A Marcos, por creer en mí, entusiasmarme, contradecirme
y acompañarme con amor.
A Jazmín y Juana, por la sabiduría que traen,
con la esperanza de que puedan vivir en un país
que sea más humano,
un lugar en el que nos tratemos bien.
A Mirtha y Alberto, por cuidarme cada día y enseñarme
a cuidar a los demás.








