Análisis del segmento radiofónico
Fútbol o Muerte
Juan Alfonso Samaja
El foco de esta investigación estará puesto no en la risa, sino en el hacer reír. Es esta una distinción importante, pues obliga a considerar el mecanismo del proceso reidero, y no solo el producto que lo distingue. Alguien hace reír a otro, o bien por medio de una estimulación nerviosa (cosquillas), o bien por medio de procedimientos narrativos.[1] Esto último supone un particular desdoblamiento entre sujeto y objeto de la risa: para que otro experimente en sí mismo la risa, el productor de lo reidero debe conseguir que el destinatario ría de otro (del propio productor, o de un tercero ausente) o favorecer un escenario donde aquel se permita reír de sí mismo como otro; en el primer caso, estimulamos la reacción cómica, en el segundo una reacción humorística.[2] En cualquiera de los dos registros, el proceso del hacer reír requiere la constitución de una comunidad de valores e intereses, que funda lo que podemos denominar la idealidad del valor, y, al mismo tiempo la presencia de un agente que asume la realidad del valor, es decir, el excluido.[3] En el caso de lo cómico, se trata de un agente que desde fuera pretende incluirse ignorando los valores de inclusión de esa comunidad: el Yo [en nombre de la comunidad que tiene con el Tú] hace reír al otro, señalando la distancia que hay entre el requerimiento del valor y la realidad de los valores que encarna el tercero. En el caso de lo humorístico, la distancia entre idealidad y realidad se da al interior de la comunidad; entre la imagen que el Yo/Nosotros quisiera proyectar, y la autoconciencia de su realidad inferior respecto de ese valor que postula. Ahora bien, es importante advertir que en ambos tipos de registro es fundamental postular un valor, una comunidad que lo sostiene, y un excluido de ese valor, alguien que cae de la idealidad por medio de alguna forma de degradación reidera.[4]
1. Ontología y epistemología de lo reidero
El fundamento cómico-humorístico de lo social
Lo reidero es una experiencia de lo colectivo, de lo profundamente social, y en este sentido, resulta afortunada la expresión de Fraticelli (2023), cuando afirma: “Quien no atienda a lo reidero podrá tener una compleja teoría de lo social, pero de una sociedad que no existe” (p. 29). Se trata, sin embargo, de una afirmación provocadora en la cual, como sucede en toda provocación, algo hay de verdad, pero también algo de exageración; pues no se enuncia solo que lo reidero canalice determinados contenidos, sino que lo vehiculizado por este registro no se expresaría de ningún otro modo. Si bien esto último puede ser discutible (pues, así expresada, la afirmación pareciera implicar una perspectiva conjuntista de la sociedad),[5] estamos convencidos, en cambio, de que lo social encuentra en lo reidero mecanismos estratégicos para la conformación de los colectivos por medio de una dialéctica entre identidad y diferenciación. Pero este pronunciamiento supone una decisión metodológica inevitable: distinguir la reacción fisiológica de la risa gestual, de la semiosis de la risa social, protagonizada por el colectivo humano.[6]
Ridere humanum est
Investigaciones recientes en neurobiología proponen una continuidad de emociones entre mamíferos no-humanos y humanos, fundada en la identidad estructural de los procesos subcorticales alojados en el cerebro, como vienen sosteniendo, entre otros, autores como Pankseep y Burgdorf (2003). Pero que la risa, como expresión de una emoción placentera,[7] esté materialmente asociada a dichos procesos subcorticales no significa que dependa exclusivamente de ellos; aun si su origen se encontrara asociado a aquellos niveles fisiológicos, la risa podría quedar resignificada por los procesos sociales y simbólicos, propios de lo humano. Por lo tanto, la risa humana dependería de este segundo nivel, y no solo del primero.[8]
La validez conceptual de aplicar una misma noción (risa) a emociones registradas en sujetos de diverso nivel de complejidad es una decisión evidentemente polémica que ha encontrado varios detractores; pero aun si fuera aceptable presuponer cierta continuidad entre el orden fisiológico y el orden social de la risa humana, debieran reconocerse diferencias constitutivas y constituyentes de la dimensión cultural, que no se hallan en el nivel más simple, como los mismos Pankseep y Burgdorf (2003) parecen admitir en el texto citado (p. 536).
Dos diferencias fundantes deben considerarse entre ambos universos: 1) la risa fisiológica es una conducta biológicamente disponible que no se aprende, se descubre en la dimensión individual ante ciertos estímulos mecánicos, mientras que la risa social se aprende, circula y se practica en, por y para la vida en comunidad; 2) la risa de lo colectivo está sometida a una evaluación moral y ética que la risa fisiológica desconoce. De hecho, lo que Pankseep y Burgdorf (2003) denominan risa (reacción epidérmica frente a un estímulo) se habilita –como ellos mismos reconocen‒ únicamente en el marco de un aislamiento social del sujeto experimentado respecto de su grupo (p. 539).
La semiosis humana de lo reidero no solo se amplía debido a la interacción, sino que la circulación de lo reidero es lo que define su carácter de valor de cambio como conducta semiótica. Esta identificación de lo reidero como experiencia compartida expresa de modo eminente la necesidad de participar del grupo que establece la distinción y, por lo tanto, obliga al individuo a hacerse una representación del colectivo y de sus valores.
Pero esto último lleva a un punto crucial dentro de la semiosis de lo reidero, a saber: la necesidad de obrar de modo cualificado al interior del colectivo; esto significa que para participar de la experiencia reidera humana hay que atravesar un proceso cualificatorio, donde el individuo adquiere representaciones y presupuestos que definen su pertenencia al grupo. Esto implicaría que la risa humana no depende solo de unas condiciones epistémicas (que permitirían identificar una situación como risible), sino también de unas condiciones ético-jurídicas, que sancionan o consagran los acontecimientos reideros, de modo que se establece de antemano el dominio de validez de tales prácticas. Y es, precisamente, esta capacidad de representarse teleológicamente la eticidad lo que sería propio de la condición humana (De Waal, 2014). Esto último obliga a considerar la cuestión del valor representado y la comunidad que lo sostiene como un aspecto fundamental de la semiosis reidera.
Colectivo identitario, comunidad, valores
En los últimos años se ha ido instalando la categoría de colectivo como clase o conjunto de actores sociales,[9] noción que surge de una dialéctica entre producción y reconocimiento. El colectivo ofrece un marco semiótico identitario, de manera que constituye en sí mismo un principio de clasificación tanto de las individualidades como de sus prácticas al interior de esos grupos. Como toda categorización, no se trata únicamente de alojar un elemento dentro de un conjunto, sino de semiotizarlo dentro de ese marco, y poder relacionarse con esa singularidad en calidad de caso de una realidad organizada-organizante. Al clasificar la comunidad ciertas realidades en categorías, la comunidad define sus modos legítimos de interacción. En el caso de lo reidero, al categorizar un fenómeno discursivo como “gracioso”, “hilarante”, “humorístico”, “cómico”, se predispone al intérprete a poner en acto interpretantes reideros para organizar el reconocimiento discursivo de los materiales que enfrenta, así como la instancia metaenunciativa lo invita a asumir una actitud reidera, y a morigerar su mecanismo reactivo, que bajo otras condiciones metaenunciativas podrían llevarlo a la indignación, la ofensa o la depresión.
