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3 Protocolo de investigación para un posgrado en Administración y Políticas Públicas

Esta segunda parte del libro comienza con la propuesta de presentación de la estructura de un protocolo de tesis o proyecto de investigación para un programa de posgrado en Administración y Políticas Públicas, y recomienda algunos elementos clave para el desarrollo de su contenido y componentes. Para ello, se retoman y se utilizan algunas de las ideas, definiciones y descripciones de los trabajos de César Bernal (2010), Alicia Salmerón y Laura Suárez (2013), Maricela Ramírez y María Esther Morales (2015), Martín Retamozo (2016) y Silvana Darré y Alejandro Gortázar (2016).

Cabe puntualizar que la forma en que se presenta un protocolo o proyecto de tesis varía según el programa académico, el campo de conocimiento, la institución educativa y hasta la perspectiva teórica-metodológica. Así, los requisitos específicos del protocolo dependen tanto de las normativas internas de la institución como de las demandas particulares del campo de estudio. Mientras que algunos programas exigen un protocolo detallado desde el inicio del curso, otros desarrollan esta parte del proyecto a través de seminarios y cursos que permiten ajustar y enriquecer el contenido de manera progresiva a lo largo del proceso académico. El enfoque y la estructura del protocolo pueden depender de decisiones personales y académicas del estudiante o de su asesor de tesis, pero también de las directrices y pautas establecidas por los programas de posgrado.

Aunque esta propuesta no debe entenderse como un conjunto rígido de normas, sino más bien como una sugerencia organizativa, la numeración y el orden de los apartados buscan ofrecer una secuencia lógica para la presentación del protocolo. Es fundamental, sin embargo, revisar las pautas específicas proporcionadas por el programa de posgrado y tener en cuenta las recomendaciones del director de tesis, ya que estas pueden variar según el tema de investigación, la perspectiva teórico-metodológica y las particularidades del proyecto.

Para este apartado, se tomará como caso aplicado y ejercicio práctico el protocolo de tesis que los estudiantes de la Maestría en Administración y Políticas Públicas, de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación, de la Escuela Superior de Comercio y Administración de la Unidad Santo Tomás del Instituto Politécnico Nacional deben presentar. La elección de este caso no es arbitraria: en esta institución, la elaboración y presentación del protocolo de tesis constituye un requisito formal y obligatorio para el registro oficial de la tesis. De acuerdo con el Reglamento de Estudios de Posgrado del Instituto Politécnico Nacional, este proceso comienza con la propuesta del tema de tesis, como lo establecen los artículos 31 y 32:

Artículo 31. El coordinador, previo acuerdo con el director de tesis y el alumno, propondrá el tema de tesis al Colegio de Profesores de Posgrado de la unidad académica correspondiente, para su aprobación y registro en la Secretaría, considerando su pertinencia con los objetivos del programa.
Artículo 32. El registro del tema de tesis se realizará conforme a lo siguiente: I. En el caso de especialidad o maestría, al término del primer periodo escolar para alumnos de tiempo completo, o al término del segundo periodo escolar para alumnos de tiempo parcial (p. 42).

Esto resalta la importancia de presentar el protocolo en los plazos establecidos, ya que constituye una parte esencial del proceso académico para avanzar en la maestría y cumplir con los requisitos del programa.

Finalmente, con el fin de apoyar el ejercicio práctico planteado en esta sección, se presentará a manera de ejemplo ilustrativo una propuesta de proyecto de investigación institucional. Dicha propuesta lleva por título “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación”. Este caso permitirá mostrar de forma concreta cómo puede estructurarse, redactarse y organizarse un proyecto de investigación en el campo de las políticas públicas, ofreciendo así a los estudiantes una referencia aplicada para el diseño de sus propios proyectos de investigación.

3.1. Título

El título del protocolo de tesis debe responder directamente al título de la tesis misma, por lo que debe reflejar de manera clara y concisa el objeto de estudio, el problema principal de la investigación y el objetivo de la tesis. Es crucial que el título sea específico y pertinente, ya que debe captar la esencia del estudio sin ser vago ni demasiado largo. Además, puede incluir una breve descripción del enfoque del estudio, permitiendo que los lectores identifiquen rápidamente el área de interés.

La importancia del título radica en su precisión: debe sintetizar el problema de investigación y, según sea el caso, sugerir los posibles resultados o líneas de indagación que se abordarán. Un buen título debe ser suficientemente descriptivo para captar la atención y ofrecer una idea clara del contenido de la investigación, pero sin caer en generalidades.

Es recomendable que el título sea sugestivo, capaz de atraer la atención de la comunidad académica e incluso del público general. Sin embargo, se debe evitar el uso de expresiones metafóricas o ambiguas, ya que pueden generar confusión. Dichas expresiones son más apropiadas para títulos de artículos o libros, no para una tesis, donde la claridad es esencial.

Aunque el título aparece en primer lugar del protocolo, lo cual ayuda al tesista a delimitar y ordenar su investigación, en realidad, suele definirse de manera más precisa a lo largo del proceso de investigación e incluso al finalizarlo. Por esta razón, en las primeras entregas del protocolo, se utiliza la expresión “título tentativo”, ya que es posible que cambie conforme avanza la investigación y se afianza el enfoque del estudio.

El título tiene una importancia clave en términos de registros y descriptores, puesto que son las palabras mediante las cuales la investigación será catalogada y registrada en bases de datos académicas una vez que la tesis esté finalizada. Por lo tanto, el título debe ser cuidadosamente elegido, ya que servirá como referencia para la búsqueda y clasificación de la investigación; y por la misma razón, se recomienda que el título no exceda las 20 palabras.

Un ejemplo que cumple con estos criterios es el siguiente: “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación”. Este título es adecuado porque define claramente el objeto y fenómeno de estudio (el trabajo infantil), el sector económico específico que se analiza (la industria manufacturera) y el marco geográfico y temporal (México, 2018-2024), y, además, establece de manera explícita el objetivo y el diseño metodológico (análisis diagnóstico) y el propósito de la investigación (diseñar estrategias para una política pública), lo que permite al lector comprender con claridad el alcance y la orientación del trabajo. Asimismo, el título evidencia que el estudio pertenece a un determinado campo de conocimiento: el de las políticas públicas, lo que permitirá enfocar y justificar su pertinencia dentro de un programa y comunidad académica como este.

3.2. Objeto de estudio

En este apartado, se debe ubicar, seleccionar, definir y describir el objeto de estudio, el cual hace referencia al hecho, el fenómeno, el sujeto o la entidad específica y concreta que el tesista se propone analizar, comprender o explicar a lo largo de su tesis. El objeto de estudio es el punto de partida y el eje central de toda la investigación, alrededor del cual se estructuran los objetivos, las preguntas y el marco teórico. El objeto de estudio define el qué de la investigación, es decir, lo que será investigado desde la perspectiva del campo de conocimiento dentro del cual se desarrolla el estudio. Este apartado tiene como propósito dar respuesta a la pregunta “¿Qué se va a investigar?”.

Para dar respuesta a esta pregunta, es necesario observar el entorno y, como se mencionó anteriormente, basándose en el campo de conocimiento, centrarse en un fenómeno específico que esté alineado con el interés académico. Este proceso permitirá seleccionar el objeto de estudio y, por ende, definir el tema de la investigación. La definición de este objeto debe contemplar las variables de estudio que se consideren relevantes.

Una vez seleccionado el objeto de estudio, es recomendable llevar a cabo un análisis exhaustivo para definirlo y describirlo de manera precisa, lo cual permitirá comprender su lógica interna y el papel que desempeña dentro del conjunto de la sociedad. Este análisis proporcionará una visión más clara de la “situación real” o de los “segmentos de la realidad social” en los cuales se sitúa el objeto de estudio. Al abordar esta cuestión, se debe tener en cuenta la multiplicidad de relaciones y procesos que se desarrollan tanto dentro como fuera del contexto del fenómeno por investigar. Es importante señalar que el objeto de estudio no debe confundirse con el problema de investigación, ya que el primero constituye el punto de partida para el segundo.

Algunos criterios que pueden apoyar a la definición y descripción del objeto de estudio son los siguientes:

  1. Especificidad y precisión. El objeto de estudio debe ser claro y delimitado. No debe ser tan amplio que se convierta en inabarcable, ni tan estrecho que limite la profundidad del análisis.
  2. Pertinencia y relevancia. El objeto de estudio debe tener importancia dentro del campo de conocimiento al que se adscribe. Es fundamental seleccionarlo en función de su potencial para aportar nuevos saberes o para contribuir con soluciones a problemas concretos.
  3. Relación con el problema de investigación. El objeto de estudio está íntimamente vinculado con el problema de investigación. El problema es la pregunta que guía la investigación, mientras que el objeto de estudio es el contexto o el fenómeno en el que se encuentra la respuesta. Ambos deben estar alineados y, de ser posible, el objeto de estudio debe permitir abordar el problema de manera integral.
  4. Alcance. El objeto de estudio debe ser delimitado espacial y temporalmente. La delimitación espacial define el contexto geográfico en el que se centrará la investigación. La delimitación temporal indica el periodo que se tomará en cuenta para el análisis. Esto ayuda a establecer el alcance de la investigación y proporciona claridad sobre los límites de lo que será analizado.

Un ejemplo de objeto de estudio, claramente delimitado y pertinente, es el que se presenta en el ejemplo “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación”. En este caso, el objeto de estudio es el fenómeno del trabajo infantil dentro del sector manufacturero en México, específicamente en el periodo 2018-2024. Este objeto de estudio está claramente definido en términos espaciales (México), temporales (2018-2024) y sectoriales (industria manufacturera), lo cual permite acotar el análisis y vincularlo directamente con el problema de investigación, las preguntas orientadoras y los propósitos del estudio.

A partir del objeto de estudio –el trabajo infantil en la industria manufacturera en México entre 2018 y 2024–, se derivan las principales dimensiones o elementos analíticos y las variables de la investigación que estructuran el desarrollo de la investigación. Estos aspectos deben ser descritos y contextualizados para desentrañar el fenómeno en su complejidad y son fundamentales para responder al problema de investigación. Una primera dimensión clave en este ejemplo es la prevalencia del trabajo infantil en este sector, lo que implica identificar la magnitud de los menores que laboran, en qué regiones del país, en qué ramas específicas de la industria manufacturera y bajo qué condiciones laborales. Esta dimensión permite mapear el fenómeno y delimitar su alcance empírico.

En segundo lugar, resulta indispensable examinar la estructura socioeconómica de los hogares de los menores trabajadores, explorando variables como el nivel de ingresos, el acceso a servicios públicos, la escolaridad de los integrantes del hogar y su pertenencia a contextos rurales o marginados. Esto ofrece una aproximación a los factores estructurales que impulsan la inserción temprana de niñas, niños y adolescentes al mercado laboral.

Para un estudio de economía política, se introduce una tercera dimensión fundamental: la forma en que el capital manufacturero se beneficia de la explotación de la fuerza de trabajo infantil para maximizar sus ganancias, aprovechando tanto la flexibilidad laboral como los bajos costos asociados a esta mano de obra. En este sentido, el trabajo infantil no es un fenómeno residual o accidental, sino funcional al modelo de acumulación capitalista que opera en economías dependientes como la mexicana, caracterizadas por una inserción subordinada en el sistema mundial, en donde el capital transnacional y el local encuentran incentivos para emplear fuerza de trabajo infantil como estrategia para reducir costos de producción y aumentar la competitividad y rentabilidad en mercados globales.

Asimismo, deben analizarse las condiciones laborales específicas en las que se desarrolla el trabajo infantil manufacturero: tipo de actividades realizadas, duración de las jornadas, niveles de remuneración, exposición a riesgos y la violación de derechos laborales. Estas condiciones tienen efectos directos sobre el desarrollo físico, psicológico, educativo y social de las infancias trabajadoras, lo que impacta su bienestar integral.

Finalmente, es crucial abordar la presencia, el diseño y la eficacia de las políticas públicas dirigidas a prevenir, fiscalizar y erradicar el trabajo infantil. Esto implica revisar la normativa vigente, los programas sociales implementados, los mecanismos de vigilancia laboral y las articulaciones institucionales que determinan el grado de cumplimiento de los marcos internacionales de derechos humanos. El análisis de estas políticas debe considerar también sus limitaciones estructurales, como la fragmentación institucional, la falta de presupuesto o la captura de intereses que dificultan su aplicación efectiva.

Así, el objeto de estudio no solo orienta el enfoque del análisis, sino que permite seleccionar de manera justificada las variables, las dimensiones o los elementos que deben ser explorados en el marco teórico y analizados empíricamente en el desarrollo de la tesis.

En resumen, el objeto de estudio es el punto de partida del proyecto de investigación, porque en este momento se establece lo que se va a investigar. Su correcta definición permite delimitar los alcances de la investigación, orientar la recopilación de datos y guiar el análisis de los resultados. Por esta razón, es fundamental que el objeto de estudio sea preciso, pertinente y ajustado a las necesidades y los objetivos del tesista y su campo de conocimiento.

3.3. Estado del arte

Ningún conocimiento nace por generación espontánea; es el resultado de un proceso histórico, social y cultural. Por ende, ninguna tesis puede ser considerada como una creación aislada o completamente original. Cada investigación se construye sobre las bases de trabajos previos, teorías consolidadas y hallazgos anteriores que conforman el campo de estudio en el que se inscribe. La tesis no surge de la nada, sino que es una contribución al cuerpo colectivo del conocimiento, donde el investigador se inserta, dialoga y reflexiona sobre lo que se ha dicho antes. La originalidad de una tesis radica en cómo el investigador aborda y responde a una pregunta de investigación, utilizando los marcos teóricos, metodológicos y contextuales existentes para proponer nuevas perspectivas, teorías o soluciones. Así, el conocimiento es siempre una construcción que está marcada por el tiempo, el contexto social y las interacciones humanas a lo largo de la historia.

Al respecto, el estado del arte, también conocido como estado de la cuestión o antecedentes del tema, es una breve exposición sobre el proceso que implica la identificación, la revisión, la recopilación y el análisis crítico y exhaustivo de la literatura especializada disponible sobre el tema y problema de investigación que se desarrollará en la tesis. Esta literatura puede incluir libros, capítulos de libros, artículos de revistas científicas y académicas, tesis, así como ponencias o conferencias escritas. En este apartado, se analizan los estudios previos, las teorías relevantes, los enfoques metodológicos utilizados, los resultados obtenidos por otras investigaciones sobre el asunto en cuestión y las discusiones entre los autores. Su objetivo es situar el estudio dentro del contexto académico, identificar vacíos de conocimiento y resaltar los avances y debates más importantes en el campo de estudio.

