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Introducción

La agricultura y la alimentación han sido utilizadas durante muchísimo tiempo como conceptos equivalentes o intercambiables. Fue solo en los últimos años, y con mayor intensidad después de la reciente convocatoria por parte del secretario general de las Naciones Unidas a la Conferencia Mundial sobre los Sistemas Alimentarios, cuando los dos conceptos se han independizado y tomado una personalidad propia.

El concepto de “sistema alimentario” es mucho más complejo e integrador que el término “agricultura”. Integra a esta con un conjunto de actividades económicas que incluyen el trasporte, los procesamientos agroindustriales e inclusive el comercio y las actividades vinculadas a la venta de comidas preparadas y consumidas en restaurantes y otras empresas similares. Este conjunto de actividades tiene una enorme importancia en el conjunto de la economía. La FAO ha estimado que, a nivel mundial, el 40 % de las personas derivan un componente principal de sus ingresos a partir de actividades desarrolladas en el ámbito del sistema alimentario global.

En la Argentina la agricultura, la ganadería y las actividades relacionadas tienen una enorme importancia en el PBI nacional y más aún por sus contribuciones a las exportaciones del país. Si bien no hay estimaciones precisas sobre el peso relativo del sistema alimentario en la economía nacional, algunas estimaciones sugieren porcentajes cercanos del 25 % del PBI nacional y más del 65 % de las exportaciones.

La conceptualización de la agricultura en forma separada o independiente de los otros componentes del sistema alimentario ha tenido consecuencias negativas tanto sobre las políticas implementadas a lo largo de los años, como sobre la organización institucional que se ha dado el país en relación con la agricultura y más aún con respecto al sistema alimentario.

La política agropecuaria ha estado concentrada en regular y administrar los precios, e indirectamente la rentabilidad, de la producción primaria, especialmente con respecto a los commodities de la región pampeana (soja, trigo, maíz y ganadería vacuna)[1] sin intentar integrar los distintos eslabones de las cadenas productivas que transforman estas producciones primarias en alimentos consumidos en forma directa por el consumidor final.

Similarmente, la institucionalidad adoptada no ha conseguido integrar en un solo nicho institucional al conjunto de responsabilidades públicas con respecto al sistema alimentario. Es así que un número importante de actividades del sector público que están directamente vinculadas al sistema alimentario, tales como los atributos nutricionales de los alimentos o las regulaciones referidas al medio ambiente, están distribuidas en ministerios y organismos ejecutivos que están desvinculados de la Secretaría de Agricultura, que tiene una responsabilidad primaria sobre la agricultura e indirecta sobre todo el sistema alimentario.

La Conferencia Mundial sobre los Sistemas Alimentarios convocada en Nueva York, EE. UU., en septiembre del 2021 fue un paso importante para llamar la atención sobre los problemas y las oportunidades que existen a nivel global y también sobre la urgencia de transformar los sistemas alimentarios nacionales para que contribuyan, de manera efectiva, a eliminar la inseguridad alimentaria y nutricional tanto a nivel nacional como internacional. Adicionalmente, el sistema alimentario nacional debe estar integrado por sistemas productivos que sean sustentables tanto desde el punto ambiental como socioeconómico.

Como una consecuencia directa de la conferencia mundial, muchos países del mundo, incluyendo algunos de América Latina, con el apoyo de organismos internacionales como la FAO, el IICA y el IFPRI, comenzaron a analizar sus sistemas alimentarios con una visión integradora con el objetivo de comenzar a rediseñar sus políticas agropecuarias y transformarlas en políticas alimentarias.

Lamentablemente, la invasión de Ucrania ha generado una crisis alimentaria a nivel global, que ha agravado la situación de inseguridad alimentaria en muchas regiones del mundo y consecuentemente ha distraído la atención de los gobiernos de los temas más estructurales y de largo plazo tales como la transformación de los sistemas alimentarios nacionales.

