Enrique Dussel es una de las figuras más notorias dentro del campo intelectual latinoamericano. Resulta difícil hallar un debate, una temática o cualquier tipo de controversia propia de dicho campo en donde el filósofo argentino-mexicano no esté comprometido de alguna forma. Hoy se volvió un interlocutor imprescindible. Esto solo bastaría para que nos ocupemos de él.
El recorrido intelectual y biográfico de Dussel es amplio, heterogéneo y no está exento de contradicciones. En su conjunto podría vislumbrarse, sin embargo, la persecución de una meta. La liberación de los pueblos, por ejemplo, es una propuesta tentadora. Las reconstrucciones retrospectivas, empero, no son inmunes al capricho y la arbitrariedad. Incluso, tal vez, sean las únicas motivaciones. Han sido varios los intentos por delimitar y describir las diferentes etapas que conforman la integridad de una obra elaborada durante tantos años y compuesta por alrededor de cincuenta libros, quinientos artículos y un inmenso material audiovisual aún por descubrir. El propio autor ha delineado su trayecto personal en más de una ocasión. No nos incumbe aquí abordar las distintas formas en que una producción tan vasta puede ser interpretada, estudiada y clasificada. Mucho menos decidir cuál es la mejor. No obstante, sí nos interesa subrayar algunos de los puntos sobre los que suele haber cierto consenso. En primer lugar, el encuentro de Dussel con el libro Totalidad e Infinito de Emmanuel Levinas significó un cambio drástico en el pensamiento de nuestro autor. Posibilitó, según sus palabras, el descubrimiento de la categoría más importante de su filosofía, la exterioridad, (Dussel, 1977d: 49) e inauguró una etapa de su itinerario: el de la Filosofía de la Liberación latinoamericana. En segundo lugar y ya en el exilio mexicano, la lectura sistemática y cronológica de Karl Marx. El hecho también da inicio a otro ciclo. Las novedades son varias, pero no sería exagerado decir que todas giran en mayor o menor medida alrededor de aquella categoría. Por un lado, el reconocimiento de que la misma sí se encontraba en el corpus marxista. Hasta ese momento se lo negaba y se declaraba la incompatibilidad de ese corpus con la Filosofía y la Teología de la Liberación. Ahora, a la exterioridad se la ubicaba en los cimientos de la obra madura del hombre de Tréveris. Por otro lado, y en sintonía con lo anterior, tales cimientos se incorporaban a las reflexiones dusselianas.
Levinas, Marx y exterioridad son, entonces, tres elementos claves del pensamiento de Enrique Dussel. Los primeros dos, inauguran y centralizan épocas. El tercero, las trasciende. En este marco, son varios los interrogantes que nos hacemos. En efecto, ¿qué cambios operaron en la reflexión dusseliana a partir de la lectura sistemática y cronológica de la obra de Marx? ¿Hubo rupturas? ¿Hubo continuidades? ¿Cuáles? ¿Bajo qué condiciones se produjo el pasaje que fue desde el rechazo a la aceptación de dicha obra? ¿Por qué la exterioridad, negada con anterioridad, ahora es reconocida y aceptada como pieza clave de su producción teórica? Anclados aquí, y con el propósito de responder a estas inquietudes, la presente investigación pretende analizar el itinerario intelectual dusseliano desde el nacimiento de la Filosofía de la Liberación hasta 1993, año en que se publica Las metáforas teológicas de Marx, el libro con el que se cierra lo esencial del trabajo que nuestro filósofo le dedica al autor de El capital. La categoría de exterioridad será nuestro eje.