A partir de las indagaciones preliminares sobre el tema y problema a investigar, el tesista puede ubicar las lecturas iniciales, y algunas de ellas centrales, que le ayudarán principalmente en la búsqueda de sus referentes teóricos o sus marcos de referencia, lo cual consiste en rastrear qué conceptos han sido utilizados para pensar el fenómeno de interés. En esta búsqueda hay que despejar dentro del conjunto de autorías quiénes han hablado, en qué periodo lo han hecho y a propósito de qué problemas o coyunturas. En otras palabras, el estado del arte puede constituirse como el germen de los capítulos o apartados del marco teórico que integran la tesis de grado.

No existe un número definido de obras/literatura que deben integrar el estado de la cuestión, ya que varía según la institución y el programa académico; en promedio, algunos programas solicitan entre 15 y 30 fuentes, aunque no hay consenso al respecto. Esto se debe a que el conocimiento es ilimitado y la cantidad de material que consultar depende de varios factores, como el interés y la relevancia del tema elegido. Lo cierto es que el material revisado y consultado puede ser considerablemente mayor que el que finalmente se analiza, ya que esta selección implica un proceso crucial en el que se eligen los materiales más relevantes y pertinentes para el estudio.

De la misma manera, en algunos casos, los programas académicos establecen un límite de tiempo, generalmente de tres a cinco años, para determinar el periodo de vigencia de la literatura que se incluirá en este estado del arte. Esta limitación tiene varios beneficios, pero también limitantes.

Beneficios

Limitantes

Actualización de la investigación. Limitar la literatura a los últimos tres, cuatro o cinco años garantiza que la investigación esté alineada con las tendencias y los avances más recientes en el campo de estudio, lo que permite abordar problemas contemporáneos con enfoques actuales.

Descarte de teorías fundamentales. Limitarse a un periodo reciente puede pasar por alto conceptos, teorías y enfoques clave que, aunque antiguos, siguen siendo fundamentales para el desarrollo del campo de estudio. Algunas teorías del siglo pasado pueden seguir siendo relevantes y ofrecer una base sólida sobre la cual se puede construir la investigación actual.

Focalización y relevancia. Esta restricción ayuda a centrarse en las investigaciones más pertinentes y directamente relacionadas con el tema de estudio, evitando que se incluyan fuentes desactualizadas que podrían no aportar valor al enfoque de la tesis.

Posible sesgo hacia enfoques contemporáneos. La limitación temporal puede llevar a una visión más reducida y sesgada del estado del arte, ya que se priorizan las ideas más recientes en lugar de una visión holística y completa del campo. Esto podría dificultar la identificación de enfoques más tradicionales que todavía influyen significativamente en el campo de conocimiento.

Mayor enfoque en tendencias emergentes: facilita la identificación de nuevas áreas de investigación y permite que los estudiantes se involucren en los debates más recientes, lo cual favorece la innovación y la conexión con los desarrollos actuales del campo académico.

Pérdida de perspectiva histórica. Las ideas más antiguas pueden ofrecer una comprensión profunda sobre la evolución del campo y sus contextos históricos. Al no considerar investigaciones previas que han influido en el desarrollo actual, los estudios pueden carecer de un análisis completo del contexto y la trayectoria de la disciplina.

En resumen, aunque establecer un límite temporal para la inclusión de literatura en el estado del arte puede garantizar una investigación más actualizada, también puede restringir la comprensión integral del campo y dejar de lado teorías cruciales de épocas anteriores que siguen siendo válidas. Frente a este dilema, en el caso de la presente guía, se sugiere tener siempre en cuenta que lo más relevante es la calidad y el contenido de las ideas, más allá de si son contemporáneas o tienen una antigüedad considerable. La clave radica en evaluar la pertinencia de las teorías y los conceptos en función de su aplicabilidad y valor para la investigación, sin restringir el análisis solo a la temporalidad, sino reconociendo la importancia de las bases teóricas fundamentales que continúan influyendo en los debates y las soluciones actuales dentro del campo de las políticas públicas.

Por otro lado, es importante precisar que el estado del arte no debe interpretarse como un simple resumen de autores o investigaciones, ni como un listado de referencias, mucho menos como una recopilación de citas. Su propósito es contextualizar teórica y metodológicamente el estudio, identificar las brechas de conocimiento existentes y demostrar cómo la investigación propuesta contribuye al avance del área. Además, debe ofrecer una interpretación crítica de los estudios previos, señalando sus limitaciones y áreas de oportunidad. Este proceso implica un análisis comparativo profundo y exhaustivo por parte del tesista sobre el conjunto de lecturas realizadas, lo que le permitirá identificar las distintas visiones, tendencias y puntos de convergencia y divergencia sobre el problema a investigar, así como, en última instancia, tomar una posición dentro del universo de estudio.

Para lograr esto, es necesario planificar y llevar a cabo lo que se conoce como “proceso de desarrollo del estado del arte”, el cual incluye la siguiente estructura y etapas:

EL PROCESO DEL DESARROLLO DEL ESTADO DEL ARTE

Etapa

Propósito

Acciones

Selección de palabras clave

La identificación precisa de las palabras clave es esencial para realizar una búsqueda exhaustiva en las bases de datos académicas. Estas palabras clave deben abarcar todas las perspectivas relevantes sobre el tema de investigación y ayudar a obtener la literatura más pertinente.

Determinar términos centrales relacionados con el tema de investigación.

Usar combinaciones de palabras clave, sinónimos y variaciones para ampliar la búsqueda.

Evaluar las palabras clave a medida que avanzan los resultados de búsqueda.

Búsqueda y sistematización de la literatura contemplada

Localizar y compilar la literatura académica relevante para el tema de investigación, utilizando las palabras clave definidas.

Realizar búsquedas en bases de datos académicas.

Filtrar los resultados según la relevancia, fecha de publicación y calidad de la fuente.

Organizar los artículos, libros y otros recursos encontrados en una lista que permita su acceso rápido y eficiente.

Revisión crítica de la literatura

Analizar de manera crítica los materiales identificados, evaluando su relevancia y calidad en relación con el tema de investigación.

Identificar los aportes más significativos de cada trabajo revisado.

Evaluar las limitaciones y los enfoques metodológicos y teóricos de cada estudio.

Comparar y contrastar las distintas posturas y enfoques presentes en la literatura.

Identificación de brechas de conocimiento

A partir de la revisión crítica, identificar qué áreas o aspectos no han sido suficientemente explorados, lo cual constituye una brecha en el conocimiento actual.

Detectar áreas del tema que han sido subestimadas o pasadas por alto.
Identificar debates o cuestiones sin resolver dentro de la literatura existente.
Resaltar oportunidades para contribuir al campo con nuevas investigaciones.

Síntesis y organización de la información

Organizar y sintetizar toda la información de manera coherente, presentando las ideas principales de forma clara y estructurada.

Agrupar la información en categorías temáticas, cronológicas o metodológicas según corresponda.

Resumir los hallazgos de manera lógica y fluida, destacando las tendencias y las áreas de consenso y desacuerdo.
Eliminar redundancias y enfocarse en las contribuciones clave que aportan valor al tema.

Establecimiento de la contribución de la investigación

Concluir el estado del arte mostrando cómo la tesis se integra dentro del panorama académico existente y cómo contribuye al conocimiento en el área.

Explicar cómo la investigación propuesta llena las brechas identificadas en la literatura.

Señalar la originalidad de la propuesta y su relevancia frente a los problemas actuales en el campo.

Destacar cómo los resultados de la investigación pueden aportar nuevas perspectivas, soluciones o enfoques innovadores para el tema de estudio.

De esta manera, se demuestra que el estado del arte no se limita únicamente a mencionar trabajos previos, sino que debe incluir una sistematización y una descripción detallada del análisis realizado sobre los siguientes aspectos que desarrollar:

  • Los referentes teórico-conceptuales
  • Las estrategias metodológicas empleadas
  • Los resultados o las conclusiones
  • Las convergencias, divergencias y ausencias planteadas en la investigación

Debido a que ninguna tesis es idéntica a otra, especialmente en lo que respecta a la originalidad del planteamiento del problema, es necesario ser flexible hasta cierto punto al ubicar la literatura y los materiales que formarán parte del estado del arte. En algunos casos, puede ocurrir que no se encuentre literatura completamente acotada o directamente relacionada con la investigación específica que se llevará a cabo. En estos casos, es importante considerar que el estado del arte no se limita a una recopilación de investigaciones que sean exactamente coincidentes con la problemática de estudio, sino que también debe contemplar trabajos que, aunque no se alineen completamente con la tesis, proporcionen un marco conceptual, teórico o metodológico relevante que permita contextualizar la investigación en un panorama más amplio. Esta flexibilidad en la selección de fuentes es fundamental para que el tesista pueda identificar y aprovechar el contenido de la literatura revisada, incluso si estos provienen de áreas ligeramente distintas o de enfoques que aún no han sido completamente explorados en el contexto de su investigación.

Finalmente, para el desarrollo del estado del arte en una tesis de maestría, especialmente en el campo de las ciencias sociales y políticas públicas, se recomienda el uso y manejo adecuado de diversas herramientas que faciliten la búsqueda, la organización y el análisis de la literatura relevante. Entre estas herramientas destacan las bases de datos académicas, los softwares de gestión bibliográfica, los sistemas de análisis de citas y referencias, así como las herramientas de gestión de notas y escritura. Estas permiten una búsqueda eficiente y una correcta organización de los recursos consultados.

Además de las herramientas, existen distintos enfoques que orientan y sistematizan la búsqueda y revisión del estado del arte. Los enfoques más comunes incluyen el cronológico, que organiza los estudios en función de su evolución temporal; el temático, que agrupa los estudios según los temas que abordan; el metodológico, que clasifica las investigaciones según las técnicas y los métodos empleados; y el teórico, que organiza los estudios en torno a los marcos conceptuales y las teorías utilizadas.

Para asegurar un tratamiento adecuado de la información obtenida, se emplean diversas metodologías. Entre ellas, se destacan la revisión sistemática de literatura, que busca identificar y sintetizar toda la evidencia relevante de manera objetiva y exhaustiva; la revisión integradora, que permite combinar diferentes enfoques para proporcionar una visión más completa del tema; la revisión narrativa, que proporciona una descripción general y crítica del estado del arte; el análisis bibliométrico, que utiliza herramientas estadísticas para analizar las tendencias de la literatura; y el metaanálisis, que sintetiza cuantitativamente los resultados de estudios previos para ofrecer conclusiones más robustas.

Cuando estas herramientas, enfoques y metodologías se aplican adecuadamente, permiten una revisión profunda, ordenada y rigurosa del estado del arte, lo cual es esencial para el desarrollo sólido de cualquier tesis.

Siguiendo con el ejemplo “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación”, se han seleccionado algunos materiales y referencias considerados particularmente pertinentes para la construcción del estado del arte de este tema. La elección se basa en cuatro criterios de análisis: los referentes teórico-conceptuales, las estrategias metodológicas empleadas, los resultados o las conclusiones, y las convergencias, divergencias y ausencias planteadas en cada investigación. A partir de estos ejes, se identifican las siguientes obras como las más relevantes para el abordaje integral del problema:

Desde una perspectiva marxista, López Limón y García Estrada (2009) analizan el trabajo infantil como una expresión estructural de la lógica capitalista en su artículo “El ejército infantil de reserva del capital. ¿Por qué y cómo abolir el trabajo infantil?”. Este estudio sostiene que la inserción de menores en el mercado laboral responde a las dinámicas de acumulación de capital, donde el trabajo infantil opera como una forma de flexibilización y abaratamiento de la fuerza laboral. Mediante un enfoque teórico-doctrinal, los autores argumentan que el trabajo infantil no es un rezago del pasado, sino una práctica funcional al sistema económico contemporáneo, especialmente en contextos de crisis o reestructuración productiva. Si bien el artículo no presenta evidencia empírica directa, aporta un marco conceptual potente para comprender las causas estructurales del fenómeno y cuestionar los límites de las políticas públicas que no atacan el origen económico de la explotación infantil. Su propuesta de abolición va más allá del castigo legal, al exigir una transformación profunda del modelo económico y laboral vigente.
En su estudio histórico sobre el trabajo infantil en la Ciudad de México entre 1920 y 1934, Susana Sosenski (2010) ofrece un análisis profundo desde la historia social y los estudios culturales, centrado en cómo la infancia trabajadora era percibida y vivida en el contexto urbano posrevolucionario. Mediante el uso de fuentes primarias como archivos judiciales, prensa y fotografías, la autora demuestra que el trabajo infantil era una estrategia de supervivencia ampliamente aceptada por las familias, mientras que las autoridades mostraban ambigüedad frente al fenómeno. Aunque el texto no aborda el contexto contemporáneo, permite entender los antecedentes estructurales del problema y su vinculación con la modernización temprana en México.
Por su parte, José Dávalos (2022), desde una perspectiva jurídica, examina la legislación nacional e internacional relativa al trabajo de los menores. En su análisis, se destacan los principios de derechos humanos y el interés superior del menor, con énfasis en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Convención sobre los Derechos del Niño. A través de un estudio doctrinal y normativo, el autor identifica inconsistencias en la aplicación y fiscalización de las leyes, y propone medidas para mejorar su implementación. Esta obra se orienta exclusivamente al ámbito legal, sin considerar dimensiones empíricas o sociales más amplias del fenómeno.
En una línea complementaria, María del Pilar García (2012) plantea un análisis crítico del papel del Estado mexicano en la formulación de políticas públicas orientadas a la erradicación del trabajo infantil. Desde el enfoque de derechos y la teoría crítica del Estado, la autora argumenta que las acciones gubernamentales han sido fragmentadas e insuficientes. Mediante el análisis documental de legislación, tratados internacionales y programas públicos, sugiere un rediseño institucional que incorpore mecanismos intersectoriales de protección efectiva de los derechos de la niñez. La obra destaca por su crítica al diseño institucional como factor que perpetúa la problemática.
Finalmente, Beatriz Elena Arango (2010) examina el trabajo infantil desde la política social y la economía del desarrollo, proponiendo que se trata tanto de una causa como de una consecuencia de la pobreza estructural. A través de una investigación mixta que incluye análisis estadístico y entrevistas con funcionarios, la autora concluye que las políticas asistencialistas por sí solas resultan insuficientes si no se articulan con estrategias estructurales. Aunque centrado en el contexto colombiano, el estudio ofrece una perspectiva comparativa útil para el caso mexicano, especialmente por su evaluación de políticas y su enfoque en la inclusión educativa y laboral.

