En este capítulo nos ocupamos del quinto y último objetivo que nos hemos propuesto: identificar las rupturas y continuidades de la promoción estatal de la ESS con respecto a la microeconomía neoclásica en los casos que consideramos de mayor desarrollo.
Abandonando el interés comparativo que nos condujo hasta aquí, aunque en parte finalmente se realice cierto paralelismo, encaramos una estrategia cualitativa con un fin exploratorio sobre aspectos clave para la sostenibilidad de las PESS en lo que hace a las características distintivas de sus sujetos promovidos y sus diferencias respecto de las empresas capitalistas convencionales.
Tal como adelantamos en la Introducción, el capítulo se organiza en tres puntos. En primer lugar, desarrollamos los criterios de selección de los casos, junto con la estrategia metodológica para abordarlos. Luego, presentamos una breve caracterización del perfil socioeconómico de ambos partidos y los procesos de institucionalización de la ESS en los respectivos estados locales, donde se profundiza sobre aspectos institucionales y se incorpora una dimensión generalmente soslayada y que la literatura indicó como demarcatoria en cuanto a la sostenibilidad de las PESS: la formación y participación de los trabajadores estatales denominados “gestores públicos de economía solidaria” a partir de la literatura brasilera. En el tercer y último punto nos abocamos al análisis de tres aspectos de la práctica de promoción estatal a través de los cuales analizamos las rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica, y un cuarto aspecto que complementa esta perspectiva, aunque trasciende el análisis en relación con dicha corriente de pensamiento: la relación promotores-promovidos.
1. Aspectos metodológicos
En este capítulo avanzamos en la exploración de dos casos con un método de investigación cualitativo orientado por la hermenéutica de las emergencias (Santos, B. y Rodríguez, C. ([2002] 2011), perspectiva que lee los procesos tratando de encontrar indicios[1] de lo nuevo en las alternativas económicas basadas en principios no capitalistas y la promoción de las mismas. Cabe aclarar que este abordaje no implica renunciar al análisis riguroso y la crítica de los casos. Su objetivo explícito consiste enfortalecer las potencialidades de las prácticas de promoción a través de dicho análisis, al tiempo que no se rechaza su totalidad por encontrarlas “contaminadas” por el sistema dominante.
En dicho marco, al avanzar en la distinción entre la sociología de las ausencias y la de las emergencias que plantea Santos, B. (2002, 2006), partimos al respecto de la primera con la premisa de que las formas económicas de EP y ESS que promueven los estados locales que analizamos, son desconocidas por la corriente principal, a partir de una producción activa de su no existencia. Y, a través de ese ejercicio, contribuyen al imaginario que se trata de alternativas no viables, no creíbles, descartables, invisibles. A lo largo del capítulo buscamos interpretar cómo los municipios analizados se resisten a la producción de esas ausencias que pretende la hegemonía, al desarrollar rupturas con el mainstream económico. El abordaje crítico lo planteamos fundamentalmente a partir de reconocer las continuidades con dicha corriente de pensamiento, proponiéndonos fortalecer y no disminuir el potencial de los organismos que han creado y las PESS que encaran nuestros casos, señalando los riesgos y desafíos que esas continuidades plantean, más en línea con la sociología de las emergencias.
En este trabajo, buscamos especialmente indicios de rupturas (aunque también las continuidades) con la microeconomía neoclásica en las prácticas estatales de la promoción de la EP y la ESS a través de tres dimensiones de análisis[2]:
- Tipo, denominaciones y características atribuidas a la EP y la ESS promovida, que es considerada sujeto productor;
- Modos de abordaje de los destinos de la producción, lo que abarca la consideración de la diversidad de los mismos y no sólo las PESS específicas relacionadas con los intercambios, a lo que se suman los contenidos microeconómicos de las políticas de formación y conocimientos sobre dichos temas;
- Modo de abordaje e instrumentos de las PESS de financiamiento directo.
La relación promotores-promovidos es una cuarta dimensión de análisis que no incluimos junto a las anteriores dado que no es abordada desde el arsenal neoclásico, sino desde los aportes de la literatura de las PESS.
En ese camino consideramos tanto los discursos como las prácticas y encaramos las continuidades como puntos críticos, que compartimos con los protagonistas de las experiencias estatales durante y al final de la investigación con el fin de fortalecer la acción estatal, de tornarla más consistente y no de debilitarlas a partir del ejercicio crítico.
Para definir los casos con mejores condiciones para este trabajo, necesitábamos experiencias que hubiesen transitado una trayectoria sostenida a lo largo de varios años y hubieran alcanzado cierta institucionalidad y complejidad, para lo cual –tomando en cuenta los desarrollos de los capítulos anteriores– diseñamos el siguiente criterio de selección, compuesto por seis dimensiones:
- Haber creado y sostenido organismos específicos que utilicen explícitamente la categoría de EP, ESS o economía social;
- Contar con al menos 6 años de implementación de PESS ininterrumpidamente, con una relativa estabilidad de las políticas post 2015 (operacionalizada como la continuidad de al menos la mitad de políticas, habiendo admitido reducciones de alcance);
- Que diseñen e implementen PESS locales;
- Que usen instrumentos de las seis categorías identificadas en el CB;
- Que las PESS implementadas se dirijan a varios tipos de actores dentro del heterogéneo campo de la EP y la ESS;
- Haber desarrollado ordenanzas específicas para la EP y/o la ESS.
De los catorce municipios con PESS de todo el Conurbano Bonaerense, los casos que cumplen con estas condiciones son San Martín y Moreno. Allí realizamos un trabajo cualitativo, fundamentalmente a través de observaciones y entrevistas semiestructuradas a gestores públicos estatales, tanto del período 2016-2018 como de gestiones locales anteriores. Se entrevistaron a funcionarios, trabajadores técnicos, empleados y a extécnicos de ambos casos, así como a actores de diversas expresiones de la EP y la ESS y algunos trabajadores de la EP, generalmente en el marco de las ferias. El principal insumo de este capítulo han sido las 18 actividades de observación tanto participante como no participante y las 76 entrevistas en los casos (cuyo perfil se detalla en el Anexo). A su vez, mientras que los capítulos anteriores se basaban en entrevistas sobre todo estructuradas, estas fueron semiestructuradas y se incorporaron por primera vez los actores de la EP y la ESS[3]. Las entrevistas de este capítulo corresponden al lapso abril de 2019 a febrero de 2020, en términos retrospectivos en cuanto a nuestros objetivos y temporalidad hasta 2018. Las observaciones participantes se extendieron de abril de 2018 a noviembre de 2019.
También se realizó una amplia recopilación de material documental. Se analizaron tanto documentos de tipo más tradicional, del tipo de los planes anuales o la normativa (resoluciones, decretos, ordenanzas), como los materiales utilizados en el marco de las políticas de formación (muchas veces producidos ad hoc).
El trabajo de campo y el análisis desarrollado se sostienen, por último, en la vigilancia epistemológica que nos exige Danani con su “alfiler en la silla” (2004); en nuestro caso, para detectar las continuidades con la microeconomía neoclásica. Partimos del reconocimiento de la potencia destructora de subjetividades solidarias y las propias condiciones objetivas que tiene tal microeconomía en el sistema económico actual, en un marco donde un uso acrítico o inconsciente de la misma puede contrarrestar gran parte del trabajo de promoción.
2. Dos municipios con perfiles y procesos de institucionalización distintos
San Martín y Moreno son dos municipios con características socioeconómicas distintas, las cuales pueden ser tomadas como representativas de las heterogeneidades del CB, y que se replican dentro de cada distrito. No es lo mismo situarnos en el centro de Moreno, con la hipermovilidad que habilitan los medios de transporte, que en Cuartel V, donde fue necesaria la organización comunitaria para crear la mutual de transporte El Colmenar y así evitar que los habitantes de esa localidad perdieran la vida a la espera del transporte público ante una emergencia que requiriera llegar al hospital. De igual modo, no es lo mismo el centro de San Martín que Villa 8 de Mayo[4], donde los buenos indicadores socioeconómicos del partido explotan por los aires. Estas complejidades propias del CB también se reflejan a nivel estatal en gestiones que, de uno u otro modo, se han esforzado por institucionalizar durante años la EP y la ESS con procesos de institucionalización que fueron dando origen a equipos de gestión específicos, normativas y PESS.
2.1 Perfil socioeconómico de los municipios de San Martín y Moreno
En el ámbito de la economía urbana se suele sostener que mientras más cerca se está del centro urbano, mejores serán los niveles y calidades de acceso a los servicios. En el mapa N° 5.1 se aprecia que San Martín es limítrofe con la CABA, en la zona norte del Conurbano.
Mapa N° 5.1. Los casos en relación con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense

Fuente: Elaboración propia.
Si bien eso es discutible desde muchos puntos de vista y basta con analizar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) la situación de los barrios de La Boca o Lugano, a continuación intentamos reconstruir un breve perfil socioeconómico donde la centralidad juega un papel importante. Lo realizamos a través de varias dimensiones, siendo preciso aclarar que más que la selección de las mismas y los valores (al padecer de fragmentación, no desagregación a nivel de partido/localidades de la mayoría de las variables salvo en ocasión de los censos, y de desactualización[5]), la síntesis aquí presentada ofrece una aproximación general e ilustrativa de las diferencias entre ambos casos. De allí que no entremos en la exhaustividad que este tipo de análisis ameritan usualmente.
En el cuadro N° 5.1 se puede apreciar que San Martín evidencia mejores indicadores socioeconómicos a excepción del porcentaje de hogares que viven en villas y asentamientos precarios (el número de barrios precarios es mayor en Moreno, pero en virtud de la densidad hay más hogares que viven en ellos en San Martín). Esa excepción en términos de la precariedad del hábitat estaría justificando la importancia de las PESS de mejoramiento progresivo del hábitat en San Martín, que son pioneras en el Conurbano y que desarrollamos en el capítulo anterior. Si, por otro lado, consideramos los cuatro conurbanos que distinguió el INDEC (2005) a partir de variables sin contigüidad geográfica, San Martín se ubica en el segundo con mejores condiciones socioeconómicas (CB2), mientras que Moreno está en el que tiene las peores condiciones de vida (CB4).
San Martín tiene un perfil urbano y exhibe una de las mayores densidades poblacionales del conurbano (el cuarto con mayor densidad poblacional), mientras que Moreno es un distrito típicamente del periurbano, con vastas áreas verdes.
En términos del Producto Bruto Geográfico (PBG), las diferencias son notables. El PBG per cápita de San Martín más que triplica al de Moreno, teniendo el primero mayor peso en la industria (casi 70%) mientras que en este último son los servicios los más importantes y la industria no llega al 20%. En varias entrevistas se utilizó la expresión de San Martín como “la ferretería del CB”, en virtud de un desarrollo de baja complejidad, sobre todo textil, que tiene desde la industrialización por sustitución de importaciones y que logró mantener incluso durante la dictadura cívico-militar, llegando a ser en la década de los ochenta, capital nacional de la industria. Mientras que Moreno sigue teniendo la impronta de “ciudad dormitorio”.
Cuadro N° 5.1. Perfil socioeconómico de San Martín y Moreno (2001-2017)
Dimensiones/variables | Indicadores | San Martín | Moreno |
Ubicación en el Área Metropolitana de Buenos Aires | Zona del CB | Norte | Oeste |
Integra el CB | Totalmente | Parcialmente | |
Cordón | 1er cordón | 2do cordón | |
Localización predominante | Urbana | Periurbana | |
Clasificación INDEC | 4 Conurbanos | CB2 | CB4 |
Tamaño | Superficie total en km2 | 55,7 | 186,1 |
Población (2010) | Cantidad de habitantes | 414.196 | 452.505 |
Variación intercensal 2010 vs. 2001 | 2,8 | 18,9 | |
Cantidad de hogares | 133.202 | 124.016 | |
Densidad poblacional | 7.436,2 | 2.431,5 | |
PGB geográfico (2003)1 | En millones de $ | 5.633 | 1.558 |
% bienes | 69,3 | 18,8 | |
% servicios | 30,7 | 81,2 | |
Per cápita en $ | 13.974,9 | 4.094,9 | |
Entidades financieras2 | Cantidad de entidades formales (2015) | 38 | 11 |
Medios privados de transporte3 | % patentamiento auto x habitante (2015) | 1,3 | 0,9 |
% patentamiento motos x habitante (2015) | 0,7 | 0,7 | |
Mercado de trabajo | Tasa de desempleo (2010) | 5,5 | 7,5 |
Tasa de desempleo (2001) | 19,5 | 25,2 | |
% de ocupados a quienes se les realiza el descuento jubilatorio (2010) | 73,1 | 59,1 | |
Algunos indicadores socioeducativos | % de hogares con al menos un indicador de necesidades básicas insatisfechas (2010) | 6,7 | 12,9 |
% población con estudios superiores –no universitario, universitario, postuniversitario, completo e incompleto– (2010) | 17,3 | 10,3 | |
% población sin cobertura de salud (2010) | 33,9 | 48,5 | |
Tasa de mortalidad infantil (c/mil nacidos vivos) (2014)4 | 11,4 | 13,6 | |
Hábitat | Hogares sin provisión de agua dentro de la vivienda en % (2010) | 4,5 | 21,6 |
% hogares con conexión domiciliaria al sistema de cloacas (2010) | 52,9 | 18,9 | |
Cantidad de urbanizaciones cerradas (2017)5 | 0 | 14 | |
Cantidad de villas y asentamientos precarios (2015)6 | 55 | 61 | |
% de hogares en villas y asentamientos precarios (2015)6 | 14,7 | 11,7 | |
Autonomía | % de incidencia de ingresos municipales sobre los ingresos totales (2017)7 | 62,4 | 38,3 |
Fuentes: Elaboración propia en base al Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda (2010), y notas: 1: Dirección de Estadística de la provincia de Buenos Aires (DEPBA); 2. DEPBA en base del Banco Central de la República Argentina; 3. DEPBA en base a datos de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y Créditos Prendarios (DNRPA); 4. Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires y DEPBA; 5. Registro Provincial de Urbanizaciones Cerradas; 6. Informe de Gestión de la Subsecretaría Social de Tierras, Urbanismo y Vivienda; 7. Programa Buenos Aires Abierta del Honorable Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires.
Estas actividades darán cuenta también de los entramados preexistentes en base a los cuales los municipios respectivos encaran las PESS. En el caso de San Martín, como se viene sosteniendo desde los capítulos anteriores, las empresas recuperadas tienen un papel clave, mientras que en Moreno existen sólo dos y no se desarrollaron PESS para el sector. Al revés, la impronta periurbana es central en Moreno, habiéndose constituido el IMDEL en torno a la producción de alimentos y, años después, se sumó la EP urbana. En San Martín, prácticamente no existe la producción de alimentos, se configura como un mercado donde venderlos, y es más desde el contexto pandémico que comienza con una política para atraer más activamente tanto a productores como a comercializadores de la ESS, lo que implica, a su vez, una política de mutuo reconocimiento por parte de los demás actores de la EP y la ESS porque, como va a sostener casi al final del capítulo el secretario de Desarrollo Social: “No hay reconocimiento, por ejemplo, en San Martín de quién es el actor de la agricultura familiar. No lo vieron nunca, no lo conocen, y esa es una de nuestras bases” (junio de 2018).
Se puede sostener algo similar en relación con la cuestión del hábitat. Existe un gran desarrollo del entramado asociativo en torno a la producción de ciudad en Moreno. En San Martín, sin embargo, el hábitat se sigue resolviendo más por la vía de la EP, con predominio de la denominada autoconstrucción, aunque existen movimientos vinculados sobre todo a la gestión de residuos sólidos urbanos que están comenzando a tender puentes interesantes con el municipio (como el Movimiento de Trabajadores Excluidos).
En 2010 San Martín tenía una tasa de desempleo levemente superior a la considerada friccional, mientras que Moreno evidenciaba niveles mayores. Cuando tomamos perspectiva y observamos los valores durante la crisis del 2001, en el primero estuvo cerca del 20% y en el segundo más de un cuarto de la población estuvo desempleada, habiendo sido de los municipios con mayores niveles de desempleo del país. Además, si tomamos los aportes jubilatorios como uno de los principales indicadores de seguridad social, otra vez San Martín evidencia una mejor situación que Moreno.
Un dato sustantivo para nuestro análisis es el nivel de dependencia del municipio de recursos que provengan de los niveles supralocales. Nuevamente encontramos una diferencia que torna a San Martín un municipio mucho menos vulnerable a los ciclos políticos extralocales ya que financia su actividad con recursos propios en más de un 60% mientras que, en el caso de Moreno, no llega al 40% de los aportes con los fondos propios, estando su política altamente condicionada por el nivel provincial y nacional.
2.2 Procesos de institucionalización de la economía social y solidaria
En ambos casos de estudio se observan Estados activos en lo que a nuestro objeto de estudio respecta, incluso San Martín tiene la frase-lema “San Martín Estado Presente”. Como ya se vio en el capítulo 3, esto se tradujo en la creación y el sostenimiento de organismos y políticas orientadas a la EP y la ESS, con una continuidad que ha logrado cierta rutinización[6].
Iniciamos señalando tres cuestiones en relación con la institucionalidad alcanzada en estos casos. En primer lugar, que es preciso recordar el alcance limitado de los municipios en materia de intervención socioeconómica dispuesto en Argentina por la Ley orgánica de las municipalidades (N° 6.769/58)[7], que establece las competencias del nivel municipal. Nuestros casos tienen el mérito de haber desarrollado su accionar prácticamente a pesar de dicho marco, ya que excede lo establecido por el mismo y hasta disputan su sentido. En San Martín, esto es tematizado de forma permanente:
Esa ley sigue los criterios de la reproducción del capital, no los de la vida. Establece los criterios de administración desde un lugar tradicional, donde los municipios deben cobrar tasas y ofrecer servicios como alumbrado y políticas de contención. No entraría en su lógica que un municipio otorgue créditos o que las cooperativas tengan consideraciones especiales a la hora de comprarles […] estamos entrándole por determinados intersticios, a fuerza de mucha voluntad política, capacidad y sostenimiento en el tiempo y creando jurisprudencia, aprovechando rendijas por las cuales establecemos políticas más adecuadas a las necesidades del territorio, de las personas y donde la economía popular y la economía social y solidaria tienen un papel muy importante. (Director General de ESS, junio de 2018)
Si bien no contamos con información a nivel de la actuación de los municipios en todo el país, sabemos que son relativamente pocos los que tienen ordenanzas específicas y que involucran recursos como nuestros casos[8]. El secretario de Desarrollo Social incluso señala esta cuestión como el primer aprendizaje de cuatro que considera “claves” de San Martín desde una perspectiva de “transformación del Estado” para que esté al servicio de los intereses de la vida, lo que implica ser conscientes de estar trabajando todo el tiempo contracorriente (agosto de 2020)[9]. Es una práctica que materializa la expresión de Hintze (2014) de construcción de “otro” Estado.
En segundo lugar, resaltamos que se trata de una institucionalización imbricada en la realidad de sus distritos, con características crecientes de integralidad, eficacia y efectividad, aunque no se cuente con evaluaciones. Nos basamos en el reconocimiento existente en gran parte de los destinatarios y en testimonios como:
Hay que destacar la conceptualización integral del proceso y cómo lo llevan a la práctica. Desde ese punto de vista hay dos cosas que tienen clarísimas en Moreno que es la necesidad de la articulación de los mecanismos de ventas reales, que no sean testimoniales o “jiposos”, por llamarlo de alguna manera, con la producción y el financiamiento. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Este punto también es uno de los claves en San Martín: “instrumentos reales que resuelvan problemas reales, lo cual se puede transmitir no como receta sino como buena práctica” (secretario de Desarrollo Social, mayo de 2017).
Y, por último, se trata de dos casos cuya envergadura trasciende sus territorios. Ambos tienen incidencia en los niveles supralocales, tanto en la provincia de Buenos Aires como en la Nación. En el caso de Moreno, sobre todo a partir de la crisis de 2001, los equipos locales aportaron al diseño y la gestión de políticas y normativas nacionales, en particular monotributo social, microcrédito, marcas colectivas, agricultura periurbana, mientras que, a nivel provincial, fue central el aporte en la Ley ALAS. De modo recíproco, el caso contó entre 2003 y 2014 con un fuerte apoyo tanto político como de recursos de diverso tipo del nivel nacional.
En el caso de San Martín, se dan diferencias en provincia y nación. Con respecto al primer nivel, tanto el Plan Provincial El Trabajo Dignifica como el Consorcio de Gestión Compartida para el Desarrollo Local de la provincia de Buenos Aires fueron diseñados e implementados por los equipos que, luego, asumieron la conducción municipal, los cuales ya contaban con larga trayectoria de gestión[10]. Ese caso adquiere incidencia en el nivel nacional desde la administración de Fernández hacia fines de 2019 (lo cual excede nuestro período de análisis). Sin embargo, la relación del nivel municipal con el nacional entre 2011-2018 fue distinta al caso de Moreno. Cabe recordar aquí lo ya explicado en el capítulo 3: Katopodis asume como intendente en 2011 bajo el Frente Social de la provincia de Buenos Aires, venciendo al candidato que se presentó como Frente para la Victoria (FPV), aunque compartieran ambos a Cristina Kirchner como candidata a presidenta. A su vez, dicho intendente fue uno de los ocho intendentes fundadores del Frente Renovador, aunque al contrario de otros referentes (como el de San Miguel), regresó en 2015 al FPV. Esto redundó en una relación tensa y hasta por momentos conflictiva con el gobierno nacional, no contando prácticamente con recursos para PESS que eran de uso corriente para otros municipios (como microcrédito). Durante el gobierno nacional de la restauración neoconservadora, esta impronta más autónoma le permitió seguir desarrollando las estrategias hacia la EP y la ESS con menos impacto que en el caso de Moreno.
Para resumir el proceso de institucionalización de la EP y ESS en ambos Estados locales a partir de las principales PESS y organismos estatales creados, construimos una serie de tiempo que por el caso de Moreno requiere de 30 años para captar los rasgos esenciales. Debemos remontarnos a la mitad de la década del ochenta porque allí surgen, de los Consejos de la Comunidad en provincia de Buenos Aires[11], el de Cuartel V, creado en 1987. Si bien apenas tuvo dos años de existencia como tal, dio origen a una dinámica de resolución de necesidades específica desde la vuelta de la democracia y llevó a que muchos de los dirigentes políticos, sociales y comunitarios se posicionaran a lo largo de los años en torno a los conflictos en relación con las acciones y omisiones del Estado local, en particular con una de las organizaciones que surgen del mismo y que es considerada como la madre de las organizaciones comunitarias de Moreno: la Mutual El Colmenar, que resolvió las necesidades de transporte de varias localidades de Moreno entre 1990 y 2005.
No pretendemos aquí dar cuenta a cabalidad del proceso de institucionalización de la EP y la ESS en el Estado local del distrito que probablemente sea el más complejo y contradictorio del CB. Excede a nuestros fines una reconstrucción sociohistórica, y haría justicia con los actores, tanto estatales como no estatales y su relación, encarar una investigación específica. Apenas recuperamos retrospectivamente aspectos que se relacionan con nuestro último objetivo durante los veinte años de políticas de economía social bajo la conducción de West y la gestión que le siguió, durante la que realizamos el trabajo de campo[12].
Pilares de dicha institucionalización fueron: la creación del Instituto de Desarrollo Empresarial Bonaerense (IDEB) Moreno en 1997; del Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL) en 2000 como ente descentralizado; del Banco Social Moreno en 2001; y la Ordenanza Emprendimientos de la Economía Social en 2004. La impronta de estas intervenciones seguía la descripta en el capítulo 2 del nivel nacional entre el período 2003-2015. Sobre estas bases, durante varios años las intervenciones estatales se fueron complejizando y contaron con el apoyo del nivel nacional, lo que logró una consolidación y auge hasta aproximadamente el año 2012, período en el que, desde su creación, si bien políticamente dependía del municipio, el IMDEL tenía una jerarquía tal que hasta llegó a ser percibido como un municipio paralelo, aunque no tuviera autonomía política. Entre 2013 y 2014 identificamos un estancamiento en la innovación y cierto desmembramiento en algunos equipos de trabajo, con un 2015 atravesado por internas partidarias hasta la derrota electoral. Durante la gestión que asume a fines de 2015, se produjo un importante desmantelamiento de las PESS, que contaron con el apoyo de organizaciones locales para poder ser sostenidas (como FEMOBA, que se considera hija del Consejo de la Comunidad), y hasta el propio IMDEL corrió peligro de subsistir, con un modesto repunte en materia de PESS hacia el final del período de análisis bajo la conducción de una joven dirigente cuya cuna vino del Cuartel V comunitario, lo que permitió un estilo de gestión más abierto.
El caso de San Martín es más acotado en el tiempo, más lineal y, también, relativamente menos conflictivo, con un estilo de consenso y creciente reconocimiento de la diversidad de expresiones de la EP y la ESS que caracterizó a la gestión desde que asumió la intendencia Katopodis. Esta gestión viene a desarrollar una institucionalidad novedosa para el municipio, con la creación de organismos y políticas. Se trata de un Estado local que era prácticamente una tabula rasa en materia de nuestro objeto de estudio, en un campo que ya tenía varios años de desarrollo en otros municipios del Conurbano. Abordamos el detalle de cada uno a continuación.
Figura N° 5.1. Proceso de institucionalización de la economía social y solidaria en los Estados locales de San Martín y Moreno (1986-2018)

Fuente: Elaboración propia en base al trabajo de campo y el análisis documental.
2.2.1 San Martín (2011-2018): organismos difusos con desarrollo sostenido de políticas
Hacia fines de 2011 se crearon organismos y PESS con una visión política clara:
Cuando se crea la Dirección General de Economía Social y Solidaria acá en San Martín era toda idea nuestra. No lo estaba pensando nadie, era totalmente nuevo y también los cambios de abordar empleo a la par del trabajo autogestivo. (Director General de ESS, abril de 2018)
En San Martín antes no existía política pública vinculada con la economía social y solidaria. Estaba el emprendedurismo y un convenio como de diez años con la Escuela de Negocios de la UNSAM cuyo impacto no se puede ver. Llegamos nosotros y lo resignificamos. (Secretario de Desarrollo Social, mayo de 2018)
Se procedió al reconocimiento desde una perspectiva integral, con las principales figuras estatales que se posicionan como militantes de la ESS al estilo de los gestores brasileros, y que encaran las intervenciones desde la Secretaría de Desarrollo Social, con el apoyo del intendente. En términos del secretario:
En San Martín se dio algo muy fuerte y claro, una decisión política de su autoridad máxima que nos deja desarrollar estos instrumentos de política pública porque nos conoce. Somos militantes de la ESS antes que funcionarios. Nos la creemos y sabe de qué estamos hablando, aunque no sea especialista en eso […] Nosotros tenemos tres ejes estructuradores que los acordamos en el 2011 y siguen siendo los mismos, en un marco donde ganamos las elecciones de 2011 y luego en el 2015 y estamos con los mismos equipos hace 6 años en varias áreas. 1. Decisión política, sobre todo para asignar recursos. 2. Convicción absoluta y 3. Instrumentos reales que resuelvan problemas reales. (Mayo de 2017)
En cada período las PESS se desarrollan de modo constante, habiendo discontinuado una sola política de relativo bajo alcance[13]. Este estilo de crecimiento es resumido con visión autocrítica por el secretario:
En lo local hubo un proceso de crecimiento y de ir cadarobada por unanimidad en el Consejo Deliberante sobre la creación de un fondo para microcrédito, pero el primer microcrédito lo dimos en diciembre de 2014. Fue un proceso de construcción largo, lo mismo con las ferias. Empezamos con una feria, una vez por semana, fue creciendo, tuvimos una visión territorial, la fuimos haciendo en distintas plazas. En un momento, en una de las ferias más importantes circulan más de 7 mil personas […] Hemos crecido en instrumentos y en organigramas, pero nos ponemos críticos y es mucho lo que falta […] Por ejemplo, al compre local le falta, en dos sentidos: aumentar el volumen que gastamos y que no sea sólo Desarrollo Social quien que le compra a la economía solidaria, sino que sea todo el Estado municipal. (Junio de 2018)
Reconstruimos el organigrama con las dependencias relacionadas con las intervenciones analizadas en materia de EP y ESS. Entre las principales innovaciones, se encuentra el desarrollo de la Dirección General de Economía Social y Solidaria (DGESS) que, junto con Avellaneda, es la única que utiliza esta categoría en todo el CB (la cual, como analizábamos en el capítulo 3, cuenta con cinco dependencias que funcionan muy articuladas entre sí). A su vez, se destacan, por un lado, la Dirección de Empleo y Trabajo Autogestivo dentro de la Agencia para la Promoción del Empleo y la Capacitación Laboral y, por otro, la Dirección de Cooperativas y Empresas Sociales dentro de la Subsecretaría de Desarrollo Territorial.
Observamos una institucionalidad más difusa en los organismos (sin resoluciones de creación y sus competencias no están formalmente definidas), mientras que identificamos un sentido fuerte en relación con los procedimientos internos, el origen de los fondos y las ordenanzas que sostienen las PESS:
Dejar la huella en el interior del Estado en la forma de hacer, en la transformación del Estado, es toda una historia importante para nosotros. Es más que la ley, más que la ordenanza; son los procedimientos y los tipitos que forman parte del día a día. Que quede el surco marcado, que haya un expediente que circule. Por eso para nosotros la revolución más grande con el fondo de microcrédito es que está todo blanqueado dentro del municipio; todo es un expediente con un circuito con fondos propios y la cerecita del postre es que los fondos que usamos son fondos de inversión, no son de una cuenta de gastos, sino de una cuenta de la municipalidad que invierte. En lugar de ponerla en plazo fijo, hay una cartera activa que va a emprendedores. (Secretario de Desarrollo Social, junio de 2018)
A lo largo del trabajo de campo costaba atribuir cuáles organismos se ocupaban de cada PESS. Aquí se tornan importantes las diferencias entre lo formal y lo real que señalaba Hintze, J. (1999), al identificar el poder real y el reconocimiento que tiene la DGESS como interlocutor en virtud de su capacidad resolutiva: “No es tan estricto lo de los ravioles y los programas para nosotros, es tener espalda o no tener espalda para sostener procesos de gestión” (Director General de ESS, enero de 2019).
