Fernando Andacht
Lo cómico se sitúa totalmente del lado del objeto, de la situación, del carácter de lo que tenemos ante nosotros (a lo cual pertenezco yo mismo, si me parezco cómico a mí mismo). Es una cualidad de la apariencia de lo dado. Es cierto que apela no sólo a nuestros sentidos, sino también a nuestra captación y comprensión de la conducta, la expresión facial, el porte, el lenguaje, el atuendo, etc., pero tampoco se desprende nunca por completo de nuestros sentidos.
Plessner (1970)
Un modo de definir en qué radica la comicidad, si en alguna cualidad de lo que nuestros sentidos perciben, o en nuestra interpretación del mundo, según la disyuntiva que planteó H. Plessner en una obra pionera publicada en 1940 sobre la risa (y el llanto), sigue siendo relevante como contribución al tradicional debate sobre actividad/pasividad de la audiencia. Con ese fin, recurro a la semiótica de Peirce y al análisis del marco de Goffman. La semiótica es el proceso por el cual representamos e interpretamos el mundo con diversos signos (palabras, imágenes, emociones, gestos). El análisis del marco (frame analysis) aborda los modos en que nos dedicamos a definir la situación que vivimos mediante marcos (frames), que funcionan “según principios de organización que regulan los acontecimientos […] y nuestro involucramiento subjetivo en ellos” (Goffman, 1986, p. 10). Planteo que hay afinidad entre ambos modelos teóricos: la acción sígnica y el enmarcar (framing) generan significados que suponen cambios en la alineación del actor social; entrañan una actividad inseparable de la percepción que redefine el comportamiento de la audiencia mediática.
La semiótica peirceana postula un modelo triádico del signo que consiste en una relación de tres elementos: algo representado (objeto), un medio de representación (representamen) y otro signo más desarrollado encargado de revelar el significado (interpretante). Para demostrar la pertinencia de una teoría sociosemiótica basada en Peirce y Goffman analizo la audiencia de la serie web Tiranos Temblad. Resumen Semanal de Acontecimientos Uruguayos (de aquí en más TT). Si Plessner tiene razón, y creo que la tiene, lo reidero se sitúa en la unión de lo sensorial y del sentido o interpretación. La semiótica sostiene que “el significado de cualquier signo para cualquier persona consiste en el modo que esta reacciona al signo” (CP 8.315).[1] Cada reacción del público en el canal de YouTube de TT es un interpretante o efecto semiótico del episodio. A su vez, según el análisis del marco, el contenido de TT es el resultado de la transposición en clave (keying) de la estructura primaria, de fragmentos de videos domésticos que integran una narrativa divertida. La actividad lúdica transforma los marcos primarios de la actividad seria en la vida real; la ficción reorganiza creativamente situaciones de la vida en las artes performativas.
El explorador semiótico se encuentra con el explorador de marcos vulnerables
Soy, hasta donde yo sé, un pionero, o mejor un explorador, en el trabajo de desbrozar y abrir el camino de lo que llamo semiótica, es decir, la doctrina de la naturaleza esencial y las variedades fundamentales de semiosis posibles.
Peirce (1906)
Este libro es sobre la organización de la experiencia – algo que un actor individual puede tener en mente – y no la organización de la sociedad.
Goffman (1986)
¿Cómo podría contribuir la teoría semiótica del lógico C. S. Peirce (1839-1914), elaborada hace más de un siglo, al estudio de una serie web reidera del siglo XXI? Su modelo triádico de generación de sentido describe el proceso por el cual los espectadores de este programa lo interpretan, lo que es inseparable de su percepción.[2] No solo incluye conceptos, también involucra emociones y acciones. Otro pionero en su campo es el sociólogo E. Goffman (1922-1982). De su legado teórico, empleo su análisis del modo en que organizamos la experiencia cotidiana, una estrategia inseparable de nuestro continuo esfuerzo por definir las situaciones que vivimos. Confiamos en la operación de “enmarcar” para entender y lidiar con lo que se espera de nosotros en cada contexto, sea este mediatizado o no. Para reunir ambas teorías, utilizo una noción central de la semiótica: la estructura triádica del signo, y en esta el “signo interpretante”, que es el resultado del proceso para entender nuestro entorno. El acto de enmarcar, inseparable de la acción sígnica, revela el significado de cualquier situación y también la alineación humana que mejor se adecua a ella.
La serie web TT comenzó en 2012, y podría describirse como un duradero y complejo efecto de sentido o interpretante del apasionamiento de su creador por los contenidos de YouTube. Para producir cada episodio de TT, Agustín Ferrando hurga en busca de videos variados cuyo tema se vincula a Uruguay. Es un conjunto muy dispar (¿disparatado?) de situaciones cotidianas extraídas de videos caseros: provienen de visitantes al país o que hacen viajes imaginarios, de observaciones nimias de residentes locales, de la preparación de clases de alumnos de secundaria extranjeros sobre Uruguay. Ese material heterogéneo es editado para crear un collage extravagante que es invariablemente narrado por la inconfundible e inexpresiva voz del curador Ferrando. Con estos insólitos signos, TT representa sus inusuales “acontecimientos” de la nación uruguaya como su único objeto semiótico. Los episodios generan miles de comentarios (palabras, emoticones, emojis, etc.); son los interpretantes de TT de miles de visitantes a su canal de YouTube.
