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La experiencia de compartir un mismo territorio entre investigadoras

Desafíos del estudio situado de las migraciones en el municipio de La Matanza

Cecilia Melella y Brenda Matossian

El presente artículo es resultado de nuestro trabajo conjunto como directora y codirectora del Proyecto de Investigación Plurianual (PIP 573-2021-2023 GI) titulado “Migraciones y desigualdades en La Matanza. Transformaciones en torno al territorio, la institucionalidad y las representaciones en contextos de post-COVID-19”. Este se centra en un municipio específico y se desarrolla desde una perspectiva interdisciplinaria que articula la comunicación social y la geografía.

La convergencia de estos enfoques ha permitido no solo abordar las dinámicas migratorias desde múltiples dimensiones, sino también enfrentar de manera conjunta diversos desafíos metodológicos y conceptuales. Entre ellos, se destacan la sistematización y presentación de los avances de investigación, la organización colectiva de actividades, la divulgación de resultados y la construcción de posicionamientos frente a problemáticas emergentes.

En este sentido, sostenemos que el análisis localizado, en articulación con diversas instituciones y actores del territorio, posibilita una comprensión más profunda de las percepciones, las tensiones y los silencios que atraviesan a la comunidad migrante, sus vínculos con el barrio y su relación con las instancias municipales. A partir de estas premisas, el capítulo propone un análisis que contribuye al estudio de las migraciones en contextos urbanos, atendiendo a los desafíos que implica la producción de conocimiento en la Argentina.

La importancia del estudio de las migraciones en La Matanza

El Gran Buenos Aires (GBA), además de constituir la urbanización más extensa y poblada de la Argentina, contiene también una gran proporción de población migrante: hacia el 2022 concentró al 60 % del total de personas extranjeras del país, tal como se mide en el censo. Este valor relativo se compone por un 22 % con residencia dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y un 38 % en los 24 partidos de la provincia de Buenos Aires que forman parte del GBA, también conocidos como “conurbano bonaerense”. Dentro de estos se destaca el partido de La Matanza, el más extenso y poblado de estos municipios con 325 kilómetros cuadrados, 16 localidades y 1,8 millones de habitantes, de los cuales más de 150.000 habían nacido en países distintos a la Argentina (INDEC, 2022). Así el 8,4 % de su población ha sido registrada en el censo 2022 como extranjera, un valor relativo más alto que el de la media nacional, que fue del 4,2 %, y el del GBA, que fue de 6,8 %.

En La Matanza, la composición de la población migrante muestra la persistencia de la migración europea (envejecida), donde se destacan las comunidades portuguesa, italiana y eslovena, así como la presencia de migraciones latinoamericanas como la paraguaya y boliviana, entre otras. Según el censo 2022, dentro del conjunto de personas extranjeras relevadas, los países con presencia más alta fueron Paraguay, con un 40,57 % del total, seguido por Bolivia (31,42 %), muy por detrás Perú (5,11 %), Italia (4,7 %), Uruguay (3,21 %) y Venezuela (3,1 %). Respecto a censos anteriores, mientras que las personas nacidas en Paraguay y Bolivia repiten los dos primeros puestos, la población de origen peruano fue incrementando su participación del séptimo lugar en 2001 al cuarto en 2010 y finalmente al tercero en 2022. En contrapartida, la población nacida en Italia ha ido disminuyendo producto del envejecimiento. Este decrecimiento se reconoce tanto en términos absolutos como relativos: en el mismo rango temporal, pasó de representar casi el 20 % de la población extranjera a menos del 5 %. La presencia venezolana en el último registro también es indicativa de este tipo de migración reciente que alcanza a los partidos del conurbano, aunque en menor medida que lo registrado en CABA.

Luego, existen variaciones interesantes dentro de las localidades que permiten identificar concentraciones de población paraguaya en González Catán, boliviana y peruana en Villa Celina e italiana en Ramos Mejía y San Justo; estas se encuentran relacionadas principalmente con las formas desiguales de acceder a la tierra y a la vivienda (Matossian, 2017).

