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El “archivo” como relación social

Notas desde la antropología de la religión

César Ceriani Cernadas[1]

Las reflexiones que aquí comparto sobre el trabajo con archivos o repositorios documentales se enuncian desde una trayectoria de investigación en el campo de la antropología social de la religión en Argentina. De manera particular, en estudios sobre vertientes del cristianismo que podemos llamar alternativas o heterodoxas, siendo conscientes de la relatividad de ambos términos y pensando sobre todo en el lugar que ocupan en la conformación del universo religioso vernáculo. Es el caso de los adventistas del Séptimo Día, de los mormones (o Santos de los Últimos Días) y las misiones e iglesias evangélicas indígenas en el Chaco argentino. Estas investigaciones se vieron influenciadas fuertemente por las discusiones antropológicas sobre la dimensión histórica de la experiencia humana, sobre el estudio de los procesos sociales de los fenómenos religiosos y sobre las trayectorias de vida de los agentes en contextos temporales y culturales concretos. No obstante, el oficio académico lo ejercité en y desde la etnografía, es decir a partir del conocimiento directo con personas y comunidades religiosas sostenido en la observación de actividades y comportamientos, el diálogo guiado o casual y la práctica conjunta en diversas situaciones. Los intereses conceptuales se centraron consecutivamente en tres vertientes: las formas ideológicas y utópicas de la imaginación religiosa en adventistas y mormones; las construcciones de liderazgo y legitimidad social del cristianismo qom y wichí; los procesos de misionalización protestante en tanto configuraciones sociales entre los pueblos indígenas chaqueños en perspectiva etnográfica e histórica comparativa.

En este derrotero, el trabajo con archivos y repositorios documentales implicó una dimensión sustancial de las investigaciones, la cual fue develada a partir de la experiencia “en el campo” (según la jerga disciplinar) y potenció el interés por ensayar una antropología de la religión en diálogo/escucha reciproca con “la gente” y con “los documentos”. Las formas de articulación entre datos etnográficos y fuentes documentales, junto al análisis crítico y conceptual de ambos en la producción académica resultante dan cuenta de este camino trazado.

En el marco de este proceso de investigación, la indagación sobre misiones protestantes/ evangélicas en el Chaco argentino que actuaron fundamentalmente entre 1910 y 1980 involucró la búsqueda de una heterogeneidad de fuentes escritas y visuales, junto a otros repertorios materiales no disponibles en archivos públicos. La existencia y disponibilidad de estos reservorios, que luego problematizaremos a partir de dos experiencias concretas, responden a numerosos motivos, donde las formas institucionales y avatares históricos de estos emprendimientos misioneros dan una clave importante. En este sentido, la notable producción escrita de los anglicanos vinculados a la South American Missionary Society y su larga experiencia de misionalización entre poblaciones wichí y qom del Chaco salteño y oeste formoseño fueron analizadas en importantes trabajos antropológicos e históricos[2]. Otras fuentes de considerable valor corresponden a la Iglesia Menonita, que bajo el impulso de la estadounidense Mennonite Board of Mission and Charities inició su trabajo en 1943 fundando una misión entre los qom del centro del Chaco. Bajo las gestiones de Alejandro López y Agustina Altman, miembros del equipo de investigación que iniciamos en 2011, logramos adquirir algunos valiosos reservorios digitalizados y en posesión de la Mennonite Church USA Archives, en Elkhart, Indiana, EEUU[3]. Estos incluían, por ejemplo, diarios de misioneros, correspondencias, cuentas económicas, crónicas de viajes y experiencias y artículos en publicaciones eclesiásticas[4].

En una clave narrativa cercana a la crónica etnográfica, en las páginas que siguen problematizaré brevemente dos experiencias de investigación con repositorios informales y escasamente institucionalizados de misiones protestantes en el Chaco argentino. Los ‘casos’ adquirieron una trascendencia particular en el proceso de trabajo con/desde archivos, el primero en relación a su intimidad, el segundo a su publicidad. El objetivo que ampara este viaje retrospectivo es habilitar una reflexión sobre el horizonte epistémico y metodológico del trabajo con/en archivos, tomando en consideración el campo de relaciones y procesos sociales que lo enmarcan.