En la propuesta veroniana el colectivo parece desenvolverse como sistema autopoiético, y en este sentido es equivalente a la categoría de comunidad, operando como un interpretante entre el sujeto y sus interacciones (Fraticelli, 2024). Pero esta mediación es siempre una trans-acción problemática (Samaja, 2023) entre la parte y el todo. El sujeto humano es bifronte, signado por una tensión entre el ser y el haber: es y al mismo tiempo dispone de un cuerpo (Plessner, 1960); no solo actúa la posesión de la corporeidad, tiene la representación de su posesión, y el carácter de propietario de esa propiedad que es su cuerpo. Pero la tensión del humano no existe solo con relación a esa comunidad con su cuerpo, sino con todas las formas de comunidad que él integra, y que a él lo definen: es una comunidad cultural y tiene la pertenencia [está en] la comunidad; es el Estado político y tiene la pertenencia [está] en la polis; es una sociedad civil y tiene la pertenencia [está] en la sociedad civil (es parte de ella y de ella se siente parte).[10] Esta dualidad no se da únicamente entre el ser y el tener, sino también respecto de un tercer término que instituye en el tiempo el vínculo de tenencia: el deber (de sus miembros respecto de los valores que la comunidad sostiene), pues pertenecer a un colectivo implica incluirse en su mundo de valores; la participación es una operación clasificatoria del colectivo en relación con el integrante (aceptación), como auto-clasificatoria, del integrante en relación con su grupo (inclusión).[11]
2. Lo reidero institucional como violencia organizada
Del reñidero a lo reidero
Lo reidero ha sido asociado históricamente con la agresión, de allí que su puesta en práctica haya requerido siempre un emplazamiento espacial o temporal, así como ciertas configuraciones formales de su contenido. No es casual que, en la crisis contemporánea de las instituciones tradicionales, las formas habitualmente “inofensivas” (naturalizadas) de lo reidero se hallen hoy bajo el escrutinio ético y moral de la corrección política, debiendo descentrarse de la universalidad de la sociedad civil, y de la risa pública, para recentrarse en la esfera de la risa privada[12] e idiosincrática de los colectivos identitarios, donde cada ocurrencia produce su propio dominio de validez.
Como trataremos de mostrar, lo reidero y la violencia no son separables, la violencia no es un elemento espurio que deforma una experiencia reidera idealizada; lo reidero es la violencia misma bajo una configuración simbólica asimilable por el colectivo social.
Modalidades preventivas y curativas: un modelo para el análisis de lo reidero
Girard (1998) concibe lo sagrado como aquello que necesita de un orden; sin lo cual no puede el individuo entrar en contacto, sino a condición de poner en riesgo todo lo valioso; es, para este autor, la violencia misma. Puesto que la violencia es invariante a la vida y no es posible evitar su contenido, lo único que puede hacerse es evitar que se manifieste de forma destructiva, es decir, no entrar en contacto con lo sagrado sin las debidas precauciones.
Girard (1998) identifica 2 modalidades de organización: 1) las medidas preventivas de las sociedades preestatales, y 2) las medidas curativas de los Estados modernos. Sobre ellas establece dos diferencias fundamentales en relación con la temporalidad y la dirección de la violencia: a) las primeras se ejercen anticipadamente organizando una violencia ritual y controlada para prevenir una violencia temida mayor, mientras que la segunda es reactiva, ejerce la violencia frente al hecho consumado; b) en las primeras se ejercen la violencia sobre una víctima de recambio (o chivo expiatorio), mostrando una resistencia tenaz a ejercer la violencia sobre el propio agresor, las segundas no tienen pruritos en ejercer el castigo sobre el mismo agresor.
Es significativo que en la modalidad preventiva, cuando se trata de víctimas humanas, estas o bien son consideradas extrañas al grupo,[13] y por esa misma ajenidad se las selecciona (se busca afuera un chivo expiatorio para preservar a la comunidad de la violencia latente), o bien son miembros de la comunidad; en este último caso, el grupo toma la decisión de autoagredirse, renunciando a uno de sus miembros, para evitar que, desde afuera, se ponga en funcionamiento una represalia mayor contra la comunidad entera (Girard, 1998).
Ahora bien, admitir la eficacia del sistema judicial moderno, centrado en la figura del culpable material, no significa que en las sociedades estatales el orden social dependa únicamente de medidas curativas, y que las precauciones rituales no desempeñen ningún rol en la cultura o la sociedad. Orientadas a las mediaciones preventivas que contienen la violencia en los marcos de lo socialmente aceptable, los mecanismos de precaución siguen teniendo una realidad incontestable en los rituales de la sociedad contemporánea. Nuestra tesis principal será que en los niveles metacomunicativos lo reidero constituye una modalidad eminentemente preventiva de la violencia, mientras que en los niveles enunciativos pueden manifestarse ambas modalidades con las mismas dos figuraciones que Girard describe: ejercicio de la violencia hacia un individuo exterior, con preservación del grupo (equivalente al régimen cómico); y ejercicio de una violencia anticipada del grupo a uno de sus miembros (equivalente al régimen humorístico).
3. Análisis de un colectivo identitario reidero y de sus mecanismos de organización de la violencia: el segmento radiofónico Fútbol o Muerte
Es un sketch que legaliza poder decir cualquier cosa. […] el sketch tiene eso, no tiene límites.
Wainraich, 2022
Se tomará como caso de análisis el sketch Fútbol o Muerte (FoM), segmento dentro del programa de radio Vuelta y Media, cuyo desarrollo como producto implicó la constitución de un complejo sistema de reconocimiento y la consolidación simultánea de un colectivo mediático reidero. El objeto resulta relevante 1) por su eficiente y autoconsciente marco ficcional en producción para contener los mecanismos de violencia que se ponen en circulación; 2) por sus particulares condiciones de reconocimiento, que no solo llevaron a un incremento cuantitativo del colectivo asumido, sino a una complejidad creciente de los emplazamientos que hacen del sketch un producto transmediático.
Se iniciará el análisis con una descripción sinóptica del tema, de los personajes y de sus intérpretes, pasando luego a comentar algunas precisiones terminológicas sobre las tipologías de colectivo social que se operan en el producto y justificando el carácter “reidero” a partir de sus indicadores correspondientes. A partir de allí se pasará a la descripción analítica del segmento comentando los 2 emplazamientos por los que ha atravesado y luego desarrollando 6 episodios que constituyen el punto más alto de lo reidero. Hacia el final, se concluirá el análisis explicitando las modificaciones en las condiciones de reconocimiento que protagonizó el producto tanto en el nivel diegético como mediático.
Tema de la parodia, personajes e intérpretes
Fútbol o Muerte caricaturiza al colectivo futbolero en general (caracterizado como xenófobo, misógino, exitista y violento) y a los programas de fútbol, en particular (ridiculizados por su pseudo-profundidad), desarrollando dos universos reideros entrelazados: aquel donde los enunciadores mediáticos se burlan de los comentadores de fútbol, en particular, y aquel otro que se funda en una caricatura sobre los mecanismos de la violencia del colectivo futbolero, en general. Creado por Sebastián Wainraich, el sketch presenta actualmente cuatro personajes: Héctor Di Payaso, Virginio Ernesto “El Feo” Larramendi, Roberto Ariel “El Tano” Caprese y “La piba”; interpretados, en el orden expuesto, por Sebastián Wainraich, Pablo Fábregas, Güido Corallo y Julieta Pink. Tuvo su origen en 2018 en Radio Metro, pero desde 2021 se transmite desde Urbana Play.
El fenómeno ha ido creciendo desde el formato radiofónico, pasando luego al streaming, vía, hasta devenir, finalmente, hecho teatral (primero, como segmento dependiente en el marco de la transmisión radiofónica del programa Vuelta y Media desde el Teatro Ópera en 2023; luego como espectáculo autónomo en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, y en el Teatro Broadway en Rosario en 2024). Por lo tanto, la emancipación que conquista FoM respecto del programa de origen resulta significativa, no solo por la trascendencia que cobra el producto en cuanto a su circulación, sino porque se consolida el colectivo de identificación, que queda asociado como público mediático que sigue específicamente a FoM, y se diferencia del público genérico del programa de radio Vuelta y media.
Un dato de interés es que el segmento no es consciente de su emplazamiento real dentro del programa radiofónico que lo aloja, sino que se asume como un “programa” principal e independiente.[14] Y sus intérpretes, conductores del programa radiofónico, por fuera del segmento hablan de estos personajes en tercera persona sin romper la cuarta pared ni desde el segmento hacia el programa ni desde el programa respecto del segmento.
Precisiones terminológicas para el abordaje específico de FoM
Distinguiremos tres categorías: colectivo-referente (CR: definido por el nivel metaenunciativo), colectivo enunciado (CE: referido en producción) y colectivo mediático (CM: asumido en reconocimiento). El primero está constituido por hinchas de fútbol y periodistas que el marco metaenunciativo considera risibles (el referente reidero); el segundo, por un público-signo representado o enunciado, por medio de audio (mensajes de oyentes) o representantes en vivo (presencia de público participante); el tercero es un grupo extradiegético que se identifica, no solo con “lo futbolero” como temática, sino con la “sátira a lo futbolístico”.
