1. Tema y campo problemático
En diversos territorios de América Latina desde las últimas décadas del siglo XX en un contexto marcadamente neoliberal, comienza a visibilizarse un heterogéneo entramado de actividades productivas y reproductivas que garantizan el desarrollo de la vida de los sectores populares, abriendo nuevas posibilidades de organización del trabajo y de la vida en común (Gago y Mezzadra, 2015). Los estudios de economías populares apuntan a reconstruir las historias y las configuraciones sociales, políticas y culturales que hacen posible el surgimiento y la existencia de estas prácticas, modos de “buscarse la vida” (Hinojosa, 2009), estrategias y cálculos económicos, formas de apropiación y transformación del espacio público; que constituyen modos de producción de valor y reproducción de la vida por fuera de las tradicionales formas de asalariamiento y “trabajo formal” (Denning, 2011).
La reflexión en torno a las economías populares en América Latina es una apuesta analítica por pensar las operatorias abigarradas en las economías de sectores populares reivindicando el valor que producen y hacen circular (Gago, Cielo, Gachet, 2018). Constituye un campo problemático en construcción que presenta disputas y controversias que son abordadas desde las ciencias sociales, pero también desde distintos procesos de organización de sectores populares (confederaciones de trabajadores/as de las economías populares, movimientos sociales y políticos). En diversos espacios de la región, estas economías adoptan características específicas, aunque comparten muchos rasgos comunes, y su estudio aparece conectado con la historia de desarrollo económico y político de cada territorio. Para los fines de la presente investigación será necesario apelar a perspectivas teóricas que conceptualizan las economías populares particularmente desde Argentina y Bolivia.
Si nos situamos en Argentina, los años ’90 y 2000[1] marcan el tiempo donde comienzan a visibilizarse estas prácticas en economías alternativas que no buscan desde la “informalidad” formalizarse ni tampoco pretenden ser islas de reproducción mínima de vida sin contacto con el Estado y el mercado capitalista. Los trabajos de Verónica Gago (2014), Alexandre Roig (2017), Pablo Chena (2017), entre otrxs, y el surgimiento de formas de agremiación y organización sindical y política de lxs trabajadorxs de la economía popular -representado principalmente en la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)-; nos hablan de todo un desarrollo teórico, conceptual y político militante que analiza y actúa en esta emergencia de diversas formas de producir y reproducir la vida, negociando, adaptando y luchando con las dinámicas que el capitalismo neoliberal presenta.
Por su parte en Bolivia, los estudios sobre economías populares han enfocado sus investigaciones en la observación del modo de operar de determinados actores que aparecen desde la década de los ‘90 con potencia propia en el rubro del comercio, la importación y el intercambio a escala país y a nivel regional. Se nuclean en espacios de ferias y calles comerciales de los barrios populares de la ciudad de La Paz -como la zona del Gran Poder, la calle Huyustus, Eloy Salmón, Max Paredes- y en la ciudad de El Alto, como la feria 16 de julio. Sin embargo, no suponen solamente un proceso de expansión de actividad económica comercial circunscripta a estos territorios sino, más bien, amplían sus redes y estrategias económicas -que toman dimensión país y escalas continentales y globales-; y desafían los lugares hegemónicos de poder que se mantenían en manos de las élites coloniales q’aras. Tassi, Arbona, Ferrufino, Rodríguez Carmona (2012); Tassi (2012); Tassi, Medeiros, Rodríguez Carmona y Ferrufino (2013); Tassi, Hinojosa, Canaviri Paco (2015); Arbona, Canedo, Medeiros, Tassi (2016); Tassi (2017) y Tassi, Poma (2020) constituyen un recorrido de estudios que desde Bolivia se han propuesto investigar el fenómeno reflexionando y problematizando sobre la emergencia de estxs comerciantes y productores populares. Si bien cada trabajo desarrolla particularidades específicas, sus investigaciones ponen de relieve una serie de dinámicas y estrategias que muestran cómo estos actores han ido logrando trazar espacios de acción y control económico-político con conocimientos profundos en materia económica. Estos trabajos nos aportan el marco para comprender que las economías populares en Bolivia, se cruzan, mezclan y manchan con las hegemónicas, de tal modo que son comprendidas no sólo como emergencias producto de la crisis contemporánea del sistema capitalista, sino como estrategias colectivas que se cimientan sobre saberes y prácticas arraigadas en el territorio, en permanente resistencia, reinvención y negociación con el capital. Desde sus perspectivas teóricas, nos invitan a mirar las historias y memorias largas (Rivera Cusicanqui, 2018) de los territorios andinos para conocer las estrategias que se montan sobre líneas genealógicas de largo aliento. Formas comunitarias, ancestrales, de organización política y económica que desde tiempos pasados existen y resisten en permanente disputa, negociación y transformación de acuerdo a las configuraciones que el Estado-nación y el mercado capitalista fueron tomando en estos territorios.
Finalmente, estos estudios asignan un valor fundamental al proceso de cambio en Bolivia que se inaugura en el país a partir de los levantamientos anti-neoliberales a principios del nuevo milenio. Proceso que tiene un momento de auge económico a partir de 2005, luego de la llegada al gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) (Arbona, et. Al, 2016). Lxs autorxs sostienen que gracias a la inyección de dinero en la economía y al empoderamiento de sectores cholo-indígenas tras la asunción del primer presidente indígena del país, Evo Morales; comienza a visualizarse que las dinámicas de economías populares toman escala país. Este proceso se sintoniza, a su vez, con el avance de los gobiernos progresistas en la región, la democratización del consumo y la ampliación de la participación política de sectores populares[2].