I. La “valija-archivo” y la intimidad de la memoria

A fines de septiembre de 2002, fuimos con mi amigo Miguel, enfermero y respetado predicador evangélico de Colonia Aborigen La Primavera, a la casa de Juancito Chur, según era conocido entre la gente el hijo del fallecido misionero inglés John Church. Vinculado a la Misión Emmanuel, Don Juan dirigió un asentamiento evangélico entre las poblaciones qom del este formoseño entre 1937 y 1951, siendo la empresa religiosa el preludio para la regularización del territorio como reserva indígena en 1942.

Desde hace un mes realizaba investigación etnográfica en la Colonia en el marco de mi proyecto doctoral, encaminado al estudio del campo religioso indígena y, de manera central, en el desarrollo de las congregaciones mormonas entre los qom de Formosa[5]. Mi primer interlocutor fue justamente Miguel, que en sus casi 60 años disponía de un saber amplio y detallado sobre la historia del lugar. A partir de su fluido castellano, producto de una experiencia biográfica de contactos asiduos con el mundo criollo (sobre todo, y en este orden, en actividades laborales, políticas y religiosas) me introdujo en aquellos acontecimientos vinculados a la historia iniciática del evangelio en la zona hace casi 90 años[6]. Desde ahí amplíe el espectro de interlocutores y realicé varias conversaciones con ancianos y ancianas que vivieron en el “tiempo de Chur”, según evocaban en sus memorias Julio Shitaki, Clemente Sanagachi, Rosa Díaz, Cristino Sanabria, Emiliano Asijak, Luis Dainaki y José Medina, entre otros y otras. Pero cuando Miguel me dijo que conocía bien a Juancito y que no tenía problema en llevarme a su casa, cercana a unos 10 kilómetros, surgió un doblemente grato interés: adentrarme en “el otro lado de la historia” a partir de las memorias del hijo del misionero y, asimismo, tantear la posibilidad de acceder a documentos, fotografías u objetos pertenecientes a la Misión Evangélica Emmanuel de Laguna Blanca. Anhelaba, desde ya, encontrar algún tipo de archivo, o repositorio, que pudiera complementar y/o interpelar las memorias de los paisanos sobre “el tiempo de Chur”.

En esa primera visita no tuvimos suerte: Juan estaba enojado pues le habían cuatreado dos o tres vacas. “Vuelva pasado mañana Velázquez”, dictó el estanciero. Como Miguel no podía, fuimos con Félix, otro gran amigo y colaborador qom. Juan Church nos atendió con amabilidad y paciencia, dispuesto con ganas a conversar sobre la historia de su padre, su madre y la misión Emmanuel. En una pausa de la charla, le pregunté si tenía fotografías o documentos de la época. “Tengo algo” –respondió- “aunque muchas cosas se perdieron o las llevaron a Inglaterra mis hermanas mayores u otros pastores”. Fue entonces hacia una pieza del fondo y volvió con una valija de cuero, mediana y común. Cuando la abrió, un conjunto variado de fotografías, certificados, pasaportes, recortes de diarios y revistas y un antiguo cuaderno de visitas encandilaron mi imaginación antropológica.

La “valija-archivo” que el hijo del misionero guardaba fue mi primer encuentro con un repositorio informal, no sistematizado ni mucho menos institucionalizado, guardado en clave de recuerdos y afectos personales de un hijo hacia sus padres. En las investigaciones previas sobre los adventistas, como en aquellas contemporáneas sobre los mormones en Argentina, había recorrido distintos archivos oficiales. Algunos de acceso público, como la biblioteca de la Universidad Adventista del Plata (Villa Libertador General San Martin, Entre Ríos), otros restringidos a investigadores, como el repositorio histórico de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD) en sus oficinas centrales del barrio de Palermo (Ciudad de Buenos Aires). En ambos casos la posibilidad de acceder a ellos estuvo mediada por las relaciones positivas que establecí, plasmadas en luminosas conversaciones y entrevistas, con el director de la mencionada biblioteca y el Director de Asuntos Públicos de la ISJUD. Asimismo, había recorrido con esmero espacios emblemáticos, como el Archivo General de la Nación, las hemerotecas del Congreso de la Nación y la Biblioteca Nacional y la ya mítica biblioteca del ISEDET. Estas experiencias forjaron el trabajo con fuentes documentales y abrieron la posibilidad de ensayar un tipo de abordaje antropológico sobre comunidades religiosas que estuviera doblemente anclado en la indagación etnográfica y la comprensión histórica. Sin embargo, la “valija-archivo” de Juan Chur conformó un momento bisagra en mi trayectoria de investigación, y a su vez preludio de una experiencia futura con repositorios misioneros todavía más significativa y que en breve sintetizaré.

