Sandra Gil Araujo, Ana Inés Mallimaci Barral, Julieta Nicolao y Carolina Rosas
Esta publicación reúne artículos basados en las ponencias presentadas en el VIII Seminario de la Red de Investigación Argentina sobre Migraciones Internacionales Contemporáneas (IAMIC) “Dilemas éticos y metodológicos en el campo de los estudios migratorios”, celebrado el 8 y 9 de agosto de 2024 en el Instituto de Ciencias Antropológicas (ICA) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. De este modo, se continúa con la labor de fortalecimiento del espacio colectivo de construcción teórico-metodológica de alcance nacional e internacional, iniciado con la creación de la Red IAMIC en el marco del Programa RAICES 2009, del entonces denominado Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Argentina).
En el VIII Seminario de la Red IAMIC, que da origen a este libro, avanzamos en la discusión y reflexión en torno a los desafíos éticos y metodológicos en el campo de los estudios migratorios. Entendiendo que los planos éticos, metodológicos, teóricos y epistemológicos de toda investigación social están inexorablemente entrelazados, los artículos que conforman esta obra colectiva tienen el propósito de desentrañar algunos de los dilemas que enfrentamos quienes analizamos la realidad migratoria contemporánea desde paradigmas críticos, para convertirlos en insumos a ser incorporados a la labor investigadora, la docencia, la política pública y el activismo.
Partimos del convencimiento de que las decisiones éticas, teórico-metodológicas y epistémicas que adoptamos en nuestras investigaciones no pueden limitarse únicamente a cumplir con procedimientos y consideraciones preestablecidos en manuales, sino que deben incorporar ponderaciones constantes y situadas. Los artículos que componen esta obra indagan los múltiples desafíos éticos y metodológicos que emergen de las investigaciones sobre distintas dimensiones de los procesos migratorios como son las políticas públicas, el trabajo, el territorio, la identidad, la memoria, las luchas y las resistencias migrantes. Entre otras cuestiones, se abordan interrogantes sobre los modos con los que nombramos y categorizamos a quienes participan en nuestros estudios, las maneras en que tenemos en cuenta sus subjetividades, cuerpos, emociones y luchas, las formas en que concebimos y alentamos su participación, y los objetivos que queremos lograr con nuestras investigaciones en contextos de creciente hostilidad, desigualdad y precarización. También atendemos a los desafíos metodológicos impuestos por nuevas realidades, que van adquiriendo cada vez mayor peso en la investigación, como la etnografía virtual, de archivos y colaborativa, la antropología de los documentos, la investigación-acción y militante, entre otras.
Agradecemos a quienes realizaron la inestimable labor de revisión por pares de cada uno de los artículos que componen este libro. Con el fin de garantizar cierta uniformidad entre los distintos capítulos, las coordinadoras, también integrantes del comité editorial, han tomado algunas decisiones editoriales unificadoras. Sin embargo, se ha decidido respetar la elección de las personas autoras en relación con la utilización (o no) del lenguaje inclusivo.
Esta apuesta de construcción colectiva de conocimiento ha contado con el apoyo de la Comisión de Investigaciones Científicas del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a través de su línea de subsidios de publicaciones de divulgación científico-tecnológicas (Res. Directorio de la CIC n.º 612/24).
La Red de Investigación Argentina sobre Migraciones Internacionales Contemporáneas
La Red de Investigación Argentina sobre Migraciones Internacionales Contemporáneas (IAMIC) se constituyó en el marco del Programa RAÍCES, en el año 2009, con el fin de promover la relación de investigadoras e investigadores de instituciones nacionales con personal investigador de origen argentino radicado en el exterior. El objetivo de esa iniciativa fue poner en diálogo diversas aproximaciones temáticas y disciplinares sobre las migraciones contemporáneas, tomando como referencia el proceso migratorio internacional y regional en el actual contexto de globalización y de acumulación de capital.
Desde el año 2009, cuando se formó la Red IAMIC, se desarrollaron ocho encuentros bajo la modalidad de seminarios periódicos:
- I Seminario: “Migraciones Internacionales Contemporáneas. Estudios para el debate”, del 4 al 6 de enero de 2010. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- II Seminario “Migraciones Internacionales. Reflexiones y estudios sobre la movilidad territorial contemporánea”, del 10 al 12 de agosto de 2011. Universidad Nacional de Jujuy, San Salvador de Jujuy.