2. Problema de investigación. Motivaciones, intereses y caminos
La presente tesis pretende ingresar al debate sobre economías populares latinoamericanas, particularmente desde el vínculo espacial-temporal que se da en la circulación de trabajo migrante entre Bolivia y Argentina y que, vislumbramos, abre rutas de circulación comercial hacia el Pacífico y China. Nos proponemos analizar una diversidad de estrategias económicas y políticas que se despliegan en las trayectorias de vida de migrantes y comerciantes que se desplazan entre La Paz-El Alto (Bolivia) y Buenos Aires (Argentina), y, así mismo, cierto tipo de dinámicas de movilidad que desde La Paz-El Alto se perfilan hacia el Pacífico y China; en un período que se establece entre 1980 y 2020. Son trayectorias contemporáneas que se enlazan bajo modalidades particulares con las formas actuales del capitalismo neoliberal desde lo local, regional y global. El vínculo que genera la migración y el comercio en el “entre” de territorios estatal-nacionales, nos plantea la posibilidad de analizar las economías populares más allá de lo nacional. Siendo la movilidad, el desplazamiento y la migración rasgos centrales de las tramas de economías populares (Gago, 2014; Hinojosa, 2019) y de la configuración actual del capitalismo global (Mezzadra, 2005; Mezzadra y Neilson, 2017); la perspectiva de esta tesis, pretende aportar una clave de análisis particular que pueda observar las especificidades que aparecen cuando ponemos el foco en el movimiento de las economías populares.
La pregunta problema que guía este estudio se propone indagar: ¿qué elementos teórico-conceptuales y filosófico-políticos aportan las trayectorias de migrantes-comerciantes entre Bolivia y Argentina y desde Bolivia hacia el Pacífico, a los debates sobre las economías populares latinoamericanas? Desde las trayectorias es posible interrogar: ¿qué tipo de subjetividades están en juego en estas economías? ¿Qué temporalidades involucran? ¿Qué estrategias, saberes, formas de hacer, despliegan? ¿Cómo se relacionan (tensionan, adaptan, disputan) con las lógicas del capital desde lo local y lo global, lo comunitario y lo individual? ¿Qué contrapuntos teóricos y analíticos anudan en relación a las conceptualizaciones actuales de economías populares en Argentina y en Bolivia?
El eje de movilidad desde La Paz-El Alto hacia Buenos Aires constituye un recorrido migratorio histórico que decidimos abordar porque resulta de utilidad para analizar continuidades y cambios en las trayectorias contemporáneas. Las trayectorias que inician itinerarios hacia el Pacífico aparecieron como emergentes en la investigación; a través de ellas, pretendemos actualizar una cartografía móvil de las economías populares con centro en el altiplano boliviano.
Me propongo hipotetizar las trayectorias que analizamos en esta investigación como formas de economías populares en el trajín[3], subrayando así el desplazamiento espacial-temporal que las constituye. Se trata de una hipótesis para comprender un conjunto de modos de producción de valor colectivo e individual con los pies y el cuerpo situados en y desde territorios surandinos; que se mueve, expande y conecta más allá de las fronteras estatal-nacionales. Este espacio aporta elementos que visibilizan el modo particular en que se articulan dinámicas locales con el mundo global capitalista neoliberal; que sólo se evidencian cuando miramos “desde abajo” (Gago, 2014). Gesto que nos permite observar el protagonismo que tienen estas formas de movilidad, sustentadas en dinámicas locales y comunitarias; frente a las lógicas del sistema capitalista neoliberal.
Una constelación aliada de conceptos-imagen acompañan este trabajo como caja de herramientas para elaborar el análisis de las trayectorias, conectarlas y caracterizarlas. La misma nos permite situar el territorio de investigación tanto espacial y temporalmente como teóricamente.
3. Territorio de investigación: el espacio del trajín
Recurro a la noción de “espacio de trajín” que Luis Miguel Glave (1989) acuña para visualizar el sistema económico colonial entre los siglos XVI y XVII. Espacio que era el centro de la circulación de mercancías (productos y trabajo indígena) desde Lima y el Cusco hasta Potosí, donde se articulaba la extracción minera. Situarnos en este territorio constituye un modo de leer la producción de la circulación a partir de su taypi (centro, en aymara) (Rivera Cusicanqui, 2015). El trajín conectaba puntos fundamentales para la consolidación del mercado interno colonial (centros mineros con ciudades coloniales y puertos). Era el espacio nodal y contencioso-contradictorio que, sostenido con trabajo, saberes e infraestructuras eminentemente indígenas, estaba al servicio de la explotación colonial para la consolidación de lo que era, en aquel tiempo, un mercado regional-total (Assadourian, 1982; Harris, Tandeter, Larson, 1987; Glave, 1989).
Por eso, el corazón del esquema al que hemos querido reducir las relaciones espaciales de mercado es este que hemos denominado: ‘el espacio de trajín’, para usar un adjetivo de los contemporáneos.