3.4. Justificación

La justificación es uno de los apartados fundamentales en cualquier investigación, ya que proporciona una exposición argumentada de las razones que sustentan la elección del tema y la necesidad de llevar a cabo el estudio. Este apartado es esencial en la construcción de una tesis, no solo porque en él se explican los motivos del investigador para llevar a cabo el estudio, sino porque se exponen, de manera razonada, la importancia de la investigación, su finalidad o sus aportaciones tanto desde una perspectiva teórica como práctica. Asimismo, en este apartado se reconocen la vigencia y actualidad del problema por investigar. La justificación responde a preguntas clave como “¿Por qué es importante realizar esta investigación?” y “¿Qué aportaciones y beneficios se esperan obtener?”. A través de estas y otras interrogantes, se puede no solo contextualizar el estudio dentro del ámbito académico, sino también evidenciar su pertinencia frente a los desafíos sociales, políticos o económicos que enfrenta la sociedad.

Este apartado va más allá de una simple argumentación teórica. La justificación debe abordar, en conjunto, la necesidad actual del tema, su pertinencia en el contexto del campo de estudio y su relevancia para la sociedad. En otras palabras, aquí se debe explicar cómo la elección del tema está relacionada con problemas y situaciones que son relevantes en el momento presente y cómo el estudio propuesto puede generar un impacto positivo tanto en la academia como en la vida práctica de las personas. Además de una justificación teórica, este apartado debe incorporar una dimensión social que muestre cómo la investigación contribuirá, en el caso de los estudios y las tesis en el campo de las políticas públicas, a fortalecer la práctica profesional, desarrollar mejores diseños y propuestas de acción gubernamental, así como a mejorar las decisiones políticas que inciden directamente en la vida cotidiana de la población.

Por otra parte, la justificación de una tesis no solo debe cumplir con la tarea de establecer la importancia de la investigación y su relación con el contexto académico y social, sino que también es una oportunidad clave para reconocer la originalidad del estudio propuesto. Este es un punto crucial en el desarrollo de una tesis, ya que permite al investigador resaltar qué aspecto de su trabajo es novedoso y cómo su propuesta contribuye al conocimiento existente.

La originalidad en una tesis no necesariamente implica la creación de un tema completamente nuevo, sino más bien una manera nueva de abordar un problema ya conocido o contribuir a él. Es común que muchos temas de investigación hayan sido previamente estudiados, pero lo que hace que una investigación sea original es su enfoque, su metodología o su capacidad para abordar problemas desde perspectivas diferentes a las ya exploradas.

En este sentido, la justificación permite evidenciar cómo el trabajo propuesto aporta nuevas perspectivas, ya sea a través de la forma en que se aborda el problema, el contexto específico en el que se investiga, o los resultados y las conclusiones que se esperan obtener. Al justificar una investigación, es fundamental reconocer que la originalidad no radica únicamente en la elección de un tema inédito, sino en la manera en que se trata el problema, en cómo se enfoca y se analiza, algo que se conecta directamente con el planteamiento del problema. En algunos protocolos de investigación, incluso, ambos apartados –justificación y planteamiento del problema– se integran como un mismo aspecto, dado que ambos contribuyen a delinear la importancia y originalidad de la investigación.

Por lo tanto, la justificación se desarrolla en tres sentidos fundamentales: actualidad, pertinencia y relevancia del estudio, elementos que permiten evidenciar la importancia y el impacto potencial del trabajo de investigación en el ámbito académico y social.

3.4.1. Actualidad

En primer lugar, es esencial establecer la vigencia del tema, mostrando cómo la investigación responde a una necesidad actual. En el campo específico de las políticas públicas, por ejemplo, los temas pueden tener un impacto directo en la mejora de las condiciones de vida de una comunidad o en la optimización de los procesos administrativos y legislativos, lo cual resalta la importancia de contar con estudios que aborden estos temas en un momento determinado. Aquí se debe explicar cómo el estudio puede arrojar luces sobre los problemas actuales y cómo esos conocimientos pueden ser aplicados para influir de manera positiva en el diseño y la ejecución de políticas públicas.

Una forma pertinente para presentar la justificación sobre la vigencia del tema “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación” consiste en subrayar cómo este fenómeno expresa con claridad algunas de las contradicciones centrales del capitalismo contemporáneo, particularmente en su fase pospandemia. Por ejemplo, se puede señalar que la investigación se sitúa en un periodo marcado por una crisis económica global, donde la reconfiguración de los mercados laborales, el incremento del ejército industrial de reserva y la presión por incrementar la rentabilidad del capital dieron paso a un resurgimiento de prácticas como el trabajo infantil, especialmente en sectores manufactureros de economías dependientes como la mexicana.

De la misma manera, se puede establecer cómo la mano de obra infantil representa, para el capital manufacturero, una vía de abaratamiento de costos, aprovechando condiciones de precariedad y vacíos de regulación estatal, en el marco de cadenas de valor global que se sostienen sobre el sacrificio de derechos fundamentales. Esta lógica adquiere particular relevancia en el periodo 2018-2024, en el que, tras la pandemia, se agudizaron tanto las desigualdades sociales como la presión sobre las familias para incorporar a sus hijos e hijas al mercado laboral ante la insuficiencia de ingresos.

Esta investigación puede justificar su actualidad en la necesidad urgente de diseñar políticas públicas integrales que no se limiten a contener los efectos visibles del trabajo infantil, sino que intervengan en los contextos económicos, políticos y sociales que lo generan y reproducen. En un momento en el que la precarización e informalidad del mundo del trabajo aumenta, el empobrecimiento de los hogares crece y la presión por abaratar la fuerza de trabajo en economías dependientes como la mexicana se han intensificado, resulta fundamental adoptar un enfoque diagnóstico que analice críticamente las relaciones entre Estado, capital y fuerza laboral infantil. Este enfoque debe, además, reconocer las limitaciones de los marcos normativos actuales frente a un periodo de la economía mundial y nacional que favorece la explotación infantil como mecanismo de rentabilidad para el capital manufacturero. En suma, estos elementos –la coyuntura pospandemia y la lógica contemporánea de acumulación capitalista, el impacto social del trabajo infantil y la urgencia de políticas públicas de prevención y erradicación– constituyen ejes clave que pueden justificar la actualidad de este tema de investigación.

3.4.2. Relevancia

La relevancia de una investigación radica en su capacidad para abordar temas que tienen un impacto directo y significativo en la sociedad. En particular, se considera relevante cuando permite comprender cómo un fenómeno específico afecta las condiciones de vida de las personas, agrava problemáticas estructurales o genera desafíos para el bienestar colectivo. En el campo de la administración y las políticas públicas, esta relevancia se construye tanto desde la posibilidad de explicar críticamente situaciones que afectan a la población –como la desigualdad, la pobreza o la violencia– como desde su potencial para ofrecer propuestas que contribuyan a mejorar los entornos sociales, fortalecer la acción del Estado y promover el desarrollo social y humano. Así, la investigación cobra valor no solo por su aporte teórico y explicativo, sino por su utilidad práctica para enriquecer, reformular o diseñar políticas públicas capaces de atender de forma contextual y efectiva las necesidades sociales más urgentes.

En el caso del tema ejemplo, la relevancia del estudio sobre el trabajo infantil en la industria manufacturera en México entre 2018 y 2024 radica en su capacidad para abordar un fenómeno que tiene un impacto social profundo y multifacético. Algunos ejes que pueden guiar su relevancia son los siguientes: en primer lugar, desde la perspectiva de la dinámica de la acumulación capitalista en economías dependientes, esta investigación es esencial porque puede evidenciar cómo el abaratamiento de la mano de obra, en particular a través de la explotación laboral infantil, se vuelve una estrategia central para la maximización de ganancias en el sector manufacturero, y comprender esta relación es fundamental para diagnosticar las estructuras, las relaciones y los procesos que sostienen la persistencia del trabajo infantil en este sector industrial.

En segundo lugar, la investigación puede ofrecer un análisis de los contextos socioeconómicos que impulsan la explotación laboral infantil y el impacto que esta práctica genera en la vida de las niñas, niños y grupos adolescentes trabajadores. La investigación puede evidenciar cómo la inserción temprana en el mercado laboral provoca un deterioro en su salud física y mental, socava su desarrollo integral y perpetúa ciclos de pobreza y desigualdad social. Asimismo, pueden examinarse las condiciones laborales precarias y el desgaste prematuro de la fuerza de trabajo de estos menores empleados en la industria manufacturera: tareas repetitivas y forzadas, jornadas extensas, salarios insuficientes o inexistentes y constante exposición a riesgos físicos y químicos. Estas condiciones exhiben la violación de derechos laborales y humanos básicos, y merman el bienestar de la infancia trabajadora.

Finalmente, la relevancia del tema también puede vincularse con el papel crucial que debe desempeñar el Estado y el diseño de políticas públicas efectivas para prevenir y erradicar el trabajo infantil. El diagnóstico riguroso y contextualizado que pueda ofrecer esta propuesta de investigación es clave para fortalecer la capacidad estatal de respuesta, evidenciar las limitaciones de los marcos normativos vigentes y proponer estrategias integrales que atiendan tanto las causas como las consecuencias inmediatas del fenómeno. Así, la investigación no solo contribuirá al debate académico, sino que se posicionará como una herramienta práctica para orientar políticas públicas que promuevan el desarrollo social y el bienestar de la infancia en México.

3.4.3. Pertinencia

La pertinencia de una investigación se refiere a su grado de adecuación y coherencia con el campo de conocimiento, el programa académico o el área profesional en que se inscribe el proyecto. Este criterio evalúa si el tema elegido responde a los intereses formativos, objetivos curriculares y prioridades analíticas de las esferas de conocimiento, así como su capacidad para aportar al desarrollo teórico y práctico del área. En el caso de campos como la administración y las políticas públicas, la pertinencia también se expresa en la medida en que el estudio permite analizar, diseñar, implementar o evaluar políticas orientadas a atender problemáticas sociales, económicas o institucionales. Así, un proyecto pertinente no solo se ajusta a las líneas de formación y producción de conocimiento del ámbito académico correspondiente, sino que también contribuye al fortalecimiento de capacidades profesionales y a la generación de respuestas efectivas frente a los desafíos que enfrentan las sociedades contemporáneas.

El proyecto de investigación “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación” presenta una alta pertinencia tanto en el ámbito académico como profesional, pues se inscribe de manera coherente dentro del campo de los estudios sociales y de las políticas públicas, así como dentro de un programa académico en políticas públicas, particularmente en el área profesional de diseño, evaluación y diagnóstico de políticas públicas bajo el estudio de la industria manufacturera en México desde el análisis de la economía política.

La pertinencia se puede justificar por tres ejes fundamentales que permiten articular el objeto de estudio con los marcos analíticos y formativos propios de los campos mencionados. Un primer aspecto es el aporte teórico-conceptual, ya que la investigación se fundamenta en un estudio de economía política de la explotación de la fuerza de trabajo infantil en la actual fase del capitalismo global al enmarcarse en el abordaje interdisciplinario del campo de las políticas públicas, prestando especial atención a las características y el funcionamiento de las cadenas globales de valor en la industria manufacturera. Desde esta perspectiva, el trabajo infantil no se entiende como una anomalía, sino como un componente funcional en una economía dependiente que se sostiene por el abaratamiento de la mano de obra, ya que permite una mayor rentabilidad de este sector industrial. Con ello se ubica y define teóricamente el tipo de problema social y público susceptible de acción gubernamental.

El tema ejemplo también resulta pertinente en el marco de un programa académico de políticas públicas debido a las contribuciones derivadas del diagnóstico empírico que permite conocer, con base en evidencia, las condiciones concretas en las que se inserta la niñez trabajadora en la industria manufacturera. Esta investigación puede documentar múltiples dimensiones que afecten a esta población, tales como el deterioro de su salud, los contextos socioeconómicos de sus hogares, el desgaste prematuro de su fuerza de trabajo y los impactos en su bienestar y desarrollo social y humano. Esta contribución empírica se alinea plenamente con los objetivos del programa académico, ya que contribuye a la selección informada de alternativas de acción pública, promueve la discusión de los criterios de validez formal en el campo del conocimiento aplicado a las políticas públicas, y fortalece el manejo de herramientas de análisis cuantitativo y cualitativo para la evaluación de las distintas opciones de intervención gubernamental. Además, los hallazgos obtenidos pueden proporcionar insumos prácticos valiosos para el diseño de estrategias orientadas a prevenir y erradicar el trabajo infantil, consolidando así la conexión entre el trabajo académico, la evidencia y la acción pública efectiva.

Finalmente, la pertinencia del proyecto se manifiesta plenamente en su orientación hacia el diseño, la evaluación y la mejora de las políticas públicas, núcleo fundamental del quehacer profesional en este campo. Esta investigación no solo realiza un análisis de la ineficiencia de las políticas vigentes para la prevención y erradicación del trabajo infantil en el sector manufacturero, sino que también profundiza en las causas del fenómeno y en la complicidad de las normas, las instituciones y el orden político que perpetúan el empleo de la fuerza de trabajo infantil en dicho sector. A partir de este diagnóstico, se proponen estrategias de política pública más efectivas y basadas en evidencia, con el objetivo de fortalecer la capacidad del Estado para enfrentar esta problemática de manera adecuada y tajante, garantizando la restitución de los derechos de la infancia y la transformación de las condiciones que generan el empleo de la fuerza de trabajo infantil.

En resumen, la relevancia y la pertinencia son dos dimensiones fundamentales para justificar un proyecto de investigación. La relevancia alude a la importancia social, económica o política del tema, en cuanto permite comprender y atender problemáticas que afectan directamente al bienestar colectivo. Por su parte, la pertinencia se refiere al grado de adecuación del tema con los objetivos, los enfoques y las prioridades del programa académico y del campo profesional en el que se inscribe la tesis o investigación. En otras palabras, mientras que la relevancia enfatiza el impacto social de la investigación, la pertinencia destaca su coherencia con el contexto disciplinar y formativo. En conjunto, ambos criterios aseguran que el estudio no solo sea necesario desde una perspectiva social, sino también apropiado y significativo dentro del marco académico y profesional en el que se desarrolla.

3.5. Planteamiento del problema

El planteamiento del problema en una tesis de ciencias sociales constituye el núcleo central de la investigación, ya que es la base sobre la cual se estructurará todo el proyecto. Es un proceso de construcción mental que implica identificar un asunto que sea susceptible de ser investigado de manera metódica o, dicho en otras palabras, es todo aquello que se convierte en objeto de reflexión y sobre el cual se percibe la necesidad de conocer y, por tanto, de estudiar.