A partir de la relevancia del caso de este municipio, se desarrolló el proyecto de investigación mencionado, con experiencias de trabajo en equipo de las cuales se presentan algunos de los principales desafíos metodológicos enfrentados.

El proyecto y las metodologías implementadas

El proyecto se propuso analizar las desigualdades socioterritoriales entendidas como intersección jerarquizada de las dimensiones de clase, origen y género para el caso de la población migrante en La Matanza. Desde la perspectiva interseccional, a partir de los aportes pioneros de Crenshaw (1991) y Nash (2008), se reconocen los modos en los que diversas desigualdades y ejes de dominación se yuxtaponen y se expresan en las vidas de las personas. Bajo este enfoque, el análisis de las diversas dimensiones de la desigualdad es comprendido desde su configuración sociohistórica y relacional. El contexto urbano en el que se producen y reproducen estas desigualdades es parte constitutiva de estas dinámicas, bajo las lógicas de expansión del urbanismo neoliberal. De allí los diálogos necesarios entre los estudios migratorios y los estudios urbanos, a fin de dar cuenta de la desigual asignación de recursos al interior de las ciudades (Harvey, 1977) y su impacto particular en los grupos migratorios, desde una perspectiva interescalar aunque con énfasis en las expresiones locales.

Se enfocó además en tres dimensiones que articulan la reflexión teórica y la construcción empírica:

  1. La dimensión territorial a escala municipal y dentro de las localidades matanceras donde cohabitan los y las migrantes, transcurren sus vidas y desarrollan sentidos de pertenencia.
  2. La institucionalidad de las políticas públicas con énfasis a nivel local en sus anclajes territoriales.
  3. Las representaciones y percepciones de los distintos actores sobre el acceso a los derechos, el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) y las expresiones culturales sobre la diversidad (desde el Estado y desde la sociedad civil).

Las características excepcionales de La Matanza requirieron entender su complejidad, con esfuerzos de investigación que ponderaron la producción de conocimiento situado. Esta propuesta implicó indagar a dos escalas de análisis privilegiadas: una que consideró el municipio en su conjunto con las amplias heterogeneidades internas entre sus localidades, y una segunda que dio cuenta de las dinámicas micro, con estudios específicos en profundidad para mejorar su comprensión en áreas seleccionadas.

Además, la perspectiva en torno a la espacialidad de las migraciones, vista desde un enfoque interseccional y multiescalar, se puso en diálogo con la materialización y la comunicación de las políticas públicas en la institucionalidad reguladora del acceso a derechos de los y las migrantes a nivel local. La escala microespacial se concentró en las prácticas cotidianas y la manifestación de experiencias culturales y sociales de los y las migrantes que implican tanto el acceso a los derechos como la disputa de sentidos en el espacio local atravesado por la problemática de covid-19, donde el acceso, la apropiación y el uso de las TIC a través de plataformas y soportes digitales se tornaron indispensables para su comprensión. Finalmente, se prestó atención a las representaciones configuradas en torno a los territorios y a las migraciones al interior de La Matanza a partir de la identificación de fronteras materiales y simbólicas en su funcionamiento como marcas que refuerzan desigualdades, agudizadas en el contexto posterior al covid-19.

Para ello, se trabajó mediante el enfoque de metodologías cruzadas que complementa las técnicas cualitativas (entrevistas en profundidad, observación participante, relevamiento visual y artístico, análisis discursivo) con técnicas cuantitativas (estadísticas, censos y Sistemas de Información Geográfica). El poseer formaciones de base diferentes (geografía y comunicación) nos ha brindado la posibilidad de combinar miradas respecto del abordaje de las problemáticas y formas de acceso al campo de investigación. Haremos foco primero en dos metodologías específicas de cada campo que fueron utilizadas: a) análisis de plataformas mediáticas y de textos periodísticos; b) mapeo de distribución de los grupos migrantes, asociaciones y desigualdades socioterritoriales. Luego, en el apartado siguiente, nos enfocaremos en aquellas estrategias metodológicas cualitativas compartidas, específicamente en los desafíos del trabajo de campo en un contexto cambiante.