Ese espacio medular como no nos cansaremos de repetir, al funcionamiento de la circulación e integración de los espacios del mercado colonial, era un espacio indígena (Glave, 1989, p. 42).
Lxs migrantes-comerciantes protagonistas del presente estudio constituyen la contraparte de lxs trajinantes que dinamizaban aquel escenario de formación del mercado interno colonial (Tassi, et. Al., 2015, p. 56). Las escenas que Glave relata para el siglo XVI-XVII; muestran una analogía con el presente. Apelar a ellas es un modo de caminar hacia un atrás impreso en la “superficie sintagmática del presente” (Rivera Cusicanqui, 2018) que nos ayuda a construir una genealogía propia de las dinámicas de economías populares en el presente. Recorrer esos fragmentos de historia, nos permite ver cómo toda la producción y circulación en los mercados implicaba necesariamente trabajo indígena de un lado para la acumulación blanca-colonial, del otro. Es decir, había mutua implicación entre blancos e indios, una co-producción, en la conformación del mercado colonial y un específico control indígena sobre el espacio de trajín, taypi de circulación. El trajín contemporáneo reproduce la capacidad que estos actores tuvieron para conectar espacios económicos distintos.
…argumentamos que, para articularse a múltiples mercados, fronteras y regiones, hoy en día, estas formas de movilidad geográfica se anclan en prácticas y formas de organización locales, que generan tanto institucionalidad como posibilidades de control de espacios comerciales, provisión de servicios y formas de autonomía de gestión. El anclaje en estas estructuras y prácticas locales se constituye en la herramienta por medio de la cual se diseñan una serie de redes más flexibles y dinámicas con múltiples espacios y mercados. (Tassi, et. Al., 2015, p. 56).
Las trayectorias que analizamos en el presente estudio configuran “nuevos mapas del trajín” y traen al presente una genealogía de estrategias, lógicas, saberes-hacer, imágenes y capas de memorias que se tejen en el taypi (centro) contencioso y muchas veces contradictorio (Rivera Cusicanqui, 2015 y 2018; Rivera Cusicanqui y El Colectivo, 2010); entre lo local y lo global; lo indígena y lo colonial; lo comunitario y lo individual. Las estrategias de economías populares presentes en las trayectorias que analizamos, dan cuenta de una heterogeneidad constitutiva en las formaciones sociales, políticas y económicas locales que se combinan de modos diversos con las lógicas del capital a escala global.
El territorio de investigación se construye, entonces, a partir de la noción de “espacio de trajín” que conecta a la vez territorios físicos distantes entre sí, La Paz-El Alto y Buenos Aires, La Paz-El Alto hacia el Pacífico y hasta Guangzhou, China; y horizontes temporales que remiten a una genealogía propia, situada e imaginaria, que nos permite hipotetizar que más allá -o más acá- de los límites tanto espacial como temporales de la conformación de los Estados-nación -apenas ciento cincuenta años y fronteras que recién cobran sentido de límite controlado hacia el 1950 (Benedetti y Salizzi, 2011)-; las dinámicas trajinantes de producción, intercambio y movilidad han participado activamente en la co-producción de los mercados surandinos, regionales y locales.
De esta hipótesis general se desprenden algunas lecturas particulares de los mapas yuxtapuestos que articulan las economías populares en el trajín. Nos permiten pensar el elemento móvil, sus dinámicas, formas de producción, circuitos y estrategias de control territorial y político; antes que imaginarnos como “dado” lo estático y la fijeza del Estado-nación. En el mismo sentido, se develan una serie de rasgos subjetivos que ponen en evidencia y en valor el significativo protagonismo que el trabajo indígena y también luego sus figuras manchadas y mezcladas: mestizx, cholx, campesinx, han tenido y tienen en el sostenimiento y expansión de formas de producción, comercio y circulación en estas tierras. La idea de co-producción es sumamente potente para desarmar visiones romantizadas del trabajo y las formas de organización indígena. Finalmente, gracias a este enfoque hipotético, desde los inicios de este camino de investigación, desarmamos el componente miserabilista y victimizante que suele acompañar a ciertos estudios sobre sectores populares o economías alternativas. Más bien, constituye un propósito fundamental de este trabajo construir narrativas que den cuenta de esa genealogía e imágenes pasado-presente poderosas, apostando a resaltar el rol fundamental que han cumplido y cumplen las subjetividades trajinantes en la economía política latinoamericana.
4. Ensayo de una perspectiva situada y anti-colonial para pensar las economías populares
En este punto ingresa la segunda noción colaboradora de la presente investigación. Utilizaré el concepto ch’ixi de Silvia Rivera Cusicanqui (2010) para caracterizar el territorio, las formaciones sociales y las subjetividades en juego. Esta palabra aymara, constituye un espejo teórico -con algunas salvedades en su uso político- de la idea de sociedad abigarrada de René Zavaleta Mercado (2008). Remite a un gris jaspeado formado por puntos blancos y negros que puede ser visto como un tercer color pero que, si enfocamos la mirada más cercana al montaje de los dos, es posible visualizar la distinción de ambos y de qué modo hacen parte del gris compuesto. Esta palabra imagen-metáfora nos habilita a pensar cómo funcionan ciertas composiciones donde al tiempo que permanecen los elementos primigenios, éstos no pueden visualizarse de manera prístina, sino que se están afectando mutuamente con otros.
