Textos conservados
Cornelia
Verba ex epistula Corneliae Gracchorum matris ex eodem libro Cornelii Nepotis excerpta, De viris illustribus, fragmenta 1
Dices pulchrum esse inimicos ulcisci. Id neque maius neque pulchrius cuiquam atque mihi esse videtur, sed si liceat re publica salva ea persequi. Sed quatenus id fieri non potest, multo tempore multisque partibus inimici nostri non peribunt atque, uti nunc sunt, erunt potius, quam res publica profligetur atque pereat.
Eadem alio loco.
Verbis conceptis deierare ausim, praeterquam qui Tiberium Gracchum necarunt, neminem inimicum tantum molestiae tantumque laboris, quantum te ob has res, mihi tradidisse: quem oportebat omnium eorum, quos antehac habui liberos, partis [eorum] tolerare atque curare, ut quam minimum sollicitudinis in senecta haberem, utique, quaecumque ageres, ea velles maxime mihi placere, atque uti nefas haberes rerum maiorum adversum meam sententiam quicquam facere, praesertim mihi, cui parva pars vitae superest. Ne id quidem tam breve spatium potest opitulari, quin et mihi adversere et rem publicam profliges? Denique quae pausa erit? Ecquando desinet familia nostra insanire? Ecquando modus ei rei haberi poterit? Ecquando desinemus et habentes et praebentes molestiis insistere? Ecquando perpudescet miscenda atque perturbanda re publica? Sed si omnino id fieri non potest, ubi ego mortua ero, petito tribunatum: per me facito, quod lubebit, quum ego non sentiam.
Ubi mortua ero, parentabis mihi et invocabis deum parentem. In eo tempore non pudet te eorum deum preces expetere, quos vivos atque praesentes relictos atque desertos habueris? Ne ille sirit Iuppiter te ea perseverare nec tibi tantam dementiam venire in animum! Et si perseveras, vereor, ne in omnem vitam tantum laboris culpa tua recipias, uti in nullo tempore tute tibi placere possis.
Palabras de la carta de Cornelia, madre de los Graco, extraídas del mismo libro de Cornelio Nepote, Sobre los hombres ilustres, fragmento 1
Dirás que es bello vengar a los enemigos. Esto, ni más grande ni más bello le parece a nadie más que a mí, pero si se puede lograr con la República a salvo. Pero esto hasta ahora no puede ser; nuestros enemigos en mucho tiempo y en muchas partes no desaparecerán; como ahora están, estarán; lo cual es preferible antes que la República sea derrocada y desaparezca.
Lo mismo de otro lugar.
Con palabras severas, me atrevería a jurar que, a excepción de quienes asesinaron a Tiberio Graco, ningún enemigo me ha dado tanta angustia y tanto sufrimiento como tú debido a estas cosas: quien debía, de todos ellos, aquellos hijos que tenía en el pasado, estar preparado para soportar y cuidar, de parte de ellos, que tuviera en la vejez en la medida posible el mínimo de inquietudes, y que cualquier cosa que hicieras quisieras especialmente complacerme, y tuvieses como oprobio hacer alguna de las cosas más grandes contra mi opinión, particularmente a mí, a quien una pequeña parte de vida le resta. ¿Ni siquiera este tan breve espacio de tiempo puede aliviar, y que no me enfrentes y derroques a la República? Además, ¿cuál será el final? ¿En algún momento nuestra familia dejará de enloquecer? ¿En algún momento podrá tener moderación en las cosas? ¿En algún momento dejaremos de seguir soportando y ofreciendo disgustos? ¿En algún momento se avergonzará de agitar y perturbar la República? Pero si, de hecho, esto ahora no puede ser, cuando yo esté muerta, busca el tribuno: por mí haz lo que te agrade, mientras yo no lo sienta. Cuando esté muerta, harás sacrificios por mí e invocarás al dios paterno. En ese tiempo, ¿no te avergonzarás de rogar con oraciones al dios de ellos, a quienes vivos y presentes tuviste abandonados y desolados? ¡No te permita Júpiter perseverar en aquello ni que tanta locura te venga en el alma! Pero si perseveras, temo que en toda tu vida recibirás, por tu propia culpa, sufrimientos tan grandes que en ningún momento podrás estar satisfecho contigo sin peligro.