Incluso después de la creación de la Subsecretaría de Desarrollo Territorial, el trabajo específico con las cooperativas, empresas recuperadas y empresas sociales, que formalmente se realiza desde la Dirección de Cooperativas y Empresas Sociales que depende de esta última, es en articulación con la DGESS, y los sujetos de política se referencian más con esta última, tal y como señalan dos referentas de empresas recuperadas: “La verdad es que el armado de la Subsecretaría es un tema más político […] venían a algunas reuniones de la Mesa y a otras no, y cuando venían consultaban todo y no decidían […] terminó siendo como una formalidad” (junio de 2018).
Figura N° 5.2. Organismos vinculados a la ESS en el Organigrama del municipio de San Martín. 2018

Fuente: Reconstrucción en base al trabajo de campo y el sitio www.sanmartin.gov.ar
2.2.2 Moreno (1995-2018): De IMDEL municipalidad paralela a la cuasi desarticulación
Moreno posiblemente sea de los primeros municipios que inició con PESS en el CB a mediados de la década de los noventa, en un marco de gestiones conducidas por Mariano West (quien, entre diversos cargos, fuera intendente durante tres períodos –1995/1999, 2000/2003 y 2012/2015–), con una voluntad política de mantener e ir complejizando las intervenciones sobre todo en relación con la EP (aunque esta categoría se utilice más recientemente, durante la última gestión).
El reconocimiento fundamentalmente de la EP se inicia con los gobiernos de West durante el segundo gobierno de Menem a nivel nacional, en pleno auge del neoliberalismo, la ley de convertibilidad y las reformas estructurales. Por un lado, las principales categorías microeconómicas utilizadas para nuestro objeto eran por esa época las cooperativas y mutuales, que eran abordadas a nivel nacional en el organismo que reunió lo cooperativo y lo mutual para “impulsar la reconversión empresarial y el desarrollo de las economías regionales” desde el Instituto Nación de Acción Cooperativa y Mutual (INACYM), creado en 1996[14] y que en el 2000 devendrá en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Pero fue más bien a las microempresas a quien se dedicó el Estado local, las cuales a nivel nacional eran asistidas por instrumentos microfinancieros, con un enfoque más minimalista, a través de la creación del Fondo de Capital Social (FONCAP)[15] en 1997. Si bien ésta era la génesis de las políticas locales, a lo largo de los años en Moreno lograron importantes resignificaciones y transformaciones de esa matriz cognitiva.
En la provincia de Buenos Aires serán importantes para el caso de Moreno la creación de los Institutos de Desarrollo Empresarial Bonaerenses[16] (1996), con el objetivo de
prestar servicios y realizar acciones conducentes a la creación y fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas de la industria, el comercio, los servicios, el agro, la minería la pesca y los restantes sectores productivos y que desenvuelvan sus actividades principales en el territorio de la provincia de Buenos Aires[17].
El IDEB de Moreno es creado en 1997 bajo la forma de asociación civil sin fines de lucro, representada en su comisión directiva por el Ejecutivo municipal, empresarios, comerciantes, representantes de cámaras de microempresarios y del sector de producción primaria del distrito, y su principal sujeto de política son las mipymes.
Fue sobre todo a partir del segundo mandato de West, con la crisis nacional del 2000-2001, que se desarrolla otra impronta en las PESS. En el 2000 el Estado local crea el Instituto Municipal de Desarrollo Económico Local (IMDEL) como un organismo descentralizado del municipio, cuyo objetivo principal será, según su ordenanza de creación, “la formulación, ejecución y supervisión de políticas, planes y proyectos que favorezcan el desarrollo económico y productivo del Partido de Moreno”, aunque en ninguno de los trece objetivos específicos que le siguen al mismo se menciona la EP, la ESS ni la economía social más utilizada en el distrito, sino las típicas expresiones de la literatura hegemónica del desarrollo económico local[18]. Si bien no en términos políticos, sino por su envergadura, se lo consideraba una municipalidad paralela.
Según Repetto, en los inicios, el IMDEL concentró sus acciones el sector primario: Programa de Incentivo al Sector Rural, Programa de Consolidación a la Autoproducción de Alimentos y el Programa de Manejo de Espacios Verdes, y fue a partir del año 2003 que la estructura se fusiona con el área de Producción, lo que permitió “abordar en forma conjunta la capacitación a emprendedores y trabajar en forma integral el tema del trabajo y el empleo en el distrito” (Repetto, 2010: 34). Se trataba de emprendedores de la economía popular, aunque no se aclarase, como veamos más adelante.
En el año 2001 se procede a la formación de Promotores Barriales de Economía Social en los que se reconvertía el Programa Jefes y Jefas de Hogar, que lograban insertarse en la estructura del IMDEL, aumentar la cantidad de gestores y complejizar las intervenciones con una mirada alternativa en varias localidades.
Durante ese año se crea el Banco Social Moreno, llevado a cabo entre el IDEB y el IMDEL, que fue la primera experiencia estatal operadora de microcrédito que aplicó los mecanismos de las microfinanzas para lograr altas de repago en Argentina. Surgió en el peor momento de la crisis, ante la escasez monetaria, cuando se imprimieron las cuasimonedas patacones; reconvirtieron su cartera y aceptaron la devolución de los créditos en los mismos, no dejaron de otorgar créditos (cuando en el mismo distrito otros oferentes de más trayectoria se dedicaron a sólo recuperar cartera), mientras estaban en pleno proceso de aprender haciendo, habiendo desoído la recomendación del propio Yunus de “esto no es para el Estado”. Es notable que en 2002 la ley que dispuso la creación de los IDEB fue derogada y las funciones de los IDEB pasaron al Instituto de Acción Cooperativa (IPAC). Esto en Moreno no tuvo incidencia ya que el IDEB local se vio potenciado al ser protagonista de la experiencia del Banco Social y, según los actores entrevistados del IMDEL, esa actividad de carácter mixto era lo que le daba credibilidad para la devolución de los créditos. En la práctica, como sostenemos en Muñoz (2007), era difícil distinguir quiénes eran IDEB y quiénes IMDEL.
Durante los años siguientes hubo mucho dinamismo y se crearon varias políticas y acompañaron procesos específicos como la Feria Buján (desde 2001), en un marco de creciente formación de los equipos de gestión tanto interna como externa; pero será desde 2004 que se asientan nuevos hitos de la impronta política de las PESS de Moreno: la ordenanza que utiliza la categoría de “emprendimientos de economía social” que va a crear un marco de protección sobre todo para, según surgió de varias entrevistas, “dejar de ser informales”; se creó la marca colectiva Hecho en Moreno (HEM), una política masiva de formación de emprendedores (hasta 2015); los planes de gobierno incorporaron explícitamente la categoría de economía social con metas cuantificadas exigentes y desagregadas según instrumentos (hasta 2015).
Entre 2006 y 2010 se van a crear programas más sofisticados, demandantes en términos de todo tipo de recursos, pero fundamentalmente de saberes técnicos, que van a sostenerse sólo hasta 2015, como veremos más adelante: en 2006 nace el Programa de Asistencia Técnica Integral a los Emprendimientos de la Economía Social y el Programa de Desarrollo de Productos basado en el Centro Municipal de Diseño y Desarrollo de Productos (CEDIDEPRO); en 2008 el Moreno Produce, y comienza la política de funcionarios del Banco Social realizando asistencia técnica a otras experiencias de microcrédito en el país; y, en 2010, se crean dos cooperativas de trabajo de la mano de la marca colectiva Hecho en Moreno. Ese mismo año nace la Feria de Productores y Artesanos de Francisco Álvarez. Luego, entre 2011 y 2012, detectamos las últimas PESS creadas, concentradas en intercambios mercantiles: mejoras para los canales de la comercialización en 2011, la creación de Mercados Populares Itinerantes (MPI) desde 2012, el alquiler de dos locales en el centro de Moreno que son gestionados por emprendedores, fundamentalmente mujeres, de HEM indumentaria, y la Cooperativa HEM Servicios Gastronómicos abre uno de los dos buffets en la recientemente inaugurada Universidad Nacional de Moreno.
Los actores asociativos preexistentes no forman parte del panorama de promoción e incluso, como veremos, serán discriminados (habiendo llegado a enfrentarse electoralmente). De allí que el período de análisis en nuestra línea de tiempo haya sido mayor a los veinte años de políticas de economía social de West y que hayamos recuperado la historia del Consejo de la Comunidad de Cuartel V. Al respecto, Prévôt-Schapira (2010) sostiene que dicho Consejo quiso ser una asamblea no partidaria, ampliada a todas las asociaciones para lanzar una verdadera dinámica de participación y acción colectiva en torno a lo urbano (infraestructura, vivienda, transporte, escuelas)[19]. Cuando a partir de 2016 el Estado local deja de contar con el apoyo nacional, se adopta un estilo de gestión un poco más participativo, con apoyo de organizaciones como la Federación Mutual del Oeste de la provincia de Buenos Aires (FEMOBA), considerada hija de ese Consejo, y que va a sostener políticas hacia el cooperativismo, el mutualismo y las organizaciones comunitarias.
El cambio de gobierno local impactó fuertemente, habiendo identificado perfiles sin experiencia para llevar adelante este tipo de políticas. Observamos problemas de arranque, cuando se trata de un municipio histórico en materia de PESS y sujetos de política que en una feria sostuvieron: “no los votamos para que hicieran esto”. Fueron los empleados de carrera, gestores, los que tuvieron un papel importante para sostener lo básico del funcionamiento del IMDEL y las PESS. Tres testimonios de técnicos y una empleada (que había sido incorporada al IMDEL siendo beneficiaria del Plan Jefes y Jefas) tuvieron expresiones del tipo “más de 20 años de construir políticas para la economía social, para que vengan a desarmarlas en tan poco tiempo”.
Para tomar dimensión de la estrecha relación entre las PESS locales con las nacionales durante las gestiones del grupo de West, ilustramos con tres iniciativas que surgieron en Moreno y se transformaron en PESS para todo el país. En primer lugar, se destaca el Programa Nacional de Microcrédito que se sustenta en la Ley Nacional de Microcrédito, cuyo proyecto fuera presentado por West en 2006, cuando era diputado nacional junto con Alicia Kirchner que, en ese entonces, era senadora nacional (único lapso de los gobiernos kirchneristas que no fue ministra de Desarrollo Social de la Nación). Funcionarios y equipos técnicos locales participaron de la redacción del mismo, el cual fue sometido a discusión en espacios participativos con la sociedad civil, habiendo sido el Banco Social de Moreno considerado en dicho marco como una de las organizaciones pioneras. Una vez aprobado el proyecto de ley, técnicos locales se incorporaron a su implementación a nivel nacional desde la CONAMI. La segunda iniciativa importante al respecto es la Ley Nacional de Marcas Colectivas de 2008 que toma, entre sus antecedentes, a la política del Hecho en Moreno, que ya contaba con varios años de implementación a nivel local. La tercera iniciativa que seleccionamos para ilustrar la estrecha relación entre el nivel estatal local con el nacional es el Programa Nacional de Agricultura Periurbana y la creación de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar. En ambos, Barsky (2013) destaca el papel de Carla Campos Bilbao, a quien define como una “dirigente peronista del partido de Moreno y directora del IMDEL entre 2002 y 2006 […] que comanda un equipo de técnicos municipales que van a migrar hacia los niveles provincial y nacional” (Barsky, 2013: 212). Dicha dirigente local asumió la titularidad de la flamante secretaría en 2009, desde la cual impulsó el mencionado Programa Nacional que, a partir de 2010, alcanza a municipios de todo el país. Este panorama ha sufrido importantes transformaciones, como se viene describiendo desde el capítulo 2.
En definitiva, se observa que los cambios de la política nacional en 2016-2018, si bien afectaron de modo general a todos los distritos, a Moreno lo hizo más que particularmente, a lo que se sumaron los cambios de autoridades locales; todo lo cual construyó un marco adverso, con ajuste generalizado y una vulnerabilidad alta expresada en relación con lo supra local y profundizada por los indicios de agotamiento locales.
Como símbolo del cambio de época, cabe señalar que desde el inicio de la gestión de Festa no sólo se desmanteló gran parte del IMDEL, sino que circuló la posibilidad de su cierre, fruto de presiones por parte de autoridades provinciales y con funcionarios locales que sostenían frases del tipo “el IMDEL y el IDUAR [Instituto de Desarrollo Urbano, Ambiental y Regional[20]] son puro gasto” (expresiones que surgieron en dos entrevistas a técnicos del IMDEL). Uno de los entrevistados se extendió al respecto:
Cuando la gobernadora le dice al intendente: “si ajustás gastos vas a recibir coparticipación”, algunos ven al IMDEL como un área que puede ser aprovechada para ajustar porque para ellos la economía social no es tan importante. De hecho, decían: “directamente hagamos una subsecretaría de la economía popular dentro de la Secretaría de Producción y ya está”. Y ahí la discusión fue no, la economía social no tiene nada que ver con el desarrollo productivo en términos industriales solamente, que el IMDEL siga siendo para todo el sector de la economía social formal e informal. (Funcionario de nivel medio, julio de 2018)
Fueron los trabajadores de carrera del IMDEL quienes resistieron y hasta organizaron una manifestación que iba a consistir en un abrazo al organismo, el cual finalmente no hizo falta. El IMDEL se sostuvo porque las autoridades locales dieron marcha atrás, aunque, tal y como nos informara su autoridad máxima: “es una amenaza latente, por lo que todo el tiempo no sólo hay que trabajar bien, sino que hay que estar demostrando el valor de lo que hacemos” (Administradora general del IMDEL, mayo de 2019).
También es interesante el relato de un funcionario que se reconoce como “empleado público”, aunque tenga a cargo a más de treinta trabajadores:
Los empleados públicos de carrera tenemos continuidad, mientras que son pocos los políticos que pasan de una gestión a otra. Muchas de las políticas públicas de más largo plazo se pudieron sostener porque es la tarea diaria del empleado municipal. Acá es nuestra contadora la que hace que las cooperativas no pierdan la matrícula […] Como toda gestión, necesita tiempo para afianzarse. En el primer momento casi se trabajaba por inercia, como cuando el empleado público dice que el municipio puede funcionar sin los políticos porque el burocrático sigue funcionando. Y de hecho, fue así. Los emprendedores y cooperativistas siguen viniendo. Y acá, pudimos sostener a las cooperativas, cuando está todo en contra. (Funcionario de nivel medio, julio de 2018)
En el marco del trabajo de campo realizado, podemos distinguir la existencia de dos períodos diferenciados en la gestión de Festa en relación con el IMDEL y las PESS. El primer período se da desde la asunción de las nuevas autoridades hasta fines de 2017 y, el segundo, comienza en febrero de 2018 hasta la finalización de nuestro trabajo de campo. El primero estuvo marcado por un fuerte retroceso, tanto a nivel del organismo como de las PESS, en un contexto de reconocimiento público de las dificultades internas para gestionar el IMDEL[21] en el que no se lograban reuniones con el intendente. La administradora general del instituto en ese momento fue calificada por un productor apícola local como “con las manos atadas”[22], situación que mostró rasgos de mejora con la designación de la segunda administradora, militante de organizaciones de base de Cuartel V.
A continuación, se revisan las principales transformaciones experimentadas durante 2016-2018 primero en el IMDEL en cuanto organismo y luego en las de PESS.
2.2.2.1 Cambios en el IMDEL en relación con la economía popular
En el IMDEL se observa una restructuración, con varias dependencias desarticuladas. Considerando el nivel de Coordinación General, equivalente a subsecretarías para ambas gestiones (según las entrevistas realizadas), entre 2008-2015 la estructura del IMDEL se basó en cinco coordinaciones generales: 1) Coordinación General del programa producción primaria y agroindustria; 2) Coordinación General del programa inclusión social; 3) Coordinación General del programa de promoción para industria, servicio, empleo y capacitación laboral; 4) Coordinación General del programa de promoción y fortalecimiento de pymes; y, 5) Coordinación General del programa de economía social y microempresa. Mientras que la estructura modificada se basa en dos coordinaciones generales: 1) Coordinación General de programa de incentivo a la producción agroalimentaria; 2) Coordinación General de programa desarrollo de la economía popular; y una tercera Coordinación General de Relaciones Institucionales, que sería más bien de las consideradas de apoyo en la literatura sobre estructuras burocráticas y de la que no hemos detectado que surgiera ninguna PESS específica.
Según las entrevistas a funcionarios de las gestiones dirigidas por West, todas las coordinaciones generales buscaban “aportar al desarrollo de un sector de la economía social y lo trabajaban de modo bastante articulado”. Durante la gestión de Festa, si bien con cambio de nombre, permanecieron en funcionamiento la 1) y la 5), habiendo sido desarticuladas las demás y reasignadas a secretarías fuera del IMDEL, perdiendo la integralidad que caracterizaba al organismo. Por ejemplo, el instituto deja de realizar la mayoría de las capacitaciones que se encaraban desde la coordinación general 3) y estas pasan a la órbita de la Dirección de Empleo y Capacitación dependiente de la Secretaría de Desarrollo Productivo.
Figura N° 5.3. Reconstrucción de los organismos vinculados con la ESS en el Organigrama del IMDEL. 2018

Fuente: Elaboración en base al Decreto Municipal del 27 de febrero de 2018 de modificación de la estructura orgánico funcional del IMDEL.
Es evidente el cambio de la categoría economía social por la de EP, aunque más que un cambio político o conceptual, en general, se observa que los usan como sinónimos.
Se crean dependencias y reasignan funciones, como la nueva Coordinación de Programa de Desarrollo de Polos Productivos, la cual, si bien tiene diez funciones se ocupa sólo de la implementación del Hacemos Futuro. En ese marco, una innovación interesante es la creación de la Coordinación Programa de capacitación y asistencia técnica de formas asociativas, que da cuenta de la incorporación de dichas formas de un modo más central.
Es preciso recordar del capítulo 3 la expresión que el decreto modificatorio era “un papel”, y que a la administradora “no le gustan los organigramas”. Sin embargo, no deja de ser un instrumento de análisis de las estructuras del Estado, el cual ilustra el achicamiento del organismo y el mayor peso de la EP urbana. A esto se suman despidos o no renovaciones de contratos[23] y un éxodo de técnicos calificados en el campo de la ESS, la mayoría formados durante las gestiones anteriores. Algunas cifras que pudimos reconstruir en el campo: de quince tutores que formaban parte del Programa de Asistencia Técnica Integral a los Emprendimientos de la Economía Social, quedaron cinco, y ya no hacen tutorías; la directora general de Promoción y Articulación de Emprendimientos sostuvo: “ahora tengo doce empleados en toda la Dirección General” (noviembre de 2018); de ocho asesores de crédito, quedan cuatro (responsable del Banco Social, noviembre de 2018); de catorce técnicos que se desempeñaban en la Coordinación General Programa de Incentivo a la Producción Agroalimentaria, quedan diez, y mientras que “antes las visitas a los predios de horticultores y floricultores se hacían semanalmente, ahora es sobre todo por WhatsApp” (coordinador general del programa, octubre de 2018). Y, por último, también eran notables las rotaciones en virtud de acuerdos políticos más que de necesidades técnicas, lo que contrasta con el peso que estas últimas tenían en la gestión anterior, en un marco de alta permanencia en los puestos[24].
2.2.2.2 Cambios en las políticas que surgen del IMDEL
A pesar del achique del IMDEL y los ajustes de personal recién mencionados, Moreno sigue siendo el municipio con más cantidad de PESS implementadas en el período 2016-2018, habiendo sido la mayoría de ellas gestadas durante los gobiernos anteriores. A partir del análisis de los hallazgos de nuestro trabajo de campo, pudimos identificar cuatro procesos que ilustramos a continuación.
- Desarticulación de políticas
En términos de desarticulaciones de políticas, se destaca, el Centro de Diseño y Desarrollo de Productos (CEDIDEPRO) que surge en 2006 y el cual, según el Plan de Gobierno de 2014, tenía el objetivo general de
Impulsar proyectos productivos que incorporen innovación diseño, calidad, cuidado del medio ambiente y producción responsable en vistas al fortalecimiento de los emprendimientos orientados a una reciente inserción en el mercado, articulación en la cadena de valor, visibilidad y organización del sector de la economía social.
Hay consenso entre diversos entrevistados (tanto productores como gestores), que esta PESS se desarrolló para asistir a los emprendimientos que se encontraban bajo el paraguas de la marca asociativa Hecho en Moreno (HEM). Además del acompañamiento técnico por parte de diseñadores, los productores tenían a disposición una serie de maquinarias que se desplegaba en el IMDEL. La descripción de la responsable de esta PESS haciendo referencia al espacio que ocupaban puede ayudar a dimensionar el alcance y la dinámica de la misma:
Nosotros teníamos una mesa en común desde donde arrancábamos desayunando juntos y llegamos a tener dos pisos enteros, todo un sector de eso; abajo teníamos maquinarias, arriba una parte más de oficina, dos cocinas, el local... O sea, creo que era una de las áreas que más espacio ocupaba. Cada área, a su vez, tenía lo suyo, en espacio y maquinaria: gastronomía, textil, artesanías. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Con la nueva gestión, la maquinaria quedó en desuso. Una encuadernadora que entrevistamos, que había formado parte del HEM, describía lo siguiente:
Por medio de un proyecto se había comprado una sublimadora gigante. Nosotras hicimos una línea de cuadernos con mujeres latinoamericanas. Eso era Hecho en Moreno, el CEDIDEPRO, el IMDEL, y se desplomó […]. Sabíamos que si esa máquina no se usaba por unos días, se tapaba; ahí quedó arrumbada y casi que no sirve más […]. Algo así pasó en Morón, pero ahí vino el enemigo a gobernar; se supone que acá no votamos al enemigo […] Puede ser inoperancia, pero creo que es una decisión política que eso no se continúe porque tiene el sello de Mariano West. Yo con él nunca ni un café, pero es algo que estaba bien hecho y daba trabajo a un montón de gente, lo tendrían que haber continuado. (Junio de 2018)
Resulta interesante el testimonio que sostuvo una autocrítica:
No éramos conscientes de la gran tarea que teníamos que hacer para que se mantuvieran nuestras políticas en el medio de esos cambios. Eso no se lo podemos achacar a West ni a Festa. Nosotros somos parte de eso. (Junio de 2018)[25]
Otra política desarticulada fue el Programa de Asistencia Técnica Integral a los Emprendimientos de la Economía Social que se implementó entre octubre de 2006 y hasta 2015. Según Repetto, se planteaba como objetivo principal
promover el desarrollo y fortalecimiento de los emprendimientos del distrito, asistiéndolos en la gestión de sus actividades e impulsando su vinculación e integración al sistema productivo local, potenciando y fortaleciendo las capacidades de gestión individuales para la consolidación de los mismos y su posterior integración al sector (a consolidar) de la Economía Social […] [acompañando] la integralidad del proceso productivo y comercial: estrategias de gestión, producción, canales de comercialización, conformación de grupalidad, articulación dentro de la cadena de valor, etc. (Repetto, 2010: 47)
Se trataba de un programa diseñado localmente para complementar las PESS nacionales. Según los resultados de una encuesta que presenta Repetto (2010) realizada a los destinatarios del programa, el 83,36% veía importante la asistencia tutorial para superar los inconvenientes que puedan surgir; dentro de los cuales, sólo el 25% respondió que, si bien era importante, podrían resolverse igual sin la asistencia. Luego de un exhaustivo análisis, la autora concluye que dicho programa es uno de los factores que permite mejorar la sostenibilidad de los emprendimientos en relación con estadísticas nacionales.
- Cambio de sentido de políticas
Otra estrategia de la nueva gestión fue el cambio de destinatarios de algunas PESS, que dejaron de ser consideradas dentro de la batería de políticas para la ESS.
Los dos casos más ilustrativos al respecto son, por un lado, las capacitaciones que, como explicamos en el punto anterior, la mayoría dejaron de realizarse desde el IMDEL y pasaron a la órbita de la Dirección de Empleo y Capacitación, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Productivo. Esto implicó, el abandono de la consideración sistemática entre los destinatarios a los emprendimientos de la economía social y, también, la adopción de una impronta de inserción al mercado de trabajo convencional, con más foco en el trabajo asalariado.
Algo similar sucedió con el Programa Moreno Produce que inició a fines de 2008, a partir de una serie de ronda de negocios con crédito direccionado que se sostuvieron hasta el final de la gestión anterior. Se trata de una política que surge desde el IMDEL, fundamentalmente a partir del Banco Social Moreno, con el fin de “financiar la compra local de productos de indumentaria para propiciar la ampliación del mercado de los emprendedores combinando un producto financiero nuevo, con acciones de promoción y comercialización” (Bastarrechea, Repetto y Silva, 2011: 216).
En nuestro relevamiento se detectó una sola ronda de negocios, en junio de 2017[26], ya no encarada desde el IMDEL como en la gestión anterior, sino desde la Secretaría de Desarrollo Productivo, con un cambio en la población objetivo de las mismas, con énfasis en las empresas pequeñas y medianas. Se observa un perfil, según los términos del campo, “más industrial”[27]. Sin embargo, el foco en la EP y el uso de un instrumento financiero en articulación con lo real, dejó de estar presente, aunque se mencionen cooperativas (a secas) como parte del entramado productivo a recuperar.
- Reducción en el alcance de las políticas
Las principales reducciones de alcance se observan, por un lado, en el Hecho en Moreno (HEM)[28]. Intervención que comenzó a ser gestada en 2004, luego de una serie de talleres organizados por ramas de actividad de los emprendimientos en todas las localidades de Moreno[29]. El objetivo consistía en un diagnóstico de los emprendimientos para identificar ramas de actividad con potencialidad de ser promocionadas con un sello distintivo propio, asociativo y que resaltara la identidad local. De allí surge que la producción de indumentaria, artesanías y gastronomía tenían potencialidades en términos de inserción mercantil e interés por parte de los que, una vez implementado el programa, se convirtieron en destinatarios del mismo.
Desde el municipio se proponía que fuera “una marca que reflejara que en Moreno se trabaja y se produce a partir de la autogestión y que llegara a los consumidores con este mensaje” (Bastarrechea, 2018: 1). Tenía una perspectiva similar a la del comercio justo con los principios de precio justo, justa remuneración del trabajo, productos de calidad, sin trabajo infantil y mayor respeto por el medio ambiente:
En los comienzos, por el 2006, se trabajó intensamente en talleres de identidad y diseño que llevó adelante el CEDIDEPRO, de los que surgen las primeras líneas de producción y comercialización asociativa: Hallazgos, Arte y Cultura, Tango, Derechos, Flores Argentinas. Todas las líneas buscaron una personalidad que las distinguiera de la producción en serie o de copias de imágenes extranjeras para centrarse en lo propio. La primera de ellas y la más inolvidable, Hallazgos, recreó en distintas prendas los mamíferos prehistóricos hallados en el Dique Roggero, consiguiendo una amplia aceptación en todas las edades y transformándose en el ícono de la marca. (Bastarrechea, 2018: 2)
Las actividades nucleadas bajo el HEM, como una especie de paraguas, abarcaron la constitución de dos cooperativas: una gastronómica (que desde 2012 es uno de los buffets que existen en la Universidad Nacional de Moreno) y otra indumentaria; y un grupo asociativo de artesanías con emprendimientos individuales y familiares, entre los cuales se encuentra la productora del equipo matero que Cristina Kirchner como presidenta le regaló al Papa Francisco (2013)[30]. Todos ellos comenzaron a recibir asistencia técnica y a circular en espacios de comercialización más allá del distrito con los programas nacionales Marca Colectiva y Emprendedores de Nuestra Tierra.
En el marco adverso a nivel nacional ya reseñado y de altas restricciones presupuestarias del municipio que se dieron en el período a partir de 2015, el HEM siguió solventando los pagos obligatorios de renovación de la marca” y el alquiler de dos locales[31]. Los destinatarios no recibieron más acompañamiento, los espacios de comercialización se acotaron y las cooperativas perdieron la vigencia de documentación, funcionando como “un grupo emprendedor”, según el término de la directora general de Promoción y Articulación de Emprendimientos (noviembre de 2018).
A partir de entrevistas realizadas a exintegrantes del HEM y de las observaciones en las ferias de Moreno, vimos que la cooperativa textil y otros emprendimientos (encuadernación, cerámica, etc.) sufrieron desmembramientos y algunos, en parte, se reubicaron en la organización Casa Abierta, miembro de FEMOBA.
Otras reducciones de alcance las observamos en el Mercado Popular Itinerante, que pasa a realizarse sólo en la central de Moreno. Por su parte, el Banco Social estuvo casi un año desactivado, otorgando muchos menos créditos mientras estuvo activo, al tiempo que, de las cuatro líneas que tuvo durante las gestiones anteriores (microcrédito para fines productivos con garantía solidaria, oportunidad de negocio para las ferias, microleasing y banco de insumos), se mantuvo sólo la primera y “algunos pocos” (según el término del responsable del programa durante la gestión Festa) créditos de la segunda. Por último, Moreno Florece se transformó en Expo Flor, de una escala mucho más reducida y, por tanto, con menos impacto para los floricultores y demás productores del distrito.
- Gestación de nuevas políticas
Con el cambio de autoridades en el IMDEL a inicios de 2018, comenzó un período de leve recuperación y la gestación de nuevas PESS con una gobernabilidad más abierta. En ese sentido, desde las organizaciones del sector se comenzó a ejercer una mayor presión por recuperar sus políticas, habiendo logrado incluso la incorporación de algunos dirigentes como técnicos del IMDEL. También se posicionaron para buscar respuesta a nuevas necesidades, como la crisis alimentaria que atraviesa Moreno.