- III Seminario “Migraciones Internacionales Contemporáneas. Perspectivas actuales y reflexiones colectivas en torno a la migración: identidades, trabajo, participación política y movilidad territorial”, 15 y 16 de julio de 2013. Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba.
- IV Seminario “Migraciones Internacionales Contemporáneas: procesos, desigualdades y tensiones”, 6 y 7 de agosto de 2015. Universidad Nacional del Comahue, Neuquén.
- V Seminario “Migraciones Internacionales Contemporáneas. Conceptos y herramientas para la investigación”, 10 y 11 de agosto de 2017. Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- VI Seminario de Migraciones Internacionales Contemporáneas: Enfoques, Perspectivas y Metodologías para la Investigación, 8 y 9 de agosto de 2019. Centro de Estudios e Investigaciones sobre Cultura y Sociedad, Universidad Nacional de Córdoba y CONICET, Córdoba.
- VII Seminario “Migraciones Internacionales Contemporáneas: (in)movilidades e impactos del COVID-19 en las migraciones y los territorios”, 22 y 23 de marzo de 2022. Instituto de Investigaciones en Diversidad y Procesos de Cambio, Universidad Nacional de Río Negro y CONICET, Bariloche.
- VIII Seminario “Migraciones Internacionales Contemporáneas. Dilemas éticos y metodológicos en el campo de los estudios migratorios”, 8 y 9 de agosto de 2024. Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los trabajos discutidos en estos encuentros dieron lugar a ocho publicaciones, incluido el libro que aquí presentamos.[1]
Actualmente la Red IAMIC está coordinada por Brenda Matossian y Brígida Baeza y reúne a 36 integrantes, tres residentes en el extranjero. El trabajo en el marco de la Red se organiza en torno a cinco ejes temáticos: memoria e identidades, luchas y resistencias, políticas, territorios y trabajo. Consideramos oportuno destacar el carácter federal y multidisciplinar de la Red IAMIC, que se refleja en las trayectorias de formación y de investigación de sus integrantes, sus filiaciones institucionales, así como en los espacios y sujetos/objetos de estudio.
A lo largo de más de una década, el espacio de la red ha promovido el intercambio académico y el trabajo colaborativo entre personal investigador que indaga temas afines, pero que, al residir en distintos puntos geográficos, tiene pocas oportunidades de compartir espacios presenciales comunes, comparar contextos locales, discutir sus hallazgos y afianzar sus vínculos académicos. Asimismo, el carácter multidisciplinar de la red permite conocer perspectivas de análisis diferentes, que ofrecen nuevos instrumentos y formas de abordaje para el estudio de las migraciones. La participación de colegas que trabajan en el exterior abona la diseminación de resultados de investigaciones realizadas en otros contextos, con otras problemáticas, estrategias metodológicas y perspectivas teóricas. La presencia de participantes en distintos momentos de su proceso formativo alienta el intercambio intergeneracional y enriquece el bagaje de quienes están iniciando sus carreras académicas. En este sentido, la red opera también como ámbito de formación e internacionalización de recursos humanos del campo científico. Asimismo, la apuesta por lo común que supone el trabajo en red ha funcionado como espacio de cobijo, contención y abrigo ante un contexto caracterizado por el creciente recrudecimiento de la crueldad, las desigualdades y el individualismo.
Por último, si bien en estos 15 años la Red IAMIC se ha configurado como referente en el campo de los estudios migratorios, el alcance de su labor, y la de sus integrantes, no se limita al terreno académico, sino que también ha venido fortaleciendo el férreo compromiso con la defensa del bienestar y los derechos de las poblaciones migrantes, tanto a nivel nacional como internacional.