Bisagra pues abrió la puerta hacia el trabajo con un “archivo” inusual o fronterizo en su propia denominación, pero que al ser objetivados desde la indagación etnográfica permite poner en relevancia conceptual y metodológica cuatro dimensiones centrales: 1) la situación social que enmarcó todo el encuentro con Juan Church (h), que incluyó la charla previa de re-conocimiento, la exhibición/explicación de la “valija-archivo” y la importante conversación final sobre religión, política y los pueblos originarios del oriente formoseño; 2) las condiciones de posibilidad de trabajar con esos documentos a partir de las posibilidades brindadas por el propietario de fotocopiar y registrar la mayor parte de su contenido, 3) el efecto bola de nieve documental que imprimió a la investigación, al habilitar nuevas búsquedas de fuentes o bibliografía en otros espacios a partir de varios de los textos registrados; 4) el efecto de discurso que implicó el uso académico de estos materiales y la necesidad de darles un entidad nominativa, hecho materializado en publicaciones de autoría como “Archivo Personal de Juan Church (h)”.

Estas tres dimensiones nos conducen a pensar en un tipo particular de “archivo” (o repositorio documental) vinculado a emprendimientos religiosos y que solo se revela a partir de la práctica etnográfica en tanto proceso social contingente. Es decir, el “archivo” se despliega en un campo especifico de relaciones sociales sopesado en las intencionalidades y estrategias de los actores e instituciones en juego. Son estas relaciones las que imprimen las posibilidades de acceso, organización, producción y divulgación de documentos, fotografías, objetos personales y conversaciones in situ con los custodios del “archivo”, sean propietarios (como en el caso descripto), garantes o productores de los mismos. Esta problemática nos conecta, precisamente, con la otra experiencia a transmitir y reflexionar en estas páginas.

II. El archivo como acto y potencia

Promediando el 2009 me llegó la invitación por parte de Alejandro Frigerio para contribuir con un breve artículo de divulgación sobre el movimiento evangélico entre los pueblos indígenas de Argentina para un dossier en el periódico Le Monde Diplomatique[7]. Retrospectivamente, el hecho tuvo una inesperada trascendencia, pues en el proceso de actualizar la problemática explorando nuevos trabajos o notas en internet una página capturó particularmente mi atención. La misma se titulaba “La fe evangélica entre los wichí de Salta” y contenía cuatro entradas principales: “Historia del contacto evangélico entre los wichí”, “Situación actual del contacto evangélico – indígena”, “Fotos de la obra evangélica entre los indígenas wichí” y “Pensamiento final[8]. Este micro repositorio digital con alrededor de una docena de imágenes y breves relatos históricos escritos por el pastor principal de la obra movilizó fuertemente el interés antropológico y al poco tiempo organicé un viaje de campo exploratorio de 9 días con el colega Hugo Lavazza. No teníamos referencia alguna sobre estudios previos de esta corriente misionera o incluso colegas que hubieran trabajado en la zona de Embarcación, solo la dirección del templo central de la Misión que figuraba en el sitio web. Llegamos a un culto dominical y desde allí empezamos a tejer relaciones. Gracias a las conversaciones y visitas con los creyentes indígenas que fuimos conociendo, como los queridos David Montes y Adelio Gallardo, y la excelente predisposición por parte del pastor principal Marcos Delgado, el señalado artífice de la página, pudimos dar inicio a una investigación sobre esta corriente misionera, que se extendió en una década y abarcó distintas etapas. El espacio de trabajo estuvo emplazado en la mencionada ciudad, en la casa misionera y templo central de la MEAD y en los barrios e iglesias indígenas periféricas surgidos de la misión evangélica noruega, como La Loma, El Tanque, Cristo Arriba y Cristo Abajo. El interés en trabajar desde la investigación etnográfica e histórica, sea por fuentes escritas u orales, incluyendo las formas de construcción y escenificación de la memoria, fue medular en el proyecto en curso.

