El camino de la personalización en el ámbito educativo
Néstor Blajeroff, Nuria Aguilar de Blajeroff, Walter Beitía, Silvia Acosta de Beitía[1]
Introducción
Antes de comenzar con el desarrollo de este trabajo queremos aclarar que somos parte de un equipo de investigación qué, a través de un campo experimental humano, trabajamos transdisciplinariamente para resolver una de las problemáticas que la Organización Mundial de la Salud considera que afecta a más de dos tercios de la población mundial, nos referimos al síndrome de burnout.
Decidimos participar de esta propuesta dado que es una problemática que desde los años 90 la O.M.S. plantea como una pandemia a nivel global. Esta organización asegura que la tercera parte de la humanidad se encuentra afectada por trastornos del estado de ánimo, y que el 50% de la población mundial se encuentra en riesgo de padecerlo. Estamos ante la más grave epidemia y pandemia a nivel global que haya existido.
En los trabajos presentados por esta entidad, se sitúa al burnout como un problema que aparece en el orden institucional. No es una problemática individual sino de staff o equipo y plantea la urgente necesidad de resolverla dado que afecta a la gobernabilidad mundial. De este modo hablar de B.O. Es hablar de una problemática a la vez global y local. Por eso consideramos que participar de su resolución es una gran oportunidad de resolver los grandes problemas del mundo de hoy hacia el siglo XXI.
El desarrollo de la nuestra investigación ha ido constituyendo hasta ahora cuatro áreas de trabajo: salud, educación, comunicación, economía.
La presencia de las cuatro áreas demandó la imposibilidad de trabajar de manera interdisciplinaria, ello no nos alcanzaba, y recurrimos a lo propuesto por la U.N.E.S.C.O. que es trabajar de manera transdisciplinar. La transdisciplina es una ciencia que reúne varias ciencias que participan de un método común y si son capaces de resolver los problemas constituyen una nueva ciencia. Esto supone, un mismo objetivo y una misma autoridad que integre lo que la modernidad mantenía como disciplinas separadas.
Nosotros representamos al equipo del área de educación y como tales venimos a exponer un caso que demuestra la posibilidad de resolver las problemáticas institucionales actuales.
Este método propuesto por la U.N.E.S.C.O. fue publicado como “ínter y transdisciplenariedad” en “Corrientes de investigación en las ciencias sociales” dos obras desarrolladas hacen más de treinta años por más de doscientos investigadores y científicos a cargo del investigador y filósofo Paul Ricoeur.
En ella se hace referencia a un modo de investigar llamado “investigación orientada” por participación, que recomienda este organismo para resolver los problemas sociales más acuciantes de la época. Su metodología propone que es verdad lo que resuelve el problema y que el investigador tiene que tener pertenencia subjetiva a lo que investiga. Descentra disruptivamente el modelo de investigación de la modernidad que se centra en la demostración de hipótesis y que el investigador tiene que estar por fuera de lo que se investiga para tener un pensamiento objetivo.
Con esta recomendación a nivel de organismos mundiales, llevamos a cabo nuestra tarea en el Centro de Educación, que es el espacio experimental que nos permite desarrollar nuestra investigación.
De esta manera llevamos a cabo distintos cursos de acción que se definen según el problema a resolver y tiene valides científica si resuelve el problema, por eso la teoría va al final.
En el ámbito educativo podemos describir algunas de las causas y consecuencias del desánimo docente dentro de la institución escolar: la extrema burocratización, la falta de éxitos en los aprendizajes de los alumnos, la desmotivación de padres docentes y alumnos que llevan a la despersonalización depredadora. Este último aspecto es el que hoy vamos a desarrollar, pero antes explicaré el porqué del título y subtítulo de este ateneo educativo.
Lorenzo Gomis, poeta y periodista español, advierte que
“el titular es la substancia de la noticia. (…) Sólo cuando se tiene el titular se tiene la noticia. O, más exactamente, el titular es la noticia”.
El título es lo que te introduce en una temática y te motiva a querer adentrarse en el tema o pasarlo por alto. Por lo tanto, colocar un título es una tarea compleja y desafiante.