Los trabajos sobre Dussel son innumerables. Los enfocados en nuestra temática, pocos. Al respecto, la tesis de Maestría de Flavio Teruel (2016) representa un aporte valioso, en especial por la minuciosidad y el rigor con que se aborda los textos dusselianos. La categoría de trabajo vivo ocupa un lugar central en el análisis de las principales obras que Dussel le dedica a Marx. La tarea emprendida no es menor. No solo demuestra que la exterioridad es intrínseca al pensador alemán sino también que es uno de sus pilares fundamentales. A pesar de lo dicho, más allá de algunas referencias circunstanciales y aisladas, la investigación de Teruel en su recorte temporal excluye las publicaciones anteriores a 1985 y se concentra en La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse, en Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los Manuscritos del 61-63 y en El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Un comentario a la tercera y a la cuarta redacción de El Capital. En este sentido, al no contemplarse el período de nacimiento y constitución de la Filosofía de la Liberación y, por lo tanto, la mirada de Dussel acerca de Marx en ese lapso de tiempo, el material de Teruel nos resulta de utilidad únicamente para la etapa comprendida dentro del exilio en México.
Raúl Fornet-Betancourt, (2001) por su parte, se enfoca tanto en la reflexión dusseliana anterior como posterior a la lectura sistemática y cronológica de la obra de Marx. Este abordaje le permite señalar con precisión el pasaje que va desde una posición de rechazo a otra de admisión crítica. El filósofo cubano describe ambos momentos. Uno, donde Marx es definido como pensador de la Totalidad. Otro, en el que se le reconoce la presencia de la categoría de exterioridad –vinculada ahora con la noción de trabajo vivo. Su contribución no es menor. A los efectos de esta investigación, coincide grosso modo con nuestro recorte temporal y con el giro interpretativo acerca del hombre de Tréveris. Sin embargo, al concentrarse en la cuestión metodológica hace caso omiso de ciertas temáticas que nos resultan particularmente relevantes. Los presupuestos arqueológicos bajo los cuales Marx resultaba incompatible con la filosofía dusseliana son un buen ejemplo –presupuestos, dicho sea de paso, que debieron ser contemplados para su aceptación.
En su tesis doctoral Enrique Dussel en la filosofía latinoamericana y frente a la filosofía eurocéntrica, Gildardo Díaz Novoa (2000-2001) ofrece un extenso panorama del pensamiento dusseliano. La obra comprende desde los primeros pasos de Enrique Dussel en la filosofía hasta fines de la década de 1990. Incluso realiza un rastreo histórico de algunas ideas y corrientes muy anteriores, llegando a la época de la Colonia. Las ventajas que brinda son varias. Al tratarse de un escrito de tal magnitud, por ejemplo, oficia como excelente introducción a la producción teórica global de nuestro filósofo. Por esto, también permite diferenciar con claridad los distintos momentos de su itinerario intelectual, sin omitir las ya mencionadas posiciones respecto a Marx. Dicho sea de paso, es amplio el espacio que se le dedica al autor alemán. El trabajo de Díaz Novoa resulta un insumo que no debe menospreciarse. No obstante, su alcance es limitado en lo que a nuestra temática se refiere. La categoría de exterioridad, al no ser el eje de su investigación, aparece un tanto ensombrecida frente al resto de tópicas que se abordan. A su vez, tampoco se especifican las condiciones arqueológicas bajo las cuales Marx fue incorporado al corpus dusseliano. Y ambos son asuntos que nos atañen aquí.