La idea de “lo ch’ixi” nos obliga a poner en diálogo piezas diversas que componen nuestras sociedades, mercados, culturas y que provienen tanto de lo indio como lo europeo, de lo local como de lo global. A partir de este concepto se habilitan interpretaciones de relatos, narraciones, imágenes y datos desde una perspectiva no esencialista respecto de los modos propios de inserción de las estrategias económicas de actorxs de las economías populares en los mercados nacionales, regionales y globales. En este sentido, una epistemología ch’ixi (Rivera Cusicanqui, 2015) será necesaria para analizar, desmontar y volver a tejer los hilos de nuestras memorias largas en América Latina. Memorias que se traman con las historias de vida y relatos, que comprendemos como trayectorias ch’ixis de quienes hoy reactualizan ciertos modos de hacer, construir comunidad y desplegar estrategias económicas en estos territorios.
Trabajamos con trayectorias para poder develar la heterogeneidad de elementos que configuran las estrategias de la economía popular. Desde las trayectorias se muestran ensamblajes de actores, escalas y no unidades conceptuales cerradas o universales (De Landa, 2021). Desde las trayectorias es posible analizar estos ensamblajes heterogéneos en el sentido que Gago (2014) nos propone, porque nos sitúan en una cartografía concreta para ver las modalidades que adoptan las estrategias de economías populares en el capitalismo actual (formas del trabajo, movilidad, puesta en juego de saberes colectivos-comunitarios). Además, abordar las trayectorias nos permite enfocar esta heterogeneidad desde las subjetividades que transitan por espacios productivos y reproductivos, en tiempos neoliberales donde los despojos operados por el capital precarizan la vida y las condiciones de existencia; pero, al mismo tiempo, ofrecen herramientas que las economías populares aprovechan desplegando una pragmática (Ibid.) característica. Hacia allí se dirige este estudio, prestar atención a las trayectorias es un modo de observar críticamente la heterogeneidad constitutiva de nuestras formaciones sociales latinoamericanas actuales. Haciendo uso de una epistemología ch’ixi, asumimos una mirada genealógica e histórica de la conformación de las dinámicas sociales que tenemos ante nuestros ojos en el mundo contemporáneo. Verlas desde las subjetividades del presente, combinándose para dar como resultado nuevos ensamblajes de elementos arcaicos, ancestrales y a la vez modernos, es parte del desafío.
¿Por qué esto constituiría una perspectiva anti-colonial para pensar el fenómeno social en cuestión (las economías populares y las movilidades)? Porque nos aventuramos a poner en uso lentes que espesan la historia y que nos ayudan a ver dimensiones que una perspectiva teórica moderno-europea no nos habilita a mirar del mismo modo. Por ejemplo, echando mano de la etnohistoria, encontramos que los Andes Sur son un territorio geográfico con memoria larga en que podemos analizar la trama de co-producción indígena-española de los mercados latinoamericanos. En términos de Bolívar Echeverría (2000), esta perspectiva nos habilita a ver la modernidad de lo barroco, en tanto superposición de elementos ancestrales, indígenas, comunitarios, como modo de resistencia y sobrevivencia al momento colonial. De este modo, nos encontramos con que estos elementos son parte medular de la conformación de nuestras formaciones políticas y económicas actuales.
Una epistemología ch’ixi es anticolonial por definición porque subraya el protagonismo del colonizado y porque, además, no piensa al colonizado como únicamente dominado. Por el contrario, lo piensa como agente activo de la producción de formaciones complejas y modernidades propias. Poder mirar de modo anti-colonial nuestras economías populares implica des-naturalizar aquello que se presenta como naturalizado en la economía política clásica (hablamos desde Smith a Marx) y en cierta filosofía política liberal (de los contractualistas hasta Carl Schmitt). Si estos modelos teóricos elaboraron ideas universales para dar cuenta de entidades del mundo social, económico y político: tales como individuo, sociedad, Estado; desde una perspectiva anti-colonial, sospechamos de esas “entidades” porque no responden palmo a palmo con la ontología de nuestros pueblos. Por ejemplo, sospechamos del individuo como átomo y proponemos la trama de interdependencia que lo sostiene (Navarro y Gutiérrez Aguilar, 2018). Y este movimiento lo hacemos con todo. No presuponer el trabajo asalariado como patrón hegemónico antes que el trabajo invisible, esclavo y colonial, o no remunerado, como sostén de la reproducción social y del mismo capital. No presuponer el inicio de la modernidad en el capitalismo; no presuponer el estatismo del Estado y sus fronteras, antes que el dinamismo de la movilidad y sus circuitos. Este gesto evoca el sentido extramoral de Nietzsche ([1873] 1996) que nos ha enseñado la capacidad de sospecha como operador filosófico. El interés genealógico y arqueológico de Michel Foucault (2008), pero también de Silvia Federici ([2004] 2010), de Silvia Rivera (2010b) y Bolívar Echeverría (2000) acompañan esta dirección filosófica y crítica. La propuesta anti-colonial es una invitación a desnaturalizar, a diseccionar los imaginarios coloniales que aún nos gobiernan y generar narrativas que nos permitan hacernos preguntas. Preguntas filosóficas que nos sirvan para vislumbrar que existen novedades con historia que perviven reactualizándose en tiempos contemporáneos.