Este momento del proceso de investigación comienza con la identificación del objeto de estudio, lo cual implica reconocer claramente el hecho o segmento de la realidad que se desea investigar. A partir de este reconocimiento, es necesario contextualizar el objeto dentro de una temática que le otorgue sentido y relevancia en el campo de estudio. Posteriormente, se debe delimitar este objeto tematizado dentro de una unidad de análisis específica, lo que permite enfocarse en un aspecto particular del fenómeno, de manera que facilita su estudio detallado y sistemático.

El planteamiento del problema no debe confundirse con un problema social, aunque puede derivarse de uno. Mientras que un problema social se refiere a una situación que afecta a la sociedad en su conjunto, un problema de investigación es una cuestión específica, delimitada y susceptible de ser analizada y comprendida en profundidad a través de la investigación. Para formular un problema de investigación, es necesario realizar un proceso de reflexión, documentación y análisis de antecedentes que permita una delimitación precisa del tema y de las preguntas que se desea responder.

El planteamiento del problema es un proceso que convierte un problema (real) en una problematización (realidad pensada). Mientras que el “problema” es una circunstancia concreta, objetiva, algo que ocurre en la realidad y que requiere atención, la “problematización” implica un trabajo de reflexión, análisis y sobre todo conceptualización. Es en este paso donde se da forma a la realidad, se descompone en elementos específicos y se formula de manera estructurada, permitiendo que sea abordado desde una perspectiva teórica. La problematización no solo identifica el problema, sino que lo interpreta, lo contextualiza y lo convierte en una cuestión de investigación, en un espacio donde las preguntas, las dudas y las hipótesis cobran forma. Es, en resumen, un acto de transformar la realidad en un objeto de estudio, organizado y delimitado para su investigación.

En este sentido, plantear un problema no es algo disfuncional, molesto o negativo, sino todo aquello que incite a ser conocido, es una cuestión no resuelta, que busca una respuesta o solución posible, ya sea teórica, práctica, científica o social; a través del planteamiento del problema, se debe traducir un asunto general o ambiguo en una problemática específica que se pueda abordar de manera concreta; es la razón que justifica la investigación y da sentido al proceso investigativo, ya que es a partir de este problema como se generan los objetivos y la hipótesis de la investigación.

El problema de investigación se expresa generalmente en forma de preguntas que guiarán todo el proceso de la investigación. Estas preguntas pueden no siempre ser explícitas, pues también pueden manifestarse en los objetivos o en las hipótesis de la investigación, que sirven como respuestas tentativas a las interrogantes planteadas. La formulación precisa del problema requiere también la conversión de conceptos teóricos en términos operativos, que permitan la recolección de evidencia empírica dentro de un contexto delimitado espacial y temporalmente.

Para construir el planteamiento del problema de forma efectiva, es crucial realizar un rastreo preliminar de antecedentes y contar con información suficiente sobre el tema elegido. Este proceso de construcción implica un conocimiento profundo del tema y un análisis crítico que permita situar el problema dentro del contexto adecuado. Además, es importante que el tema seleccionado sea relevante, viable en términos de recursos disponibles y dentro de los plazos establecidos para la investigación.

En el caso de una tesis en administración y políticas públicas, el planteamiento del problema debe centrarse en identificar una situación en la que exista un problema público o un fenómeno susceptible de ser atendido por el Estado o por las instituciones de gobierno. Este planteamiento puede enfocarse, por ejemplo, en analizar la eficiencia de un programa social, la implementación de una política pública en un contexto específico o las deficiencias administrativas en una institución gubernamental. De esta manera, el objeto de estudio se vinculará a fenómenos concretos de la gestión pública o del diseño, la implementación y la evaluación de políticas públicas.

Este proceso implica identificar el hecho o segmento de la realidad que se desea investigar y además situarlo dentro del marco de referencia propio de las ciencias administrativas y políticas, con el objetivo de contribuir a la atención o solución de necesidades colectivas o problemáticas sociales específicas.

Asimismo, el planteamiento del problema debe permitir delimitar de manera clara y precisa un objeto de estudio concreto, que pueda ser abordado metodológicamente para proponer alternativas de mejora, fortalecer las capacidades institucionales o diseñar estrategias que incidan positivamente en la calidad de vida de la población.

Finalmente, para cualquier tesis y campo de conocimiento, este proceso implica conocer sus antecedentes, identificar sus elementos y establecer los límites espaciales, temporales y teóricos del fenómeno que se investigará. Es importante que estos límites sean claros, pues permiten a la tesis enfocar su trabajo en un aspecto específico del tema, evitando generalizaciones que puedan dificultar el análisis.

En resumen, el planteamiento del problema es una de las fases más importantes y complejas de la investigación. Su formulación adecuada permite enfocar la investigación de manera precisa y asegura que el estudio se pueda llevar a cabo de manera efectiva. La delimitación clara del tema y la definición de las preguntas de investigación son esenciales para garantizar la coherencia y la validez del proyecto de tesis.

Este apartado se divide, a su vez, en cuatro secciones: antecedentes, elementos del problema, delimitación del problema (espacial y temporal) y formulación del problema.

3.5.1. Antecedentes

Cuando se habla de antecedentes del problema de investigación, no se hace referencia a lo que se ha dicho en investigaciones previas, sino a lo que había antes de la situación actual relacionada con el objeto, fenómeno o caso de estudio. En otras palabras, los antecedentes en este punto hacen referencia al contexto histórico, situaciones previas o eventos que preceden al problema que se está investigando. Esto implica detallar cómo se llegó a la situación que constituye el problema de investigación y describir los cambios ocurridos, las condiciones previas y las causas que han dado lugar al problema planteado.

En este apartado se debe contextualizar el problema en su entorno. Esto puede incluir lo siguiente:

  • Condiciones históricas. Cómo era la situación en el pasado.
  • Eventos o procesos previos. Factores que influyeron en el problema actual.
  • Causas subyacentes. Elementos estructurales, sociales, políticos o económicos que han provocado la situación que hoy se investiga.

Es fundamental destacar que, en el caso de los protocolos de programas de políticas públicas, resulta clave comprender la configuración de las situaciones previas y las causas subyacentes del problema, así como la gestión y participación del Estado y el gobierno en el asunto investigado. En este contexto, es necesario analizar cómo las decisiones y acciones gubernamentales pasadas han influido en la evolución del problema, así como evaluar si las políticas públicas actuales ofrecen soluciones efectivas o, por el contrario, han contribuido a perpetuar la situación investigada.

Para presentar un ejemplo de cómo estructurar y presentar los antecedentes del problema, se retoma el caso del trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024):

Durante gran parte del siglo XX, especialmente entre las décadas de 1940 y 1970, el trabajo infantil en México estuvo sujeto a una regulación relativamente más estricta, en el marco de un Estado benefactor que implementó políticas sociales orientadas a la protección de la niñez trabajadora. Por ejemplo, la Ley Federal del Trabajo de 1931 y sus reformas posteriores establecieron límites claros a la edad mínima para laborar, jornadas máximas y condiciones especiales para menores, además de promover la educación obligatoria. En ese periodo, según datos históricos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y la Secretaría del Trabajo, la tasa de trabajo infantil tendía a estabilizarse o disminuir, en parte debido al crecimiento económico sostenido (con tasas promedio de PIB superiores al 6% en las décadas de 1950 y 1960) y a la expansión de programas sociales.
No obstante, estas condiciones comenzaron a modificarse a partir de la crisis económica de los años setenta, cuando la tasa de crecimiento anual del PIB cayó a un promedio inferior al 2% entre 1970 y 1982, lo que derivó en aumento del desempleo y una crisis fiscal que debilitó la capacidad estatal. Entonces, la transición hacia el modelo neoliberal en los años ochenta implicó una profunda reducción del gasto público social, recortes en programas de protección laboral y la apertura comercial que subordinó la economía mexicana a las reglas del mercado global. Como resultado, la protección legal y social para la niñez trabajadora se debilitó significativamente; la tasa de trabajo infantil, que había registrado cierto descenso en décadas anteriores, comenzó a mostrar incrementos, especialmente en sectores informales y manufactura ligera. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), entre 1990 y 2000 el porcentaje de niños y adolescentes ocupados aumentó del 7.6% al 10.4%, evidenciando el impacto de estas transformaciones económicas y políticas en la reproducción del trabajo infantil.
En la actualidad, el trabajo infantil en la industria manufacturera se enmarca en los procesos de acumulación capitalista dependiente que han caracterizado a nuestro país desde finales del siglo XX. La reestructuración económica iniciada en la década de 1980, marcada por la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, profundizó la subordinación del mercado laboral mexicano a las dinámicas del capital transnacional. La industria manufacturera creció orientada a la exportación, con un énfasis particular en la maquila, combinando la concentración de capital con una fragmentación de los procesos productivos y el aumento de la informalidad y precariedad laboral. Este contexto implicó una reducción de los costos laborales, donde la fuerza de trabajo infantil emergió como una fuente barata y flexible para absorber la sobrepoblación relativa de trabajadores y sostener la tasa de ganancia.
La crisis económica global iniciada en 2008 agravó la precarización del empleo en México y reforzó las condiciones que impulsan el trabajo infantil. La recuperación lenta y desigual del mercado laboral, combinada con la persistencia de bajos salarios y la informalidad, profundizó la vulnerabilidad de los hogares proletarizados. Posteriormente, la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia por covid-19 (2020-2022) intensificó aún más esta situación, al limitar el acceso a ingresos estables y ampliar la necesidad de incorporar a menores al trabajo para complementar el sustento familiar.
En cuanto a las políticas públicas, el Estado mexicano ha mostrado una ambivalencia funcional frente al fenómeno. Por un lado, ha ratificado convenios internacionales de la OIT para la erradicación del trabajo infantil y ha diseñado programas focalizados para su prevención y atención, como el Programa para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (PPETI). Sin embargo, dichos programas han carecido de recursos adecuados, continuidad y una articulación efectiva entre las distintas instancias gubernamentales. La supervisión laboral continúa siendo débil, producto de recortes presupuestales en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), y la fragmentación institucional ha limitado la capacidad para intervenir en las cadenas productivas complejas y subcontratadas.

3.5.2. Elementos del problema

Los elementos del problema corresponden a los componentes específicos que deben ser identificados y analizados para comprender el fenómeno o la situación que se va a investigar. Este proceso de descomposición permite desentrañar las diversas facetas del problema, de modo que facilita su posterior formulación de manera clara y estructurada. Al descomponer el problema en estos elementos, se pueden identificar y organizar los factores que lo constituyen, lo que facilita la integración final en una formulación comprensible y precisa.

Dentro de este proceso de descomposición, algunos de los elementos fundamentales que se consideran de manera más recurrente son los que siguen a continuación:

Fenómeno de estudio. Se debe establecer con claridad cuál es el fenómeno específico que se va a abordar dentro del contexto más amplio del objeto de estudio, para delimitarlo y enfocar la investigación en un área concreta, asegurando que los esfuerzos investigativos se concentren en aspectos relevantes y específicos del fenómeno.

Actores relevantes. Es esencial identificar a los actores que tienen un papel directo o indirecto en la manifestación del caso o problema. Estos pueden ser personas, grupos, organizaciones o instituciones que están involucrados de manera activa o que son afectados por el fenómeno en cuestión. La identificación de estos actores permite comprender las dinámicas y las interacciones que influyen en la evolución del problema.

Instituciones involucradas. Las instituciones que tienen influencia sobre el problema deben ser identificadas; pueden ser tanto públicas como privadas, y su papel puede estar relacionado con la gestión, regulación o solución del problema. Es fundamental analizar las políticas, los programas y las estrategias que estas instituciones implementan y cómo impactan el fenómeno bajo estudio.

Condiciones o factores contextuales. Los factores contextuales abarcan los elementos políticos, económicos, culturales, normativos y jurídicos que afectan el fenómeno de estudio. Estos factores ofrecen una comprensión más profunda de cómo las condiciones externas y el entorno influyen en la manifestación y persistencia del problema, ayudando a identificar las interacciones entre diferentes esferas de la sociedad.

Causas y factores subyacentes. Identificar las causas subyacentes del problema es crucial para comprender su origen y evolución. Las causas pueden ser de naturaleza estructural, económica o social, y es necesario analizarlas para poder desarrollar intervenciones adecuadas que aborden los factores fundamentales que perpetúan el fenómeno.

Consecuencias del problema. Las consecuencias son los efectos que el problema genera en las personas, los grupos o las sociedades; pueden incluir impactos sociales, económicos, psicológicos o culturales, que afectan a los involucrados directamente en el problema e incluso a un entorno más amplio.

Posibles soluciones o propuestas. Finalmente, los elementos del problema deben incluir una evaluación de las posibles soluciones o propuestas que podrían contribuir a la situación. Este componente implica explorar alternativas que podrían mitigar o resolver el problema, basadas en un diagnóstico previo, y considerando las condiciones del contexto social, político y económico.

En el ejemplo sobre el trabajo infantil en la industria manufacturera en México durante el periodo 2018-2024, una etapa clave es la identificación de los elementos del problema, entendidos como los factores que permiten delimitar, comprender y explicar la problemática en cuestión. A continuación, se expone de manera resumida cómo podrían analizarse estos elementos en este caso.