Análisis de plataformas mediáticas y de textos periodísticos

Desde el campo investigativo de la comunicación, caracterizado por una manifiesta heterogeneidad en sus orígenes, en su desarrollo y en sus resultados, se propuso un enfoque sociosemiótico y semiológico para abordar las distintas textualidades (desde el mismo territorio hasta las producciones artísticas e informativo-periodísticas). Dichos textos son el resultado de discursos sociales que fueron cristalizados por el analista para su estudio (Steimberg, 1993; Verón, 1993). Igualmente, consideramos una perspectiva del análisis crítico del discurso (Van Dijk, 1997; entre otros) de la producción informativa.

Para analizar las plataformas mediáticas de grupos de migrantes y del municipio, combinamos la propuesta sociosemiótica y el análisis de las mediatizaciones (Fernández, 2021), con particular interés en las representaciones e identificaciones y en el tipo de sociabilidad mediada por las tecnologías (YouTube, Facebook, Instagram, entre otras redes sociales) (Van Dijck, 2019) que son resignificadas en contextos migratorios bajo la conceptualización de migrante conectado. La presencia estatal en plataformas resultó interesante al desplegar concepciones y representaciones de la sociedad donde se producen.

Se relevaron cuentas de Facebook y de Instagram de distintas colectividades de migrantes con presencia en La Matanza. Algunas poseen anclaje territorial con sedes propias y otras no. Para la selección de cuentas, se consideró que la cantidad de seguidores sea representativa de un medio comunitario. Además, se prestó atención a la frecuencia de publicación (más de una publicación por semana). Al caracterizar las publicaciones de las plataformas virtuales como textos (Melella, 2016), fue plausible abordarlas a partir de las tres entradas analíticas propuestas por la semiótica contemporánea, que se sintetizan en descripción de rasgos retóricos, temáticos y enunciativos (Steimberg, 1993). Según esta tipología, la superficie retórica se compone de elementos esenciales que definen la estructura del texto y que permiten diferenciarlo de otros, mientras que la temática congrega elementos previos y exteriores al texto (no se corresponden necesariamente con el contenido específico, sino con tópicos sociales). La enunciación es el efecto de sentido de un texto y se presenta posteriormente al análisis de los rasgos anteriores. Se hizo un seguimiento de forma sostenida de las publicaciones y de los posteos durante los años que perduró el proyecto. Se consideraron los posteos más relevantes, los tópicos de interés, las fechas de celebración, los motivos y la forma de congregación comunitaria, los servicios brindados, los principales actores y sus relaciones, etcétera. Para las páginas institucionales/municipales, se seleccionaron aquellas que fueran oficiales: Subsecretaría de Relaciones con las Colectividades, Secretaría de Cultura y Educación, Secretaría de Desarrollo Social, entre otras. Cabe señalar que el uso de las tecnologías digitales en el contexto de la pandemia se convirtió en nodal a la hora de articular y sostener la investigación, así como la institucionalidad y sociabilidad.

Mapeo de distribución de los grupos migrantes, las asociaciones y las desigualdades socioterritoriales

Desde la geografía existe una tradición en el estudio sobre las transformaciones socioterritoriales en las ciudades a partir del arribo de distintos tipos de migraciones; para esto, el análisis espacial de su distribución y rol dentro de los procesos de expansión urbana resulta destacado (Miret, 2009). Las estrategias cuantitativas permiten conocer y representar la presencia migratoria en el espacio y sus cambios. Para el caso de este proyecto, se trabajó con estadísticas, censos y Sistemas de Información Geográfica (SIG) con el objetivo de dar cuenta de la distribución y las transformaciones en la conformación de los grupos migrantes dentro de La Matanza. Se avanzó en el análisis geodemográfico con el uso de datos espaciales de los censos 2001, 2010 y 2022. Para el caso de los censos de 2010 y 2022, además, se usaron microdatos espaciales de la Base Usuarios que opera con software REDATAM SP XPLAN, desagregados a nivel de fracciones y radios censales, para actualizar y comparar con análisis geoestadísticos. Se procesaron variables geodemográficas de interés y se elaboró cartografía temática a través del uso de SIG. A pesar de las limitaciones propias de las fuentes censales para este tipo de estudios (Marcos y Mera, 2015), estas constituyen la fuente principal para trabajar con altos niveles de desagregación geográfica, de manera de poder captar heterogeneidades al interior del espacio urbano. Este procesamiento permitió indagar la relación entre los países de nacimiento y las localidades que conforman La Matanza.