Contenido del libro
Este volumen compila 15 artículos científicos que proponen un diálogo en torno a los desafíos metodológicos, los fundamentos epistemológicos y los compromisos éticos inherentes a la investigación en el campo de las migraciones internacionales. Sus aportes invitan a cuestionar los lugares comunes del campo y a construir diseños analíticos capaces de capturar la complejidad multisituada de las migraciones. También convocan a pensar la producción de conocimiento como un acto dinámico, necesariamente atento a realidades complejas y cambiantes. Aunque algunos de estos textos se anclan en contextos migratorios específicos, sus aportes trascienden dichos marcos, resultando valiosos para otros escenarios dentro de las ciencias sociales.
Estos trabajos comparten un compromiso con la reflexividad crítica. Todos ellos (de)muestran que investigar migraciones requiere no solo de rigurosidad metodológica, sino también de una disposición a cuestionar los sitios de enunciación y los efectos políticos del conocimiento producido. Sin desconocer las asimetrías de poder, se busca minimizarlas mediante estrategias éticas, colaborativas y feministas. Así, la obra en su conjunto apuesta a concebir la investigación como una práctica política, relacional, situada y, sobre todo, éticamente responsable, que puede –y debe– contribuir a la justicia social.
El libro se organiza en cuatro secciones temáticas que exploran desafíos contemporáneos de la práctica investigativa. Entre ellos, destacan análisis teórico-metodológicos sobre las normativas científicas y migratorias, que buscan deconstruir la aparente neutralidad de las políticas que regulan tanto los movimientos de población como el conocimiento que se produce, ya sea en escalas nacionales o locales. Asimismo, se examina el rol de los contextos de producción interpretativa, caracterizados por asimetrías, conflictos y demandas, junto con el potencial de enfoques innovadores como la etnografía colaborativa y la cartografía social. Además, se abordan cuestiones clave como la construcción de relaciones éticas y horizontales en el trabajo de campo con poblaciones migrantes, sin eludir las tensiones derivadas de jerarquías y dinámicas emocionales. Finalmente, se presentan debates sobre las transformaciones en ámbitos educativos, laborales, residenciales y territoriales, así como los retos teórico-metodológicos que estas plantean para la investigación.
La primera sección se titula “Políticas, saberes y disputas en torno a las migraciones”, y está compuesta por cuatro artículos. Aunque cada uno focaliza en problemáticas específicas –desde la gestión de datos científicos hasta el análisis de políticas migratorias en diferentes escalas–, comparten un compromiso crítico con la reflexividad y una mirada descentralizadora de los enfoques hegemónicos en el campo.
El trabajo de Carolina Rosas, “Las trampas de la transparencia. Reflexiones en torno al cuidado de los datos científicos”, problematiza la creciente presión por la apertura indiscriminada de datos primarios en la investigación social. Rosas advierte sobre los riesgos de este movimiento, impulsado desde el norte global, al señalar su vinculación con una economía extractivista del conocimiento que puede vulnerar tanto a las personas participantes como a quienes investigan. Su análisis revela tensiones entre los mandatos de transparencia y las realidades jurídicas y metodológicas de contextos como el argentino, donde la reutilización acrítica de datos puede llevar a ignorar marcos teóricos, condiciones de producción y aspectos éticos. No obstante, la autora reconoce la necesidad de un mayor detalle en la comunicación de los procesos investigativos –diseños metodológicos, decisiones de campo, etc.– para enriquecer el diálogo científico sin caer en simplificaciones tecno-burocráticas.
En sintonía con esta preocupación por los marcos interpretativos, Sandra Gil Araujo y Janneth Clavijo –en “Reflexiones teóricas y metodológicas sobre el estudio de las políticas migratorias y de refugio en clave socioantropológica”– proponen desnaturalizar las políticas migratorias mediante un enfoque que las entienda como prácticas discursivas y materiales de clasificación estatal. Su perspectiva socioantropológica permite deconstruir no solo las normas, sino también los lenguajes institucionales que definen “lo problemático” en la migración, interrogando sus justificaciones, técnicas y fines. Este marco aporta herramientas para analizar documentos y prácticas gubernamentales como terrenos dinámicos y convoca a historizar las formas de problematización de la migración en escalas múltiples.
