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Experiencias de equipos de salud frente a la ILE[1]

El trabajo en red como facilitador

Red de Equipos de Salud Sexual y Reproductiva del Área Programática del Hospital General de Agudos “Dr. J. M. Penna”

El presente escrito ilustra la experiencia de trabajo de un colectivo de trabajadores del Área Programática de un Hospital General de Agudos de la zona sur de la CABA: la red de trabajadores de equipos de Salud Sexual y Reproductiva (SSyR). La presentación de este trabajo forma parte de la experiencia acumulada de lo construido colectivamente entre sus trabajadores frente a los emergentes que surgen en el trabajo cotidiano.

Se comenzará por historizar la conformación y el proceso que atravesaron los equipos del Área Programática que permite ilustrar las formas de trabajo y estrategias logradas a lo largo de estos años. También, se buscará reflexionar acerca de cómo se fue dando el pasaje de las “consejerías” de reducción de riesgos y daños al trabajo encuadrado en Interrupción Legal del Embarazo (ILE) propiamente dicho. Además se hará referencia a las actividades que desarrolla dicha Red y algunos efectos que tuvo en el sistema de salud la llamada Marea Verde del 2018. Para finalizar se abordarán los obstáculos y desafíos que la Red encuentra al garantizar el derecho al aborto.

Historizar el quehacer cotidiano

La Red surge en abril de 2014 a partir de la preocupación de les trabajadores de la salud integrantes de los equipos de SSyR del Área Programática del Hospital General de Agudos J. M Penna, por los obstáculos que encontraban las mujeres que buscaban atención o eran derivadas para el cuidado de su salud sexual. 

Los mismos se concentraban en dificultades para el acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos, a las prácticas de SSyR y también en situaciones de violencia institucional que se habían dado tanto en algunos centros de salud como en el acceso al hospital. Frente a ello, los equipos deciden iniciar reuniones periódicas, donde se compartían las particularidades de la atención local de cada centro de salud, en las que se generaron articulaciones y se produjeron estrategias de cuidado, reclamo y defensa de los derechos de las mujeres.

La Red está integrada por miembres de los Equipos de SSyR de los CeSAC 1, 8, 10, 16, 30, 32, 35 y 39 del Área Programática del Hospital Penna. Entre les mismes se contemplan tanto trabajadores de planta permanente, como residentes de Medicina General, Trabajo Social y Educación y Promoción de la Salud.

Los momentos de reunión fueron fundamentales para encontrarse y compartir diversas miradas frente a una misma problemática. A su vez, se compartieron modalidades de organización y estrategias para mejorar la accesibilidad. Fruto de este trabajo conjunto, se elaboró un recursero de los equipos de SSyR de cada centro de salud. El mismo contenía información respecto a la conformación de los equipos y los días y horarios de atención. Asimismo, se fueron buscando formas de articulación con el hospital de referencia para garantizar y facilitar el acceso a prácticas de SSyR de difícil acceso, como por ejemplo la ligadura tubaria.

Es importante destacar, en el contexto de esta presentación, que al comienzo de la constitución de la Red había muy poques psicólgues participando (eran principalmente médiques –generalistas– y sobre todo trabajadoras sociales). La incorporación de profesionales de salud mental fue parte del proceso de construcción de la red.

Pasaje de las “consejerías” de reducción de riesgos y daños a la ILE

Al interior de los equipos que conformaban la Red existían recorridos y experiencias diversas respecto al acceso al aborto, que variaban de acuerdo al contexto institucional, a la conformación particular de cada equipo y a la formación y recorrido de sus integrantes. A lo largo de las reuniones, el objetivo fue ir compartiendo el posicionamiento de cada equipo respecto a estas temáticas e intentar colectivizar una lectura en común. 

Si bien el hospital de referencia aceptaba sin demasiados inconvenientes la práctica de aborto no punible en caso de violación, desde la Red se visualizó que era necesario trabajar fuertemente y en conjunto sobre la causal salud, ya que era la que presentaba mayores dificultades para ser encuadrada. La colectivización progresiva de la concepción de salud integral y la construcción de una perspectiva de trabajo en común permitió a los equipos de la Red iniciar un proceso de búsqueda de estrategias y articulaciones internas no solo para acompañar situaciones de ILE, sino para capacitarse y compartir información sobre la legislación vigente y las prácticas desarrolladas en otras provincias. De este modo, situaciones que hasta ese momento se tomaban bajo la modalidad de consejerías de reducción de riesgos y daños (bajo la premisa del derecho a la información) comenzaron a ser encuadradas como Interrupciones Legales de Embarazo. 

Este cambio implicó hacer propia la posición desde la cual, partiendo de una concepción integral de la salud, cualquier embarazo no planificado que implica una maternidad forzada, plantea riesgos a la salud mental y, en definitiva, a la salud integral de cualquier mujer o persona con capacidad de gestar, por lo que es constatable la causal.

Así, en función de fortalecer el encuadre de las situaciones que se atendían, una de las estrategias de la Red fue acordar modalidades de registro en la historia clínica y en la estadística, destacando la importancia de visibilizar esta práctica y brindándole, de esta manera, un sustento legal y conceptual. 

