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Prólogo

Dra. Anahí Sy

Los procesos de cambio y transformación institucional siempre entrañan tensiones y conflictos, vinculados no sólo a la modificación de ciertas prácticas, sino también porque pugnan nuevas lógicas, marcos interpretativos y moralidades. Estos exigen un extrañamiento de un cotidiano naturalizado que permita romper con imaginarios y prácticas instalados por décadas.

La reforma iniciada a fines de 1993 en el Hospital Psiquiátrico de San Luis (HPSL), bajo la dirección del Dr. J. Pellegrini, es pionera en Argentina. Lo escrito a la fecha sobre esta experiencia se limitaba a lo producido por el protagonista de este proceso de reforma, el propio Pellegrini; se trata de textos de gran valor documental aunque situado en la perspectiva de su protagonista. En tal sentido, el trabajo que tengo en mis manos expresa un carácter absolutamente original. Las autoras de esta obra eligen una perspectiva novedosa, se valen de los aportes teóricos y metodológicos de la antropología médica crítica y de las herramientas de investigación de la historia oral para acceder a través de las narraciones a aspectos desconocidos sobre hechos conocidos. La reflexividad que atraviesa este trabajo habilita a indagar, desde una mirada académica local, en la perspectiva y la memoria de quienes participaron o fueron testigos cercanos de la reforma institucional.

En esta construcción, es de interés destacar que son los informes sobre la sistemática vulneración de derechos a las personas internadas en el hospital los que impulsan un proceso de transformación. Se denuncian situaciones de exclusión y aislamiento ante la ausencia de un plan terapéutico, la polimedicación, la ausencia de mejoras, la iatrogenia y la violencia institucional sostenida en el hospital. Algo importante que muestra este libro es el sufrimiento que conlleva la deshumanización, que afecta tanto a las personas internadas como al propio personal de salud, atendiendo en condiciones deplorables, sin posibilidad de desarrollar un proceso de trabajo reflexivo, como el que exige el cuidado y la atención a la Salud Mental.

Hacia 1994 se elabora el Plan Provincial de Salud Mental, creando cierto consenso que habilitó el anuncio de la transformación del HPSL como política de estado. Eso impulsa algunas transformaciones que mueven los propios cimientos de la institución: se eliminan rejas y calabozos y se crean nuevos espacios para la atención y cuidado. Poner en movimiento una institución tan cristalizada como el manicomio cuestiona tareas, roles, representaciones y funciones, exigiendo un fuerte acompañamiento a sus trabajadores. La creación de un espacio para trabajar sobre la salud de quienes trabajan en salud, especialmente en este proceso de transformación institucional, resulta central. Posiciona a las personas que trabajan en la institución en un lugar reflexivo y humano, que habilita canalizar las emociones que el hospital psiquiátrico había generado y a la vez obturado.

Así, en el año 2000 pasa a llamarse Hospital de Salud Mental y recién una década después del inicio de este proceso, en el año 2004, se re-crea como Hospital Escuela de Salud Mental y en 2006 que se sanciona la ley provincial N.° I-0536-2006.

Como se plantea en el libro, el efecto de la legislación no es lineal ni causal, concretar esta reforma exige desarmar una trama compleja que implica deconstruir los imaginarios arraigados sobre las personas internadas en los hospitales psiquiátricos, las lógicas y prácticas instituidas del trabajo manicomial, para reconocer a las personas con padecimiento mental como sujetos de derecho, con autonomía y autodeterminación. En las entrevistas se destaca la posibilidad de trabajar interdisciplinariamente y con una multirreferencialidad teórica, dejando de lado las rivalidades disciplinares para focalizarse en las personas que requieren atención.

Se menciona también la escasez de recursos que restringía el seguimiento de pacientes externados a través de las visitas domiciliarias (falta de combustible para las ambulancias, directivos y trabajadores usando sus propios recursos: vehículos, dinero para compras), situación agravada cuando el paciente no cuenta con vínculos ni redes de contención. Es de destacar que el libro también aborda las críticas expuestas desde los medios de comunicación, basada en la reproducción de una imagen estereotipada sobre la peligrosidad de los pacientes circulando por los espacios públicos. Se llega incluso a plantear la peligrosidad del personal y del director del hospital. Mientras el manicomio funcionó como tal, nadie reclamó por el abandono de pacientes, esas miradas que emergen con la reforma expresan de alguna manera las resistencias al cambio. Existe un paralelo entre la mirada que estigmatiza a pacientes y al personal de salud, estereotipos y prejuicios que van de pacientes peligrosos a personal médico peligroso. Llegando hasta denuncias penales al director que criminalizan el plan de desinstitucionalización en marcha. Eso genera conflicto entre trabajadores.

Este libro recupera un proceso de transformación que no se encuentra a salvo de críticas, divergencias y controversias, tiene el enorme valor de tomar las diferentes perspectivas sobre este proceso, no para quedar en un relativismo subjetivista que simplemente exponga una gama de opiniones diversas (Bourdieu, 1999), sino para entender que por esta diversidad confrontativa, que no pudo saldarse ni negociarse, es que se explican muchos de los malestares y contiendas en torno al proceso de transformación del HPSL. Ahí reside su riqueza, no temer al conflicto, para convertirlo en desafío, sin dejar de plantear la propia posición ética y epistemológica. Las autoras logran recuperar crítica y analíticamente las experiencias locales para impulsar una reflexión aún vigente en torno a los procesos de democratización, consolidación y ampliación de los derechos humanos.

Escribo este prólogo en circunstancias muy adversas para la salud pública, con un sentimiento de enorme consternación ante el acelerado desmantelamiento de todo lo construido artesanalmente, cuidadosamente y con enormes dificultades, desde el estado. La salud pública alcanza niveles de precarización impensables, quienes se desempeñan a diario en tales espacios se encuentran sujetos a una violencia, hostigamiento laboral y deshumanización sin precedentes en democracia. El ataque a las personas por sus identidades, por su género, por su condición étnica u origen migrante, a quienes tienen algún padecimiento o enfermedad crónica, a quienes requieren de algún tipo de cuidado y/o protección especial alcanza dimensiones criminales. Es en este contexto que libros como éste deben seguir siendo escritos, recuperando en la historia reciente encuentros y discusiones que aún no han sido saldadas en nuestra sociedad, invitando a la confrontación de perspectivas como herramienta del pensamiento posible y deseable, que abrace a la diferencia y a la construcción colectiva en salud.

   

Remedios de Escalada, 28 de enero de 2025



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