Por ejemplo, para enmarcar a los actores relevantes en este caso, se pueden incluir a las empresas manufactureras –tanto nacionales como transnacionales– que participan en cadenas globales de valor, pues estas empresas, a través de procesos de subcontratación y tercerización, se benefician directamente de una estrategia de abaratamiento de la fuerza de trabajo, dentro de la cual el uso de mano de obra infantil no calificada y de bajo costo se convierte en un recurso funcional. Por otra parte, otro elemento fundamental sobre el problema del trabajo infantil son las instituciones del gobierno. El Estado mexicano, a través de entidades como la STPS, el Sistema DIF, la Secretaría de Economía y la SEP, exhibe una participación fragmentada y ambivalente. Por un lado, existen programas que buscan atender a la infancia trabajadora, pero su impacto es limitado y de carácter asistencial. Por otro lado, la política económica orientada a atraer inversión mediante bajos costos laborales –sin una regulación efectiva del empleo informal o la subcontratación– refuerza las condiciones que permiten el uso de mano de obra infantil. La política educativa, por su parte, no logra competir con la necesidad económica inmediata de miles de familias, pues la permanencia escolar suele implicar un costo insostenible.
Entre las condiciones y causas contextuales, destaca un modelo de desarrollo basado en la inserción subordinada de México en las cadenas globales de producción, donde el país se especializa como proveedor de trabajo barato, intensivo y prescindible. Este modelo genera una demanda constante de fuerza de trabajo flexible y desechable, lo que incluye a la infancia en situación de pobreza como reserva activa de mano de obra. En este sentido, los niños, las niñas y los adolescentes trabajadores forman parte del “ejército industrial de reserva”, concepto que alude a la existencia de una masa de trabajadores disponibles que, sin estar plenamente incorporados al empleo formal, ejercen presión a la baja sobre los salarios generales. La posibilidad de reemplazar a trabajadores adultos por menores, aún más baratos y vulnerables, fortalece el poder disciplinario de las empresas y mantiene deprimido el costo de la fuerza de trabajo.
Las consecuencias de esta dinámica son múltiples: a nivel individual, los niños pierden la oportunidad de acceder a una educación de calidad, sufren afectaciones físicas y psicológicas, y quedan atrapados en ciclos de pobreza y exclusión. A nivel sistémico, el trabajo infantil perpetúa un patrón de acumulación centrado en la superexplotación de la fuerza de trabajo, reproduce desigualdades, y obstaculiza cualquier posibilidad de desarrollo y bienestar. Además, consolida la subordinación productiva del país, al insertar a su población infantil en eslabones de bajo valor agregado, sin posibilidades reales de movilidad social o tecnológica.
Entre las posibles soluciones, destacan medidas como: una reforma profunda del modelo laboral que erradique la subcontratación y la impunidad empresarial; políticas públicas redistributivas que garanticen ingresos suficientes a las familias sin necesidad de recurrir al trabajo infantil; y una estrategia de desarrollo productivo que no dependa del abaratamiento de la fuerza de trabajo. A ello se suma la necesidad de articular un sistema educativo integral, que pueda competir realmente con las condiciones que empujan a la infancia al trabajo.

Este ejemplo muestra cómo la identificación y el análisis detallado de los elementos permiten construir una visión organizada e integral del objeto o tema de estudio, orientada no solo a describir la realidad, sino a problematizarla.

3.5.3. Formulación del problema

Una vez que se ha ubicado, contextualizado y delimitado el problema de investigación –es decir, luego de haber cumplido con las etapas previas del proceso–, se procede a su formulación. Esta etapa se compone de dos elementos fundamentales: el enunciado del problema y su problematización. Ambos se construyen a partir de una descripción detallada de la situación que estudiar, así como de la formulación de preguntas de indagación, que pueden estar expresadas de forma explícita o implícita. Estas preguntas, además de orientar lo que se desea investigar o comprender sobre el objeto de estudio, también permiten profundizar en su comprensión y dan paso a la problematización como proceso clave en el desarrollo del proyecto de investigación.

La enunciación del problema consiste en describir de forma clara y precisa las características del fenómeno, de la situación o del aspecto de interés que se pretende analizar. En este sentido, enunciar un problema implica narrar qué está ocurriendo en una situación específica, ya sea en relación con una persona, una comunidad o una institución, destacando los hechos que la definen, sus implicaciones y posibles soluciones. Esta enunciación exige delimitar con precisión la naturaleza y las dimensiones del problema, identificando los elementos que lo componen y las conexiones entre ellos.

Para formular adecuadamente un problema de investigación, se recomienda seguir una serie de pasos interrelacionados: reunir los hechos relevantes, determinar su importancia, identificar relaciones causales entre ellos, proponer explicaciones que ayuden a comprender la dificultad y seleccionar aquellas que permitan una visión amplia de la posible solución. Además, es esencial analizar los supuestos que sustentan los hechos y las explicaciones considerados. En resumen, enunciar un problema es construir una representación general de la situación que se va a investigar.

La formulación del problema no se limita únicamente a la descripción, sino que implica también un ejercicio de anticipación interrogada sobre pendientes que resolver. El investigador no solo describe lo que ocurre, sino que plantea una especie de pronóstico o declaración sobre la situación en estudio a partir de la presentación de ciertas interrogantes sobre el estado del objeto de estudio construido. Esta proyección no se formula mediante afirmaciones cerradas, sino con preguntas que orientan la búsqueda de respuestas durante la investigación. Estas preguntas son esenciales para definir el rumbo del trabajo y deben construirse en dos niveles: una pregunta general, que sintetice la esencia del problema y se relacione directamente con el título de la tesis, y preguntas específicas, que aborden aspectos particulares del fenómeno y que, en conjunto, permitan abordar el problema en su totalidad.

En el contexto de una tesis en políticas públicas, la formulación del problema va más allá de la mera descripción de un asunto público; se enfoca en anticipar y plantear interrogantes que aborden los desafíos pendientes y los factores que podrían mejorar tanto las políticas públicas vigentes como el bienestar de una población específica a través de las acciones gubernamentales y el desempeño de las instituciones. Así pues, el investigador no se limita a identificar una situación relevante, sino que plantea cómo las políticas implementadas han influido en la problemática en cuestión y qué aspectos requieren ajustes para lograr mejores resultados. Esto implica evaluar si las políticas públicas actuales han sido efectivas en resolver el problema planteado, si han generado efectos no deseados o si presentan deficiencias en su diseño y ejecución.

Además, se debe reflexionar sobre cómo la investigación puede contribuir a la mejora de las políticas públicas, ya sea por medio de la propuesta de nuevas intervenciones, la evaluación de las políticas existentes o la sugerencia de modificaciones que se adapten mejor a las necesidades y las características del contexto. Por ejemplo, las preguntas específicas deben centrarse en evaluar el impacto de las políticas públicas, identificar sus fallas y explorar cómo podrían ajustarse para alcanzar los objetivos propuestos y mejorar los resultados esperados.

A continuación, se presenta un ejemplo de cómo puede desarrollarse el planteamiento del problema dentro de un protocolo de tesis o proyecto de investigación, retomando el caso del trabajo infantil en la industria manufacturera. La estructura propuesta inicia con la exposición de elementos empíricos que evidencian la existencia del fenómeno; luego, se describe su configuración general, se identifican los hechos más relevantes y se analizan sus relaciones causales. Posteriormente, se introducen explicaciones que permiten comprender el problema en su complejidad y se seleccionan aquellas que ofrecen un marco analítico más amplio para avanzar hacia posibles rutas de solución. El apartado concluye con una serie de preguntas de investigación que orientan el desarrollo del estudio y permiten delimitar con claridad el objeto de análisis.

El trabajo infantil en México sigue siendo una problemática grave que afecta a millones de niñas, niños y adolescentes. Según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, 3.7 millones de menores entre 5 y 17 años trabajan, lo que representa el 13.1% de esa población. Entre los sectores productivos con mayor presencia de trabajo infantil, la industria manufacturera ocupa el cuarto lugar, solo por debajo del agropecuario, comercial y de servicios. Dentro del sector manufacturero, las ramas con mayor concentración de mano de obra infantil son la textil, la de calzado y la de muebles, debido a los requerimientos en sus procesos productivos y su inserción en las cadenas globales de valor.

En economías dependientes como la mexicana, el trabajo infantil en la industria manufacturera debe analizarse dentro de las relaciones subordinadas que establece el marco del mercado global. El papel de México en la fase contemporánea de la economía mundial —como proveedor de bienes manufacturados de bajo valor agregado— exige al capital local y transnacional mantener costos laborales extremadamente bajos para competir en mercados internacionales. En ese marco, el empleo infantil representa una estrategia deliberada de abaratamiento de la fuerza de trabajo.

En diversas ramas de la industria manufacturera mexicana, el trabajo infantil cumple una función económica concreta: abaratar el costo de la fuerza de trabajo y aumentar la tasa de plusvalía. Esto se logra mediante la incorporación de mano de obra infantil no remunerada o mal pagada, sin contrato laboral, derechos ni protección social. Las condiciones ilegales e informales en las que se da esta inserción permiten extender la jornada laboral, eliminar límites al tiempo de trabajo y someter a los menores a regímenes de superexplotación, sin acceso a mecanismos de seguridad, con nulas prestaciones, salarios ínfimos y sin garantías mínimas para su integridad física y emocional.

Estas condiciones no constituyen una disfunción del sistema, sino que resultan plenamente funcionales a la dinámica de acumulación del capital. En contextos de precariedad laboral y desempleo estructural, los menores integran un ejército industrial de reserva disponible para tareas repetitivas, flexibles, mal pagadas y de fácil reemplazo, que desplazan o complementan a trabajadores adultos, tanto de manera estructural, como en momentos de crisis, contracción económica o presión sobre los costos laborales.

La inserción infantil ocurre principalmente en procesos productivos intensivos en trabajo, donde dominan la subcontratación, la informalidad y la fragmentación industrial. La descentralización organizativa permite a las grandes empresas externalizar los costos laborales y diluir su responsabilidad directa en la cadena de producción. A través de redes de talleres pequeños, familiares o domiciliarios —en muchos casos invisibilizados para la inspección del trabajo— se emplea a niñas, niños y adolescentes en actividades como el cosido, ensamblaje, pintado o lijado de productos. Estas tareas se realizan en condiciones degradantes y peligrosas, con consecuencias como desgaste físico prematuro, exposición a sustancias tóxicas, accidentes, abandono escolar, afectaciones psicológicas y negación del desarrollo integral de las infancias trabajadoras.

Otro factor determinante son las condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo en los hogares vinculados a estas industrias. En el marco de una economía dependiente, la insuficiencia del salario del trabajador adulto para cubrir y garantizar las necesidades familiares orilla a que niñas, niños y adolescentes se vean incorporados prematuramente a procesos productivos como estrategia de sobrevivencia. Esta situación responde a una estructura socioeconómica en la que el capital mantiene una masa salarial deprimida como forma de maximizar la extracción de plusvalía absoluta y relativa, trasladando los costos del valor de su reproducción al interior del hogar y a la infancia trabajadora.

La crisis socioeconómica derivada de la pandemia por covid-19 intensificó este proceso. El desempleo masivo, la inflación y la creciente pauperización de los hogares empujaron a una mayor cantidad de menores al mercado laboral. La deserción escolar, la pérdida de tutores y la fragmentación de redes familiares aceleraron la disponibilidad de niños como fuerza de trabajo vulnerable. Esta situación no solo aumentó la explotación de las infancias, sino que reforzó la naturalización del trabajo infantil como mecanismo de sobrevivencia.

En este contexto, el Estado mexicano ha tenido un papel limitado y deficiente; lejos de garantizar los derechos de la infancia trabajadora, ha tolerado e incluso facilitado que se lleven a cabo estas prácticas, ya sea por omisión, por falta de fiscalización efectiva o por complicidad con los intereses empresariales. Las políticas públicas orientadas a la prevención y erradicación del trabajo infantil se han caracterizado por su fragmentación institucional, escasa articulación intergubernamental, reducidos presupuestos y ausencia de estrategias integrales que ataquen las causas del fenómeno. Las acciones se han concentrado en campañas de sensibilización, diagnósticos parciales y programas asistencialistas, sin voluntad política ni capacidad operativa suficiente para modificar las condiciones que hacen posible y rentable esta forma de superexplotación.

Este estudio busca elaborar un diagnóstico integral sobre el trabajo infantil en la industria manufacturera en México a partir de tres interrogantes principales: ¿Cuáles son las principales causas económicas, sociales y laborales que propician la incorporación de menores a este sector? ¿En qué condiciones se lleva a cabo el trabajo infantil en las ramas manufactureras de mayor incidencia y cuáles son sus repercusiones en el bienestar y desarrollo de la niñez? ¿Qué estrategias y políticas públicas pueden diseñarse para prevenir y erradicar esta problemática de manera efectiva? Con base en el análisis de estos aspectos, se pretende aportar información clave para fortalecer la formulación e implementación de políticas que reduzcan la incidencia del trabajo infantil y garanticen mejores condiciones para la infancia en México.

3.6. Delimitación del problema

Una tarea estratégica en cualquier proyecto de investigación es delimitar con claridad el objeto específico que se desea estudiar. Es fundamental definir los límites espaciales y temporales dentro de los cuales se desarrollará el trabajo de investigación, lo que significa establecer las escalas de análisis de la investigación.

La delimitación del problema de investigación responde a preguntas clave como quién, dónde y cuándo, mientras que las preguntas que abordan el qué, por qué, cómo y cuáles son más adecuadas para formular y definir el problema mismo. De esta manera, la delimitación y la formulación se articulan con sus respectivas preguntas guía para plantear de manera coherente el problema de investigación. Delimitar un espacio y un tiempo es esencial para la búsqueda de evidencia empírica, lo cual tiene sentido en función de las preguntas planteadas. Esta delimitación busca identificar dónde se recabarán las evidencias empíricas y, al mismo tiempo, contextualizar geohistóricamente las conclusiones obtenidas. Es imprescindible acotar los alcances temporales y espaciales para que el estudio sea viable, dado que un fenómeno o hecho puede presentar diferentes características dependiendo de la escala y el nivel desde los cuales se analice.

Ahora bien, definir una delimitación espacio-temporal no implica asumir que dichas escalas de análisis son dimensiones cerradas, pasivas o meros contenedores de los eventos o procesos estudiados. Por el contrario, desde una perspectiva teórico-metodológica adecuada, puede reconocerse que el espacio y el tiempo también son productores de procesos, en cuanto que determinan las formas específicas en las que los eventos y las relaciones sociales se configuran y desarrollan. Esta concepción permite observar cómo ciertos procesos adquieren formas distintas dependiendo de la temporalidad histórica o del espacio geográfico en el que ocurren.

Por ejemplo, un estudio sobre los conflictos por el acceso al agua en el Valle de México permite observar cómo la dimensión espacial –una megaciudad construida sobre antiguos lagos– y la dimensión temporal –una historia de desecación, urbanización acelerada y expansión metropolitana desde el siglo XX– delimitan el campo de análisis y son elementos constitutivos del fenómeno mismo. La manera en que se gestiona y distribuye agua y en que se accede a ella hoy en día está directamente determinada por decisiones territoriales del pasado (como el desvío del cauce natural de ríos o la construcción de infraestructura hidráulica para abastecer a la capital desde otras regiones), así como por el crecimiento desigual del espacio urbano. En este sentido, el espacio y el tiempo no actúan como simples escenarios donde ocurren los conflictos hídricos, sino que producen las condiciones materiales, institucionales y sociales que hacen posibles, intensifican o transforman dichos conflictos.