Un enfoque sociosemiótico combinado de Peirce y Goffman puede superar la dualidad pasivo/activo que obstaculiza la investigación de la audiencia mediática. Si aceptamos que estamos equipados para navegar por el flujo de la acción de los signos o semiosis y en la orientación de los marcos, que cambian permanentemente por el proceso recursivo que Goffman llama “transposición de clave” (keying), surge una concepción no psicologista del comportamiento del público mediático. Para emprender este camino teórico, debemos reconocer el funcionamiento autónomo y dirigido hacia un fin de los signos así como la actividad autogobernada del enmarcar (framing). Ambos procesos funcionan para definir cada situación y determinar nuestra posición más adecuada. Esa competencia sociosemiótica nos vuelve eficaces espectadores de los medios que nos atraen. En términos de Goffman y desde una perspectiva semiótica, este texto trata sobre la organización de la experiencia del público de una serie de internet y de los signos que la hacen posible.
En un universo repleto de semiosis, actuamos como signos para conversar con ellos
La siguiente definición del signo triádico es del período de madurez de Peirce:
Yo defino un Signo como cualquier cosa que por un lado es determinada por un Objeto de modo que por el otro determina una idea en la mente de una persona, esta última determinación, que llamo el Interpretante del signo, es por ende mediatamente determinada por ese Objeto (CP 8.343, 1908).
Una innovación de la semiótica triádica es postular un signo, el interpretante, y no la persona que interpreta, como constitutiva de la acción sígnica. Esa innovación presupone la existencia de signos autónomos, que tienden hacia un fin. La acción sígnica o semiosis funciona teleológicamente para generar significado. Ransdell (1989, para. 2) explica que la semiótica no ignora la importancia de los intérpretes, pero i) “la semiosis se refiere primariamente a la acción de un signo al producir un interpretante de sí mismo”; ii) “la generación del interpretante (es) siempre debida primariamente a la acción (agency) del signo mismo antes que a la acción del intérprete”; iii) “una interpretación de un intérprete debe considerarse como siendo primariamente una percepción u observación del significado que exhibe el signo mismo”.
La generación sígnica traduce la realidad, y se diferencia de la “acción dinámica o fuerza bruta” (CP 5.484).[3] La ‘semiosis’ es “una acción, o influencia, que es, o involucra, una cooperación de tres sujetos, tales como un signo, su objeto, y su interpretante” (CP 5.484). El término “cooperación” se refiere a que los cambios del objeto semiótico se transmiten del signo el interpretante. Registramos las variaciones mediante la “observación colateral” (CP 8.178): nuestra experiencia directa del mundo sustenta la semiosis, y produce nuevos signos interpretantes, que enriquecen nuestra comprensión. Este mecanismo se asemeja al proceso de enmarcar de Goffman (1986), que consiste en la continua “transformación de transformaciones” de lo que percibimos como la “realidad no transformada” (p. 156).
Cabe ahora introducir los tipos de signos interpretantes, los diversos efectos que el objeto semiótico genera por la mediación del signo: “Asimismo, es necesario distinguir el Interpretante Inmediato, i. e., el Interpretante representado o significado en el Signo, del Interpretante Dinámico, o efecto realmente producido en la mente por el Signo” (CP 8.343).
En el estudio de los públicos mediáticos, el interpretante inmediato constituye un horizonte hermenéutico. No es un significado singular, sino un conjunto de significados plausibles determinados por lo que funciona como medio o signo y mediatamente por el objeto del signo. La interpretabilidad del signo resultante depende de la naturaleza del signo que percibimos: “Está constituido por el rango de posibles interpretantes de un signo dado en un tiempo dado” (Ransdell 1986, p. 682). El interpretante inmediato, sostengo, se asimila al marco primario de Goffman (1986); por ejemplo, una pelea es pasible de recibir innumerables transposiciones de clave: una pelea en una película de acción, o un ensayo para esa película, una parodia de dicha película, etc.
Aunque hace ya tiempo que la serie web TT goza de popularidad en Uruguay y en la región, podría ocurrir que antes de haber visto un episodio, tras solo observar su isotipo en internet, alguien pensara que se trata de i) un informativo del gobierno uruguayo; ii) el anuncio de un acto patriótico; iii) el festejo de alguna victoria deportiva nacional. Cada uno de esos significados, todos ellos malentendidos, son efectos semióticos concretos o interpretantes dinámicos. Ellos no son antojadizos y bien podrían ocurrir, pues la presentación gráfica de TT está presidida por la imagen hierática del sol que aparece en la bandera nacional; una frase del estribillo del himno nacional escrita en grandes caracteres ocupa el centro de la composición; otra de menor tamaño anuncia un “resumen semanal de acontecimientos uruguayos”, por último, una corona triunfal de laureles de la victoria encuadra las frases y el sol patrio sobre un fondo celeste cielo. Sin haber tenido la “experiencia colateral” (CP 8.183) que surge del encuentro previo con esa creación en YouTube, todos esos sentidos puntuales erróneos son plausibles, pero están fuera del rango de interpretabilidad de TT, es decir, no son parte de su interpretante inmediato. Sin embargo, la realidad espectatorial es más compleja. Entre los miles de comentarios, emojis, emoticones del canal de TT, hay muchos que provienen de fans de la serie web creada por Agustín Ferrando en 2012, pero manifiestan un ferviente patriotismo o una honda nostalgia, a pesar de la manifiesta postura ajena al nacionalismo y a la nostalgia de cada episodio. “Serie reidera que invariablemente exhibe la auto-ironía sobre el orgullo nacionalista” o “celebración humorística de lo banal cotidiano uruguayo”, en cambio, indudablemente pertenecen a la interpretabilidad, que se deriva de la estructura inmanente de los signos audiovisuales de TT.