Pero la temática mediática de la noticia es casi siempre negativa, lejana y los personajes nos son desconocidos, de ahí que tiene que enganchar y atraer al lector. En nuestro caso lo que relataremos es “una buena noticia” y el título es “alguien nos eligió”, “nosotros elegimos” y el mundo cambió. O “alguien me eligió”, “yo elegí” y cambio mi mundo y por lo tanto cambio todo el mundo. Lo similar que supone un atractivo aquí es que lo que vamos a relatar responde a la manera en que ustedes han sido invitados y ustedes decidieron venir. Fuimos todos elegidos y elegimos responder. Aquí el personaje es cercano, tan cercano que la invitación misma es una buena noticia cuando es respondida positivamente como lo hicieron ustedes. Por lo que vamos a transmitir hace a la construcción del “lazo social de confianza” y el impacto que ese lazo tiene en la educación y en el ánimo del docente.
Personalizar significa, más que relacionarse, vincularse. Alguien que tiene un problema me elige y ese acto electivo transforma su problema, no solo en mi problema, sino que “cambia el problema”. Ya que ahora el problema es vocacional, por ambas partes. Dado que en la resolución de ese problema se juega la vocación de ambos. Cuando se vive así una relación es que se ha personalizado, se ha conformado un equipo. Ubicar el valor de esa elección supone ver lo divino que tiene ese acto y, por lo tanto, la persona que lo lleva adelante; es un acto de mutua posesión, de ahí que a partir de la vinculación con esa persona somos capaces de adivinar un futuro posible y deseable.
Por eso, personalizar implica un cambio de estado como es la sublimación. Ese nuevo estado nos empodera de otro modo. Un “modo nosotros” distinto al “vos y yo”. Pero además es un reflejo de lo real de la condición humana, porque nos constituimos como nosotros.
Ante este mundo de hiper realidad mediática en que nos encontramos inmersos y que nos hace mirar con el cristal de esa aparente realidad muchas veces inventada, la personalización es la “fisura destotalizadora” de ese mundo. Nos ubicamos en el mundo real que nos brinda el diálogo confiado con un amigo con el que compartimos nuestra vida. A continuación, escucharán el relato del caso que generó este camino de personalización.
Desarrollo
Antonella tiene 19 años y es estudiante de segundo año del profesorado de educación inicial, quien el año pasado se presentó al seminario docente invitada por su profesor Walter Beitía. Respondiendo a la dinámica del seminario cuando se les preguntó quién quería presentar un problema ella dijo que quería presentar uno.
Ella trabaja como auxiliar de sala de cinco en una institución de gestión privada y a continuación les presentaremos el caso presentado, el curso de acción que se le dio al respecto y el resultado del mismo.
En 2016, a mitad de año, Antonella le envía una nota a una mamá diciéndole que su hijo había hecho algo que no debía, y le pedía que lo conversara con él. La mamá la lee y al otro día viene a decirle que el hijo podía hacer lo que quería porque ella pagaba la cuota del colegio. A lo que Antonella le responde que lo que había hecho su hijo estaba mal y que era parte de su responsabilidad y de la maestra titular informarles a los padres sobre el comportamiento de sus hijos.
A partir de ese momento comenzaron las amenazas de la madre durante lo que restaba del año. La esperaba a la entrada y a la salida con actitud amenazante. A veces la veía entrar al colegio y la observaba todo el tiempo. Antonelli se sentía muy perseguida.
Terminó el año y ella pensó que como el nene estaba en sala de cinco y pasaba a primero ya no iba a tener vínculo con la mamá. Pero no fue así. Empezó el año y la señora la seguía mirando, y amenazando, y Antonella se sentía muy mal. Cuando lo plantea en el trabajo, la respuesta fue que no iba a pasar nada, que se quedara tranquila. Es entonces cuando decide plantearle a Walter la situación. Él era su profesor en el Instituto de Formación Docente y había comentado en clase su trabajo en el seminario para docentes. Cuando le cuenta lo que había pasado la invita a ir al seminario y plantear el problema.
A continuación, se relatará todo lo ocurrido según nos lo contó la propia Antonella:
“Planteo el problema y Walter me aconseja que haga una huerta de articulación, nosotros en el jardín tenemos huerta. Pero que se lo planteé a la maestra titular y esta me dijo que iba a ver que hacía con eso. Después me preguntó quién se iba a hacer cargo del taller y le dije que yo con el profesor de huerta que se llama Mario. Le dije que ella lo único que tenía que hacer era presentárselo a la directora y que ella se lo planteé al director general, si ellos están de acuerdo yo me hacía cargo y sino buscaría otra herramienta.
