Theotonio dos Santos[1]
Al analizar los trabajos del Seminario sobre Hegemonía y Contrahegemonía en el sistema mundial contemporáneo, organizado por la Red y Cátedra de Economía Global y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y de la Universidad de las Naciones Unidas (www.reggen.org.br) que organicé en Río de Janeiro, en Agosto de 2003, el periódico argentino Clarín llamó la atención de un hecho muy importante: el renacimiento del pensamiento social latinoamericano, en articulación con el pensamiento más avanzado de la izquierda contemporánea.
Esta misma constatación ha ocurrido en varios encuentros científicos que hemos realizado en los últimos tiempos. La semana pasada se ha terminado el XXIV Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) con la misma conclusión. Esta semana se está realizando el V Encuentro Internacional de la Red de Economía Mundial (www.redem.buap.org.mx), que vuelve a tocar esta temática. Ésta fue también tema de mi libro Teoría de la Dependencia: balance y perspectiva, que se publicó por Plaza y Janés en México y por Sudamericana en Buenos Aires.
Podemos decir que se trata de una cuestión crucial para nuestros pueblos en el momento actual. Frente a los fracasos sucesivos de las políticas neoliberales que se impusieron a nuestros países en las décadas del ochenta y noventa, y frente a su incapacidad para justificar teóricamente la teoría que la sostiene, los “teóricos” neoliberales y los técnicos que les sirven se niegan sistemáticamente a discutir los fundamentos de su actividad científica y se esconden detrás de la afirmación ridícula de que las políticas económicas que proponen son las “únicas posibles”.
Como tratan con políticos sin formación económica, los aplastan con un verdadero “terrorismo intelectual” amenazando con inflaciones terribles si no siguen sus recomendaciones. Este comportamiento sería ridículo si no lo traspasasen para presidentes, ministros y otros altos niveles de decisión del Estado sus ideas anacrónicas y comprobadamente erradas. Claro que cuentan para tal con el apoyo del aparato técnico del FMI, del BIRD y de un gran número de centros académicos, que fueron asaltados por la “escuela de Chicago” en los últimos veinte años.
De esta manera, esta escuela económica que causaba risas en los medios económicos de los años cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta consiguió una respetabilidad académica en la medida en que sus seguidores tenían a su disposición los mejores empleos en las organizaciones internacionales, en los bancos centrales y en algunos bancos privados. Y yo digo algunos porque el sistema financiero nunca creyó en estas producciones de teoría económica de bajo nivel, cuya capacidad de aplicarse a la economía real ha sido casi nula.
Mientras sus aparatos ideológicos propagaban las ideologías neoliberales, sus publicaciones más serias republicaban los estudios de Kondratiev sobre las ondas largas, como lo hizo el Lloyds Bank en la década del setenta. Los centros técnicos más serios como la OCDE analizaban las tendencias de la política científico-tecnológica, a partir de la contribución de los neo-schumpeterianos. Los centros de decisión de política económica de los países más desarrollados practicaban un keynesianismo de derecha que condujo a los Estados Unidos a un endeudamiento colosal en las décadas del ochenta y noventa del siglo pasado.
Cupo a las zonas colonizadas del mundo seguir el recetario neoliberal en las décadas del ochenta y noventa, adaptándose a las exigencias de pago de la deuda externa con altas tasas de interés en los años ochenta y a una sobrevaluación de sus monedas nacionales en los años noventa, acompañada de déficits comerciales y altas tasas de interés internas para atraer capital especulativo de los países centrales, en los cuales había una clara caída de la tasa de interés. Es difícil de imaginarse un servilismo más total y radical.
Más increíbles aún son las creaciones de instrumentos de relaciones públicas de los intereses del capital financiero internacional, como el llamado “riesgo” de las naciones, un aparato conceptual totalmente subjetivo, convertido en modelo matemático al servicio de la especulación financiera internacional. El día que se revelen totalmente las debilidades técnicas de estos modelitos ya ellos habrán hecho estragos colosales en las economías de nuestros países, al convertirse en instrumento publicitario que ocupa todos los diarios y medios de comunicación, además de la mente de nuestros políticos.
