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Introducción

La memoria

Cuando la cuantía y diversidad de sucesos que experimentamos cotidianamente desbordan nuestras posibilidades de memoria, se hace necesario resguardar lo que queremos preservar. Consecuentemente, la presentación de los diálogos desarrollados durante el último encuentro de los expresidentes de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) y de las aportaciones de otros de sus miembros ilustres, con motivo de su último congreso, no pueden obviar una relación, al menos sintética, de su contexto.

ALAS se fundó el año 1950, en la misma época de fundación de ISA (Asociación Internacional de Sociología) (1949), constituyéndose así como la primera organización regional de la disciplina. El denominado “Grupo de Zürich”, fundador de la asociación, estuvo compuesto por Alfredo Poviña, figura central y primer presidente de ALAS hasta el año 1964, Tecera del Franco (Argentina), José Arthur Ríos (Brasil), Rafael Bernal (Colombia), Astolfo Tapia Moore y Marcos Goycoolea Cortés (Chile), Luis Bossano y Ángel Modesto Paredes (Ecuador), Roberto Maclean Estenós (Perú) y Rafael Caldera (Venezuela). Todos ellos tenían trayectorias estrechamente relacionadas con la enseñanza de la sociología, especialmente en Facultades de Derecho y mantenían fuertes contactos con la dirigencia política de sus países. Algunos se desempeñaron como ministros, altos funcionarios, dirigentes e incluso, en el caso de Rafael Caldera, en dos ocasiones, presidente de su país, Venezuela.

La fundación de ALAS fue la culminación del anhelo por contar con una estructura formal que permitiera aunar esfuerzos para el desarrollo de las ciencias sociales y poder conformar un espacio organizacional para estudiar y pensar Latinoamérica a la luz de una observación, entendida en su sentido más amplio, como disciplinaria. Los congresos bienales de ALAS prontamente se constituyeron en su sello característico. En ellos, y desde el principio, sus presentaciones destacaban la vinculación entre un compromiso con el universalismo de las teorías y procedimientos sociológicos y, simultáneamente, el debate crítico respecto a su pertinencia para abordar problemas latinoamericanos y proponer sus cambios y transformaciones sociales. En este sentido, la sociología regional empezó a caracterizar su identidad en un marcado interés por denunciar problemas sociales y proponer soluciones, pero sin abandonar sus pretensiones científicas. Además de su rol para articular los debates teóricos y usos analíticos, ALAS contribuye decisivamente a la institucionalidad del pensamiento social latinoamericano, apoyando la consolidación de los colegios de sociología nacionales y las redes de investigadores latinoamericanos –muchas de las cuales fueron originadas desde sus Grupos de Trabajo.

El primer Congreso de ALAS se realizó en Buenos Aires en el año 1951. Este concentró sus debates en los problemas fundamentales de la sociología latinoamericana y en formalizar el primer estatuto para el funcionamiento de la incipiente organización. El segundo Congreso se realizó en Brasil durante el año 1953, alternándose sus sedes entre Río de Janeiro y São Paulo. Nuevamente cuestiones sobre la sociología como disciplina y la necesidad de profundizar la discusión metodológica estuvieron presentes. Mientras los asistentes al primer Congreso fueron cincuenta y tres académicos e investigadores, para esta ocasión llegaron a ciento catorce. La siguiente ciudad elegida fue Quito (1955). Allí, los ejes se centraron en discutir un programa para la enseñanza de la sociología, punto importante para los promotores de la profesionalización disciplinaria, liderados por el sociólogo argentino Gino Germani. Santiago de Chile fue la sede del IV Congreso (1957). Se discutieron allí las distintas concepciones sobre la “forma de hacer sociología” y la manera en que se perfilaban los temas sería la base del posterior gran debate sobre desarrollismo y dependencia en América Latina. En el siguiente congreso, en Montevideo (1959), las discusiones se enfocaron en los efectos sociales del desarrollo económico, las características de la vivienda rural y urbana, así como el lugar de los partidos políticos y su relación con las clases sociales. Por su parte, en Caracas (1961) y con el mencionado Rafael Caldera a la cabeza, se volvió a tomar en cuenta a los partidos políticos en el marco del viejo debate sobre el cambio social en el continente. Es necesario mencionar que tanto en Uruguay como en Venezuela la enseñanza y práctica de la sociología constituyó un importante motivo de los encuentros.