Imagen 1

La naturaleza autónoma de los signos triádicos nos vuelve viajeros perpetuos de ese proceso lógico. Por formar parte de un público, nuestra performance es afín a la de signos. La teoría lógica, no psicologista, de Peirce es análoga a la de Goffman sobre el enmarcar, que también es un proceso autogobernado. Ambas subyacen a nuestra experiencia del mundo de la vida. Para explicar “que la mente es un signo que se desarrolla según las leyes de la inferencia” (CP 5.313), Peirce formula una pregunta insólita: “¿Qué distingue a un hombre de una palabra?” (CP 5.313). Tras descartar algunas respuestas plausibles, como nuestro “[ser] conscientes” o poseer “cualidades materiales”, afirma que “estas diferencias son sólo relativas”. El vivir gracias a la interpretación y al aprendizaje hace que no seamos muy diferentes de los símbolos que utilizamos para esas actividades:
El hombre-signo adquiere información, y llega a significar más de lo que significaba antes […] puesto que el hombre sólo puede pensar por medio de palabras u otros símbolos externos, éstos podrían volverse y decir: “No significas nada que no te hayamos enseñado” […] los hombres y las palabras se educan recíprocamente (CP 5.313).
Sobre la equivalencia entre seres humanos y sus signos, Peirce afirma que la lección que estos nos enseñan es que podemos comunicarnos “sólo en la medida en que nos dirijamos a alguna palabra como el interpretante de (nuestro) pensamiento” (CP 5.313). Así como los marcos se transponen en clave sin cesar y producen nuevas laminaciones, que conllevan diferentes significados, nuestros signos se traducen en interpretantes más desarrollados, siempre que el objeto semiótico cambia y transmite esas alteraciones a través del signo.
Una vez que nos sumergimos en el flujo de signos, por ejemplo, al observar la imagen que presenta TT, nuestra naturaleza animal también debe intervenir, pues hay que buscar su canal de YouTube para luego situarnos frente a una pantalla y ver la serie. La actividad definitoria de convertirse en una audiencia implica manejar con pericia signos audiovisuales, narrativa, banda sonora, variadas representaciones mediáticas que generan múltiples interpretantes. Cuando esta tarea tiene éxito, las personas se convierten en público absorto de un espectáculo. Por extraña que parezca la noción de semiosis autónoma que tiende a un fin, este es el proceso que nos habilita a ser un público capaz de disfrutar de una serie web como Tiranos Temblad. También debemos ser competentes en el manejo de la operación de enmarcar, que hace que una situación que resulta de notorias alteraciones del sentido original se vuelva inteligible para nosotros. De eso trata el análisis del marco de Goffman.
¿Qué hay en un marco que con cualquier otro nombre no sería la misma experiencia?
La definición del concepto de marco incluye un término inesperado: la mención de “vulnerabilidades” del proceso que nos permite adaptarnos a nuestro entorno social. Tal comportamiento no es muy diferente de cómo se crea un espectáculo o se es parte de su público: “Mi objetivo es tratar de aislar algunos de los marcos básicos de comprensión disponibles en nuestra sociedad para dar sentido a los acontecimientos y analizar las vulnerabilidades especiales a las que están sujetos estos marcos de referencia” (Goffman, 1986, p. 10).
Persson (2022) destaca el carácter colectivo del enmarcar: “un marco es, por tanto, la definición situacional o la percepción de la realidad que compartimos con otras personas” (p. 126). En otra definición de marco, Goffman (1986) postula su vínculo causal con la “definición de la situación”, y la naturaleza autónoma y autorregulada del proceso: “Asumo que las definiciones de una situación se construyen de acuerdo con los principios de organización que rigen los acontecimientos –al menos los sociales– y nuestra implicación subjetiva en ellos” (pp. 10-11).
Lunt (2022) piensa que es un error “considerar los marcos mediáticos como relativamente fijos y las audiencias como relativamente pasivas”, pues este enfoque omite un elemento central de la definición de Goffman (1986): “la vulnerabilidad de los marcos a la transformación, el contramarco y la apertura a la lectura a contrapelo o disruptiva” (p. 197). Precisamente, esa es la estrategia que emplea la serie web TT para transformar videos caseros triviales en un entretenimiento popular, cuyo público no se molestaría en mirar el material en bruto, a saber, los videos amateurs antes de ser editados y narrados por Agustín Ferrando, su curador y el creador del collage que vemos en YouTube.
La operación recursiva de ‘transponer la clave’ (keying) es inseparable del enmarcar:
[L]a transformación sistemática que introduce una clave concreta puede alterar sólo ligeramente la actividad así transformada, pero cambia por completo lo que un participante diría que está ocurriendo. […] Por tanto, una transposición de la clave (rekeying), cuando hay una, tiene un rol crucial a la hora de determinar lo que pensamos que está ocurriendo realmente (Goffman, 1986, p. 45).
La transposición de la clave revela las “vulnerabilidades” de los marcos; también justifica su afinidad con la semiosis: “un signo no es un signo a menos que se traduzca en otro signo en el que esté más plenamente desarrollado […] sin ese desarrollo no es nada” (CP 5.594). Para definir una situación, debemos apoyarnos en signos; mediante ellos nos damos cuenta de que lo que parecía una pelea resulta ser el rodaje de una escena, o el ensayo de una, tras percatarnos de la presencia de una ulterior “laminación” de ese marco. ‘Laminación’ es el término de Goffman para describir los nuevos significados de un marco que resultan del proceso de transposición de clave:
Cuando tratamos con una persona incompetente y nos cuesta no sonreír, o tratamos con un loco y nos cuesta no mostrar miedo […] lo que tendemos a revelar no es a una persona, a nosotros mismos, sino un marco, el que habíamos estado manteniendo. Estos afectos y respuestas son sólo incidentalmente de personas; son principalmente acerca de marcos, y es sólo en términos del marco que se vuelve comprensible la preocupación mostrada con respecto a ellos (Goffman, 1986, p. 487, énfasis añadido).
