Claudia Mallea
Buenos días a las autoridades, docentes, estudiantes, comunidad en general, bienvenidos/as a las II Jornadas de Prácticas Preprofesionales de la Patagonia Austral y otros márgenes. En esta oportunidad, tenemos el honor de ser sede de tan importante evento cuya relevancia no solo está dada por la temática que nos convoca, sino especialmente por los/las profesionales y estudiantes que nos acompañan compartiendo sus saberes y experiencias.
Las prácticas docentes ocupan un lugar central en la agenda política del IPESFA, estos días dedicados exclusivamente a su análisis y reflexión dan cuenta de ello. Estas jornadas son las clases, estamos para seguir enseñando y aprendiendo con la potencia que posibilitan las distintas propuestas, con diferentes formatos, que se desarrollarán en este encuentro, lo cual, sin lugar a dudas, redundará en una “experiencia formativa relevante” (Trentin, 2022) para cada uno de nosotros/as. Que las prácticas docentes en la formación inicial y permanente se constituyan en experiencias formativas relevantes es nuestro desafío diario como instituto formador.
Las experiencias formativas relevantes son tales en un doble sentido, tanto para los/las docentes como para los/las estudiantes, ya que no solo contribuyen a la formación de los/as estudiantes sino que además son portadoras de una potencia de retroalimentación formativa para los/las docentes.
Como expresa Larrosa (2006), la experiencia se relaciona con “eso que me pasa”[2] que surge desde una exterioridad, desde lo ajeno, conlleva una alteridad y, sin embargo, es siempre subjetiva, singular, propia, ya que se trata de aquello que nos atraviesa, nos deja perplejos, nos deja una huella. Esto supone un proceso de reflexión y reflexividad que requiere de sujetos dispuestos/as asumir los riesgos de su propia transformación porque, en definitiva, de esto se trata la experiencia, de la posibilidad de ser formados y transformados (p. 44-47).
Según Vanina Trentin (en Güell y Trentin, 2022: 5-9), las experiencias formativas relevantes están constituidas por los siguientes rasgos[3]:
a) Se construyen con un propósito subalterno o insurgente. Nuestros estudiantes portan una historia personal y colectiva en ámbito educativo que ‘formatea’ una versión de lo que es saber, de lo que es ser docente y ser estudiante, de lo que es una escuela, de lo que sucede en ella, etc. (…) Desde esta misma perspectiva podemos decir entonces que no hay transformación posible sin la desnaturalización de esas formas y un camino en esa dirección es producir intervenciones subalternas. (…) Este tipo de intervenciones colaboran con la deconstrucción del orden simbólico y material conocido y dominante. Son intervenciones y prácticas que ‘hackean’ las coordenadas objetivas de la formación. Para que algo de esto acontezca el disloque necesario estará en primer lugar, del lado de la enseñanza, pues está en nuestras manos la creación de esas brechas en el tejido estabilizado de la formación docente. No es una responsabilidad que podamos delegar en nadie más.
b) Tienen poder performativo. El carácter performativo relaciona el decir y el hacer: es algo que al enunciarse realiza en el mismo momento la acción que significa. Las experiencias formativas relevantes ponen a prueba nuestra coherencia como docentes porque el mismo proceso reflexivo y activo que proponen es en sí forma y contenido de la formación.
c) Por lo anterior, las experiencias formativas imprimen una interrupción en la biografía de los sujetos. (…) Ofrecen un conjunto de incomodidades que requieren un esfuerzo de apertura y de compromiso con el proceso por parte de quien se forma. (…) Las experiencias formativas relevantes nos ubican frente a ese instante del acontecimiento entendido como un proceso disruptivo, que genera rajaduras en el tejido de la realidad convencional, instituida (Badiou, 2020). Estas experiencias van dejando inscripciones diferenciales en la escena de la propia vida. Van abriendo otros mundos posibles dentro de lo imposible del discurso único que impera y en el que cada sujeto forma parte del proceso y del movimiento.