Con posterioridad a este primer decenio se desarrollaron congresos en Bogotá (1964), San Salvador (1967), Ciudad de México (1969), Santiago (1972), San José (1974), Quito (1977), Ciudad de Panamá (1979), San Juan (1981), Managua (1983), Río de Janeiro (1985), Montevideo (1987), La Habana (1991), Caracas (1993), Ciudad de México (1985), São Paulo (1997), Concepción (1999), Antigua (2001), Arequipa (2003), Porto Alegre (2005), Guadalajara (2007), Buenos Aires (2009), Recife (2011) y Santiago (2013). En todos los congresos ALAS se ha preservado la riqueza de perspectivas de la sociología y ciencias sociales, discutiendo los aportes de sus herramientas teóricas y analíticas ante los cambios del subcontinente latinoamericano, emergiendo la pregunta: ¿una sociología latinoamericana cómo y para qué? En todos ellos, destaca la importancia de un enfoque crítico y el interés por la rigurosidad. Los temas de estas convocatorias, hasta la actualidad, han sido claras expresiones de las complejidades que requieren ser tratadas orientándose a una producción de conocimientos que amplía las fronteras de lo global y despojan a las ciencias sociales de la tradicional y unilateral mirada anglo-eurocentrista.

ALAS demostró su vigencia en el reciente congreso, realizado en Santiago de Chile, donde ocurren los “diálogos” contenidos en este libro. Bajo el lema: “Crisis y Emergencias Sociales en América Latina” se presentaron más de seis mil ponencias de profesionales, investigadores y posgraduados en ciencias sociales, con una activa presencia brasileña (50%) y femenina (56%), que se distribuyeron en treinta y tres grupos de trabajo y de discusión. En forma paralela se desarrollaron cinco conferencias centrales, ochenta y un paneles, y se presentaron ochenta y seis libros. Este Congreso multitudinario respondió tanto a la diversidad y cambios de la región como a los propios de las ciencias sociales contemporáneas. Mención especial tiene el hecho que su organización implicó la constitución de la red de escuelas de sociología chilenas –SOCIORED-, así el evento se desarrolló en diez sedes universitarias y con amplia participación local. La colaboración y el compromiso marcaron el sello.

Nuestro próximo Congreso, en San José de Costa Rica (2015), que se organiza bajo el lema: “Pueblos en Movimiento: un nuevo Diálogo en las Ciencias Sociales”, será el XXX Congreso Bienal y el aniversario número sesenta y cinco de ALAS. Sin duda, ese encuentro abrirá nuevos espacios de diversidad, reforzando las vinculaciones de ALAS con la academia centroamericana y caribeña y, sobre todo, por iniciativa de nuestra Vicepresidenta, la doctora Nora Garita Bonilla, y sus colaboradores, con los movimientos sociales y pueblos originarios, actuales representantes de las demandas más significativas para la región y frecuentemente críticos y demandantes de aportes de las ciencias sociales.

Los congresos bienales de ALAS constituyen espacios inigualables de observación sobre la reflexión y discusión de las realidades nacionales, como también de evaluación de los aportes y vinculaciones de la sociología regional en el ámbito mundial. Desde allí, pueden indicarse las continuidades, rupturas, bifurcaciones y tendencias de las prácticas de la construcción disciplinaria regional. Todas estas tensiones y su acumulación se reflejan cada dos años en los congresos de ALAS. En ellos, se presentan y discuten sus producciones locales, sus orientaciones, sus desafíos y obstáculos, todo ello ante auditorios intergeneracionales e internacionales. Desde esta posición, se aprecia cómo responden las ciencias sociales regionales a sus interpelaciones, por ejemplo ante el debate sobre la pertinencia de lo global en lo local y viceversa, el cual se ha trabajado con altos grados de sofisticación desde las teorías poscoloniales y de la complejidad, como lo fue desde la visión de la “teoría de la dependencia” en los sesenta y setenta. Más recientemente se aprecia, también, la forma que toma la masificación y creciente profesionalización de la sociología, las presiones sobre las mallas curriculares de la enseñanza de sociología y las necesidades de su cambio y actualización. De hecho, en forma inigualable, las producciones latinoamericanas, en sus variantes académicas, profesionales, intelectuales, militantes y contrahegemónicas, pueden abordarse cabalmente en los registros de ponencias de estos encuentros. Justamente, esa diversidad de aprontes teóricos, metodológicos y temáticos, que también se aprecia en las contribuciones a este texto, constituye la riqueza de ALAS.

