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6 Experiencias y dispositivos innovadores en el campo de la salud mental

Roxana Longo

En Argentina, la Ley Nacional de Salud Mental, que prohíbe la creación de nuevos manicomios y exige la atención de las personas en hospitales generales (todas las clínicas deben adecuarse antes de 2020), se sancionó en 2010. Pero mucho antes de la legislación actual fueron emergiendo diversas prácticas y dispositivos inclusivos que se oponen a paradigmas tutelares y se sostienen desde un paradigma de los derechos humanos. Se trata de espacios que promueven prácticas instituyentes y propiciadoras de autonomía y responsabilidad para el cuidado de sí y de los otros.

Entre estos dispositivos queremos rescatar el aporte de Raúl Camino, quien fue pionero en poner en funcionamiento una experiencia desmanicomializadora que se desarrolló en nuestro país en el año 1968, en Colonia Federal (Entre Ríos). Su experiencia nos invita a pensar en nuevos abordajes y modelos en el campo de la salud mental. Camino fue impulsor de las comunidades terapéuticas y de dispositivos de intervención creativos y grupales. La experiencia dependía del Ministerio de Salud Mental de la Nación, que instaba a la creación e instalación de comunidades terapéuticas en distintos lugares del país con un modelo basado en la recuperación de la dignidad de las personas perdida en los hospicios, a partir de la participación y la toma de decisiones en la vida cotidiana. Esta experiencia fue interrumpida por la dictadura cívico militar instaurada en Argentina en 1976.

A continuación, seleccionamos diversas experiencias innovadoras que, en la actualidad, además de la experiencia mencionada en los capítulos precedentes, constituyen un aporte al campo de la salud mental y los derechos humanos. Es decir, dispositivos alternativos vinculados a la autonomía y responsabilidad en la toma de decisiones, como así también a procesos de fortalecimiento comunitario.

Frente de Artistas del Borda (FAB)

El Frente de Artistas del Borda (FAB) es una experiencia que surge a fines del año 1984, con el objetivo de producir arte como herramienta de denuncia y transformación social desde personas internadas y externadas en el Hospital Borda, posibilitando, a través de diferentes formas de presentación, que las producciones artísticas generen un continuo vínculo con la sociedad. El 15 de noviembre de 1984 se realizó la primera reunión en el teatro del Hospital Borda. Alberto Sava, junto con Mónica Arredondo y Roxana D’Angelo, convocaron a unas cincuenta personas internadas con inclinaciones artísticas y les propusieron crear un grupo de artistas del Borda para, a través del arte, ayudar a transformar la realidad del hospital

En el área de salud mental, se dio un nuevo comienzo al planteo que, a nivel mundial, se venía sosteniendo desde lo que se conoció como “reforma psiquiátrica”, ocupando el centro de su crítica el manicomio.

En el FAB funcionan los talleres artísticos de teatro, marionetas, música, mimo, teatro participativo, expresión corporal-danza, plástica, letras, periodismo, fotografía y circo. A ellos se les agrega uno de desmanicomialización: taller teórico donde se debate acerca de este tema considerado eje de la ideología del FAB. Cada taller funciona con un equipo de coordinación integrado por un coordinador artístico, uno psicológico y uno o más colaboradores. El coordinador artístico cumple la función de transmitir los recursos prácticos y conceptuales propios de su disciplina artística, coordina un proceso creador grupal y aporta su conocimiento de los códigos de las relaciones profesionales y humanas en su campo de acción. El coordinador psicológico trabaja no solo con los obstáculos a la tarea en cada taller, con los efectos y movilizaciones grupales que despierta una disciplina artística, sino que además optimiza las relaciones vinculares y la circulación de la palabra, posibilitando así la creación colectiva. A esta coordinación conjunta puede sumarse otro tipo de saberes que aporten su particular mirada frente a este proceso. También integran el equipo de coordinación de los talleres colaboradores, que suelen ser estudiantes de arte, de psicología, psicología social y de otras disciplinas. Los coordinadores y colaboradores en su conjunto están además supervisados mensualmente. Todos los coordinadores y colaboradores realizan la tarea ad honorem.

Con la necesidad de superar el aislamiento que plantea el manicomio, desde sus comienzos el FAB ha articulado con otros grupos que, a partir de luchas diferentes, han llevado adelante experiencias comunitarias muy valiosas en diversos campos sociales. Entre muchas otras, con organizaciones de derechos humanos, con el MOI (Movimiento de Ocupantes e Inquilinos), con agrupaciones estudiantiles universitarias, con movimientos artísticos y de salud mental, con organizaciones barriales de base, con equipos de educación popular, con movimientos de lucha en los manicomios, con movimientos sociales de desmanicomialización, con distintas organizaciones y dispositivos dentro del Hospital Borda, intentando en todos los casos desarrollar emprendimientos laborales, procesos cooperativos de viviendas, fortaleciendo intercambios de experiencias con alumnos y docentes universitarios para ser aplicadas en otros hospitales psiquiátricos. La experiencia del FAB cuenta con más de treinta años de trabajo colectivo y compromiso con los derechos humanos.