No obstante, la necesidad y la urgencia de iniciar procesos técnico-políticos que contribuyan a un análisis profundo de los sistemas alimentarios nacionales siguen siendo una prioridad importante. Particularmente importante en un país como la Argentina en el cual la producción de alimentos es una actividad económica de especial importancia. El objetivo final debería ser lograr los acuerdos políticos necesarios a fin de implementar las acciones que permitan transformar el sistema alimentario nacional para que tenga una mayor eficiencia y efectividad para contribuir a sus dos objetivos principales: lograr una oferta de alimentos que permita y facilite una buena alimentación para el conjunto de la sociedad y ayudar a una efectiva inserción internacional de Argentina a través de la exportación de productos alimentarios.

Este segundo objetivo cobra una nueva vigencia y al mismo tiempo mayores dificultades en el contexto de los abruptos y profundos cambios que se están desarrollando en la geopolítica de los alimentos. La invasión de Rusia a Ucrania está acelerando y profundizando tendencias que se venían manifestando a partir de la crisis financiera del 2009. Tendencias hacia una desglobalización y a una mayor importancia de cuestiones políticas y militares en la conformación de las relaciones comerciales, que definen un mundo cada vez más complejo e incierto. En este marco la definición de una clara estrategia de inserción internacional, en la cual el sector alimentario tiene un papel central, se convierte en una necesidad urgente y prioritaria[2].

Este libro es, en cierta manera, un aterrizaje a nivel nacional de los temas y argumentos desarrollados en un libro anterior enfocado en el análisis del sistema alimentario global[3]. Intenta ser una pequeña contribución al análisis del sistema alimentario argentino y a la discusión de las posibles acciones, tanto públicas como privadas, que podrían contribuir a su necesaria trasformación para que pueda cumplir sus importantes responsabilidades económicas y sociales.

El capítulo I está focalizado en presentar una descripción y caracterización del sistema alimentario argentino, sus principales debilidades y fortalezas y sus contribuciones al desarrollo del país. Los capítulos II y III están dirigidos a describir y caracterizar las contribuciones que el sistema alimentario argentino realiza al desarrollo regional y a las exportaciones respectivamente. Los capítulos IV.a, IV.b, IV.c, y IV.d describen las dimensiones o los atributos del sistema alimentario vinculadas a la producción y productividad para asegurar la seguridad alimentaria, la sustentabilidad ambiental, la calidad nutricional y la inocuidad de los alimentos y finalmente la sustentabilidad económica y social, respectivamente, y las interrelaciones que existen entre ellas. El capítulo V describe las políticas aplicadas al sector agropecuario y propone los elementos centrales de una política para el desarrollo armónico del sistema alimentario. El capítulo VI es una descripción del sistema institucional público que regula y promueve el desarrollo del sector agropecuario y propone un conjunto de acciones necesarias para fortalecerlo y adecuarlo a una perspectiva de sistema alimentario. Finalmente, el capítulo VII presenta una recapitulación de los principales temas y argumentos desarrollados en los capítulos anteriores y adelanta algunas conclusiones y recomendaciones que podrían contribuir al desarrollo y la transformación del sistema alimentario argentino.


  1. Para un análisis detallado sobre este tema, ver Bisang, Carciofi, Piñeiro y Tejeda. La agroindustria: transformaciones recientes y su papel en el desarrollo argentino. Editorial Teseo, Buenos Aires, 2022.
  2. Para una discusión de este tema, ver Piñeiro y Tejeda (coordinadores). Reflexiones y propuestas para una inserción internacional competitiva de Argentina. GPS, capítulo Argentina. Diciembre, 2022. En t.ly/rG-1P.
  3. Piñeiro, M., C. Luiselli, A. Ramos y E. Trigo. El Sistema Alimentario Global. Una perspectiva desde América Latina. Editorial Teseo. Buenos Aires, 2021.


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