a colación de la imagen negativa extrema que tienen al momento de llegar al país y no se condice con las primeras impresiones.
A diferencia de los viajes por motivos turísticos, las estancias de largo plazo y viajes que realizan diplomáticos y otros funcionarios públicos permiten contactos muy diversos al del tour tradicional por la RPDC, que implican visitas a zonas no turísticas y también permiten la generación de contactos o vínculos en el largo plazo. Sobre este punto explica Figueiredo Siebra en su relato:
Muchos son los norcoreanos que quedan realmente “shockeados” cuando descubren que son vistos en el exterior como una especie de criminales. Ellos mismos se consideran un pueblo heroico, que luchó bravamente contra la dominación extranjera que hasta hoy está buscando afirmar su espacio de supervivencia en un medio internacional hostil. No nos olvidemos de que cuando el país fue creado, el comunismo parecía una buena opción –en especial para un pueblo que había salido de un régimen feudal, seguido por la terrible ocupación japonesa–. Los guerrilleros coreanos que primero se adhirieron al movimiento ciertamente estaban inspirados por ideales nobles[8].
Los diplomáticos asignados en Pyongyang han dado entrevistas a la prensa bajo la directiva de Itamaraty de que la opinión oficial la debe dar quien es embajador en curso. Durante el período 2009-2012, el primer embajador, Armando Carilho, expresó en diversas oportunidades (Peixoto, 2009) que Brasil colaboraría a “ayudar a romper el aislamiento” de la RPDC. Se observará siempre tanto en canales oficiales como en entrevistas brindadas por los embajadores y otros funcionarios de la embajada el esfuerzo por mantener al mismo tiempo una relación cordial pero sin dejar de ser críticos con situaciones de extremo aislamiento, asuntos nucleares y de derechos humanos.
El segundo embajador asignado en Pyongyang (2012-2016) fue Roberto Colin. En la publicación realizada por el exdiputado Raúl Carrión (2014), en la que Colin participó, expuso (a dos años de ser embajador en el país) un diagnóstico de las oportunidades de cooperación entre ambos países, además de la importancia de la presencia brasileña en la RPDC. Argumentó que las sanciones y el aislamiento “no trajeron ninguna contribución a la paz regional” y que “solo a través del involucramiento y la integración a la comunidad internacional se descontinuarán su políticas hostiles y así se disminuirá el nivel de tensiones en la región”. También menciona que diversas acciones humanitarias y de cooperación fueron sedimentadas en un importante “capital político que debe ser preservado y ampliado”.
Colin menciona tres áreas prioritarias de cooperación: agrícola (soja, arroz y maíz), deportes (fútbol) y academia (portugués). En sus expresiones, en diversas declaraciones se entrevé una estrategia de conocer en profundidad el país, descubrir las mejores áreas de cooperación y avanzar con áreas posibles que ayuden a una mayor exposición a “relaciones interpersonales” y “otras formas de gobierno, gestión económica y social”.
Como mencionamos, la fuente más completa, equilibrada y en profundidad es el libro Nunca Sozinho, de Cleyton Schenkel, exencargado de Negocios en la embajada. Es probablemente la fuente más importante también con perspectiva latinoamericana. Su ensayo –de más de cuatrocientas páginas– reúne lecturas y una investigación exhaustiva de fuentes académicas que matiza con anécdotas y notas de color que retratan la época en que vivió en Pyongyang entre los años 2016 y 2018. La pequeña comunidad de expatriados formada por diplomáticas, miembros de algunos organismos internacionales y ONG viven en compounds, en donde hay una realidad y hábitos que no se traducen a su exterior e implican un uso más descontracturado de ropas y paseos con mascotas, en contraste con la sobriedad exterior (Schenkel, 2020: 33).
El control tan riguroso de la información, que es a su vez limitada y fragmentada, tiene un impacto en la composición y la memoria de recuerdos y sucesos de la agenda internacional. En una anécdota presente en su libro (Schenkel, 2020: 59) relata cómo un partido de la Copa Mundial de Fútbol de 2010 entre la RPDC y Brasil fue transmitido hasta el empate entre ambos países y no hasta su resultado final (ganó Brasil 2-1). “Ese episodio ilustra la obsesión […] con la victoria y la perfección que les impide ver el mundo con lentes de razonabilidad”. Sin embargo, también relata numerosos casos de lentas aperturas, como la creación de la Pyongyang University of Science and Technology (PUST), única universidad privada del país con fondos de grupos cristianos de Corea del Sur y los Estados Unidos. Si bien los estudiantes son elegidos de forma unilateral por el gobierno norcoreano, sus profesores vienen de muchos lugares del mundo, incluyendo el sur de la península, que traen nuevas narrativas e ideas.
