Adelqui Del Do y Cecilia Calloway
Este libro es el resultado de haber transitado durante el año 2023 el dictado de la diplomatura sobre los consumos problemáticos de sustancias y sus modalidades de abordaje. Esta fue cursada y aprobada por más de 2000 estudiantes en todo el país. El carácter marcadamente federal fue, en todo momento, uno de los objetivos de dicha propuesta.
Los consumos problemáticos de sustancias atraviesan a todas las clases sociales y constituyen fenómenos multidimensionales y complejos en los que se destaca una dimensión jurídico-normativa, una dimensión médico-sanitaria y una dimensión subjetiva, ya que el sentido que tiene el consumo de sustancias para cada persona se inscribe en lo singular de su historia de vida, enlazado con su contexto sociocultural y en el marco de una cultura del consumo. Es por ello por lo que el abordaje se centra en las personas, sus trayectorias vitales y su constitución subjetiva.
La lógica que rige al consumo de sustancias se nutre de las formas en que funciona nuestra sociedad de consumo en general, de los hábitos que fomenta, de los valores que prioriza, de las maneras de vincularse que propone, de los modos de circulación de los afectos que promueve y de los tiempos que exige.
Es en estas coordenadas sociales, culturales y de época en las que situamos los consumos problemáticos. Porque recurrir a una sustancia o actividad que de manera individual, rápida y eficaz promete bienestar –evitar o aliviar un sufrimiento, procurarse placer, etc.– no surge de un “mal hábito” o una decisión personal, sino que es parte de lo que ofrece la sociedad de consumo para tramitar emociones y mediatizar palabras y conflictos, promoviendo soluciones rápidas e individuales.
En el ámbito de la salud mental, el prohibicionismo y el abstencionismo han generado estereotipos y estigmas sociales de los usuarios de drogas ilegales que impactan negativamente en los modos de abordaje y limitan la accesibilidad al sistema de salud.
Una perspectiva de derechos implica no criminalizar el consumo y entender la salud mental como un concepto dinámico determinado por componentes sociales, económicos, culturales y psicológicos. Implica también el derecho a la privacidad, la autodeterminación, la libertad y la justicia.
Esperamos que el recorrido de este libro, del cual cada capítulo es fruto de una clase, brinde herramientas para pensar el consumo problemático en la coyuntura de esta época.
Hoy continuamos este hermoso proyecto junto a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y la Asociación Civil Enclaves.