La idea era hacerlo con mamás de la salita de cinco y con algunas mamás del año pasado. Yo tenía que invitar a esta mamá con la que tenía el problema así apaciguábamos las cosas. Así la situación iba a empeorar o mejorar. Por suerte mejoró.
Me aprueban el proyecto después de un mes y me aclaran que la que estaba a cargo del taller era yo, y que cualquier problema que pasara iba a ser responsabilidad mía y de la maestra. Entonces hablamos con Mario y quedamos en hacerlo con diez mamás, cinco de salita de cinco y cinco de primero, que eran mamás con las que yo ya tenía un vínculo porque me conocían de antes.
Entonces la invito a la mamá y se me rio en la cara, me dijo que ni loca. Yo le dije que si cambiaba de opinión que me lo diga y que iba a estar invitada. Pasaron dos semanas y las mamás comentaban, pero ella nada, hasta que un día, temprano, me agarra de la mochila y me dice: ‘¿Puedo venir mañana?’. Y yo le pregunto: ‘¿Al jardín?’. Y ella me contesta: ‘No, quiero venir a la huerta’. Yo le digo que sí y ella me pregunta qué tiene que hacer y yo le cuento lo que estamos haciendo. Entonces me dice que va a venir.
Al otro día viene y yo pensé que iba a venir con buena onda, pero no quiso hacer nada. Yo la dejé que no hiciera nada. Entonces viene el hijo y me dice: ‘Seño’. Y ella le dice que yo no soy su seño. Entonces, el nene me dice: ‘Anto, ¿puedo usar la pala?’. Yo le contesto que Mario es quien nos dice lo que podemos usar y que ahora estamos juntando hojas. Entonces, la mamá me salta con otra cosa y me dice: ‘¿Viste la nota del año pasado? Todavía sigo pensando que mi hijo puede hacer lo que quiera y si quiere usar la pala puede hacerlo’. Entonces yo le contesto que no, ‘porque Mario nos dio la tarea de juntar las hojas’. Cuando tengamos que usar las palas la va a usar. A ella no le gustó mucho la cosa, pero no dijo nada y se fue con las otras mamás, y me miraba.
Entonces, le digo a los chicos que vamos a juntar unas florcitas para regalarle a mamá y el nene quería sacar un arbolito entero y yo le digo que no y él me dice que su mamá se merece el árbol. Yo le digo que sí, que mamá se merece el árbol pero que ahora le vamos a llevar florcitas. Y el nene me desafiaba, entonces yo le dije: ‘Vos y yo nos conocemos y sabes que cuando pongo cara de enojada es porque eso no se hace’. Y el nene me dice que sí y me hace caso. Entonces la mamá sorprendida me dice: ‘¿Lo controlas sólo con la cara?’ Yo le digo que no es que lo controlo con la cara, sino que él sabe que si se porta mal no va a poder venir a la huerta. Y ella, sintiéndose aludida, me dice: ‘¿Pero vos me invitaste?’ Y le contesto: ‘Sí, yo te invite al taller de huerta que es un taller para fortalecer el vínculo con las mamás. Donde podemos dialogar sobre lo que les parezca’. Entonces ella me contesta que si sabía que era así se hubiera quedado en su casa mirando la novela. Yo le dije que eso era una decisión de ella y que yo no la podía retener. Y ella me dijo: ‘Olvidate, la semana que viene no vengo’.
Pero a la semana siguiente viene. Vamos a la huerta y planteamos la actividad con Mario, entonces ella se me acerca y me dice: ‘Disculpame por lo de la semana pasada. Y después agrega: Disculpame porque te acosé el año pasado’. Yo le contesté que no había problema. Entonces me dijo que el año pasado Santi (su hijo) había tenido un montón de problemas y él le contó que por más que se portara mal yo siempre estaba ahí y le daba un beso, un abrazo, un reconocimiento. Entonces me dice: ‘Santi te quiere y yo te odio porque Santi confía más en vos que en mí’. Yo le pedí disculpas por si me había metido en algo que no debía y terminamos la semana bien. Ella hacía todo, pero no hablaba con nadie, ni con las mamás ni conmigo.