Hortensia
Discurso de Hortensia. Apiano, Historia de Roma. Guerras civiles, IV. 5. 32-33
[IV. 5. 32] ὃ μὲν ἥρμοζε δεομέναις ὑμῶν γυναιξὶ τοιαῖσδε, ἐπὶ τὰς γυναῖκας ὑμῶν κατεφύγομεν: ὃ δὲ οὐχ ἥρμοζεν, ὑπὸ Φουλβίας παθοῦσαι, ἐς τὴν ἀγορὰν συνεώσμεθα ὑπ᾽ αὐτῆς. ὑμεῖς δ᾽ ἡμᾶς ἀφείλεσθε μὲν ἤδη γονέας τε καὶ παῖδας καὶ ἄνδρας καὶ ἀδελφοὺς ἐπικαλοῦντες, ὅτι πρὸς αὐτῶν ἠδίκησθε: εἰ δὲ καὶ τὰ χρήματα προσαφέλοισθε, περιστήσετε ἐς ἀπρέπειαν ἀναξίαν γένους καὶ τρόπων καὶ φύσεως γυναικείας. εἰ μὲν δή τι καὶ πρὸς ἡμῶν, οἷον ὑπὸ τῶν ἀνδρῶν, ἠδικῆσθαί φατε, προγράψατε καὶ ἡμᾶς ὡς ἐκείνους. εἰ δὲ οὐδένα ὑμῶν αἱ γυναῖκες οὔτε πολέμιον ἐψηφισάμεθα οὔτε καθείλομεν οἰκίαν ἢ στρατὸν διεφθείραμεν ἢ ἐπηγάγομεν ἕτερον ἢ ἀρχῆς ἢ τιμῆς τυχεῖν ἐκωλύσαμεν, τί κοινωνοῦμεν τῶν κολάσεων αἱ τῶν ἀδικημάτων οὐ μετασχοῦσαι;
[IV. 5. 33] τί δὲ ἐσφέρωμεν αἱ μήτε ἀρχῆς μήτε τιμῆς μήτε στρατηγίας μήτε τῆς πολιτείας ὅλως, τῆς ὑμῖν ἐς τοσοῦτον ἤδη κακοῦ περιμαχήτου, μετέχουσαι; ὅτι φατὲ πόλεμον εἶναι; καὶ πότε οὐ γεγόνασι πόλεμοι; καὶ πότε γυναῖκες συνεισήνεγκαν; ἃς ἡ μὲν φύσις ἀπολύει παρὰ ἅπασιν ἀνθρώποις, αἱ δὲ μητέρες ἡμῶν ὑπὲρ τὴν φύσιν ἐσήνεγκάν ποτε ἅπαξ, ὅτε ἐκινδυνεύετε περὶ τῇ ἀρχῇ πάσῃ καὶ περὶ αὐτῇ τῇ πόλει, Καρχηδονίων ἐνοχλούντων. καὶ τότε δὲ ἐσήνεγκαν ἑκοῦσαι, καὶ οὐκ ἀπὸ γῆς ἢ χωρίων ἢ προικὸς ἢ οἰκιῶν, ὧν χωρὶς ἀβίωτόν ἐστιν ἐλευθέραις, ἀλλὰ ἀπὸ μόνων τῶν οἴκοι κόσμων, οὐδὲ τούτων τιμωμένων οὐδὲ ὑπὸ μηνυταῖς ἢ κατηγόροις οὐδὲ πρὸς ἀνάγκην ἢ βίαν, ἀλλ᾽ ὅσον ἐβούλοντο αὐταί. τίς οὖν καὶ νῦν ἐστιν ὑμῖν περὶ τῆς ἀρχῆς ἢ περὶ τῆς πατρίδος φόβος; ἴτω τοίνυν ἢ Κελτῶν πόλεμος ἢ Παρθυαίων, καὶ οὐ χείρους ἐς σωτηρίαν ἐσόμεθα τῶν μητέρων. ἐς δὲ ἐμφυλίους πολέμους μήτε ἐσενέγκαιμέν ποτε μήτε συμπράξαιμεν ὑμῖν κατ᾽ ἀλλήλων. οὐδὲ γὰρ ἐπὶ Καίσαρος ἢ Πομπηίου συνεφέρομεν, οὐδὲ Μάριος ἡμᾶς οὐδὲ Κίννας ἠνάγκασεν οὐδὲ Σύλλας, ὁ τυραννήσας τῆς πατρίδος: ὑμεῖς δέ φατε καὶ καθίστασθαι τὴν πολιτείαν.
