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13 Definición y clasificación de los enigmas

17. Aristóteles, Poética 1458a25-30

[1458a25] Esta es la forma del enigma: hacer combinaciones imposibles para mencionar cosas que realmente existen. No es posible lograr esto a través de una mera combinación de nombres, sino a través de la metáfora. Por ejemplo, “vi a hombre [1458a30] soldar con fuego bronce a hombre” y otros enigmas de la misma clase.[1]

18. Aristóteles, Retórica 1405a35-b5

[1405a35] Para referir a las entidades que carecen de nombre, es necesario elaborar una metáfora no a partir de algo lejano, sino de algo que pertenece al mismo género y a la misma especie. Lo que se dice se vuelve evidente porque pertenece al mismo género, como en el popular enigma: [1405b1] “vi a hombre soldar con fuego bronce a hombre”. Esta experiencia carece de nombre, pero en ambos casos se añade algo. Por esta razón, se llama “soldadura” a la colocación de la ventosa. En general, a partir de los enigmas que han sido bien formulados, es posible extraer metáforas logradas, pues las metáforas [1405b5] proponen enigmas, de manera que es evidente que en los enigmas hay buenas metáforas.

19. Ateneo, Banquete de los sabios 448b-e

[448b] Cuando Ulpiano estuvo a punto de añadir algo frente a ellos, Emiliano interrumpió:

—Para nosotros, amigos, es momento de investigar un poco sobre los enigmas, para que nos apartemos de los vasos, aunque sea por poco tiempo, pero no como establece La tragedia del alfabeto escrita por Calias de Atenas.[2] Pero primero investiguemos nosotros cuál es la definición de “enigma”, no cuál lanzó Cleobulina de Lindos en sus acertijos, pues [448c] nuestro compañero, Diotimo de Olimpene,[3] ha hablado suficientemente sobre eso, sino cómo los compositores de comedias se han ocupado de ellos y qué prenda esperaban quienes no pudieran resolverlos.

—Clearco de Solos —afirmó Larensio— lo define así: “un enigma es un problema entretenido que demanda encontrar una solución a través de una investigación por medio de la inteligencia, aunque el enigma arrojado sea dicho con la intención de obtener una distinción o provocar un daño”. En su Sobre los enigmas el mismo Clearco afirma que existen siete clases de enigmas: “a partir de la letra”, por ejemplo, cuando tenemos que decir palabras que comienzan con alfa, como un nombre de pez o planta. Lo mismo ocurre cada vez que alguien solicita que los nombres tengan o no tengan alguna de las letras, como en los enigmas llamados “asigmáticos”.[4] [448d] De ahí que Píndaro también haya compuesto una oda contra la sigma, como si se tratara de cierto enigma arrojado a través de la composición lírica.[5] Se dice que existen enigmas “a partir de la sílaba”, cuando tenemos que decir cualquier verso que esté encabezado por ba-, por ejemplo, basileús, o que finalice en –nax, por ejemplo, Kalliánax;[6] o que empiece con “león”, como Leónidas, o que por el contrario lo tenga al final, como Trasileón.[7] Y hay enigmas “a partir del nombre”, por ejemplo, cuando tenemos que decir nombres simples o compuestos de dos sílabas cuya forma se muestre elevada o baja; o nombres que no tengan relación con dioses, como [448e] Cleónimo, o que sí la tengan, como Dionisio —en este caso, pueden estar formados a partir de un dios o de muchos, como Hermafrodito—; o que comiencen por Zeus, como Diocles, o con Hermes, como Hermodoro; o que finalicen, si se puede, en –nikos. Quienes no hablan como se les ha pedido beben del vaso.[8]


  1. Sobre la definición de “enigma” ofrecida por Aristóteles y Ateneo en T 17-19, cfr. Estudio preliminar, apartado 4, “Los enigmas en la Grecia antigua”.
  2. Sólo se conoce esta obra a través de las referencias hechas por Ateneo. El coro habría estado integrado por mujeres que representaban letras del alfabeto griego. Al respecto, véase Rosen, Ralph, “Comedy and Confusion in Callias’ Letter Tragedy”, Classical Philology, vol. 94, 1999, pp. 147-167.
  3. Única referencia a este autor del que nada se sabe.
  4. Es decir, enigmas formulados con palabras que no poseen sigma, letra del alfabeto griego equivalente a la “s”.
  5. Cfr. Píndaro, ditirambo 2 y Ateneo, Banquete de los sabios 455b-c y XI 467b.
  6. Es difícil reflejar en castellano el fenómeno que se señala en griego. Por esta razón, hemos decidido mantener algunas palabras en su idioma original. Ba– es la sílaba inicial del sustantivo basileús (“rey”) y –nax la final del nombre propio Calianacte.
  7. En este ejemplo el fenómeno señalado se da tanto en griego como en castellano, pues la forma léonta, acusativo singular de on (“león”), se encuentra al comienzo del nombre propio Leonídes y al final de Thrasyléon.
  8. Este último grupo de nombres se divide en áthea, lit. sin dioses, y theophóra, lit. que portan dioses. El nombre Dionýsios (“Dionisio”) es semenjante al del dios Diónysos (“Dioniso”). El nombre Hermaphróditos (“Hermafrodito”) refiere tanto a Hermes como a Afrodita. Los nombres vinculados con Zeus son aquellos que comienzan por Diós, genitivo singular de Zeús. Los nombres finalizados en –nikos se vincularían con Níke, personificación de la victoria.


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