Con estos ojos podremos ver en aquello que el discurso euro-centrado, colonial, patriarcal ve “pobreza” o “subdesarrollo”; capas de memorias que se reactualizan, mapas que se superponen, imágenes dialécticas que relampaguean en el presente (Benjamin, 2007) y nos interpelan a repensar nuestras propias categorías de análisis. No adherimos a la “moda” de discursos descolonizadores (Rivera Cusicanqui, 2010a), sino que investigamos prácticas anti-coloniales activas en las subjetividades del presente. También nos reconocemos ch’ixis, y por esto es preciso mirar nuestras prácticas teóricas y construir una epistemología ch’ixi de la ontología manchada y mezclada que asumimos aquí en América. Esto es: re-conocernos y no sólo re-conocer a otrxs; somos esa mutua mezcla y mancha. Y las genealogías de nuestros sistemas económico-políticos que queremos construir y que reivindicamos, nos hablan de prácticas e imágenes que las economías populares hoy materializan. Mirarlas y cartografiarlas propiamente se trata de valorizarlas hoy, aquí y ahora.
Queremos delinear, entonces, aspectos metodológicos que desarrollaremos en extenso en el Capítulo 2 de esta tesis y que se acompasan con la propuesta epistemológica anti-colonial y situada que proponemos como guía de esta investigación. A modo de resumen: el modo de abordaje que utilizamos consiste en un enfoque articulado entre lo etnográfico multisituado, lo biográfico, las historias orales colectivas y el análisis de imágenes, desde la perspectiva de la sociología de la imagen (Rivera Cusicanqui, 2015). Un encuadre compuesto que busca resaltar el punto de vista de lxs actorxs protagónicos de las economías populares en el trajín. Reconstruimos las trayectorias contemporáneas específicas de migrantes y comerciantes de la zona de La Paz-El Alto que se desplazaron hacia Buenos Aires, en diferentes momentos históricos (’80, ’90, 2000) y/o emprendieron sus negocios en el Altiplano, donde es posible visualizar redes también de importación con vía Pacífico e itinerarios que llegan a mercados en China. Las trayectorias de vida son las unidades de análisis desde las que se pretende mirar dichas dinámicas, que no quedan ancladas en un solo territorio ni pueden ser pensadas exclusivamente en términos nacionales y/o locales. Por el contrario, actualizan “nuevos mapas de trajín” con agencia protagónica de estxs actorxs.
Se realizaron entrevistas biográficas en profundidad a siete personas: dos parejas de migrantes bolivianos/as en la Ciudad de Buenos Aires que migraron entre los ’80 y los ’90 y aún viven en la capital argentina; a una comerciante de La Paz y El Alto que inició un itinerario de comercio e importación de electrónica desde la Zona Franca de Iquique en los ’90-2000 y, finalmente, actualizamos ambos ejes de movilidad a través de las historias de vida de una mujer joven migrante boliviana que vivió dieciséis años en Argentina (desde al 2005) y a una joven migrante temporal que se movilizó desde La Paz y vivió dos años en Guangzhou, China; trabajando como traductora y persona de confianza para la articulación con productores chinos de las empresas comerciales de su familia en Bolivia.
Los casos seleccionados abarcan una muestra diversa respecto de las edades, lugares de procedencia y de residencia pasada y actual; además, nos presentan tipos de trayectorias laborales y de movilidad trajinante o migrante, particulares. Si bien a través de la detección de elementos comunes confeccionamos una tipología respecto de la época de migración, los lugares por donde circulan y el tipo de movilidad; cada trayectoria es tomada, a los fines de la investigación, a modo de narración que se analiza y se traduce en la escritura y composición de imágenes detalladas con descripciones estrictas. Lejos de creer que el análisis de datos biográficos nos aporta una mirada “más verdadera” sobre el fenómeno social estudiado (Arfuch, 2008); sostengo que a partir del enfoque biográfico es posible obtener más elementos vivenciales, subjetivos y analíticos que aportan a la construcción de un montaje creativo (Rivera Cusicanqui, et. Al., 2010 y Rivera Cusicanqui, 2015) crítico sobre el fenómeno social analizado, con tramas más complejas.
Además de la entrevista semiestructurada en profundidad, la crónica de observación de campo y el acompañar, en algunos casos, ciertos viajes y movimientos por el territorio, fueron herramientas que abonaron a la metodología utilizada para el desarrollo de esta investigación. Esta tesis es fruto de la creación autoral de quien investiga, escucha, lee y observa las imágenes y voces recopiladas cuidadosamente en el trabajo de campo; como un tejido formado por hilos y hebras de diversa procedencia -y con variadas maneras de desplazarse-. Asumiendo, en esta clave, el lugar de enunciación desde donde compongo la investigación, decido políticamente montar de un modo particular los sentidos construidos por las trayectorias. La narración de las mismas será una forma posible de tejer la trama mostrando diferentes escalas, enfoques y dimensiones.