El encuentro de “Diálogos de expresidentes de ALAS” y la producción de este testimonio fue propiciado durante el XXIX Congreso de Santiago de Chile. Dicha instancia aunó las discusiones de intelectuales, profesores e investigadores sobre los actuales grandes problemas de América Latina y el Caribe en el contexto del sistema global. Para ello, bajo la guía del expresidente de ALAS, Alberto L. Bialakowsky, y con la valiosa colaboración de la investigadora María Ignacia Costa, integrante de su equipo, fueron convocados los expresidentes y finalmente la mayoría de estos, junto a otros insignes protagonistas de ALAS, pudieron participar en el debate y algunos incluir sus ideas para este libro. A ellos se han sumado destacados expresidentes, que no pudieron concurrir al congreso, cuyos aportes se compendiaron también en la obra.

Estructura del Libro

Bajo el sugerente título El pensamiento latinoamericano: diálogos en ALAS, Sociedad y Sociología (2015) los aportes se agrupan en dos partes. La primera refiere a reflexiones sobre la sociedad latinoamericana y el segundo, a tópicos relevantes de la sociología regional. Desde diferentes perspectivas y formas de aproximación, las diferentes aportaciones compendiadas en este texto comparten el ethos crítico y reflexivo de ALAS y dirigen su atención hacia la actual contingencia y complejidad de nuestra región.

Se inicia con un trabajo conjunto y colaborativo de ocho expresidentes de ALAS, que componen el Comité Consultivo de la Asociación, y que trata de “Reflexiones sobre el contexto social (2014-2015)”. Theotonio dos Santos, Daniel Camacho Monge, Eduardo A. Velásquez Carrera, Jordán Rosas Valdivia, José Vicente Tavares dos Santos, Jaime A. Preciado Coronado, Alberto L. Bialakowsky y Paulo Henrique Martins comparten sus análisis sobre el contexto social actual en el marco dialógico que impulsa la convocatoria del próximo Congreso de ALAS. La tragedia de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la reanudación de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de Norte América son algunos de sus tópicos centrales. Los autores destacan que las ciencias sociales locales no pueden descuidar la importancia de mantener una actitud crítica y señalar las posibilidades de superación de los modelos de desarrollo que contribuyen al aumento de la desigualdad social, la violencia y la injusticia contra los pueblos y especialmente contra los más humildes.

Las colaboraciones de la Primera Parte se inician con el trabajo de Paulo Henrique Martins, actual profesor titular del Departamento de Sociología en la Universidad Federal de Pernambuco y conocido investigador de nacionalidad brasileña, con su contribución “Sistema-mundo, globalizaciones y América Latina”. Martins se pregunta sobre el término más apropiado para definir las características actuales de la sociedad posnacional y concluye que la noción de sistema-mundo es estratégica, desde allí critica la visión simplificada de globalización que privilegia el factor económico sobre el conjunto de factores intervinientes en la sociedad. Específicamente, sugiere que la teoría del sistema-mundo invita a hablar de globalizaciones posibles y no sólo de un único sistema global, lo cual brindaría una mejor perspectiva para enfrentar la complejidad social contemporánea.

En continuidad con el trabajo de Paulo Henrique, Jaime A. Preciado Coronado y Pablo Uc, investigadores de la Universidad de Guadalajara y del ITESO, discuten respecto a la proyección hegemónica de China en el sistema-mundo. Su presentación “América Latina frente a China y Estados Unidos: triangulación geopolítica del sistema-mundo” aplica una perspectiva histórico-estructural para dar cuenta de la complejización de las relaciones internacionales y el rol de China en las mismas, especialmente de todo lo que deriva de las modalidades de préstamos que hacen sus bancos en nuestra región.