Discurso de Hortensia. Apiano, Historia de Roma. Guerras civiles, IV. 5. 32-33
[IV. 5. 32] Recurrimos a sus mujeres por aquello que convenía a mujeres de nuestra clase pedirles a ustedes; pero por aquello que no convenía, tras haber sido maltratadas por Fulvia, hemos sido empujadas por ella al Foro. Ustedes ya nos privaron de nuestros padres, hijos, esposos y hermanos, levantando la acusación de haber sido perjudicados por ellos. Si además nos privan de nuestros bienes, nos colocarán en una situación inoportuna, inferior a nuestro linaje, a nuestro modo de vida y a nuestra naturaleza femenina. Si ustedes afirman haber sido perjudicados en algo por nosotras como por nuestros esposos, proscríbannos también a nosotras como a ellos. Pero si las mujeres no condenamos como enemigo a ninguno de ustedes ni derribamos sus casas ni destruimos su ejército ni condujimos un ejército contra ustedes ni les impedimos alcanzar un cargo o una magistratura, ¿por qué compartimos los castigos las que no participamos de las ofensas?
[IV. 5. 33] ¿Por qué vamos a pagar un tributo las que no participamos de un cargo ni de una magistratura ni de un generalato ni del gobierno de la República en su conjunto, que es objeto de una disputa miserable entre ustedes? ¿Porque dicen que hay guerra? ¿Y en qué momento no hubo guerras? ¿Y cuándo las mujeres aportaron dinero? Su naturaleza las libera de esto, a diferencia de todos los hombres. Nuestras madres, por encima de su naturaleza, pagaron por única vez un tributo cuando ustedes pusieron en riesgo el Estado y esta misma ciudad durante el conflicto con los cartagineses. En esa ocasión, pagaron un tributo voluntariamente, no con la tierra, los campos, la dote o la vivienda, sin los cuales para las mujeres libres es imposible vivir, sino únicamente con sus propias joyas, que no fueron valuadas ni entregadas por temor a delatores o acusadores, ni por la fuerza o con violencia, sino que ellas misma dieron cuanto quisieron. ¿Qué miedo tienen ustedes ahora por el Estado o por la patria? Que se haga entonces la guerra contra los galos o los partos y para lograr la salvación no seremos inferiores a nuestras madres. Para las guerras civiles, en cambio, no pagaremos un tributo ni los ayudaremos. Pues no hemos aportado dinero para César ni para Pompeyo; tampoco nos forzaron a hacerlo Mario, Cinna o Sila, quien ha sido un tirano para la patria. Y ustedes afirman que están restaurando la República…
Sulpicia
Corpus Tibullianum, III 13-18
13. Tandem venit amor, qualem texisse pudori
quam nudasse alicui sit mihi fama magis.
Exorata meis illum Cytherea Camenis
attulit in nostrum deposuitque sinum.
5 Exsolvit promissa Venus: mea gaudia narret,
dicetur si quis non habuisse sua.
Non ego signatis quicquam mandare tabellis,
ne legat id nemo quam meus ante, velim.