Por su parte, en “Políticas migratorias locales: construcción de un esquema analítico para su estudio”, Julieta Nicolao traslada esta discusión al ámbito municipal, un nivel de análisis frecuentemente invisibilizado por el nacionalismo metodológico dominante en los estudios migratorios. A partir de una rigurosa sistematización de casos en Argentina, su propuesta procura avanzar hacia una escala mayor de investigación comparativa intermunicipal. Este esquema no solo contribuye a superar los estudios de caso aislados, sino que también politiza el rol de los gobiernos locales en la gestión migratoria, resonando con la invitación de Gil Araujo y Clavijo a examinar las escalas subnacionales como espacios clave de gobernanza.
El artículo “‘Identidades móviles’: dos estudios sobre narrativas migrantes y luchas por el acceso a derechos”, de Anahí Viladrich y Gabriela Novaro, reflexiona sobre los desafíos metodológicos de los estudios comparativos. En este sentido, analiza las construcciones identitarias en un contexto de tránsito (la frontera México-Estados Unidos) y otro de permanencia (en Argentina). La primera investigación resalta la coexistencia de narrativas hegemónicas que los/as presentan como víctimas con discursos de resistencia. El segundo estudio explora los testimonios de líderes de una organización boliviana, destacando efectos simultáneos de los discursos. En ambos casos, los/as migrantes articulan identidades “móviles”, alternando narrativas complementarias o contradictorias.
La sección siguiente, titulada “Experiencias de campo y construcción de conocimientos en contextos migratorios”, presenta cuatro capítulos que abordan, desde distintas perspectivas metodológicas y epistemológicas, los desafíos que implica producir conocimiento sobre migraciones en ciertos contextos. A través de reflexiones situadas, las autoras analizan sus propias prácticas de investigación, destacando tanto las tensiones como las oportunidades que emergen al trabajar con comunidades migrantes en distintos territorios y escalas.
Cecilia Melella y Brenda Matossian, en “La experiencia de compartir un mismo territorio entre investigadoras: desafíos del estudio situado de las migraciones en el municipio de La Matanza”, exploran las posibilidades y limitaciones de un enfoque interdisciplinario (comunicación-geografía) para estudiar las desigualdades socioterritoriales en un distrito con alta diversidad migratoria. Su trabajo destaca cómo las diferencias disciplinares enriquecieron el diseño metodológico –combinando cartografía, análisis de discursos mediáticos y técnicas cualitativas–, pero también generaron tensiones en las fases de entrada al campo, producción colectiva de datos y divulgación de resultados. Este capítulo subraya la importancia de situar la investigación no solo en términos geográficos, sino también en relación con las jerarquías académicas y las asimetrías propias del territorio estudiado.
En línea con esta preocupación por los contextos de producción de conocimiento, el texto “Contextos de producción de testimonios de jóvenes de familias migrantes: dilemas en torno a las palabras dichas, omitidas y publicadas”, de Gabriela Novaro, María Florencia Maggi y Brígida Baeza, examina cómo los relatos de jóvenes migrantes y descendientes de bolivianos en Argentina están condicionados por marcos institucionales, mandatos familiares y dinámicas generacionales. A través de investigaciones situadas en distintos espacios, las autoras revelan que lo que se dice, calla o performa en los testimonios no puede desvincularse de los contextos donde estos se producen (escuelas, organizaciones comunitarias, etc.). Su enfoque reflexivo cuestiona la idea de un “testimonio transparente” y aboga por estrategias metodológicas que capturen las contradicciones y los silencios, así como por una reflexividad constante que acompañe la selección, el análisis y la publicación de los relatos.
Las dimensiones colaborativa y conflictiva en la investigación son el eje del capítulo de Brenda Canelo, “Aportes de la etnografía virtual y colaborativa en la Mesa del Aya Markay Quilla”, que analiza el trabajo con una organización dedicada a visibilizar ceremonias andinas en Buenos Aires. Canelo destaca cómo los entornos virtuales –lejos de neutralizar los conflictos– intensificaron las tensiones al interior del grupo, al tiempo que reconoce a sus integrantes como coteorizadores y actores políticos. Su experiencia ilustra los límites y las potencialidades de la etnografía colaborativa, especialmente cuando se trata de procesos mediados por emociones, expectativas divergentes y luchas por la representación.