Gerónimo de Sierra, profesor Titular de la Universidad de la República, desarrolla con su trabajo “América Latina, una y diversa”, un tema altamente controversial, a menudo ignorado o tratado en forma simplista. América Latina esta integrada por 20 países, a los que se le agregan un estado asociado a USA y cinco colonias dependientes de Francia (si se incluye el Caribe, comprendería 46 países, la mayoría soberanos, pero otros tantos territorios dependientes y departamentos de ultramar). Tal complejidad social exigiría a la sociología teorías y métodos que tomen en cuenta tanto la unidad como la diversidad y que sean muy críticas con sus propios criterios. Desafortunadamente estos resguardos, como señala el autor, no parecen ser comunes.

El artículo de Theotonio dos Santos, profesor emérito da UFF y presidente de la red y cátedra UNESCO sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable, aplica la teoría del sistema-mundial y de la dependencia para analizar las nuevas fuerzas y tendencias de la economía mundial contemporánea, específicamente sus ciclos económicos. Entre los temas tratados, se propone establecer metas de desarrollo global considerando principios éticos y políticos ampliamente compartidos por los países, y no solamente los guiados por una economía “autista” indiferente a los análisis interdisciplinarios y que descuida la complejidad de los procesos mundiales.

Luis Suárez Salazar, profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” de La Habana, Cuba, en su trabajo “Los procesos integracionistas de nuestra América: una mirada a algunas de sus tendencias centrífugas”, analiza las fuerzas endógenas y exógenas que condujeron a la frustración de los ideales de la integración americana y el papel que les cabe en ello a las potencias colonialistas, neocolonialistas e imperialistas

Pablo González Casanova, quien fuera presidente del Consejo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y rector de la UNAM, desarrolla su ensayo “¿Por qué resiste Cuba?” Para ello hace uso de distinciones de las ciencias de la complejidad, que destacan fenómenos donde una acción mínima puede producir efectos globales y los integra con el pensamiento crítico. Finalmente, indica que reconocer y enfrentar a las necesarias contradicciones de toda lucha de los pueblos por la independencia y la justicia social forma parte del legado martiano y explica por qué resiste Cuba. En una línea similar en “Una lectura Zapatista” destaca que “ni en las condiciones más difíciles debemos abandonar el estudio y el análisis de la realidad. El estudio y el análisis son también armas para la lucha, para la organización”.

Del recordado sociólogo chileno Eduardo Aquevedo Soto (fallecido en diciembre de 2014) se han seleccionado reflexiones respecto a la experiencia y lecciones del movimiento estudiantil en su ensayo “El movimiento estudiantil chileno: amenazas y desafíos”. Esta contribución se complementa con un análisis del modelo educativo neoliberal, los cuestionamientos que se le extienden y su necesidad de hacer cambios de fondo. Su otro aporte, “El modelo educacional mercantil chileno en plena crisis”, se constituye en una nueva y comprometida declaración de respaldo a las resistencias y movilizaciones sociales.

La Parte Primera del libro culmina con el trabajo de Daniel Camacho Monge, quien fue candidato presidencial de la coalición de izquierdas Pueblo Unido en 1990, director de la Comisión de Derechos Humanos de Centroamérica y presidente de la Fundación para la defensa de los Derechos Humanos en Centroamérica. Se recoge su contribución “Movimientos sociales, algunas definiciones conceptuales”, que constituye una discusión crítica y comprometida de la categoría sociológica “movimientos populares”. Entre sus aportes, destaca el desenmascaramiento de simplificaciones teóricas que no son propias de una aplicación rigurosa y científica de la teoría de las clases.

La Parte Segunda es inaugurada por Theotonio dos Santos con su aporte “Las ciencias sociales en América Latina: ¡Un renacer!”. Allí indica cómo la teoría de la dependencia evolucionó hacia la teoría del sistema mundial, que se ha transformado en la referencia fundamental del pensamiento social contemporáneo, anticipando los fenómenos de la globalización y sus desdoblamientos geopolíticos actuales.

Jordán Rosas Valdivia, profesor de la Universidad de Arequipa, en “Las aporías del arte y la ciencia” cuestiona la pertinencia de la pregunta: ¿Quién tiene mayor valor o nivel de superioridad, el arte o la ciencia? Para concluir que el mundo real, en su multiplicidad infinita de manifestaciones, no puede ser reproducido tan sólo con los recursos de la ciencia, como tampoco con los del arte.