Cómo respondemos a cada situación cotidiana o nos volvemos audiencia de los medios depende de nuestro manejo de los marcos, cuya alteración produce cambios en nuestra alineación. Ese es el modo en que nos relacionamos con el interpretante inmediato. Para referirse a las “transposiciones” de los marcos, Goffman usa el término ‘(re)keying’, que se refiere a la naturaleza cambiante de actividades en las que nos enfrascamos, como ocurre al transitar en la acción sígnica:
Las transposiciones de clave son ellas mismas obviamente vulnerables a retransposiciones. Por eso, debemos ocuparnos tanto de retransformaciones como de transformaciones. Tampoco puede suponerse algún límite obvio al número de retransposiciones a los que puede estar sometida una determinada secuencia de actividad; claramente múltiples retransposiciones son posibles (Goffman 1986, pp. 79-80).
El análisis goffmaniano se aplica a las alteraciones hechas a los videos caseros que el creador de TT hurga en YouTube, edita y narra con su inconfundible e impávida voz en off. La semiótica peirceana posee un principio similar que es el aumento de complejidad de los signos: “Los símbolos crecen. Surgen por el desarrollo a partir de otros signos, en particular de íconos, o de signos mixtos que participan de la naturaleza de íconos y símbolos. Solo podemos pensar en signos” (CP 2.302).
De modo semejante, la transposición de un marco básico ocurre mediante “una transformación sistemática […] a través de materiales ya significativos según un esquema de interpretación” (Goffman, 1986, p. 45). Su ejemplo proviene de Gregory Bateson, quien utilizó por primera vez la noción de “marco” para describir el juego de los monos en un zoológico: su comportamiento parece una lucha, pero no lo es. Lo que los guía en la interpretación correcta son signos icónicos, visuales, que se parecen pero no son signos de un ataque real. Mientras que el análisis del marco postula una “transposición” de una estructura más simple, la semiótica triádica afirma que hay una “traducción” de signos que genera un aumento en la información transmitida, pues revela cambios del objeto representado: “El signo, al representar su objeto, experimenta una especie de evolución y transformación en la que el carácter significativo del objeto se desarrolla y determina mediante la traducción del signo” (Liszka, 1990, p. 27). Luego de una mención elogiosa de TT del actor Ricardo Darín en un programa de televisión abierta, no solo la audiencia de TT aumentó considerablemente sino también su significado: hubo una salida de la catacumba de internet hacia el gran público.
La serie web TT es el resultado de múltiples operaciones de transposición de su materia prima; en términos semióticos eso entraña cambios del objeto semiótico y de los signos que ofician como medios para sus signos interpretantes. La afinidad teórica entre Peirce y Goffman se manifiesta en las nociones de ‘traducción’ y ‘transposición’: “me parece que la palabra traducir contiene una profunda verdad encerrada en ella” (Peirce, 1906, citado por Liszka, 1990, p. 17).
Otro elemento común de la acción autónoma de los signos y del enmarcar/transponer en clave aparece en la descripción de Goffman (1981) del “formato de producción de un enunciado”:
Obsérvese que en este caso uno trata no tanto con un cuerpo o una mente sino con una persona activa en alguna identidad social particular o rol, alguna capacidad especial como miembro de un grupo, cargo, categoría, relación, asociación o lo que sea, alguna fuente de autoidentificación basada socialmente. […] Hasta cierto punto, entonces, seleccionar la capacidad en la que vamos a estar activos es seleccionar (o intentar seleccionar) la capacidad en la que están presentes los destinatarios de nuestra acción (p. 145).
El término “capacidad” de Goffman puede entenderse como una disponibilidad (affordance) social que determina simultáneamente los signos de quien actúa y de su público. Este proceso se asemeja al análisis peirceano de la comunicación:
Los signos requieren al menos dos cuasi-mentes: un cuasi-enunciador y un cuasi-intérprete; y aunque estos dos están de acuerdo (es decir, son una mente) en el propio signo, no obstante deben ser distintos. En el Signo están, por así decirlo, soldados. Por consiguiente, no es meramente un hecho de la Psicología humana, sino una necesidad de la Lógica, que toda evolución lógica del pensamiento debe ser dialógica (CP 4.551).
Podemos leer “enunciador” e “intérprete” en la cita de Peirce.[4] La “capacidad” de manejar marcos en Goffman equivale al modo en que Peirce interpreta nuestra actividad como signos para navegar la semiosis. Se relaciona con lo que Scheff (2005) denomina la naturaleza “inevitablemente social” de la transposición de clave, que implica “lo que Goffman llamó el enfoque mutuo de la atención o consciencia mutua. Otros se han referido a este tipo de reciprocidad como intersubjetividad, consciencia compartida o sintonía” (p. 371). A eso se refiere Peirce cuando afirma que el enunciador y el intérprete están “soldados en el signo”, el proceso semiótico que nos convierte en la audiencia de determinado medio.
Conducta comunicacional en un canal de YouTube: la serie web Tiranos Temblad y su audiencia
Incluso la ocasión más trivial basta para que encontremos algo gracioso y divertido. Cuanto menos pretenciosa sea una ocasión social, mayor será su apertura a este tipo de humor.
Plessner, 1970
En Las ciudades invisibles, de Italo Calvino (1978), el viajero Marco Polo explica a un inquisitivo Gran Khan por qué en los detallados informes de sus expediciones él nunca menciona su propia ciudad. Su respuesta es desconcertante pero semióticamente exacta: el interpretante inmediato inicial que le permite interpretar otras ciudades procede de la suya: “Cada vez que describo una ciudad, estoy diciendo algo sobre Venecia. […] Para distinguir las cualidades de las demás ciudades, yo debo hablar de una primera ciudad que permanece implícita. Para mí es Venecia” (p. 86). Agustín Ferrando, el creador de Tiranos Temblad. Resumen Semanal de Acontecimientos Uruguayos, adopta la actitud contraria: como un obsesivo y monotemático curador, hurga en YouTube para acopiar una colección incongruente de videos amateur con un rasgo en común: todos remiten a Uruguay. La nación de Ferrando no “permanece implícita”. Sin embargo, a través de su curaduría, cada episodio de TT habla de muchas naciones y de personas extranjeras. No obstante la apariencia patriótica del criterio de selección, no hay una ideología nacionalista en TT.