Subrayo una primera reflexión sobre lo acontecido: la dimensión performativa de este micro repositorio digital y textual subido a la web, dado el efecto que produjo en la presunción de que representaba una pequeña muestra de un fondo documental mayor. El hecho motivó el desplazamiento hacia su fuente, hacia el territorio de la historia y presente de esta misión evangélica indígena. Como observaremos, el “archivo” se fue construyendo en el marco de un proceso de relaciones sociales y expectativas individuales más amplio que vincularon al dirigente religioso y garante del mismo y a los antropólogos investigadores.

En los trabajos de campo en Embarcación nos hospedamos en el antiguo edificio que oficio como espacio familiar y centro administrativo de la misión noruega entre 1920 y 1985, lindante con el templo central y la casa del actual pastor principal. En este sentido, la investigación supuso desde el inicio una relación dinámica de reciprocidad e intercambio de dones simbólico-materiales con el líder religioso. Esto implicó, por el lado del pastor Marcos, la legitimidad social de la institución religiosa que él lideraba (y como tal su propia reputación) dado el valor “científico y objetivo” adjudicado a nuestra investigación, habiendo verificado vía internet la existencia de un conjunto de trabajos académicos que acreditaban nuestra labor. Por nuestro lado, el acceso para realizar investigación etnográfica en los señalados barrios y congregaciones indígenas ligadas a la misión, en la ciudad y en poblaciones cercanas (como Hickman y Morillos). Considero que esta relación de mutua confianza y colaboración permitió el acceso tanto al archivo fotográfico como a un reservorio documental mayor, guardado en cajones y repisas de armarios en la vetusta oficina administrativa. En base a lo señalado, es posible situar tres etapas vinculadas al trabajo de producción de este particular archivo religioso: 1. Digitalización y clasificación y de fotografías realizado por el pastor Delgado previo a nuestra llegada. 2. (Re)clasificación y digitalización de fuentes escritas y visuales de la misión realizadas por los investigadores. 3. Síntesis entre 1 y 2 y, bajo anuencia del líder religioso, la nominación como “Archivo Histórico MEAD” al conjunto de documentos escritos y visuales ubicados en el templo y oficinas de la institución bajo el resguardo del pastor central.

El archivo fotográfico de la MEAD tuvo su inicio, de modo informal y discontinuo, durante mediados de la década del 2000 bajo el afán del pastor Delgado en ordenar, clasificar y digitalizar un conjunto aproximado de 500 fotografías. La mayoría de ellas estaban guardadas en cajones de la oficina de la misión y otro conjunto importante fue donado por parientes de los primeros misioneros nórdicos. El corpus comprende una franja temporal de ochenta y cinco años: 1915 – 2000. De manera especial, las imágenes registradas dan cuenta de la misión indígena de Embarcación, a partir del establecimiento del noruego Berger Johnsen en 1916 y la conformación en 1935 de un asentamiento evangélico multiétnico con familias wichí, toba chorote y nivaclé provenientes del rio Pilcomayo (en los territorios limítrofes de Argentina y Bolivia) y del cercano Bermejo. Las imágenes también evidencian el traslado de la “misión vieja” en 1962, forzado por el crecimiento del pueblo y el correlativo estigma hacia los indígenas, y la consecuente fundación de Misión La Loma. El conjunto de fotografías había sido clasificado por el pastor de acuerdo a tres épocas, las dos primeras relativas a los misioneros fundadores y organizadores de la obra (que se extendió hasta 1985) y la tercera concerniente a los tiempos posteriores, vinculados al último dirigente noruego de la misión y los dos primeros representantes argentinos (1985-2000). Por su parte, cada época fue dividida en 4 categorías: “misioneros”, “lugares y edificios”, “creyentes indígenas”, “eventos, cultos y actividades”. Por su parte, el repositorio documental al cual pudimos acceder implicaba un conjunto disperso de libros de registros de miembros, cuaderno de visitas, actas de reuniones, cartas institucionales (a Gendarmería Nacional, al Hospital local, a la municipalidad, ente varias otras) y documentos varios (registro de cuentas, planos de terrenos de Misión La Loma, etc.). En este sentido, si bien hasta la fecha el archivo fotográfico dispone de un mayor ordenamiento en términos cuantitativos y cualitativos que su par escrito, la digitalización y clasificación que realizamos de los mencionados documentos permitió consolidarlo. También se agregan a este reservorio un conjunto de notas del misionero fundador publicadas en diferentes periódicos pentecostales de Estados Unidos durante 1915 y 1920, recopiladas por el pastor Delgado del archivo digital más importante del mundo anglo pentecostal y puestas a nuestro conocimiento[9]. También una crónica apologética sobre el desarrollo de la misión publicada en Noruega por un colaborador a partir de su relación epistolar con Johnsen y su esposa. Este opúsculo de 33 páginas fue traducido al español por la investigadora noruega Rakel Yvesto, mientras se encontraba realizando su tesis de maestría sobre esta experiencia misionera entre el 2009 y 2011 (bajo mi tutela), y puesta a disposición del archivo eclesiástico.