Destacamos, al respecto, la nueva PESS Sembrar para cuidar Moreno[32], la cual, si bien no fue considerada debido a que estaba aún en etapa de diseño, se trata de una iniciativa encarada desde el IMDEL (en articulación con el IDUAR) que se propone el fortalecimiento de la producción comunitaria de hortalizas, principalmente de manera agroecológica, en terrenos ociosos del municipio que tengan potencial productivo. El aporte del municipio consiste fundamentalmente en la identificación y preparación de los terrenos, junto con algunos insumos (como el combustible para el tractor) y el entrenamiento a destinatarios del Hacemos Futuro que aportan trabajo, el cual es complementado por productores y vecinos interesados. El destino de la producción es para el autoconsumo de quienes aportan trabajo, así como organizaciones del distrito que lo requieran, en particular, comedores.
Esta mayor apertura se tradujo también en dos PESS innovadoras para el recorrido que venía trayendo el IMDEL desde su génesis. Por un lado, el acompañamiento a la conformación del Foro Local de Economía Social de Moreno[33], donde el IMDEL participa como un miembro más, y en el marco del cual se gestó la reactivación del Foro Nacional Hacia Otra Economía, realizándose su octava edición en Moreno. Por otro, surge la política de acompañamiento a cooperativas, mutuales y demás formas asociativas. A su vez, esta política considera actores del sector para su implementación como, por ejemplo, FEMOBA, que realiza capacitaciones a sus destinatarios. Por tanto, como se observa, si bien hubo marcados retrocesos durante el último período de análisis, comenzaron a darse algunas recuperaciones y tibios avances hacia el final del período.
2.2.3 Gestión, formación y participación de los equipos de trabajo en ambos casos
Cerramos el análisis de la institucionalidad considerando un aspecto clave a veces soslayado en la literatura nacional, que surgió como uno de los principales desafíos a nivel latinoamericano: la gestión de los equipos de trabajo con énfasis en los procesos de formación y de participación (Sánchez, 2017 y 2014; Schiochet y Fernandes da Silva, 2017; Marinho Alves da Silva, 2017; Hintze, 2014; y Sarria Icaza, 2012).
Si bien resignamos nuestras ambiciones de análisis en cuanto a la composición de los equipos en virtud de los escasos registros que existen, pudimos reconstruir en base a las entrevistas que en el caso de San Martín hay un equipo estable de 30 personas trabajando en la DGESS, que son las más directamente involucradas con las intervenciones que analizamos. En la Subsecretaría de Desarrollo territorial hay 10 y en la Agencia hay 27 que interactúan con dicha Dirección General. Por su parte, en el IMDEL de Moreno, en la época de auge y desarrollo se estimaban 200 trabajadores, de los cuales 80 se encontraban directamente vinculados con las PESS, a los que hay que sumar 15 del Banco Social. En general, las autoridades (incluidas en las cifras anteriores) son sólo una persona por equipo y trabajan codo a codo con los mismos.
Cabe destacarse que, en ambos casos, consultados sobre la cantidad de trabajadores que componen los organismos específicos de ESS, encontramos funcionarios a cargo que responden dicha pregunta contando con los dedos de sus manos. Esto denota el camino a recorrer aún en materia de planificación, gestión y participación[34].
Al analizar las nuevas dependencias municipales de ESS en el CB, Barnes (2018) abordó los casos de San Martín y San Miguel, y entre los aspectos críticos identificados, menciona inequidades y precariedades en las condiciones de trabajo:
Un aspecto que es claramente desfavorable es el que refiere a la falta de carrera (salvo casos puntuales) y a la multiplicidad de situaciones contractuales que coexisten en estos ámbitos institucionales: contratados con renovación automática, contratados a tiempo determinado, contratos mixtos (fondos municipales y provinciales), monotributistas, becarios y los de planta permanente. Y donde no siempre se da la pauta de “a igual tarea, igual remuneración”. Esta situación genera que los distintos ámbitos de trabajo estén “atravesados” por esta disparidad de situaciones contractuales que también dan cuenta de los diversos grados de estabilidad laboral existentes, además, de la lentitud en los procesos que conllevan a la estabilización de los puestos […] estas situaciones no favorecen el desarrollo de procesos innovadores dentro de las estructuras municipales, sino que atentan con el sostenimiento de las políticas. (Barnes, 2018: 113)
Se conjugan, además, características de los equipos en línea con el perfil de gestores públicos de economía solidaria que tienen compromiso con el sujeto que promueven y soslayan condiciones de trabajo propias, aunque no se sostenga a lo largo del tiempo, dándose una alta rotación. Estos testimonios son ilustrativos al respecto:
Había una compañera que pobre, cobraba tipo mil pesos. Era una de las más autoexplotadas porque venía para una cosa puntual pero se subía al barco y terminaba haciendo de todo, los fines de semana, hasta cualquier hora […] Mucha gente pasó por períodos cortos y se subió al barco, pero nadie lo puede sostener por mucho tiempo. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Imaginate el ritmo del IMDEL en un contexto de maternidad: ¿cómo vas a hacer eso? Te pasabas la vida allá. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Yo me fui porque hice varios planteos para que se mejorara mi situación porque me gustaba lo que hacía pero no veía posibilidades y hacía muchos años que estaba igual. Fue una pena. (Extrabajadora técnica de San Martín, abril de 2018)
De todos modos, en ambos municipios se produjeron avances en términos relativos: en San Martín, como política municipal, con un creciente pase a planta permanente de los trabajadores; y en Moreno, con una vocación de mejora durante las gestiones de West, que un técnico del IMDEL relata en primera persona:
Con los Manos a la Obra que venían de Nación en un comienzo se hizo una prueba piloto a pulmón de tutorías a los emprendimientos que no estaban incluidas en el programa. El ministerio no pagaba eso, pero se hacían igual con recursos propios. De los proyectos que bajaban, a la mitad los acompañaban con tutorías y a la otra mitad, las máquinas del ministerio y nada más. Y relevaban en seis meses que los que tenían tutorías, la mayoría se sostenía y los otros, no. Con ese resultado, se presentó un proyecto para que el ministerio financiara las tutorías y ahí los tutores eran pagados, pero los pagos eran discontinuos, éramos monotributistas. Y entonces el municipio apostó a sostener a ese equipo de forma permanente y empezó a tomarnos como trabajadores de planta; eso nos cambió mucho. (Trabajador técnico, septiembre de 2018)
En la época de West, el IMDEL era un municipio paralelo… pero te diría de Bélgica, no de la provincia de Buenos Aires. Ahí las remuneraciones efectivas, cuando terminás de sumar horas extras, operativos todo… estabas re bien y el núcleo era todo de planta. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
En el último período se profundizaron las condiciones generales precarias del Estado argentino que exceden al nivel local en una coyuntura que planteaba la “devaluación del empleo público” como sostiene Collado (2016) y, en particular, el salario
se supeditó a criterios variables relacionados con la productividad de los trabajadores o la rentabilidad de áreas y recursos del estado. Debido a ello, y más allá de la consecución de acuerdos colectivos, el salario paulatinamente se ha ido “individualizando” para quedar sujeto a lógicas abusivas de premios y castigos. (Collado, 2016: 12)
Es decir, un salario fijado cada vez más acorde con los preceptos neoclásicos que condicionan negativamente el establecimiento de vínculos de otra naturaleza al interior del Estado en pos de su transformación y, como sosteníamos en el primer capítulo, la creación de una relación promotores-promovidos con un sujeto estatal más activo y comprometido a partir de una subjetividad más amplia, pero sobre buenas condiciones de trabajo. Es un aspecto que nos queda apuntado para encarar con más detalle en investigaciones específicas a futuro.
Otra cuestión clave que surgió en ambos casos fue la del tiempo como limitante en virtud de las transformaciones necesarias a realizar por parte de los equipos y también de las autoridades. En el caso de San Martín, se tematiza del siguiente modo:
Corremos una carrera fuerte contra el tiempo, contra la estructura anquilosada municipal que tratamos de cambiarla a las trompadas y poniéndole todo el peso que uno pueda tener. La estructura mental establecida por el capitalismo es brutal y trabajamos en una estructura del Estado que tiene que dar respuestas. Aunque sea, escuchar, que es una respuesta en sí misma. Eso es un problema para los laburantes de acá. A veces yo soy un poco bruto, pero me exaspera la falta de sensibilidad. (Director general de ESS, junio de 2018)
En nuestra tesis de maestría, al analizar el Banco Social Moreno, uno de los responsables desde el IMDEL había identificado al tiempo como principal limitante, en particular por la calidad de los procesos:
Los recursos los conseguimos, lo que nos falta es tiempo y que todos entiendan que es más difícil de lo que la mayoría cree, porque promover el desarrollo local no es promover el éxito de una o varias microempresas porque así sólo se salvan unos pocos y eso no es desarrollo local. (Muñoz, 2007a: 387)
Habiendo visto la cita, tiempo después, el entrevistado de Moreno especificó que se trataba de un tiempo para producir un profundo “cambio de cabeza”. Estaba haciendo referencia sobre todo a parte de los equipos técnicos y de algunas autoridades que necesitaron mucho tiempo para “entenderla”. De allí también que la rotación de miembros formados afecte más que en otros campos de políticas más convencionales la sostenibilidad de las mismas, dado que no se trata sólo de procesos formales de formación ni tampoco procesos rápidos para deconstruir consensos, que en economía están generalmente establecidos en un sentido neoclásico y no sustantivo.
Aquí es donde la cuestión de dichos procesos resaltados en la literatura se vuelve crucial. Al respecto, no identificamos una política destinada a formar los trabajadores estatales en el caso de San Martín, salvo iniciativas puntuales al inicio de las áreas.
Encontramos en las autoridades una apuesta por instancias vivenciales e intercambios informales a cargo de las propias autoridades como formadores y dudas al respecto de cómo encarar la formación. Seleccionamos algunos testimonios:
La formación es algo que vamos haciendo en el camino. Es permanente la idea de capacitar. No es una capacitación que vas, hay un profe, aprendés. A veces nos sentamos y charlamos. Esto se hace así y asá. Por esto, esto y aquello, no es así por lo otro, a veces el laburo es horas de estar hablando cómo hacer las cosas […] Y hacemos formación acá así […] a veces me voy 8 de la noche de hablar de estos temas con alguno del equipo. (Director general de ESS, enero de 2019)
Los profesionales que vamos contratando, como aprendimos en Brasil, no alcanza con que sea un empleado en el Estado. Tiene que ser un gestor público trabajando con este sector, que es un militante; si no lo son, no hay manera, y tenés que darte un trabajo para que lo sean […] El año pasado fuimos a Santa María y llevamos cuatro que tenían distinta posición sabiendo que ver esa experiencia te pega y volvés con otra cabeza. Es ver que no son cinco locos que vienen a la feria. Te hace ver lo grande y la alegría con la que hacen las cosas. Es un proceso de capacitación permanente y de enamoramiento, a través de lo emocional, que la otra economía puede generar otra comunidad, que otro mundo es posible […] No sé cómo es, si se contrata, hay que hacer coaching o una inducción a esto. (Secretario de Desarrollo Social, junio de 2018)
La jefa de departamento que me inicializa los expedientes de microcrédito tiene que entender que los créditos a los emprendedores son tan importantes como la compra de prótesis a una empresa privada. Lo tiene que manejar con ese mismo respeto y rigor técnico y tenés que comerle el coco para que así sea. (Secretario de Desarrollo Social, junio de 2018)
Por su parte, en el municipio de Moreno durante las gestiones de West, encontramos una consolidada política de formación, tanto externa como interna, con diversos dispositivos. Por un lado, se recurrió a la formación externa a través de las carreras disponibles en las universidades nacionales del CB, a la vez que se destinaban espacios específicos para la formación interna. Esta política se perdió durante la gestión de Festa. Algunos testimonios relevantes al respecto:
La política de formación del equipo la sostuvimos siempre. Una vez por semana en las mejores épocas y después, al menos, una vez por mes […] El equipo del CEDIDEPRO todas las semanas traía alguien de afuera y los hacían leer mucho […] Y siempre manteniendo la difusión de lo que nos interesaba que se daba de afuera, como la MAES[35], la Maestría de Rofman[36], y que ayudara a entender el mundo más allá de lo que pasaba en Moreno. (Exfuncionaria, septiembre de 2018)
Uno de los ejes de la formación que nosotros trabajamos era que el equipo pueda ver a ese sujeto en su experiencia propia, su cultura. Nosotros trabajábamos en una diversidad total, cada barrio diferente, cada experiencia diferente, mirando todos los niveles, la casa, el emprendimiento, y se necesitaba un saber complementario. No nos daba el equipo para todo, por eso trabajamos con los tutores y gente de afuera. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Antes acá teníamos encuentros de formación todo el tiempo, hicimos la Diplomatura en Economía Social en la UNSAM en 2010, que yo por cuestiones personales no la pude terminar, pero la mayoría de los compañeros sí. También cursos de formación que venía gente de afuera. Y dar algunas cosas que así se aprende mucho. A mí me tocó ir al municipio de Ituzaingó a dar varias charlas. (Trabajador técnico, septiembre de 2018)
Tuvimos mucha formación al inicio, en 2006, todo el equipo de tutorías y un mes de capacitación intensa. Nos prepararon bien. También la Diplomatura en la UNSAM a través de CONAMI […] y después necesité la MAES porque veía que me faltaba. (Trabajadora técnica que ingresó como tutora al IMDEL, enero de 2019)
A pesar de los diversos procesos generados y sostenidos para la formación en este caso, existen autocríticas de quienes fueron madurando, politizando y creciendo en dichos procesos hasta constituyendo demandas y reflexiones como las que siguen:
Mi trabajo era mucho de contener al equipo porque no es que estaba preparado en la cuestión de economía social. Vos pensá que tenías desde técnicos, militantes hasta gente que venía de un plan y había que constituir un cuerpo unificado de trabajo […] Nosotros no tuvimos formación política de verdad, fue casi que nos la fuimos autogestionando. Nos fuimos politizando en el equipo y formando entre todos, pero fue algo que surgió desde nuestro equipo, desde abajo hacia arriba, digamos […] La formación interna era un trabajo del área en sí porque si el equipo no terminaba de dar su salto en cómo hacía las cosas, también era un problema […] Yo tenía enfrentamientos feroces entre productores y técnicos hasta que se terminó de entender la lógica. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
En Moreno hay un error grande de no formación de cuadros. Más allá de que se hizo mucha capacitación […] Lo que no se transfería era el criterio en la toma de decisiones y eso se transfiere descentralizando la toma de decisiones. Uno aprende viendo cómo se equivoca, pero eso en Moreno no estaba muy abierto. Son muy profundos los cambios que nos plantea la economía social que es más igualitaria, para que seamos coherentes en la gestión pública. (Exfuncionaria, junio de 2019)
Con este último testimonio tenemos una transición hacia la cuestión de la participación de los equipos en las PESS, donde encontramos que ambos casos son más bien tradicionales. La gestión es de estilo jerárquico, con una fuerte concentración y centralización del poder en las autoridades. En el caso de San Martín, incluso la realización de reuniones interequipos fue tematizada por extrabajadoras de nivel técnico:
Había una compañera muy piola que había hecho una maestría en economía social y en una reunión que tuvimos enseguida empezó a tirar propuestas y [una de las autoridades] le dice “estas no son reuniones propositivas, son reuniones informativas”. Imaginate la onda. Tirar propuestas entre compañeros es lo primero que te surge, observaciones que te ayudan. A la tercera reunión, se cortaron, nunca más una reunión, al menos hasta que yo me fui. (Extrabajadora técnica de San Martín, junio de 2018)
Empezamos a tener reuniones de equipo a pedido nuestro porque faltaban espacios de trabajo conjunto y del intercambio con los compañeros, vas aprendiendo de lo que resulta más, lo que no y así se mejora el conjunto […] Se hicieron un par de reuniones donde alcanzaron a exponer los primeros responsables de los programas, pero se presentaba como que todo funcionaba bárbaro, no había posibilidad de debate genuino. Como que no se habilitaba el espacio a mostrar los problemas, a lo que a cada equipo le costaba y ahí recibir los aportes de los compañeros. Quedaba un poco como cartón pintado y no fue algo que se siguió haciendo. (Extrabajadora técnica de San Martín, abril de 2018)
En Moreno, se encuentran casos más extremos en cuanto a la concentración de poder y el control, y también, al ser más equipos y el período más largo, se identificaron procesos participativos durante los períodos de West, en el marco de un estilo de gestión basado en la consulta a los equipos, aunque no fuera vinculante. Una exautoridad, que ingresó como pasante, es muy gráfica al respecto:
El plan de gobierno lo laburaba cada jefe de programa con su equipo; a nosotras nos llegaba todo bastante armado. Trabajábamos un montón también, pero venía todo muy desde la propuesta de abajo. Yo que empecé como pasante y siempre se acuerdan que “esta era una pasante que no paraba de proponer”. Pero así, proponiendo, veíamos lo que se podía y no se podía, que después lo definía cada jefe. (Exfuncionaria, septiembre de 2018)
En cuanto a la caracterización de los períodos de West, dos entrevistados coinciden en considerarlo “casi soviético”:
A pesar de venir de liturgias peronistas, en muchos aspectos tenía la sensación de estar viviendo todo el proceso soviético de organización de laburo. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Antes en el IMDEL estaba muy marcada la división, acá en el centro dominaban con un estilo casi soviético de gestión, de hipercontrol […] el ala rural de Cuartel V era más libre; ahora se le está dando mucha más bola y está todo más integrado. (Funcionario de nivel medio, julio de 2018)
En la gestión de Festa, al indagar sobre los mecanismos de participación de los trabajadores, una de las funcionarias sostuvo:
¿Vos te referís a las plenarias que hacíamos antes? Hoy las hacemos todos los días, te diría todo el tiempo. (Directora general de Promoción y Articulación de Emprendimientos, noviembre de 2018)
Sin embargo, consultada al respecto, una de las trabajadoras que estuvo en ambos períodos respondió:
Las plenarias se dejaron de hacer. Una cosa es que te pregunten algo puntual y hasta de pasillo, pero reuniones y políticas que surjan de nuestra opinión, en espacios específicos, de eso no hay más. (Trabajadora técnica, enero de 2019)
Lo que denominan “plenarias”, era uno de los espacios que mientras duraron fueron muy valorados por los trabajadores, en particular la dinámica del CEDIDEPRO, donde incluso se da el cambio de categoría de emprendedores a trabajo asociativo:
Sensación de laburar en equipo como la del CEDIDEPRO, nunca más […] Nosotros teníamos una mesa en común y la usábamos mucho. (Trabajadora técnica, octubre de 2018)
Yo quería dejar de ser tutora y entrar a la otra dirección, pero no lo conseguía. Por eso a veces me colaba en las capacitaciones o reuniones de ellos, o en las discusiones que tenían que eran re interesantes. Parecía una cooperativa dentro del Estado. Nosotros nada que ver. (Trabajadora técnica, enero de 2019)
En el 2004 nadie entendía nada; estábamos lejísimos de pensar en el trabajo asociativo; era puro emprendedores. Tuvimos un período de politización, medio entre 2010/2011. Ahí fueron las elecciones también, donde hubo un salto cualitativo, había algo más allá de un simple trabajo. Se empieza a hablar más, a tomar partido, y logramos más participación de todo el equipo […] Si mirabas la otra dirección, no tenían toda esa mística militante nuestra, eran más empleados comunes que trabajaban con el Manos a la Obra y que por ahí alguna vez, por alguna exigencia institucional, podían participar […] Hacia el final, como que la institución nos fue coartando, justo cuando estábamos muy comprometidos, politizados, en una etapa institucional que yo llamo de estancamiento, empezamos a encontrar techo, techo, techo… ya cada vez más fuerte y empezaron a desmembrarse los equipos. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Por otro lado, subrayamos la Mesa de Comercialización que, si bien tuvo una vida acotada (aproximadamente entre 2013 y 2014), fue de alta intensidad, abarcó a toda la Coordinación General específica, y además de las disputas de poder, en las entrevistas identificamos una cuestión microeconómica subyacente que pudo haber sido un factor que contribuyó al desenlace: presiones por exacerbar un perfil mercantilista a un equipo politizado y que se estaba coconstituyendo como sujeto de la mano de los sujetos que producían no sólo para el mercado y que no resistían ese ritmo productivo:
Se empieza a armar la Mesa de Comercialización, nos reuníamos todas las semanas y salían un montón de cosas. Era un momento que dejábamos las fracturas institucionales y nos juntábamos a pensar en común. Al principio iba bárbaro, hasta que nos empezaron a imponer una línea productivista y nadie quería eso. En un momento, ya no me convocan a mí, llaman a otro compañero que dependía de mi área, porque sabían que no tenía el poder de enfrentarse para decir “no vamos a producir lo que el mercado dispone, ni a ese ritmo”. Fue una de las consignas con otros nombres más disfrazados, pero era eso. Hasta que un día me citan para que desarticule la Mesa. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Nosotros teníamos unas reuniones que se llamaban Mesa de Comercialización que eran el ebullir de las ideas. Ahí estábamos todos y la idea era sumar lo nuevo, lo que se nos iba ocurriendo, y contaba la palabra de todos […] Ahí teníamos un espacio para hacer creativamente, que después lo cerraron unilateralmente, no sé por qué fue; fueron de esas cosas que no se pudieron procesar bien. (Trabajadora técnica, enero de 2019)
Algunos programas se constituyeron medio en guetos, “nosotros pertenecemos acá” y eso generó cosas complicadas. Nosotras tuvimos que trabajar mucho la articulación de conjunto. Tuvimos que hasta trasladar gente para que trabajara unos días en unos lugares y otros días en otros, para desarticular un poco eso […] En esa Mesa que decís nos juntábamos una vez a la semana para articular qué se vendía más; el Mercado de la Plaza San Martín fue un gran ordenador. (Exfuncionaria, junio de 2019)
Vemos las pérdidas de la política de formación en Moreno y los pocos esfuerzos sistemáticos destinados a ello en San Martín, a lo que se suman los escasos márgenes de participación en las PESS, como los principales aspectos a mejorar en ambos casos en términos de la sostenibilidad de las políticas. A esto se suman los desafíos concretos que implican que los gestores públicos efectivamente devengan en militantes y disputen el contenido de las políticas, al tiempo que se irradia esta forma de construir otro Estado y de hacer economía hacia el resto de los organismos, de los actores del sector específicamente y de la sociedad en general.
3. Rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica en la promoción estatal de la economía popular y la economía social y solidaria
3.1 Sujetos promovidos: un ecosistema embrionario de economía popular, social y solidaria en San Martín, y entre la economía informal, popular o social en Moreno
La ruptura estructurante que encontramos en ambos casos con respecto al sujeto productor es la que logra salirse de la práctica convencional que sólo reconoce como actor económico a las empresas capitalistas o que, desde las visiones heterodoxas revisadas en el primer capítulo, se enfoca en disquisiciones sobre la cuestión de distintas ramas de actividad, en función de su dinamismo y tamaño.
Observamos que ambos casos toman como sujeto de política a las prácticas distintas a la capitalista, con especificidades que ameritan ser valoradas y, en virtud de eso, es la promoción estatal que encaran. Sin embargo, cada uno ha experimentado procesos de distinta naturaleza, en función de los sujetos que jerarquizan en sus PESS y cómo los conceptualizan. Analizamos a continuación qué categorías utilizan para referirse a los sujetos que promueven y qué atributos les otorgan a los mismos.
En San Martín, observamos el uso de la categoría de EP, economía solidaria y economía social (esta última en menor medida, más en referencia a las políticas nacionales de 2003-2015), así como las combinaciones EPS y ESS. Encontramos una visión embrionaria de ecosistema, en virtud del estadio del proceso (en particular, por los niveles de recursos materiales y del personal que se disponen) de EP y ESS, lo que se puede interpretar como una adaptación local de los términos de Lévesque (2016) y Mendell y Lévesque (2016). Identificamos un esfuerzo permanente por integrar a la mayor cantidad y diversidad de expresiones de estas economías con una vocación de diálogo e invitación a la construcción colectiva, con una mirada política que reconoce las heterogeneidades existentes en el territorio y, más allá de este, buscando construir un sentido unificado a nivel político y económico que las reconoce como sujetos de la política local.
El accionar del municipio de San Martín en el período analizado ilustra lo que Mendell y Alain (2013) preconizan sobre los gobiernos que facilitan la colaboración en vez de la competencia y crean incentivos para que la sociedad civil se organice. En particular, las autoras plantean la colaboración entre redes e intermediarios, creándolos cuando no existen o desarrollando incentivos para que los sectores de la ESS (sumamos la EP y la EPS para nuestro caso) se incorporen a las redes existentes, para agregar recursos y coordinar acciones, lo cual resulta beneficioso tanto para las organizaciones como para el gobierno, que interactúa con menos interlocutores. Destacamos al respecto, en particular, la Mesa de Recuperadas, las PESS de financiamiento, la de compras públicas, Manos de San Martín y los cursos de formación que fomentan la organización como el emprender asociativo.
A su vez, encontramos una práctica que reconoce las limitaciones en lo local, planteadas por Coraggio en varios trabajos, pero especialmente en Coraggio (2004), así como por Santos, B. (2012) y Lago (2019), y trabajan en la escala del CB, así como lo provincial, nacional y de la región, en particular, con Brasil. Esto lo vemos tanto en intercambios de formación ocasionales, que entran dentro de “los sermones”, como viajes a la Feria de Santa María en Brasil con miembros del equipo y sujetos de política varios, encuentros regionales con la Red de Gestores brasileros, entre otros. También encontramos estas articulaciones con instrumentos “fierros” como financiamiento y compras públicas que privilegian al sector a nivel local y sectorialmente, ya que el municipio le compra aceite a una empresa recuperada de La Matanza, yerba a cooperativas de Misiones, leche a una cooperativa de Rosario, entre otras. A su vez, hemos identificado participaciones de los referentes y sujetos de política en encuentros diversos del ámbito científico tecnológico, no sólo de la Universidad Nacional de San Martín, presente en su territorio, sino también de otras universidades y de la RUESS. Destacamos también el trabajo de articulación que intenta romper con las barreras sectoriales, relacionándose con varias carteras ministeriales a nivel provincial y nacional. Seleccionamos ilustraciones sobre el posicionamiento general:
Nosotros nos abrazamos fuertemente a una definición aprendida hace mucho tiempo de leerlos a Luis Razeto, a José Luis Coraggio, a Alejandro Rofman. Entendemos que hay una actitud normal y espontánea de la gente que desarrolla una actividad económica por su sustento, para no dejarse morir; es el sentido original de la economía. Eso lo hacen todos. Pero ahí no hay posibilidad de transformación de la matriz económica en la que vivimos y, por lo tanto, del tipo de comunidad que generamos con esa matriz económica, porque es una actitud espontánea. La economía social y solidaria es una decisión política, pensada, “voy a hacer economía con otros”. Con la experiencia de lo que hice para no morirme, pero le sumo la experiencia de lo asociativo y de la visión conjunta, la dimensión democrática de las decisiones, emancipadora, autogestiva, en donde además fluyen mis necesidades y las necesidades del conjunto, y mis potencialidades y las potencialidades del conjunto se mezclan todo el tiempo. La punta de eso es el MOI[37], donde uno de los pilares es la propiedad colectiva. Pero, antes de eso, ¿qué procesos podemos ir desarrollando que nos vayan dando pistas, ayudando a construir una comunidad diferente? Cuando desde la política pública se intenta impactar sobre esta realidad, no se puede dejar afuera a los actores de la Economía Popular o Economía Social (yo los emparento a esos dos términos). Hay que traerlos e invitarlos todo el tiempo a los procesos asociativos porque si no, están muertos; es el piolincito más finito por donde se va a cortar la cosa. Nosotros no podemos entusiasmarlos con algo para que sean carne de cañón como el emprendedurismo individual, porque estarían todos muertos en poco tiempo. La experiencia en San Martín, abrevada por nuestros recorridos previos, ve que a ese actor lo tenemos que animar a que haga con otros. Tal vez no producir, porque eso es lo más difícil quizá, pero sí lo demás: puede consumir con otros, puede comercializar con otros, puede financiarse con otros, puede resolver los problemas de diseño con otros, puede meditar con otros, puede rezar con otros, puede gastar la vida con otros. (Secretario de Desarrollo Social, mayo de 2017)[38]
Es raro que hablemos de economía popular sola o de la social sola y no te lo empobrezca. Para nosotros es social y solidaria o es popular y solidaria. Esa fue una gran discusión cuando empezamos con los compañeros del Evita acá. La economía popular solamente es para la reproducción del capital y no es la nuestra. Si no generás comunidad, otras estrategias para otra economía, terminás siempre en la misma […] A veces se nos hace como un chino cuando se la transmitimos a los compañeros. Es tan fácil la ecuación, pero después entran las desviaciones clásicas y lo primero que hacen es manotear herramientas del mercado, que te la tergiversan. Y ojo, no es que nosotros seamos unos puros y la queremos para pocos. Nosotros la peronizamos, la queremos masiva, queremos achicar las cadenas de distribución, de comercialización, de consumo, pero no a costa de cualquier cosa. (Director general de ESS, abril de 2018)
Ambos tramos de las entrevistas de los máximos referentes de nuestro caso en San Martín sintetizan su posicionamiento teórico, político e instrumental. Dan cuenta de su formación y también de los debates que tienen en el seno de las alianzas dentro del gobierno municipal. De ahí la tensión y potencia constructiva que, desde lo local, pone en juego las categorías teóricas del campo de modo propio y original.
En relación con los sujetos promovidos, encontramos principalmente referencias a emprendedores, trabajo autogestivo, cooperativas (la mayoría de trabajo), empresas recuperadas y empresas sociales.