Eduardo Antonio Velásquez Carrera, profesor del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, presenta un estudio acucioso sobre la vida, obra y contexto del ilustre guatemalteco, Jacobo Arbenz Guzmán: El soldado del pueblo. En su aportación “Bibliografía reciente sobre la vida y obra de Jacobo Arbenz Guzmán”, destaca como la trilogía bananera: Viento Fuerte (1949), El Papa Verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960) del escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, como una representación de la historia de la sediciosa United Fruit Company en Guatemala. El aporte de Velásquez representa claramente un llamado de atención sobre las imposiciones imperialistas y sus consecuencias en nuestra región.

Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e Investigador Asociado en el Centro de Estudios Latinoamericanos, con su contribución “La sociología latinoamericana y las tareas de la juventud” contextualiza el desarrollo de la sociología en América Latina en los últimos cuarenta años. Específicamente, destaca que en los congresos ALAS de la década del setenta los debates no planteaban de dónde venía la sociología o cuál debería ser su objeto de estudio, pues ambas preguntas ya habían encontrado su respuesta en la revolución cubana. Tanto estructuralistas como marxistas planteaban que la sociología era la mejor herramienta para estudiar las transformaciones que los pueblos de la región habían colocado sobre la agenda. A la vez, señalaban que la crisis final del capitalismo era inevitable. De hecho, recuerda, el neoliberalismo fue declarado muerto en el Congreso de Buenos Aires en 2009. Pero la historia no se detiene. Indica que hoy estamos en una coyuntura que puede ver surgir un mundo multipolar. El problema es hacia dónde se están encaminando los países de la región, pregunta que deja abierta para las nuevas generaciones de investigadores e intelectuales.

José Vicente Tavares dos Santos, sociólogo y director del Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil, discute en su presentación “La internacionalización de la sociología crítica y la superación de la colonialidad” los límites del proceso de internacionalización de la sociología en América Latina. En sus palabras: ¿Cómo asegurar el reconocimiento del pensamiento sociológico latinoamericano en la sociología internacional? Con ese objetivo propone una sociología orientada a intercambiar conceptos, métodos y explicaciones teóricas de una cultura sociológica nacional a otra, sometiendo tales nociones a nuevas verificaciones empíricas para producir teorías críticas de mayor alcance. La propuesta es evaluar la posibilidad de construir una sociología crítica mundializada y, por ejemplo, preguntarse sobre el papel que la sociología regional puede desempeñar en la etapa de mundialización de conflictividades sociales.

Finalmente, Aníbal Quijano Obregón, actual director de la cátedra América Latina y la Colonialidad del Poder en la Universidad Ricardo Palma de Lima, desarrolla ideas que lo han hecho mundialmente conocido en su contribución “Buen vivir: entre el desarrollo y la descolonialidad del poder”. Quijano afirma que no es casual que el debate sobre la colonialidad del poder y sobre la colonialidad/modernidad/eurocentrada haya sido producido, en primer término, desde América Latina, así como que la propuesta de Bien Vivir provenga, también en primer término, del nuevo movimiento de los “indígenas” latinoamericanos. Coherente con su opción, señala la emergencia de una identidad histórica nueva, histórico/estructuralmente heterogénea como todas las demás, pero cuyo desarrollo podría producir una nueva existencia social liberada de dominación/explotación/violencia que hace eco de la consigna: Otro Mundo es Posible.

Para concluir, en sus páginas y diversos artículos, El pensamiento latinoamericano: diálogos en ALAS, Sociedad y Sociología (2015) nos presenta las perspectivas, visiones y aproximaciones de quienes son y han sido insignes miembros de la Asociación Latinoamericana de Sociología y a cuya diversidad representan fielmente, y a los cuales estamos muy agradecidos por permitirnos contar con sus colaboraciones. Finalmente, cabe agradecer al Dr. Alberto L. Bialakowsky, expresidente de ALAS y sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, y a su equipo de colaboradores, su desinteresada y comprometida dedicación a este libro.

 

En Santiago de Chile y Recife – Brasil, septiembre de 2015.

 

Dr. Marcelo Arnold-Cathalifaud

 Presidente de ALAS

 

Dr. Paulo Henrique Martins 

Expresidente de ALAS



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