Por último, Laura C. Yufra, en “Implicaciones epistemológicas del estudio de las migraciones internacionales en la provincia de Jujuy”, problematiza las categorías utilizadas para analizar las movilidades bolivianas en una región fronteriza. Problematizando etiquetas como “región fronteriza” o “migración indígena”, la autora propone un enfoque relacional que capture las intersecciones entre movilidad y cultura. Además, reflexiona sobre las implicaciones éticas de estas categorizaciones para las personas migrantes, enfatizando la necesidad de marcos teóricos que eviten esencialismos.
En tercer lugar, la sección “Reflexividad, emociones y estrategias en el trabajo de campo con poblaciones migrantes y desplazadas” congrega tres artículos que abordan, desde distintas perspectivas, los desafíos éticos, metodológicos y emocionales que surgen al investigar con poblaciones migrantes y desplazadas. A través de experiencias situadas, las autoras reflexionan sobre las jerarquías inherentes al trabajo de campo, el papel de las emociones en la producción de conocimiento y las estrategias para construir relaciones más horizontales y transformadoras.
Ana Irene Rovetta Cortés, en “Reflexividad, situaciones y estrategias éticas en investigación cualitativa con población desplazada forzosamente”, analiza los retos de establecer vínculos de confianza con personas en situación de desplazamiento forzado, atendiendo a barreras lingüísticas, asimetrías de poder y la búsqueda de reciprocidad. A partir de tres conceptos clave –“reflexividad ética”, “estrategias proactivas y reactivas”, y “momentos éticamente importantes”–, la autora reconstruye las decisiones tomadas durante el trabajo de campo, mostrando cómo los imprevistos y dilemas éticos no solo enriquecieron su comprensión del contexto, sino que también la llevaron a repensar su rol como investigadora.
En sintonía con esta preocupación por la ética y la transformación social, Verónica Jaramillo Fonnegra, en “Investigación acción participativa feminista: los desafíos de una cartografía social”, cuestiona el rol tradicional del investigador como mero extractor de datos. A través de un proyecto en un barrio con comunidades migrantes, la autora explora las posibilidades de la cartografía social y la investigación-acción participativa para generar cambios concretos en contextos de desigualdad. Su enfoque feminista la lleva a transparentar las decisiones metodológicas y a interrogarse sobre el impacto social de la investigación: ¿cómo evitar reproducir dinámicas coloniales?; ¿cómo contribuir a escenarios más inclusivos desde la academia? Este trabajo dialoga con el de Rovetta Cortés al enfatizar la necesidad de reciprocidad y la coconstrucción de conocimientos con las comunidades.
Finalmente, María José Magliano y María Fernanda Stang, en “Jerarquías y emociones en la investigación con referentes migrantes”, profundizan en las tensiones que surgen al trabajar con líderes y activistas migrantes en Córdoba (Argentina), Antofagasta y Santiago (Chile). Las autoras analizan cómo las jerarquías –de clase, raciales y nacionales– se reactualizan en el campo, incluso cuando se promueven metodologías horizontales. Asimismo, abordan la dimensión emocional de la investigación no como un obstáculo, sino como un elemento clave para comprender las luchas migrantes y el propio proceso de producción de conocimiento. Su enfoque resuena con los anteriores al destacar que la reflexividad debe incluir tanto las relaciones de poder como los afectos que atraviesan el trabajo etnográfico.
La cuarta y última sección, “Reflexiones situadas: educación, espacio y mundo del trabajo”, exhibe cuatro capítulos que abordan, desde diferentes enfoques metodológicos y teóricos, los desafíos de investigar las dinámicas migratorias en ámbitos educativos, laborales y residenciales. A través de estudios cualitativos, cuantitativos y mixtos, las autoras y el autor reflexionan sobre cómo las transformaciones sociales recientes –desde la pospandemia hasta los procesos de urbanización desigual– exigen repensar categorías analíticas, estrategias de campo y responsabilidades éticas en la producción de conocimiento.