Nosotros tenemos muchas estrategias hacia el sector popular, donde hay emprendedores que estamos tratando de que se organicen a través de varias formas, sobre todo con las ferias, y tenemos estrategias hacia sectores de la economía de la solidaridad, donde están las recuperadas […] las cooperativas de recicladores, que más que recicladores son separadores […] Hay cooperativas de indumentaria, muy acostumbradas a laburar a fasón. Nosotros compramos mucho e intentamos que sean cooperativas. (Secretario de Desarrollo Social, mayo de 2018)
La vocación hacia lo asociativo está de origen en el caso:
Tenemos un taller de capacitación que se da tres veces en el año que se llama Herramientas básicas de la gestión de un emprendimiento […] En la clase introductoria les comento que, si vinieron acá porque quisieron ser emprendedores individuales, están en todo su derecho, pero nosotros los vamos a poder apoyar bien poco, porque no es el proyecto nuestro. Los vamos a estar invitando todo el tiempo a que descubran una dimensión asociativa. No porque seamos feligreses del asociativismo, sino porque vemos que esa es la única chance de enraizar lo que están haciendo y concretar sus deseos. Porque, les explicamos que individualmente, en este modelo económico, son la materia que se desperdicia. (Secretario de Desarrollo Social, mayo de 2017)
Distinguimos en el caso de las pocas expresiones empíricas vinculadas con la ESS en Argentina que utilizan la categoría de empresa social con un contenido popular, social, solidario. Si bien no es la categoría que más utilicen en términos discursivos, es la que les da mayor cobertura y grados de libertad en las normativas. Además de lo ya mencionado en el capítulo anterior de su asociación al trabajo autogestionado y asociativo en el art. 2 de la ordenanza del compre municipal, en un documento de circulación interna de la DGESS/San Martín, se define a las empresas sociales como
todas aquellas que desarrollan sus actividades en un marco asociativo intra o extra proyecto de producción o servicio donde sobrevuela la máxima de hacer con otros y, en ese hacer con otros, están en primera instancia los pares, seguidos por el Estado y quienes representan al capital. Otro rasgo distintivo es la distribución de lo obtenido, que le pueden llamar ganancias o excedentes, pero que en cualquier caso tiende a ser equitativo entre el trabajo y el capital aportado. También la democracia interna y la calidad de los trabajos, donde no deben existir trabajadores explotados, ni trabajo infantil, entre otros criterios.
Consultado el funcionario a cargo en una entrevista, indicó:
Muchos de estos rasgos son compartidos con los principios de las cooperativas, pero por la causa que sea, son empresas que no se constituyen como cooperativas inicialmente o tampoco lo hacen con el tiempo, pero en su espíritu, son similares. Por lo tanto, en San Martín vimos conveniente crear esta figura de empresas sociales incluso en nuestras ordenanzas y considerarlas como parte de la economía social y solidaria. Son casos generalmente de empresas familiares donde se les complica por la normativa, o de colectivos de minorías que originalmente no se aglutinan por el sustento económico y es con el tiempo que descubren la posibilidad de emprender estrategias de generación de ingresos asociativamente como, por ejemplo, los colectivos trans, los que integran a discapacitados o a liberados. Con esta figura todas las prácticas que nos interesan quedan contempladas en nuestra normativa. (Director general de ESS, enero de 2019)
Por el análisis de la práctica de promoción realizado, las experiencias promovidas bajo la figura de empresas sociales en San Martín son una especie de paraguas que incluye tanto a las figuras convencionales dentro del campo de la ESS (en este caso, especialmente cooperativas de trabajo, vivienda y asociaciones) como a aquellas que no tienen figura jurídica alguna, y el considerarlas como tales fue la forma que el municipio encontró para canalizar recursos bajo determinado marco legal (en especial para la compra estatal) pero, al mismo tiempo, no forzarlas a constituirse en cooperativas, salvo que en el marco de la promoción y luego de cierto proceso, los propios sujetos promovidos manifestaran querer hacerlo. A su vez, dicha definición se ajusta al perfil de empresas sociales hallado como mayoritario por Vázquez (2019) para Argentina y se le puede indicar el mismo señalamiento que Defourny, Nyssens y Brolis (2019) le hicieran a Berger y Blugerman (2010) acerca del enfoque de “generación de ingresos”.
El análisis articulado de los discursos (orales y escritos), como de la práctica de la promoción de las empresas sociales en San Martín, permite sostener que se trata de un caso interesante para analizar las tensiones dentro del campo de las empresas sociales en los términos que plantean Laville et al. (2019) y, a su vez, que responde afirmativamente la pregunta de Dos Santos y Banerjee (2019) acerca de si es posible decolonizar el concepto de empresa social, ya que no encontramos un uso colonizado.
Digno de mención específica en San Martín es, por otro lado, el haber constituido a las empresas recuperadas como parte central de sus sujetos de política. Ya analizamos en el capítulo 2 que las empresas recuperadas prácticamente no fueron sujeto de las PESS nacionales ni provinciales, salvo excepciones, durante todo el período analizado y, tal y como desarrollamos en el capítulo 4, en el nivel local revisten tal condición en varios municipios. Sin embargo, también encontramos que los instrumentos de política eran más bien de acompañamiento general, incluyendo el sostenimiento de la documentación exigida por INAES o las disputas judiciales. En San Martín, detectamos una batería de políticas específicamente diseñadas para empresas recuperadas, tanto con instrumentos del tipo de los “sermones” como de las “zanahorias”, y donde se les atribuye una racionalidad específica en tanto medio de vida de los trabajadores que, por ejemplo, no deben hacerse cargo de los errores ni de las deudas de los dueños anteriores (de la que eximen en lo que al Estado municipal respecta) y con quienes se coconstruyen políticas. Sin embargo, a la hora de las ordenanzas, prefieren utilizar el término “empresa social” y la categoría de “empresa recuperada” no aparece. Según uno de los funcionarios, esto es así “para que las ordenanzas salieran más fácilmente, no herir susceptibilidades y, a la vez, dejar abierta la puerta a otro tipo de iniciativas” (enero de 2019)[39].
Del trabajo de campo realizado surge una valoración generalizada por parte de los miembros de las empresas recuperadas, así como la diferenciación del municipio en relación con otros municipios y, específicamente del intendente Katopodis, quien solía visitar las empresas, hacerse presente en distintas situaciones y hasta lo han denominado “el intendente de las recuperadas”[40]. En términos de un dirigente:
Katopodis es uno de los intendentes que más bola nos da a las recuperadas, no nos da la espalda como hace la mayoría de los intendentes. También es distinta la actitud que tiene Nación porque si bien los de ahora son hostiles, los anteriores no dejaron nada allanado. Todos los problemas que tenemos hoy es porque ellos no nos dieron ninguna seguridad. No se creó en todos esos años ningún marco legal y se podría haber hecho sin problemas. (Junio de 2018)
A la luz de las expresiones de este cooperativista, junto con los hallazgos de nuestro trabajo de tesis que permiten al menos en la escala del CB incorporar la disquisición de los niveles estatales diferenciados, quizá trabajos como el de Kasparian y Rebón (2020) que no consideran al Estado y las políticas públicas como uno de los factores principales de la sostenibilidad de las empresas recuperadas, puedan ser actualizados y adquirir una mayor importancia como factor de sostenibilidad.
Por otro lado, se observa que la categoría de trabajo autogestionado es de uso frecuente en el caso. A veces utilizan el término de autogestión a secas y otras, ligado al concepto de autogestión individual que revisáramos críticamente en el capítulo 1. En este último caso lo hacen sin la apelación explícita a lo individual, circunscribiendo la autogestión a emprendimientos familiares productivos desde donde intentan promover lo asociativo para la comercialización, el consumo, el financiamiento u otras actividades como más arriba ya se hacía referencia. En este grupo, nos interesa destacar la heterogeneidad entre los feriantes. Si bien se necesitaría una encuesta o una cantidad mayor de entrevistas, pudimos identificar un perfil para quienes los ingresos de la feria son muy importantes para su reproducción, a la vez que hay mujeres jubiladas donde los ingresos de la feria constituyen más bien un complemento a su jubilación y están allí por el compartir: “estoy acá porque mi hija me insistió mucho para que venga y, la verdad, me levanta la autoestima” (feriante que produce pastelería, entrevista octubre de 2018).
Por último, en San Martín el término microemprendedor casi no se utiliza y no hemos escuchado la categoría microempresa, salvo para oponerse a la misma:
Hoy le dicen en San Martín Emprende que es la Dirección de Microempresas. Donde nosotros ya definimos que no queremos incubar más emprendimientos individuales, sólo asociativos. La Incubadora viene de antes. Ahora le agregamos la condición asociativa. Con nosotros, las microempresas no van más, eso ya se entendió. (Director general de ESS, abril de 2018)
A modo de cierre, vemos que en el caso de San Martín correspondería utilizar la categoría que nos propone Hintze (2020) y Hintze y Deux Marzi (2021) de EPSS, aunque desde una perspectiva ecosistémica. Como se sostenía al inicio, se observa una voluntad política con acciones deliberadas y conscientes para acercar posiciones y tender puentes entre las diversas expresiones de la EP, fomentar la EPS y la ESS por parte del municipio. De todos modos, hay relatos de referentes del sector que se presentan a partir de las diferencias, en particular entre las recuperadas y la EP en línea con lo planteado por Ruggeri (2017), lo que indica aún los caminos y desafíos a encarar.
Por su parte, Moreno contrasta en cuanto a la diversidad de sujetos de política de San Martín. Nos encontramos con un caso que representa lo que Coraggio (2011a) calificó de “política social de economía social” a nivel nacional. Hacedoras de política de la gestión de West definían la política del momento del siguiente modo:
El equipo del municipio de Moreno y los que escribimos este trabajo, utilizamos el término economía social en un sentido amplio, incluyendo emprendimientos familiares de la economía popular, partiendo de considerarlos de la economía social debido a que la lógica central del emprendimiento la constituye el sostenimiento del trabajo autogenerado, como forma de subsistencia familiar en lugar de la maximización de la ganancia. (Bastarrechea, Repetto y Silva, 2011: 203)
Más adelante, son más específicas y se ve la huella del enfoque de la economía informal aún no superado y que, en nuestros términos, hace referencia más bien a la EP definida de modo restrictivo:
el sector de la economía social en Moreno está caracterizado por cuentapropistas, empleados de baja remuneración que emprenden actividades productivas o de reventa para generar, complementar o ampliar ingresos, realizadores de changas, pequeños comerciantes barriales, autoempleados precarios, vendedores ambulantes, prestatarios de servicios de baja calificación, productores rurales de pequeña escala […] Enfrentan problemas de productividad, ya que tienen a su cargo, o en manos de diferentes miembros de sus familias, la producción, gestión, planificación, comercialización y búsqueda de financiamiento de su emprendimiento. (Bastarrechea, Repetto y Silva, 2011: 209)
En una entrevista con dos de ellas son más explícitas en cuanto a la focalización en la vulnerabilidad, el asociativismo como horizonte y que no hacían diferencia de otro tipo, sobre todo debido a los sujetos destinatarios del microcredito que, en el estilo de Yunus, se concentra casi exclusivamente en mujeres.
Nosotras defendíamos el emprendimiento familiar como sujeto de política y planteábamos que lo asociativo y todo lo demás tenía que ser un horizonte y no una imposición. Las formas de asociatividad podían estar en la circulación, en otra cosa, no necesariamente en lo productivo. Y la mayoría eran emprendimientos mercantiles familiares. Lo individual es relativo y no hacíamos ninguna diferencia, ni de mujeres, ni de edad, ni de nada. Emprendimientos de innovación o más elaborados tampoco es que apoyábamos. Toda nuestra energía la orientábamos hacia los más vulnerables. (Exfuncionarias, junio de 2019)
Mientras que en San Martín utilizan las categorías por tipo de sujeto trabajadores autogestivos, empresas recuperadas, cooperativas, etc., en Moreno hablan de emprendedores, pero al referirse a los sujetos asociativos lo hacen con nombre propio debido a que son muy pocos y se trata de una política no lo suficientemente articulada.
Por un lado, el área que se dedicaba a las políticas de hábitat y el Argentina Trabaja, el IMDEL rural que articulaba más con la cooperativa Norchichas y con las asociaciones que nucleaban a cunicultores, floricultores y apicultores; y por otro, el IMDEL urbano con las dos cooperativas del HEM, la Feria Buján y el MPI. Las mutuales no aparecen como sujeto de política hasta el período de Festa cuando articulan con FEMOBA para sostener algunas PESS que el IMDEL no estaba en condiciones de acompañar. Es interesante que los procesos asociativos con más poder, como los apicultores, los procesos de Francisco Álvarez y FEMOBA no aparecieran en los relatos de las exfuncionarias del período de West, así como tampoco la cuestión de la clase trabajadora, sino más bien de los emprendimientos. Al respecto, un exfuncionario de nivel medio lo explicaba del siguiente modo:
La pata más fuerte de Moreno tiene que ver con lo textil y lo gastronómico de microemprendedores que venían de ser beneficiarios de planes sociales. Gente que había sido inminentemente expulsada del sistema, un perfil muy modesto. La señora que hace bolitas de fraile o la que teje gorritos de lana. Después se empiezan a armar las cadenas del Mercado Popular Itinerante, una escala un poquito mayor, y se va ganando en heterogeneidad con los fruteros y verduleros que ya están asociados en las cadenas comerciales, como la cooperativa boliviana y alguna que otra construcción asociativa, como las dos cooperativas del HEM […] Al basarte en el emprendedor individual de sectores vulnerables, tenía un efecto muy fuerte sobre la autoestima; eran más políticas de reconstrucción de la subjetividad que políticas de desarrollo económico. Yo creo que han intentado apuntalar a un sujeto social muy complicado que después de tantos años de aplicación estaba mostrando marcas de agotamiento. Se ponía en juego la posibilidad de ser artífice de tu propia realidad si eras feriante, productor, artesano, pero no laburante. No había una condición de clase, no se llegaba a eso. Ese sujeto no visualizó que era parte de la clase trabajadora, ni siquiera se visualizó como sujeto de esa política ni que se le iba a acabar, salvo algunos sectores más esclarecidos, como la gente de la cooperativa de productores de Francisco Álvarez y los ligados al tema de la miel. Por otro lado, hay procesos cooperativos o mutuales, FEMOBA es un caso concreto, donde no había una excelente relación. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Sobre esa “no excelente relación” se asentó el inicio de la gestión de West, sobre lo que volvemos en la cuarta dimensión. Desde el área de acompañamiento a las cooperativas, con las que costaba la articulación, se sostenía:
En las compañeras predominaba una concepción de asistencia a los sectores populares, no de economía social como puede ser con una mutual resolviendo los temas de salud […] pensá en una clase media, empleada pública burguesa cuya tarea era convencer a las clases populares que esa era la mejor alternativa que tenían. (Funcionario de nivel medio, julio de 2018)
Este último comentario crítico que encierra en gran medida los señalamientos de la categorización de economía pobre para pobres sobre la que ya se trabajó anteriormente, da pie para avanzar sobre las continuidades con la microeconomía neoclásica en relación con esta primera dimensión de análisis, la del sujeto promovido, donde encontramos cuatro continuidades principales.
CONTINUIDAD 1: Imaginario persistente de economía mixta con dos sectores
Este imaginario implica la subestimación de las potencialidades de la EP y la ESS. Es una continuidad que encontramos en el caso de Moreno, aunque queda latente la cuestión de lo acotado del accionar a la Secretaría de Desarrollo Social en el caso de San Martín que, en parte, podría dar cuenta de la misma continuidad en funcionarios del resto del municipio, a ser indagada en futuros trabajos, así como una jerarquización de las iniciativas mercantiles.
Con respecto al municipio de Moreno, se trata de una continuidad que se hace manifiesta en términos claros y evidentes desde unos días antes de que West asumiera la intendencia, particularmente a través del caso de la mutual de transporte El Colmenar, cuya historia nos expone uno de los dirigentes del Consejo de la Comunidad y de la mutual:
Con El Colmenar vivimos una persecución muy fuerte por parte del municipio. Comenzamos con la mutual con la gestión de Lombardi[41], hasta una huelga de hambre tuvimos que hacer […] un día vino el intendente y nos dijo “me ganaron” y le dijimos “¿por qué en esos términos? ¿No es algo que necesitamos este transporte?” […] Seguimos con Assef, hasta nos secuestraba los colectivos […] Mariano [West] después gana las elecciones con el apoyo nuestro y antes de asumir viene a El Colmenar y nos dice “Che, tienen que disolverse como mutual; si se constituyen como empresa, no tengo ningún problema”. Ahí nomás le dijimos: “Pero no, nosotros no somos empresarios, justamente, queremos demostrar que una vía alternativa como esta puede ser tan eficiente y eficaz como una empresa. Que esto cunda por todos lados, ese es nuestro objetivo político”. Ahí nos respondió: “Justamente ese es el problema: tengo a la UTA [Unión Tranviarios Automotor] volviéndome loco”. Y después comenzó a secuestrarnos los colectivos, enmascarando la cosa en los intereses de otros. A la distancia nos queremos, pero eso no lo pudimos procesar […] Con la gestión actual estamos dando una mano con algunas cooperativas, pero no conseguimos sentarnos a charlar con el intendente, cosa que antes no nos pasó jamás. (Junio de 2018)
Todas las entrevistas de gestores y funcionarios de nivel medio que no pertenecían a la mesa chica de las gestiones de West son coincidentes al respecto de la relación conflictiva, tanto con los diversos desprendimientos del Consejo de la Comunidad como con la inexistencia de política en torno a lo asociativo, o hasta en considerar como cooperativas sólo a las creadas por el Estado:
Por años yo creí que las únicas dos cooperativas que había en Moreno eran las del Hecho en Moreno. Después entendí que estaban las del Argentina Trabaja pero que iban por otro lado. (Trabajadora técnica del IMDEL, enero de 2019)
Para lo cooperativo o lo asociativo en general no había una política diseñada. Eran dos cooperativas del Hecho en Moreno que yo no vi que se superó la conceptualización de dirigirlas. Además, porque ese sujeto no solamente no era sujeto colectivo, era suma de las individualidades, como con los emprendedores, y no era un sujeto “mayor de edad” en términos políticos. Nunca se lo pensó como un sujeto “que se pusiera los pantalones”. Pero tampoco fueron el eje de desarrollo. El modelo no era salgamos a crear cooperativas, era salgamos a fortalecer emprendedores. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
CONTINUIDAD 2: Persistente empresarialización de las prácticas económicas populares
En el caso de Moreno es importante observar, por un lado, que el término de microempresa fue paulatinamente menos usado a lo largo del tiempo, y sólo quedó en la denominación de una de las dependencias del IMDEL, al tiempo que la reproducción de la vida fue siendo cada vez más reconocida en las unidades domésticas familiares de los sectores populares:
Nuestro objetivo político era apoyar el trabajo autogenerado por las propias familias. Todas las estrategias para generar ingresos y todo lo adaptábamos a eso […] logramos separarlo de la microempresa porque era todo para las familias, siempre que fuera distinto del empleo que iba por otro lado […] no era que íbamos a enchufarles un emprendimiento, era sobre las propias decisiones de las familias. (Exfuncionaria, junio de 2019)
Nosotros fundamentalmente hablábamos de emprendedores de la economía social. Resumíamos en “emprendedores” pero siempre eran de la economía social, no hablábamos de otro tipo de emprendedores. Emprendedores y feriantes. Microempresarios también, pero en los últimos años ya no y era siempre en base a la necesidad y la lógica de las familias. (Trabajadora técnica, septiembre de 2018)
El área se llamaba de microempresas, pero los programas no. Cuando yo entré era la única palabra que se usaba y después sólo quedó en el área, no la pudimos sacar. (Exfuncionaria, septiembre de 2018)
Sin embargo, la génesis de estas administraciones en 1995, en el corazón de las reformas neoliberales y el auge del enfoque del sector informal urbano en América Latina, han dejado una mella en este caso que aún con el entramado asociativo existente en el territorio que pujaba por ser reconocido y todos los procesos de formación que transitaron gran parte de los equipos y las autoridades, siguió permeando hasta el último año de las gestiones de West. Testigo de esto es la ordenanza local, creada en 2004 y actualizada en 2015, que otorgaba un permiso de funcionamiento a lo que denominaba “emprendimientos de la economía social”, en los siguientes términos:
A partir de la sanción de la presente se denominará emprendimientos de economía social a los establecimientos comerciales, productivos o de servicios con las siguientes características: a) aquellos desarrollados por personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad social, con dificultad de inserción en la economía formal; b) aquellos cuyo nivel de ingreso neto, diferencia entre el ingreso bruto y costo del emprendimiento, no supere la suma de los siguientes conceptos: un salario mínimo vital y móvil en concepto de ingreso familiar por grupo familiar interviniente y una cifra que permita la reproducción ampliada del capital del emprendimiento, equivalente a un salario y medio mínimo vital y móvil vigente al momento de la inscripción en el Registro Social del IMDEL, c) aquellos en que la relación capital, por puesto de trabajo, no supere las cincuenta canastas básicas totales para el adulto equivalente hogar ejemplo cifra actualizada por el INDEC, d) que en el caso que se trata de emprendimientos de venta al público o prestación de servicios, la actualidad sea desarrollada en una superficie igual o menor a cincuenta metros cuadrados. (Las cursivas son nuestras).
La evolución de la ordenanza, en once años de políticas de institucionalización de la economía social a nivel nacional enunciada al inicio de la nueva ordenanza que pretendía actualizar la normativa, sólo se tradujo en una actualización de normativas nacionales, pero no conceptual ni política a nivel local. La ordenanza de 2015 seguía definiendo los emprendimientos de economía social según la vulnerabilidad social y, aunque se omitía la referencia a la economía informal, seguían presentes los conceptos de la reproducción ampliada del capital y el indicador de unidades de capital por trabajo (K/L) de la economía informal, habiéndose agregado la referencia a la Ley Nacional de Microcrédito. Es muy sugerente el cambio de parámetro del SMVM por la línea de la pobreza y, por tanto, de trabajadores por pobres.
Por último, el comienzo de uso explícito de la categoría EP por parte del municipio no da cuenta de una evolución consciente del caso, sino que responde a los miembros de la alianza del gobierno que asume a fines de 2015, expresado en las entrevistas del siguiente modo:
Lo de economía popular de esta gestión es un cambio de nombre, pero se sigue haciendo lo mismo que antes. Yo creo que es más atinado porque es lo que hacemos de verdad porque nunca hicimos economía social. Puede ser que haya sido por el Evita que se le haya cambiado el nombre. Pero, en general, para mí, acá la mayoría no entiende la diferencia entre economía social y economía popular, hay un uso político del término, no técnico, ni teórico. (Trabajadora técnica, septiembre de 2018)
Ese nombre cambió por la CTEP, te lo confirmo yo, de acá a la luna. (Exfuncionaria, junio, 2019)
CONTINUIDAD 3: Sesgo hacia actividades de reinserción mercantil
Identificamos una tercera continuidad, más por omisión que por acción, con un sesgo hacia los emprendimientos con inserción mercantil y el cooperativismo de trabajo como forma de generación de ingresos. La producción para el uso propio o autoconsumo, los cuidados, la salud, el hábitat, la cultura, el ocio, el turismo, el deporte, entre otras actividades, son encaradas sin ser consideradas con el nivel de la jerarquía de las actividades más convencionalmente de la esfera productiva mercantil. Incluso algunas organizaciones de reinserción con personas con problemas de salud mental, como Locas de amor, o discapacidad, como la Asociación Granja Andar[42] de Moreno y Fueguitos en San Martín, no han sido promovidas de modo sistemático.
En el caso de San Martín tenemos el dato que, si bien se han financiado cooperativas de vivienda, asociaciones, organizaciones comunitarias y clubes, en la cartera histórica esto no llega al 4%. En ese sentido, es interesante la sistematización expuesta en el “libro azul” (Municipalidad de San Martín, 2019), como se denomina en las entrevistas a un libro sobre un encuentro de políticas de cuidado. Allí, varias secretarías convocaron a actores tanto del territorio como más allá de este, desde una concepción amplia de cuidados, a compartir la experiencia de gestión al respecto para discutir e intercambiar ideas, enfoques y acciones de dichas políticas y registrar esos diálogos y experiencias como aporte para la construcción y profundización de los saberes sobre el tema. En ese marco, lo que allí denominaron EPS aparece de modo más bien compartimentado, con ponencias de cooperativas de trabajo y recuperadas sin ningún caso que se dediquen al tema del cuidado en sí, cuando podría ser un eje más transversal e integrador de actividades de cuidado para comenzar a ser remuneradas si fueran organizadas a través de emprendimientos asociativos de diverso tipo (como ilustraba Laville con los servicios de proximidad cuando trabajamos el concepto de hibridación en el primer capítulo). Dicha sistematización, de tipo más tradicional, contrasta con el discurso más amplio del secretario de Desarrollo Social, que tanto al inicio como al final del encuentro planteó la necesidad de construcción de otra economía, por ejemplo, en relación con las políticas de niñez:
Si nos planteamos construir otra economía, una que nos ponga a relacionarnos de una manera distinta unos con otros y, por otro lado, somos capaces de cortar de raíz con la reproducción de la pobreza a partir de poder rodear a estos chicos/as con todas las “nutriciones” necesarias, no solamente la alimenticia sino también las afectivas, las del cuidado básico, las del apego y la crianza sin violencia, las del amor que alimenta la esperanza intrínseca que conlleva su vida, tendremos allí una oportunidad real de construir Otra Comunidad. Esa con la que soñamos, esa en la que quepamos todos. (Minteguía, 2019: 187)
Es interesante, a su vez, que el secretario de San Martín haya mencionado al inicio de este capítulo al MOI como inspirador de la ESS, cuando no es sujeto de PESS. Sí es considerado para encuentros de formación e intercambio (fue, por ejemplo, un actor muy activo en la Mesa de Hábitat y Medio Ambiente en el encuentro del “libro azul” al que acabamos de hacer referencia), pero no para la política de hábitat autogestionario. Consultado específicamente, el funcionario respondió que la construcción de viviendas nuevas a través de cooperativas como las del MOI “requeriría otros montos y otros plazos”.
CONTINUIDAD 4: Preeminencia de los indicadores cuantitativos convencionales sobre lo cualitativo y de procesos
En el marco de los diversos principios y de las transiciones deseables desde la EP hacia la EPS y la ESS que propone Coraggio, la construcción de indicadores que logren salirse del cuantitativismo, que a nivel cuantitativo incorporen la perspectiva sustantiva y reconozcan los procesos de transformación, resulta clave, con “eje en lo vincular”, como señalan dos entrevistados, uno de cada caso.
En ambos municipios hemos detectado una preeminencia de indicadores cuantitativos, en especial, en relación a la cantidad de sujetos alcanzados y, luego, sobre indicadores monetarios y financieros convencionales. En la evaluación de los proyectos, las discusiones de la literatura internacional sobre los retornos sociales o los impactos socioeconómicos en el largo plazo de las inversiones públicas en la ESS en comparación con empresas convencionales, por ejemplo, aún son ajenas a nuestro campo (quizá se incluyen a nivel discursivo, pero no con el seguimiento indicadores específicos por parte de las gestiones analizadas).
Ahora bien, no es sólo desde lo local, con todos los desafíos al mismo tiempo, que se puede avanzar sobre la construcción y aplicación de indicadores coherentes con estas otras economías. Evidentemente hay economías de escala para construirlos a nivel global, donde se están iniciando las sistematizaciones (Salathé-Beaulieu, Bouchard y Mendell (2019), al tiempo que se validan, revalidan y rediscuten desde los territorios y se van considerando las propuestas locales, como puede ser a nivel nacional incluso la nuestra (Muñoz y Cura, 2019). Además del análisis de los materiales, las entrevistas reflejaron este tema:
Rendías todo sobre los números que acordabas en coherencia con los planes de gobierno: tantos emprendedores, tantos productores, tantas ferias funcionando, tantos grupos asociativos, tantas cooperativas, tantos canales de comercialización […] se intentaba crear un indicador distinto, pero era muy difícil. Porque vos podías poner cuantas reuniones grupales para lo que fuere ¿entendés? pero era muy difícil, porque no era lo que interesaba; lo que interesaba generalmente era cuántos emprendimientos asesoraste, por mes, por año. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Hay grupos asociativos que lograron transformarse más en un sentido genuinamente solidario, como lo artesanal del Hecho en Moreno. Hay otros que lograron sobrevivir, pero no se transformaron. No pudieron crecer productivamente tampoco, porque lo interpersonal se antepone al proyecto colectivo. Ahí vos te das cuenta cómo un proyecto fracasa. La sustentabilidad en los números te puede dar bien, me encanta, pero cuando ves que un grupo no se consolida como grupo y sólo está como más mecánicamente con lo que aprendió, con la transferencia de conocimiento, ves que el límite está cerca […] hasta para el armado de costo tenías que ver eso. (Exfuncionaria de nivel medio de Moreno, abril de 2018)
Yo me desarrollé en el área de cooperativas, las del Techo y Trabajo y después el Argentina Trabaja. Ahí teníamos un área de vinculación en donde trabajábamos la relación entre los miembros de la cooperativa, los conflictos internos, entre hombres y mujeres, los oficios, el alcohol en obra. Se abordaba lo vincular, la vecindad y un montón de cosas. Con el microemprendedor que era algo más familiar se usaban indicadores de la economía formal o meramente capitalista. Siempre se hablaba de la cantidad. ¿Cuánta cantidad de emprendedores tenemos? ¿Cuáles son los rubros que potenciamos? […] Para nosotros, si no se trabajan los vínculos entre las personas, no se puede garantizar la viabilidad. Las que sobrevivieron fueron gracias a que andaban bien en eso. (Funcionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Nosotros en esta otra economía tenemos que prestarles tanta atención a las dimensiones cuantitativas como a los procesos. Si todo el tiempo nos concentramos en cuánto vendemos o cuánta gente atendemos en la oficina, es una mirada muy economicista y nos sigue faltando el cómo […] es un gran desafío todavía. (Director general de ESS de San Martín, enero de 2019)
Hasta aquí con el análisis en cuanto a las rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica en relación con los sujetos. En lo que sigue se profundizará con las mismas en otras dos dimensiones: los destinos de la producción y las finanzas, donde volverán estas cuestiones de las continuidades a nivel de los indicadores.