El colectivo mediático (CM) requiere de una doble identificación: reconocerse en la referencia (primer nivel), pero, además, identificarse con un colectivo que disfruta de reírse de sí mismo y de ser tomado como objeto de comicidad (segundo nivel). Esto último implica aceptar el juego reidero y la capacidad de abstraerse de los valores absolutos del fútbol para protagonizar una reflexión cómico-humorística cuya función es doble y aparentemente contradictoria: abrazar sus miserias, pero teniendo la capacidad de reírse con ella y de ella.
No debe confundirse, por lo tanto, al colectivo-referencia (objeto risible de la ridiculización) con el colectivo mediático; mientras que el primero no necesita aceptar el contrato de lectura para existir socialmente (Verón, 2004), el segundo únicamente adquiere entidad enunciativa desde el momento en que acepta la caricatura y la agresión reidera, identificándose con el espíritu humorístico que el contrato de lectura de FoM propone, ya que al aceptar la parodia y entender que el juego consiste en reírse de sí mismo, el colectivo demuestra su sentido del humor y asume un sentido de pertenencia e identificación. Mientras que el primero es un colectivo social (Fernández, 2008), el segundo es diegético y el tercero es mediático reidero.
Indicadores del emplazamiento reidero de FoM
Independientemente de los discursos alrededor del “programa”, donde se hace referencia a su carácter cómico-humorístico,[15] el carácter reidero del sketch se explicita ya desde el inicio por una serie de indicadores regulares que se reiteran de una emisión a la siguiente: 1) las premisas de batalla de la presentación, que, en su carácter extremo rozan el absurdo (“Un gol es un hijo”, “Un gol es un coito”, “Desear que se caiga el avión en alguna circunstancia es de buena persona”, “La violencia es subjetiva, la paz es para cagones”, “Me decís ‘sexo’, digo ‘pelota’”); 2) las extravagantes publicidades que patrocinan el “programa” (“¿Tu pareja ronca? Salvá tu vínculo con cinta de embalar… y adiós sonido de oso ofuscado. Ahora del color de tus amores; encintale la trucha, y a seguir soñando”); 3) lo irrisorio del nombre del conductor, que además de incluir la designación “payaso” en su apellido, las siglas de los tres nombres conforman hdp, que en Argentina se usa como abreviación de “hijo de puta”; 4) las combinaciones extravagantes de sus vestimentas, incluido un carácter excesivamente enunciado de las pelucas; 5) la inadecuación misma de los periodistas, que resulta, entre otras cosas, de las irrisorias credenciales que ostentan (Premio Santa Clara de Asis de 1982-3,[16] Premios Héctor Di Payaso, que organizan, disputan y ganan ellos mismos; pretender ser un jugador profesional por haber pisado una cancha pocos minutos en el ignoto Club Villa Dálmine de Campana); y 6) una serie de tópicos frecuentes a contracorriente, que pueden agruparse en dos grandes clases: a) la tópica futbolera y b) la tópica discriminatoria.
Cuadro 1. Tópicos frecuentes
Tópica futbolera | Tópica discriminatoria |
[Previo al campeonato del 2022] El fracaso de Messi y las dudas sobre si se lo debe convocar al mundial. Gallardo sobreestimado [por no ganar la mundial de clubes] Jugadores actuales [preocupados por la estética personal, y el dinero… pollerudos], vs. los de antes. Ganar por penales, no es ganar. El mundial del 2022 se lo regalaron a Argentina. La duración de la carrera futbolística de El Feo. Tano, campeón del mundo.
| Los varones son proveedores, las mujeres criadoras. Los varones que cocinan son putos. Bulling al Tano por su hijo homosexual. Fútbol, mujer y lesbianismo. A las mujeres hay que “cuidarlas” [no hay que dejarlas estudiar o trabajar, porque “te” la cogen]. Comentarios cosificadores hacia las mujeres. La mujer no sabe administrar dinero. La mujer no tiene amigas. La mujer está para criar a los hijos y cocinarle al marido. La mujer es una propiedad del varón y el adorno más hermoso que puso Dios en el mundo. La preferencia por el hijo varón. A la esposa se la respeta [el sexo se hace “afuera”]. Las mujeres que no se casan o se divorcian son trolas o comunistas. El complejo edípico de HDP. El debut sexual de HDP con la misma prostituta que hizo debutar a su abuelo y a su papá. |
Dos emplazamientos enunciativos del segmento
El segmento protagonizó cambios sustantivos en el pasaje desde Radio Metro a Urbana Play, tanto en producción como en reconocimiento: en cuanto a los primeros, mencionaremos dos que han sido determinantes tanto en la estrategia reidera como en la distribución de las funciones narrativas: a) la modulación actitudinal de “La Piba”; desde la sumisión al empoderamiento; y b) el reemplazo de Brian (hijo del conductor) por el Tano Caprese.
a. La Piba: entre la sumisión y el empoderamiento
La estructura del programa establece desde el principio una serie de diferencias entre los periodistas “varones” y la locutora “mujer”: a) ella carece de un apelativo singularizante equivalente al de sus compañeros varones (Tano, Feo), siendo mencionada solo en su carácter genérico, que la hace una más del montón (La Piba); b) nunca vemos su rostro en el programa; hay una intención explícita de ocultar su imagen (en la versión original era solo una voz en off; en las versiones de streaming, cuando la cámara la enfoca, aparece siempre blureada);[17] c) ella es excluida de la comunidad que forman los varones: el trato que ellos tienen hacia la locutora oscila entre la infantilización[18] y la cosificación sexual, sin punto intermedio; d) es el único personaje que manifiesta un cambio en su caracterización: desde la sumisión y aceptación silenciosa de todos los improperios, a un empoderamiento y diferenciación respecto de los valores retrógrados que los protagonistas masculinos enuncian. Véase el cuadro comparativo entre el período 2018 (correspondiente a la etapa de Radio Metro) y el de 2023/2024 (en Urbana Play).
Cuadro 2. Empoderamiento de La Piba
2018 | 2021 |
HDP: “El número 1 decí, piba. HDP: No te lo tengo que decir más. Presentame de nuevo. LP: Con uds… el número 1: HDP. HDP: Ahí va. Deci, “un padre para mí” LP: [evidentemente incómoda] Un padre, para mí. HDP: …o “un papito”. ¡Ja, Ja, Ja, Ja! EFL: Qué hijodepu… (17/02) LP: lo leí, lo leí mal. Disculpame, Héctor. EFL: ¿Cómo? ¿Lo tutea? LP: Discúlpeme, discúlpeme. LP: Discúlpeme. Estoy orgullosa de trabajar con ud. (22/02) | De mi vida privada te pedí, por favor, que no me pregunten (…) Héctor, Héctor, eso es lo que habíamos hablado que me gustaría que no pase nunca más. (13/4) HDP: No me corrijas más, piba. ¿Yo voy a la cocina y te digo cómo cocinar? No. Entonces hagamos un show de periodismo, vos hacé lo tuyo. LP: No, no me podés decir eso. (24/5/2021) |
2023 | 2024 |
LP: Es una vergüenza. (20/3)
HDP: ¿Juega “Gamboa” hoy piba? Ja, ja, ja LP: No quiero que opinen de mi cuerpo, ni que me dirijan la palabra. (…) Es mi trabajo, y por última vez. Hoy es mi último día. (31/7) LP: Hoy es mi último programa, solamente digo anuncios…… comerciales… ya estoy en linkedin (…) Presenten bien a los invitados, que me dan vergüenza. (7/8) ¡Terminen este programa hediondo que hacen, por el amor de Dios! (31/10) | HDP: ¿Hacemo la vueltita? LP: ¡No, no! HDP: ¿Hacemo la vueltita? LP: ¡No, Héctor! ¡No, no! (…) Es una vergüenza. (…) Ay, Dios santo y la virgen (…) No, no, no. No está bien. (…) Ay, es una vergüenza. Alejandra, yo te quiero pedir disculpas en nombre de toda la producción, porque a mí, como verás, no me aclaran el foco. Acá a las mujeres se las toma como objeto. (18/3) |
b. De Brian Di Payaso al Tano Caprese: de la comedia de situación a la homofobia
Brian es el hijo varón de HDP, y su principal característica era su ineptitud para las encomiendas periodísticas.[19] La sustitución del hijo de HDP por el hijo del Tano resulta clave para el desenvolvimiento de la segunda etapa, donde se pasa de una estrategia centrada en los equívocos a un discurso homofóbico regular, pues aparece Gianlucca, hijo gay del TC. Esto lleva a un aumento notable de los comentarios sobre la condición homosexual masculina, que en la primera etapa aparecían más bien como un elemento secundario.
