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Prefacio

Este trabajo surgió de una serie de dudas y cuestionamientos. Las preguntas iniciales giraban en torno al lugar de la mujer, en particular en la filosofía, como si formulásemos una pregunta tan simple como pretensiosa: ¿qué lugar ha tenido la mujer en la construcción de la historia del pensamiento occidental? Suele pensarse que las mujeres no tuvieron participación activa en el espacio socio-político y en la generación del pensamiento y la cultura hasta muy avanzados los siglos en la historia de Occidente, y luego de largas luchas para conquistar diversos derechos. Si bien esto es verdadero para las mujeres en tanto colectivo femenino, también es cierto que en la historia antigua, tardo-antigua y medieval existieron mujeres que sí ejercieron un rol activo, más allá de los estereotipos establecidos. Contamos con materiales textuales de varias de ellas, o con información otorgada por quienes dejaron testimonio sobre ellas. Estos materiales de y sobre las mujeres que han sido parte del desarrollo del pensamiento occidental, que muestran el ejercicio de pensamiento y palabra que realizaron, han comenzado a recibir mayor atención en los últimos tiempos.

En este escrito, en particular nos interesamos en algunas mujeres destacadas del período de la tardo-república romana, que se extiende desde el fin de la Segunda Guerra Púnica (201 a.e.c.) hasta el inicio del Principado (27 a.e.c.), período caracterizado por luchas por el poder, alianzas, traiciones e increíbles pasiones. En este período encontramos algunas personalidades transgresoras de los prototipos femeninos socialmente establecidos y, en parte por esto, tales tiempos fueron considerados por varios autores como de una decadencia moral.

Acercarnos a figuras femeninas de tiempos lejanos nos puede proporcionar una visión más amplia y en perspectiva sobre la construcción socio-histórica de los modos de configurar las feminidades, y también ayudarnos a comprender cómo algunas mujeres pudieron encontrar una expresión personal más allá de los estereotipos fijados.

En este volumen, comenzaremos realizando una caracterización general sobre el lugar de las mujeres en el período elegido para este estudio, y luego compartiremos lo que hemos investigado sobre estas cuatro romanas tardo-republicanas.

Analizamos en la primera sección la figura de Cornelia, prototipo de matrona romana. Esta poderosa figura femenina no solo alcanzó notoriedad por los vínculos que mantuvo con hombres distinguidos de la época, sino que ella misma tuvo un papel activo en la política tardo-republicana, como se observa en los fragmentos de las cartas que escribió a su hijo Gayo, en los que se expresa de una manera apasionada en un intento de limitar su accionar político vindicativo. Cornelia es una mujer que actuó con una acabada determinación y se constituyó en un modelo referencial de su época a tal punto que se erigió una estatua en su honor.

En una segunda sección, consideramos los testimonios sobre Clodia Meteli, quien puede ser considerada una especie de antifigura de la matrona romana, en tanto se la representa como encarnando todo lo opuesto de lo que se esperaba de una mujer. Las fuentes desde las cuales se puede reconstruir la figura de Clodia son bien diversas. Por una parte, Cicerón la ataca violentamente en su defensa conocida como Pro Caelio; por otra parte, Catulo, el poeta, la presenta como su amada-odiada Lesbia. Clodia no temía acercarse a los hombres que necesiba para mantener su juego de influencias, como tampoco dudaba en seducir y conquistar a cuantos hombres deseaba como amantes.

En la tercera sección, nos ocupamos de la figura de Hortensia y del discurso que pronunció públicamente en el Foro para defender al conjunto de las matronas de la imposición de un nuevo impuesto que pretendían aplicar los triunviros del Segundo Triunvirato, tributo que estaba estrechamente relacionado con guerras de poder entre diversas secciones políticas de Roma. Con Hortensia nos acercamos a una mujer que ejerció como abogada del conjunto femenino con una valentía, lucidez e incluso ironía exquisita en este período tan convulsionado de la ciudad eterna. Su discurso es una prueba directa de la participación grupal de las mujeres en el espacio público y político, que cuenta con un antecedente en la famosa manifestación contra la lex Oppia, episodio que analizamos en la sección dedicada a Cornelia, evento del que participaron no solo mujeres de Roma, sino muchas más llegadas de distintas provincias.

Finalmente, en la cuarta sección, revisamos algunos poemas de Sulpicia, la primera poeta latina de la que se conservan escritos. Con Sulpicia vamos a poder disfrutar de la cercanía que genera su poesía al expresar las emociones encontradas que despierta la experiencia amorosa. Se trata de una mujer enamorada que escribe a su amado, pero también relata su sufrimiento y sus reproches ante la indiferencia de aquel que ama.

En un anexo final presentamos la traducción de los textos conservados de estas mujeres en versión bilingüe.[1]


  1. Las traducciones que se presentan son 1) las cartas de Cornelia, en Marshall, P. (1977). Cornelii Nepotis. Verba ex epistula Corneliae Gracchorum matris ex libro Cornelii Nepotis de Latinis historicis excerpta. Teubner, traducido por Carolina Durán. 2) el discurso de Hortensia, en White, H. (1964). Appian’s Roman history. Harvard University Press, traducido por Mariana Gardella. 3) los poemas de Sulpicia, en Mahoney, A. (2000). Sulpicia. Text, translation and commentary, Perseus Digital Library, traducidos por Carolina Durán.


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