En nuestro interés por entender –como advertía Marc Bloch en su testamento académico[10]– las causas humanas que no escapan al análisis de un archivo y a los problemas sobre su transmisión, es importante ubicar el contexto local de producción y exhibición de estos materiales. El mismo estuvo inmerso en una dinámica de reconfiguración institucional de la ex-misión pentecostal noruega en el norte argentino, luego del traspaso de todos los bienes y funciones de dirección administrativa a los dirigentes religiosos locales. El proceso atravesó conflictos y rispideces, pero el punto a tomar en consideración es que el interés por registrar, ordenar y exhibir la historia de la misión estuvo en sintonía con la construcción de un nuevo liderazgo por parte del pastor Delgado. El líder religioso había instrumentalizando su visibilidad, disponiendo fotos de los misioneros nórdicos y los paisanos (indígenas) evangélicos en distintos eventos sociales del municipio y, especialmente, en las conmemoraciones de los 50 años de Misión La Loma en 2012 y en el Centenario de la obra misionera en 2016. En el último de estos eventos, numerosas fotografías junto a objetos del mobiliario de la antigua casa misionera, como también el primer púlpito de Berger Johnsen, varios cuadros de nevadas montañas nórdicas y regalos recibidos, desde artesanías indígenas hasta vajillas de compañías petroleras de la región, fueron re-valorizados y exhibidos en una muestra histórica de la misión. Estas demostraciones devinieron en performances de patrimonialización de la MEAD en el contexto histórico, religioso y político del municipio de Embarcación, y asimismo orientadas a una política del reconocimiento del nuevo pastor principal[11]. Ya en la pionera página web, punto inicial de esta breve historia, Delgado ponderaba su “posición de nieto de un muy respetado pionero del Evangelio” (en referencia al evangelista wichí Santos Aparicio) destacando que dicha “responsabilidad sea, a la vez, un privilegio”.

Esta experiencia de investigación antropológica en el archivo de la antigua misión noruega de Embarcación profundizó las cuatro dimensiones epistemológicas y metodológicas señaladas en relación al “archivo-valija” de Juan Church. Pero asimismo, nos permitió adentrarnos en otras tres aristas consecutivas: 1) como empresa personal, en este caso de un líder religioso en proceso de consolidación; 2) como acción colaborativa y participativa de investigadores académicos en el marco de un estudio mayor; 3) como dinámica social de visibilidad y puesta en escena de un repositorio fotográfico y documental que, si bien no constituye un archivo oficial y público, logró afirmarse como tal dejando abierta su posibilidad para su futura institucionalización o formalización.