Asimismo, delimitar un espacio-tiempo no supone que los fenómenos solo se desarrollen dentro de esas fronteras, sino que puede tratarse de procesos interrelacionados con otras escalas y dimensiones. Por ejemplo, un evento localizado, como el huracán Otis, que impactó gravemente la ciudad de Acapulco, Guerrero, México, en octubre de 2023, puede ser objeto de análisis en términos de sus consecuencias inmediatas dentro de una escala local o urbana –en una ciudad o un puerto específicos–, pero también debe ser comprendido como expresión de transformaciones más amplias en la dinámica meteorológica global, asociadas al cambio climático en el planeta, un cambio que ha sido generado, sobre todo, por los procesos de intensificación, expansión y diversificación de la dinámica productiva y económica global; además, si bien el desastre corresponde a un evento concreto dentro de una escala temporal determinada, este fenómeno también está vinculado con procesos de larga duración, como el diseño y desarrollo urbano de la ciudad de Acapulco durante las décadas de entre 1930 y 1950, los cuales definieron las condiciones de vulnerabilidad social frente a fenómenos hidrometeorológicos.

Por ello, es recomendable que la delimitación espacio-temporal deba ser entendida, ante todo, como una herramienta metodológica y no como una delimitación ontológica, ya que su función es operativa y analítica, orientada a recortar un objeto de estudio abordable sin perder de vista sus múltiples determinaciones.

3.6.1. Delimitación espacial

La delimitación geográfica o espacial puede abordarse desde diferentes perspectivas, lo que permite entender el espacio desde diversas concepciones y, por consiguiente, adoptar distintas herramientas para investigar según la perspectiva elegida. En otras palabras, la delimitación geográfica puede ser variada y depender de la perspectiva adoptada. Algunas de las concepciones más comunes se enuncian a continuación:

  • Espacios jurídicos-administrativos. Todo lo relacionado con las divisiones y unidades políticas, legales y territoriales, como países, estados, departamentos, municipios, colonias o barrios, sirve para la organización política y gestión del territorio.
  • Dependencia institucional y nivel de gobierno. Esta delimitación espacial es la predilecta para los estudios de políticas públicas y administración pública. Se refiere al marco organizacional e institucional específico en el que se sitúa el fenómeno que se estudia. En otras palabras, establece dónde ocurre el problema y bajo la responsabilidad o influencia de qué institución, nivel de gobierno u organismo. La delimitación espacial institucional de un problema de investigación consiste en precisar el nivel territorial (ámbito federal, estatal o local) y la institución, dependencia o conjunto de instituciones responsables o implicadas directa o indirectamente en el fenómeno que se analiza. Esta delimitación permite enfocar el estudio dentro de un contexto concreto y clarificar las competencias, los marcos legales, las estructuras de poder y las relaciones interinstitucionales que inciden en el desarrollo, la gestión o la solución del problema investigado.
  • Espacios naturales-físicos. Engloban las características naturales y ambientales del territorio, como lagunas, cuencas, valles o costas. Su importancia radica en la relación que tienen con las dinámicas sociales y la organización de la sociedad.
  • Espacios sociales. Son el resultado de los procesos y las relaciones sociales, influenciados por la cultura, la historia y la política; por ejemplo, el espacio urbano o las comunidades indígenas, donde las dinámicas de interacción social son clave.
  • Espacios económicos. Entendidos a partir de las dinámicas económicas y productivas, como corredores industriales, centros financieros, distritos tecnológicos, regiones campesinas o clústeres productivos, que definen cómo se distribuyen los recursos y las actividades productivas.

En la mayoría de estas perspectivas, el análisis se realiza a partir de lo que se conoce como “escalas geográficas”, que representan la dimensión geográfica del proceso o fenómeno de estudio. Estas escalas suelen definirse en mundial, regional, subregional, estatal y local, lo que permite obtener una visión más precisa y contextualizada de los procesos y fenómenos que ocurren en diferentes territorios geográficos.

Volviendo al ejemplo, la investigación “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación” se delimita espacialmente al ámbito nacional, de la República Mexicana o nivel federal, dado que el trabajo infantil en la industria manufacturera es un fenómeno presente en diversas regiones del país, con particular concentración en zonas industrializadas. Esta escala permite identificar patrones generales y contrastes regionales y evaluar el alcance de las políticas públicas federales en distintos contextos territoriales.

3.6.2. Delimitación temporal

En relación con la temporalidad, existen diversas concepciones y enfoques que permiten ubicar los procesos y fenómenos dentro de diferentes nociones del tiempo. Esto conduce a la utilización de herramientas diversas para delimitar un problema de estudio, lo que hace que la delimitación temporal sea flexible y dependa de la perspectiva adoptada. Entre las concepciones más comunes, se encuentran las que siguen a continuación:

  • Tiempo cronológico. Es el tiempo medido de manera objetiva y cuantificable, basado en unidades como segundos, minutos, horas, días, meses y años.
  • Tiempo social. Se enfoca en cómo las relaciones, los procesos y los proyectos sociales estructuran y determinan los ritmos de la vida colectiva, influyendo en las actividades y los comportamientos dentro de la sociedad, donde los procesos de carácter político juegan un papel fundamental.
  • Tiempo lineal. Se entiende como un proceso continuo y unidireccional, que avanza del pasado hacia el futuro sin retorno.
  • Tiempo continuo. Similar al tiempo lineal, pero percibe los eventos como parte de un flujo ininterrumpido, sin divisiones rígidas.
  • Tiempo de la periodización. Clasifica el tiempo en diferentes periodos históricos, culturales y administrativos, cada uno con características propias.
  • Tiempo cíclico. Se basa en la repetición constante de ciertos procesos o ciclos.
  • Tiempo espiral. A diferencia del tiempo lineal, sugiere que los eventos avanzan, pero con retrocesos que permiten un aprendizaje o una evolución.
  • Tiempo político-administrativo. Se refiere a la temporalidad determinada por los ciclos políticos y administrativos, que están influenciados por los periodos de gobierno, las reformas administrativas y las políticas públicas implementadas en cada momento y que afectan el ritmo y la dirección de las decisiones y los cambios dentro de la administración pública.

Cada una de estas concepciones del tiempo refleja una visión particular de cómo los seres humanos organizan y perciben su realidad, ya sea a través de la medición precisa, las interacciones sociales, los ciclos naturales o la percepción de evolución. Por ello, las distintas concepciones del tiempo proporcionan herramientas variadas para delimitar un problema de estudio, subrayando la flexibilidad en la delimitación temporal según el enfoque adoptado.

La delimitación temporal para el caso ejemplo “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018-2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación” puede presentarse de la siguiente manera:

En esta investigación, la delimitación temporal se establece entre los años 2018 y 2024. Este periodo es pertinente porque incluye la evolución más reciente del fenómeno del trabajo infantil en la industria manufacturera, así como el desarrollo y la implementación de políticas públicas dirigidas a su erradicación. La elección de este lapso permite analizar cómo eventos socioeconómicos significativos, como la crisis derivada de la pandemia por covid-19, han influido en la dinámica del problema. Además, delimitar temporalmente el estudio facilita evaluar la continuidad y efectividad de los programas gubernamentales vigentes en estos años. De esta manera, la investigación puede ofrecer un diagnóstico integral y proponer estrategias ajustadas a las condiciones actuales.

3.7. Hipótesis, variables, preguntas o supuestos de investigación

La palabra “hipótesis” proviene del vocablo griego hipóthesis, ‘suposición’, ‘base’, ‘principio’, y ahora se entiende como una explicación supuesta que se encuentra sustentada por ciertos hechos observables. En otras palabras, una hipótesis constituye un intento de explicación o una respuesta “provisional” ante un fenómeno determinado.

En el campo de la investigación, la hipótesis se define como una suposición que establece relaciones entre hechos o fenómenos a través de dos o más variables (independientes y dependientes), donde una variable es un hecho, fenómeno, dato, cualidad, rasgo, atributo, propiedad, situación o cualquier elemento que integre el objeto de estudio que puede ser observado, medido o enunciado. Estas variables son las piezas clave del rompecabezas de investigación para resolver o dar respuesta al problema de estudio.

Según el enfoque –cuantitativo, cualitativo o mixto–, las variables pueden ser medidas, observadas o simplemente enunciadas, y solo pueden considerarse como variables cuando están en relación con otras. Dado que la hipótesis establece relaciones entre variables, se presupone que existe una causa y un efecto: las variables independientes son aquellas que provocan efectos, mientras que las variables dependientes son aquellas que los reciben.

Ahora bien, dentro del proceso investigativo, la hipótesis cumple un rol fundamental: orienta el proceso y permite alcanzar conclusiones específicas luego de que el tesista o investigador ha establecido el problema. Una hipótesis bien formulada canaliza el trabajo investigativo, ayuda a esclarecer las variables que deben analizarse y define las relaciones entre ellas, de manera que facilita la derivación de los objetivos del estudio. De este modo, se convierte en la base de los procedimientos metodológicos de la investigación. Es importante recordar que una correcta formulación del problema, y especialmente de las preguntas de investigación, facilita la redacción de una hipótesis adecuada.

Algunas recomendaciones para formular hipótesis son las siguientes:

  • Redactarla de forma precisa, evitando juicios de valor (“bueno”, “malo”, “mejor”, “peor”, etcétera).
  • Expresarla mediante oraciones declarativas simples (no interrogativas, imperativas ni exclamativas).
  • Incluir claramente las variables relevantes al problema de investigación.
  • Asegurar que sea susceptible de comprobación empírica.
  • Procurar que cumpla características deseables como plausibilidad, contrastabilidad, refutabilidad, precisión, comunicabilidad y generalidad.

Hay que tener en cuenta que, al ser una suposición, la hipótesis requerirá comprobación, ya que al inicio se plantea como una respuesta anticipada y tentativa a las preguntas de investigación; en primera instancia, es una conjetura o predicción preliminar, formulada como enunciados declarativos en los que se afirma una relación esperada entre fenómenos. Sin embargo, es fundamental comprender que tiene un carácter provisional y solo podrá confirmarse o rechazarse al final del proceso de investigación. Es decir, la hipótesis guía la investigación, pero no determina necesariamente su resultado final.

Es importante considerar que el núcleo de la investigación no son los datos en sí, sino la o las hipótesis que orientan su recolección y análisis; por ello, los conceptos utilizados en la hipótesis deben ser los mismos que aparezcan en el planteamiento del problema y se definan en el marco teórico, pues la relación establecida entre los conceptos será puesta a prueba a través de la recolección y el análisis de los datos. En este sentido, se suele afirmar que la hipótesis actúa como una brújula que orienta el proceso de generación de conocimiento científico.

3.7.1. Tipos de hipótesis de investigación

Existen distintos tipos de hipótesis porque las investigaciones varían según las teorías que las sustentan, los tipos de datos que manejan y la forma en que se plantea el problema de estudio. Cada hipótesis responde de manera diferente según el enfoque, las características de las variables y la relación que se espera encontrar entre ellas. Estas diferencias permiten clasificar las hipótesis en varios tipos, adaptados a las necesidades específicas de cada investigación. Algunas de las más utilizadas son las siguientes:

  • Hipótesis descriptivas. Proponen la predicción de un dato o hecho observable. Se usan cuando el objetivo es describir una característica o un fenómeno en una población o situación específica.
  • Hipótesis correlacionales. Plantean la existencia de una relación entre dos o más variables, sin asumir necesariamente una relación de causa y efecto.
  • Hipótesis causales. Sostienen que una o más variables independientes provocan cambios en una o más variables dependientes. Implican una relación de causa-efecto.
  • Hipótesis nula. Afirma que no existe relación o diferencia entre variables. Se plantea para ser refutada o rechazada con los datos obtenidos.
  • Hipótesis direccionales. Especifican la dirección de la relación esperada entre variables.

En el terreno del caso de estudio sobre el trabajo infantil en la industria manufacturera en México, se puede diseñar un tipo de hipótesis como la siguiente:

Durante el periodo 2018-2024, diversas investigaciones sobre trabajo infantil en México han señalado que, en sectores como la industria manufacturera, persiste una alta incidencia de menores involucrados en actividades productivas, a pesar de la existencia de políticas públicas para su erradicación; a partir de esto se desarrolla la siguiente hipótesis:
“La debilidad institucional y la falta de articulación entre los niveles de gobierno y sectores competentes limitan la eficacia de las políticas públicas orientadas a la erradicación del trabajo infantil en la industria manufacturera en México durante el periodo 2018-2024”.

Esta hipótesis es de tipo causal, ya que propone que dos variables independientes –la debilidad institucional y la falta de coordinación intergubernamental e intersectorial– provocan un efecto directo sobre una variable dependiente: la eficacia de las políticas públicas para combatir el trabajo infantil. El planteamiento sugiere una relación de causa y efecto, en la que las deficiencias en el aparato institucional serían responsables de los escasos resultados en materia de erradicación del trabajo infantil.

3.7.2. No todos los protocolos de tesis tienen que incluir hipótesis

En la investigación en ciencias sociales y en el estudio de las políticas públicas, no todos los enfoques requieren la formulación de hipótesis en sentido estricto. Aunque, en ciertas tradiciones científicas –particularmente las de corte positivista o neopositivista–, la hipótesis ocupa un lugar central como anticipación provisional de una relación causal entre variables, esta no constituye un requisito metodológico universal. Existen corrientes teóricas que cuestionan la pertinencia epistemológica y política de trabajar con hipótesis cerradas, especialmente cuando se trata del estudio de fenómenos sociales complejos, contradictorios y dinámicos.

Desde perspectivas críticas como el marxismo, el constructivismo o las corrientes posmodernas y hermenéuticas, la hipótesis es vista, en muchos casos, como una forma de predeterminación del objeto de estudio, pues los fenómenos sociales no son realidades estáticas ni neutras, sino procesos complejos, cambiantes y mediados por condiciones históricas, culturales y políticas. La formulación temprana de una hipótesis puede acotar el campo de análisis, al presuponer una correspondencia fija y verificable entre teoría y realidad, lo que puede derivar en un enfoque reduccionista sobre el problema de investigación.

Desde un punto de vista epistemológico, este tipo de crítica parte de una concepción de la realidad social como una construcción históricamente situada, atravesada por múltiples significados, contradicciones y niveles de análisis. La hipótesis tradicional presupone que el conocimiento científico consiste en verificar empíricamente enunciados sobre hechos observables, pero esta idea desconoce que en las ciencias sociales no existen “hechos puros” ni observaciones neutrales. Todo dato está mediado por una teoría, por una selección metodológica y por una posición frente al objeto. Por tanto, lo que se cuestiona no es la utilidad de las hipótesis en investigaciones con orientación explicativa, sino su pretensión de objetividad, su estructura lógica cerrada y su función de anticipación determinista del conocimiento.