Fuente: Página/12 (https://goo.gl/gY4Z7s).

El proceso de desmanicomialización en la provincia de Río Negro

Con el retorno al sistema democrático, en 1983, la provincia de Río Negro inició una profunda transformación, que planteó una nueva cultura en la atención de la salud mental, conocida en el contexto local como desmanicomialización. Incluyó el cierre del hospital psiquiátrico provincial y la sanción de la Ley 2440, el 11 de septiembre de 1991. Hasta entonces, el sistema de salud mental comprendía un hospital psiquiátrico en la ciudad de Allen –a 500 kilómetros de la capital provincial–, cuatro servicios en hospitales generales de distintas localidades y algunos pocos especialistas en dos hospitales provinciales. Las personas con trastornos mentales severos eran internadas en el hospital psiquiátrico o fuera de la provincia. El 65 por ciento de los pacientes internados en el hospital psiquiátrico era derivado desde los servicios de salud mental de los dos hospitales generales más cercanos. En 1985, por decisión del ministro de Salud provincial, se creó el Programa Provincial de Salud Mental. Se organizaron equipos móviles de intervención en crisis, en los que participaban trabajadores de los escasos servicios de salud mental de los hospitales generales, quienes ya no viajaban solo para atender sino con nuevas estrategias, como rescatar y potenciar los recursos de los trabajadores de salud y de la propia comunidad local: estos recursos eran capaces de responder a las situaciones de crisis, pero era necesario validarlos y fortalecerlos. El equipo siempre intervenía con participación de algún efector local, no en solitario como los especialistas viajeros. Así se promovía la socialización de conocimientos. Y se generó un intercambio permanente con los interlocutores locales –a los que se denominó “referentes”–, con acuerdos mutuos para responder a los problemas de salud mental.

La capacitación de los profesionales –de salud general y especialistas en salud mental– para que, al atender a las personas en crisis, propiciaran su permanencia en la comunidad, no había sido parte de la formación tradicional en salud mental. La acción fue impulsada por la idea de que la mayor parte de las personas poseen capacidades para ayudarse a sí mismas y para ayudar a otros, si se las favorece, sostiene y acompaña con información, capacitación y seguimiento, y si se generan contextos de libertad y solidaridad.

Fuente: Página/12 (https://goo.gl/f3H4Jf).

Programa de Rehabilitación y Externación Asistida

En abril de 1999, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires lanzó oficialmente el Programa de Rehabilitación y Externación Asistida (PREA). Ese programa oficial es el único puesto en marcha para el campo específico de la rehabilitación en psiquiatría en el territorio bonaerense. 

Se basa en el postulado de la salida del hospital de los pacientes internados, que están en condiciones de alta, pero que enfrentan dificultades sociales y económicas para afrontar una vida en comunidad. 

Se trata de un “programa de externaciones asistidas para pacientes carentes de recursos” con una reestructuración de la asistencia psiquiátrica ligada a la atención primaria de la salud. La iniciativa agiliza la salida de los hospitales de aquellos pacientes que, estando en condiciones de alta, no pueden efectivizar su externación por enfrentar una situación de abandono socio-familiar. Para lograr el objetivo se plantea la aparición de distintos dispositivos que engloban prácticas diferenciales al hospital tradicional, con actividades educativas, deportivas, de capacitación y laborales. El programa contempla además un mecanismo para solventar la instalación de pacientes en condiciones de alta en viviendas de la comunidad. Se instauran dos herramientas: la constitución de Casas de Convivencia mediante el alquiler a cargo del hospital, y el otorgamiento de subsidios a Familias Sustitutas, que puedan albergar a pacientes dados de alta. Para ello los hospitales deben afrontar las erogaciones con sus presupuestos habituales.

Tanto las residencias destinadas a Casas de Convivencia como las familias interesadas en albergar a pacientes deben cumplir con una serie de requisitos para ser habilitados, previa firma de un contrato con la autoridad hospitalaria. El Hospital “Dr. Alejandro Korn”, de Melchor Romero cuenta con un programa de Casas de Convivencia desde hace seis años, en donde habitan grupos de entre 3 y 5 pacientes. Esas viviendas están ubicadas en distintos puntos del partido de La Plata, y los pacientes mantienen un contacto permanente con el hospital, por medio de actividades en talleres.