Así estuvimos como dos meses hasta que un día me preguntó si podíamos hablar. Fuimos bajo de un árbol y me empezó a hablar de un montón de problemas que tenía ella y terminó llorando y yo no sabía qué decirle. Me plantea que quería abandonar a los hijos porque estaba sola y no sabía cómo controlarlos. Yo le dije que no era mamá y que era muy chica para aconsejarla. Ella siguió hablando, llorando y cuando terminó me abrazó.
A partir de esto yo pensé que todo había terminado pero cada vez que tenía un problema con alguno de sus hijos, porque tiene una hija más grande, venía y me lo contaba. Entonces se lo planteé a la directora diciéndole que me venía a contar los problemas a mí y yo no sabía que contestarle. La directora me dijo que siga hablando con ella porque es una mamá con la que no se puede hablar y que si recurría a mí era porque algo había visto en mí. Yo le contesté que bueno, pero no sabía cómo iba a tomar lo que yo le dijera, a lo mejor lo tomaba o a lo mejor lo dejaba. Entonces me dijo que iba a estar presente la asistente social y que la mamá te cuente a vos y la social lo escuche. Bueno, ella venía y a veces me pedía de hablar y charlábamos cosas poco trascendentes las dos solas, nunca estuvo la social.
Así terminamos la huerta la semana pasada y ella no quería que terminara. Hicimos un taller para pintar las macetitas y un libro gigante. Se hizo una actividad para que el resto de los padres conozcan la huerta y ella les hablaba maravillas de la actividad y me elogiaba a mí diciendo que yo era una maestra que contenía a los nenes y que sabía escuchar a las mamás. Yo la miraba y no lo podía creer. Y Mario me dijo: ‘Esa no es la señora que entró el primer día’.
Cuando terminó la actividad ella, junto a las otras mamás me regaló una maceta grande con un árbol y ella le pintó: ‘No dejes de luchar por lo que te gusta’; y las mamás me dijeron que eso lo había puesto a último momento. Le agradecí y le dije que la íbamos a poner en el salón y ella me dijo que no, que me la lleve a mi casa porque los chicos no cuidan nada y yo le dije que le íbamos a enseñar a cuidarla. Entonces me preguntó si yo sabía cómo cuidar un árbol y le dije que no y se puso a explicarme cómo tenía que cuidarlo.
Estaba muy contenta y le agradecí, ella me agradeció a mí y me dijo que ahora no lo iba a sacar al nene del colegio.
Después de contar todo lo ocurrido Walter me pregunta: ¿Cómo fue la actitud de la maestra, de la directora o del director general con todo esto?
A lo que respondo que el director general iba una vez al mes a chequear cómo iba la situación y me preguntaba cómo estuvo la actividad, cómo me sentí, cómo estuvieron las mamás… Yo le decía que bien. Y él me decía que se había notado un cambio en la actitud en esta mamá con la que yo había tenido el problema. Ahora firmaban los cuadernos de comunicados y que no había quejas, al contrario, le ponían notitas a la maestra deseándole buen fin de semana los viernes. En las reuniones con ella era imposible porque a cada cosa que decías ella acotaba algo, en cambio ahora escuchaba en silencio, calmada. Además, me dijo que en sus años de director era la primera vez que alguien le presentaba un proyecto de articulación como este.
A la directora le gustó que esta mamá haya cambiado porque ya no era un problema para ella. Me acuerdo que cuando yo le planteé el problema y el proyecto ella me dijo que no iba a durar ni un mes. Ahora me dijo que para el próximo proyecto que planteé me va a tener más fe.
En cuanto a mi compañera ella me dijo que el proyecto no me lo iban a aprobar porque no era maestra. Ahora su actitud es la de decirme Antonella hace esto, Antonella hace aquello.
Por último, Walter me preguntó cómo me sentía con todo lo que pasó. Y yo le dije que muy bien, porque antes no quería ir a trabajar y me la pasaba llorando. Ahora los nenes me ven y me dicen: ¡Estás bien, seño!’.”
