A Daniel Vidal, por su incondicional y profundo apoyo.
A María José Rossi, por sostener la paciencia, aún en épocas en que no le mandaba nada para leer.
A Jacobo García, por darme la mirada, los contactos, los consejos y el alivio de su compañía varadxs en el Aeropuerto de Quito.
A Rocío y Jember Pico, por recibirme en su casa y conectarme con la ayuda humanitaria en Ecuador. Algo completamente inolvidable.
A Covid19, por proporcionarme algo que de otra forma hubiera sido muy difícil obtener: Aislamiento social preventivo y obligatorio, para terminar la tesis.