El umbral de lo reidero en FoM: de la estructura al desborde
En lo que sigue del trabajo nos abocaremos a un conjunto de situaciones que, aunque dialogan con el aspecto regular y estructurado de los tópicos frecuentes, se presentan como derrapes o situaciones imprevistas. Estos casos presentan 3 rasgos comunes: 1) surgen de manera espontánea en el marco de los tópicos frecuentes, 2) sus pronunciamientos se presentan como transgresión respecto del umbral de lo decible, 3) producen momentos de risas descontroladas en sus propios intérpretes. El motivo que justifica esta decisión es bastante elemental: estas situaciones son las que producen el mayor quantum de hilaridad tanto para el público, como para sus propios intérpretes.
Derrapes de violencia e imputaciones reideras
Cuadro 3. Casos de derrapes transgresivos
Violencia sexual | Cosificación | Homofobia |
1 HDP: Tanito, vos perdías un partido (las pocas veces que tocó perder) ¿qué esperabas, que la gente te felicite o te putee? TC: Bueno, a nosotros nos pasó. Tuvimos una campaña muy muy muy decadente. HDP: Me acuerdo. TC: Año 89. HDP: ¿Y? TC: Salimo últimos. HDP:¿Y? TC: No descendimo en ese momento, porque era otra cosa: los descensos se negociaban… EFL: ¡Nomehablé! TC: Pero a mí, vino la “Barra” y me cogió a mi mujer. (Wainraich y la productora se tientan por el comentario improvisado) TC: ¿Y qué te voy a decir? EFL: Eran otros tiempos TC: ¿Y qué te voy a decir, si veníamos perdiendo todos los partidos? HDP: Y sí… | 2 HDP: ¿Estás de novia, Maglietti? AM: Sí. HDP: Uuuuh. ¡La envidia! TC: Mirá vo. HDP: Se la beso a ése. [M.W. Se tienta ante su propio comentario] LP: Ay, Dios santo y la virgen. [18/3/2024] 3 HDP: ¿Qué era levantar la copa del mundo, Tano? TC: Levantar la copa del mundo es como que te chupen la pija dos horas. EFL: Ma bien! No me hablé… ma bien! LP: No se puede decir… TC: ¡Olvidate! LP: No se puede decir “pija”, Héctor. Héctor… [24/5/2021] 4 HDP: Yo tengo nena, y la verdad es que la terminás queriendo. No es tu nene… | 5 HDP: Algo que le querés decir a tu pibe o a tu piba. TC: a mi pibe, porque a mi piba no tengo nada para decirle… porque creo que debe estar cocinando, preparando los platos. A mi pibe le quiero decir que… me gustaría que juegue de 3. HDP: Uhh. EFL: Está difícil, eh. HDP: Está difícil. TC: Me gustaría que juegue de 3. (Se quiebra y sus compañeros lo abrazan) ¿Por qué tenés que “cocinar”, la concha de tu madre? HDP: Te salió ditinto, qué vas a hacer, Tanito. Te salió ditinto. TC: No estoy llorando de puto. HDP: No, no. Él llora de puto, vos no. HDP: Tanito, pero qué se yo… tal vez algún día… le da vuelta, andá a saber. EFL: De ahí no se vuelve. HDP: ¿Ya no se vuelve, no? |
TC: ¿Qué te voy a decir? HDP: “Cogétela” TC: Y sí, qué le voy a decir, eh, eh… son cosas que… el fúlbo es tremendo HDP: Es el fúlbo… y si no lo entendés, sos un cagón. TC: Tenían razón… ella quiso… ella tenía razón. HDP: ¿Y vos después de eso, volviste a perder? No volviste a perder, porque aprendiste la lección. [15/8/2022] | HDP:…y… cuando empezó a cocinar. | TC: Es muy puto. TC: Es muy puto. HDP/EFL: [Se tientan] HDP: Piba… es un momento muy difícil para nosotros este, piba. LP: Es una vergüenza que estén al aire. HDP: La verdad que sí. LP: Es verdaderamente una vergüenza que estén al aire, que tengan auspicios, que tengan seguidores por Youtube. Son una vergüenza al aire. HDP: Vos cada vez estás más buena, piba. [31/10/2023] 6 NG: Es raro que Boca haya llegado a la final de la Libertadores sin haber ganado un partido, pero no importa. EFL: ¿Sentís el gusto de la pija de Boca? NG: ¿Qué dice, señor? LP: ¡Eh!, ¡Eey! ¡¡Ey!! ¡¡E…Y!! Lo mejor que puede pasar es que levanten este programa. HDP: Tenés la amarilla, esto es amarilla. TC: Yo creo que hoy juega metáfora. Es una metáfora. LP: Pero esto no puede pasar. Esto no puede pasar. [9/10/2023] |
Estas situaciones representan temáticamente la tendencia general que recorre el sketch desde 2021 a 2024: el incremento de comentarios homofóbicos, sexualmente cosificadores y misóginos. Cada uno de los episodios presenta dos momentos: la transgresión reidera donde el derrape se manifiesta, y la restitución sancionadora que puntúa el umbral de lo decible.
Componentes de la transgresión reidera
El primer caso (15/8/2022) condensa varios tópicos tabúes; naturalización de la violencia sexual en el fútbol, mención de expresiones obscenas, aceptación de la cosificación del cuerpo de la mujer como dispositivo de dominio de lo masculino y del dominio de un varón sobre otro varón. El personaje no solo comenta que “la barra brava” (denominada en singular, como una entidad unificada) abusó sexualmente de la esposa (un hecho de violencia que padece física y emocionalmente la mujer), sino que lo expresa como algo que le sucede a él (“me cogió a mi mujer”).[20] El personaje justifica, además, el obrar criminal y brutal de la barra brava, como una consecuencia, enfatizando la función positiva de la barbarie, pues por medio de este acontecimiento traumático él aprendió la lección, y ya no volvió a perder.
Los casos segundo, tercero y cuarto pertenecen a la tópica de la cosificación de la mujer, que es una característica reiterativa del programa. Generalmente se expresa en dos modalidades: reducción de la mujer a un cuerpo-objeto, disponible para el uso del varón heterosexual, o limitada a un rol social estereotipado por su condición de género (cocinar, limpiar la casa, criar hijos). Resulta sintomática la distinción que establece el conductor entre dos tipos excluyentes de mujer: la puta y la madre/esposa; mientras que con la primera el varón puede liberar todas sus inclinaciones, alejadas del acto higiénico de la procreación, a la segunda, en cambio, hay que “respetarla”.
Finalmente, los casos quinto y sexto están vinculados a los comentarios homofóbicos. El tópico de la homofobia es una de las tendencias centrales, y una de las formas características de la degradación masculina para los periodistas.[21] Estos comentarios no tematizan necesariamente la preferencia sexual, sino problemas de clasificación para el varón heterosexual vinculados a la distribución social de tareas.[22] Solo en el caso de Gianlucca, estas referencias están directamente asociadas a la preferencia.
Componentes para la restitución
Estos momentos de derrape tienen siempre un correlato de indignación por parte de otros personajes, quienes establecen la condición límite de lo decible, por la cual se instituyen los signos de pertenencia de las respectivas comunidades enfrentadas: la ofensora vs. la ofendida. Esta articulación derrape/indignación resulta clave, pues revela la condición imputada y semiótica del hecho discursivo. En el segundo emplazamiento, este rol recae en la locutora.[23] Desde la situación 2 a la 6, es ella quien se encarga de puntualizar el exabrupto: o bien por medio de una mera indicación, manifestando vergüenza ajena, enojo o, incluso, insultando.