Las publicaciones sobre la interpretación dusseliana de Marx son innumerables. Por fuera de las de Teruel y Fornet-Betancourt, la tesis de Maestría de José Manuel Castillo Alvarado, (2012) intitulada Filosofía de la liberación y marxismo en Enrique Dussel, ofrece una mirada completa y lúcida. De ella hemos tomado, entre otras, la idea de pensar en términos de momentos la periodización del abordaje que Dussel hace del corpus marxista. Si bien no coincidimos con muchas de las fechas que puntualiza, dicha idea nos permitió zanjar la discusión –o al menos contribuir– en torno a las aparentes contradicciones en algunos datos, en especial respecto a las motivaciones y los años de inicio de la lectura sistemática y cronológica de la obra de Marx emprendida por el filósofo. Gabriel Herrera Salazar (2020) en La subsunción de la Filosofía de Marx en dos filósofos latinoamericanos también presenta un trabajo global sobre el tema. Incluso incorpora explícitamente variables propias del nivel arqueológico e incluye un comentario pormenorizado de Las metáforas teológicas de Marx –texto que nos resulta de suma utilidad en el presente escrito– aunque, por desgracia, sin articulación con la categoría que nos convoca. Por otra parte, en tono de polémica, se encuentran infinidad de artículos que enriquecen el debate y que echan luz sobre ciertos aspectos específicos no siempre contemplados cuando se estudia a nuestro filósofo. Destacamos el de Orlando Florián Cata (2003), “Filosofía de la Liberación y marxismo en la obra de Enrique Dussel”; el de Jorge Dutra (2000), “Ideología e irracionalidad”; los de Ariel Germán Petruccelli (2000ab), “¿Ciencias Sociales críticas? ¿Un nuevo criterio epistemológico de demarcación? Notas en torno a un artículo de Dussel” y “Enrique Dussel y el tercer criterio epistemológico de demarcación. Contrarréplica”, con respuestas de Dussel; el de Aldo Andrés Romero (2000) “Notas (incompletas) para una discusión con Dussel y sus contradictores”; el de Alan Rush (2000) “Enrique Dussel: Marx y las ciencias sociales críticas”; el de Achaval Zoilo (2000) “Marxismo: ¿racionalidad y ciencia… o no?”; y el de Christopher Arthur (2004) “Enrique Dussel – Hacia un Marx desconocido: Un comentario de los Manuscritos del 1861-1863”.
Entre las lecturas que abordan el pensamiento dusseliano desde una mirada global podemos mencionar las de cuatro autores. Carlos Beorlegui (2004) en Historia del pensamiento filosófico latinoamericano. Una búsqueda incesante de la identidad le dedica un capítulo entero a la Filosofía de la Liberación y concentra gran parte de él en Enrique Dussel. Tiene el mérito de presentar en forma conjunta y simple varias de las ideas que estructuran la obra de nuestro filósofo y situándolas en las múltiples etapas de su extenso itinerario intelectual. Sin embargo, dado que el enfoque adoptado es generalista –el libro no está dedicado exclusivamente al filósofo mendocino– dicho capítulo podría resultar útil como bibliografía introductoria pero menos provechoso a quien esté buscando información específica al respecto. Jorge Zúñiga (2022) en Enrique Dussel. Retratos de una filosofía de la liberación, por su parte, no solo se circunscribe a la obra de Dussel sino que hace una exposición mucho más extensa, profunda y rigurosa que la de Beorlegui –contando incluso con aportes del Mendocino e información de primera mano. Empero, pese a sus ventajas, tampoco se trata de una investigación ceñida a un aspecto exclusivo de la producción teórica dusseliana. Por último, y en esta misma línea, Emilio Noceti (1988) en La ética de la liberación en Enrique Dussel nos alerta sobre el rol de la arqueológica y su vínculo con la erótica, la pedagógica y la política –aunque no compartamos sus conclusiones–; y Pedro Enrique García Ruíz (2003) en Filosofía de la liberación. Una aproximación al pensamiento de Enrique Dussel problematiza la noción de ruptura referida a las ciclos que se abren con la recepción de Emmanuel Levinas y Karl Marx.