Este cambio en el acompañar la ILE, pudiendo señalar una causal en todos los casos, permitió el empoderamiento de les miembres de la Red, brindando un resguardo grupal a las inseguridades individuales, que ayudaba a reemplazar la clandestinidad por el reconocimiento de la legalidad de los espacios de consejerías pre y post aborto, devenidas entonces en dispositivos que permitían garantizar el derecho a la Interrupción Legal del Embarazo. 

“Uniendo fuerzas” para garantizar derechos

Así como estos equipos venían sosteniendo reuniones y espacios de intercambio, en otros hospitales y áreas programáticas esta experiencia también se replicaba. En noviembre de 2014 se llevó a cabo una reunión “fundacional” con las redes/equipos de SSyR de otros dos efectores de salud de zona sur de CABA, que venían trabajando en la misma línea. Esto permitió articular formas y estrategias de trabajo para garantizar la ILE de manera más amplia.

Se conocía que otros efectores de salud del primer nivel (Morón, Rosario, Chubut y San Luis) contaban con Misoprostol, lo que permitía la resolución de los casos de menos de 12 semanas, brindando una alternativa que no precisaba de internación.

Con este antecedente, se decide exigir Misoprostol al Programa de SSyR de CABA, como estrategia conjunta y simultánea. A partir de esa reunión cada equipo hace el pedido al Programa, justificando la necesidad de este recurso para situaciones de resolución ambulatoria.

En diciembre de 2014, llega el Misoprostol al primer nivel de atención. Este es un claro ejemplo de una política pública gestionada de “abajo hacia arriba”. A pesar de este logro, se presentaron algunas dificultades: había pocos tratamientos, debían ser pedidos por un/a médico/a y para cada caso específico. A su vez, había farmacéutiques “objetores de conciencia” que obstaculizaban el acceso al recurso.

Pocos meses más tarde, en el año 2015 se publica el Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo, del Ministerio de Salud de la Nación. Se puede entender este protocolo como parte de una estrategia instituyente que legitima y habilita la práctica que los equipos venían desarrollando en tanto explicita la causal salud integral. 

Sin embargo, en Junio de 2015 se judicializa a partir de una denuncia a dos compañeras por realizar una ILE. Fundado en este suceso, el director del hospital prohíbe hacer ILEs en el primer nivel de atención. Otra vez, la lucha colectiva y organizada de los equipos es la que revierte dicha situación que, además de restrictiva, era ilegal.

Promover derechos desde lo macro: Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito y Red de Profesionales de la Salud 

A finales de 2014, se crea la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito y, de esta manera, las distintas redes de equipos de SSyR que venían trabajando articuladamente se incluyen en una estructura mayor que las contiene y que incluye equipos y profesionales de todo el país. 

A continuación se cita un fragmento de la Carta Pública de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, leída en mayo de 2015 en el 10° aniversario de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito:

Hoy, 28 de mayo de 2015, día de acción por la salud de las mujeres, y a diez años de la conformación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito de la que ahora somos parte, lanzamos la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir. Decimos públicamente: nosotrxs estamos a favor de la legalización del aborto y somos quienes realizamos abortos no punibles en el sistema de salud. Estamos a favor del derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, sobre sus vidas. Estamos a favor de la vida: de la vida de las mujeres, de una vida digna, sin miedos ni sufrimiento a causa del ejercicio del derecho a decidir cuántos hijxs tener, cuándo tenerlos o si tenerlos o no. La legalización del aborto es una deuda que esta democracia mantiene con las mujeres. Una deuda ilegítima e injusta.

Algunas cifras de la Coordinación Salud Sexual, SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) 

Para ilustrar con datos cuantitativos, se seleccionaron datos del informe de avance de la Coordinación de Salud Sexual, SIDA e ITS, del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se puede observar un crecimiento exponencial de las ILEs entre 2014 y 2018, que muestra el empoderamiento de los equipos y el pasaje de consejería en reducción de riesgos y daños a la Interrupción Legal del Embarazo. 

De acuerdo a los datos, se visualiza un crecimiento claro de las situaciones atendidas en el primer nivel de atención, sin necesidad de derivar al segundo. Así, las Interrupciones Legales del Embarazo atendidas en CeSAC fueron: 10 en 2014; 62 en 2015; 386 en 2016; 1563 en 2017 y 4136 en 2018.

Este fenómeno está sin dudas relacionado con el fuerte trabajo de formación y de garantía de derechos que los equipos del primer nivel de atención desarrollan desde hace tantos años. Por otra parte, es necesario destacar que el emergente de la llamada Marea Verde, en el contexto de la lucha por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que tuvo lugar durante el 2018, también se ilustra en las cifras. En el año 2017 se realizaron 1893 ILEs, mientras que sólo en el primer semestre del año 2018 se realizaron 1787. De esas 1787 situaciones que se atendieron en la primera mitad del 2018, casi el 70% se hicieron en la zona sur de la ciudad, en las áreas de los hospitales cuyos equipos justamente ya venían desarrollando el trabajo en red que aquí se describe. 