Cuadro 4. Componentes para la restitución
Indicación de regla | Vergüenza ajena | Enojo llano | Insulto explícito |
LP: No se puede decir pija, Héctor. [24/5/2021] | LP: Es verdaderamente una vergüenza que estén al aire, que tengan auspicios, que tengan seguidores por Youtube. Son una vergüenza al aire. [31/10/2023] | ¡Eh!, ¡Eey! ¡¡Ey!! ¡¡E…Y!! Lo mejor que puede pasar es que levanten este programa. (…) Pero esto no puede pasar. Esto no puede pasar. [9/10/2023] | LP: Huy, qué hijo de puta. [18/3/2024] |
Estas intervenciones, aun cuando no sean diegéticamente acatadas por los transgresores, actúan como clausuras en el nivel del discurso y dan lugar a una moderación de la violencia verbal y a un cambio temático. El empoderamiento gradual de La Piba resulta clave para que sus intervenciones operen como componentes de sanción ante las verbalizaciones desmedidas de los varones, de modo que ese personaje representa la línea editorial del “deconstruido sentido común”.
Pero las reacciones de la locutora constituyen, además, un material para la comicidad tanto para los periodistas que se ríen de ella como para el colectivo asumido, que −en el emplazamiento ficcional y mediático− disfruta de su degradación. Se percibe un elemento de inadecuación (Samaja, 2023) por parte de este personaje-mujer empoderada que pretende ser tratada con dignidad e igualdad en un universo donde dichos preceptos no se aplican a la condición de ser mujer.[24] Algunas de sus intervenciones incluso resultan cómicas por sí mismas, en el modo en que las realiza, tal como sucede en la primera restitución, donde el señalamiento que hace frente a lo disruptivo termina duplicando la incorrección que se tematiza.[25]
Las indignaciones (de la locutora o de los/as invitadas/os) no son el único mecanismo con el cual se visibilizan y se sancionan los derrapes; esta función se expresa además en las risas descontroladas que protagonizan los intérpretes frente a los exabruptos (propios o ajenos).[26] En el caso 1: vemos en pantalla tentarse a Wainraich, Nacho Girón, una productora y al propio Corallo, que se tienta ante su propio comentario; en el caso 2, a Corallo y a Wainraich, que se tienta ante su propio exabrupto; en el caso 3, a Wainraich, Flavio Azzaro y Corallo, frente al comentario del propio Corallo; en el caso 4, es el propio Wainraich quien se tienta con su comentario; en el caso 5, Wainraich, Corallo y Fábregas, también por un comentario de Corallo; y en el caso 6, a Wainraich y a Nacho Girón, ante un comentario desubicado de Fábregas.
Los exabruptos son resultado de una improvisación parcial, pues lo realmente inesperado es el nivel de un exabrupto que, no obstante, está siempre enmarcado en los tópicos frecuentes que conforman la estructura con la que el programa organiza sus contenidos. Y decimos parcial no solo porque están conectados a los tópicos frecuentes, sino porque es desde ellos que se busca generar un golpe de efecto. Por ejemplo, en el caso 1, el de la violación por parte de la barra brava, HDP comienza preguntando al Tano: “cómo era en tus tiempos, cuando pasaba X”; este tipo de pregunta, y el tipo de respuesta (siempre fuera de lugar), están plenamente ritualizadas en el marco del programa. Lo único novedoso es el contenido del tema (abuso y presencia de barra brava), mas no el género de la pregunta (¿cómo eran las cosas antes?), ni de la respuesta (siempre se responde algo políticamente incorrecto). Las imputaciones también presentan esta doble condición: de ritualidad en torno a ciertas sanciones (sobre todo aquellas que encarna La Piba), junto a imputaciones espontáneas de los periodistas, la locutora o los invitados, expresadas con las risas fuera de control.
Es precisamente esta condición mixta lo que ilustra en el nivel de lo enunciado la presencia de elementos curativos cómico-humorística en el marco de una ritualidad preventiva de lo reidero que opera tanto en lo diegético del enunciado como en el nivel mediático y metacomunicativo.
Desarrollo de las condiciones de reconocimiento por parte del CE y el CM
El cambio de las condiciones de producción del discurso (de una radio a otra, pero también de un momento de la sociedad argentina a otro, con una presencia más ostensible de los discursos de odio) trajo aparejados cambios sustanciales en las condiciones de reconocimiento, materializadas tanto en el nivel diegético como en el mediático. En la primera etapa del programa (2018), los presuntos comentarios del público cuestionan el lugar de saber de los periodistas, como el valor mismo del programa.[27] Es decir, en aquella primera etapa, el discurso de los periodistas no halla en el colectivo diegético mecanismos de reconocimiento evidentes, aunque −como contrapartida− La Piba manifiesta una actitud sumisa y de relativo reconocimiento hacia el conductor (“Discúlpeme. Estoy orgullosa de trabajar con Ud.” (22/02). Sin embargo, a partir de 2021 los comentarios de oyentes diegéticos comienzan a reflejar los valores del CR, asumiendo ahora estos mecanismos internos de reconocimiento un papel preponderante.[28] Como contrapeso a esta ganancia de reconocimiento del colectivo diegético, La Piba ahora asume una actitud beligerante, amenazando siempre con que está a punto de renunciar.
Estas nuevas condiciones de reconocimiento se materializan no solo en la dimensión diegética, con los presuntos mensajes de oyentes, sino también en una esfera que podemos denominar mixta (diegética y mediática). Se incorpora la asistencia de público participante en vivo, quien desempeña un rol diegético, pues, a pesar de ser parte del CM, juega a interpretar un rol como CR vitoreando y aplaudiendo cada intervención de los periodistas.[29] Esta ampliación del reconocimiento por parte del colectivo diegético parece presentarse en paralelo al incremento del colectivo mediático reidero que se consagra de modo ostensible en el llenado del Teatro Gran Rex; ambos colectivos constituyen el marco de legitimidad para el incremento de la violencia reflejada por los mensajes de los presuntos oyentes, y disfrutadas por parte del colectivo mediático.
Desde 2021 y hasta 2024, lo más significativo en torno a los reconocimientos mediáticos reside −sin duda− en la composición mixta de las intervenciones en las redes: a los comentarios de una platea mayormente masculina se van sumando gradualmente intervenciones de mujeres que escuchan y festejan la sección y sus humoradas, lo cual es coincidente con la presencia de público femenino tanto en el vivo del programa radiofónico, como en las funciones de teatro en el Gran Rex. Esta consagración mediática alcanza su clímax en la apertura del espectáculo teatral, cuando el Tano sale a recibir al público festejando que por fin el futbol ha llegado al teatro; conquista diegética que, en la lógica del programa, se vive no solo como hecho comercial o cultural, sino como triunfo moral y de clase: pues la presencia del colectivo diegético significa la expulsión de los “putos” y de los “bolivianos”.
Resulta sintomática la correlación entre el crecimiento del colectivo mediático, el incremento del apoyo del colectivo diegético, y el crecimiento exponencial de la circulación de la violencia concentrada en comentarios cosificadores (C), misóginos (M) y homofóbicos (H) entre 2018 y 2024. Lamentablemente, no disponemos de comentarios de las primeras transmisiones (las versiones más antiguas que han podido consultarse son de 2018, y solo están disponibles en formato de audio). Si bien la creciente popularidad de la sección permite suponer que el reconocimiento por parte del público debió acompañar el crecimiento del segmento, no resulta evidente que el reconocimiento del público haya sido inmediato ni masivo; de hecho, según la cuenta “controlremoto1227”, las primeras transmisiones habrían tenido lugar en 2007, y luego lo habrían discontinuado, hasta su reaparición algunos años más tarde: “Los escucho desde 2007. Para mí esta es una de sus mejores secciones. Extrañamente desaparecida en su momento celebro su vuelta con entusiasmo”.[30] De ser cierto este dato, la discontinuidad bien podría haber sido el resultado de una recepción apática por parte del público radiofónico en aquel momento, lo cual sería un indicio más de la transformación del público general del programa en el colectivo asumido mediático específico de la sección humorística.