Las críticas a Dussel merecerían un capítulo aparte. Apuntemos algunas de las que nos hemos servido. El propio Emilio Noceti expone sus objeciones y sintetiza las más sobresalientes –o al menos, aquellas que así lo eran hasta la década de 1980. Los trabajos de Gustavo Leyva (1995) y Santiago Castro-Gómez, (1996) por su parte, si bien no están enfocados exclusivamente en nuestro filósofo, lo ponen en entredicho desde el discurso de la Modernidad que pretende haber superado. Ofelia Schutte, (1987) a su vez, aunque tampoco se circunscribe al pensamiento dusseliano, cuestiona varios de sus postulados. Temas como la exterioridad, el pueblo, Dios o la liberación de la mujer son objeto de una lectura aguda y en nada complaciente con el autor –dicho sea de paso, la rectificación parcial que este hizo de su erótica se debe a dicha lectura. Pero si de críticas hablamos, Horacio Cerutti Guldberg (2006) es el que destaca. En 1983 publica Filosofía de la liberación latinoamericana, una obra escrita hacia finales de la década de 1970, que en su origen no aspiraba a ser otra cosa que un breve artículo académico y que terminó convertido en tesis doctoral. Hoy es un clásico de la bibliografía especializada en filosofía de la liberación. El libro reviste de interés para nosotros. En primer lugar, porque rompe con la visión simplista que conceptualizaba al movimiento filosófico como un bloque ideológico homogéneo. Cerutti reconoce que no fue el primero en advertir las tensiones internas que lo dividían. Sin embargo, él es quien dejó una impronta definitiva –y controversial, por cierto. Establece criterios de clasificación, define subgrupos y sitúa en ellos a cada miembro. Dussel, por ejemplo, es situado en el sector populista. En segundo lugar, porque denuncia el uso ilegítimo que hace nuestro pensador de categorías y nociones pertenecientes al campo teológico –incluso de creencias personales– dentro de su reflexión filosófica. La presente investigación retoma el asunto. En tercer y último lugar, por las reacciones que suscitó en el mismo Enrique Dussel. Entre ellas nos interesan las vinculadas a Karl Marx. En efecto, según lo ha reconocido, el estudio sistemático y cronológico de este tuvo como una de sus motivaciones el fuerte impacto que le produjeron los comentarios de Cerutti. No obstante, el tema como veremos tiene sus bemoles.
Nuestra temática, se desprende de lo anterior, tal como la planteamos no ha sido muy investigada. O bien se la abordó tangencialmente o bien desde un enfoque distinto. En este sentido, cubrimos un vacío. Desde que Dussel comienza a trabajar en torno a las ideas de lo que hoy llamamos Filosofía de la Liberación –alrededor de 1969– hasta la publicación de Las metáforas teológicas de Marx en 1993, se diferencian por lo menos dos momentos de su itinerario intelectual. El quiebre entre ellos está marcado por el cambio de actitud frente a Karl Marx. En uno y otro dicho cambio se define en función de la presencia o no de la categoría de exterioridad. Es verdad que recién en 1977 el filósofo mendocino declara de modo explícito que esa categoría es la más importante de su propio corpus. Sin embargo, una atenta lectura del mismo evidencia que su centralidad venía desde mucho antes. El viraje operado respecto al autor de El capital resulta paradigmático. Este pasa de ser un pensador de la Totalidad, moderno e incompatible con la tradición latinoamericana, a ser un hombre crítico de la Modernidad, imprescindible para la comprensión y liberación del subcontinente y cuya obra madura se cimenta en la exterioridad del trabajo vivo. Ocuparse de aquellos dos momentos y abocarse a la tarea de profundizar y definir las condiciones bajo las cuales se da semejante giro –condiciones, sobre todo de índole arqueológicas, que el mismo Dussel esgrime– es un camino no muy transitado. El asunto va más allá de un simple prurito academicista. Es una contribución no menor al conocimiento de la Filosofía Latinoamericana en general y de la obra de Enrique Dussel en particular. Empero, también viabiliza una reflexión seria sobre el rol de quien decida comprometerse, como investigador o investigadora, en el campo de las ciencias sociales, pues atañe al posicionamiento epistemológico, político y ético de ese sujeto.
En este marco, la presente investigación pretende, como objetivo general, analizar la categoría de exterioridad en la filosofía de Enrique Dussel en el período que va desde la constitución de la Filosofía de la Liberación (1969-1975) a la publicación en 1993 de Las metáforas teológicas de Marx, el cuarto y último tomo que nuestro autor le dedica a la obra de Karl Marx. Se procurará determinar si la etapa que se abre con la lectura sistemática y cronológica del hombre de Tréveris –realizada por Dussel en los primeros años de su exilio en México– y el cambio de actitud respecto a la presencia o no en este de dicha categoría, implicó a su vez una ruptura en los presupuestos mismos de la filosofía dusseliana vigentes hasta ese entonces. Por su parte, y dentro de esta línea que nos orienta, buscaremos consumar los siguientes objetivos específicos:
- Identificar y describir las características esenciales de la categoría de exterioridad en dos momentos del desarrollo de la obra de Enrique Dussel: a) en el período argentino que se desarrolla desde 1969 hasta 1975, es decir en los años de nacimiento y constitución de la Filosofía de la Liberación latinoamericana; b) en la etapa de lectura sistemática y cronológica de la obra de Karl Marx, realizada planamente en el exilio.