Los encuentros que realizan los diplomáticos extranjeros pocas veces son de forma individual y son en su mayoría grupales con otros países de África, Asia y/o Europa, y hay muy pocas posibilidades de encuentros privados en el marco de un tratamiento cordial y formal. Diversos miembros de la Asociación de Amistad de Corea (KFA) ratificaron cómo el protocolo y la formalidad que prevalece en las élites norcoreanas hace que sea a través de canales muy específicos que deban darse los encuentros y eso a veces dificulta los objetivos y la comunicación.
Visitas de funcionarios públicos y académicos
Muchos entrevistados de partidos políticos en Brasil manifestaron tener un conocimiento de la RPDC a través de sus estudios en la universidad y tener nociones superficiales de la guerra de Corea y el conflicto en la península coreana.
El exdiputado Raúl Carrión del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), al igual que otros políticos y funcionarios públicos de partidos de izquierda, llega a la RPDC después de ya conocer China, Vietnam y Laos, todos países con presencia del partido comunista en la región.
La génesis de un viaje en julio de 2014 que llevaría a Carrión (líder del PCdoB en la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Grande do Sul), al historiador Paulo Fagundes Visentini, la historiadora Analúcia Danilevicz Pereira, al subsecretario de Deportes del Estado de Espírito Santo Anderson Falcão y al presidente de la União Estadual de Estudantes do Estado de Goiás Lucas Ribeiro Marques fue un pedido que se realizó a la Embajada de la RPDC en Brasilia para conocer otra experiencia socialista que aún perdura y de la cual pensaba Brasil que podía aprender de la “experiencia de otras naciones socialistas”. Explicó Carrión que para el PCdoB
… no existe un modelo para el socialismo y cada pueblo debe buscar sus propios caminos para la construcción del socialismo. Existen principios y una teoría general de la construcción del socialismo en constante enriquecimiento, pero esta teoría solo es útil si se adapta a la realidad concreta de cada nación. La experiencia coreana es rica en enseñanzas.
De su viaje se publicó un libro en el que participaron otros funcionarios, académicos e inclusive el embajador Colin, que fue presentado en varias oportunidades y espacios, sobre todo en el sur del país.
Además de este viaje, otro que tuvo repercusión en medios de comunicación fue realizado por tres parlamentarios a finales de 2018. Vanessa Grazziotin (PC do B-AM), presidente del grupo parlamentario de amistad entre Brasil y Corea del Norte; Roberto Requiao (MDB-PR) y Antonio Carlos Valadares (PSB-SE) integraron una misión (Carvalho, 2018) para el “estrechamiento de la cooperación entre la Asamblea Popular Suprema de la RPDC y el Senado Federal” de Brasil.
Además de diplomáticos y funcionarios, Brasil también cuenta con una delegación oficial de la Asociación de Amistad de Corea; su delegado es Emanuel Tejerina. No tiene sitio web oficial, sino una página en Facebook con más de diez mil seguidores que funciona y reivindica los mismos objetivos que la Asociación con sede en España y difunde semanalmente imágenes e informaciones enviadas por el Ministerio de Asuntos Culturales con los Países Extranjeros de la RPDC.
La presencia de diplomáticos y algunos funcionarios de la RPDC en Brasil generaron desde la apertura de la embajada una serie de nuevas actividades en la agenda política y académica de Brasil que incluyen exposiciones sobre la RPDC coordinadas por su embajada en Brasilia, la presentación de viajes realizados por brasileños y la coordinación conjunta de conferencias sobre temas de la agenda interna, de política exterior y de interpretación sobre su historia.
La agenda de los diplomáticos norcoreanos en Brasil es restricta, no aceptan entrevistas con la prensa; participan de actos políticos con las autoridades de los Estados provinciales, municipios y con los centros de estudios de Corea del norte afines a su política y diplomacia. Estos encuentros y actividades tienen un impacto a la hora de traer nuevas narrativas e informaciones sobre la RPDC en Brasil. El exdiputado Raúl Carrión llama a esto “romper la cortina de desinformación”.
Relaciones con el ámbito académico
Existen diferencias en el desarrollo de los estudios coreanos entre la Argentina y Brasil. En la Argentina, se desarrolló especialmente desde el año 2005 una tradición sólida de académicos especializados en estudios coreanos, becarios que estudian en la República de Corea, congresos nacionales de estudios coreanos que se realizan anualmente con asiento en universidades de todo el país y una activa Asociación Argentina de Estudios Coreanos. En Brasil, aun en el contexto de la política de doble reconocimiento no ha ocurrido eso.
Si bien existieron voluntades individuales e investigadores en universidades prestigiosas como la Universidad de Sao Paulo, no hay comparación en las actividades y cantidad de estudios publicados en los últimos veinte años. Sí se encuentran a disposición cursos de idioma coreano en varias instituciones en el país, sobre todo en la ciudad de Sao Paulo, donde está la mayor comunidad de migrantes coreanos del país.