Finalmente, cabe señalar, que esta investigación tuvo un alto en 2020 cuando la pandemia de Covid 19 afectó ampliamente las posibilidades de finalización del trabajo de campo situado en territorio boliviano, a la vez que modificó algunas de las variables de observación, profundizando ciertos rasgos observables en las trayectorias de vida (por ejemplo la “esencialidad” de los trabajos de cuidado, el cierre de fronteras y la generación de (in)movilidad que hizo recrudecer los mecanismos de control fronterizo -Álvarez Velasco y Varela-Huerta, 2022-). Por esta razón se tomó la decisión de establecer el año 2020 como corte en la narración de las historias de vida y no incluir en este análisis ciertas preguntas que se fueron abriendo, y se siguen profundizando, a través del atravesamiento de la crisis global experimentada en la pandemia y post-pandemia. También, la exacerbación de una virtualidad obligada, pero apropiada por muchxs de nosotrxs -investigadorxs y activistas, a los fines de seguir en trabajo colectivo, reflexión activa y acuerpamiento distante; hizo que se volvieran disponibles tecnologías y lenguajes que hasta el momento se mantenían inexploradas. Tras estos aprendizajes forzados generados en tiempos de pandemia, desde 2022 hemos comenzado a articular el trabajo de campo realizado, con otras formas de decir y comunicar los hallazgos de esta investigación. Con la colaboración de la artista visual y audiovisual María Paula Ruiz Díaz, impulsamos el proyecto intertextual “Trayectorias Trajinantes”. El mismo tiene como propósito poner en juego otros lenguajes, para poder contar las historias y trayectorias de vida que hacen parte de esta investigación, desde otrxs lugares de enunciación y en formatos de comunicación. Al momento de presentación de esta tesis, dicho proyecto en colaboración con la artista, está aún germinando y cuenta con una serie de ilustraciones y montaje de imágenes. Dichos mapas y secuencias de imágenes aparecen en los respectivos capítulos de análisis de las trayectorias y ayudan a ilustrar aún más los relatos. A futuro se propone continuar montando los materiales audiovisuales y sonoros del trabajo de campo realizado y robustecer un micrositio virtual donde se sistematicen, a modo de archivo trajinante, las historias de lxs protagonistas de esta investigación[4].
5. Estructura de la tesis
Luego de haber presentado el encuadre temático-problemático, el modo de abordaje y las preguntas que guían el análisis de las trayectorias que son objeto de esta investigación, presentamos la estructura que adopta esta tesis. En primer lugar, los capítulos uno y dos presentan el estado del arte de los estudios sobre economías populares en América Latina y la fundamentación teórica de la metodología elegida para esta investigación. Luego, los capítulos tres, cuatro y cinco, se proponen analizar las historias de vida de quienes son protagonistas de lo que llamamos economías populares en el trajín. Esto se articula a partir de las indagaciones elaboradas como problemáticas -presentadas anteriormente-, que se sintetizan en cuatro grandes ejes transversales, presentes a lo largo del recorrido crítico-analítico: i) el tipo de movilidad que aparece y cómo nos aporta elementos para construir una tipología de los movimientos migratorios y comerciales a nivel regional y global (con centro en los Andes Sur); ii) el modo en que las trayectorias ponen en juego la dimensión comunitaria en la vida personal, social y laboral; iii) las formas que adoptan las subjetividades migrantes-trajinantes en el presente neoliberal contemporáneo (en términos de trabajo pero también en términos de antagonismo social y político) y iv) el lugar que ocupa “la fiesta” en las trayectorias. Entendemos este último eje transversal como una escena que se repite en cada una de las historias de vida analizadas y consideramos que la fiesta no es un rasgo cultural “exotizante”. Por el contrario, la entendemos como un operador social, político y económico que condensa dimensiones de ejercicio de la soberanía, fortalecimiento de lazos y alianzas sociales y comunitarias, disputas por la gestión y utilización del excedente y la riqueza producida en diversos negocios y emprendimientos populares, y también como espacio de goce y construcción de autonomía.
En el primer capítulo se presenta el estado de la cuestión de los debates sobre economías populares en América Latina. Recorremos ciertas conceptualizaciones en relación a la redefinición de las ideas de trabajo, valor, producción, reproducción en lxs autores: Michael Denning (2011), Nancy Fraser (2014), Verónica Gago (2014, 2016), Sandro Mezzadra y Bret Neilson (2017), Alexandre Roig (2017), Pablo Chena (2017). Elaboramos una síntesis teórica de los estudios sobre economías populares en Argentina como emergentes en la post-crisis del 2001. Allí destacamos tres líneas de análisis: una que se construye a partir del concepto político-reivindicativo de “economía popular” y se materializa en los discursos y acciones de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) (Grabois, Pérsico, 2015); otra que desde el enfoque etnográfico rastrea prácticas, conceptos nativos y construcciones categoriales de las experiencias de autogestión del trabajo y economías populares (Carenzo y Fernández Álvarez, 2014; Fernández Álvarez, 2016, Señorans, 2016); y, por último, el análisis crítico de la conexión entre crisis del neoliberalismo, emergencia de gobiernos progresistas y neoliberalismo “desde abajo” para pensar las tramas de economías barrocas y pragmática popular (Gago, 2014) en Argentina post-2001.