- Reconstruir la trayectoria biográfica y teórica que llevaron a Enrique Dussel a iniciar una lectura sistemática y cronológica de la obra de Karl Marx.
- Analizar las condiciones teóricas (en especial, las de índole arqueológicas) de la propia filosofía dusseliana bajo las cuales la categoría de exterioridad era aceptada o no como parte del pensamiento de Karl Marx.
- Determinar el rol de la categoría de exterioridad en la relación entre la Antropológica (erótica, pedagógica y política) y la Arqueológica.
Nuestra investigación, enmarcada en los objetivos recién esbozados, se desarrolla bajo la hipótesis de que la categoría de exterioridad, luego de la lectura sistemática y cronológica de las obras de Karl Marx, conserva en el pensamiento integral de Enrique Dussel la centralidad que este supo reconocerle en reiteradas oportunidades. Empero, si bien dicha categoría se enriquece conceptualmente con la noción de trabajo vivo, no se produce una ruptura con los presupuestos previos de la filosofía dusseliana. Lo que hay es una reconfiguración hermenéutica de las condiciones (especialmente arqueológicas) que impedían que la exterioridad sea aceptada dentro del corpus marxista. En términos simples: a partir de aquella lectura, Dussel no modificó los pilares fundamentales sobre los que se erigía su propia filosofía, sino que rectificó su interpretación de Marx en lo que a esas condiciones incumbían (Dios y el ateísmo, sobre todo). Gracias a esto, el autor de El capital deja de ser un pensador de la Totalidad incompatible con la tradición latinoamericana y puede ser incorporado a las huestes de la Filosofía de la Liberación y de las luchas revolucionarias.
En otro orden de cosas, pero en sintonía con lo anterior, en la presente investigación nos ubicamos dentro de aquellos posicionamientos teóricos que asumen el carácter situacional del conocimiento, negando de plano la posibilidad de que este último pueda elaborarse al margen de los condicionamientos sociales e ideológicos en que se ha desarrollado (Quijano, 2014) y adhiriendo a los diversos enfoques epistemológicos que reconocen el compromiso ineludible entre el saber y la realidad de la que emerge, como por ejemplo la propia Filosofía de la Liberación en sus diferentes variantes (Arpini, 2010). Admitimos, en consecuencia, que el trabajo reflexivo orientado en esta dirección constituye por sí una praxis transformadora de dicha realidad y no un mero diletantismo académico. Por este motivo, entendemos que el abordaje de la categoría de exterioridad en Enrique Dussel desde los principios recién apuntados, dada la idiosincrasia de su filosofía, implica no sólo un aporte al estudio del pensamiento latinoamericano y una puesta en cuestión de los presupuestos de que partimos, sino la propuesta de contribuir, con todas las limitaciones del caso, a la transformación del escenario de injusticias en que se debate América Latina.
Lo expresado arriba nos habilita, por lo tanto, a estudiar el pensamiento y la trayectoria intelectual de Enrique Dussel, centrándonos en la categoría de exterioridad en los dos períodos ya señalados. Para esto, hemos empleado fundamentalmente fuentes escritas, en especial libros, artículos y conferencias del propio filósofo. En la medida de lo posible, trabajamos sobre las primeras ediciones. Esta exigencia, necesaria en casi cualquier tarea de este tenor, lo es mucho más tratándose del Mendocino. Una de las particularidades que hallamos son las constantes modificaciones e intervenciones que se introducen en las sucesivas reediciones del material –según iban cambiando las ideas y perspectivas de su autor– lo que dificulta la comprensión del sentido originario de lo que se intentó expresar en la época de su producción. La edición crítica de su obra completa haría una enorme contribución en este aspecto. Nuestra investigación, como se verá, tal vez haya hecho un aporte.