Debo plantear una pregunta de difícil respuesta: ¿cuál es el género de TT? Esa duda suscita otra: ¿por qué TT atrae a cientos de miles de suscriptores/espectadores a su canal de YouTube? A pesar de numerosos cambios, pues al principio era “un resumen semanal de eventos uruguayos”, pero ahora es anual, la serie mantiene su popularidad. Una forma de definir TT es decir lo que no es: a) documental; b) corto etnográfico; c) diario de viaje de una sola nación; d) publicidad de Uruguay; e) colección de bloopers; f) resumen de noticias relevantes. Ciertamente no presenta los “acontecimientos” que anuncia su título; no se ocupa de lo que Dayan y Katz estudian en La historia en directo: La retransmisión televisiva de los acontecimientos (1992).
En la era de los medios sociales, Hogan (2010) sustituye la “performance” de Goffman en un escenario por las “asíncronas exhibiciones de artefactos”, que requieren el trabajo del “curador virtual que gestiona y redistribuye este contenido digital” (p. 377). En el caso de TT, cabría hablar de un artefacto de metaexhibición: la serie exhibe una versión transformada de lo que gente común, sin expectativa alguna de ser foco de interés fuera de un reducido círculo de amigos o familiares, subieron a un canal de YouTube. Desde 2012, A. Ferrando no ha dejado de escarbar en la vasta bóveda de videos de esa plataforma en procura de los que fueron filmados en Uruguay o que lo mencionan, los ha editado de un modo singular y divertido, ni irónico ni sarcástico, y ha compuesto un collage semanal, luego mensual y ahora anual como un episodio que él mismo narra.[5] Goffman (1981) usa el término jurídico ‘mandante’ (principal) de la enunciación para referirse a “alguien que cree personalmente en lo que se está diciendo y toma la posición implícita en las afirmaciones” (p. 167). El mandante de TT es un ser modesto, no nacionalista que se burla de sí mismo, que contempla el mundo de modo empático, sin juzgarlo, a tal punto que evoca una aceptación budista de todo lo que simplemente existe, y solo por ese hecho merece ser parte de cada montaje narrativo.
Para que el lector se haga una idea del contenido anárquico típico de TT, transcribo a continuación un fragmento de la edición y narración en off de Ferrando del Episodio #70 (una quincena de 2015):
dos hermanos leyeron un libro de dinosaurios; un perro soñó; una niña tejió con su abuela; una tía recitó (un poema de la escritora uruguaya) Juana de Ibarbourou; un grupo de quinceañeras enmascaradas bailó en Salto; un grupo de hombres transportó ladrillos.[6]
Este otro fragmento proviene de 2020.[7] Solo veinte segundos después de que la voz en off menciona con impasibilidad que “comenzó una pandemia”, al comentar las calles desiertas de la capital uruguaya, vemos a un niño que estornuda cuando camina por una pasarela para ingresar al aeropuerto, mientras la voz en off dice: “Simón estornudó”. El fragmento de esta ocasión banal viene con un subtítulo que es obra probable del adulto que filmó al niño y subió el video a YouTube: “Tu primer estornudo en Uruguay”. La repetición es una estrategia típica del humor: después de que el relator de TT anuncia este no-acontecimiento, escuchamos al autor original, animador y mandante, la persona responsable de la creación de esos signos audiovisuales, enunciar con orgullo la misma frase: “¡Tu primer estornudo en Uruguay!”.
La serie web encarna el “Paradigma del espectáculo y la performance” de Abercrombie & Longhurst (1998), que emergió porque “la distinción entre arte y vida cotidiana se disuelve y el foco de la performance se centra tanto en el ‘espectáculo’ como en el ‘texto’. Son las características de la performance para lo que llamaremos ‘audiencias difusas’” (p. 57). En el inicio de cada episodio, miembros del público habitual saludan eufóricos al curador: “¡Hola Tiranos Temblad!”. Como plantean Abercrombie & Longhurst (1998), “las personas son simultáneamente actores y miembros del público, consumidores culturales se convierten en productores culturales y viceversa” (p. 75).
A excepción de la pandemia, que sí constituye un acontecimiento, a cada video escarbado, editado y catalogado en secciones jocosas de TT como “Aprobado por un uruguayo” o “Crack del año” –un concurso cuyo caprichoso juez es el propio narrador– propongo llamarlo ‘normalema’. El fonema es la unidad mínima de sonido con significado; un normalema es la mínima secuencia filmada de una actividad cotidiana nimia, desdeñable para visitantes de YouTube. Algunas son recuerdos para familiares, otras son crónicas de actividades triviales, olvidables, el equivalente en video a una selfie con temática uruguaya. Cada escena banal no transformada es “el borde (rim) de los marcos, que nos informa qué clase de estatus posee la actividad en el mundo real” (Goffman, 1986, p. 82). A estos materiales de video transpuestos, el curador de TT les aplica la re-transposición de clave para convertirlos en piezas del collage idiosincrático con que construye cada episodio de la popular serie. Hay una gran diferencia entre el mandante original –en la secuencia de Simón estornudando, el familiar que filmó este recuerdo de su viaje– y el narrador de TT en ese rol discursivo, porque exhibe ese fragmento ante una vasta audiencia como una de muchas acciones insignificantes, y además como un contraste flagrante con la noticia de la pandemia. Lo que hace el relator es una especie de cita, en términos de Goffman (1986, p. 504), una “nueva versión narrativa” (retelling) o una “reiteración” (replaying), aunque no se trate de una “experiencia personal”, sino de escenas anodinas de actividad filmada que el narrador de TT encuentra cautivadoras, una vez que las edita y narra como parte de un conjunto risible de normalemas con una duración total de veinte minutos.