d) Se despliegan en el tiempo y resultan de una trama didáctica compleja que convierte a la enseñanza en un proyecto colaborativo y colectivo. Las experiencias formativas relevantes no son la yuxtaposición lineal de actividades aisladas que, en el mejor de los casos, si son impactantes, quedan como anécdotas o hitos dentro de un todo homogéneo en el cual se destacan. Estas tramas didácticas complejas implican un diseño en el que se articulan actividades, recursos, espacios, tiempos, actores, problemas, recorridos, agrupamientos diferenciados y se presentan como un todo que habilita la resignificación y la reapertura de modo permanente. Estas construcciones didácticas complejas sumergen e integran a quienes participan en ellas, son inmersivas. (…) Este tipo de construcciones implica, la mayoría de las veces la ruptura de los tiempos, los espacios y los agrupamientos de estudiantes y docentes y requieren de intensos procesos de colaboración y trabajo en equipo porque en general no pueden sostenerse individualmente en la soledad de los salones de clase (…)
e) Implican siempre procesos de colaboración y producción que se hagan públicos por parte de los estudiantes. Sabemos desde hace muchas décadas que los procesos de comprensión profunda requieren de la actividad comprometida de quien aprende para poder incorporar herramientas (materiales y simbólicas) que favorezcan el uso activo de lo aprendido, es decir, la transferencia a otros contextos distintos al contexto del aprendizaje. Este uso activo es, además, propio, original y situado en contraposición a la repetición o la ritualización de los procedimientos a aprender. Cuando esta actividad se externaliza y se hace pública, objetivable es cuando queda abierta a su propia transformación. (…) Este rasgo por otra parte invita inevitablemente a que quienes se forman abandonen el lugar receptivo y asuman un rol protagónico (…)
f) Finalmente, las experiencias formativas relevantes en la formación docente tienen un elemento clave: vuelven sobre sí mismas. (…) Cuando las propuestas pueden ser analizadas, repensadas, incluso discutidas, por quienes enseñan junto a quienes están aprendiendo, se ingresa en la dialéctica del metaanálisis didáctico, proceso en el cual cobra gran relevancia el lugar del formador mediador, del docente o equipo que diseñó dicha experiencia y pone su práctica y sus concepciones en juego para ser analizadas junto a los estudiantes. (…) El metaanálisis de las prácticas de formación tiene un sentido epistémico profundo ya que queda en evidencia la articulación entre la teoría y la práctica como motor de la formación. Pero tiene, además, un poderoso sentido ético y político porque nos enfrenta al compromiso de hacer lo que decimos que hay que hacer. El formador o equipo docente es capaz de exponer su propia práctica y con ella sus saberes y su experiencia que en ese mismo acto diluye su estatus de ‘absoluto’. Al poder ‘someterse’ a la mirada de los otros, recupera el carácter siempre provisorio y abierto que tiene el conocimiento y su posibilidad de ser transformado colectivamente validando así la posición activa de quien está en proceso de formación.
Son muchas las variables en juego y necesitamos des-andar los caminos conocidos para poder avanzar institucionalmente hacia estos horizontes. Se trata de un gran desafío institucional, nos compromete a todos/as, especialmente a quienes tenemos la responsabilidad del gobierno y gestión del instituto. Esto nos convoca a la tarea reflexiva, colegiada y colaborativa, generando espacios de colectivización de experiencias como el que estamos vivenciando. Colectivizar la experiencia, exteriorizarla reconociendo la propia implicancia, disponerla a la mirada y posición de otros/as contribuye a problematizarla y reconstruirla dando lugar a la construcción de saberes de nuestro oficio.
Referencias bibliográficas
Badiou, Alain (2000). “El ser y el acontecimiento”. Acontecimiento N.º 19-20 – 2000.
Güell, Analía y Trentin, Vanina (2022). “Acompañar el diseño de experiencias formativas relevantes: hacer que suceda”. Clase correspondiente al Módulo 5 de la Actualización Académica en Gestión y Gobierno de las instituciones educativas. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación.
Larrosa, Jorge (2006). “Sobre la experiencia I”. En Revista Educación y Pedagogía, 18. Recuperado a partir de https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistaeyp/article/view/19065
Larrosa, Jorge (2006). “Sobre la experiencia II”. En Revista Educación y Pedagogía, 18. Recuperado a partir de https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistaeyp/article/view/19066
Trentin, Vanina (2020). “Las mediaciones tecnológicas en la construcción de conocimiento didáctico en la formación docente universitaria: habitar los intersticios”, FFyL – UBA.
- Palabras de apertura de las II Jornadas de Prácticas Preprofesionales de la Patagonia Austral y otros márgenes, realizadas en el IPES Florentino Ameghino, Ushuaia, octubre de 2022.↵
- Cursiva del autor.↵
- Lo que sigue es una síntesis citada de planteos cuya autoría corresponden a Trentin (2020), desarrollados in extenso en su trabajo final de la Carrera de Especialización en Tecnología Educativa FFyL – UBA.↵