El acceso a los materiales, salvo muy pocas excepciones, no ha tenido mayores obstáculos. Gran parte del mismo se encuentra digitalizado en el sitio web del filósofo: Enrique Dussel. Vida y Obra. De él nos hemos servido a fin de obtener varios de los textos aquí citados. Sin embargo, dicho sitio no siempre ofrece las primeras ediciones. En estos casos acudimos a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y a la Biblioteca Central “Prof. Augusto Raúl Cortazar” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, así como a las bibliotecas personales de especialistas en la temática. En otro orden de cosas, también tuvimos presentes algunos recursos audiovisuales. La cantidad es enorme y variada. Más allá de las entrevistas, las charlas o presentaciones ocasionales, nos han resultado de utilidad los cursos impartidos por Dussel en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y subidos a YouTube. Si bien no fueron nuestro insumo principal, recurrimos a ellos para extraer algún dato concreto, una rectificación o simplemente para saber la postura del autor en épocas recientes.
Hechas las aclaraciones pertinentes al caso y atendiendo a la temática estudiada y a los objetivos planteados, hemos distribuido nuestro escrito en dos partes. La primera abarca desde 1969 hasta 1975. El orden con que abordamos el material responde, grosso modo, al año de producción y no tanto al de su publicación. Este criterio también lo aplicamos a la Parte II. En lo que a esta Parte I concierne, iniciamos con los tomos I y II de Para una ética de la liberación latinoamericana, seguimos con la ponencia “El momento negativo: el ateísmo de los profetas y de Marx. Propedéutica de la afirmación ética de la alteridad”, y con una serie de conferencias: unas que el autor ofreció en la ciudad de Viedma (Río Negro, Argentina) y que aparecieron en el libro Introducción a una filosofía de la liberación latinoamericana y otras, ya de índole teológicas, y agrupadas en dos volúmenes de Caminos de la liberación latinoamericana. Cerramos esta Parte I con Filosofía ética latinoamericana: De la erótica a la pedagógica y Filosofía ética latinoamericana IV. La política latinoamericana (Antropológica III), textos que vieron la luz cuando su autor se hallaba en México pero que fueron elaborados, en su mayoría, en Argentina.
En cuanto a su tenor conceptual, la Parte I comprende cuatro ideas fuerza. La primera, el descubrimiento de la exterioridad. Hasta el capítulo 2 de Para una ética de la liberación latinoamericana, Dussel venía trabajando una ética en clara sintonía con el pensamiento de Martín Heidegger. Sin embargo, en el capítulo 3 rompe con esa línea teórica y se acerca a Emmanuel Levinas. Es aquí donde irrumpe nuestra categoría. La segunda, la relación entre la Arqueológica y la Antropológica. Poco a poco se va vislumbrando que esta mantiene un alto grado de dependencia respecto a aquella, es decir, se advierte que por ejemplo los procesos de liberación, si bien exigen dentro de cada nivel concreto (erótica, pedagógica y política) de la presencia de la exterioridad, dichos procesos se tornan inviables sin los elementos propios del nivel arqueológico, en especial Dios y el ateísmo. En este sentido, y es esta la tercera idea fuerza, las razones que se esgrimen para impugnar a Karl Marx –un ontólogo de la Totalidad– encuentra allí su asidero. Dado que el autor de El capital rechaza a un Dios Creador, también se priva de un punto de apoyo exterior desde donde poder afianzar tanto la lucha revolucionaria como la crítica al orden dominante. Ergo, Marx es incompatible con la Filosofía de la liberación. La cuarta idea fuerza de esta Parte I remite al extraño lazo que une a la filosofía y a la teología dusselianas. El Mendocino ha manifestado en varias ocasiones que ambos campos están bien delimitados y que no se confunden en su obra. Empero, el asunto no es tan evidente. El inconveniente no es que Dussel, en cuanto filósofo, emplee textos sagrados –la Biblia por lo general– o metáforas caras al lenguaje religioso. No. La objeción es por el uso en el campo filosófico de nociones y postulados válidos solo dentro de la órbita teológica. Este es el motivo por el que aunque la investigación se ciñe al terreno de la filosofía, decidimos abordar las conferencias de carácter teológico compendiadas en Caminos de la liberación latinoamericana. La categoría de exterioridad no es ajena a esta problemática.