En la transcripción de los siguientes interpretantes dinámicos,[8] es decir, de efectos de sentido concretos que fueron suscitados por episodios de TT, conservé puntuación, tipografía, ortografía/gramática idiosincrática y neologismos:[9]
‒gracias Uruguay, sos un capo
‒Felices 10 años con resúmenes de la vida y mostrar lo grande que es este pais chiquito. Gracias!!!!
‒Sos un crack! Hacés que me sienta orgulloso de ser uruguayo🙂
‒URUGUAY ES EL MEJOR PAÍS.
Siiii! En mayúsculas. Porque lo estoy gritando!
¡URUGUAY PA’ TODO EL MUNDO!
‒Ya me tiré la primera lloradita de la mañana. Cómo extraño la tierra de mis padres. Te extraño, Uruguay.
‒El mejor canal del Uruguay!!!
Hasta las lágrimas… orgulloso de ser uruguayo y si no lo fuera… pagaría por serlo!
‒Siempre, todos los años, se me pianta un lagrimón. Gracias Tiranos!
‒Siiiiii gracias por el video!!!.. Antes de empezar a verlo, quería agradecerte por haber subido un nuevo video!!!.. Loco, hace falta esto!.. Quiero decir, el enfoque desde el que planteas las cosas, tan noble, sano, puro, tierno, sencillo.,al verlo te transforma en patriota!!. No hay que dejarse contaminar… Esto es lo que vale!
Comprobamos cómo la irrefutable falta de nacionalismo o de melancolía del mandante de TT no impide que los fans se manifiesten de modo inequívocamente chovinista o nostálgico: en los comentarios citados arriba hay abundantes interpretantes dinámicos que están completamente fuera del rango de significados posibles, del interpretante inmediato de los signos de esta serie, si nos atenemos a su estructura. La exaltación del propio país y las manifestaciones de nostalgia corren por cuenta de estos miembros del público. En casos como la última extensa muestra de agradecimiento, hay una mezcla de comprensión de la serie (ej. “noble, tierno, sencillo”) con un desmesurado patriotismo, un sentimiento del todo incompatible con la naturaleza reidera de TT.
Si reparamos en los comentarios embelesados que producen los episodios de TT, no hay duda sobre la condición “inevitablemente social” (Scheff, 2005) de la transposición de clave, de las laminaciones de los marcos primarios –“leer un libro”, “estornudar”, “quinceañeras bailaron”– cuya transformación por el curador en un episodio de TT en YouTube es celebrada como un feriado o una conquista deportiva nacional:
‒Gracias gracias Uruguay como no amarte si tenes al mejor embajador: Tiranos temblad
‒Por ley cuando tiranos temblad sube un video debe ser feriado no laborable
‒¡la felicidad de un nuevo video de Don Tiranos Temblad es equivalente a la copa del mundo ¡saludos desde Argentolandia!
‒Gracias por todo lo que nos das! Nos salvaste en la pandemia y nos seguís haciendo reír y emocionando con tus videos. Gracias vecino!
‒Todavía no lo vi y ya soy feliz
‒Te quiero, sin importar quien seas, gracias por marcar mi infancia con esos 10 minutos de tu programa, muchas gracias, espero que estés bien, tengas una linda vida y estés feliz, muchas gracias, cuidate:’333 te quiero señor uruguayo
Fragmentos de video y ciertas personas reaparecen en varios episodios, y sirven como insignia de la serie para fans de TT: un hombre que proclama solemne “¡Gracias YouTube por todo lo que nos das!”. Otra seña de identidad de este colectivo es la reiterada pregunta sobre la ausencia de una anciana conocida como “la Mamama”, cuyos exabruptos siempre al borde de la cólera son una secuencia favorita de la serie:
‒felices 10 años!!! estoy estupefactado!!!!
‒necesito saber si la mamama después de todos estos años está bien
‒La mammammaaaa!!!
‒Muchísimas gracias por otro vídeo más, siempre es una alegría encontrar uno nuevo y me lo he pasado en grande viéndolo. Sólo un detalle… ME FALTÓ LA MAMAMA!!!!!!!! En todo un año no hay ni un videíto? Está bien la mamama? Por favor, necesito saber!
‒Me encantó todo pero estoy estupefactada de que no haya video nuevo de la Mamama!!
En un episodio de años atrás, la “mamama” efectivamente dijo “estupefactada”, para decir ‘estupefacta’. Citar con regocijo el lapsus de la anciana es un modo eficaz, en sintonía con la modalidad reidera, ni sarcástica ni irónica de TT, de declarar su pertenencia a esta comunidad espectatorial. La siguiente intervención es atípica por su extensión y por la elocuente y acertada valoración de la serie expresada de modo elocuente, pero, como todos los demás tributos dirigidos al creador de la serie, no recibe respuesta alguna de su curador:
‒Gracias Agustín y compañía!!! Gracias por divertirnos siempre con la chance de dejarnos pensando que somos algo muy chiquito en el universo y que siempre hay belleza y alegría en tantas cosas simples que nos perdemos. Hola mundooooo!!!