Cecilia Jiménez, Ana Inés Mallimaci Barral, Silvia Moreno y Verónica Trpin, en “El trabajo migrante en la pospandemia: transformaciones recientes, abordajes teóricos e incertidumbres del quehacer investigativo en Argentina”, examinan los cambios en el mundo laboral migrante y sus implicaciones para la investigación social. Las autoras ponen en cuestión conceptos como “precariedad”, “informalidad” y “economía popular”, proponiendo marcos teóricos más flexibles para capturar fenómenos emergentes, como la uberización del trabajo. Además, destacan los obstáculos prácticos y éticos que surgen en contextos de escasez de recursos (tiempo, financiamiento), donde la relación entre investigadorxs y participantes se ve tensionada por desigualdades estructurales. Este capítulo sienta las bases para una discusión sobre las tensiones metodológicas y conceptuales frente a realidades sociales en rápida transformación.
En diálogo con esta preocupación por los marcos analíticos, Verónica Hendel y María Laura Diez, en “Desafíos en el abordaje de la niñez y juventud en contextos de migración. Reflexiones desde la estadística educativa y la investigación etnográfica”, exploran las tensiones entre datos cuantitativos y cualitativos al estudiar las trayectorias educativas de niñeces y juventudes migrantes. Su trabajo subraya la importancia de problematizar las categorías utilizadas en encuestas y registros oficiales (ej.: “alumno migrante”), que suelen invisibilizar diversidades culturales y situaciones de vulnerabilidad. Al mismo tiempo, reflexionan sobre el rol activo de quienes investigan en el diseño de instrumentos metodológicos, abogando por enfoques que combinen escalas macro y micro para evitar reduccionismos.
La discusión sobre los límites y las potencialidades de los datos cuantitativos se profundiza en el capítulo de Gabriela Mera, “De territorios e informalidad(es). Reflexiones en torno a la cuantificación de la inserción residencial migrante”. La autora analiza críticamente el uso de fuentes censales para estudiar la presencia migrante en asentamientos informales, advirtiendo sobre el riesgo de que estos datos refuercen estigmas territoriales y discursos xenófobos, y mostrando cómo incluso los números requieren contextualización crítica. Frente a ello, propone una estadística reflexiva que cuestione las categorías oficiales y transparente las decisiones metodológicas, sin renunciar al valor político de cuantificar desigualdades para incidir en políticas públicas.
Finalmente, Fulvio Rivero Sierra, en “Las cinco casas y media de Litzy Sequeiros: un enfoque metodológico para el estudio de la vivienda y la apropiación del espacio”, ofrece un contrapunto cualitativo al priorizar las dimensiones subjetivas del habitar migrante. A través de un estudio longitudinal con una mujer boliviana en Tucumán, el autor combina entrevistas, observación participante y técnicas visuales (foto-elucidación) para rastrear cómo se construye el arraigo en contextos de movilidad. Su metodología, replicable en otros escenarios, demuestra que la vivienda no es solo un espacio físico, sino un proceso dinámico de apropiación material y simbólica.
Sin duda, esta publicación supondrá un avance en la discusión y reflexión en torno a los desafíos éticos y metodológicos en el campo de los estudios migratorios, que constituye un área de vacancia en Argentina.
- Pizarro, C. (Coord.) (2011). Migraciones Internacionales Contemporáneas: estudios para el debate, CICCUS. Karasik, G. (Coord.) (2013). Migraciones Internacionales. Reflexiones y estudios sobre la movilidad territorial contemporánea, CICCUS. Trpin, V. y Ciarallo, A. (Comp.) (2016). Migraciones Internacionales Contemporáneas: procesos, desigualdades y tensiones, Universidad Nacional del Comahue. Gil Araujo, S. (Coord.) (2019). Gobernar por decreto. Antecedentes, contenidos e implicaciones de los cambios en la política migratoria argentina (2016-2017). Informes de Coyuntura, 6. Instituto de Investigaciones Gino Germani, FSoc-UBA. Monográfico de Revista Electrónica Temas de Antropología y Migraciones, 10, 2018. Jiménez Zunino C. y Trpin, V. (Coords.) (2022). Pensar las migraciones contemporáneas. Categorías críticas para su abordaje, TeseoPress. Baeza, B., Matossian, B. y Barelli, A. I. (Comp.) (2023). (In)movilidades e impactos del COVID-19 en las migraciones y los territorios, TeseoPress.↵







Excelente obra