La Parte II abarca el período 1975-1993, específicamente desde el inicio del exilio en México hasta la publicación de Las metáforas teológicas de Marx. En dicha Parte, además del mencionado, estudiamos cuatro textos. El primero de ellos es Filosofía de la Liberación, publicado en 1977 pero escrito entre 1975 y 1976 –los años de elaboración, como veremos, también se prestan a controversia. Es una obra que sistematiza y estructura la integridad del pensamiento producido por Dussel hasta entonces. Empero, también empieza a despuntar el nuevo rumbo que se estaba tomando. El resto del material que abordamos deja en claro cuál es la dirección definitiva que se había escogido. Se trata de los libros La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse; Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los Manuscritos del 61-63; El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Un comentario a la tercera y a la cuarta redacción de El Capital; y el citado Las metáforas teológicas de Marx.
Los temas abarcados en esta Parte II no son muchos pero sí decisivos para la investigación. En primer lugar, intentamos establecer cuándo y por qué Dussel decide emprender su lectura sistemática y cronológica de la obra de Karl Marx. Veremos que el asunto no es tan sencillo de zanjar, entre otras razones por la información contradictoria que existe –información ofrecida incluso por el propio Mendocino. En segundo lugar, exponemos el giro radical que se opera acerca del autor de El capital. Ahora su aporte es considerado valioso e imprescindible para el pensamiento latinoamericano y las luchas populares revolucionarias. La exterioridad antes negada era reconocida. En este punto, y ya como tercera idea de la Parte II, mostramos que nuestra categoría comienza a enriquecerse conceptualmente a través de la noción de trabajo vivo, adquiriendo un rol central para la comprensión del sistema capitalista y para la elaboración de una ciencia crítica así como de una Ética de la Liberación. Por último, probamos que, dada la forma en que Dussel había cimentado su filosofía, la admisión en Marx de la categoría de exterioridad solo era posible gracias a la reestructuración, a nivel arqueológico, de su interpretación del hombre de Tréveris. En términos simples, si el rechazo se afincaba en dicho nivel, la aceptación lo obligaba a modificar su visión al respecto.
No quisiéramos cerrar estas palabras introductorias sin hacer algunas aclaraciones. El presente escrito es, en esencia, la tesis que presentamos para aspirar a la Maestría en Estudios Sociales Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Dicha tesis fue elaborada entre los años 2018 y principios de 2024, dirigida por la Dra. Adriana María Arpini, co-dirigida por el Dr. Waldo Ansaldi y defendida el 19 de noviembre de 2024 ante un jurado integrado por la Dra. María José Rossi, la Dra. Cecilia Rossi y el Dr. Luciano Maddonni. El material que ahora ofrecemos, como podrá imaginarse, exhibe en gran parte las huellas de los hechos acontecidos durante este largo proceso. Entre ellos, cabe mencionar al menos tres. En primer lugar, y a partir de las recomendaciones hechas por el jurado, incorporamos bibliografía acerca de ciertas temáticas que en su momento habíamos descuidado. En segundo lugar, desde fines de 2023 en Argentina y en el resto del mundo comienza a vislumbrase un giro –acaso inédito– en términos políticos, económicos e ideológicos del que no pudimos ni podemos hacernos los distraídos, quizás incluso con el desconcierto de quienes piensan que una investigación de esta naturaleza debería mantenerse al margen de asuntos como ese. Por esta razón, varias de las ideas que apenas esbozamos en la primera versión del escrito fueron ampliadas en la publicación que hoy damos a conocer. Finalmente, y como recordaremos en las conclusiones, la muerte de Enrique Dussel nos sorprendió en la última etapa de nuestra labor. Este hecho, además de golpearnos en lo personal, nos privó de un diálogo que hubiese enriquecido, profundizado y tal vez rectificado muchas de las aseveraciones y conjeturas que en adelante compartimos.
Conscientes de que Enrique merece algo mejor, quizás pueda verse en el presente escrito nuestro pequeño homenaje.