En este sentido, el establecimiento de las relaciones diplomáticas con la RPDC generó el comienzo de actividades oficiales con centros ubicados en algunas de las más importantes universidades públicas del país, como el Centro de Estudos Songun (CEPS-BR), fundado en el año 2016 por Lucas Rubio, un estudiante de lengua rusa de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Como característica que denota la novedad de estos espacios, sus miembros y coordinadores son en gran proporción jóvenes estudiantes. Tanto Lucas Rubio como Lenan Cunha, del CEPS-BR, fueron invitados a participar del 70.º Aniversario de la RPDC y pasaron diez días en el contexto de los festejos. De ese viaje quedaron testimonios sobre todo de entrevistas escritas, radiales y a través de youtubers.
Otro de los invitados a la RPDC fue Gabriel Gonçalves Martinez, del Centro Brasileño de Estudios de la Idea Juche, y una foto y una breve reseña de su visita –que incluyó el Mangyongdae, lugar de nacimiento del presidente Kim Il-Sung– se plasmó en medios de comunicación oficiales (Uriminzokkiri, s/f). Sobre este viaje sabemos por una crónica (NOVA, 2017) publicada por Gonçalves Martinez y Guilherme Cravalaho que ambos viajaron en abril de 2017 en ocasión de las conmemoraciones del 105.º aniversario del presidente Kim Il-Sung, ya que ambos participantes de la delegación eran miembros del Centro de Estudios de la Idea Juche de Brasil y también militantes de la Unión de la Reconstrucción Comunista en Brasil. Se hospedaron en el Hotel Koryo, a diferencia del hotel donde se hospedan los turistas que visitan la RPDC, en donde se encontraron con delegaciones de otros países como Rusia, España, Inglaterra, India, Nepal, Pakistán, Japón y México. Algunas actividades de intercambio académico fueron el encuentro con académicos de la Academia Coreana de Ciencias Sociales, que se repitieron en más de una oportunidad para la presentación del libro de un escritor de Nepal.
En el ámbito académico también hubo dos importantes cooperaciones: en primer lugar, en el año 2015, la llegada de dos estudiantes de la PUST a una universidad brasileña para realizar un posgrado en administración y cooperar a futuro en proyectos de ciencias agrícolas. En segundo lugar, el convenio con el Departamento de Portugués del Instituto de Lenguas de Pyongyang. En el marco de ese convenio, profesores norcoreanos fueron también a Brasil para un curso de capacitación y un profesor brasileño viajó a Pyongyang.
Viajes por motivos de turismo
En el año 2018, Leonardo López, un historiador y empresario viajó a la RPDC y relata la experiencia en su blog a través de textos y videos en Youtube en clave de mitos y verdades. La RPDC recibía –según datos publicados en la BBC de Brasil (Bernardo, 2017)– una cantidad aproximada de 70 mil turistas al año antes del cierre de fronteras producto de la pandemia del COVID-19, la mayoría provenientes de la República Popular China. De esa cantidad anual, solo 5000 eran de países “occidentales” y menos de diez eran provenientes de Brasil, ya que se trata de un destino turístico complejo, lejano y costoso para los ciudadanos brasileños, aun después del establecimiento de las relaciones diplomáticas.
- Quadros recibió y condecoró a Ernesto “Che” Guevara con la Orden de la Cruz del Sur (Cruzeiro do Sul), la más alta distinción honorífica del gobierno brasileño. Terminó de sellar su destino cuando restituyó por decreto los yacimientos de hierro de Minas Gerais a la reserva nacional. Algo similar le ocurrió a Frondizzi cuando se supo de su entrevista secreta con el “Che” Guevara y por su abstención en la Organización de Estados Americanos por la cuestión cubana.↵
- Brasil fue el primer país con el que China firmó uno de estos entendimientos en el mundo.↵
- Son las grandes corporaciones, hijas del modelo económico coreano y el corazón del vertiginoso crecimiento económico: Samsung, Hyundai, Kia Motors, LG, etc.↵
- Solo durante la presidencia de Lula Da Silva la República Federativa de Brasil abrió 40 embajadas alrededor del mundo, como una estrategia de expansión y diversificación.↵
- Sugerimos, para ampliar información al respecto de este mecanismo, visitar el sitio web de la Embajada de Brasil acreditada ante la RPDC: https://bit.ly/3ImjdFn↵
- Cuba tiene una embajada acreditada en Pyongyang pero no en Seúl, no tiene relaciones diplomáticas.↵
- Estos datos están disponibles en el sitio web de la Embajada de Brasil acreditada en la RPDC: https://bit.ly/3qjg17k↵
- Traducido del portugués al español.↵