Desde una perspectiva política, la crítica a la hipótesis se orienta a su papel en la construcción de verdades que muchas veces operan como legitimación de decisiones o agendas previamente definidas. En estudios de políticas públicas, por ejemplo, una hipótesis puede ser utilizada para confirmar un marco de acción gubernamental o validar evaluaciones técnicas sin someterlas a una revisión crítica de sus supuestos. Al formular hipótesis que se presentan como neutrales, se corre el riesgo de invisibilizar relaciones de poder, desigualdades sociales o decisiones políticas que están en la base de los fenómenos analizados. Así, el uso acrítico de hipótesis puede llevar a una racionalización técnica de procesos profundamente políticos.

Frente a esto, algunos enfoques metodológicos proponen priorizar el uso de preguntas de investigación o supuestos como punto de partida. Las preguntas de investigación permiten abrir el campo de estudio, orientar el análisis y delimitar los marcos de interpretación sin imponer desde el inicio una estructura causal cerrada. A través de ellas, el investigador mantiene una disposición reflexiva ante el objeto, reconociendo que las respuestas no están dadas de antemano y que el proceso de investigación implica una construcción progresiva del conocimiento. La formulación de buenas preguntas estructura la investigación y además expresa una actitud crítica y abierta hacia la realidad social.

Por otro lado, los supuestos de investigación constituyen afirmaciones preliminares –ya sean teóricas, empíricas o normativas– que se aceptan provisionalmente para organizar el trabajo analítico. A diferencia de las hipótesis, los supuestos no buscan ser verificados o refutados de forma directa, sino que permiten construir el marco conceptual de la investigación, delimitar el enfoque y establecer las condiciones iniciales desde las cuales se parte. Los supuestos pueden formularse como aseveraciones, como interrogantes y hasta como respuestas tentativas, y cumplen la función de articular la perspectiva del investigador con los objetos y problemas de estudio.

Algunos ejemplos de supuestos de investigación relativos al tema del “Trabajo infantil en la industria manufacturera en México (2018–2024): análisis diagnóstico y estrategias para una política pública de erradicación” son los siguientes:

  • El trabajo infantil en la industria manufacturera mexicana no es un fenómeno marginal ni accidental, sino una práctica funcional al régimen de acumulación de capital, que permite reducir los costos laborales, incrementar el ejército industrial de reserva y aumentar la tasa de plusvalía a través de la incorporación de fuerza de trabajo infantil precarizada.
  • La persistencia del trabajo infantil en sectores como el textil, el calzado y los muebles responde a la posición subordinada de México en las cadenas globales de valor, lo cual obliga al capital local y transnacional a recurrir a formas ampliadas de abaratamiento de la fuerza de trabajo para mantener su competitividad internacional.
  • Las condiciones laborales en las que se desarrolla el trabajo infantil manufacturero –incluyendo el tipo de tareas, la duración de las jornadas, los niveles de remuneración, la exposición a riesgos y la violación de derechos laborales– afectan de manera directa y negativa el desarrollo físico, psicológico, educativo y social de las infancias trabajadoras, comprometiendo su bienestar integral.
  • La incorporación de niños, niñas y adolescentes al trabajo manufacturero está relacionada con la insuficiencia del salario obrero para cubrir el valor de la fuerza de trabajo familiar, fenómeno característico de las economías dependientes y reflejo de una política salarial orientada a maximizar la plusvalía relativa y absoluta.
  • La política pública en materia de trabajo infantil en México ha sido insuficiente, desarticulada y reactiva, al carecer de una estrategia integral que atienda las causas estructurales del fenómeno; en muchos casos, las medidas implementadas han funcionado más como mecanismos de sensibilización y contención que como intervenciones orientadas a su prevención y erradicación.

En investigaciones orientadas por enfoques críticos o humanistas, se reconoce que el conocimiento no es simplemente la verificación empírica de proposiciones previas, sino un proceso de problematización continua, en el que los conceptos, las preguntas y las categorías se transforman a medida que se avanza en el trabajo empírico y teórico. En este marco, la realidad social no se concibe como un objeto dado que se encuentra “allí afuera” esperando ser descubierto, ni como una materia susceptible de ser capturada, manipulada o fabricada en condiciones de laboratorio para su experimentación y comprobación. Por el contrario, se entiende como una producción histórica y social que debe ser interrogada, analizada e interpretada desde múltiples perspectivas y dimensiones, reconociendo su carácter dinámico, conflictivo y cambiante.

Esta postura resulta especialmente pertinente en estudios de políticas públicas, donde las dinámicas son frecuentemente no lineales, los actores, múltiples, los intereses, heterogéneos, y las condiciones de implementación, profundamente contextuales. En estos casos, la utilización de preguntas abiertas o supuestos permite capturar mejor la complejidad del objeto, evitando reducciones simplistas y aproximaciones excesivamente técnicas. A su vez, este enfoque metodológico contribuye a mantener la autonomía crítica del investigador frente a posibles sesgos institucionales, administrativos o ideológicos.

Finalmente, aunque la formulación de hipótesis sigue siendo coherente y útil en muchos diseños de investigación, especialmente en aquellos de corte cuantitativo o experimental, no debe considerarse un requisito universal. Es importante aclarar que descartar la hipótesis como eje central no significa renunciar al rigor metodológico; al contrario, tanto las preguntas de investigación como los supuestos exigen claridad conceptual, consistencia interna y una articulación sólida con los objetivos, el marco teórico y la estrategia metodológica. Lo que se propone es un enfoque más abierto, dialógico y reflexivo, en el que la producción de conocimiento no esté dirigida a comprobar afirmaciones cerradas, sino a comprender los procesos sociales en toda su riqueza, contradicción y complejidad. En síntesis, la elección entre hipótesis, preguntas o supuestos debe ser acorde con el enfoque teórico y metodológico adoptado, así como con el tipo de problema que investigar.

3.8. Objetivos

Los objetivos formulan los propósitos cognitivos que guían una investigación científica y enmarcan los aportes y las demostraciones que se pretenden alcanzar. Es importante no confundirlos con motivaciones personales, sociales o prácticas que puedan impulsar la realización de la tesis. Los objetivos deben dejar claro qué se realizará en el proceso de investigación.

Su origen está en la definición y delimitación del problema de investigación; surgen al precisar qué se va a estudiar, se construyen teniendo en cuenta tanto la operatividad como el alcance del proyecto y son un componente esencial del desarrollo de la tesis y de cualquier actividad de investigación científica. Además, a través de ellos, se busca describir, explicar o predecir fenómenos, así como generar conocimiento sobre ellos, y funcionan como una guía que orienta el curso de la investigación; sin embargo, para cumplir esta función, deben redactarse de forma precisa y clara, para guiar adecuadamente el proceso investigativo y evitar posibles malentendidos o desvíos del rumbo de la investigación.

Se distinguen dos tipos de objetivos: uno general y varios específicos, los cuales se expresan mediante enunciados que expresan metas, propósitos o acciones que se planea desarrollar, y deben estar siempre en correspondencia directa con el problema planteado. No obstante, es importante reconocer que pueden ser ajustados o reformulados a medida que avance la tesis. Esto se debe a que tanto la realidad objeto de estudio, como el propio pensamiento del investigador son dinámicos y susceptibles de transformación.

3.8.1. Objetivo general

El objetivo general es un enunciado de carácter amplio, terminal y de tipo cualitativo. Representa una meta global que se alcanza una sola vez durante el desarrollo de la tesis. Cada tesis debe contar con un único objetivo general, ya que enunciar más de uno sería equivalente a plantear varias investigaciones o tesis distintas. Este objetivo general debe orientar tanto al tesista como al lector acerca de los alcances y límites del estudio.

Se formula de forma general, indicando el propósito que se persigue frente al problema planteado y sin entrar en detalles de acciones específicas. El logro de este objetivo no depende directamente de responder a una pregunta puntual, sino de la construcción de un conocimiento más amplio, capaz de ser aplicado o replicado en situaciones similares.

Al ser un enunciado de acción, su redacción debe seguir cuatro elementos básicos ordenados de la siguiente manera.

VerboFenómenoObjeto o elementoPropósito

Iniciar con un verbo en infinitivo que denote una acción concreta. El verbo, núcleo del enunciado, debe expresar lo que se realizará en la investigación.

Especificar el fenómeno por estudiar. Un fenómeno se entiende como aquello que se presenta a la conciencia o como manifestación observable o percibida; puede aludir a estructuras, funciones, procesos, cambios, causas, implicaciones, entre otros aspectos.

Indicar el objeto de investigación o alguno de sus elementos, dimensiones o variables que será estudiado.

Indicar el para qué se realiza esta acción investigativa. Esto va a dar la dirección o el sentido que tomará la investigación.

A partir del ejemplo que se ha venido trabajando, el ejercicio para redactar el objetivo general del tema de investigación relacionado con el diseño de políticas públicas para erradicar el trabajo infantil en la industria manufacturera en México sería el siguiente.

VerboFenómenoObjeto o elementoPropósito

Analizar.

La participación y el impacto del trabajo infantil.

Niñez e industria manufacturera.

Diseñar políticas públicas orientadas a su prevención y erradicación.

Objetivo general

Analizar la situación del trabajo infantil en la industria manufacturera en México, para proporcionar elementos que fortalezcan el diseño de políticas públicas orientadas a su prevención y erradicación.

3.8.2. Objetivos específicos

Los objetivos específicos derivan del objetivo general y permiten desglosarlo en acciones particulares más concretas y delimitadas. Son enunciados que detallan de manera precisa las metas parciales necesarias para alcanzar el objetivo global, conectando el planteamiento teórico general con su manifestación empírica.

Su formulación es indispensable, ya que de ellos dependen las acciones investigativas concretas y la elección de los métodos y las técnicas más adecuados para el estudio. Si los objetivos específicos no están bien definidos, existe el riesgo de caer en incongruencias metodológicas que afectarían el desarrollo de la investigación. En efecto, todo el recorrido metodológico de la tesis se orienta hacia la resolución de estos objetivos.

Se recomienda que, por cada objetivo general, existan entre tres y cinco objetivos específicos, y que cada uno guarde relación con un apartado o capítulo de la tesis. Por otra parte, debe considerarse que al redactarlos el verbo inicial de cada objetivo específico debe reflejar un nivel de complejidad cognitiva menor en comparación con el verbo del objetivo general.

Los objetivos específicos deben redactarse teniendo en cuenta varias consideraciones:

  • Plantear con claridad las dudas que se pretenden resolver.
  • Ser razonables y consistentes con los hechos que se investigarán y la realidad que se busca conocer.
  • Estar redactados de manera sencilla, de modo que se facilite su identificación y validez.
  • Estar en función del compromiso que se puede tener, el aporte que se busca realizar y la estrategia de investigación que se seguirá.
  • Mantener coherencia con el análisis de resultados y las conclusiones del trabajo.
  • Ser sensatos respecto a los alcances y límites que enfrenta el tesista, así como a los recursos disponibles, procurando no dispersarse en múltiples direcciones y conservando un foco claro.

Para el ejemplo del objetivo general presentado anteriormente, algunos objetivos específicos que pueden derivar de él son los que siguen a continuación.

Objetivo general

Objetivos específicos

Analizar la situación del trabajo infantil en la industria manufacturera en México, para proporcionar elementos que fortalezcan el diseño de políticas públicas orientadas a su prevención y erradicación.

Explicar cómo el trabajo infantil contribuye a la acumulación del capital manufacturero en México, abaratando la fuerza de trabajo, ampliando el ejército industrial de reserva y reforzando la inserción subordinada de la economía mexicana en las cadenas globales de valor.

Identificar y caracterizar las principales formas y áreas de incidencia del trabajo infantil en la industria manufacturera en México.

Determinar los factores económicos, productivos y sociales que contribuyen al trabajo infantil en la industria manufacturera en México.

Examinar las condiciones del trabajo infantil en la industria manufacturera y sus repercusiones en el bienestar y desarrollo integral de la niñez empleada en este sector productivo en México.

Proponer recomendaciones para el diseño de políticas públicas que fortalezcan la prevención y erradicación del trabajo infantil en la industria manufacturera en México sustentadas en los hallazgos del análisis.

3.9. Preguntas de investigación

En el centro de toda investigación científica –y, por tanto, de toda tesis–, se encuentra una operación intelectual fundamental: preguntar. Formular una buena pregunta no solo marca el inicio del proceso investigativo, sino que constituye su verdadera puerta de entrada. En efecto, conocer es preguntar, y sin preguntas no hay conocimiento posible. Investigar es indagar, y toda indagación nace de un interrogante que pone en duda lo que se da por sabido o que busca comprender aquello que aún no ha sido suficientemente explicado.

Así, las preguntas de investigación son mucho más que una formalidad académica: son el eje estructurante del proceso investigativo. Funcionan como brújula que orienta el recorrido intelectual y metodológico, delimitan el objeto de estudio, permiten articular los objetivos y dan sentido a la elección teórica y empírica. Sin preguntas claras, pertinentes y bien formuladas, una tesis carecerá de dirección, profundidad y coherencia.

En este apartado, existe una conexión directa entre los objetivos de investigación y las preguntas. De hecho, los objetivos suelen derivarse de las preguntas o viceversa. Mientras que los objetivos indican hacia dónde se dirige la investigación, las preguntas abren el camino para recorrerlo. La formulación adecuada de preguntas implica, por tanto, pasar de un propósito general (el objetivo) a una formulación interrogativa (la pregunta) y, eventualmente, a una afirmación o respuesta provisional (la hipótesis).

Sin embargo, es importante notar que las preguntas y las hipótesis no son equivalentes ni ocupan el mismo lugar epistemológico. Las primeras estructuran un campo de posibilidades, marcan la orientación del conocimiento que se busca producir y suelen reformularse a lo largo del proceso. Las hipótesis, en cambio, tienden a ser afirmaciones que buscan ser verificadas o falsadas.

Una tesis debe contar con una pregunta general de investigación, que sea clara, relevante, delimitada y coherente con los objetivos, a partir de la cual se pueden desprender preguntas específicas que desagregan dimensiones del problema o niveles de análisis. Esto permite ordenar la investigación y profundizar en aspectos clave del objeto de estudio. Cuando es pertinente, es útil agrupar las preguntas específicas por ejes temáticos o niveles analíticos, lo que, además de facilitar la organización del trabajo, favorece una coherencia interna entre las preguntas, el marco teórico y la estrategia metodológica.

Al momento de formular preguntas de investigación, es crucial no confundirlas con preguntas de información. Las primeras guían el análisis y construyen conocimiento; las segundas proveen datos necesarios, pero no constituyen el eje central de la indagación. También es importante evitar preguntas binarias o dicotómicas, ya que suelen ser demasiado simples y no promueven el análisis profundo que requiere una tesis, y, además, empobrecen la complejidad del fenómeno. En estos casos, conviene reformular la pregunta en términos de procesos, relaciones o significados.