3.2 “Los fierros” y “los sermones”. Otra vuelta de análisis a los instrumentos de política desde la hermenéutica de las emergencias
En este punto nos dedicamos a realizar un análisis más profundo de los instrumentos de política denominados de comercialización y financiamiento directo en el capítulo anterior, con atención a las rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica.
Es interesante que la expresión de “zanahorias” de Vedung (2005), que se refiere a los instrumentos de política basados en incentivos económicos (en un sentido convencional y no sustantivo), fueron traducidos como “fierros” en nuestro campo en el CB. Esto deviene de una expresión utilizada por uno de los funcionarios en una de las entrevistas, refiriéndose a programas “que se llevaba” un grupo político, en el marco de nuevos acuerdos electorales (“pero los fierros nos los quedamos nosotros”), jerarquizando, de este modo, unos instrumentos por sobre otros y la posible incidencia de los mismos en el accionar político junto con los actores de la EP, la EPS y la ESS local.
3.2.1 Destinos de la producción: entre los otros mercados y la quinta a fondo por la autopista neoclásica
¿Cómo entienden los casos los destinos de la producción de los sujetos productores que son promovidos y, entre ellos, qué lugar ocupan los intercambios? ¿Están pensando y/o actuando en mercados y/o en comercios? Para responder a estas preguntas analizamos tanto las políticas de formación que dan cuenta de estos temas, que en el caso de San Martín están diferenciadas entre los emprendedores y las empresas sociales (en su mayoría cooperativas de trabajo), y las políticas denominadas de comercialización junto con la compra pública. Nuestro análisis identifica dos rupturas fundamentales con la microeconomía neoclásica en lo que respecta a los destinos de la producción.
RUPTURA 1: Generación de ámbitos de intercambios e institucionalización de categorías como el comercio justo o solidario u otros mercados
Consideramos una ruptura la creación y el acompañamiento sostenido de ámbitos de intercambio donde la producción y el consumo pasan a ser más concretos, menos mediatizados, deshaciendo varias de las operaciones de los mercados capitalistas. Nuestros casos de estudio logran, en algunos bienes o servicios, cierto abastecimiento a nivel local, sobre todo en relación con alimentos, prendas de vestir y artesanías. Como se desarrolló en el capítulo anterior, ambos casos desarrollaron instrumentos al respecto, en especial, en las ferias y los locales específicos.
A su vez, en lugar de poner el foco en la oferta de los mismos, como se suele hacer de forma convencional, hay una mirada más integral y de reconocimiento del otro. Uno de los funcionarios de San Martín lo expresaba del siguiente modo:
Con los emprendedores de Manos hay todo un trabajo para que entiendan que no son el fin en sí mismo. Yo les digo, acá hay una estrategia para que uds. puedan vivir, producir y la reproducción ampliada de la vida es con los que les compran, porque ellos no dejan de mirarse el ombligo. Vos no sos solo, sos con otro. En la práctica de todos los días es luchar contra el “yo no vendí”. Y ahí la pregunta es: ¿Por qué habrá pasado que no se pusieron de acuerdo? (Director general de ESS, abril de 2018)
Pregunta que, sin dudas, deja latente el alcance y las limitaciones del abordaje microeconómico desde una perspectiva sustantiva.
En las ferias y en los locales hay intentos de regulación de precio y, como sintetizaba la responsable de Manos de San Martín, “que no compitan por precio” pero, tal y como recabamos en el Mercado Popular Itinerante de Moreno, “es muy difícil”. Requiere de mucho trabajo por parte de los técnicos para tener actualizadas las estructuras de costos, que son muy cambiantes y de control aunque “se fue mejorando a lo largo del tiempo y creando cierta conciencia” (trabajadora técnica, noviembre de 2018).
Es interesante notar que sobre todo los productores primarios de Cuartel V y los técnicos de la sede del IMDEL que trabajan con ellos, tienen muy asociada la economía social con el mercado, haciendo clara referencia a la canalización de los productos por la vía mercantil y, concretamente, a través del Mercado Popular Itinerante del ámbito urbano de Moreno. Esto tiene sintonía con la literatura nacional sobre la agricultura familiar que pone el énfasis en la cuestión de la comercialización (Caballero et al., 2010; Alcoba y Dumrauf, 2011; González, Moricz y Dumrauf, 2012; Caracciolo Basco, 2016). En los términos de los entrevistados:
Lo que nosotros hacemos desde acá de economía social es el armado del mercado, la logística y también asistimos a la producción primaria, sobre todo a lo que es verdura, huevos, miel, flores. (Funcionario de nivel medio, diciembre de 2018)
Los productores familiares vamos de la mano de la economía social, es nuestro canal de venta más fuerte, es donde mejor exponemos nuestros productos, donde mejor defendemos nuestros precios, donde tenemos una relación directa o casi directa con los consumidores. (Noviembre de 2018)
En ambos casos, más que las ferias, los locales (la tienda solidaria de San Martín y los del Hecho en Moreno) son los que reflejan los mayores grados de acuerdo mancomunado entre trabajadores y socios de las cooperativas que comparten la práctica de la venta de forma colectiva, siendo en muchos casos la única actividad asociativa que logran realizar, a partir de un proceso de acompañamiento interesante por parte de los promotores que intentan la autonomía en ambos procesos.
Encontramos una manifestación interesante de esta primera ruptura en Moreno durante las gestiones de West en las rondas de negocios con el eslogan “Moreno Produce. Articulación local y regional, articulación oferta y demanda”. Si bien en el propio lema plantean “la oferta y demanda”, se trata más bien de un comercio que de un mercado, que partió de un diagnóstico muy preciso y es de las pocas políticas que logró ser evaluada durante dicha gestión. Tres funcionarias explican que partieron del siguiente diagnóstico:
La gran mayoría de los emprendimientos trabajaban a fasón para distribuidores o mayoristas que no tenían vinculación con los revendedores o negocios locales. Muchos de ellos realizaban producción propia accediendo sólo a mercados limitados. Por otro lado, los usuarios a los que el banco social atendía financieramente realizaban reventa textil de productos que adquirían en mercados como Once, Avellaneda y La Salada, y desconocían a los productores locales. A partir de ello surge la inquietud en los integrantes del Comité de Crédito y los directivos del Banco Social de pensar estrategias para articular esta oferta y demanda, potenciado el desarrollo local. (Bastarrechea, Repetto y Silva, 2011: 207)
Dicha PESS surge con el objetivo de “propiciar la ampliación del mercado de los emprendedores”, combinando un producto financiero nuevo con acciones de “promoción y comercialización”. Según las autoras y hacedoras de la política,
la estrategia tomó el nombre de Ronda de Negocios con Crédito Direccionado. Si bien no se trata de una ronda en el sentido tradicional del término, toma de ella la dinámica de favorecer el intercambio comercial a través de un evento de articulación. Se agrega el término crédito direccionado ya que los compradores tienen la posibilidad de obtener financiamiento si compran a productores locales, con precio justo, buena calidad y diseños propios. Finalmente, se usa el slogan Moreno Produce en cada evento para realzar los valores del trabajo y la producción local. (Bastarrechea, Repetto y Silva, 2011: 217)
Por otro lado, la marca asociativa Hecho en Moreno tiene una impronta de comercio justo, aunque no se ciña estrictamente a los parámetros del mismo y se circunscriba a lo local. Bastarrechea (2018) explica que se utiliza dicha categoría explícitamente y la marca se basa en los principios de precio justo, justa remuneración del trabajo, productos de calidad, no al trabajo infantil y respeto por el medio ambiente.
Una de las denominadas emprendedoras del HEM fue muy elocuente sobre el contenido de la ruptura en la promoción realizada por parte del Estado municipal en relación con la esfera de la circulación:
En el Hecho en Moreno se vendía algo más con contenido. Por ejemplo, una línea de cuadernos con mujeres latinoamericanas, que se vendía mucho y apuntaba a un consumidor responsable. Eso se fue trabajando, no es que se daba sólo, algunos productores lo traían porque tenían formación o ideología, pero la mayoría no. Si su producto era con el hombre araña porque vendía, no se cuestionaban nada. Pero en este espacio lo que veíamos era que no daba todo lo mismo. Teníamos un equipo de diseñadores con los que trabajábamos y fuimos viendo que hay otra forma de hacer economía. Yo ahí empecé a ser más consciente de lo que era la economía social. (Junio de 2018)
En el caso de Moreno, en especial a través del CEDIDEPRO junto con los canales de comercialización durante los años de West, se produjeron rupturas importantes en relación con lo que la demanda y la oferta significaba. Se problematizaba qué y cómo producirlo, logrando productos con identidad local, popular, social, solidaria e indígena, con varias campañas específicas, y los promovidos pudieron reconocer como parte de su identidad lo que transmitían y transformaban en sus productos de la mano de la asistencia técnica que luego quedaron como capacidades instaladas en una población típica de la EP mercantil de escala familiar que, en la mayoría de los casos, no había tenido acompañamiento de ningún tipo.
Por su parte, en el caso de San Martín, consideran al comercio justo como una práctica “importada, lejana”, y prefieren la categoría de “comercio solidario”, reivindicando los antecedentes que en el capítulo 1 mencionábamos entre los países, regiones, ciudades, productores y consumidores del Sur y la mayoría de las resignificaciones planteadas por Valero Azuaje, Corbera y Contreras (2019), en particular las críticas a lo costoso de la producción orgánica y la preferencia por la producción agroecológica y de la agricultura familiar con certificaciones propias sobre las que, sin embargo, aún no han logrado incursionar.
Tanto en materiales como en instancias de formación, entrevistas y discursos públicos en San Martín resuena en lo discursivo la “construcción de otro mercado”, como se ilustra a continuación:
Nos preparamos mucho tiempo, invertimos mucho esfuerzo y recursos y esperanzas y sueños para tratar de “meternos en el mercado”. Ese que se mueve, que piensa, que decide, siempre según el paradigma de la escasez y de la competencia. Incluso, solemos hablar de sustentabilidad y de viabilidad de nuestras propuestas y productos y de nuestros procesos productivos y organizativos. Pero ¿de qué sustentabilidad hablamos?, ¿a qué viabilidad nos referimos? Si alguna vez nos lo hemos preguntado, ¿pudimos hacer algo concreto para cambiar la ecuación? En esta misma línea de reflexión agregamos: más de una vez nos vimos involucrados en procesos que llamamos de inclusión, sin preguntarnos suficientemente: ¿inclusión a dónde? ¿Para qué? ¿Hasta cuándo? No somos de la idea de pelearnos con el “mercado” o de plantear ideas surrealistas: por acción u omisión, todos nosotros conformamos dicho mercado y lo alimentamos cotidianamente. Lo que estamos diciendo es que resulta imperioso y urgente recrear otro mercado, uno que esté realmente basado en acciones de cooperación, ayuda mutua, solidaridad, la construcción de otra economía autogestiva. (Minteguía, Torrano y Gojzman, 2018: 223)
RUPTURA 2: Principio de redistribución a través de compras públicas
En el caso de San Martín, encontramos en la política de compras públicas la mayor ruptura con la microeconomía neoclásica porque el Estado decide no sólo privilegiar en sus compras a este sujeto, sino pagar más (y no menos) a una economía que valora por sus especificidades, para lo que construyó todo un andamiaje institucional en un país casi sin antecedentes para ello, y lo realizaron de modo coconstruido. En términos de la no neutralidad de los instrumentos de la política, la primera ruptura identificada, en última instancia, deja en manos del éxito en el comercio que se produzca la venta de los bienes o servicios ofrecidos. Esta ruptura está garantizando derechos para un sector que en el período que analizamos sufría vulnerabilidades de todo tipo y, si bien no lo desarrollamos específicamente, en muchas experiencias, sobre todo de las empresas recuperadas, es posible que se haya constituido en su principal sostenimiento (lo que no deja de preocupar a los funcionarios en términos de la potencial relación de dependencia que podía estar gestándose).
Rescatamos las siguientes expresiones del secretario de Desarrollo Social de San Martín:
Se trata de diseñar instrumentos que resuelvan problemas concretos, con políticas integrales. La ordenanza de compra local no hubiera tenido ningún impacto si antes no hubiésemos puesto en juego el Fondo de Financiamiento Solidario, que le permite a la Cooperativa Norte que yo le compre 12 mil cuadernos, pero que no tiene los insumos para hacerlos. Con el crédito los puede comprar y lo devuelve cuando cobra del Estado. Tampoco lo podrían haber hecho las dos cooperativas textiles a las que les compramos las 4 mil mochilas que reciben los pibes que entran a primer grado todos los años. No tenían ni para los cierres. (Mayo de 2017)
Más allá de las autocríticas que rescatábamos del propio secretario sobre el alcance acotado de la política de compre cooperativo, nos interesa sobre este punto señalar algunas cuestiones en términos de la huella o surcos en el Estado, según los propios términos de los entrevistados. Por un lado, otro de los funcionarios nos explicaba que:
Fue por un impedimento de la Ley de Municipios que no pudimos establecer un margen mayor de diferencia al 5% a empresas sociales o cooperativas. (Director general de ESS, abril de 2018)
Una cuestión objetiva interesante a tener en cuenta es que podría aumentarse el impacto de la política a partir del aumento de más dependencias estatales que visualizaran a la EP y la ESS como sujeto de política. Si bien la ordenanza del Régimen de incentivo de compras expresa que son todas las áreas del municipio que deben priorizar a las empresas sociales, en la práctica encontramos que las compras se concentran en la Secretaría de Desarrollo Social, como la mayoría de las acciones de promoción al sector. La creación de un registro diferenciado en el sector de compras, que permitiera a su vez la creación de estadísticas al respecto (junto con una política de visibilización y comunicación tanto interna estatal como hacia la sociedad, que desde el período pandémico se comenzó a priorizar) podría generar mejores condiciones de apropiación de esta política para aumentar las demandas a la EP y la ESS, en un marco de mayor previsibilidad para los proveedores populares y solidarios.
Tal y como se mencionó en el capítulo anterior, en Moreno se han identificado compras puntuales a la EP y la ESS pero no de forma sistemática, por lo que no pueden ser consideradas como políticas ni rupturas.
CONTINUIDAD 1: Persistencia del imaginario del mercado como único o principal destino de la producción
Las preocupaciones por la construcción de otros mercados, según la terminología de San Martín, se desvanecen ante la contundencia del arsenal neoclásico que emerge indemne en los materiales del Curso de Gestión de Emprendimientos y los diversos materiales producidos en Moreno. La figura N° 5.4 es ilustrativa de los sermones no adecuados y cómo “los fierros” propios, que podrían desnaturalizar al mercado capitalista mostrando la potencia de los otros mercados y la compra pública, no son siquiera mencionados como ejemplos.
Figura N° 5.4. Ilustración gráfica de continuidades con la microeconomía neoclásica en materiales de formación

Fuente: Material de Capacitación en Gestión de Emprendimientos. Punto: Plan de trabajo, Costos, Comercialización, Evaluación. San Martín Emprende, Economía Social y Solidaria, Secretaría de Desarrollo Social de San Martín, sf.
Los materiales de formación sobre este tema, en ambos casos, hablan de oferta y demanda a secas; realizan análisis de demanda convencionales, con los típicos gráficos de los manuales neoclásicos y sus cálculos de elasticidad en función, sobre todo, de la sustituibilidad de los productos; proponen la segmentación de mercados definida en los términos hegemónicos (y no a partir de criterios de justicia o equidad); desarrollan conceptos y técnicas del marketing convencional (no del crítico o con causa) con el foco en “lo actitudinal del emprendedor para vender más”, como repitió varias veces una de las responsables de área en Moreno (noviembre de 2018); entre otras cuestiones.
Es llamativo que ambos casos le dedican mucho espacio al modelo de las 4P (producto, plaza, promoción y precio) de McCarthy (1968), que se basa en las grandes empresas capitalistas estadounidenses de la década del sesenta. No se problematiza el producto ni las condiciones de producción. Ni los compradores, ni las estructuras de la plaza. El precio al que hacen referencia estos materiales no lleva el adjetivo justo, sí la necesidad de relacionarse con las ganancias (no se habla de excedente) y la cobertura de los costos. Es decir, se utiliza toda la terminología convencional de la microeconomía neoclásica y el marketing de las empresas sin adaptación alguna, con la definición de sustentabilidad también convencional, como una forma de hacerse eco de la hibridación negada, aunque no crean en ella.
La figura 5.4 expone los puntos de equilibrio y cómo los únicos ingresos reconocidos son los del mercado, a la vez que se presentan una serie de alternativas cuando se trabaja a pérdida, todas ellas economicistas, despolitizadas y como si el sujeto tuviera poder y no pagara consecuencias en la reproducción de su vida o la naturaleza, ajustando por precio. En el otro curso de igual importancia en San Martín, Gestión de Proyectos para Empresas Sociales, si bien en los materiales sobre comercialización aparecen las 4P (producto, plaza, promoción y precio), el abordaje mientras lo dictaba era crítico, con una conceptualización general más coherente con nuestro campo. En la entrevista sostenía:
Uno de los mayores desafíos de nuestras experiencias productivas es elaborar una estrategia comercial teniendo en cuenta las ideas y valores que la economía social promueve, vinculados al comercio justo y el consumo responsable. (Docente del curso, noviembre de 2018)
Consultada al respecto del uso de las 4P en los materiales, donde incluso la P del precio no era justo después de la afirmación anterior, nos decía:
Yo no creo que eso sirva de mucho, es más una zaraza eterna que no se adapta al sector. Lo incorporé más porque me lo pidieron, pero lo que vemos con las cooperativas es que por más que haya cuestiones como esas que están más establecidas, no se adaptan a la realidad nuestra, entonces ahí es donde hay que encontrarle la vuelta para comercializar de una manera distinta, en un mercado distinto […] Hay un montón de herramientas que terminamos adaptando porque son las más masivas, las que más se conocen. Lo que falta realmente son herramientas que salgan del sector y se puedan aplicar sin problemas y sean útiles, y no como las 4P de la comercialización. (Docente del curso, noviembre de 2018)
Al socializar nuestro análisis de los materiales con uno de los funcionarios de San Martín, le surge una reflexión interesante sobre el papel de la gestión pública que interpela al sistema académico comprometido con estas economías en relación con la hegemonía neoclásica donde también hemos encontrado continuidades:
El material con el que contamos como docentes proviene generalmente de lo dominante y tenemos que repensarnos y repensarlos porque se basan en conceptos de larga data que están afianzados y que son para la reproducción del capital […] Nosotros nos interpelamos y le hemos metido cuchara, si lo mirás en detalle hay cuestiones neoclásicas seguramente, pero no es que seamos neoclásicos porque decidamos serlo, sino porque no conocemos materiales que tengan más que ver con nosotros, coherentes con la economía social y solidaria. Si encontramos algo que nos represente más, estaríamos usando esos. Además, que mientras los usamos, los criticamos. Ya vamos a hacer los nuevos, pero desde la gestión pública y especialmente la municipal no podemos estar en todo y nos excede bastante también. Imagino a las universidades poniendo el hombro ahora que hay toda una red, entonces la RUESS se puede comprometer seriamente con algo así: la creación de materiales acorde a lo que pensamos, queremos y promovemos. No deben ser sólo los gestores públicos los que deban cargar con la responsabilidad de la innovación en esa disputa de poder. (Director general de ESS, enero de 2019)
En el caso de Moreno, tuvimos la oportunidad de examinar con profundidad estas prácticas de continuidad con la microeconomía neoclásica en el ámbito de la materia Microeconomía Social en la Maestría en Economía Social de la UNGS que dicta la autora, con dos de las responsables de la política del IMDEL durante las gestiones de West como cursantes de la misma. La materia se plantea entre otras cuestiones revisar materiales de formación con contenidos neoclásicos, al tiempo que propone conceptos y, en la medida de las posibilidades, operacionalizaciones más coherentes con la microeconomía de la EP y la ESS. Esto se realiza tanto a lo largo de todas las unidades como al final, en un trabajo grupal sobre un material a elección por parte de los maestrandos. El grupo que conformaron las referentes de Moreno decidió analizar una cartilla producida durante su época de gestión: entre otros análisis críticos, tomaron la cuestión de las 4P, identificaron que la P más importante estaba ausente (la de las personas) y pusieron de título al trabajo grupal “Rompiendo las (4)P”. A continuación, se expone un recorte representativo del trabajo desarrollado.
Antes de exponer el trabajo, una de las dos estudiantes de Moreno que conformaban el grupo, luego de mucha discusión e intercambio durante el curso, dice la siguiente expresión que denota un alto nivel de autocrítica: “Cuando estábamos haciendo el material, puse quinta a fondo por la autopista neoclásica” (mayo de 2017).
Figura N° 5.5. Trabajo grupal autocrítico con referentes de Moreno que titularon Rompiendo las (4)P

Fuente: Acosta, V.; Barrientos, N.; Barrios, O.; Basterrechea, M. y Mantel, E. (2017),“Mercado de Proximidad”. Trabajo grupal presentado en la materia Microeconomía comparada de mercados y de emprendimientos sociales, dictada por la autora en la Maestría en Economía Social (UNGS).
Cabe destacarse que, en términos de omisiones, no hacen referencia a los principios y prácticas de la EP y la ESS. Entre estas, las propuestas de Mance (2002, 2014). Si bien quizá lleve tiempo la construcción de sistemas de intercambio solidario, su tematización en los materiales y los ejemplos que el autor ofrece, pueden ser iluminadores a la hora de la formación. En lugar de este camino, se toma el más transitado: importar acríticamente la microeconomía neoclásica y el marketing de las empresas capitalistas sin mediación alguna, salvo la falta de recursos para la cuestión del marketing.
Resaltamos por último y como excepción, el cuadernillo para talleristas (los docentes) del curso denominado Capacitación sobre economía social y solidaria para emprendedores de San Martín, donde aparecen ejemplos de experiencias de ESS (el mercado de la Estepa, el ProHuerta en Tucumán, el Culebrón Timbal, cada uno con los links de videos sugeridos). Con prácticas como éstas se observa una mayor potencialidad para la promoción en términos de una formación más coherente con la microeconomía de la EP y la ESS.
CONTINUIDAD 2: Subestimación del resto de los destinos de la producción
Si bien se desprende de lo anterior, amerita hacer explícita la continuidad con la microeconomía neoclásica con una subestimación de los destinos de la producción no mercantiles. Si se desarrollaran cada uno de los destinos de la producción realmente existentes en la EP y la ESS con políticas específicas y en los materiales de formación, se estaría contribuyendo tanto a la teoría como a la práctica de la promoción de los sujetos. Y esto no hace sólo a la sociología de las emergencias, sino también a la de las ausencias.
Estamos haciendo referencia a la producción que los sujetos destinan al autoconsumo –o lo que Polanyi denominaba el oikos–, a los trueques (muchos de los cuales se dan en los pasillos de las ferias que son promovidas por los Estados, como pudimos observar), a los intercambios solidarios, a los intercambios facilitados a través del uso de monedas sociales, entre otras, todo lo cual aporta a la autarquía desde lo local.
Si bien hemos podido identificar PESS que promueven la autoproducción de alimentos, por ejemplo en el IMDEL y en San Martín, muy valorada sobre todo en tiempos de crisis y con un fuerte acompañamiento por parte de instituciones como el INTA, entendemos que se encuentran poco jerarquizadas, incluso discursivamente, cuando podrían ser un importante factor de sostenibilidad con dispositivos de acompañamiento más específicos en todos los niveles estatales. A eso se agrega la necesidad del planteo multiescalar, ya que la escala familiar suele ser acotada, y de allí que es muy valorable el salto a lo comunitario, tal y como se comenzó a promover durante los últimos meses de 2018 en Moreno con la PESS Sembrando para cuidar Moreno.
Un productor fue muy claro al respecto de una de estas PESS:
Imaginate si en Moreno nos quedamos sin los huevos que se dan desde el IMDEL: hay muchas familias que se quedan sin la proteína básica. Somos la producción de cercanía: si hoy dejamos de producir en Moreno, tenés que comprar más lejos y con el valor del combustible te encarece mucho, terminan siendo productos para unos pocos, no para el pueblo, y nosotros luchamos por la soberanía alimentaria. (Noviembre de 2018)
CONTINUIDAD 3: El tecnicismo hegemónico le gana a la política
El análisis de los materiales y los cursos de formación sobre el destino de la producción de los sujetos promovidos pone en el centro la cuestión de la falta de politización que aún sufren nuestros casos y, nos atrevemos a decir, en general el movimiento por otra economía como señalaba Coraggio (2005).
En particular, del poder y lo político, junto con una interpretación compartimentada en función de intereses específicos o coyunturales, en temas tan elementales como las estructuras de mercados, cómo calcular costos y fijar los precios, hacia dónde destinar la producción, el papel de la soberanía y hasta cómo se visualizan quienes compran la producción local, muchas veces señalados por los docentes en términos abstractos como una curva de demanda al estilo del Mochón y Becker (1994) o Varian (1994).
Si comparamos el punteo del final de la figura 5.4 referida al caso de San Martín, vemos también que no se hacen cuerpo en los formadores ni en los materiales producidos, interpelaciones de uno de los responsables de la política:
Hay que abrazar a ese actor que viene sueltito, pero paralelamente hay que tener una política que los invite y les muestre la fortaleza, la dinámica y la alegría que significa el hacer con otros. No solamente porque conviene. Porque si todos nosotros compramos en conjunto a la Cooperativa arroceros de Villaguay o la yerba La Hoja, eso tiene una fortaleza y una capacidad de transformación verdaderamente fuerte. Y seguramente vamos a ahorrar plata. Pero también me pone contento porque estoy construyendo otra cosa, estoy cuidando el medioambiente, me estoy relacionando de otra manera. La alegría no hay que entregarla. En todo caso ponerla a la par de ahorrar, de que me convenga económicamente. Los procesos de compra comunitaria que se basaron solamente en ahorrar plata se murieron, no hay ninguno en vigencia. Porque donde no me convenga más o no tengamos los mismos gustos, ya no podemos seguir consumiendo junto. (Secretario de Desarrollo Social, mayo de 2017)
Eso queda ausente no sólo en el recorte presentado, sino en la estrategia de comercialización analizada en general en ese material. Lo propio sucede en Moreno cuando un mando medio que estuvo en funciones durante los años de West –y siguió en la época de Festa– reflexiona críticamente en los siguientes términos:
No sólo fueron muchos años sino mucha guita. Entonces estábamos tan contentos que le regalamos un mate al Papa Francisco, que lo hizo una emprendedora de acá, que hubo alguien que nos destacó y fuimos noticia y apareció todo lo del marketing del capitalismo. Nosotros sostuvimos las asimetrías porque no tuvimos el coraje de aceptar que hay otras formas de pensar y de actuar, de promover lo diverso, lo colectivo, fuimos a lo homogéneo, a lo conocido. (Funcionario de nivel medio, julio de 2018)
Una de las responsables de la política de formación del IMDEL durante la época de West nos decía de forma autocrítica:
No teníamos formación política transversal, sólo veíamos algo así en lo de la historia de vida para entender lo del mundo del trabajo […] También cuando en las revistas trabajábamos algunas cadenas de valor y cómo funcionaba la cuestión del excedente. La del tomate, el azúcar, la leche, así veíamos lo político […] también explicábamos qué es la inflación desde la visión de la puja distributiva, quiénes son los formadores de precio, quiénes son los tomadores y ahí el rol de los supermercados […] Qué era economía social, si era más transversal, y por qué los emprendedores son economía social. Estas otras cosas no eran transversales. Se veían en talleres puntuales. (Exfuncionaria, septiembre de 2018)
Un productor con el que la gestión de Festa comenzó a coconstruir políticas, demandaba una politización de la política de formación:
Necesitamos productores apícolas con una formación integral, no sólo técnica de cómo se cosecha de la mejor forma, para tener una cabal comprensión de cómo funciona todo. Que sepan disputar a las grandes corporaciones, que entiendan lo que es la concentración económica porque si no, los productores trabajamos y la parte más importante del producto se la llevan los comercializadores que fijan los precios. Necesitamos discutir el excedente […] Ahora vamos a lanzar la Escuela Apícola junto con el municipio […] Hay muchos productores que vienen al Mercado Popular Itinerante a discutir la parte que les corresponde, qué día tengo que venir, cuánto vendo. Nosotros estamos proponiendo discutir cuestiones que nos permitan transcender las pequeñeces y el individuo, que los productores se reconozcan a sí mismos como trabajadores, como agricultores familiares, como agroecológicos, no con la mirada puesta al puerto y de espaldas al pueblo. Que se pregunte ¿quién consume miel hoy? Y pueda cambiar eso, junto con los modelos de concentración, el territorio, la economía social en un sentido más amplio. (Noviembre de 2018)
En la misma línea reflexionaba una extrabajadora técnica de San Martín:
Cuando llega Macri un sector de los feriantes estaba preocupado por la llegada de las importaciones y otro sector decía ¡qué bueno! porque creían que iban a poder conseguir los materiales que sea. Esto nos da la pauta de la falta de un trabajo importante en términos de formación a nivel más profundo que permita problematizar las consecuencias de la apertura indiscriminada de la economía. (Junio de 2018)
Es en esta dimensión de análisis donde encontramos las continuidades con la microeconomía neoclásica con una contundencia mayor. No en vano Polanyi hablaba de “la gran transformación” al haber logrado el capitalismo transformar la sociedad “de” mercado. Pasar a una “con” mercados, respetando todos los demás principios, será un trabajo arduo y que sin duda no se acota en el accionar local.