En este interpretante dinámico observamos los tres tipos de interpretantes: emocional (sentimiento de gratitud, signos de exclamación), energético (elaboración del texto) y lógico (los símbolos/conceptos usados para traducir la experiencia del fan). Podemos usar este signo complejo para describir el interpretante inmediato de TT: el texto destaca la innegable falta de relevancia geopolítica del exiguo Uruguay –si se lo compara con sus vecinos Argentina y Brasil– y elogia la relevancia de lo irrelevante, de los normalemas, los bloques audiovisuales con los que se construye lo reidero en TT. Si no fuera por la cuidadosa edición del manojo de fragmentos de video relatados por Ferrando, las “cosas simples” se perderían, su “belleza y alegría” no serían disfrutadas justamente por tratarse de secuencias normales, totalmente comunes y por ende desprovistas del monto mínimo de narrabilidad.
Sin la estrategia semiótica de laminación que produce la transposición de escenas de estos videos, los originales no habrían sido siquiera notados, y menos aún disfrutados por la audiencia de TT. Ferrando es el inusual animador de TT; su rol es mostrarle al público cuál es el mejor modo de navegar por estos signos ya no más triviales. Un rasgo central de esta operación de curaduría/transposición es la inusitada, impávida voz del narrador, que lo vuelve una “figura” (Goffman 1981, p. 231) protagónica de la serie. Este rasgo estilístico es alabado incluso cuando hay un atisbo de escepticismo, como sucede en el primer comentario, que contrasta con la hipérbole del último, que incurre en un sacrilegio al comparar al creador de TT con la divinidad, en un país fervorosamente laico:
‒che pero algunas cosas son re comunes en otros lados… parecen especiales pero sólo por cómo las cuenta el narrador del canal. No será mucho [el elogio]?
‒Nada que me dé más paz que la voz de Agustin
‒Me fascina el relator , es único y original su voz y manera de relatar
‒Solo estoy aqui para escuchar la voz de otra semana en cartoon
‒Ya extrañaba esta voz siempre lo voy a recordar 😀
‒Veo todos tus videos, agradezco tu dedicacion a estos resumenes, pero no se si es el tono de tu voz, pero noto un tinte triston general. Vamo arriba, metele onda!!!
‒esa vos siempre me trae nostalgia 😀
‒Yo encontré este canal, porque quería ver quién estaba detrás de la voz del programa “Otra semana en Cartoon”, de CN. Recuerdo fue el día en el que el programa terminó, entonces me puse a buscar información sobre quién hacía la voz del programa, y llegué aquí, desde ese momento me he visto todas las ediciones de “Tiranos tembald”. Esta voz no sólo me alegró parte de la niñez, sino que también me ayuda a amar más mi paísUYUY 🇺🇾🇺🇾 ¡Un genio!
‒Sos Dios. Te amo con todo mi corazón, Uruguay es el mejor país entre otras cosas gracias a gente como vos, gracias por tanto, no te merecemos, no te vayas nunca. Gracias, gracias, gracias, 10/10 una vez más.
Las muestras de aprecio por la voz impertérrita del relator aquí citadas son una pequeña muestra de los cientos de elogios que aclaman el trabajo narrativo y curatorial de Ferrando en Otra Semana en Cartoon, un video introductor del menú de una semana de programas del canal de cable Cartoon Network (2015-2021). El título cita la frase inicial de cada episodio de TT: “Otra semana/año en Uruguay”. Estas intervenciones provienen de espectadores que “descubrieron” TT solo después de ser fans del único spin-off comercial de la obra no lucrativa de Ferrando. El extenso texto de quien cuenta haberlo descubierto en su otra creación reúne la fascinación con el tono humorístico del relato y el encendido patriotismo, que ilustra con un doble emoji de la bandera uruguaya. Este interpretante dinámico no pertenece al rango de interpretabilidad de la serie: nada de la ironía y reflexividad sobre la escasa relevancia del propio país ni del injustificado amor a la patria subsisten en esta ferviente declaración del afecto por el imaginado valor patriótico de la serie.
Para dilucidar la pregunta sobre el género de la serie web, elijo dos comentarios:
‒FELICITACIONES…EL ÚNICO INFORTIVO QUE VEO…gracias por compartirlo
‒Siiiiii gracias por el video!!!.. Antes de empezar a verlo, quería agradecerte por haber subido un nuevo video!!!.. Loco, hace falta esto!.. Quiero decir, el enfoque desde el que planteas las cosas, tan noble, sano, puro, tierno, sencillo.,al verlo te transforma en patriota!!. No hay que dejarse contaminar… Esto es lo que vale!..
Mientras que el primer interpretante dinámico hace caso omiso de la postura humorística explícita de este medio no informativo, el segundo exalta la poética de TT, pero finaliza con una expresión disonante de fervoroso nacionalismo ajeno a su interpretante inmediato. Ser audiencia es un elemento constitutivo de la condición humana, y como tal es una actividad siempre pasible de falibilismo, porque “nunca podemos esperar alcanzar mediante el razonamiento […] la certeza absoluta, la exactitud absoluta, la universalidad absoluta” (CP 1.141). No es preciso recaer en el dualismo reduccionista de la oposición pasivo/activo sobre el público de internet, cuando hay una explicación más potente: puede crearse una comunidad identitaria de la serie web TT a pesar de esas inevitables divergencias o equívocos interpretativos.
El enmarcar como el Interpretante Inmediato de las Audiencias Mediáticas
Como resultado de revisitar la semiótica peirceana y el análisis del marco de Goffman, surge una perspectiva teórica sociosemiótica que es útil para no quedar atrapados en la jaula de hierro dualista que concibe las audiencias de los medios como pasivas o activas. En lugar de ese enfoque reduccionista, hay una alternativa analítica realista y rigurosa. Cuando interactuamos con una creación mediática como la serie web TT, nos apoyamos en nuestra capacidad de utilizar marcos, a la hora de considerar los posibles efectos de significado de acuerdo con su composición, es decir, los interpretantes inmediatos de esos signos.