Sed peccasse iuvat, vultus componere famae
taedet: cum digno digna fuisse ferar.
14.Invisus natalis adest, qui rure molesto
et sine Cerintho tristis agendus erit.
Dulcius urbe quid est? an villa sit apta puellae
atque Arretino frigidus amnis agro?
5Iam nimium Messalla mei studiose, quiescas,
non tempestivae, saeve propinque, viae!
Hic animum sensusque meos abducta relinquo,
arbitrio quamvis non sinis esse meo.
15. Scis iter ex animo sublatum triste puellae?
natali Romae iam licet esse suo.
Omnibus ille dies nobis natalis agatur,
qui nec opinanti nunc tibi forte venit.
16. Gratum est, securus multum quod iam tibi de me
permittis, subito ne male inepta cadam.
Sit tibi cura togae potior pressumque quasillo
scortum quam Servi filia Sulpicia:
Solliciti sunt pro nobis, quibus illa dolori est,
ne cedam ignoto, maxima causa, toro.
17. Estne tibi, Cerinthe, tuae pia cura puellae,
quod mea nunc vexat corpora fessa calor?
A! ego non aliter tristes evincere morbos
optarim, quam te si quoque velle putem.
At mihi quid prosit morbos evincere, si tu
nostra potes lento pectore ferre mala?
18. Ne tibi sim, mea lux, aeque iam fervida cura
ac videor paucos ante fuisse dies,
si quicquam tota commisi stulta iuventa,
cuius me fatear paenituisse magis,
hesterna quam te solum quod nocte reliqui,
ardorem cupiens dissimulare meum.
Corpus Tibullianum, III 13-18
13. Por fin llegó el amor: al que haber ocultado con pudor
como a alguno haber descubierto, sea mi fama mayor.
Persuadida por mis Camenas, Citerea
me trajo a aquel y en nuestro seno lo dejó.
Venus cumplió las promesas: que dedique mis alegrías
si alguien dice no haber tenido las suyas.
No quisiera yo enviar nada en tablillas marcadas,
para que nadie lea esto antes que el mío;
pero haber pecado me complace, fingir un rostro para la fama
me fastidia: que se diga que he sido digna para un digno.
14. Un odiado cumpleaños se acerca, que en el campo molesto
y sin mi Cerinto, triste será pasar.
¿Qué es más dulce que la ciudad? ¿O una villa será adecuada
para una joven y el helado río en el campo aretino?
Ya, Mesala, preocupado en exceso por mí, descansa;
¡Viajes no oportunos, pariente cruel!
Aquí mi ánimo y mis sentidos abandono alienada,
como no me permitas ser según mi querer.
15. ¿Sabes que se ha suspendido el triste viaje por decisión de tu amada?
Ya puede estar en Roma para su cumpleaños.
Aquel día de cumpleaños que sea vivido por todos nosotros,
que te llega ahora por azar, sin imaginarlo.
16. Resulta agradable lo que tú te permites, tan seguro ya de mí,
que no me voy a dejar llevar de repente equivocadamente por mi inexperiencia.
Que te sea más preferible la preocupación por una toga y una prostituta
cargada con una canastita, que la hija de Servio, Sulpicia:
preocupados están por nosotros, para quienes la mayor causa de dolor
es que ceda a una cama desconocida.
17. ¿Acaso demuestras, Cerinto, una piadosa preocupación por tu amada
ahora que la fiebre sacude mi debilitado cuerpo?
¡Ah!, no quisiera yo vencer la triste enfermedad de otro modo
que pensando que tú también lo quieres.
Pero, ¿a mí de qué me sirve vencer esta enfermedad,
si tú puedes soportar con un corazón indiferente mis males?
18. Ojalá ya no te sea, mi luz, una ardiente preocupación
como me parece haberlo sido pocos días atrás,
si en toda mi juventud he cometido algo, insensata,
de lo que reconozca haberme arrepentido más,
que ayer por la noche haberte dejado solo,
por disimular mi deseante pasión.