3.2.2 Las finanzas solidarias de San Martín y el caso pionero de microcrédito subsidiado en Moreno
Hemos calificado en nuestra tesis de maestría (Muñoz, 2007a) al Banco Social de Moreno como el primer caso de microcrédito desarrollado en Argentina por una experiencia municipal. La evolución posterior de esta política, con una fuerte institucionalidadque logró escalar a nivel nacional a partir de su incidencia en la Ley Nacional de Microcrédito es simbólica de las gestiones de West. Luego de la derrota en las elecciones de 2015, experimentó una sucesión de responsablesy quedó reducida en alcance, encapsulada y con pérdida de integralidad. En términos de un técnico:
Antes el Banco funcionaba muy vinculado. Ahora está muy venido a menos y casi totalmente desvinculado del Mercado Popular Itinerante y el Hecho en Moreno, que es de lo poco que se sigue haciendo más activamente en economía social. Antes nos consultábamos todo, nos íbamos pasando los emprendedores según las necesidades, ahora está todo más separado. (Trabajador técnico, mayo de 2018)
Como en el resto de las PESS, el Banco Social Moreno evidencia una fuerte dependencia de los fondos provistos (o no) por la CONAMI y sus condicionamientos. El municipio no ha comprometido fondos, salvo por el personal que el responsable del Banco personifica en el intendente: “Tenemos la suerte de que el intendente de Moreno financia los recursos humanos”. Tampoco se han realizado búsquedas de financiamiento más allá de lo estatal, cuando ya que contó, entre otros, con el financiamiento de una ONG como Acción Contra el Hambre. Se observa que el caso estaría experimentando problemas típicos de arranque a casi veinte años de su nacimiento:
Ahora estamos retomando una relación con CONAMI que tenía una serie de inconvenientes con cuestiones hacia atrás que había que resolver, por eso estuvimos sin entregar créditos seis meses […] No tenemos inyecciones de fondos, estamos tramitándolos con CONAMI, generando un ámbito de confianza, mostrando lo que somos, el recurso que hay, para que ellos puedan depositar en nosotros la confianza que necesitamos que nos permitiría retomar mucho de lo que se hacía antes; pero será una decisión de CONAMI. (Responsable Banco Social Moreno, noviembre 2018)
Estos términos dejan el futuro del caso en manos exógenas (cosa que no ocurría durante las gestiones de West), en este caso, de las autoridades nacionales, con la impronta adversa que tuvieron durante 2016-2019. Al contrario, San Martín muestra una actitud proactiva, de crecimiento –como ya explicamos, en el marco de un mismo gobierno local–, donde no sólo se destinan fondos municipales a las políticas de financiamiento y vemos con más fuerza la manifestación del principio de redistribución de Polanyi, sino que la relación con CONAMI se da en términos de autonomía y disputa de sentido[43].
De todos modos, las limitaciones impuestas por la ley de entidades financieras en Argentina, son tomadas como determinantes por los responsables de las PESS en ambos casos y concentran su política financiera en el crédito, fundamentalmente el microcrédito con tasa subsidiada o tasa cero en el marco de la ley de microcrédito. Esta es una cuestión para problematizar si consideramos el alcance acotado del microcrédito y las posibilidades de crear satisfactores para la diversidad de necesidades financieras de todas las expresiones de la EP y la ESS y, por tanto, la multiplicidad de instrumentos, instituciones y modalidades de financiamiento en el marco de una perspectiva ecosistémica y de co-construcción (Zerdani y Bouchard, 2016; Barco Serrano et al., 2019; Mendell y Neamtan, 2018; Mendell, Levésque y Rouzier, 2005; Muñoz, 2007a, 2008, 2013b y 2014).
Es interesante que ninguno de los casos se posicione en los enfoques del movimiento microfinanciero. Si bien autoridades de Moreno inicialmente se reunieron con Yunus, resultó una experiencia frustrante en virtud de su énfasis oenegeísta, quien intentó persuadirlos de no abordar una experiencia de oferta microcrediticia desde el Estado. Aunque los referentes de dicho caso no hayan sostenido la categoría del “alivio de la pobreza”, su práctica es, a nuestro juicio, de un clásico ejemplo de welfarismo, con una población destinataria a la que se refieren generalmente como “los más vulnerables”. No identificamos que el equipo de Festa haya estado inmerso en estos debates al nivel de los equipos de West, con un posicionamiento claro en oposición al minimalismo, en especial durante la gestación de la ley nacional.
Vemos en Moreno una recurrencia intensiva del microcrédito, circunscripto al ámbito de la EP de escala familiar y a partir de la primera corriente identificada por Coraggio, es decir, de la reinserción mercantilista, que es el más propicio para su uso[44].
Un uso más diversificado se observa en San Martín donde sus referentes utilizan la categoría de finanzas solidarias y desarrollaron innovaciones a las tecnologías microcrediticias para adaptarlas a los sujetos colectivos a los que se dirigen, en especial cooperativas de trabajo, así como a los destinos posibles de ser financiados. En un marco nacional donde el único destino aparentemente posible eran las actividades mercantiles, incorporaron el mejoramiento progresivo del hábitat, al tiempo que se plantearon nuevas líneas de financiamiento y manifiestan la intención de avanzar hacia una moneda social electrónica, adaptando el modelo de los Bancos Comunitarios de Brasil[45] en colaboración con la Prefeitura de Maricá[46], en un contexto de fuerte involucramiento con los sujetos financiados. Uno de los responsables de una de las líneas definió la política del siguiente modo:
La mirada nacional y popular del microcrédito se diferencia de la mirada liberal, donde lo que interesa es maximizar y hacer negocio. Acá es que devuelvan y que tenga un impacto positivo en el beneficiario porque lo que está en juego es la vida del productor. No es la ganancia del fondo, sino la vida del laburante autogestivo […] Nos hacemos socios estratégicos para tener esa confianza y atajar los quilombos antes y poder en conjunto aprovechar las oportunidades. No nos ven como el tipo al que no le pueden pagar, al que no le atienden el teléfono. Nos vienen a avisar que están en problemas y vemos juntos cómo ir haciendo. (Febrero de 2020)
En Minteguía, Torrano y Gojzman (2018) nos encontramos con un libro sobre finanzas solidarias desarrollado por dos de las autoridades municipales del caso, donde hacen una propuesta que podemos sintetizar como la “construcción de un sistema de finanzas solidarias a partir de lo realmente existente”. Ponen en el centro las posibilidades que da la Ley de Cajas Cooperativas de Crédito (N° 25.782/2003, aún sin vigencia), junto con los alcances y mejoras posibles a la ley de microcrédito. Los atributos que mencionan los autores para dicho sistema solidario son: cobertura territorial, sustentabilidad económico-financiera, libre accesibilidad, perdurabilidad temporal y equidad de condiciones definida en los siguientes términos:
Las condiciones de acceso se rigen por los principios que hacen a la ESS, donde la sustentabilidad económica incorpora también el criterio de la solidaridad, según el cual a aquello que es “desigual” se lo contempla “desigualmente”, siempre a favor del peor posicionado. (Minteguía, Torrano y Gojzman, 2018: 206)
En un importante esfuerzo de sistematización, abordan la cuestión financiera a partir de lo que denominan “metodologías de financiamiento”, donde ubican, en primer lugar, al microcrédito (no utilizan la terminología internacional en virtud de la tendencia nacional y popular que asocia el término “microfinanzas” con el enfoque minimalista) e incluyen, como parte del mismo, además de las tres tecnologías microfinancieras convencionales (individual, grupal y banca comunal), a los fondos rotatorios que los definen como la metodología más antigua desarrollada por los Pueblos Originarios y con mucha presencia en el medio rural:
Consiste en la autoadministración de recursos (fondos en dinero) para préstamos en un grupo cerrado de tomadores con unidades económicas de un mismo rubro […] y por lo tanto, con similares necesidades de aprovisionamiento […]. Habitualmente, el crédito se realiza en productos predeterminados (decimos que los préstamos son “en especies”) y las devoluciones o repagos se realiza con dinero circulante […] No trabaja con tasa de recupero de costos o intereses y el préstamo se suele ajustar a valor de producto […]. Tienen plazos cortos. (Minteguía, Torrano y Gojzman, 2018: 77)
Los autores enfatizan en los mecanismos organizativos de la producción y el consumo para satisfacer las necesidades financieras de una economía más bien excluida del sistema financiero formal que no llega a ser incluida ni siquiera en malas condiciones. Es interesante ver que cuando analizan las cooperativas de crédito las ubican, en especial, como un mecanismo de ahorro. Es allí donde recuperan gran parte de la historia argentina que nos trajo hasta la situación actual de exclusión donde no hay posibilidad de intermediación local y, de ser más de la mitad del sistema financiero nacional, el cooperativismo se concentró sólo en el Banco Credicoop[47].
Si bien se trata de uno de los trabajos con mirada más amplia en la literatura nacional, quizá para avanzar en ese sistema que proponen haga falta una perspectiva más híbrida y permeable hacia las modalidades de finanzas de impacto, éticas, incluso en los circuitos monetarios alternativos, para lograr una mayor visibilidad y cierto alcance en espacios no especializados que siguen sin reconocer las especificidades de las otras economías y las finanzas que se relacionan con ellas.
De todos modos, en términos de las prácticas de promoción del caso, la visión ecosistémica que logran materializar en relación con los sujetos de política analizada en nuestra primera dimensión, es más acotada en esta tercera dimensión. No hemos encontrado articulaciones con el cooperativismo de crédito, el mutualismo de ahorro ni las demás modalidades financieras solidarias sino más bien la apuesta por adaptar el microcrédito y los fondos rotatorios.
Luego de esta presentación más general, exponemos a continuación las tres rupturas que hemos identificado con respecto a la microeconomía neoclásica.
RUPTURA 1: Avances en la desmercantilización de las finanzas y la inclusión financiera de la economía popular
En ambos casos observamos que no tratan a las finanzas como una mera mercancía ni se plantean los preceptos del modelo de Fisher expuesto en el capítulo 1, en virtud de que toman la decisión de intervenir ofreciendo directamente instrumentos financieros como parte de sus políticas y, en cierta medida, contribuyendo con la desmercantilización en base a una importante baja de los costos, por tratarse de créditos con tasas altamente subsidiadas que no llegan a cubrir la inflación. Para ello, utilizan innovaciones microfinancieras para incorporar población generalmente excluida del sistema financiero formal, al tiempo que logran altas tasas de repago y disputan con la literatura minimalista el poder hacerlo siendo actores estatales.
La población que privilegian, en primer lugar, es la población vulnerable de la EP que no tiene garantías reales. Moreno es más bien clásico en cuanto a los destinatarios, en sintonía con la EP urbana. Un productor sostenía:
Las políticas están buenísimas, pero hay que profundizarlas. Por ejemplo, el Banco Social está pensado para un revendedor o para alguien que produce en la semana y puede comercializar en la feria, podés darle un crédito de una semana, a nosotros no. Tenés que tener fondos específicos también para la agricultura familiar. (Productor de la agricultura familiar, octubre de 2018)
En el mismo sentido, dos productores de la Asociación de Floricultores de Moreno comentaron que los créditos que recibieron no fueron del Banco Social porque no les resultaban adecuados y que obtuvieron financiamiento a través de un fondo de la CINS (Cooperazione Italiana Nord Sur) que se gestionaba desde las oficinas del IMDEL de Cuartel V, con escasa articulación.
Intuyendo que no era un acceso para todos el que se estaba produciendo con el microcrédito del Banco Social, efectuamos un análisis de la cartera en Muñoz (2007a). Allí detectamos que desde su nacimiento (2001) hasta 2004, a medida que se rutinizaban los procedimientos y se adquiría experiencia en la oferta de microcrédito, se daba una progresiva concentración de la cartera en actividades de reventa (como denominaban en el caso) y de corto plazo, en detrimento de las demás actividades, lo cual no se logró revertir a lo largo de toda su existencia. Sin embargo, las autoridades encararon iniciativas para morigerar esos efectos que, de todos modos, tuvieron un alcance acotado porque no dejaban de ser focalizadas y puntuales (mientras lo corriente era el microcrédito convencional); entre ellas se destacan las Rondas de Negocios ya mencionadas anteriormente. Contar con la evaluación de las mismas, realizadas tres veces entre 2008 y 2009, permitió afirmar que
los microcréditos asociados a la promoción y específicamente a la comercialización, constituyen una herramienta válida para la articulación del sector y la ampliación de mercados, produciendo un efecto sinérgico en el fortalecimiento de capacidades productivas, comerciales y de gestión […] los resultados de la evaluación nos permiten visualizar la necesidad de no restringirlo a los revendedores para orientar sus compras, extendiéndolo también a los productores para mejorar la oferta. (Bastarrechea, Repetto y Silva, 2011: 236)
En el caso de San Martín encontramos una ruptura importante con lo que se espera del microcrédito en términos de su población objetivo ya que no admiten emprendimientos destinados a lo comercial exclusivamente (los que en Moreno se denominan “de reventa”). Una de las autoridades de San Martín argumenta en favor de esta exclusión del siguiente modo:
Nosotros no financiamos comercios por decisión política, sólo financiamos lo productivo dentro de algún comercio. Lo que aparece como servicios dentro de nuestra cartera son en general servicios de cooperativas. Si admitiéramos los comercios, estaríamos financiando la reproducción del capital como cualquier financiera. Si vendés Natura o Arcor, no generás desarrollo local, entramado productivo ni trabajo digno. Pasado mañana no tienen este financiamiento del municipio y tal vez sea lo mismo; no estaríamos fortaleciendo el proyecto realmente ni haciendo ninguna diferencia. (Junio de 2018)
A su vez, en San Martín desarrollaron dos líneas de mejoramiento progresivo del hábitat en los sectores populares que, si bien en términos de población objetivo es la típica de las microfinanzas, más que una innovación tecnológica es una novedad para nuestro país que en la ley de microcrédito se ha dedicado a los destinos que promueven la reinserción mercantil y no a lo reproductivo. Aquí se trasluce la perspectiva sustantiva donde prácticamente hay una exigencia por parte del municipio, sobre todo en el Fondo “Monseñor Enrique Angelelli”, de destinar el primer crédito a la instalación eléctrica en virtud del diagnóstico que tienen las autoridades que los accidentes por este motivo son el 70% de la causa de muerte entre los sectores populares con déficit habitacional en el municipio. Luego, tendrán libre albedrío para el destino de los fondos en las mejoras del hábitat para el que cuentan con asesoramiento técnico.
RUPTURA 2: Inclusión financiera de la economía social y solidaria
Si bien forma parte de la misma ruptura 1, en virtud de su importancia y excepcionalidad a nivel nacional, decidimos considerar aparte la ruptura en relación con este otro sujeto en los términos que los define el municipio de San Martín.
Entre los instrumentos “zanahorias” que San Martín desarrolló para los sujetos colectivos, en particular, cooperativas de trabajo y empresas recuperadas, se destacan los de financiamiento. En el conurbano es el único caso de política que conocemos que ha adaptado las tecnologías microfinancieras para que el uso de este tipo de sujeto de la ESS, tanto en el marco de la compra pública que las considera especialmente como más allá de esta. Creemos que se trata de una excepción incluso a nivel nacional que muestra que no sólo es posible sino necesaria y deseable la consideración de este sujeto de política, que sufre racionamiento de crédito quizá en mayor medida que el resto de las expresiones de la ESS. En el caso de las empresas recuperadas, tal y como sostiene Ruggeri (2009):
los microcréditos, subsidios minúsculos y asesoramientos de ONG pensados para gente marginada del mercado de trabajo y luchando por la subsistencia mínima, no son suficientes para sostener el nivel de inversión necesaria para hacer crecer o siquiera para formar el capital de trabajo mínimo de una empresa de las dimensiones que tienen aún las ERT más pequeñas. (Ruggeri, 2009: 31)
En el momento de la gestación de la ley de microcréditos en 2005, movimientos como la Asociación Nacional de Trabajadores Autogestionados (ANTA) realizaron críticas y propuestas que no fueron consideradas[48]. Reconociendo las particularidades de estas empresas, San Martín adaptó los montos, los plazos, los esquemas de repago, ha incorporado garantías entre cooperativas, sin los monitoreos ni la selección de pares, con criterios de evaluación que, en cierta medida, logran romper con el supuesto del alto riesgo de este sujeto del que parten las finanzas hegemónicas, al tiempo que no exigen los mismos niveles de rendimientos, en marcos de creciente involucramiento de la oferta y, también, de confianza. Esto constituye una de las mayores rupturas con los dispositivos de la información asimétrica desarrollados por y para las microfinanzas.
Recordemos que las tecnologías microcrediticias expuestas en el primer capítulo son las que se constituyen en restricciones objetivas para incluir muchas experiencias del campo de la ESS, ya que las características típicas de su población objetivo terminan siendo pequeños emprendimientos de la EP dedicados a actividades comerciales o, en menor medida, productivas pero con altos retornos y ciclos de inversión muy cortos (Morduch, 2000; Muñoz, 2007a y 2008). Esto deja afuera experiencias igualmente racionadas de financiamiento en el sistema formal que tienen retornos moderados, mayor escala, complejidad y ciclos productivos más largos, como a los que se dedica en esta política nuestro caso de estudio. A partir del trabajo de campo con actores y sujetos de la ESS en ambos partidos, surgen concretamente como marginados los casos de las empresas recuperadas y la pequeña producción agropecuaria familiar o comunitaria del periurbano.
Aunque según el informe de gestión de marzo de 2018, el Fondo de Financiamiento Solidario de San Martín se dedicaba sólo en un 7,2% a sujetos asociativos (la mayoría cooperativas de trabajo), mientras que el resto eran trabajadores individuales o familiares, con posterioridad a nuestro período de análisis y en particular en el contexto de pandemia de la mano de PESS promovidas por el INAES desde 2020, en cada informe subsiguiente, aumenta la participación de los asociativos, llegando en términos de montos a una distribución más equitativa con marcos conceptuales y políticos más amplios que ya no deben atenerse a la ley de microcrédito[49].
Sin embargo, para el período de análisis en este trabajo, amerita enfatizar que haberse tenido que circunscribir a la ley de microcrédito y, al mismo tiempo, buscar la inclusión de los emprendimientos asociativos, presentó una serie de dificultades. Entre ellas, la cuestión de los montos. El techo a los montos previstos por la misma recordemos que son 12 SMVM lo que, a precios corrientes de 2005, que es cuando se gestó dicha ley, eran $7.560 como máximo a ofrecer en calidad de microcréditos (la cual no sería la cifra inicial sino mucho menor, en virtud de los mecanismos de las tecnologías microcrediticias ya expuestos). Si comparamos esa cifra con las necesidades de financiamiento que manifestaron tener las empresas recuperadas en el marco de una encuesta realizada en el ICO-UNGS en ese mismo año[50], es notoria la inadecuación con el monto previsto por la ley. La mediana del monto mínimo requerido según las empresas recuperadas en aquella época era de $80.000 y la del monto máximo $450.000, es decir que, el máximo pautado en la ley no llegaría al 10% del mínimo que era manifestado como necesario por parte de las recuperadas en aquel momento.
Cabe destacarse, de todos modos, que el contexto de aquella encuesta era de un alto crecimiento de la economía y las expectativas de los trabajadores apuntaban a consolidarse y crecer. Mientras que, durante el trabajo de campo, los microcréditos que recibían las empresas recuperadas en San Martín seguramente apuntaban a que estas no cierren y está atado a la política de compra pública, en un marco de acumulación de deudas por los aumentos de las tarifas de servicios básicos como luz y agua que, tal y como sostenían trabajadoras de la Cooperativa 19 de Diciembre y de Unidos por el Calzado (CUC) “incluso ajustando mes a mes los retiros, son impagables”.
Por último, es preciso subrayar con respecto a la primera y segunda ruptura que el análisis de las carteras en términos de las actividades financiadas (a nivel de la producción, los tipos de servicios y el mejoramiento progresivo del hábitat), junto con los emprendimientos individuales o familiares y los asociativos, muestra hallazgos interesantes y refuerza el papel del principio de coordinación ejercido desde el Estado para que no sean sólo los mercados quienes definan el uso de los fondos públicos prestados. Esto se contrapone con el precepto de la fungibilidad del dinero que sostiene el minimalismo al criticar a las finanzas del desarrollo y que, desde una perspectiva sustantiva, se vuelve clave posicionar en los debates junto con las instituciones públicas financieras ejerciendo funciones de promoción de la EP y la ESS, tal y como discutimos en Muñoz (2014) en el contexto ecuatoriano que se proponía la transformación de la matriz productiva con la jerarquización de la EPS.
RUPTURA 3: Alfabetización financiera y desfinanciarización progresiva
Ambos casos de estudio tienen prácticas de alfabetización financiera y de desfinanciarización en un contexto nacional de creciente financiarización, presente desde la dictadura militar. Algunas cifras, en base a la encuesta de la Global Findex[51], que ilustran nuestro subdesarrollo financiero y permiten valorar el trabajo de nuestros casos en términos de esta ruptura: sólo el 49% de la población adulta en 2017 era propietaria de una cuenta bancaria, sólo el 7,3% de la PEA tomó préstamos en una institución financiera, y el 24% se financia a través de tarjetas de crédito. Se trata de un sistema que prácticamente no constituye una opción efectivamente disponible a nivel poblacional y, si tuviéramos información sobre las empresas, el panorama sería similar, agravado para la ESS. Fundamentalmente, para la población sin acceso al sistema formal, durante las últimas dos décadas se produjo una proliferación de la oferta de diversos servicios financieros no bancarios, de diverso tipo (Gago, y Roig, 2019; Parserisas, 2018, Roig, 2017), los cuales terminan generando sobreendeudamiento, en un marco sin políticas ni casi información para proteger a la población, distinto a lo que ya se ha ido desarrollando en países como los andinos a raíz de la institucionalización de las microfinanzas minimalistas, con dispositivos como la defensa del consumidor financiero.
En ese marco, nuestros casos se proponen una lucha contra la usura en nuestros barrios y la oferta de microcrédito como medio para salirse de los esquemas efectivamente disponibles en los circuitos informales. Además de la formación (generalmente con técnicas de educación popular), durante las gestiones de West se desarrollaron diversos dispositivos comunicacionales, entre los cuales se destaca un programa de radio denominado El corazón de la felicidad: el programa de los emprendedores y las emprendedoras de la economía social, y la revista Emprendedores de Moreno donde abordaban específicamente las implicaciones de endeudarse con el Banco Social Moreno o hacerlo con prestamistas informales o usureros.
Desde el sustantivismo, el debate no sería financiarización versus desfinanciarización, sino unas finanzas acordes con las necesidades, tanto para la reproducción de la vida como para el resto del proceso económico. Utilizamos el término desfinanciarización como respuesta a la financiarización agresiva a la que gran parte de los sectores populares se han visto expuestos por parte de la economía privada capitalista, tanto formal como informal y, en virtud de la cual, los municipios estudiados en los casos proponen a través de diversos métodos una disminución progresiva del peso de las deudas, acorde con los flujos de las unidades domésticas, lo que, muchas veces, implica la toma de nueva deuda con los Estados como prestamistas, hasta lograr la autonomía de los vínculos contraídos previamente. Dos gestores de San Martín coincidieron en una misma prestataria sobreendeudada, víctima de un prestamista informal:
Hay un caso de una señora gastronómica que era paraguaya, recontra endeudada que, en lugar de no darle crédito, le dimos más crédito. Era la única manera de sacarla de ese yugo, se agarraba la cabeza. Laburaba todo el día y recién las últimas dos horas del día lo que generaba era para ella. Cuando se empezaba a atrasar tomaba otro crédito. Analizamos el caso en profundidad y se lo pudo sacar de encima al prestamista hasta depurar y sanear todo. Para mí es un caso testigo por lo violento de la situación. Era una mujer grande, que se volvió a vivir a Paraguay. (Febrero de 2020)
Calculamos el costo financiero total anual que le cobrara el tipo y daba 785%. Lo hicimos varias veces porque no lo podíamos creer […]. Es un mecanismo muy perverso porque a ella se le presentaba todas las mañanas a ofrecerle lo que le faltaba y a la noche pasaba a cobrar y ella no veía que la estaba explotando. (Junio de 2018)
Al igual que como plantean Raffoul Sinchicay y Litman (2015) respecto de La Base, San Martín sostiene la política de que ningún prestatario puede quedar peor luego de haber pasado por su política de financiamiento, lo cual, para la escala de un municipio como el de San Martín, es de gran impacto y tiene una connotación política importante. Para ello, suelen hacer falta salirse de las recomendaciones establecidas:
A veces tuvimos que llegar a refinanciar con otro crédito porque se le quemó la instalación de luz, así puede volver a trabajar y devolver. Si necesitan mayor plazo, se lo damos o no aplicamos los punitorios, aunque estén en la ordenanza. Los sostenemos para que puedan pagar. (Junio de 2018)
A su vez, en el caso de San Martín, identificamos un trabajo que no es común en las prácticas microfinancieras. Una alfabetización financiera que explica, entre otras cuestiones, la noción de costo financiero total con ejercicios comparativos en términos porcentuales (tanto en el plazo de los préstamos solicitados, que en las microfinanzas suelen ser menores a un año, como anuales); esto en Moreno se realiza sólo para los plazos de los préstamos solicitados, lo que quita comparabilidad con el plazo anual generalmente utilizado fuera del ámbito microfinanciero. Y, también, en términos absolutos. En una entrevista en San Martín, uno de los responsables nos decía:
Para que tomen dimensión de lo que están pagando a veces les digo: es el monto de la cuota más una birra por mes. (Director general de ESS, enero de 2019)
Finalmente, es interesante el planteo que realizan los autores y hacedores de política al respecto de la diferencia entre “financiar por objetivos claros, realizables y tangibles, y la financiarización de la vida de los sectores populares” (Fontanet y Torrano, 2019: 215). De allí que se vuelve imprescindible un diálogo entre la literatura que pone énfasis en la financiarización de los sectores populares y la práctica de las finanzas solidarias de este caso con el ejercicio de desfinanciarización.
En cuanto a las principales continuidades con la microeconomía neoclásica y el sostenimiento del enfoque de la información asimétrica generalmente presentado como heterodoxo, identificamos principalmente las siguientes:
CONTINUIDAD 1. Aceptación de las tecnologías microcrediticias de selección y monitoreo de pares y sus prácticas de evaluación de proyectos
No hemos encontrado en los casos prácticas que resignifiquen las tecnologías microfinancieras en un sentido solidario con respecto a las tecnologías de selección y monitoreo de pares o que problematicen más profundamente las discusiones que planteamos en nuestro marco teórico en cuanto a importación de los microfundamentos neoclásicos y las consecuencias que estos pueden traer en las prácticas. Por ejemplo, ante nuestras consultas sobre si hay un seguimiento sobre la composición de los grupos solidarios y los motivos de las salidas, encontramos respuestas como: “Hay grupos muy consolidados, pero otros tienen desgranamientos. Eso no lo seguimos la verdad” (enero de 2019) o “Es un tema importante pero la lógica de rendición te lleva a priorizar otros aspectos” (junio de 2019). Según los modelos de la información asimétrica, hay que expulsar a los malos pagadores, pero siguiendo el mismo criterio que marcaba una ruptura en los puntos anteriores: las causas de los no pagos son dignas de examen desde la perspectiva de las finanzas solidarias y los acompañamientos que podrían realizarse desde ambos Estados locales son distintos a la lógica instrumental microfinanciera, tal y como realizan en otros prestatarios que hasta refinancian.
Tampoco encontramos tematización sobre los costos de traslado de los prestatarios hacia los prestamistas que implican las tecnologías microfinancieras. En ambos casos, identificamos una concentración en la discusión en torno a la reducción de la tasa de interés. Al respecto, se trata de tasas subsidiadas a niveles que no llegan a cubrir la inflación y se rigen por la ley nacional de microcrédito. De todos modos, no contabilizan el trabajo de los sujetos de política para la selección y el monitoreo de pares que, en las tecnologías convencionales, realizarían los prestamistas.
También hay una aceptación y aplicación de los indicadores institucionalizados para la evaluación de los proyectos. En particular, se mantiene y valora la separación entre lo productivo mercantil y lo reproductivo. Los formularios utilizados en ambos casos no encuentran diferencias con los utilizados por los casos minimalistas. Aquí la unidad de lo productivo y reproductivo planteada por Coraggio (1994, 2003, 2006 y 2010), es utilizada para los fines de la oferta, como lo podrían plantear Cohen y Dunn (1997), y no los intereses del conjunto, como sería más coherente para una práctica de finanzas solidarias desde el sustantivismo. Es decir, prolifera un uso bastante acrítico de las teorías de la información asimétrica en nuestro campo cuando llega al nivel más instrumental, con consecuencias a estudiar a nivel práctico en futuras investigaciones.
Por último, cabe recordar que no obstante el Banco Social de Moreno concebía la oferta de microcrédito como un instrumento de política para otros fines (promover el desarrollo local, lo que era denominado como economía social, etc.), en Muñoz (2007a) concluíamos que una lógica de intervención cotidiana que privilegiaba al microcrédito y la gestión de su repago terminaba subordinando esos otros fines. Aportábamos en base a la literatura, que el uso de los instrumentos de promoción denominados no financieros (como el acompañamiento técnico de los proyectos financiados, la capacitación, la construcción de espacios de encuentro e intercambio, la formación de redes socioeconómicas, etc.), implementados bajo determinadas condiciones generalmente distintas a lo dispuesto por las prácticas microfinancieras del enfoque que fuere (fundamentalmente a partir del protagonismo de los prestatarios y en actividades que tengan sentido y sean socialmente útiles), sientan contextos para el mejoramiento de las condiciones de vida de los involucrados en las mismas. Ilustrábamos en ese momento dicha subordinación a través del hecho que el resto de los instrumentos con los que se articulaba el microcrédito eran llevados a cabo de forma no periódica y poco sistemática en relación con este por parte del Estado local[52], en un marco que era considerado como tarea extra por varios de los asesores de crédito que eran evaluados semanalmente según la cantidad y calidad de la cartera crediticia que desarrollaba cada uno –recordemos que surge de esta nueva investigación la alusión al hipercontrol que, más que peronista, parecía un sistema soviético (según sostuvieron dos entrevistados al inicio del capítulo)–, mientras que el resto del trabajo que realizaban (vinculación entre emprendedores, sustitución de proveedores de Once, Avellaneda o La Salada por proveedores de Moreno, etc.) prácticamente no era evaluado, dando incentivos que fortalecían el protagonismo del microcrédito por sobre el resto de los instrumentos y su integralidad. Si bien no nos encontramos con este tipo de prácticas durante la gestión de Festa, consideramos que se debió a que no se realizaban evaluaciones de ningún tipo por el estadío del Banco y las entrevistas retrospectivas realizadas indican que no fue un aspecto que haya mejorado a lo largo de la trayectoria del caso, sino más bien un bastión de la continuidad economicista sobre el que seguir trabajando.