Fragmentando todo el segmento en dos períodos no proporcionados (2018-2022, con trece emisiones; y 2023-2024, con nueve emisiones) se aprecia, primero, un incremento de cada uno de los ítems bloque C-M-H; luego, un aumento desproporcionado de la asimetría entre el bloque C-M-H, y el conjunto constituido de maltratos a la piba (MP), insultos entre varones (IV) y apología a la violencia (AP). Lo cual señala por dónde pasa la tendencia del programa.
Cuadro 5. Incremento de la violencia reidera

Resulta llamativo el incremento en el segundo período de periodistas invitados asociados a los programas de deportes que el programa ridiculiza, pero aún más el incremento de mujeres participantes; si los primeros aceptan la ridiculización humorística de sus desempeños laborales, estas últimas aceptan la agresión cómica en la forma de cosificación y misoginia, es decir, desde su condición de género. Si bien todas las mujeres invitadas suelen ser víctimas de alguna forma de degradación,[31] la locutora suele ser el centro de los exabruptos por parte del plantel masculino.
Cuadro 6. Cosificaciones
2018 | 2021 |
EFL: Se trajo los inflables acá la piba ¡eh! (17/02)
HDP: Ahí va. Deci, “un padre para mí” LP: Un padre, para mí. HDP: …o “un papito”. ¡Ja, Ja, Ja, Ja! | HDP Lo iba a invitar a comer [al marido de la locutora], pero él no tiene hambre, porque está comiendo bien, HDP: ¿Y a mí sabés qué me gustaría? Comer como tu marido. LP: Yo voy a pedir la renuncia. HDP: Bueno, no te la vamo a dar… aunque queremo dártela…. Jajaja (13/4) HDP: [Al invitado] Linda voz tiene… todo lindo tiene ésta, jajaja LP: ¿Te acordás que habíamos hablado que este tipo de intervenciones no las tengamos más? HDP: Tiene una frutería la piba. ¿No ves los melones? (26/4) |
2023 | 2024 |
HDP: ¿Queré micrófono” vos, piba? HDP: ¿Juega “Gamboa” hoy piba? Ja, ja, ja (31/7) TC: Vení, vení, preguntá. LP: ¿Qué abogado? TC: el que tengo acá… qué hijodepu. LP: Si yo no tengo un lugar este año en el panel… HDP: Acá podés tener un lugar, piba. Jajajaja HDP: ¿Alguna vez te tocamos el culo? Contestá lo que te pregunto LP: Alguna vez, sí. HDP: Son histéricas las minas, eh. (31/7) HDP: Cómo están las minas, ¿no?… éstá bárbara ésta, ¿no? TC: Y cuando va, y cuando viene. (25/9) HDP: ¿Querés hacer la columna, piba? Acá tené la columna. Jajaja (9/10) HDP: Vos cada vez estás más buena, piba. (31/10) EFL: Me la imagino en babydoll con una bandeja de milanesas. (31/10) | EFL: Erraron los penales. HDP: ¿En el auto no había lugar, piba? LP: Yo presenté ya a mis abogados (…) TC: ¿Qué abogado? TC: Preguntame qué abogado. Decile que me pregunte. EFL: Preguntale qué abogado. TC: Preguntá, preguntá EFL: Preguntale. TC: Vení, vení, preguntá. LP: ¿Qué abogado? TC: el que tengo acá… qué hijodepu. (8/4) HDP: [Sobre Vero Brunatti] Me gustó porque la vimos venir… y la vamo a ver cómo se va. (8/4)
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La cosificación tiene dos modalidades: mujer-objeto madre/esposa/hija, como una propiedad del varón para proteger y admirar;[32] mujer-objeto puta, para ser usada, habitada y hasta compartida por el varón.[33]
Las degradaciones también se expresan en la censura constante que las mujeres padecen en el programa: desde la locutora, a la que se le niega la posibilidad de tener su columna editorial, o siquiera de participar u opinar sobre fútbol, hasta el rechazo en vivo de llamados de oyentes-mujeres, a las que se “saca del aire” por tratarse el “fútbol” de un reducto para “machos”.[34] Esta queja sobre la presencia ilegítima de mujeres en los espacios vinculados a lo futbolístico es constante y se expande, incluso, al público en vivo cada vez que los conductores advierten la presencia de mujeres en el estudio o en el teatro.[35]
Como consecuencia de estas nuevas condiciones de reconocimiento, se produce un desplazamiento diegético del chivo expiatorio: desde el programa y sus conductores (que a partir de ahora serán glorificados y consentidos), a todos los individuos que encarnan la deconstrucción y la tolerancia, quienes ahora deben soportar, de parte de los conductores, la agresión cómica.
4. Conclusiones
FoM muestra cómo un colectivo puede hallar estrategias reideras propicias para el ejercicio organizado de su violencia asumiendo con humor sus excesos, y proyectando hacia afuera una caricatura casi grotesca, a la que presenta como centro de la ridiculización, como un chivo expiatorio.
En dicha figuración grotesca, el colectivo asumido debe reconocerse y al mismo tiempo distanciarse en la víctima (lo suficiente como para que la víctima de recambio pueda operar como un sustituto, pero sin excederse, para que la ritualización cómica tenga su efecto purificador). Por lo tanto, el recentrarse la experiencia reidera en la esfera de lo privado pareciera aplicarse únicamente a los colectivos no mediáticos, ya que colectivos mediáticos como FoM expresan precisamente casos de apertura hacia la búsqueda de la recuperación de una risa pública contenida en los procedimientos rituales y preventivos de lo reidero. Esta estrategia sacrificial no opera solo en el nivel mediático, en la caricatura deformante del colectivo futbolero, sino también en el diegético; en la degradación –por parte del conductor y los panelistas– de quienes encarnan los nuevos valores sociales del progresismo y la inclusión.
En la identificación con estos mecanismos purificadores de violencia, el colectivo asumido consigue preservarse hallando en el marco reidero ficcional a las mismas víctimas de recambio que ha encontrado siempre en la vida social.
Ser o no ser…, pertenecer o no…, esa es la cuestión de lo cómico o lo humorístico
En el nivel enunciativo es posible apreciar las dos configuraciones que señala Girard: agresión contra un tercero ajeno (con conservación del grupo propio), o renuncia de una individualidad para la conservación del todo. Dicho en términos de la teoría reidera: registros cómicos y registros humorísticos. La estrategia cómica más evidente está centrada en la ausente −o dudosa− cualificación de los periodistas, que se materializa en una ignorancia cómica, que impide asimilar los cambios contemporáneos y se obstina en unos valores que ya han perdido toda vigencia.
Si la dimensión cómica opera sobre todo en el nivel diegético, la dimensión humorística opera fundamentalmente en el nivel mediático donde el colectivo asumido se ríe de sí mismo, al reconocerse en los caracteres representados. Wainraich, Corallo y Pink, en cuanto confesos hinchas de fútbol, asumen una perspectiva humorística en la caricaturización de sus personajes (desde adentro); Fábregas, en cambio, no comparte la pasión futbolera, por lo que su perspectiva se manifiesta eminentemente cómica (o desde afuera), ya que se ríe de la conducta de otros, con los cuales no logra comulgar. Interpretamos, además, una perspectiva humorística en la actitud de Julieta Pink, en torno a la mujer contemporánea: una mujer con deseo de empoderarse, pero que no consigue llevar a la materialización su deseo; empoderada desde lo discursivo, pero sometida desde las estructuras productivas y materiales.
Comunidad, valor, oposición
Como se ha dicho en el inicio, la conformación de un colectivo identitario requiere no solo la capacidad de representarse sus valores, sino de tener presentes los valores de una realidad antagónica, con la cual establecer un sistema de oposiciones; en tanto la comunidad no puede prescindir absolutamente de una víctima de recambio para la preservación de su núcleo propio, debe poder realizar simbólicamente la agresión hacia ese otro en los marcos de una trama narrativa legitimante. Según Girard, estos mecanismos preventivos aumentan en relación directa con la ausencia o la crisis de los sistemas sociales centralizados.
