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Presentación de Martín Unzué[1]

Este libro, como las jornadas que le dan origen, son la muestra de la capacidad de trabajo que tiene el Grupo de Estudios sobre Salud Mental y Derechos Humanos de nuestro Instituto de Investigaciones Gino Germani.

También son un claro ejemplo del importante lugar que está asumiendo este grupo en los debates sobre salud mental, particularmente en lo que hace a la implementación de la Ley 26.657 del año 2010, que en los últimos tiempos ha recobrado un espacio creciente en la agenda pública.

El campo de la salud mental, tan importante en los análisis de las ciencias sociales, llevó al surgimiento y consolidación de este grupo de estudios en el año 2016, un grupo que fue recogiendo los modos de implementación de las prácticas de investigación en un complejo campo como el de la salud mental y los derechos humanos, trabajando desde diferentes espacios de reflexión e investigación que, entiendo, han sido enormemente fructíferos en su producción e impacto, como se pudo ver en la convocatoria y en la forma que tomaron los debates que se fueron dando en las Primeras Jornadas de Ciencias Sociales, Salud Mental y Derechos Humanos, de las que aquí se publican las mesas centrales.

En este sentido, el grupo fue aportando algo que para nosotros es muy importante y que es pensar los modos de la intervención. Los modos en los cuales investigadoras e investigadores de la universidad pública y del campo de las ciencias sociales podemos intervenir en temas que son relevantes, pero además comprometen la agenda pública, hacen a los derechos humanos y hacen a la calidad de nuestra sociedad, en especial en esos espacios, generalmente retirados o sustraídos de la visibilidad pública, en los que se suelen atender las problemáticas de la salud mental.

No es que nuestras voces produzcan el reconocimiento de la autoridad del saber de modo evidente. Muchas veces, las ciencias sociales son convidadas de piedra en los debates del campo de la salud. Sin embargo, hay mucho para aportar desde estas disciplinas en un campo que a priori nos intenta dejar en un lugar marginal o periférico, ya que tiene una pretensión de monopolización del saber y la práctica por parte de algunas carreras del área de la salud, y donde nuestras disciplinas deben ganarse el derecho a tomar la voz, a mostrar resultados, a demostrar que esos resultados tienen un impacto directo en múltiples cuestiones que hacen a la mejora de las problemáticas, desde la implementación de políticas públicas, la relación entre instituciones, personal de la salud y pacientes, al develamiento de múltiples facetas de esas relaciones sociales tan particulares que suceden en momentos de padecimiento, de enfermedad, de urgencia, de debilidades y de asimetrías profundizadas por, entre otras cosas, el mismo conocimiento.

Sería infinito señalar todos los espacios en los que nuestros aportes desde las ciencias sociales pueden visibilizar, señalar, identificar problemas y debilidades, y hacer aportes para su superación, porque las relaciones que hacen y vinculan al campo de la salud son relaciones sociales, y aunque sea obvio decirlo, no siempre son tenidas en cuenta. Por eso son tan múltiples los aportes que podemos realizar como los diversos tópicos recorridos por los trabajos que han concurrido a esta actividad.

Es por esto que el trabajo que hacen las ciencias sociales para aportar a la discusión en el campo de la salud, para poder sentarse de igual a igual y dialogar con algunas disciplinas que pretenden ejercer el monopolio del estudio y el tratamiento de los problemas de la salud, y de la salud mental en particular, es una pelea compleja y desigual. Hay ahí conocimientos diferentes y prioridades, desconocimientos también (ese personal de la salud que no entiende o no sabe o no reconoce el aporte que puede dar otro campo disciplinar a su mirada de especialista). A esto se le suma una cuestión de historia, de pasado y trayectoria, en la que nuestras disciplinas son las recién llegadas, las que no han tenido, desde siempre, ese lugar institucional de recorte y reconocimiento en las instituciones de salud.

Esas son algunas de las cosas que están en proceso de cambio, más rápido o lento, depende de muchas cosas, pero las vamos consolidando con este tipo de actividades, es decir con jornadas como las que realizaron, con la importante convocatoria que han tenido y con los innumerables debates surgidos sobre aspectos sustanciales de las políticas y las prácticas en este campo de la salud mental y su cruce con los derechos humanos. De las jornadas muchos expositores y expositoras, estudiantes, público diverso, se han ido sabiendo que en la Facultad de Ciencias Sociales se trabaja y se piensa sobre temas de salud mental, se discuten perspectivas nuevas e interesantes, que tienen cosas para aportar y este libro es un eslabón más en esa construcción, el resultado de esos debates, de esas interacciones y de esas semillas que buscan germinar en el sistema de salud, para que entren las ciencias sociales a mejorarlo definitivamente.


  1. Director del Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales-UBA.


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