Nos volvemos parte de una audiencia mediática cuando nos embarcamos en la navegación del continuo lógico entre percepción e interpretación que exige esta clase de experiencia. Esto no significa que no haya interpretaciones erróneas – hay profusas pruebas en los comentarios antes citados del canal de YouTube de TT. Lo que esto significa es que, independientemente de lo (im)precisas o equivocadas que sean nuestras interpretaciones del proceso de enmarcar-transponer/semiosis que configura nuestra experiencia de los medios, si nos sumergimos en ellos, nuestra naturaleza material y humana pasa a un segundo plano, en la medida en que nos convertimos en ávidos exploradores del enmarcado/transposición y la semiosis en constante cambio, una característica inherente a todo artefacto mediático que reclame nuestra atención y en el que podemos enfrascarnos. El enfoque teórico de Peirce y Goffman parece restar importancia a los intérpretes, a las personas, pues acentúa la relevancia sistémica del proceso autónomo de la acción de los signos y del marco. Sin embargo, su abordaje analítico revela un aspecto crucial del proceso que nos hace humanos: nuestra capacidad para comprender y disfrutar del modo creativo, reidero, gozoso en que crecen los símbolos y, junto con ellos, el alcance de nuestra experiencia del mundo de la vida, de nuestras vidas como parte de la audiencia de los medios.
Bibliografía
Abercrombie, N. & Longhurst, B. (1998). Audiences. A Sociological Theory of Performance and Imagination. London: Sage.
Andacht, F. (2021). Una leve travesía semiótica por el humor, el “musement”, la revolución inesperada. ACTIO NOVA: Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (5), 206-226.
Andacht, F. (2018). The imagined community revisited through a mock-nationalistic YouTube web series. Digital Age in Semiotics & Communication, 1 (1): 35-50.
Calvino, I. (2021). Las ciudades invisibles. Madrid: Siruela.
De Tienne, A. (2015). The Flow of Time and the Flow of Signs: A Basis for Peirce’s Cosmosemiotics. The American Journal of Semiotics 31 (1-2), 29-53.
Goffman, E. (1981). Forms of talk. Philadelphia: Pennsylvania University Press.
Goffman, E. (1974/1986). Frame analysis. An essay on the organization of experience. Boston: Northeastern University Press.
Goffman, E. (1967). Interaction Ritual: Essays in Face-to-Face Behavior. New York: Pantheon Books.
Hogan, B. (2010). The Presentation of Self in the Age of Social Media: Distinguishing Performances and Exhibitions Online. Bulletin of Science, Technology & Society 30 (6), 377-386.
Liszka, J. J. (1990). Peirce’s interpretant. Transactions of the C.S. Peirce Society, 26 (1), 17-62.
Lunt, P. (2022). The reception of Goffman’s work in media studies. En M. Hviid Jacobsen and G. Smith (eds.). The Routledge International Handbook of Goffman studies (pp. 195-206). London & New York: Routledge.
Peirce, C.S. (1931-1958). The Collected Papers of C. S. Peirce. C. Hartshorne, P. Weiss & A. W. Burks (eds.). Cambridge, MA: Harvard University Press.
Persson, A. (2022). Frame analysis. En M. Hviid Jacobsen and G. Smith (eds.). The Routledge International Handbook of Goffman studies (pp. 119-130). London & New York: Routledge.
Plessner, H. (1970). Laughing and crying. A study of the limits of human behavior. Evanston: Northwestern University Press.
Ransdell, J. (1989). Teleology and the Autonomy of the Semiosis Process. Arisbe. The Peirce Gateway. https://arisbe.sitehost.iu.edu/menu/library/aboutcsp/ransdell/AUTONO MY.HTM.
Ransdell, J. (1986). Charles Sanders Peirce (1839-1914). Entry on Peirce in the Encyclopedic Dictionary of Semiotics (pp. 673-695) edited by Thomas Sebeok (with U. Eco). The Hague: Mouton de Gruyter.
Scheff, T. (2005) The Structure of Context: Deciphering Frame Analysis. Sociological Theory. 23 (4), pp. 368-385.
- Según la convención, las citas de Peirce que provienen de The Collected Papers of C. S. Peirce (1931-1958) remiten al volumen y al párrafo: x. xxx.↵
- “El juicio perceptual como un signo genera cadenas de interpretantes, la primera clase de los cuales se llama ‘interpretantes inmediatos’” (de Tienne, 2015, p. 37).↵
- Hay una descripción similar de la acción física/diádica en contraste con la operación de sucesivas transposiciones en clave (keying) en la descripción de Goffman (1986) de “un acto instrumental no transformado” (p. 157).↵
- El uso que Peirce hace del prefijo ‘cuasi’ se relaciona con un significado más amplio, no antropocéntrico de la semiosis. La cuasi-mente opera no solo en el reino animal, sino también en el mundo orgánico.↵
- Para otros análisis de esta serie web, véase Andacht (2021; 2018).↵
- https://www.youtube.com/ watch?v=riU7JzkQhAc.↵
- https://www.youtube.com/watch?v=bXO3qD-3qvU.↵
- En estos comentarios, hay tres tipos de interpretantes dinámicos: i) emocional, “el primer efecto significante propio del signo (que) puede equivaler a no mucho más que el sentimiento de reconocimiento” (CP 5.475); ii) energético, que “implica un esfuerzo” (CP 5.476); iii) lógico, un signo “de tipo intelectual” (id.), a saber, un concepto. Encontramos el efecto emocional: alegría, gratitud y admiración; el acto material de producir signos verbales e icónicos en este canal de YouTube, y el significado genérico de la serie web para sus fans.↵
- Estos comentarios del canal de YouTube de TT fueron hechos sobre episodios de 2012, 2021 y 2022.↵