Comprender de modo integral las formas de incorporación de las personas migrantes al espacio urbano implica también contextualizar esta inserción en el marco de las desigualdades socioterritoriales estructurales de la metrópolis. Por ello, el mapeo migratorio que se aplica en distintos trabajos incluyó la superposición de capas de información de indicadores como necesidades básicas insatisfechas o grados de marginalidad (De Grande y Salvia, 2019) que permiten un acercamiento respecto a la relación clase-origen, indispensable en este análisis espacial.

A fin de sumar otra dimensión vinculada a la institucionalización de la presencia migratoria dentro del municipio, se buscó conocer la distribución de las asociaciones migrantes. El uso de SIG permitió mapear su localización y distribución. La construcción de la base para esa cartografía resultó de una sistematización de datos de fuentes diversas: registros inéditos del municipio de La Matanza (Subsecretaría de Relaciones con las Colectividades), antecedentes académicos previos y relevamientos propios. Si bien no resulta exhaustiva, constituye una primera aproximación a escala local de este tipo de información (Matossian y Melella, 2022). Este tipo de bases de organizaciones está por definición desactualizado y es incompleto (Pereyra, 2005) dadas sus complejas dinámicas. Aun así, la superposición de esta base con información geoespacial preexistente permitió establecer un nuevo análisis espacial relevante para caracterizar la geografía migratoria a nivel local.

Desafíos del trabajo de campo

En este apartado desarrollaremos algunas reflexiones en torno a la experiencia compartida del trabajo de campo conjunto (entre 2018 y 2024) en el marco de una coyuntura signada por distintos cambios. En primer lugar, por la irrupción de la pandemia, su persistencia y el posterior proceso de recuperación progresiva de los espacios presenciales de encuentro. Luego, por las transformaciones derivadas de los cambios de gobierno, especialmente al final del 2023[1]. No solo los enfoques en torno a las temáticas migratorias y el acceso a derechos de estas poblaciones tomaron protagonismo, con un aumento de las manifestaciones xenófobas y discriminatorias hacia este conjunto social por parte de la agenda mediática del nuevo gobierno[2], sino también contra el sistema científico y universitario en el que nos encontramos insertas[3]. Las experiencias de trabajo conjunto en estos contextos nos permiten debatir y resolver conjuntamente dilemas que detallamos a lo largo de tres ejes.

Entrada al campo y formas de presentación

En cada una de las instancias en las que se comenzó a interactuar con instituciones en el marco de este proyecto, se volvió necesaria una presentación que incluyera los intereses y objetivos de nuestro trabajo. Estas primeras presentaciones no siempre fueron sencillas e implicaron una serie de estrategias que se han visto modificadas por la coyuntura. En algunos casos ya se contaba con lazos previos, incluso anteriores a la pandemia. En todas las instancias, realizar el trabajo de campo en grupos mínimos de dos investigadoras garantizó la posibilidad de consensuar y discutir diferentes modos de resolver estas instancias, tanto en un sentido académico como de posicionamiento frente a distintas coyunturas.

Una de las primeras instituciones con las que se intercambió fue el Centro de Atención al Migrante (CAMI), organización religiosa de las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo, Scalabrinianas, en Argentina. Con ellas se establecieron contactos a través de las prácticas profesionales de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) de las que participaba una de las investigadoras del proyecto. En este espacio los vínculos fueron relativamente sencillos dado que existían objetivos comunes en la defensa de los derechos de las personas migrantes. Desde allí se posibilitaron otras articulaciones, por ejemplo, con la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación (SDDHH), nodo La Plata. En conjunto con estas tres instituciones, creamos y sostuvimos la Mesa Migrante, como se profundizará en el siguiente punto. Sin embargo, la participación de la secretaría quedó suspendida en 2019 por recortes presupuestarios que impidieron la participación de sus trabajadores.

