A María José, el amor de mi vida; por el enorme apoyo, cariño y acompañamiento de siempre.
A mis hijas, Julia y Paula, por hacer de este mundo un lugar más bello para ser vivido. Por sus risas y abrazos.
A Ana, mi querida vieja, por el amor, por siempre estar.
A mi hermano Javier y mi hermana Virginia, quien con su siempre desinteresado apoyo ha hecho de éste un mejor trabajo.
A mi viejo, que sé que, aun en su ausencia, me cuida y guía.
A Quique y Anabella, por su apoyo, cariño y confianza.
A mis queridas compañeras del equipo de investigación en Comunicación y Ciudadanía, del CEA, Facultad de Ciencias Sociales (UNC): Liliana Córdoba, Daniela Monje, Susana Morales, Valeria Meirovich y Magdalena Doyle. Sin su relevo, apoyo y confianza esta tesis hubiera sido imposible.
A Marita Mata, por todo lo que me ha enseñado. Por todo lo que pude aprender. Por su cariño. Por su mirada siempre confiada en mis posibilidades y aportes.
A Mabel Grillo. Por su enorme generosidad, predisposición y cariño. Por todo lo aprendido. Por esperarme, por guiarme, por confiar. Por su lucidez y sencillez.