La idea central que organizó estas meditaciones sostiene que los materiales que dan forma a un “archivo” religioso (escritos, visuales, sonoros, objetuales) emergen en un campo situacional de relaciones sociales. Son estos escenarios de interacción, que incluyen confianzas, reputaciones y legitimidades de los actores en juego, los que definen las posibilidades de su visibilidad, consolidación y/o transformación. En las reflexiones vertidas a partir de mi trayectoria de investigación, intenté dar cuenta de esta concepción relacional del trabajo con archivos religiosos, especialmente en aquellos que al no estar declarados como tales, estandarizados o legitimados institucionalmente, sus formas de acceso devienen en estrategias sensibles y creativas. En los casos repasados, la implicancia del trabajo etnográfico sobre la actualidad e historicidad de las misiones e iglesias indígenas en el Chaco argentino fue el contorno que definió la posibilidad de acceder a los mismos, trabajar con dichos materiales y objetivar su proceso de producción. Tanto el conocimiento de una “valija-archivo”, reservado al fuero de la memoria íntima del hijo de un misionero inglés de los años ’40 del siglo pasado (de allí su designación como “Archivo Personal”), como del repositorio de una misión evangélica indígena, que fue tornándose público en una coyuntura dinamizadora (de allí su nominación como “Archivo Histórico”), se relevaron como experiencias de investigación heurísticamente productivas y humanamente enriquecedoras.


  1. CONICET, Instituto de Ciencias Antropológicas – UBA.
  2. Véase: Gordillo, G. (2004). Landscapes of devils. Tensions of places and memory in the Argentinean Chaco. Durham: Duke University Press; Torres Fernández, P. (2007) Políticas misionales anglicanas en el chacho centro-occidental a principio de siglo XX: entre comunidades e identidades diversas. Población y Sociedad, vol 14, p. 139-176; Gómez, M. (2019) Guerreras y tímidas doncellas del Pilcomayo. Las mujeres tobas (qom) del oeste de Formosa. Buenos Aires: Biblos; Córdoba, L. (2020). Un escocés en el chaco. John Arnott, misionero y etnógrafo. Cochabamba: Intinerarios Editorial.
  3. Proyectos PIP CONICET: “Experiencias de misionalización en el Chaco argentino: trayectorias, estrategias y apropiaciones culturales” (2011-2014); “Religión, política y mediación cultural en los pueblos indígenas chaqueños: articulaciones, clivajes y conflictos (2015-2021).
  4. Extendiendo notablemente esta veta del trabajo en archivos, Altman y López realizaron una estadía de investigación en la Mennonite Historical Library en Goshen College (Goshen, Indiana, EEUU) y en los Mennonite Church Archives (Elkhart, Indiana, EEUU) desde el 28 de enero al 3 de marzo de 2019, a partir de una beca otorgada por el Institute for the Study of Global Anabaptism. Asimismo, los investigadores realizaron una síntesis de esa experiencia en formato de documental audiovisual titulada “Etnógrafos viajeros: crónicas de investigación” (CONICET Documental, 2022. Link: https://youtu.be/gqHaRa5-pZw).
  5. Véase: Ceriani Cernadas, C. (2008). Nuestros hermanos Lamanitas. Indios y Fronteras en la imaginación Mormona, Buenos Aires: Biblos.
  6. Los estudios sobre el cambio sociorreligioso de los pueblos chaqueños a raíz de las relaciones establecidas con misiones e iglesias protestantes/evangélicas conforman uno de los campos más productivos en la antropología local y regional, no solo por su antigüedad y originalidad, siendo pioneros en las tierras bajas sudamericanas hacia fines de la década de 1960, sino también por su vigencia y actualidad.
  7. Ceriani Cernadas, C. (2009). El cruce de evangélicos e indígenas. Le Monde Diplomatique, Año XI, N° 121, p. 25.
  8. Publicado originalmente en www.misionasamblededios.com. La página fue creada en el 2003 y dada de baja en el 2010.
  9. Flower Pentecostal Heritage Center. https://ifphc.org/
  10. Bloch, M. (2000 [1950]). Introducción a la historia. México: Fondo de Cultura Económica.
  11. Sobre un análisis pormenorizado de estos eventos consultar Ceriani Cernadas, C. (2020). Exhibiendo minoría: la política visual de una misión pentecostal del Chaco argentino. Religião & Sociedade, vol. 40, pp. 115-131.


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