Por otra parte, se realiza un recorrido a través de los estudios actuales sobre economía popular en Bolivia, que comienzan abordando la emergencia de grupos económicos comerciantes, importadores y productores a nivel local y regional, en los 2000. Entre ellos indagamos los trabajos de Tassi, et. Al. (2012, 2013, 2015), Hinojosa (2019) y Müller (2015). Además, dedicamos un espacio a la reconstrucción de una genealogía de investigaciones y análisis en torno a formas de organización político-económica campesino-indígenas en el desarrollo económico de Bolivia.
Buscamos dejar planteadas algunas hipótesis de lectura de los debates internos en el campo problemático de las economías populares en Latinoamérica: por un lado que las economías populares no pueden pensarse por fuera de las confrontaciones, disputas y negociaciones en el capitalismo, con las lógicas del capital neoliberal global; y, por otro, que en tanto construcciones políticas comunitarias con memorias largas, estas economías no pueden ser pensadas exclusivamente a escala nacional.
En el segundo capítulo presentamos el territorio de la investigación, las unidades de análisis y el encuadre metodológico que orienta este estudio. Presentamos detalladamente la categoría “espacio del trajín” de Luis Miguel Glave (1989) y la utilizamos como metáfora para trazar las rutas comerciales y las conexiones entre puntos de producción que van de La Paz/El Alto a Buenos Aires (ida y vuelta) y de La Paz/El Alto a la zona franca de Iquique y a China. Se ubicará allí temporal y espacialmente, en recorridos locales-regionales-globales, las historias y trayectorias de quienes trata esta investigación. De esta ubicación cartográfica y temporal quedan esquematizados tres grupos de historias de trabajadorxs-trajinantes-migrantes que dan origen a los capítulos subsiguientes.
Al presentar las decisiones metodológicas y el modo en que se fue construyendo el método de trabajo y análisis de los relatos en entrevistas en profundidad y participación en reuniones, fiestas, salidas y visitas a mercados con quienes han sido sujetxs protagonistas de esta investigación; desarrollamos los principales elementos que hacen al marco teórico de la metodología escogida. Los aportes de Leonor Arfuch (2008), Ernesto Meccia (2012 y 2019) para pensar la narrativa personal como herramienta de investigación en ciencias sociales, han sido fundamentales. Al mismo tiempo, se explican definiciones metodológicas en torno a los aportes de la sociología de la imagen y la historia oral de Silvia Rivera Cusicanqui (2015) y proponemos la idea de montaje como primordial para comprender el desarrollo textual y visual en que se irán entramando las narrativas con los análisis teórico-conceptuales.
En el tercer capítulo comenzamos a hilar las narrativas observando los desplazamientos, las estrategias de migración en la narración de dos matrimonios que llegan a Buenos Aires en los 80’. Los relatos presentados en este capítulo corresponden a dos parejas de migrantes: Beti y Joaquín y Mercedes y Feliciano. La intención fundamental del capítulo consiste en dar cuenta de la importancia de los desplazamientos (Hinojosa, 2009) para pensar las economías populares en el trajín. Trabajamos la idea de desplazamiento desde la construcción de trayectorias en sentido personal-comunitario. Allí identificamos los propios modos de ver la migración como: estrategia político-económica, inversión, necesidad y cálculo. Se construye la noción de infraestructura popular migrante que conecta lo comunitario con prácticas de movilidad, negocio y trabajo, pero también con la fiesta como espacio de fortalecimiento y expansión de lazos sociales.
Se buscará identificar en las trayectorias elementos que fundamenten una visión des-centrada de lo estatal-nacional para entender las estrategias de las economías populares. Al mismo tiempo se busca problematizar la idea de trayectoria exitosa en las economías populares; con fuerte resonancia en las conceptualizaciones desde Bolivia. Se hará particular énfasis en la expansión y diversificación de la migración, los modos de desplazarse y los tipos de movilidad, que las trayectorias analizadas presentan. En este sentido, subrayamos el rol central de la mujer migrante en las articulaciones comunitarias y el fortalecimiento y expansión de estas prácticas.
En el cuarto capítulo visualizamos la construcción y expansión de “nuevos mapas del trajín” a partir del relato de vida de Alicia, desde los ‘90. A través de su historia, pero también de sus contactos, se desarrolla un análisis crítico de la articulación de estrategias económicas populares en el mundo global. Lxs comerciantes populares en Bolivia expanden trayectos de movilidad hacia el Pacífico y manejan logísticas e infraestructuras con base en institucionalidades populares que hacia los ’90-2000 hacen crecer la importación de bienes manufacturados provenientes de China, que luego se distribuyen dentro de Bolivia pero también en la región. Alicia es una protagonista de estas trayectorias de movilidad y comercio popular globalizado (Müller, 2022) que nos permite visualizar transformaciones en los mapas, y de las formas de combinar elementos locales con globales, en las economías populares en el trajín.
Se buscará pensar la expansión de la fiesta conectada a la expansión de los negocios, de modo que podemos ver la actualización de estos nuevos mapas de trajín desde Bolivia al mundo en los mapas del comercio, la migración, el trabajo y la fiesta. Tanto en la ciudad de La Paz, como en El Alto, en la Ciudad de Buenos Aires; y en otras partes del mundo; los mercados y las fiestas populares se abren paso a la circulación. Además, se plantea una discusión teórica entre “globalización desde abajo” (Alba Vega, et. Al., 2015) y “neoliberalismo desde abajo” (Gago, 2014); desarrollando la necesidad de mirar políticamente el despliegue de estrategias económicas populares a nivel global y desde la perspectiva de las subjetividades puestas en juego.