“Es preferible prevenir que curar”
Del análisis expuesto, se advierte la prevalencia de las medidas preventivas en el nivel metacomunicativo y mediático de la práctica reidera, pero al mismo tiempo una coexistencia de lo preventivo y curativo en el nivel de lo enunciado y diegético.
Los casos de derrapes comentados no pueden considerarse dentro de la misma clase de los tópicos recurrentes,[36] pues, a diferencia de las situaciones previstas y mediadas por la producción (acusar de “lesbiana” a cualquier relatora mujer invitada, de “puto” o “trolo” a cualquier varón que cocina, etc.”), los derrapes aparecen como situaciones facilitadas, pero no determinadas, por la estructura. Por idéntico motivo, no pueden considerarse las amenazas de La Piba (“Este es mi último programa”) dentro de la misma clase de sanciones que las risas descontrolas de los intérpretes: mientras que las primeras forman parte de los recursos preventivos, las tentaciones nerviosas de los protagonistas se nos presentan como una reacción curativa, donde la risa emerge como sanción directa hacia la agresión de lo normativo.
Se aprecia, además, una correlación directa entre el aumento de las condiciones de reconocimiento de los colectivos y las condiciones de producción/exposición de la violencia, tanto en el nivel de las relaciones sociales reales como en el de las producciones sociales imaginarias.
El incremento de la violencia que exhibe FoM se enmarca, a su vez, en un contexto más amplio donde la sociedad argentina se ha ido acostumbrando a −y, hasta podría decirse que, reconociendo por defecto− la circulación en la esfera pública y civil de los discursos de odio; emergentes reactivos frente a las luchas por los derechos civiles, la igualdad y el respeto por la diversidad de géneros. En este aspecto, resulta sintomático que el aumento de la agresión misógina que el “programa” exhibe en su segundo período vaya en paralelo al incremento de mujeres que empiezan a habitar un territorio futbolístico (como jugadoras, relatoras, periodistas deportivas o simplemente hinchas) considerado tradicionalmente exclusivo del varón.
De modo tal que las estrategias reideras, como medidas preventivas ritualizantes de la violencia, operarían en dos niveles: 1) en el nivel macro de una sociedad que requiere constantemente mecanismos de reemplazamiento[37] de la violencia para conservar su cohesión social (y en este sentido, el hecho de que programas como FoM aparezcan precisamente en el marco de los discursos de odio ofrece una lectura interesante de la función social de lo reidero como ritual colectivo); 2) en un nivel micro, pues lo reidero posibilita la emergencia y la reproducción en el tiempo de colectivos idiosincráticos, que pueden ejercer simbólicamente la violencia sobre sus chivos expiatorios habituales en los marcos lúdico-ficcionales que ofrece el registro reidero.
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El Gráfico (17/4/2022). Molina, Panqui, Fútbol o Muerte: cuando la ficción le gana a la realidad.
La Nación (19/8/2022). Petruccelli, A., Sebastián Wainraich habla de “Fútbol o Muerte”, la sátira radial que ridiculiza el exitismo argentino.
FoM
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16/9/2024: https://tinyurl.com/yc3v7t3p
- El término no pretende referirse de manera restringida a los fenómenos ficcionales, sino que se emplea en su acepción semiótica más amplia, como secuencia de transformaciones entre un estado inicial y un estado final.↵
- Es importante advertir el desdoblamiento de la experiencia reidera también en un segundo nivel: mientras que el sujeto que ríe de sí mismo (para provocar la risa de otro) actúa un registro humorístico, provoca en su espectador una reacción cómica, pues el espectador no se ríe de sí mismo, sino del productor reidero; únicamente cuando el productor consigue la identificación con el destinatario, construyendo un nosotros inclusivo autodegradado, podemos garantizar la presencia exclusiva (o al menos predominante) de lo humorístico, del mismo modo que únicamente cuando se construye un nosotros inclusivo que excluye completamente a un tercero, estaremos delante de un caso propiamente cómico.↵
- El otro cómico como el otro humorístico son objetos de risa, pero no sujetos de la risa, ellos –en cuanto objetivación de lo reidero‒ no se ríen. Esto puede resultar extraño en el caso del humor, donde físicamente coinciden quien se ríe de aquel sobre quien se produce la humorada; pero es fácil advertir que aquí ocurre lo mismo que cuando el Yo se habla a sí mismo y se desdobla en los dos lugares discursivos: el que se ríe de sí mismo, como si fuese otro, se desdobla en una parte que se ríe y otra parte que no ríe.↵
- La presencia de la comunidad y del excluido es menos evidente en la operación humorística, pero creemos hallarla en el nivel enunciativo, pues quien se ríe de sí mismo explicita su autoexclusión respecto de un valor idealizado que pretendía alcanzar, y ello sin que dicho valor sea necesariamente negado en su condición objetiva.↵
- A quien concibe a la sociedad como un agregado de manifestaciones, la omisión de uno de sus elementos jamás le podría brindar la visión de conjunto, y toda intelección se le presentará como un empobrecimiento y una renuncia. Si, en lugar de semejante ontología, se concibe a la sociedad como una totalidad relacional (Samaja, 2007), la omisión de una de sus partes no significaría necesariamente la pérdida de su función, pudiendo revelarse ese contenido estructurante bajo otras modalidades. ↵
- Sobre esta distinción, se han pronunciado autores tan diversos como Plessner (1960), Olbrechts-Tyteca (1974) [recuperado en Attardo, 1994], Berger (1997) y Scruton (2018).↵
- Los autores denominan, en principio, “placenteras” a las reacciones de valencia positiva asociadas a la “risa”, manifestada por medio de un indicador sonoro, que expresaría la ausencia de peligro, y ciertas preferencias de interacción (Pankseep y Burgdorf, 2003, p. 537).↵
- El trabajo de Pankseep y Burgdorf (2003), aunque estimulante, presenta un desequilibrio entre el rigor empírico y la conceptualización, vinculada a los procesos de interpretación del dato; sobre todo en la inferencia del caso, pues no se justifica la asociación entre el significante sonoro y el significado “risa”, reduciendo todo el fenómeno al señalamiento de una “semejanza” excesivamente vaga, pues no se establece ningún criterio que respalde la analogía (pp. 534 y 535). A nuestro juicio, el criterio solapado que ha permitido establecer esta distinción depende de un sesgo operatorio, que está afectando al resultado de las conclusiones: es el sujeto experimentador –humano– quien hace “cosquillas” a la rata, y tiene –en consecuencia– la expectativa de producir como efecto la “risa” por medio de esa causa que ya ha interpretado de antemano.↵
- Inaugurada por Verón en su teoría de las mediatizaciones (2013), y continuada –actualmente– en los escenarios hipermediáticos por Carlón (2020) y Fraticelli (2023 y 2024).↵
- Sobre estas formas de la organización subjetivante-subjetivada, cfr. Samaja, 2000 y 2007.↵
- El sujeto se clasifica a sí mismo en el grupo porque reconoce en sus propios actos los valores de una comunidad, pues para ser reconocido y aceptado por esa comunidad necesita evaluar si sus actos son funciones de la reproducción social (modos de fortalecer el adentro y mantener construido el afuera).↵
- Se propone en este escrito la expresión risa pública para referirse a una práctica que busca generar su reacción en una comunidad abierta al libre intercambio; mientras que risa privada se refiere a la práctica que busca la reacción al interior de un grupo cerrado al resto de la comunidad.↵
- El carácter de extraño al grupo no significa necesariamente que a la víctima la capturen y la separen de otro grupo extranjero; puede haberse gestado y crecido en esa comunidad, pero presentar alguna cualidad que lo separa de lo ordinario o común (Girard, op. cit., pp. 19 y 20).↵