Otra estrategia de articulación y acceso al campo fueron las Mesas Territoriales (MT), en un sector del partido donde se enfocaron nuestros esfuerzos de investigación producto del análisis geodemográfico que nos indicaba una importante concentración de población de origen paraguayo. Nuestra participación en estos espacios de encuentro promovidos por el municipio resultó algo más disruptiva, y las presentaciones, más desafiantes. Las MT cobraron impulso durante el año 2018, como estrategia del municipio para gobernar y abordar la complejidad del extenso partido procurando lógicas descentralizadas. Las observaciones participantes en las MT de González Catán formaron parte de las técnicas de recolección de datos implementadas desde junio de 2018. Allí, parte del equipo se presentó refiriendo su pertenencia institucional y los temas de interés que convocaban su participación. Cabe señalar que las personas que habitualmente participan de estas instancias pertenecen a instituciones “del territorio” principalmente educativas (escuelas de niveles inicial, primario y secundario), comedores, merenderos, instituciones religiosas, clubes deportivos y centros de salud, entre otras. De allí que nuestra participación no se correspondiera al requisito de “instituciones con presencia en el área” entendidas como sinónimo de sedes físicas en la zona, pero sí a partir del interés por conocer las formas de trabajo, por reconocer las problemáticas y contribuir con las propuestas emergentes. Como las personas e instituciones participantes de las MT son variables, las presentaciones se tuvieron que repetir en numerosas instancias, en algunos casos se recibieron diversas preguntas y cuestionamientos a fin de conocer las motivaciones de nuestra presencia y rol en las MT. En determinadas circunstancias, la contextualización de la elaboración de una tesis de doctorado en el marco de la formación académica de una de las investigadoras del grupo resultó un modo más directo de enmarcar el trabajo. La participación en una de las MT se sostuvo a través de las reuniones mensuales en sedes rotativas, lo que nos permitió ampliar nuestra red de instituciones y referentes en los barrios. Con el paso del tiempo, pasamos a ser denominadas como “las chicas del Conicet”, y, en algunas de las reuniones, se nos brindó espacio para compartir avances de nuestro trabajo, intercambiar ideas y brindar sugerencias frente a actividades particulares relacionadas con los temas de investigación en los barrios.

Con el advenimiento de la pandemia y de las medidas de aislamiento y distanciamiento que le sucedieron, la participación en la mesa adquirió mayor relevancia, constituyéndose como las instancias que posibilitaron el contacto con el territorio y la continuidad del trabajo de campo. Luego de verse interrumpidas durante la primera mitad del año 2020, las reuniones se retomaron, pero de manera virtual. Los intercambios dentro del chat grupal constituido en WhatsApp desde la creación de la MT se tornaron protagónicos como plataforma prioritaria de comunicación. A principios de 2022, las reuniones volvieron a ser presenciales. En estas MT el tema migratorio nunca fue prioritario desde la coordinación. Sin embargo, emergió de manera espontánea y contundente en consultas, relatos de experiencias o dificultades concretas (Matossian y Abal, 2023).

La participación en las MT reforzó los primeros contactos que se habían realizado con una de las instituciones más importantes de la comunidad paraguaya en el país, el Club Atlético Deportivo Paraguayo (CADP), cuya sede deportiva se encuentra en González Catán. Se destaca que todas las personas con las que se tuvo contacto en esta institución, que trasciende lo deportivo, colaboraron en la disponibilidad para efectuar entrevistas en profundidad y permitirnos participar en reuniones y eventos, además de brindar espacio para actividades. De allí que la articulación resultó fluida y fructífera. Además, a través de plataformas virtuales, contactamos a otras asociaciones relevantes, como el Club Portugués del Gran Buenos Aires, situado en Isidro Casanova. También mediante el uso de ese soporte, realizamos entrevistas durante la pandemia. Una vez que el periodo de aislamiento concluyó, nos acercamos a su sede y pudimos participar de celebraciones y reuniones comunitarias y acceder a material específico.