A lo largo del capítulo se reponen los aportes teóricos de estudios que analizan el tema de la fiesta popular en los Andes y lo que llamamos una “espiritualidad material” como hipótesis para comprender ciertas estrategias de articulación social, política, económica y cultural. En el mismo sentido, analizamos la emergencia de una estética propia del mundo andino y la búsqueda de prestigio y reconocimiento que estos grupos sociales vienen visibilizando desde los ’90 a la actualidad, como elementos que ayudan a pensar un tipo particular de acumulación y generación de valor en las economías populares en el trajín. Se trata de problematizar, al mismo tiempo, la mirada étnico-esencialista respecto de las dinámicas de poder al interior de las comunidades, colectivos y grupos.
El quinto capítulo se compone a partir del relato de dos historias de vida de mujeres jóvenes, entretejidas por estrategias económicas populares, resistencias y desobediencias a ciertos mandatos establecidos por la familia y la comunidad. Una de ellas es Delia, militante migrante que viaja a Argentina en los primeros 2000. La otra historia se narra en la voz de una hija/nieta de familia de productores textiles y comerciantes paceños que vivió dos años en China trabajando en despacho de mercadería para el negocio familiar, Joan.
En un primer momento, se presentan las historias narradas en primera persona, identificando elementos que corresponden a ciertas lógicas de organización comunitaria, estratégica y política en las economías populares en el trajín; haciendo referencia a elementos que se vienen describiendo en los capítulos anteriores y a las particularidades que adoptan las migraciones trasnacionales más actuales (Hinojosa, 2019). Las historias de Joan y Delia caracterizan otra generación de mujeres y diversidades migrantes que nos interpelan a pensar crítica y de manera desobediente las condiciones en que se despliegan ciertas estrategias económico-populares. Tanto como despliegue de una pragmática popular (Gago, 2014) que negocia con el capital, cuanto como constituyendo ciertos modos de auto-disciplinamiento (mandatos, proyectos, endeudamiento); desde las trayectorias actuales de economías populares en el trajín, se pueden ver nuevas formas de explotación del trabajo y formas ampliadas de extractivismo (Gago y Mezzadra, 2015).
Señalo contactos entre economías populares y feministas (Gago, 2019; Gago, Cielo y Gachet, 2018) que permiten ver el lugar central, pero invisibilizado, que tienen los trabajos, afectos y formas de relacionamiento social que aportan las mujeres y diversidades al crecimiento y expansión de las economías populares en el trajín. El relato de Joan se revela como grito de desobediencia a los mandatos familiares que funcionalizan su trabajo y deseos personales. La historia de Delia, particularmente, resulta fundamental para construir imaginarios de organización política, comunitaria, feminista, migrante y sindical, que permiten poner en cuestión las estructuras violentas de los modos de producción y reproducción de la vida en las economías populares de base migrante. Abrir el taller, abrir la familia es un homenaje a ellas y a través de ellas a las mujeres migrantes que como tantas mujeres, lesbianas, trans, travestis resisten en sus espacios de trabajo, hogares y comunidades, permitiéndose dudar y poner en cuestión las relaciones de dominación-explotación vigentes.
Finalmente, las conclusiones generales funcionan como mapa conceptual actualizado desde las preguntas que nos planteamos en el inicio de la investigación y los aportes que las trayectorias de migrantes-trajinantes nos aportan para pensar las economías populares en América Latina.
- La historia política argentina en los 90’-2000 estuvo marcada por la profundización del modelo neoliberal que comenzó a instalarse desde la última dictadura militar pero que tuvo en los mandatos de Carlos Menem (1989-1999) el mayor giro hacia la privatización, el achicamiento del Estado y la dolarización de la economía (plan de convertibilidad peso-dólar). Durante este período los movimientos de desocupados, piqueteros y organizaciones sociales fueron generando espacios de organización política y económica frente a la crisis. Tras la llamada crisis del 2001, el estallido popular hizo que estos modos de organización gestados al calor de la crisis neoliberal se volvieran estables. Las ferias de trueque, las asambleas, los comedores comunitarios y populares, las manifestaciones callejeras masivas se transformaron en el paisaje estable de la política argentina desde estos años. ↵
- En Bolivia se da una especial sinergia entre el Estado inyectando dinero en los sectores medios y populares (vía bonos, inversión pública, etc. luego de la estatización del petróleo, por ejemplo) y estos sectores siendo proveedores del Estado en términos de sostenimiento y generación de infraestructura popular (transporte, construcción, mantenimiento de espacios públicos, desarrollo de rutas y nichos de mercado) que permite al país desplegar horizontes de progreso (Arbona, et. al., 2015).↵
- Utilizo la palabra “trajín” que tomo del trabajo de Glave (1989). En lo que sigue desarrollo el sentido que este concepto adquiere en el presente trabajo.↵
- El proyecto “Trayectorias Trajinantes” cuenta con un espacio Linktree: https://bit.ly/4pG65kY donde se puede acceder a los mapas ilustrados de las trayectorias que conforman esta investigación y algunas imágenes que han sido parte del trabajo de campo. Dicho espacio virtual se encuentra aún en fase de desarrollo.↵