Existen diferentes tipos de talleres en el hospital: artísticos, productivos y deportivos. En el grupo de los talleres artísticos hay actividades de teatro, plástica, literarios, danzas, murga, manualidades y artesanías; en el grupo de los talleres productivos, se cuentan actividades de granja, huerta, producción de bolsas de polietileno, pañales descartables y trapos de piso; en el rubro de talleres deportivos, hay un Club de Actividades Deportivas en formación, talleres de fútbol, expresión corporal y maratón. El Programa de Rehabilitación y Externación Asistida plantea como objetivo una mayor vinculación entre la institución y la comunidad. En ese sentido, se hace imprescindible una herramienta como el Area de Comunicación Social e Institucional, para favorecer las condiciones de aplicación de ese programa.

Fuente: sitio web esnoticia!co (https://goo.gl/ZiD3om).

 EL Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) y el Programa de Integración Comunitaria (PIC)

El PIC (Programa de Integración Comunitaria) nace como respuesta y participación dentro de las políticas de desmanicomialización llevadas adelante por otros grupos de personas y profesionales comprometidos con los derechos humanos desde adentro del Hospital Borda particularmente, como el FAB y la huerta del Borda, y MOI. Cabe destacar, rescatando la historia del MOI, que en CABA algunas cooperativas se encuentran en los barrios de Barracas, lindantes con los hospitales monovalentes Borda y Moyano. Dada esta cercanía, usuarios externados se fueron integrando a la organización, articulando esfuerzos con profesionales del Hospital Borda. Fue así que comenzó a gestarse el actualmente denominado Programa de Integración Comunitaria (PIC). El MOI surge como organización social de vivienda y hábitat a fines de la década de los 80, a partir de impulsar la organización de familias ocupantes de edificios en áreas centrales de la Ciudad de Buenos Aires. Su principal objetivo es la instalación de políticas autogestionarias de hábitat popular a través de la búsqueda de soluciones habitacionales definitivas, tomando como herramienta básica para la organización la conformación de cooperativas de vivienda por autogestión, ayuda mutua y de propiedad colectiva.

El PIC procura acompañar, en su inclusión a las distintas cooperativas de vivienda del movimiento, a personas con padecimientos mentales usuarias del sistema de salud, algunas de ellas con antecedentes de largas internaciones. Este acompañamiento se realiza principalmente desde dos tipos de reuniones: se alternan, cada una con frecuencia quincenal, las asambleas de usuarios y las reuniones de coordinación. La asamblea es un espacio donde se reúnen los usuarios del programa con los coordinadores. Allí los usuarios plantean diversas situaciones, problemas y necesidades respecto de su vida cotidiana y tratamientos, para pensar conjuntamente las vías posibles de solución.

Los coordinadores del PIC son integrantes del MOI: una trabajadora social y compañeros y familiares que se acercaron al programa, por propio interés o convocados por otro compañero o por la presencia de un familiar. Las tareas son básicamente las de acompañamiento del usuario en aquellas situaciones que así lo ameriten en su inserción a la vida en los Programas de Vivienda Transitoria (PVT) de la organización, que provee viviendas temporarias hasta que finaliza la construcción de la vivienda cooperativa; también se los atiende en sus acercamientos al sistema de salud y en la viabilización de otras necesidades que requieran ayuda.

Fuente: Página/12 (https://goo.gl/Q4dBbp).

La Colifata

La Colifata es una organización no gubernamental denominada Asociación Civil “La Colifata, Salud Mental y Comunicación,” que desarrolla actividades en el área de investigación y brinda servicios en salud mental utilizando los medios de comunicación para la creación de espacios en salud. Es comúnmente conocida como LT 22 Radio “La Colifata”, la radio de los internos y ex internos del Hospital J. T. Borda de Buenos Aires, Argentina, y es la primera radio en el mundo en transmitir desde un neuropsiquiátrico. 

Su misión es producir conocimiento en el cruce de campos de la salud mental y los medios de comunicación, y desarrollar espacios concretos de intervención para trabajar en

  • la disminución del estigma social hacia personas que han sido diagnosticadas de algún padecer psíquico, con el objetivo de lograr una sociedad más tolerante e inclusiva;
  • la promoción de recursos simbólicos en los usuarios de servicios de salud mental, favoreciendo procesos de creación de lazo y producción de autonomía hacia una vida social integrada, saludable, digna y en el ejercicio de sus derechos ciudadanos.

En este camino, el principal aliado es la comunidad que produce estos espacios con su participación, favoreciendo la tarea de construcción colectiva de la salud mental. Además, se romueven procesos de participación social, ya sea a nivel de sus representaciones como de sus prácticas, donde quien participa es creador, o crea sus recursos en el encuentro con otros.

Fuente: sitio web La Colifata (https://goo.gl/eTNUKX).



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