De manera paralela a la participación en estas instancias, se creó dentro de la estructura municipal en marzo de 2019 la Subsecretaría de Relaciones con Colectividades (Abal, Melella y Matossian, 2021). Con algunos de los primeros responsables, intercambiamos mensajes e informaciones preliminares durante 2020, aunque con limitaciones para avanzar hacia nuestra solicitud de concretar encuentros o entrevistas, agravadas por el contexto de pandemia y cierta reconfiguración del área que aún no se encontraba completamente consolidada. Recién en 2023 se produjo un cambio de autoridades que habilitó una nueva etapa con mayor receptividad para el intercambio y la posibilidad de desarrollar trabajos en conjunto.

Organización colectiva de actividades como parte de la producción de conocimiento

Buena parte de la estrategia metodológica cualitativa desarrollada en conjunto implicó el trabajo con distintos tipos de instituciones ya referidas, tanto aquellas “de migrantes” propiamente dichas como las vinculadas al acceso a derechos en la localidad (estatales y de la sociedad civil).

La articulación entre participantes del proyecto de investigación, el CAMI y la UNLaM tuvo como resultado la creación de una Mesa Migrante que se mantuvo entre los años 2017 y 2018, de la cual derivó la creación de un recursero con información útil para las personas migrantes en la localidad. Luego, en los años 2021 y 2022, se conformó un espacio de encuentro virtual denominado “Espacio Migrante”, desde el cual se propiciaron talleres y reuniones (como Formándonos en Red) donde se intercambiaron problemáticas sobre las coyunturas particulares. Fue en los contextos más adversos en los que estos espacios resultaron especialmente activos y reflexivos, por ejemplo, durante la vigencia del DNU 70/2017, se estimularon charlas y debates en articulación con abogadas de la Comisión Argentina de Refugiados y Migrantes. Además, ante eventos significativamente negativos como los sucesivos aumentos de tasas migratorias, estas instancias procuraron difundir herramientas para brindar información a las personas migrantes en situaciones más desfavorables.

Entre las instituciones “de migrantes”, en el CADP se realizaron observaciones participantes en numerosas actividades, varias de ellas en articulación con las MT como fueron las jornadas integrales de salud donde sumamos un stand propio con actividades para reflexionar sobre la relación migración-salud. Entre los eventos específicos de la comunidad paraguaya, participamos sostenidamente de la celebración anual de la Virgen de Caacupé los días 8 de diciembre y en actos políticos de campaña en el marco de las elecciones presidenciales del año 2023. Como antes señalamos, entrevistamos y observamos (virtualmente y en territorio) actividades de la colectividad portuguesa. Asistimos a sus festividades, a las que entendemos como producciones culturales (oficiales o populares), que ponen en juego pautas éticas y estéticas, modos de socialización y de comunicación, dan cuenta de la circulación del poder que implica la negociación de imaginarios entre los distintos actores que conforman el tejido social. Las fiestas fueron prácticas interesantes para observar y entablar acercamientos al establecerse como espacios comunicativos que presuponen un código compartido (comunicación intracultural) que constituye un modo de presentación y acción ante la sociedad (intercultural) y operan como formas de construcción de la identidad (hacia dentro) y de la diferencia (hacia afuera). Se observó una festividad de carácter familiar como la Bacalhoada, otra de carácter cívico como el Día de Portugal y de las Comunidades Portuguesas, y una religiosa como la Virgen de Fátima (Melella, 2024).

Asimismo, a partir del año 2023, se sumaron propuestas impulsadas desde la Subsecretaría de Relaciones con las Colectividades. Entre ellas destacamos la participación de parte del equipo en la Feria del Libro 2023 con una charla denominada “Derechos de la Población Migrante”. Allí se realizaron exposiciones y se propició el intercambio con el público general, representantes de la Dirección Nacional de Migraciones (sede La Matanza) y de la Dirección de Migraciones de la Provincia de Buenos Aires. Otras instancias significativas en la articulación fueron las presentaciones del libro Migraciones y Conurbano (resultado del proyecto de investigación) en dos ocasiones durante el año 2024. En uno de los casos, fuimos invitadas por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Matanza, y, en el segundo caso, por la Subsecretaría de Relaciones con las Colectividades. En esta última, la actividad no se restringió a una presentación académica, sino que se configuró como jornada de intercambios donde cada colectividad estuvo representada por una persona que expuso sobre la historia y los desafíos de su comunidad, a la vez que expusieron representantes de la propia Subsecretaría y del Centro de Estudios Históricos de La Matanza.