Hacia el final de 2018 se habían atendido en CABA 4821 situaciones de ILE, casi triplicando la cantidad del año anterior. Teniendo en cuenta que, como se dijo, 4136 de esas situaciones fueron abordadas por los centros de salud, resulta que el primer nivel de atención resolvió cerca del 86% de los casos durante el 2018.

Efectos de la Marea Verde en el trabajo de los equipos

Como lo muestran los números, a partir de la movilización que se produjo durante el 2018, “El aborto salió del clóset”. Se produjo una mayor visibilización de la problemática, acompañada por la despenalización social del aborto, lo que permitió mayor circulación de la información. Es decir, se habla más, equipos que anteriormente sentían que debían hablar en voz baja, comenzaron a contar libremente, sin miedo y con orgullo lo que hacen. Esto, también permite que el derecho a la información se garantice más visiblemente, por ejemplo en las carteleras de los centros de salud.

A su vez, aparece el compromiso de otros/as profesionales y compañeres que no participan de los equipos, así como también el interés de colaborar en la accesibilidad para que las mujeres lleguen a los equipos, incluso por parte de personas que históricamente se manifestaban en contra.

Respecto de las personas que se presentan, se observa, por un lado, que llegan con mayor conciencia o apropiación del derecho a la ILE; y, por otro lado, aparece en algunos casos cierta confusión respecto de la legalidad de la práctica a partir de que la Ley no haya sido aprobada. En este sentido, si bien no fue lo más habitual, luego de que la ley de IVE no fuera promulgada, hubo un periodo de desorientación para algunas personas respecto al marco legal vigente. Luego de detectar dicha situación, se trabajó para revertirla informando que en nuestro país el aborto sigue siendo legal por causales, como lo establece el Código Penal desde 1921.

Obstáculos y desafíos de los equipos para garantizar el derecho al aborto

A pesar de lo expresado anteriormente, aún hay muchos/as profesionales que desconocen el marco legal vigente y cuya ignorancia se traduce en vulneraciones de derechos. Del mismo modo, la predominancia de una mirada reduccionista y biológica acerca de la salud, especialmente en los ámbitos hospitalarios, y las tradiciones verticalistas y autoritarias propias de algunos servicios médicos implica la existencia de profesionales y hasta de servicios enteros que se declaran objetores de conciencia. Cabe aclarar que, según la legislación en el caso de que todes les trabajadores de un servicio sean objetores de conciencia, la institución tiene el deber garantizar la práctica. 

Esta cultura institucional, propia del espacio hospitalario, dificulta el acompañamiento y la atención de situaciones de ILE en el segundo nivel presentando obstáculos como: burocratización del proceso de atención, cuestionamiento a la causal argumentada por los equipos del primer nivel y desconocimiento de la lógica interdisciplinaria.

En el mismo sentido existen dificultades en el armado de circuitos de referencia y contrarrefencia; los equipos locales no son convocados a pensar estos circuitos, a pesar de que son quienes resuelven la mayor cantidad de situaciones. 

A su vez, cuando se deriva al segundo nivel de atención, a veces, se tiende a la psicopatologización, ubicando aquí una tensión entre la perspectiva y concepción de salud/salud mental con la que trabajan los equipos locales y la posibilidad de garantizar el acceso a la práctica ¿Qué se debe decir de las personas que desean interrumpir un embarazo para dar cuenta de que su salud está en riesgo? Esto hace referencia a las limitaciones de comprender a la salud de modo fragmentado y no desde una concepción integral. 

Es aquí donde cabe preguntar desde dónde posicionarse: ¿en la psicopatologización o en la resistencia? ¿intentar negociar con esos obstáculos y ver cómo expresar el padecimiento psíquico que el embarazo no deseado le provoca a una mujer o persona con capacidad de gestar, en la pugna de sentidos que se da en el lenguaje mismo que se utiliza en los informes?

En este contexto es que se hace patente la necesidad una ley que garantice la Interrupción Voluntaria del Embarazo, de modo que no haya que preguntarse por el diagnóstico para asegurar el acceso a la práctica, sino que ésta pueda basarse en la decisión de la mujer y/o persona gestante.

Garantizar el derecho al aborto en el sistema de salud actual requiere de la construcción de estrategias colectivas, articulaciones y acuerdos que permitan mejorar la accesibilidad a la práctica promoviendo el derecho a la información, transparencia activa y una concepción de salud integral. Consideramos que es un desafío actual seguir promoviendo derechos en un sistema hegemónico con una diversidad de concepciones a la hora de atender la salud. 

Charla debate “Derecho al aborto, cuerpo, deseo y decisión”. Junio 2016, Facultad de Psicología, UBA.

1º Jornada de la Cátedra Libre. Noviembre 2018, Facultad de Psicología, UBA.

Charla debate “Derecho al aborto, cuerpo, deseo y decisión”. Junio 2016, Facultad de Psicología, UBA.


  1. El presente artículo se desprende de una presentación realizada por Carolina Rojtenberg el 10 de noviembre de 2018 en el marco de la 1° Jornada de la Cátedra Libre por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.


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