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Agradecimientos[1]

Quiero agradecer en primer lugar a las, los y les protagonistas de los procesos investigados en este libro, tanto en el Estado como de la economía popular y la economía social y solidaria, por su constante apoyo y fuente de sabiduría, paciencia y esperanza. Sobre todo, en los casos de estudio, a Oscar Minteguía, Marcelo Torrano, Daiana Páez, Gisela Bustos y Alicia Pérez (de San Martín), y a Vanesa Repetto, Natalia Kisman, Javier López, Carolina Iban, Carlos Cappelletti, Diego Merlo, Aníbal Duarte, Silvia Ebis y Juan Eugenio “Bebe” Ricci (de Moreno).

En segundo lugar, a Jean Louis Laville quien, en uno de esos estimulantes intercambios que solemos mantener, fue el primero que me hizo pensar que mi tesis “iba por acá”, cuando luego de comentarle las transformaciones en la materia de Microeconomía social en la Maestría de Economía Social de la UNGS, me dijo: “qué interesante, pásame algo para leer”. Mi respuesta fue “sólo tengo el programa”. Asombrado, me preguntó: “¿y tu tesis sobre qué es?”.

A mis compañeres del Proyecto de Investigación Orientado que desarrollamos en el Instituto del Conurbano. En particular, a Carolina Foglia y Adriana Rofman, sin cuyo apoyo este sueño de construir el panorama de políticas específicas en todo el Conurbano no hubiera sido posible. En ese ámbito encontré libertad para construir el marco teórico político que necesitaba y confiaron en cada paso que fui dando. Eso posibilitó, entre otras cosas, el uso de fondos del CONICET para parte del trabajo de campo que, aunque exiguos, recortados e irrespetuosos de los tiempos pautados, se constituyeron en una condición de posibilidad al fin. En ese marco, Érika Loritz, Laura Calderón, Alejandra Clar y Celeste Barrionuevo fueron grandes compañeras que con enorme compromiso colaboraron en la primera identificación de políticas. Mercedes García siempre compartió tiempo, mates y sentipensares sobre cada municipio y experiencias.

A funcionaries y exfuncionaries del nivel nacional y provincial, en especial a Alberto Gandulfo, Nicolás Meyer, Lena Frigerio y Diego Gojzman.

A les docentes del doctorado. En particular a Verónica Giordano y Verónica Maceira. ¡Enorme tarea!

A colegas de diversos caminos que me hicieron aportes sustantivos y generosos: Claudia Danani, Daniela Soldano, Cristina Cravino, Carla Rodríguez, Magdalena Chiara, Mario Schujman, Cecilia Matonte, Adela Plasencia, Luciana Lago, Noemí Giosa Zuazúa, Patricio Narodowski, Verónica Azpiroz Cleñan y Lucas Cardozo.

Técnicamente, a Luz Fuster, quien me dio una gran mano haciendo legibles las primeras versiones, transigiendo bastante su rigor admisible. A Esteban Mantel, que realizó un trabajo de supersíntesis en la figura 5.1. Y a Gonzalo Góngora, que resistió cuanto retobe tuvo mi computadora.

Un agradecimiento profundo y eterno es para Susana Hintze y José Luis Coraggio, mi “Dire” y “Maestro” respectivamente. Desde el primer día que pisé la Maestría en Economía Social de la UNGS en su primera edición, allá por el 2003, me han acompañado en todo este proceso de formación, investigación y construcción colectiva por otra Economía, otra Política, otro Estado y otra Sociedad. El haberme dirigido y codirigido esta tesis, fue una instancia más en esta larga caminata juntes. También a Alberto Federico Sabaté, que mientras estuvo de este lado, hizo lo propio y nos sigue inspirando.

Un Gracias con mayúscula a quienes fueron jurades: Patricio Narodowski, Malena Hopp y Adriana Clemente, por su atenta lectura y preguntas estimulantes. Ayudó a tomar dimensión del trabajo realizado la contundente reflexión de Adriana, quien sostuvo: “después de este trabajo, nadie puede poner en duda la institucionalización de estas economías”.

A mis compañeres de militancia, siempre inorgánica y movimientista, que me esperaron con paciencia a que la terminara y fueron disfrutando de cada adelanto para que pudiéramos convertir un poco de todo esto en insumo para la gestión en INAES durante 2020 y reactivar espacios de estudio, formación y acompañamiento en la querida CTA. Un agradecimiento a quien inesperadamente se convirtiera en maestro, conductor y agudo inquisidor (aunque él me dijera así a mí), siempre complejizando y politizando en mayúscula: el compañero Mario Cafiero, que se nos fue demasiado rápido.

A mis amigas hermanas que me contuvieron emocionalmente (y en algunos casos, también logísticamente). En especial a Cecilia Dalla Cia, Valeria Chulman, Anabella Zamora, Natalia Da Representaçao, Emilia Colacelli, Evangelina Perret, Isabel Andreoni, Amalia Coraggio y, otra vez, Cecilia Matonte y Adela Plasencia.

Al ánimo y amor incondicional de mis viejos, que desde mi Basavilbaso natal siempre estuvieron presentes, a pesar de todas las diferencias e incomprensiones.

Por último y más estructurante, el agradecimiento a mi compañero y amor: Omar Cura, por todo. Y a nuestres hijes, Carmen y Juan. Sin su amor, humor, alegría, paciencia, cuidados y sacrificio de horas que no pude estar como hubiera querido, la tesis en la que se basa este libro nunca hubiera salido del plano de los anhelos.


  1. A los fines prácticos de facilitar la escritura y posterior lectura, se optó por escribir en un lenguaje académico convencional. Se trata de una instancia inicial en el proceso de deconstrucción de la autora que inició por la oralidad, y en futuras producciones escritas se procurarán representaciones simétricas desde el punto de vista de los géneros. Sólo los agradecimientos están escritos en lenguaje inclusivo.


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