Comenzamos este trabajo describiendo algunos aspectos históricos sobre el lugar otorgado a la mujer en la Roma de la tardo-república: la domus, aquel espacio doméstico que era el propio de la mujer por contraposición al desplazamiento en lo público, destinado a los varones. Al revisar la información sobre las mujeres que estudiamos aquí pudimos comprobar que muchas, o por lo menos varias, de quienes disponemos de diversos tipos de reportes (directos o indirectos) no permanecieron confinadas a tales límites, sino que por el contrario se aventuraron a tomar parte en otros espacios.
Cornelia se nos mostró como una figura que, si bien fue ampliamente utilizada como modelo de matrona ideal, participó de espacios alternativos, tales como el compartir espacios de formación, charlas, patronazgo, a la vez que jugó un papel activo en cuestiones directamente relacionadas con la política de su tiempo.
A Clodia la presentamos como una especie de anti-matrona, de acuerdo a los testimonios que se conservan sobre ella. En su caso, asimismo corroboramos que tomó parte en actividades habitualmente destinadas solo a los varones.
Hortensia es otra figura que pudimos rescatar de este período, de quien se conserva el discurso que pronunció públicamente en defensa de las matronas, en el que enfrentó a los triunviros para defender a un conjunto femenino.
Por último, la lectura que realizamos sobre la poetisa Sulpicia nos mostró una mujer que concurrió en las actividades de producción y circulación de poesía, con una elaboración textual típicamente femenina y de gran valor, muy distante de aquellas interpretaciones que la han caracterizado como una figura menor, o una mera emulación de sus colegas masculinos.
De estos trabajos y análisis, podemos apreciar la importancia política, económica, jurídica, social y cultural de las matronas in domo e in re publica. Todas estas mujeres tomaron la palabra y avanzaron más allá de los supuestos límites impuestos a la comunidad femenina. Todas estas mujeres pensaban, hablaban y escribían.