Divulgación de resultados

La divulgación de resultados nos lleva a interrogarnos sobre los destinatarios de nuestro trabajo científico y su finalidad. ¿A quiénes va dirigido? ¿A la comunidad académica? ¿Al Estado en sus distintos niveles? ¿A las asociaciones de migrantes? ¿A las personas migrantes en su diversidad? ¿A la sociedad en general?

Si consideramos que nuestros resultados aportan al discurso científico, la propuesta clásica de Eliseo Verón (1987) para analizar el discurso político nos ayuda a reflexionar sobre nuestro rol. Esto implica reconocer que el campo científico no puede pensarse al margen de lo político, es decir, del conflicto. El discurso político se caracteriza, para Verón, por la construcción de un adversario y la confrontación constante, lo que define su dimensión polémica. Si bien el discurso científico reclama objetividad, ello no significa que esté exento de conflictividad; por el contrario, la producción de conocimiento suele implicar disputas en torno a su legitimidad y utilidad.

Siguiendo a Verón, el discurso político en los regímenes democráticos supone la existencia de tres tipos de destinatarios. El prodestinatario, que comparte las ideas del enunciador y forma parte de un “nosotros” inclusivo que refuerza su identidad y adhesión. El contradestinatario, que representa al adversario que queda excluido del colectivo de identificación, estableciéndose con él una relación de oposición. Por último, el paradestinatario es el sector indeciso que no se adscribe de manera clara a ninguna posición y sobre el cual se despliegan las estrategias de persuasión.

La divulgación en ámbitos académicos a través de artículos en revistas, congresos y clases tiene como principal destinatario al campo científico, al que se le aporta información primaria y reflexiones teóricas. Otro actor clave es el Estado, en particular los gobiernos locales y sus funcionarios, quienes pueden asumir el rol de prodestinatarios o paradestinatarios. Sobre esta base se inscribieron diversas estrategias, como la colaboración en actividades conjuntas, conversatorios o charlas orientativas sobre derechos migratorios o de género, que permitieron un intercambio entre la investigación y la práctica.

Sin embargo, con el cambio de gobierno en 2023, a nivel nacional el Estado pasó a ocupar el rol de contradestinatario por dos cuestiones centrales. En primer lugar, las políticas en materia de derechos han tendido a la regresión, con un marco más restrictivo y discursos xenófobos, discriminatorios y abiertamente racistas. En segundo lugar, y a raíz de este contexto, la exposición de resultados científicos no quedó exenta de persecución ideológica, lo que condiciona la libertad en el proceso de producción del conocimiento.

En cuanto a los sujetos migrantes, es posible diferenciar entre las asociaciones de migrantes y las personas migrantes en general. Las primeras, al igual que el Estado, pueden posicionarse como prodestinatarias o paradestinatarias. La divulgación de resultados suele realizarse mediante actividades conjuntas, y, en muchos casos, estos recursos se transforman en capital simbólico y de agencia para las dirigencias en sus relaciones intra- e intercomunitarias. No obstante, en algunas ocasiones surgen tensiones entre las expectativas y los resultados de la investigación. Incluso se alcanzaron a generar tensiones al interior del conjunto de prodestinatarios por modos de manifestar posicionamientos, lo que implicó diversos debates al interior del equipo respecto a cómo, dónde y qué divulgar.

Por último, pero no menos relevante, la sociedad en su conjunto puede ser concebida como paradestinataria, en la medida en que, a través de la producción de conocimiento y la evidencia empírica, buscamos demostrar que el propósito último de nuestra labor radica en contribuir a la mejora de sus condiciones de vida y, por extensión, a las de la población migrante. En esta línea, se procuró aportar a iniciativas orientadas a visibilizar la relevancia de las migraciones a nivel local, destacando sus múltiples y diversos aportes. Asimismo, se promovió la difusión de estadísticas disponibles como herramienta de cuestionamiento frente a discursos que tienden a sobredimensionar su peso demográfico.