Al respecto, en San Martín no realizan este tipo de seguimiento sobre los asesores, se manejan más “intuitivamente”, según mencionan los responsables, al tiempo que no existe la subordinación de los fines de la promoción de la economía real (tanto de la EP, como de la ESS), sobre la gestión de los instrumentos financieros, sino una buena ilustración de lo financiero como medio. La política de comunicación también es clara al respecto: se transmiten las imágenes del hábitat efectivamente mejorado, de los bienes y servicios adquiridos por el Estado local que fueran producidos por las empresas recuperadas y de los procesos de trabajo en los cuales se utilizan los insumos adquiridos por los microcréditos otorgados a los feriantes[53].
CONTINUIDAD 2. Enfoques centrados en la oferta
Por último, si bien estrictamente no sería una continuidad en términos neoclásicos, sí se trata de un señalamiento desde el sustantivismo y que, en parte, deviene también de los supuestos microeconómicos que consideran a los sujetos pasivos como destinatarios o beneficiarios de las políticas públicas.
Encontramos en estas PESS la impronta de lo que Mendell y Nogales (2012) califican como “orientadas por la oferta” y que, para aumentar su eficacia y coherencia con el campo de la ESS, deben experimentar una transformación radical para “pasar de un enfoque del lado de la oferta a un enfoque integrado que requiere que los gobiernos trabajen transversalmente con los ministerios o departamentos y cerca de los actores de la ESS que están posicionados en el mejor lugar para comprender y comunicar sus necesidades” (Mendell y Nogales, 2012: 16-17). Las autoras plantean que el énfasis en el financiamiento directo no necesariamente se adecua a la diversidad de la ESS como de los soportes financieros requeridos a lo largo de las diferentes fases que van desde el pre-start up, al start up, el desarrollo, la consolidación y el crecimiento.
En ese sentido, si bien es positivo que estas PESS tengan mecanismos de co-producción, la participación es bastante acotada y formal, costando en Moreno identificar quién es quién en virtud del dominio de los actores estatales. Es decir, ninguna de estas PESS es coconstruida, lo que permitiría tallarlas en un sentido más cercano a las necesidades de los destinatarios, las cuales, por otra parte, requieren ser relevadas específicamente. Es notable que los propios responsables de San Martín se hayan referido al Fondo de Financiamiento Solidario como una política “cerrada” hacia el papel técnico centrado en el municipio, en oposición tal vez a otras, como puede ser la Mesa de Empresas Recuperadas. El carácter participativo se lo atribuyen al compromiso en la devolución de los préstamos y al buen destino de los mismos.
Sabiendo de la diversidad de necesidades, si bien en contextos como los nuestros quizá productos financieros como los capitales pacientes desarrollados en Quebec nos queden lejanos, el predominio del cortoplacismo es otro extremo digno de problematización ya que existe una prefiguración de la visión microfinanciera sobre las necesidades. En una entrevista el secretario de Desarrollo Social de San Martín nos decía: “Yo soy un fanático del corto plazo para el financiamiento. Entonces hacemos muy corto plazo, 4 o 6 meses y sacan de vuelta. Corto plazos y ligados al compre nuestro. Si nosotros te vamos a pagar a los 45 días ¿para qué vas a sacar a 12 meses?” (mayo de 2018). El cuadro N° 5.2 sintetiza la caracterización de las tres dimensiones, así como el análisis de rupturas y continuidades realizado en este punto.
Cuadro N° 5.2. Rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica en las PESS de San Martín (2011-2018) y Moreno (1995-2018)
Dimensión | San Martín | Moreno | ||||
Categoriza- ción predomi- nante | Rupturas | Continui- dades | Categoriza- ción predomi- nante | Rupturas | Continui- dades | |
Sujetos | Ecosistema embrionario de EPSS desde lo local | Ruptura 1. EP y ESS reconocida como sujeto productor promovido por el Estado municipal | Continuidad 3. Sesgo hacia actividades de reinserción mercantil Continuidad 4. Preeminencia de los indicadores cuantitativos convencionales sobre lo cuali y de proceso | Entre la economía informal, la “política social de economía social” y la EP | Ruptura 11.(sobre todo aplicado a la para la EP) | Continuidad 1. Imaginario persistente de economía mixta con dos sectores Continuidad 2. Persistente empresarialización de las prácticas económicas populares Continuidad 3 Continuidad 4 |
Destinos de la producción de los promovidos | Tematización de “otros mercados”, práctica de ferias, compras públicas, tienda, catálogos y arsenal neoclásico y del marketing convencional en la formación | Ruptura 1. Generación de ámbitos de intercambios e institucionalización de categorías como el comercio justo, solidario u “otros mercados” Ruptura 2. Principio de redistribución a través de compras públicas | Continuidad 1. Persistencia del imaginario del mercado como único o principal destino de la producción Continuidad 2. Subestimación del resto de los destinos de la producción Continuidad 3. El tecnicismo hegemónico le gana a la política | Reinserción mercantil de la EP en ferias, comercio justo con destino local, locales propios y formación con arsenal neoclásico y del marketing convencional | Ruptura 1. (se agrega la marca Hecho en Moreno con impronta de comercio justo a nivel local) | Continuidad 1 Continuidad 2
Continuidad 3 |
Financiamiento | Uso de la categoría “finanzas solidarias” y adaptación del microcrédito para los sujetos colectivos y el mejoramiento progresivo del hábitat | Ruptura 1. Avances en la desmercantilización de las finanzas y la inclusión financiera de la EP, Ruptura 2. Inclusión financiera de la ESS Ruptura 3. Alfabetización financiera y desfinanciarización progresiva | Continuidad 1. Aceptación de las tecnologías microcrediticias de selección y monitoreo de pares y sus prácticas de evaluación de proyectos Continuidad 2. Enfoques centrados en la oferta | Caso pionero en la promoción del microcrédito subsidiado desde el Estado | Ruptura 1 Ruptura 3 | Continuidad 1. (se agrega el uso de indicadores minimalistas para evaluar el trabajo de los asesores de crédito durante la época de West –todo lo que no era oferta de microcrédito: eran consideradas “tareas extra”–) Continuidad 2 |
Fuente: Elaboración propia.
Nota 1: Por razones de espacio, sólo se enuncian y no se repite el contenido de rupturas o continuidades en Moreno, si ya fueron enunciadas en las columnas de San Martín y se agregan especificidades entre paréntesis.
3.3 La relación promotores-promovidos. Entre la economía social y solidaria para emancipar a los actores de San Martín y la persistente cultura monoconstructora de Moreno
En este último punto del capítulo nos interesa profundizar el análisis de lo que consideramos una de las claves para la sostenibilidad de las PESS. La relación entre los actores estatales, entendidos como promotores, y los sujetos promovidos. En esta dimensión encontramos en ambos casos improntas específicas que responden, en parte, al perfil socioeconómico y, también, al estilo de construcción de las políticas.
En línea con los sujetos identificados de las PESS en la primera dimensión, en San Martín encontramos una vocación por trabajar, de una u otra manera, con todas las expresiones de la EP, la EPS y la ESS, con diversos movimientos sociales y políticos y con una vocación por densificar las redes de las otras economías incluso más allá del territorio, por ejemplo, a través de la provisión de alimentos de la agricultura familiar y de cooperativas productoras de alimentos de varias provincias, habiendo encontrado con las empresas recuperadas un verdadero laboratorio de co-construcción.
Mientras que en Moreno, coherente con la focalización en los emprendimientos mercantiles de la EP, son muy puntuales los procesos participativos y más bien se da una cultura monoconstructora de las PESS, a lo que se suma la existencia de actores habilitados y otros deshabilitados para relacionarse con el municipio, en función de las banderas que sostienen, según una expresión recogida en el campo, con procesos de diferencias y conflictos que, incluso dentro del propio peronismo.
3.3.1 San Martín: laboratorio de co-construcción de políticas para emancipar a los actores
La perspectiva política de este caso la resume el secretario de Desarrollo Social en la expresión políticas “para emancipar a los actores” que hemos trabajado en un documento de divulgación[54]. En sus términos:
La autocrítica grande que me hago y le hago a las políticas públicas que han sido de economía social es que no se han creído nunca la emancipación del actor. Nunca las políticas públicas han trabajado para que de verdad el actor se pare y me pelee, y me ponga en tela de juicio a mí como Estado. Y después de cada intervención tenemos que preguntarnos: ¿emancipa la política pública o te captura? Esa es nuestra pequeña gran contribución […] Se avanzó mucho en la promoción de una economía del mientras tanto. Esto es políticamente incorrecto, pero hay que empezar a decirlo. O sea, vos estás acá, hasta que lográs jugar en primera de vuelta ¿eh?, hasta que te conseguís un trabajito bueno o hasta que te formás la cooperativa. Y empezamos a formar cooperativas sin espíritu cooperativo. Con lo cual, duran lo mismo que un cuesco en una canasta. (Secretario de Desarrollo Social, mayo de 2017)
Complementaba en otra entrevista en el mismo sentido, sobre la relación en términos de disputa, lo que “no le gusta” al Estado y la lógica de su diseño:
Si esta es la economía de la emancipación, de la libertad, de la democracia, de la autogestión, al Estado no le gusta para nada eso. No le gustan los interlocutores que le disputen. Le gustan interlocutores que acepten y sino que ni se sienten en las mesas. Recordemos que el Estado fue diseñado en Argentina hace 200 y pico de años para asegurar la reproducción del capital, no para asegurar la reproducción de la vida […] A mí, que vengo de este palo, no sólo no me alcanza, sino que me hacen encender toda las luces de peligro la buena relación que tengo con todos los sectores de la economía solidaria de San Martín[…] creo que ahora hay muchos menos recursos en este sector pero tenemos la oportunidad de pintarnos la cara, de disputar los recursos. Fueron muy pobres los recursos en otro momento, nos contentaron con bastante poco. No fuimos a disputar recursos. No hay reconocimiento, por ejemplo, en San Martín de quién es el actor de la agricultura familiar. No lo vieron nunca, no lo conocen y esa es una de nuestras bases. (Secretario de Desarrollo Social, junio de 2018)
En otra entrevista con el secretario, al consultarle la opinión sobre las variables resultantes de nuestro análisis de las configuraciones causales que explicaban la existencia de PESS (actores de la ESS que problematizaran socialmente la cuestión, presencia de al menos dos funcionarios con poder de decisión comprometidos con el tema y/o con formación y que el partido fuera el FPV), nos respondía:
Acuerdo absolutamente. La existencia de actores fuertes que puedan tener capacidad de lobby, para usar un término de la política y de la economía del capital, de decir “acá estamos y podemos ser un problema”. Y la cuestión de nuestro ideario como partido es un factor fundamental, la visión que se tiene del rol del Estado: un Estado presente, cercano a la gente y cortando las desigualdades, es absolutamente necesario. Así que muy pertinentes las tres razones, porque al tenerlo identificado me permitiría decir, si yo tuviera de nuevo responsabilidades en la función pública nacional ¿qué impulsaría? Que existan estas tres condiciones. No me centraría en los instrumentos. No me dedicaría a impulsar microcrédito, sí a focalizar fondos del nivel nacional para fortalecer a los actores de la ESS. (Mayo de 2017)
Entre los diversos sujetos de las PESS, esa filosofía de la conducción de San Martín la vemos con el máximo nivel de concreción con las empresas recuperadas y, en particular, con la Mesa de Gestión Compartida. Los involucrados se refieren a sus prácticas del siguiente modo:
Los funcionarios de este municipio construyen una relación con las recuperadas, hacemos las políticas juntos […] el intendente te cae a visitar la empresa y no te avisa, va a comer locro y no pide el micrófono. (Dirigente de una empresa recuperada de San Martín, junio de 2018)
Además de las políticas que podamos sacar de este espacio, lo que tiene de especial para nosotros es cómo se gestan esas políticas, de abajo hacia arriba y de adentro hacia afuera, con un peso en la voz y la participación de cada actor que es fundamental. Tiene que ver con el poder que vamos construyendo. Un primer paso fue la recuperación de cada empresa, este de la Mesa fue otro paso fundamental. (Dirigente de una empresa recuperada de San Martín, junio de 2018)
La constitución de la Mesa de empresas recuperadas ha sido un gran logro, un gran avance y debería ser algo a imitar. Por supuesto que en 6 años o más de funcionamiento hay altibajos, pero es muy positivo el intento de lograr políticas consensuadas entre Estado y actores. (Director general de ESS, abril de 2018)
Con la Mesa hemos conseguido muchas cosas, como lo de las compras, ayudas con las expropiaciones, pero, sobre todo, es la instalación del tema de las recuperadas desde el Estado y el poder estar reunidos todos, que a veces es lo que más cuesta, la unidad. Hay cooperativas que son 40 trabajadores y a la Mesa viene uno solo y terminamos siendo siempre los mismos […] Otras veces te pasa que tienen un líder o dos y a los demás les da lo mismo estar en una recuperada o con un patrón. (Secretario de Desarrollo Social, junio de 2018)
Como para contextualizar y dimensionar la importancia de este evolución de unidad, es preciso recordar el proceso de fragmentación de las empresas recuperadas a nivel donde existen dos movimientos específicos, el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) y el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por sus Trabajadores (MNFRT), al tiempo que se han ido desarrollando más de diez confederaciones, federaciones y agrupamientos de diversa índole, a partir de los cuales las recuperadas se organizan junto con cooperativas autogestionarias que no sólo han surgido de procesos de recuperación[55].
La unidad en las recuperadas sería un proceso inédito y la Mesa coconstruida incidió decididamente de forma favorable al respecto, lo que plantea también las potencialidades de procesos como los analizados aunque, como veremos más adelante, también sus límites, en especial en circunstancias tan desfavorables como cuando realizamos nuestro trabajo de campo.
A su vez, nos interesa poner la atención en lo que señalaba Vaillancourt (2011) sobre quién tiene la última palabra en los procesos de co-construcción. Pudimos observar que, en una de las “principales zanahorias/fierros”, el compre estatal, hay instancias donde la última palabra la tienen “los compañeros de la municipalidad”:
Fue todo un proceso con los compañeros de la municipalidad para que vieran que las ordenanzas no es que la hacen ellos y la traen cocinada acá […] Con la de compre estatal pasó que en un momento se llamaron a silencio y nos la trajeron después y es la que menos apropiada tenemos. La propuesta de la política había sido nuestra y es súper importante, pero nos avisaron cuando ya la habían votado y no la sentimos tan nuestra. (Referenta de una empresa recuperada de San Martín, junio de 2018)
Tenemos que dejar pasar algunas pymes en el compre, cuando preferiríamos comprarles más a las empresas sociales, pero creo que es hasta que se vaya instalando más la política […] a veces por problemas del sector que no logra responder, a veces por problemas nuestros. (Director general de ESS, junio de 2018)
Esta Mesa nos da mayores elementos para justificar que sea la experiencia que mejor expresa las potencialidades de una propuesta participativa hacia una necesaria politización en los términos de Clemente (2016). Antes del trabajo de campo en profundidad, teníamos la expectativa de encontrar en este ámbito una instancia de problematización y escuela de enseñanza-aprendizaje de la autogestión de trabajo y de la vida social en el sentido que usan estas categorías Tiriba y Bueno Fischer (2013). Siguiendo a estos autores, la imaginábamos como una oportunidad de encuentro con mejores condiciones para exponer las contradicciones vitales entre las sociabilidades del capital y las formas económicas y culturales marcadas por la valorización del trabajo autogestivo, en los momentos de la construcción colectiva asentándose en la experiencia propia pero, a la vez, trascendiendo lo que ocurría a nivel de cada empresa recuperada, cada bachillerato popular, cada movimiento específico. Era una instancia meso de escuela por excelencia, donde en una época se encontraban regularmente a coconstruir para todos.
Sin embargo, dimos con un ámbito que había perdido su vitalidad, con empresas que estaban atravesando la coyuntura de crisis ya descripta, a lo que se sumaron problemas de concentración de poder tanto del lado estatal (al circunscribirse la participación al nivel de funcionarios y sólo ocasionalmente a algunos trabajadores de nivel técnico, lo que afecta a la propia sostenibilidad ante eventuales cambios políticos), como entre los sujetos promovidos, en particular, en el caso de una profesional de una de las recuperadas más antiguas del distrito. También identificamos relatos de otras prácticas que dan cuenta de valores que ilustran la economía hegemónica, como negarse a salir de garantes entre empresas recuperadas en un esquema de muy bajo riesgo como el que ofrece el Estado local cuando, por fuera del mismo, existe prácticamente un racionamiento total. Los siguientes testimonios son muy elocuentes al respecto:
Un poco lo que nos está pasando a veces es que no tenemos interlocutor. Vamos nosotros empujando y no lo empujan quienes lo tienen que empujar […] Nos pasó con una recuperada que fuimos varias veces con el intendente, era la tercera productora del país de cierres y tenía de bueno que los cuadros comerciales se habían quedado, pero eso terminó jugando en contra, porque vino un capitalista y la vendieron. La consciencia de estos trabajadores como tales es un tema […] Muchos no tienen las capacidades y cuando las tienen, reproducen las herramientas de la economía del capital, con lo cual el final, más tarde o temprano, está escrito. (Funcionario, junio de 2018).
La Mesa fue muy productiva en un momento cuando salieron las ordenanzas y ese fue, a mi entender, el gran aporte. Las compras públicas pasaron a ser algo normal, con el municipio poniendo todos los instrumentos en juego. Las recuperadas se acompañan en algunas cosas, pero tampoco es que logramos que se acompañen y contengan todo el tiempo como nos gustaría, ni siquiera que se sigan reuniendo sistemáticamente con un plan de trabajo, aunque lo intentamos. En el camino perdimos empresas muy importantes […] como en inicios del 2016 que se vendieron 2 de diciembre y Forja; ambas tenían relación con el Movimiento de Fábricas Recuperadas y la Mesa no estuvo ahí para prever, para cuidar. Me enteré antes yo y llegamos tarde, las perdimos […] Tampoco logramos que salgan de garantes entre sí para que pudieran producir, cuando ya había confianza, ahí es donde más se debe ver la solidaridad, en la práctica. (Funcionario, enero de 2019)
Ante algún problema en la DGESS se comunican conmigo primero. Ando siempre con todos los trajes puestos a ver cuál puede servir más. Se comunican conmigo que soy abogada, conmigo que soy de la 19 [Cooperativa 19 de Diciembre], que somos de las más viejas, y entonces es un faro a nivel de autogestión en San Martín, conmigo que también soy de la UNSAM. (Referenta de una empresa recuperada de San Martín, junio de 2018)
El reconocimiento de diversas etapas y ciclos con un proceso tan fructífero durante varios años con las empresas recuperadas, muestra un avance más amesetado en términos de lo participativo en el caso de Manos de San Martín, al menos, hasta el cierre de nuestro campo[56]. Ante la consulta si los espacios en las ferias de Manos eran autogestionados, el secretario nos respondió haciendo hincapié en el respeto de los tiempos y en la sostenibilidad. Sin embargo, según pudimos identificar, parte de los equipos trabajan en otro sentido. A continuación, se exploran testimonios al respecto:
Estamos promoviendo que se forme una asociación de feriantes; están trabajando, pero todavía no han dado el paso de constituirse legalmente y nosotros no los apuramos. Entendemos que eso les va a mejorar la posibilidad de diálogo con el Estado, sobre todo cuando no estemos, cuando no haya militantes de la ESS acompañando los procesos. (Funcionario, junio de 2018)
Otra funcionaria de nivel medio nos decía:
Lo autogestivo en Manos viene lento. Ahora estamos trabajando más fuertemente con los gastronómicos, armando una mega fiesta de economía social con los emprendedores y los que se vienen a capacitar y lo que queremos es que sean ellos los que hagan la comida. El municipio hace un montón de eventos donde se necesita catering y la idea es dejar de ir a las empresas a comprarles las cosas, pero cuesta mucho que se hagan cargo solos. (Junio de 2018)
A lo que se suman las expresiones de una técnica que dejó de trabajar en el municipio:
Se asustan cuando las cosas se les van de las manos o lo cortan si no lo pueden controlar o no va en el sentido que ellos quieren. Con los feriantes al principio fue así. La directora tenía todo digitado, venían los feriantes y me decían “¿para qué vamos a seguir yendo a las reuniones si lo que decimos no se toma en cuenta?”. (Junio de 2018)
Otra extrabajadora técnica comentó cómo la misma funcionaria, ante un conflicto por un problema con la luz que quizá implicaba la imposibilidad de hacer la feria y una eventual gestación de una asamblea por parte de los feriantes para discutir el tema, le planteó “vas puesto por puesto y les decís que acá no se arma ninguna asamblea”[57]:
La verdad es que me costó pero yo no lo hice porque justamente una resolución colectiva para mí es una instancia clave de poder para estos actores. Tuvo que ir ella a hacerlo y después me dijo que yo era más papista que el Papa. (Extrabajadora técnica, abril de 2018)
Es interesante el relato entre la técnica a la que “le costó” tener un posicionamiento distinto a la directora, pero, sin embargo, logró respetar sus convicciones en un marco más coherente con la construcción colectiva.
Por último, en relación con las políticas junto con Cáritas, surge de las entrevistas que siguen requiriendo de acompañamiento para lograr mayor autonomía:
Con los fondos de mejoramiento progresivo del hábitat, uno lo articulamos con Cáritas de San Martín y Cáritas de Argentina […] la hipótesis es que en un momento este grupo se quede con la plata y sea un fondo rotatorio. (Secretario de Desarrollo Social, abril de 2018)
Los fondos en San Martín funcionan porque los compañeros del municipio saben de eso y le ponen mucho. Pero es la única vinculación de ese tipo que tenemos en todo el país desde Cáritas con un municipio […] No lo veo tan fácil de replicar en otro lado ni tampoco que vaya a funcionar sin el apoyo de ellos. (Trabajadora técnica de Cáritas Nacional, abril de 2019)
3.3.2 Moreno: vigencia de la cultura monoconstructora
En el caso de Moreno hemos identificado diversos patrones que nos interesa resaltar al respecto de la relación promotores-promovidos a lo largo de todo el período de análisis del caso desde el inicio de las PESS (1995) hasta la finalización de nuestro trabajo de campo (2018), en un marco de una cultura estructuralmente monoconstructora, es decir, con las políticas producidas sin la participación de los sujetos. A su vez, nos interesa, una vez más, rescatar la importancia de las figuras de los gestores públicos o cuadros técnicos, como se suelen denominar en nuestro campo en el conurbano ante el cambio de gestión a fines de 2015, quienes resultaron ser los garantes de la base mínima de diálogo para la sostenibilidad de las PESS en el contexto desfavorable de la restauración neoconservadora a nivel nacional y ante nuevas autoridades locales con escaso conocimiento y sucesivas rotaciones en puestos clave, todo lo cual afectó a los sujetos promovidos en virtud de los testimonios recabados.
Organizamos expositivamente lo que sigue en dos puntos. En primer lugar, presentamos los hallazgos del trabajo de campo entorno a cómo se dio la relación cuando hubo diálogo y cierta participación. En segundo lugar, se presentan los hallazgos del campo cuando la relación fue en términos de hermetismo y el intento de negación de la propia existencia de algunos sujetos del entramado asociativo local por parte del municipio que, durante veinte años, fue el actor con mayor poder en el territorio para la promoción de la EP y la ESS.
3.3.2.1 Las instancias participativas: las puertas al diálogo, la fuerza de lo instituyente, aunque me rajen, el paternalismo y el productivismo electoral
Entre las instancias participativas de las entrevistas surge que el área de canales de comercialización y el Centro de Diseño fueron las que mayor apertura a la participación tuvieron, aunque no se trató de una instancia formalmente reconocida. Recordemos que era identificada como una cooperativa dentro del Estado y que la responsable del área explicaba la conformación del equipo en los siguientes términos: “Yo tenía que intervenir en enfrentamientos feroces entre productores y técnicos hasta que se terminó de entender la lógica” (abril de 2018). A su vez, la misma tuvo una expresión interesante al mencionar lo participativo en relación a los productores, con temor a su continuidad:
En mi área intentábamos romper un poco la estructura del organigrama, como con una fuerza de lo que se estaba instituyendo, te salían las fuerzas de los productores […]. Lo íbamos a seguir trabajando, aunque me rajen. Eso fue 2010 más o menos. Sentía que empezaba a tener sentido todo el esfuerzo anterior, era ver el equipo ya formado y los productores, todo junto en una misma mística y con vínculos de mucho respeto. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Le sigue, en términos de participación, el espacio de vinculación de cooperativas creadas por políticas sociales, con la novedad de la co-construcción con FEMOBA durante 2016-2018 que, por las entrevistas realizadas a miembros de esta organización pudimos ver que se trata de capacitación a beneficiarios que lograron mantenerse agrupados en el Hacemos Futuro. El responsable del área sostenía:
“Nosotros tenemos 24 cooperativas que trabajan activamente, cerca de nosotros […]. Y eso es lo que venimos trabajando con distintos grupos como FEMOBA que nos están ayudando a potenciar algunas cooperativas en la aplicación de caños, baldosones. Porque desde acá solos todo no podemos” (funcionario de nivel medio, julio de 2018).