- De más está decir que la emancipación en la versión teatral de 2024 validó esta actitud.↵
- “Los futboleros están invitados a reírse de sí mismos cada lunes en Futbol o Muerte. […] obliga a los oyentes a reconocerse en máximas ridículas […] a asumir que sus opiniones a veces rozan el absurdo” (entrevista a Wainraich, TN, 12 de agosto de 2022); y “Chicas siempre vienen… cada vez que lo hacemos, es un chiste para todo el mundo, y el chiste está puesto en que nos estamos riendo del machismo. No es un show machista. Siempre tuvimos mucha participación de chicas, que aparte entienden el chiste perfectamente, y cuando se suman es genial” (entrevista a Fabregas, El día en 30, 14 de agosto de 2024).↵
- “La Piba” suele confundir las fechas cuando locuta este premio en la apertura del “programa”. La diferencia no es trivial, pues define si el premio se obtuvo en dictadura o en democracia. Hay en esa ambigüedad un deslizamiento que pretende ubicar políticamente a los conductores, quienes en varias ocasiones refieren mucha liviandad sobre las violaciones a los derechos humanos, e incluso valorando “aquella época” donde había valores, se ganaban mundiales, etc. El propio premio constituye una broma, pues la entidad que entrega este galardón real pertenece a la Liga de Madres de Familia, quienes premian a los comunicadores y medios de comunicación por su defensa de los valores morales, familiares, matrimoniales que se asocian con el lema Dios, patria y familia.↵
- Esto, aparentemente, ha cambiado en 2025. La primera emisión del 31 de marzo, incorpora a “La Piba” como columnista, mostrando por primera vez la cara descubierta. Esto no modifica completamente su invisibilización, pues a ella se le interrumpe todo el tiempo, no se le cede la palabra democráticamente como al resto de los varones, etc.↵
- La infantilización se enmarca en el proteccionismo machista, según el cual la mujer no puede cuidarse ni valerse por sí misma, y se expresa en dos modalidades: 1) cuidando su “virtud” e impidiendo que otros varones la encaren sexualmente (en verdad, una forma solapada de preservar la propiedad que el “dorima” ostenta sobre el cuerpo de la locutora); 2) velando por el bien de su economía, no pagándole a ella el sueldo, sino al marido, bajo el precepto de que “las mujeres no nacieron para manejar guita”;“¿cuántas ministras de economía conocés”?… listo!”; “La única [mujer economista] que había, se llevó un bolso”. [Referencia a María Julia Alsogaray en el gobierno menemista] (3 de junio de 2024).↵
- Debe cubrir un partido de Gimnasia en La Plata, se olvida y está en Saavedra; debe cubrir el regreso de la Selección en Ezeiza, pero se equivoca y va al de Palomar, etc. Este carácter poco perspicaz de Brian se traslada en el segundo emplazamiento al TC, quien nunca advierte las señales inequívocas de la homosexualidad de su hijo varón.↵
- Esta expresión aparece de modo sistemático con otra tópica frecuente: la mujer y la salida laboral; cada vez que los invitados mencionan que sus parejas trabajan, el TC intenta advertirles apelando a su experiencia personal: su mujer salió a trabajar 15 días y se la cogieron. Las variantes de esta anécdota están asociadas a la temporalidad (transcurrieron 15 días o 15 minutos), a la cuantificación (una única ocasión, o “se la cogieron 3 veces”), o a la cantidad de participantes sucesivos (un único varón, 3 varones distintos). ↵
- Aunque los comentarios homofóbicos están sistemáticamente dirigidos al universo de lo masculino, la homofobia femenina aparece también con regularidad, sobre todo cuando hay invitadas mujeres.↵
- En la lógica del sketch, “Puto” es el varón que hace actividades o tiene emociones que la tradición misógina adjudica a la mujer (exceso de delicadeza, llorar, cocinar), así como “lesbiana” es aquella mujer que pretende habitar un universo tradicionalmente ocupado por el varón heterosexual.↵
- Los invitados a veces encarnan esa indignación, pero casi nunca con la vehemencia, frontalidad e impunidad que expresa “La Piba”. ↵
- En la tipología inicial que propusimos sobre las formas transgresivas de la comedia correspondería el tipo de inadecuación centrada en el personaje (1.13 y 1.14) entre carácter y contexto y entre contexto y función asignada por el relato (Samaja y Bardi, 2010, pp. 106). En la versión última de nuestra teoría sobre lo cómico-humorístico, clasificamos esta modalidad transgresiva como problema de transacción (cfr. Samaja, 2023, p. 96).↵
- Una idéntica estrategia aparece dos meses tarde con la palabra “paja” (12 de julio de 2021).↵
- Durkheim (2008) considera que la risa con que responde la comunidad frente a la transgresión instituye el hecho social, y presenta “los mismos efectos que una pena propiamente dicha” (p. 41), asimismo, Eco (2000, pp. 107-108) afirma que la carcajada es el efecto [del todo social] frente al “uso impropio del código” [de al menos uno de sus integrantes].↵
- En el programa del 2/07/2018, ante la declaración de que HDP dejará el periodismo, indignado por los magros resultados de la selección… se escuchan al aire los siguientes mensajes diegéticos: “no los va a extrañar nadie, mi señora sabe más que Uds.”; “no vuelvan más, le hacen mal al periodismo”; “si es FoM, que sea la muerte de este programa”.↵
- La mayoría de estos comentarios diegéticos los realizan oyentes indefectiblemente masculinos, cuando se invita a mujeres a opinar de fútbol: “Hétor… ¿qué hace una mina hablando de fulbo? ¿Para qué llevan a una mina? ¿Qué va a aparecer la semana que viene, el hijo del Tano cocinando ahí en vivo? ¿Se volvió de putos este programa ahora? (31 de julio de 2023).↵
- En la puesta del Gran Rex, algunos seguidores fueron seleccionados para formar parte del evento, los cuales se ubicaron en una tribuna a cada costado sobre el escenario, como en una cancha de fútbol.↵
- https://www.youtube.com/watch?v=ds4xLbmCo7Y&t=278s.↵
- El caso de Alejandra Maglietti es, probablemente, el más intenso: “HDP: Muchacho… hoy viene un mionca, eh. (…) es un espetáculo (…) Vamo’ a presentar a este mionca. [suena la música de 9 semanas y ½) // LP: Ay, por favor. // HDP: ¿Qué pasa piba? // LP: Que no la cosifiquen. Es una periodista…[La invitada ingresa] // HDP: ¿Hacemo la vueltita? // LP: ¡No, Héctor! // AM: Me incomoda. Me da cosa // AM: Gracias por invitarme… que vine a hablar de Derecho deportivo, que es lo último que estuve estudiando // HDP: ¿Sabés lo que estuve estudiando yo hoy? Todas tus fotos de Playboy. [La invitada fue tapa de la revista Playboy en 2007]”.↵
- Cuando a HDP lo acusan de machista, se defiende afirmando que “la mujer es el adorno más hermoso que puso Dios en el mundo”.↵
- HDP suele jactarse de que debutó sexualmente con la misma prostituta que su papá y su abuelo.↵
- Cuando el invitado/a advierte el hecho, HDP se excusa con los siguientes argumentos: “[la admitiríamos]… si sería [éste] un programa de cocina…” (25/9/2023); o, también: “ya está la invitada, y está la piba… cuántas pibas más vamos a poner al aire… ¿es el mundial [de lesbianas] éste, también?” (31/7/2023).↵
- Luego del espectáculo teatral, el conductor dijo al aire: “Muchachos, yo me sentí… y no es de homosesual lo que voy a decir… me sentí feli’ porque llenamo’ el teatro, sentí que el público estuvo con nosotros. Si vos me preguntá’ qué le cambiara a lo que pasó el último sábado (…) la próxima vez, cuando hagamo’, porque vamos a hacer otro en cualquier momento: … meno minas” (3/06/2024).↵
- Por ejemplo, cada vez que una mujer afirma su pasión por el fútbol, aparece de rigor la pregunta por su condición lesbiana, así como cuando se menciona que un varón cocina, se afirma de rigor que es puto.↵
- Proponemos un juego de mutuas sustituciones entre cambio de emplazamiento discursivo a otro, asociado a la noción literal de reemplazo, y transmutación de una realidad en otra por medio de un proceso de simbolización, donde la violencia deviene hecho reidero por medio de una operación preventiva y ritualizante.↵