Ahora vamos a hacer algunas reflexiones sobre este caso:
- El curso de acción que le dimos no es un mero consejo, es resultado de una investigación muy compleja adecuada a la época que nos toca vivir. Una época en que los medios de comunicación utilizan los acontecimientos de la vida para exaltar su versión más negativa que genera miedo y desconfianza social. La indicación que le dimos ha sido probada innumerables veces y la consecuencia de la misma ha sido confianza y agradecimiento.
- Había que vencer el recelo y la desconfianza en Antonella que, si bien había tomado la iniciativa de pedirme ayuda, nuestra confianza, debía construirse.
- El reconocimiento de la desconfianza social general y la de Antonella en particular me permitió situarme adecuadamente en el punto de partida del problema y no sobre una ilusión. Pero aun ante esa circunstancia social adversa, Antonella “me pide ayuda”. Una niña que recién comienza su vida docente y su vida, que se encuentra ante problemas de adultos, entre adultos y que expresa su “esperanza” por el solo hecho de pedir ayuda. Porque quien pide ayuda espera un futuro mejor.
- Ella estaba muy angustiada cuando presentó el problema, y todo lo que ella describe son todas acciones que responden a la orientación que se le dio. Paso a paso en sus intervenciones, consultó y fue muy disciplinada en el seguimiento de las indicaciones que le dimos. Venía a las reuniones llena de dudas, pero salía de las reuniones “aparentemente peor”, pero cumplía las indicaciones con la seguridad de alguien que cree en ellas…y paso a paso percibía, que en cada éxito parcial nuestra confianza aumentaba, el entusiasmo de ella se acrecentaba y el mío también. Era evidente que ella quería que yo tenga éxito y para mí, mi éxito era el de ella. Nosotros tenemos experiencia en este tipo de problemáticas, cuando alguien tiene el sentimiento de querer que “uno” tenga éxito, el problema tiene muchísimas posibilidades de resolverse.
El problema principal que planteaba, era su angustia al enfrentamiento que tenía con esta mamá, a tal punto que ya no quería seguir trabajando en la institución, no sentía respaldo alguno en el equipo y se sentía rodeada de escepticismo y desinterés. Esa era la percepción de Antonella.
Entonces, el primer curso de acción que se le dio, fue edificar el difícil proceso de la personalización conmigo para crear las condiciones de resolver el problema de ella con la mamá. Es decir que para resolver el problema de Antonella con la mamá le cambio el problema a uno nuevo que es entre “ella y yo”. ¿Y cuál es el problema? que ella me pidió ayuda y yo quiero responderle para ayudarla a resolverlo. Pero sin una confianza conmigo no lo iba a poder resolver. Nadie puede llevar afuera lo que no tiene adentro.
Definido esto, el paso siguiente, como es una investigación, es una apuesta. Tenía que pensar un proyecto, en este caso: la huerta, pedirles ayuda a muchas mamas y también a esta mamá para que participara de este proyecto. Pero una vez que definimos el proyecto, ella debía seguir la escala jerárquica, porque si no, corría el riesgo que su propuesta se quedase sin sustento institucional.
Le indicamos que le presente el proyecto a la maestra para que ella se lo presente a la directora y esta al director general. Le pidió ayuda a la maestra para que lo presente y la maestra respondió. En este caso no importa el comentario previo pesimista que haya hecho la maestra, lo concreto es que respondió al pedido de ayuda porque fue y lo presentó. Lo destacable en estos casos, no es lo que la gente dice, sino lo que la gente “hace”. La directora fue y se lo presentó al director general y éste le dio la aprobación.
Después Antonella tenía que pedirles ayuda a varias mamas, sin olvidar a la mamá del problema y garantizar el éxito del taller. Le pidió ayuda a otras mamás con las que ella sabía que podía contar, respondiéndole positivamente, y por supuesto a esta mamá en cuestión, cuya respuesta era una incógnita.
La mamá le dijo que no la ayudaría, ¿pero por qué? porque estaba probándola y midiendo cuánta autoridad tenía. El escepticismo de los docentes también es de los padres que dudan si algún problema se resuelva alguna vez.