Frente a esta descalificación de la ciencia económica, rebajada al nivel de instrumento de la especulación financiera más brutal, las personas serias preguntan insistentemente cuál sería la alternativa. Yo diría que las alternativas posibles ya están en gran parte desarrolladas en el pensamiento económico y social de América Latina, expresado en corrientes de pensamiento tan sólidas como el estructuralismo de la CEPAL y la teoría de la dependencia.
Estas corrientes no estuvieron muertas durante los ataques del pensamiento único neoliberal en las décadas señaladas. El estructuralismo evolucionó hacia un neoestructuralismo, que contó con aportes novedosos como los análisis de Fernando Fanzylbert, que condujeron a las propuestas del desarrollo con equidad en la década del ochenta. Asimismo, debemos incluir en las contribuciones fundamentales de este enfoque los ensayos de Raúl Prebisch sobre centro y periferia, y los estudios críticos sobre los impactos del consenso de Washington en la región en los últimos años.
Al mismo tiempo, la teoría de la dependencia evolucionó hacia la teoría del sistema mundial, que se transformó en la referencia fundamental del pensamiento social contemporáneo, anticipando los fenómenos de la globalización y sus desdoblamientos geopolíticos actuales.
Si el lector quiere conocer una verdadera síntesis de estos avances puede buscar el libro publicado por la UNESCO en Caracas y por Perú Mundo en Perú, además de su edición en mandarín, organizada por la Academia de Ciencias Sociales de China bajo el título de Los Retos de la Globalización: Ensayos en Homenaje a Theotonio dos Santos. También me gustaría indicarles los cuatro volúmenes que la editorial de la PUC de Rio de Janeiro publicó sobre Os impasses da Globalização. Este libro reúne los trabajos presentados en el Seminario de agosto de 2005, al cual ya nos referimos en este artículo.
Me gustaría indicar también los libros que rinden homenaje a los años de trabajo de André Gunder Frank (Development of Underdevelopment), Immanuel Wallerstein y Samir Amin. En todos ellos he colaborado, así como ellos colaboraron en el libro en mi homenaje. Dudo mucho que el lector pueda considerarse poco satisfecho frente a estos trabajos fundamentales para la crítica del pensamiento conservador y para la elaboración de una alternativa conceptual, histórica y política a la ofensiva del neoliberalismo en plena decadencia.
Claro que quedan muchas cosas por hacer, sobre todo en el plan de las propuestas concretas de detalle. Pero las líneas generales de una vuelta de lado en el campo teórico ya están disponibles. Como lo he planteado en otras oportunidades, se está produciendo en realidad un nuevo consenso entre las fuerzas sociales e institucionales principales de nuestros pueblos.
Se trata de reanudar el proceso de crecimiento económico en base a la rebaja drástica de las tasas de interés y de la adopción de políticas industriales que buscan ajustar nuestros países a las nuevas realidades de la economía mundial, de la nueva división internacional del trabajo creada por los cambios de la revolución científico-técnica y de la tercera revolución industrial.
No es aquí el lugar de detallar estas propuestas, que se inscriben en un amplio programa de redistribución del ingreso y democracia participativa, que obliga a nuestros políticos a enfrentar el FMI y el BIRD, tal como lo han expresado sucesivas veces nuestros pueblos en procesos electorales, como en Brasil, con fuerte soporte del pueblo en las calles, como ocurrió en la Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia. Se deben recordar también los cambios en Nicaragua y El Salvador. Más significativos aún son los avances en procesos de integración, que van desde propuestas tan avanzadas como el ALBA y el Petrocaribe, o importantes éxitos económicos como el MERCOSUR, o políticos como la UNASUR y el reciente CELAC. Es notorio aún resaltar las resoluciones latinoamericanistas dentro de la OEA, antiguo bastión pro-norteamericano. Por detrás de todo esto, se encuentra la resistencia heroica del pueblo cubano, versión moderna de David frente a Goliat, una vez más victorioso.
Esto significa la perspectiva positiva de un encuentro cada vez más fuerte entre nuestros esfuerzos científicos y la experiencia de nuestros pueblos. Trátase de un verdadero renacer de nuestra creatividad intelectual, que tendrá seguramente sus aspectos artísticos y literarios, reinstaurando las voluntades más profundas de transformación revolucionaria con la fuerza del intelecto.
- Expresidente ALAS, XVI Congreso, Río de Janeiro, Brasil 1985.↵