En tercer lugar, identificamos diversas iniciativas participativas en el IMDEL de Cuartel V con la participación de los productores primarios. Entre las entrevistas realizadas, destacamos la del siguiente productor de alimentos que, consideramos, resume la perspectiva del caso de modo interesante a lo largo de los dos períodos:
A la administradora del IMDEL de ese momento le costaba entendernos como organización, no sabía cómo manejarse con nosotros porque les discutíamos todo, sabíamos lo que necesitábamos y se lo disputábamos. Éramos una organización y no íbamos por el cachito que nos querían dar. Fuimos los primeros que logramos relacionarnos distinto con ellos. Porque en lo asociativo, ellos se relacionaban con organizaciones muy dependientes o que ellos mismos creaban. Las otras organizaciones que se manejaron con los criterios que ellos impusieron, fueron un fracaso, no sobrevivieron, mucha dependencia […] Nosotros nos conformamos en el 2010 porque había productores que estaban invisibilizados y nos presentamos al IMDEL apenas nacimos. Ahora que está tan complicada la cosa, los productores estamos organizados y con un municipio sin recursos y un INTA desfinanciado, los que estamos sosteniendo más somos las organizaciones. Porque eso nos afecta a todos. (Noviembre de 2018)
En cuarto y último lugar, encontramos el espacio del Foro Local de Economía Social (FLES) durante la gestión de Festa, donde “el IMDEL participa como un actor más”, lo cual es una novedad de la gestión Festa:
En el Foro y en los Encuentros de Economía Social, el IMDEL participa como un actor más, ni siquiera participó organizando. Incluso te diría que participa porque nosotros les pedimos a los jefes que estuviéramos ahí. Y pudimos hablar porque una de las jefas de ahora fue parte del equipo de tutores donde yo estaba antes, nos conocemos. (Trabajador técnico del IMDEL, marzo de 2018)
En el Foro local de Economía Social, donde el municipio participa como uno más, se están armando espacios de encuentro y de diálogo […] En el del otro día hablábamos de los circuitos de intercambio. Enseguida salieron los de los sindicatos con que necesitan que los autogestionados sean todos formales, pero yo aclaré que hablaba de circuitos propios, de los trabajadores públicos comprándole a los trabajadores autogestionados, directamente, no sólo que pensemos en las instituciones mediándonos. Está bueno cómo se están abriendo espacios, nos están registrando, se va construyendo una identidad. (Presidenta de una Cooperativa de Moreno, junio de 2018)
Si bien se mantiene la participación del IDEB en el Banco Social, esta se entiende en términos formales, mientras que en los demás instrumentos destinados a los emprendedores en la gestión 2016-2018, ante la pregunta sobre cómo se da la participación, en el IMDEL la interpretan en términos de comunicación y cercanía física. Por otro lado, surge la oposición entre autonomía y paternalismo. Presentamos a continuación un hilo al respecto, siendo los últimos referidos a una especie de comparación entre la Feria de Buján, aparentemente más autónoma, y el Mercado Popular Itinerante, donde la última palabra la tiene el municipio:
Que cambie el gobierno local y se pueda garantizar que la economía social que promoviste perdure y no dependa de vos, implica cambios estructurales mucho más profundos y mucho más innovadores. Avanzar más allá de la consigna, de la mirada a primera vista. No alcanza con que parezca una cooperativa, no alcanza con que parezca una feria sino que además tiene que serlo. Y para que no haya marcha atrás tiene que haber una solidez que no tenía […] te pueden dar algo de formación, pero después ¿cuál es la posibilidad de tener grados de autonomía si cuando tenés que hacer una asamblea, lo que vos decidas no va a tener peso? […] Los feriantes no lo votaron a West porque no les daba bola como feriantes. ¿Por qué habrían de creer que les iba a dar bola si en realidad no había una comisión de feriantes que definiera o decidiera algo? (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
Creo que tenemos que hacernos la gran crítica y es que era un proyecto muy paternalista. Hay miles de ejemplos para pensarlo. Ya habíamos empezado a hacer algunos desprendimientos donde los productores tenían que empezar a hacer más ellos, asociativamente. Pero les exigimos mucho y no lo pudieron sostener. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Con todo ese manoseo en el cambio de gestión muchos nos fuimos y nos empezamos a juntar con compañeros que venían de otros lados y con FEMOBA, que al inicio nos apoyó mucho, pero con un vínculo más desde la autonomía […] la idea es organizar un espacio de comercialización, Casa Abierta se llama […] Cuando trabajás en colectivo hay apoyo de otras personas y hay otra contención y buenos vínculos con los compañeros que te pasás los días enteros intercambiando, discutiendo, creciendo, con un mate siempre […] Cuando todo te lo resuelve el Estado, la difusión, la ambientación, es distinto. Hay compañeros que se quedaron con eso y ahora que el Estado flaquea la están pasando mal. Eso no se lo podemos achacar a West ni a Festa. Nosotros también somos parte de eso. (Trabajadora del Hecho en Moreno, junio de 2018)
Hace poquito murió la presidenta que fundó la asociación de la Buján; en un momento pensá que ella representaba a más de cien familias y yo fui la única del municipio que fue al velorio. Eso me chocó porque trabajamos muchos años codo a codo. Ahí se ve realmente hasta dónde los consideramos sujetos u objetos. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
A veces acá fueron muy dirigistas. Las estrategias que se iban institucionalizando no es que eran creaciones de los productores y el Estado. Muchas ideas surgían de nosotros y después eran creaciones del Estado y las gestionaban sin darnos lugar. Por ejemplo, en el Foro Nacional de Agricultura Familiar hablábamos de las Ferias de Proximidad y después aparece el MPI [Mercado Popular Itinerante]. Después nos convocaban a venir con los puestos y vinimos, pero le falta esa pata de discusión […] También vemos que hay cierta dependencia con los que ellos promueven habitualmente. (Productor de la agricultura familiar, octubre de 2018)
La Buján era mucho más autogestionada y el MPI [Mercado Popular Itinerante] más asistido por nosotros. En la Buján opinaban y decidían, no nos esperaban, íbamos nosotros atrás, todo era disputado. En el MPI la última palabra la teníamos nosotros. (Exfuncionarias, junio de 2019)
Finalmente, emerge un aspecto instrumental de la relación promotores-promovidos en Moreno, el cual se hizo explícito en los últimos meses de gestión de West:
En el último período los productores o emprendedores dejaron de ser ese sujeto de protagonismo y pasaron a ser demandados políticamente para producir resultados […] Bajando de lo político a lo institucional, de lo institucional a los equipos, y después a ellos. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Los últimos tres meses fueron de terror: la manipulación de los emprendedores que se venía perfilando, se potenció. Todo lo que se hacía era en función de la campaña […] La feria hoy se arma acá. No, se arma allá. Van a entrar tantos. No, van a entrar tantos otros. Una chanchada. Que se podía hacer porque no se había consolidado un sujeto político, porque si no, el otro se te para de manos. Era gente desparramada que no tenía forma. Porque convengamos que de por sí el emprendedor es un tipo individualista, que está acostumbrado a pelearla sólo con el cuchillo entre los dientes, que puede laburar con otro hasta que sube el agua, pero tampoco se puede pretender que quede mucho de ahí […] No podés tener un MPI [Mercado Popular Itinerante] entero promovido por el Estado municipal que funcione con esos códigos. Pero si encima la chispa sagrada del cooperativista no la prendiste nunca, tampoco tenés de eso para agarrarte y que la cosa perdure. Ese sí es un error intrínseco de gestión, no se le puede cargar todo al emprendedor. (Exfuncionario de nivel medio de Moreno, julio de 2018)
3.3.2.2 “Para esos, nada”
Cerramos este apartado ubicándonos en la localidad de Cuartel V donde a partir del Consejo de la Comunidad que presentábamos al inicio del caso, se marcó un modo de pensar y actuar para los habitantes de esa localidad de Moreno. En una entrevista por Prévôt-Schapira en 2009 que citamos en Muñoz (2016), realizada a Juan “Bebe” Ricci[58], uno de los dirigentes de la experiencia del Consejo de la Comunidad y de El Colmenar, el mismo sostenía:
Hoy Cuartel V cuenta con la mayor cantidad de organizaciones sociales por habitante de la provincia de Buenos Aires, lo cual es para mí la confirmación de nuestros objetivos. Nació Comunidad Organizada, apoyada por Labranza, se hizo la red de gas natural en cuatro barrios, etc. En este sentido ha mejorado. La Fundación Pro Vivienda Social, que interactuaba con todos nosotros, recibió un premio del Banco Mundial (U$D 200 000) por usar la práctica del Consejo de la Comunidad para extender la red de gas en barrios humildes...
A lo que agregamos una entrevista propia a una referente de la cooperativa de servicios públicos integrales Comunidad Organizada. Unidos para Crecer, quien sostenía que el vínculo con la Fundación Provivienda Social fue clave porque “aportó conocimientos y contactos que nosotros no teníamos” y fue a través de ellos que se constituyó el fideicomiso Redes Solidarias con el que financiaron obras para acceder al servicio de gas natural. Este último caso fue analizado por la literatura de negocios inclusivos (que, recordemos, también puede ser abordada como el cuarto tipo de empresa social) que, sin embargo, invisibiliza la ESS. Cuando se ocupan de lo que denominan “ecosistemas organizacionales para fortalecer negocios inclusivos”, explican que:
Gas Natural BAN consiguió asegurar una conexión efectiva con los SBI [sectores de bajos ingresos] cuando la FPVS [Fundación ProViviendaSocial], que venía trabajando desde hacía tiempo en la localidad de Cuartel V, le ofreció un modelo de gestión social para que los pobres de esa comunidad tuvieran acceso al servicio de gas. Según el director ejecutivo de la fundación, Raúl Zavalía, “convertimos el capital social de la comunidad en capital financiero”. Para ello, la FPVS lideró el proceso que llevó a la creación de Comunidad Organizada, una convergencia interinstitucional de 45 organizaciones de base de Cuartel V. En palabras de Fabián Chamadoira, gerente de operaciones de la zona oeste de Gas Natural BAN, “sin un tejido social, las probabilidades de fracaso son altas”. (Reficco y Vernis, 2010: 158)
Los autores ubican a la empresa de gas y a la Fundación como “organizaciones pivote” del ecosistema “de la iniciativa de Gas Natural BAN en Cuartel V”, mientras que a Comunidad Organizada la ubican en la comercialización, pero no aclaran que se trata de una entidad cooperativa. Aunque advierten del potencial fracaso sin el factor organizativo, omiten que ambas instituciones consideradas pivote intentaron repetir la iniciativa en otras localidades cercanas, sin la cooperativa ni procesos organizativos similares, y no volvieron a tener resultados semejantes. Yerran cuando se atribuyen la organización comunitaria, ya que esa cooperativa es fruto de un proceso organizativo que en Cuartel V tendrá décadas de trayectoria y se originará en el Consejo de la Comunidad. Puede ser anecdótico, pero sin tratarlo específicamente surgió de nuestro trabajo de campo la cuestión del premio obtenido, aunque ni la cooperativa ni los vecinos de Cuartel V consultados recibieran algo del mismo. Parece ser la forma instrumental de abordar el territorio, lejos de la imbricación que practica la ESS.
Esta negación de la literatura no hace más que reforzar lo propio por el Estado y ya presentado en la primera dimensión sobre la exigencia de West a ese mismo colectivo antes de asumir como intendente, de dejar de ser mutual y pasar a ser empresa. Eso sentó las bases de una relación conflictiva durante todo el período de gobierno, habiendo llegado el reconocimiento como parte del entramado de la ESS del distrito cuando algunos miembros del equipo dejaron el municipio y pasaron a la Universidad Nacional de Moreno. Es interesante, de todos modos, notar que esta relación fue previa a la asunción de West. Ya uno de los intendentes anteriores llegó a resumirlo en un “daban miedo”. Ricci sintetizaba, en una de nuestras entrevistas, la relación del siguiente modo:
Nosotros nacimos a la política en el partido de Moreno por los Consejos de la Comunidad; eso nos unió, fuera de lo religioso, lo partidario, siempre decimos que lo que nos une es lo que necesitamos y poniendo bolsas de arena para que no entre lo que nos divide, como en las inundaciones. Arrancamos con un censo de donde salieron las necesidades de escuelas secundarias que no teníamos […] hoy es la secundaria 9 que se llama Juan Perón, la secundaria 5, el plan de lote con servicios, el registro civil, la comisaría, la ambulancia, las máquinas viales y el transporte con El Colmenar. Fue muy fuerte esto para nosotros. El consejo de la comunidad de Cuartel V fue de abajo para arriba, en el resto de Moreno fueron de arriba para abajo […] No teníamos un presidente fijo, lo presidía según la organización que nos recibía el día ese que nos reuníamos […]. Lombardi cuando era intendente llegó a decirme “Uds. daban miedo” […] Nosotros tenemos esa matriz genética y cada vez que podemos la repetimos, ahora con FEMOBA […] Es interesante porque mientras estuvieron en la municipalidad [el grupo de West], vivimos un gran hermetismo y ahora que están en la universidad, la relación es de gran reconocimiento […] el otro día me decían “Hoy por hoy FEMOBA es la representación más importante que tiene la economía social”, no me acuerdo si me decían en Moreno o en el oeste de la provincia. (Juan Ricci, referente de FEMOBA, la Mutual El Colmenar y del Consejo de la Comunidad de Cuartel V, junio de 2018)
Otros testimonios son coincidentes en este sentido:
Lo que se está empezando a hacer ahora en el IMDEL es abrirnos la puerta, que no es poco, pero recién es eso y rompe con la historia de trabajar sólo según las alianzas políticas del gobierno de turno […] por más que fueras la más de economía social de todas, te borraban del mapa. Nosotros decíamos: corré la bandera que detrás de la bandera hay gente, pero no había forma. (Referenta de la Cooperativa Comunidad Organizada, junio de 2018)
Varias veces me explicaron: esos son de Ricci, para esos, nada. Yo ni sabía quién era Ricci […] Laburaba hacía un montón en economía social en el IMDEL y no tenía idea lo que era el Culebrón Timbal, El Colmenar, un papelón. (Trabajadora técnica del IMDEL, enero de 2019)
Es más fácil contar los premios que tiene Moreno por haberse destacado presentando informes de economía social que de emprendedores que puedan demostrar que su vida cambió para bien […] cada vez que saltaban las voces disidentes, se las acallaba. Moreno aparecía como ejemplo de intervenciones de consenso, perdimos tiempo. (Funcionario de nivel medio, julio de 2018)
A la distancia me empiezo a acordar de toda la gente que no se la dejó ser o no se la apoyó y que tenía más que ver con un casi como que “yo soy el dueño de la economía social en Moreno”. (Exfuncionaria de nivel medio, abril de 2018)
Como cierre, tanto de esta dimensión como de nuestro capítulo de análisis de los casos, seleccionamos este testimonio de un productor de Moreno que resume la invitación de un técnico municipal a nada más ni nada menos que con lo que iniciamos el análisis de los casos, a transformar el Estado:
Acá si bien siempre encontrás algún estilo caudillista, por alguna puerta terminabas pudiendo entrar y algo terminabas pudiendo hacer con el municipio, no es como en otros municipios. Hay compañeros a los que les vas a discutir toda la política municipal, como con el que hablabas recién, y te va a decir “Negro tenés razón, pero solo no puedo, acompañame a cambiarlo. (Noviembre de 2018)
Hemos realizado esta extensa reconstrucción con las voces de los protagonistas del hilo estructurante de la relación promotores-promovidos en ambos casos, con la expectativa de ilustrar cuestiones sustantivas de la práctica de promoción estatal. Ello muestra oportunidades y aprendizajes, junto con complejidades específicas desde lo local en el CB, al tiempo que sigue dando cuenta de indicios que no son consistentes con la ESS y que, por tanto, plantean desafíos a todos los actores involucrados para visibilizarlos y encararlos en un marco de construcción de poder con mejores condiciones para la simetría deseada en el Estado participativo y flexible que nos plantea Hintze (2014), lo que también requiere otras condiciones objetivas de los niveles supraestatales para lograrlo.
- Si bien el “paradigma de inferencias indiciales” fue originalmente desarrollado por Ginzburg (1986), y tomamos en cuenta la cuestión de la observación a escala microscópica que intenta identificar las conexiones entre mentalidad colectiva y cultura popular, en este libro se abordan los indicios en un sentido más laxo e intuitivo. Tomamos como antecedentes de esta práctica metodológica en relación con la ESS, a las tesis de maestría y doctorado de Orzi (2010 y 2017) y a Fernández Andrada (2007), considerando a los indicios como hallazgos iniciales que permiten ir redefiniendo los rumbos de las investigaciones en relación con nuestros intereses en el campo de la ESS. Mientras que Fernández Andrada los utilizó para analizar las repercusiones psicosociales de la autogestión en una cooperativa de Brasil, Orzi lo hizo en experiencias que emitían y utilizaban monedas sociales. Este autor aborda la noción de “una moneda para otra economía”, asumiendo que dicho fin requiere la promoción de autonomía y autogestión, participación, solidaridad, protección del espacio local, transformación de la lógica del intercambio, alejamiento de la lógica mercantil, entre otros, a los cuales trabaja como indicios. Nos orienta metodológicamente cuando dice, por ejemplo: “Estamos buscando indicios de construcción de procesos autogestionarios, como también aquellos que nos permitan inferir cambios en la generación del lazo social, con un horizonte orientado hacia la emancipación social” (Orzi, 2017: 118).↵
- Al no poder abordar todos los aspectos microeconómicos existentes, fuimos siguiendo los indicios en el marco de la hermenéutica de las emergencias hasta llegar a la selección de esas dimensiones. Por ejemplo, al inicio de la investigación a este nivel de los dos casos, esperábamos encontrar más rupturas sobre cómo se calculaban los costos y formaban los precios en las ferias promovidas. Sin embargo, a medida que avanzamos con la investigación, encontramos muchas más continuidades con la microeconomía neoclásica y tomamos la decisión de, en lugar de realizar un análisis concentrado en las críticas, abrir el panorama a una cuestión más amplia como los diversos destinos de la producción.↵
- En relación con el perfil de los entrevistados puede apreciarse, en general, que salvo en algunos casos con alto nivel de autocrítica, existe cierto consenso y relato común en los funcionarios políticos. Los disensos emergieron en las entrevistas en los niveles técnicos y en los exfuncionarios. En general, las entrevistas a los empleados de carrera no aportaron elementos sustantivos sobre esta última parte del libro y sí más bien sobre los capítulos anteriores. Cabe resaltarse que, a pesar de las expectativas al respecto, en ninguno de los dos casos, los sindicatos emergieron como actores clave para la gestión de las PESS, teniendo un rol circunscripto a su papel reivindicativo tradicional (de allí que no fueron entrevistados). Las entrevistas a miembros y dirigentes de experiencias de EP y ESS fueron, en general, de gran riqueza.↵
- Fecha en que los habitantes ocuparon las tierras para vivir (1998), en las inmediaciones de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (www.ceamse.gov.ar), uno de los depósitos de residuos urbanos más grandes de América Latina.↵
- Recordemos, como ejemplo, que el último Censo Económico ya tiene más de 18 años.↵
- En este punto se pone un mayor énfasis en los aspectos jurídicos y administrativos de la institucionalización, mientras que el concepto más sociológico sobre las prácticas institucionalizadas es el utilizado cuando profundizamos sobre el análisis de las rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica.↵
- https://bit.ly/3pPZ5pn.↵
- Normativa del tipo de “declaraciones de interés”, si bien pueden aportar a la visibilidad, por ejemplo, no estarían resolviendo necesidades desde un punto sustantivo e implicarían un compromiso menor por parte de los Estados locales, siendo interesante una investigación comparativa al respecto a escala nacional, teniendo en cuenta la clasificación de instrumentos de Vedung utilizada en el capítulo anterior. ↵
- Expresiones que surgen en la primera clase del Curso: “Herramientas de la Economía Social y Solidaria para el Desarrollo Local”, organizado entre el INAES y la Federación Argentina de Municipios (FAM), disponible en: https://bit.ly/319n5JP.↵
- Análisis de la trayectoria del secretario de San Martín en la entrevista: “Políticas de economía social y solidaria para emancipar a los actores”, disponible en: https://bit.ly/3jNKk2y, newsletter de septiembre de 2017 del Observatorio del Conurbano Bonaerense, disponible en: https://bit.ly/3nJUd2m.↵
- Para profundizar se recomienda: https://bit.ly/3BtGT7p.↵
- En ambos casos, las figuras protagónicas de Mariano West en Moreno y Gabriel Katopodis en San Martín resultan claves; más allá de si ambos estuvieran ejerciendo el cargo de intendentes o no, se trata de su grupo político. En Moreno esto perduró entre 1995-2015, mientras que en San Martín se da desde fines de 2011 en que Katopodis asume la intendencia hasta fines de 2019 cuando pasa a ser Ministro de Obras Públicas de la Nación. ↵
- Se trató de una política que no tendría presupuesto asignado y que surgió con distintos nombres (“mercado popular itinerante”, “feria itinerante”, “bolsón”); sería retomada con otra forma, escala y recursos durante la pandemia a través de la articulación de los Mercados de Consumo Popular (Me.Co.Po.), Alimentos Cooperativos y los Feriazos de la Unión de Trabajadores de la Tierra.↵
- https://bit.ly/3bte7ZG.↵
- www.foncap.com.ar.↵
- Un análisis sobre los IDEB de toda la provincia puede encontrarse en un Informe de CEPAL del año 2000 disponible en: https://bit.ly/3Cut1uQ.↵
- https://bit.ly/3nNgSeu.↵
- Repetto, quien ejerciera puestos claves durante las gestiones de West, va a mencionar un objetivo con una visión menos economicista, citando uno de los planes de gobierno posteriores: “Consolidar un proceso de desarrollo local en que todos los actores sociales, mediante sus aportes de conocimiento, capital y trabajo, participen de los beneficios de la economía a la vez que contribuyen a generarlos, y donde la intervención del Estado conduce a niveles crecientes de equidad. (Repetto, 2010: 33-34)”.↵
- La autora recurre a uno de nuestros referentes clave, fundador del Consejo de la Comunidad y de El Colmenar, Juan “Bebe” Ricci, y cita expresiones que de uno u otro modo también han utilizado en nuestras entrevistas: “Todo nos une: el barro nos une, la falta de electricidad nos une. Comenzamos a unirnos sobre los puntos que nos interesan. Después, siempre habrá tiempo para discutir sobre lo que nos divide: los partidos, la religión” (Prévôt-Schapira, 2010: 104-105). Y, más adelante, complementa con esta información, al día de hoy desactualizada (tiene más de diez años) pero no por eso no deja de ser relevante: “Hoy Cuartel V cuenta con la mayor cantidad de organizaciones sociales por habitante de la provincia de Buenos Aires, lo cual es para mí la confirmación de nuestros objetivos […] En este sentido ha mejorado” (Prévôt-Schapira, 2010: 111).↵
- http://www.moreno.gob.ar/iduar/.↵
- Se trata de Mariel Fernández quien, al momento de entrega de la tesis en la que se basa este libro, era la intendenta de Moreno por el Frente de Todos. Venció en las elecciones en 2019 a Festa, con quien compartió parte de su gestión y luego fue reelecta. Véase, por ejemplo: https://rb.gy/0vof5s.↵
- Véase la entrevista completa en: https://bit.ly/3jRfLJj.↵
- La funcionaria a cargo se expresaba con cierta distancia: “No sé quiénes son estos trabajadores que están despidiendo (…) sí sé que hubo despedidos del Movimiento Evita, compañeros que por ahí tenían cargos más jerárquicos, digamos”. Entrevista completa disponible en: https://bit.ly/2XWC0pu.↵
- La administradora general del IMDEL manifestaba: “Acá hay mucha gente que no está en sintonía con el trabajo que hacemos, que te juega en contra, con muchos acuerdos políticos que complican la gestión. Si bien no le digo al intendente lo que tiene que hacer, cuando me pide opinión le dejo claro que no me puede mandar gente que no aporta, sólo por un acuerdo político” (mayo de 2019).↵
- Al respecto de esta relación entre promovidos y promotores, profundizaremos hacia el final del capítulo.↵
- https://bit.ly/3GAnAwQ.↵
- Noticias sobre esta iniciativa: https://bit.ly/3BwOkdQ; https://bit.ly/3wbi4w1.↵
- Un programa de la TV Pública dedicado a Hecho en Moreno se encuentra disponible en: https://bit.ly/3jRvCI2, emitido el 14 de mayo de 2013. Su facebook (https://bit.ly/3GweWj3) registra actividad hasta 2014.↵
- La autora tuvo la posibilidad de participar en los mismos, desarrollando en ese momento el trabajo de campo de la tesis de maestría.↵
- https://bit.ly/2ZvuSkq.↵
- Durante el trabajo de campo, hubo una etapa inicial de la gestión Festa que cerró los locales; luego uno reabrió, pero en otro lugar, con menor centralidad en Moreno y, hacia el final del período, volvieron a tenerse dos locales.↵
- En este link se encuentra disponible la noticia sobre la primera cosecha del Programa en marzo de 2019: https://bit.ly/3bpL3CE.↵
- https://bit.ly/3jQaq54.↵
- En Moreno se agregan cuestiones valorativas mientras se realiza el conteo: “De la coordinación nuestra, de economía popular, a ver… ¿Cuántos serán?… De los chicos que están abajo tenés dos, cuatro, cinco, y acá tengo siete, así que doce…, ponele que tengo entre doce y quince” (directora general de Promoción y Articulación de Emprendimientos, noviembre de 2018). Es notable el término “chicos” para referirse a adultos, muchos de los cuales son profesionales; la connotación de propiedad de quien dirige el espacio (“tenés, tengo”); y la imprecisión sobre el número que despierta la pregunta: ¿en qué situación están quienes caen entre los doce y los quince?↵
- Cada vez que en las entrevistas se hace referencia a “la MAES”, se trata de la Maestría en Economía Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento.↵
- Maestría en Economía Solidaria y Desarrollo Asociativo, dictada durante algunos años en la Universidad Nacional de San Martín y dirigida por Alejandro Rofman.↵
- Movimiento de Ocupantes e Inquilinos: moi.org.ar. ↵
- La entrevista completa se encuentra publicada en: https://bit.ly/3jNKk2y. ↵
- Un trabajo de Ruggeri que daba cuenta de esta susceptibilidad. Haciendo referencia probablemente al Programa de Trabajo Autogestionado, menciona que en una entrevista que hizo al equipo del programa y a una directiva del BID preferían usar autogestión en vez de empresas recuperadas, porque “en Washington, ‘recuperada’ no cae bien”. La alusión al atentado a la propiedad empresaria y al fracaso capitalista que representa la empresa recuperada era clara” (Ruggeri, 2009: 30).↵
- Véase, por ejemplo, el discurso del intendente Katopodis del 2 de julio de 2019 en ocasión de la apertura de la Cooperativa 8 de enero (ex Sport Tech) como empresa recuperada, el cual, si bien excede al período analizado, es continuidad de la misma política que viene llevando adelante el municipio durante el período de análisis: https://bit.ly/2XXz3oG.↵
- Lombardi y Assef son intendentes previos a West.↵
- https://www.facebook.com/asociacioncivilandar/.↵
- Es ilustrativo que en 2018 decidieron rechazar un financiamiento de $2,5 millones proveniente de dicha institución porque, tal y como expresaba el secretario de Desarrollo Social: “El proyecto que presentamos era de 8 millones para crear un primer piso, para que no tenga que estar el municipio dando crédito desde un primer piso o, si lo está haciendo, que lo podamos transformar en masivo para que haya al menos diez organizaciones que se dediquen a dar microcréditos en San Martín. Eso lo sacaron, capacitación la sacaron y dejaron plata para prestar y eso ya tengo” (mayo de 2018).↵
- Durante el período de West se solía hacer mención a distintos instrumentos financieros, pero se trataba siempre de la tecnología microcrediticia que se adecuaba a necesidades de la reinserción mercantil de la EP. En Bastarrechea, Repetto y Silva (2011) encontramos un listado de todas ellas: créditos direccionados para rondas de negocios (Moreno Produce), microleasing que financia la compra de maquinaria y herramientas para los usuarios que tuvieron buen cumplimiento de la línea de garantía solidaria (microcrédito individual), créditos para oportunidades de negocios ante situaciones verificables de oportunidades comerciales, financiamiento de cadenas de valor, para financiar articulación en las distintas cadenas, banco de insumos textiles y gastronómicos que otorga materia prima e insumos que se devuelven en valor producto, acondicionamiento del espacio productivo que financia la construcción, adecuación o refacción de los lugares de trabajo de los emprendedores. La responsable del Banco Social de aquella época resume la política de aquel momento del siguiente modo: “Decíamos distintos instrumentos y líneas, pero no llegábamos a formalizarlos como tales; eran siempre microcréditos, de garantía solidaria fundamentalmente e individual; más o menos la relación era 9 solidaria y 1 individual” (junio de 2019).↵
- http://edinheirobrasil.org.↵
- https://bit.ly/3vXJZ25.↵
- En Muñoz, R. y Verbeke, G. (2004). “El Cooperativismo de crédito en Argentina”. Revista de la Cooperación Internacional-ACI, vol. 37, núm. 1/2004, hacemos un análisis de la evolución de cada tipo de entidad financiera cooperativa, en especial, desde la ley de entidades financieras de 1977 (aún vigente) hasta 2003.↵
- Nos dedicamos a analizar este tema y el posicionamiento del ANTA en ese contexto en la ponencia: Muñoz, R. (2006). “Microfinance and institutionality of workers’ self-managed firms in Argentina”, 13th Conference of the International Association for the Economics of Participation (IAFEP): “Expanding Democratic Firms, Broadening Economic Democracy”, Facultad de Ciencias Empresariales (ETEO), Universidad de Mondragón, Oñate, País Vasco, 10-14 de julio de 2006.↵
- Se trata, en particular, del Programa de Compra Municipal a la Economía Social y Solidaria desarrollado por INAES. Se sugiere ver: Muñoz, R. y Zamora, A. (2021). “Políticas públicas de economía social y solidaria en la Argentina durante la pandemia de la COVID-19. Reflexiones preliminares desde el caso de INAES”. SabereS, vol. 13 núm. 1 (2021): https://saberes.unr.edu.ar/index.php/revista/article/view/247.↵
- El grueso de los resultados de dicha encuesta está disponible en: Coraggio, J.L. y Federico Sabaté, A. M. (dir.). (2010). Emprendimientos socioeconómicos asociativos: su vulnerabilidad y sostenibilidad. Los Polvorines: UNGS. ↵
- https://globalfindex.worldbank.org/. Encuesta realizada sobre la base de mil respondientes entre junio y agosto de 2017, excluyendo población de “áreas rurales dispersas”, que representan el 5,7% de la población, en las que sabemos que la exclusión financiera es aún peor y donde las condiciones de acceso son más deficientes tanto en costos monetarios, de tiempo, calidad y diversidad de productos.↵
- Cabe destacarse que esta dinámica se repite en la mayoría de las microfinanzas que son encaradas como un medio y no como un fin en sí mismo. Aún en la Unión Europea, en casos donde las actividades de acompañamiento son consideradas tan centrales como el instrumento financiero mismo, en la gestión diaria suelen ser relegadas detrás de las actividades financieras a partir de lo cual se considera a los costos de acompañamiento como “el talón de Aquiles” del microcrédito, en un contexto que presiona por la especialización en materia financiera. Ver: INAISE (1997). “Les instruments financiers d’Economie sociale en Europe et la création d’emplois”. Rapport de Recherches INAISE, DG5, Union Européenne, disponible en: www.inaise.org.↵
- Ver por ejemplo: https://bit.ly/319ahTH.↵
- Es la entrevista que lleva por título el de esta dimensión se encuentra publicada en: https://bit.ly/3pUDADV.↵
- Se construyó el siguiente listado el cual fue confirmado por diversos referentes del campo, entre los que se destaca el especialista en el tema Andrés Ruggeri, en una consulta específica realizada el 4 de marzo de 2020: la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (CONARCOOP), la Confederación de Cooperativas de Trabajo (CNCT), la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA), la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA), la Federación de Cooperativas Autogestionadas de Buenos Aires (FEDECABA), la Federación Autogestión, Cooperativismo y Trabajo (ACTRA), la Federación de Trabajadores por la Economía Social (FETRAES), el Grupo de Empresas Sociales y Trabajadores Autogestionados de la República Argentina (GESTARA), la Unión Productiva de Empresas Autogestionadas (UPEA), y también se van agrupando por rama de actividad, como la Red Gráfica Cooperativa (RGC), la Red Textil Cooperativa (RTC), la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología Innovación y Conocimiento (FACTTIC), la Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (FADiCCRA).↵
- Ha logrado avances y la concreción de una organización autónoma con la que co-construyen política con posterioridad al cierre del trabajo de campo. Se trata de la Unión de Emprendedores Autogestionados (U.E.A.), véase: https://bit.ly/3GE6Tki.↵
- Recordemos del capítulo 3 una situación similar analizada por Srnec (2013a) en cuanto a la respuesta que dieron funcionarios municipales de Morón de la gestión Nuevo Encuentro y los feriantes que lograron organizarse y realizar un reclamo relacionado con las condiciones de trabajo y la falta de protección. Además de considerarlos “delirantes”, según desarrolla la autora, los funcionarios respondieron como si se tratara de demandas individuales, lo cual restó fuerza para llevar a cabo una acción conjunta y afianzar la construcción de la feria como un actor colectivo.↵
- A quien identificamos con su acuerdo y en virtud de que su apellido es mencionado en más de diez entrevistas. Agregamos aquí que, entre las omisiones en la dimensión 1, fue interesante cuando se asoció su apellido a las mutuales. Una exfuncionaria de la época de West dijo textualmente: “De las mutuales siempre se ocupó Bebe”, como si se tratara de una especie de división social del trabajo.↵