Otro error frecuente es incluir preguntas propias de cuestionarios o entrevistas como si fueran preguntas de investigación. Estas forman parte de los instrumentos de recolección de datos, pero no deben confundirse con las preguntas que guían el diseño general de la tesis. Para no caer en estos y otros errores, las preguntas de investigación deben centrarse en el análisis empírico y teórico del fenómeno, no en valoraciones.

Algunas recomendaciones puntuales para formular preguntas de investigación son las siguientes:

  • Derivar las preguntas de los objetivos de la tesis.
  • Formular una pregunta general y luego desagregar en específicas.
  • Evitar mezclar diferentes niveles de análisis sin una justificación clara.
  • No confundir preguntas de información con preguntas de investigación.
  • Evitar preguntas cerradas, binarias o dicotómicas que empobrezcan el análisis.
  • No incluir preguntas que sean parte de cuestionarios o guías de entrevista.
  • Incorporar preguntas sobre teoría si es necesario.
  • Revisar que todas las preguntas estén alineadas con el diseño metodológico.

Continuando con el ejemplo expuesto en los objetivos, a continuación, se presentan algunas preguntas de investigación pertinentes para el caso.

Objetivo generalObjetivos específicosPreguntas de investigación

Analizar la situación del trabajo infantil en la industria manufacturera en México, para proporcionar elementos que fortalezcan el diseño de políticas públicas orientadas a su prevención y erradicación

Explicar cómo el trabajo infantil contribuye a la acumulación del capital manufacturero en México, abaratando la fuerza de trabajo, ampliando el ejército industrial de reserva y reforzando la inserción subordinada de la economía mexicana en las cadenas globales de valor.

¿Cómo contribuye el trabajo infantil a la acumulación del capital manufacturero en México, mediante el abaratamiento de la fuerza de trabajo, la ampliación del ejército industrial de reserva y el reforzamiento de la inserción subordinada de la economía mexicana en las cadenas globales de valor?

Identificar y caracterizar las principales formas y áreas de incidencia del trabajo infantil en la industria manufacturera en México.

¿En qué condiciones laborales se lleva a cabo el trabajo infantil en las ramas manufactureras con mayor incidencia en México?

Determinar los factores económicos, productivos y sociales que contribuyen al trabajo infantil en la industria manufacturera en México.

¿Cuáles son las principales causas económicas, productivas y sociales que propician la incorporación de menores en la industria manufacturera en México?

Examinar las condiciones del trabajo infantil en la industria manufacturera y sus repercusiones en el bienestar y desarrollo integral de la niñez empleada en este sector productivo en México.

¿Cuáles son las condiciones del trabajo infantil en la industria manufacturera en México y cómo afectan el bienestar y desarrollo integral de la niñez empleada en este sector productivo?

Proponer recomendaciones para el diseño de políticas públicas que fortalezcan la prevención y erradicación del trabajo infantil en la industria manufacturera en México sustentadas en los hallazgos del análisis.

¿Qué estrategias y políticas públicas pueden diseñarse para prevenir y erradicar de manera efectiva el trabajo infantil en este sector?

3.10. Estrategia metodológica

La estrategia metodológica constituye uno de los núcleos más complejos y determinantes en el desarrollo de una tesis. Su importancia radica en que define el cómo se llevará a cabo la investigación, es decir, los caminos concretos para alcanzar los objetivos planteados. A diferencia de otras secciones del protocolo, la estrategia metodológica no se limita a un único modelo y formato, ya que su formulación está íntimamente ligada a la perspectiva teórica, al enfoque epistemológico adoptado y al propio método que se elegirá.

Una visión integral de la estrategia metodológica permite comprenderla como el puente entre las ideas (la teoría) y las evidencias (la realidad empírica). Esta dimensión relacional es clave: la estrategia metodológica no solo define procedimientos, sino que da cuenta de cómo el investigador construye su mirada del mundo, selecciona sus herramientas y organiza su recorrido de indagación.

En este sentido, retomando lo desarrollado en el capítulo 1, la metodología puede entenderse como el espacio en donde se articula el método (el procedimiento general) con las técnicas (los instrumentos concretos de producción y el análisis de datos), con el fin de permitir una relación reflexiva entre el sujeto que investiga y el objeto investigado. Así, se configura como una unidad dinámica de teoría y práctica que posibilita la construcción de conocimiento válido y pertinente desde una perspectiva científica.

Además del método, las técnicas y la estrategia metodológica, se sugiere integrar de manera coherente, justificada y ordenada al menos tres componentes más:

  • El tipo de enfoque. Debe especificarse si se trabajará desde un enfoque cualitativo, cuantitativo o mixto. Esta elección no es meramente técnica, sino que responde a una concepción sobre cómo se accede y construye el conocimiento. El enfoque define el tipo de datos que se buscarán, la forma de abordarlos y el modo en que se interpretarán.
  • El tipo de diseño de investigación de acuerdo con el nivel de conocimiento. Es necesario determinar si se trata de una investigación exploratoria, descriptiva, explicativa, interpretativa, comparativa, etcétera. Esta categorización permite delimitar los alcances del estudio y clarificar sus objetivos.
  • El tipo de diseño de investigación de acuerdo con el medio de manejo de las evidencias. Se especifica si la evidencia será producida mediante trabajo de campo, análisis documental, trabajo experimental o combinaciones de ellos. Es clave indicar los criterios de selección de casos, fuentes o informantes, así como las estrategias de acceso al campo.

En algunos casos, en este apartado, se determinará y definirá la población o la muestra del objeto de estudio. Esto contempla quiénes y qué características y magnitudes deberán tener los sujetos (personas, organizaciones, dependencias o situaciones y factores) de estudio.

Cada uno de estos elementos debe estar coherentemente articulado entre sí, en función del problema de investigación, los objetivos y el marco teórico. La estrategia metodológica no es una sumatoria de partes, sino una estructura lógica e integrada que orienta la producción del conocimiento. Su formulación requiere justificar cada elección, explicar las razones por las cuales se escogen ciertos métodos y técnicas, y mostrar cómo estos permitirán responder a las preguntas de investigación planteadas.

Finalmente, el resultado de una estrategia metodológica bien construida se convierte en el timón que orienta toda la travesía investigativa y el hilo que sutura las distintas fases aparentemente inconexas. Una estrategia metodológica bien diseñada guía el rumbo de la etapa de comprobación de ideas en una tesis y mantiene alineadas sus cuatro principales etapas: desde la recolección o producción de información, pasando por la sistematización y el procesamiento de datos, el análisis y la interpretación, hasta llegar al reporte, la discusión de resultados o la formulación de una propuesta de solución.

Un ejemplo de propuesta de estrategia metodológica para la investigación sobre el análisis diagnóstico del trabajo infantil en la industria manufacturera en México y el diseño de estrategias para una política pública de erradicación es el siguiente:

Esta investigación se sustenta en el método dialéctico-materialista que permite analizar el trabajo infantil en la industria manufacturera mexicana como una expresión histórica, estructural y funcional del capitalismo dependiente. Se parte del supuesto de que el trabajo infantil no es un fenómeno marginal, sino un mecanismo que contribuye a la reducción de costos laborales, la ampliación del ejército industrial de reserva y el incremento de la plusvalía, especialmente en sectores como el textil, el calzado y los muebles. Su persistencia está estrechamente vinculada con la inserción subordinada de México en las cadenas globales de valor, donde el capital transnacional y local recurre al abaratamiento de una mayor masa de fuerza de trabajo para mantener su competitividad.

La incorporación de niñas, niños y adolescentes al trabajo manufacturero responde, además, a la incapacidad del salario adulto para cubrir las necesidades familiares, fenómeno propio de las economías dependientes y reflejo de una política salarial orientada a maximizar la explotación. Las condiciones laborales de esta población afectan gravemente su desarrollo físico, psicológico, educativo y social.

Por otra parte, durante el periodo 2018-2024 –marcado por crisis económica, pandemia y precarización creciente– las políticas públicas en la materia fueron insuficientes, desarticuladas y reactivas, sin enfrentar las causas estructurales del fenómeno.

Un enfoque dialéctico permite vincular las determinaciones generales del modo de producción capitalista dependiente con sus manifestaciones concretas en la coyuntura reciente, articulando teoría y realidad empírica para comprender los límites de las respuestas institucionales y las formas de reproducción social del trabajo infantil en la industria manufacturera mexicana.

Bajo este marco, el diseño de la investigación se plantea como explicativo, en tanto busca tanto describir la magnitud y características del trabajo infantil, como analizar los procesos económicos, sociales y políticos que lo originan y sostienen, así como sus repercusiones en el desarrollo y bienestar de estas infancias. Se parte de que su presencia en la industria manufacturera no es accidental, sino funcional al abaratamiento de la fuerza de trabajo en una economía dependiente, donde ciertas tareas resultan más rentables cuando son realizadas por niñas, niños y adolescentes, especialmente en contextos de crisis y precarización.

En este sentido, la investigación se orienta a explicar cómo estas dinámicas se articulan y operan dentro de un capitalismo global, donde México ocupa una posición subordinada en las cadenas de valor, y cómo el Estado, a través de políticas insuficientes o funcionales al capital, termina favoreciendo la rentabilidad de estas industrias más que la erradicación de la explotación infantil. De esta manera, se busca explicar las relaciones entre la organización productiva, la posición económica del país y las respuestas institucionales, con el fin de comprender su funcionamiento en la coyuntura actual.

El diagnóstico sobre el trabajo infantil en la industria manufacturera en México se llevará a cabo en tres etapas, utilizando un enfoque mixto que combine métodos cualitativos y cuantitativos. En primer lugar, se recopilarán y sistematizarán los datos e información relevante a través de diversas técnicas. Posteriormente, se realizará una interpretación y análisis integral de los hallazgos obtenidos. Finalmente, con base en estos resultados, se diseñarán estrategias para la formulación de políticas públicas orientadas a la prevención y erradicación del trabajo infantil en este sector.

Recopilación y sistematización de la información

Enfoque cuantitativo. Se realizará un análisis de datos secundarios a partir de fuentes oficiales como la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Además, se examinarán tendencias, distribución geográfica, sectores de mayor incidencia y características sociodemográficas de los menores involucrados en el trabajo infantil.

Enfoque cualitativo. Se llevarán a cabo entrevistas semiestructuradas con actores clave, incluyendo menores trabajadores, familiares, empleadores, representantes de sindicatos y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. También, se hará una revisión de contenido documental que permitirá comprender los factores estructurales y socioeconómicos que favorecen el trabajo infantil en la manufactura, así como las percepciones de los actores involucrados sobre sus causas, consecuencias y posibles soluciones.

Análisis e interpretación

Se integrarán los hallazgos cuantitativos y cualitativos para obtener un panorama completo sobre las causas, características y repercusiones del trabajo infantil en la manufactura mexicana. También, se contrastarán los resultados con el marco normativo nacional e internacional, evaluando el cumplimiento de regulaciones laborales y derechos de la infancia.

Propuesta de estrategias para el diseño de políticas públicas

A partir de la evidencia recopilada, se desarrollarán recomendaciones para el diseño de políticas públicas de prevención y erradicación del trabajo infantil en la industria manufacturera. Se explorarán estrategias de intervención basadas en buenas prácticas internacionales y experiencias previas en la reducción del trabajo infantil en otros sectores productivos. Con esta estrategia, se garantizará un análisis riguroso y multidimensional, proporcionando información clave para la toma de decisiones en materia de políticas públicas y estrategias de acción contra el trabajo infantil en México.

3.11. Referencias

En el protocolo de tesis, el apartado de referencias cumple una función esencial: reconocer las fuentes de información y de soporte teórico que sustentan el trabajo de investigación. Este apartado constituye el último punto en el proceso de elaboración del proyecto de investigación y debe integrar las fuentes citadas que se han utilizado hasta el momento.

No se trata únicamente de una cuestión formal, sino de un principio ético fundamental en la producción académica: dar crédito a las ideas, los datos y los conocimientos de otras personas que han sido consultados o incorporados al texto. Asimismo, implica conocer y comprender el contenido que se está utilizando para contrastar ideas, orientar el trabajo o generar nuevo conocimiento, considerando que ningún saber es completamente propio ni surge de manera espontánea. Por el contrario, se reafirma que el conocimiento es un producto histórico, resultado de la suma de esfuerzos y del trabajo intelectual de la sociedad y la humanidad a lo largo del tiempo y en distintas realidades.

Existen diferentes modalidades o tipos de referencias, dependiendo del origen de la fuente. En términos generales, se pueden distinguir entre las siguientes:

  • Referencias bibliográficas: libros, artículos de revistas científicas, tesis, documentos impresos.
  • Referencias electrónicas: páginas web, bases de datos en línea, documentos digitales.
  • Referencias audiovisuales: entrevistas grabadas, documentales, pódcasts y otros recursos multimedia.
  • Referencias hemerográficas: notas periodísticas, reportajes, y publicaciones periódicas.
  • Referencias legales o institucionales: leyes, decretos, normativas, informes oficiales y documentos públicos.

Cada tipo de fuente debe ser citado de manera adecuada y siguiendo un formato estandarizado, lo que garantiza la transparencia y facilita la verificación por parte de los lectores. Siempre se ordena alfabéticamente y debe corresponder a la forma de citación empleada dentro del texto.

Para organizar y presentar las referencias, existen diferentes estilos o normas de citación ampliamente reconocidos en el ámbito académico. Algunos de los principales son estos:

  • APA (American Psychological Association). Ampliamente utilizado en las ciencias sociales y de la conducta, ofrece normas claras para la citación de libros, artículos científicos, documentos electrónicos, entre otros.
  • Harvard. Sistema sencillo basado en autor-fecha, muy extendido en diversas áreas de las ciencias sociales y naturales.
  • Chicago. Ofrece dos sistemas de citación (notas y bibliografía o autor-fecha), y es empleado sobre todo en historia, arte y humanidades.
  • Vancouver. Utilizado principalmente en ciencias de la salud, organiza las referencias numéricamente en función del orden de aparición en el texto.
  • MLA (Modern Language Association). Común en estudios de literatura, arte y humanidades, emplea un estilo de citas breves dentro del texto y una lista de referencias detallada al final.

Cada programa académico puede exigir el uso de un estilo específico de citación, por lo que el formato del apartado de referencias debe elaborarse siguiendo los criterios y lineamientos establecidos en el reglamento o las guías de tesis de la institución. Respetar estas directrices es fundamental para garantizar la validez formal y académica del trabajo de investigación.



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