Reflexiones finales

El trabajo en conjunto a nivel local, desde una mirada comunicacional y geográfica y en articulación con diversas instituciones, permite comprender percepciones, tensiones y silencios entre los principales actores de las comunidades migrantes, de los barrios y del municipio. Estas tensiones han permeado las tres dimensiones del proceso de investigación: la entrada al campo, la producción de conocimiento, así como la presentación y divulgación de resultados.

En las escalas microabordadas desde estrategias cualitativas, especialmente en las MT, la participación en distintas actividades colectivas significó un desafío que implicó poner en perspectiva las problemáticas específicamente migratorias frente a urgencias cotidianas generales. Al mismo tiempo, se identificó cómo emergieron las dificultades para acceder a derechos asociados a la regulación documentaria dando cuenta de las limitaciones de los niveles municipales para gestionar campañas masivas en los barrios.

Con respecto a los intercambios con instituciones “de migrantes”, se destaca que permiten reconocer ciertas estrategias migratorias y modos de territorialización específicos dentro del partido. Asimismo, la importancia del trabajo sobre la dimensión simbólica e identitaria de cada grupo (por ejemplo, a través de lo virtual) y de sus prácticas concretas también visibiliza su capacidad de agencia tanto a nivel comunitario como con el municipio.

La decisión de priorizar la escala municipal dentro de un proyecto de investigación implica desafíos en las formas de investigar, en la relación con referentes y en la divulgación de resultados. Nuestro posicionamiento buscó que la divulgación excediera las “escalas académicas” para dialogar y coconstruirse también a nivel local. Esto nos permite reflexionar sobre la toma de decisiones como investigadoras a la hora de articular con diferentes actores del municipio y de las asociaciones, atravesados por los conflictos y las lógicas del escenario político. Además, nuestra posición como investigadoras mujeres ha implicado enfrentar desafíos específicos vinculados a la deconstrucción de estructuras patriarcales y androcéntricas, que también han reproducido desigualdades de las cuales, en diversas instancias, hemos sido objeto.

Se plantean preguntas en torno a la instancia de difusión y divulgación de los resultados de las investigaciones como profundamente desafiantes. Por un lado, son momentos que habilitan nuevas dinámicas que interpelan y, eventualmente, transforman las relaciones interinstitucionales. Por otro lado, promueven preguntas éticas sobre el proceso investigativo y la visibilidad de esos resultados en un contexto social marcado por una creciente mirada hostil hacia la otredad.

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Verón, E. (1993). La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad. Gedisa.


  1. En los comicios presidenciales de la Argentina el 19 de noviembre del 2023, en segunda vuelta, Javier Milei del partido de ultraderecha La Libertad Avanza (LLA) fue elegido máximo jefe de Estado. En contraposición, durante las elecciones a nivel municipal de La Matanza, se votó dar continuidad al partido político Unión por la Patria y a su intendente Fernando Espinoza.
  2. Cabe señalar que además se implementaron medidas concretas en este mismo sentido como, por ejemplo, la disolución del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) a través del Decreto 696/2024 del P.E.N., publicado en el Boletín Oficial el 6 de agosto de 2024.
  3. En el marco de una serie de medidas orientadas al desfinanciamiento del sistema científico-tecnológico, el gobierno de Javier Milei revirtió el rango ministerial del ex-Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), que volvió a funcionar como secretaría. Asimismo, inutilizó la labor de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, una de las principales fuentes de financiamiento para proyectos científicos en el país. A estas decisiones se sumó el congelamiento de los salarios del personal investigador y técnico, lo cual impacta directamente en las condiciones de trabajo y continuidad de numerosas líneas de investigación. Paralelamente, se ha desplegado una campaña de deslegitimación desde diversos medios de comunicación, en la que se recurre al uso de discursos estigmatizantes y ofensivos hacia la comunidad científica.


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