Antonella le demostró en el campo la autoridad que tenía y ahora su seguridad. Cuando esta mamá en cuestión vio que el taller iba funcionando dijo “a ver qué pasa”. Pero lo primero que hizo fue ponerla a prueba, igual que lo que hace un hijo con su madre. Por eso cuando se dio cuenta que respondía a todo, como una adolescente dijo: “no vengo más”. Pero a la semana siguiente estaba de vuelta porque Antonella había crecido en autoridad y empezó a confiar en ella.
A esta altura era evidente que la vinculación que esta joven docente había edificado en mí, la podía reproducir socialmente. Esto abre la posibilidad seguramente a otros problemas, pero ese es otro capítulo que implicará nuevas decisiones. El proceso de construcción de confianza de Antonella conmigo está en proceso de construcción y su futuro hoy es muy impredecible.
Este fue un problema y el curso que llevamos adelante que generó la resolución del mismo, ¿cuál? El del ánimo de Antonella y el mío que se acrecentó progresivamente. Considero que cuando se instala la personalización verdaderamente estalla el cosmos y los sueños e ideales adquieren un tiempo y un lugar más humano. Sé que esta frase es como un jeroglífico, pero es muy importante de ser comprendida y seguramente algunos de ustedes hoy la podrán comprender. Además, hubo toda una intervención en el ámbito institucional. El impacto institucional que tuvo, que se reflejan en las palabras de la directora y en las del director general, muestra la avidez que existe en el ámbito docente en resolver los cientos de problemas que los aquejan diariamente sin tener un ámbito de reflexión adecuado como lo encontró Antonella.
Conclusión
Este caso se puede analizar desde diferentes aspectos y de hecho vamos a tratar de hacerlo, pero el punto de partida es el tema central de este ateneo que es, la personalización que se dio entre Antonella y Walter Beitía. Sin ese paso, todo lo demás no hubiera sido posible.
El problema más grave que se vive en el ámbito institucional es la despersonalización, por eso se constituye en uno de los principales factores generadores de burnout. Seguramente la mayoría de ustedes conoce el concepto de burnout, pero pocos comprenden lo que genera en el ánimo de las personas, aunque si mencionara algunas de sus manifestaciones sintomatológicas, moverían la cabeza asintiendo. Precisamente es para resolver ese desánimo paralizante que hacemos lo que hacemos.
Antonella llegó a pensar en dejar la docencia, un camino que recién comenzaba, desanimada por un problema sobre el que nadie le daba respuesta. En ese momento, en mi clase hablo sobre el burnout y sobre el seminario, espacio donde tratamos los problemas que los docentes presentan. Me pregunta si puede venir, a lo cual yo respondo invitándola. Ahí comienza la personalización. Ella elije y yo elijo. Y ese es el nuevo problema que se introduce.
En ese mutuo acto electivo comienza a establecerse un lazo de confianza que se irá reforzando a medida que se va profundizando el vínculo. En el caso presentado se fueron subiendo varios escalones en la edificación de la confianza. El primero fue que Antonella decidiera venir al seminario (fue la única de su curso que me pidió ayuda); el segundo que contara su problema y el tercero que aceptara la orientación y lo cumpliera a rajatabla.
Todo esto fue reforzando la confianza en mí y por lo tanto creció mi autoridad. La mayoría de los problemas que se dan en el ámbito educativo surgen por la crisis de autoridad que existe, lo mismo sucede según la OMS en todas las instituciones de servicios. Falta de autoridad de los directivos con sus docentes, de los docentes con sus alumnos, de los padres con los docentes y de los padres con sus hijos. Este caso es un claro ejemplo de lo que estoy diciendo.
La autoridad no la da un cargo sino quien te elige, y sólo te elige quien confía en vos. Yo soy director titular de una escuela, cargo al que accedí por concurso con una nota que me ubicó en el cuadro de honor del concurso y elegí una escuela, pero de esa escuela nadie me eligió a mí ni yo elegí a los docentes (cuando digo elección no me refiero a votación) que estaban en ella, por lo tanto, mi autoridad es relativa o formal.
Podría dar varios ejemplos de las consecuencias de esta situación. En una oportunidad una docente vino a plantearme un problema con algunos alumnos de su grupo y yo le propuse que hiciera un taller con las madres. Lo hizo y obtuvo muy buenos resultados. En una jornada docente socializamos la experiencia y les ofrecí al resto de las docentes mi ayuda al respecto. Poco después viene una maestra a presentarme un problema con un alumno diciéndome que lo había intentado todo y no sabía más que hacer con él, entonces le propongo un curso de acción con la madre del niño. La docente me dice que lo va a hacer, pero no lo hace. Entonces yo me pregunté: si todo lo que probó hasta ahora no le dio resultado por qué no intentó hacer lo que yo le propuse, donde yo le garantizaba el éxito. La respuesta es que en definitiva o no quería resolver el problema y sólo se estaba quejando o ella no me tuvo la suficiente confianza que me diera la autoridad para poner a prueba lo que le sugerí como lo hizo Antonella. Solo hay confianza y uno es capaz de reproducirla cuando hay agradecimiento. Cuando uno no lo tiene, solo reproduce desconfianza e ingratitud que es el signo más grave del Burnout.
Esto es muy habitual en las instituciones, no sólo educativas, por eso, para tener certeza de esa confianza y ese agradecimiento, necesitamos elegir un lugar de frontera para llevar adelante nuestra investigación que tiene un pie adentro y otro afuera de la institución, donde los que vienen te eligen, a vos o a quien los acerca. En ese espacio es donde se puede dar la personalización necesaria para resolver los problemas que generan burnout.
Eso fue lo que ocurrió con Antonella, al personalizar con ella pude dar cuenta de lo dicho anteriormente y pude proyectar el éxito de lo que estamos haciendo a través de nuestra investigación. Su elección me animó y mi elección la animó a ella. Por eso, este no es el caso sólo de Antonella sino también el mío. Pero no todo está resuelto, la juventud de Antonella hace que crea que al resolver este problema ya está. Sus aspiraciones y su generosidad aún son una semillita que tiene que crecer. Ella se enfrentará a nuevos problemas y nuevos desafíos y ella verá si nuevamente elegirme para encararlos o no.
Hoy mucha gente, y sobre todo los que padecen el burnout, han perdido su capacidad de personalizar. Más aún, el principal inconveniente que se le presenta al docente con desánimo es que se siente solo ante sus problemas y por lo tanto incapaz, se apoya en las reglamentaciones que lo salvan de algún conflicto institucional. Pero el problema como tal queda sin resolver. Al cabo de unos años de acumularse muchos problemas que no resuelven como tales, la vocación queda minada, desgastada y sintiéndose verdaderamente solo. Y quien se siente solo ve a los demás como ajenos a sí mismo en el mejor de los casos o como enemigos en el peor, entonces se victimiza. Termina por compadecerse en quejas interminables y se justifica ante sí mismo de toda posibilidad de resolver los problemas.
Por ello, como diría el gran pedagogo Paulo Freire en su libro Pedagogía del oprimido:
“… profundizando la toma de conciencia de la situación, los hombres se “apropian” de ella como realidad histórica y, como tal, capaz de ser transformada por ellos”.
Nosotros hoy diríamos que la toma de conciencia histórica es orgánica porque tiene que estar organizada para poder medir su capacidad transformadora. Esa conciencia orgánica constituye nuestro campo de frontera como zona libre de conflictos porque en él, hemos sido capaces de construir confianza y agradecimiento.
Lo que la personalización genera es esa toma de conciencia liberadora y transformadora de la realidad, principio de toda organicidad. Hoy nuestra conciencia se resiste como puede ante la influencia depredadora de los medios de comunicación. Esta es una de las causas de inhibición a nuestra capacidad de personalizar, por eso el proceso de toma de conciencia es liberador y sólo se logra por participación. Esa es la tarea en la que estamos enfrascados en nuestra investigación, porque es la manera de superar nuestro propio burnout y es una obligación moral que aquello que me ayudó a mí lo ofrezca al mundo entero.
Bibliografía
Freire, Paulo (1970). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI.
Maglio, Francisco; Blajeroff Néstor; Dabas Daniel (2005). Clínica del síndrome de Burnout. Pánico amoral de la indiferenciación. Santa Fe: UNL.
Ricoeur, P. (coor.) y otros (1991). Corrientes de la investigación en ciencias sociales. Vol.4 Ed. Tecnos-UNESCO. Madrid
- Federación Mundial de Ecología Cultural↵






