Marcela Irigoyen
La donación de óvulos u ovocitos comprende un conjunto de técnicas de reproducción humana asistida que permiten a una mujer donar sus óvulos, tras un proceso de estimulación ovárica y su obtención mediante una punción ovárica, para que puedan ser utilizados por otra mujer receptora. Esos óvulos son fecundados en el laboratorio de reproducción con el semen de la pareja de la mujer receptora o el de un donante; y, una vez conseguida la fecundación y el desarrollo embrionario, los embriones son transferidos al útero de la receptora. Previo a la transferencia embrionaria, se debe preparar el endometrio de forma adecuada. Luego de aproximadamente dos semanas de haber colocado el embrión o los embriones en el útero, se realiza un test de embarazo para determinar si la mujer logró o no el embarazo.
En este capítulo, nos centraremos en cómo se evalúan desde el punto de vista médico a las candidatas que se presentan para ser donantes. Con una finalidad pedagógica, se explicarán las distintas instancias de entrevistas, estudios y procedimientos divididos en etapas. Puede alterarse el orden de alguna de ellas según el criterio de la clínica de fertilidad a donde acuda la donante.
Etapa 1. Primer contacto de la donante con un programa de ovodonación
Existen diferentes maneras en que una mujer llega a ponerse en contacto con una clínica de fertilidad con el fin de ser donante de óvulos.
Actualmente, la mayoría de ellas buscan información por redes sociales, pero también están aquellas que se enteran por el “boca en boca” de mujeres que han sido donantes o que conocen a otras que han donado. Estos son los medios por los que más frecuentemente llegan a consultar a los centros de fertilidad.
En las páginas web de las clínicas, suelen haber formularios para ser completados donde la candidata puede comenzar a cargar sus datos y luego ser contactada para tener una primera entrevista de manera presencial. Otras instituciones ofrecen charlas grupales con el fin de brindar información sobre la donación de óvulos y donde luego pueden programar una consulta individual con un médico.
Este primer contacto permite hacer la primera selección, ya que son admitidas aquellas mujeres que cumplan los siguientes requisitos:
- Tener entre 18 años y hasta 35 años, ya que después de esta edad hay mayor posibilidad de que los ovocitos tengan alteraciones genéticas (aneuploidías). Este criterio no es uniforme, ya que algunas clínicas prefieren donantes de entre 21 y 30 años.
- Tener buen estado de salud psicofísica y no tener antecedentes personales o familiares de enfermedades genéticas transmisibles graves.
- Querer donar óvulos por propia voluntad; es decir, que no exista coerción económica o emocional.
- Contar con disponibilidad de tiempo y la posibilidad de concurrir al establecimiento en los días y horarios acordados para realizar estudios y controles que pudieran ser necesarios en el caso de comenzar con el tratamiento para la donación.
- No haber realizado más de 6 aspiraciones de óvulos previamente. Aunque no es totalmente excluyente y aún no hay legislación al respecto, la mayoría de las guías médicas recomiendan que ese sea el límite de cantidad de donaciones por donante de ovocitos.
A partir de esta primera entrevista, se excluyen como donantes a aquellas mujeres que:
- sean menores de 18 o mayores de 35 años;
- presenten o tengan antecedentes familiares de malformaciones ligadas a cromosomopatías, genopatías o enfermedades metabólicas graves;
- presenten enfermedades genéticas, hereditarias o congénitas transmisibles;
- no conozcan a su padre o madre, dado que no pueden dar cuenta de antecedentes heredofamiliares;
- hayan pasado por más de 6 donaciones;
- no puedan comprometerse a cumplir con las entrevistas y visitas al centro de fertilidad durante los estudios y durante el momento de realizar la estimulación ovárica y extracción de los óvulos (ASMR, 2013; Sánchez Martín, Sánchez Martin y Traverso Morcillo, 2012).
En el caso de que una mujer no fuera aceptada como donante, deberá conocer las razones que motivan su exclusión, garantizándose la confidencialidad y privacidad de la información.
Etapa 2
Una vez que ya han sido preseleccionadas, se pasa a esta 2.º etapa, que es siempre de forma presencial.
¿Qué se realiza en la primera entrevista presencial?
Es confeccionada la historia clínica por un médico del equipo del programa de ovodonación. Los datos que se consignan son:
- Datos personales, en los que se incluyen identificación, nacionalidad, domicilio, teléfonos, dirección de correo electrónico, y las de algún familiar cercano (pareja, padres, familiares).
- Fenotipo: raza, talla, peso, color de piel, de ojos, de pelo, textura de pelo, grupo sanguíneo y Rh. Estos datos permitirán hacer un matching del fenotipo (características físicas) entre la donante y la receptora de los ovocitos.
- Número de donaciones anteriores, fecha y lugar donde se realizaron.
- Historia clínica médica en la cual se informen enfermedades previas y actuales, antecedentes psiquiátricos, quirúrgicos, alergias, exposición a sustancias químicas y radiaciones, consumo de tabaco, drogas, alcohol.
- Antecedentes ginecológicos y obstétricos: ritmo menstrual, método anticonceptivo, embarazos (hijos vivos, con malformaciones, mortinatos, abortos).
- Antecedentes heredofamiliares. Esta parte de la historia clínica puede ser realizada por el ginecólogo o también por un médico genetista, quien podrá, además, hacer un árbol genealógico para una pesquisa más detallada de los antecedentes de enfermedades de origen genético.
Estudios que se realizan en esta entrevista
Se efectúa una ecografía transvaginal para contar la cantidad de folículos ováricos y, de esa manera, evaluar la reserva ovárica. Se estima que hay una buena reserva cuando el conteo es mayor a 5 a 7 o más folículos por ovario. Se ingresan a los programas de ovodonación en general a mujeres con muy buena reserva ovárica (idealmente al menos 10 folículos antrales por ovario).
Si no tuviera examen ginecológico dentro del año, se puede realizar en esa misma consulta un Papanicolaou y un examen mamario.
¿Qué información se les da en esta entrevista?
Se les explica en un lenguaje sencillo en qué consiste la donación de óvulos, los distintos tipos de estudios que se les van a solicitar, en qué consiste la estimulación ovárica, probables efectos adversos y complicaciones, aspectos económicos y aspectos legales, donde se incluye la firma de los consentimientos informados. Se considera de buena práctica que la información también la pueda llevar en forma escrita.
Si la evaluación es satisfactoria y la mujer candidata a ser donante está de acuerdo, pasa a la siguiente etapa.
Etapa 3
En la etapa 3, se realiza una evaluación psicológica, con un profesional capacitado y avalado por el centro de fertilidad donde se realizan los procedimientos, y estudios de laboratorio (análisis de sangre). La evaluación psicológica generalmente consiste en una o dos entrevistas semidirigidas, y además las guías internacionales recomiendan enfáticamente la realización de algún psicométrico. Uno de los test que ha resultado satisfactorio para la evaluación de las donantes es el SLC-90 Derogatis.
Por otro lado, los estudios de laboratorio analizan:
- Hemograma, glucemia, creatininemia, hepatograma y coagulograma.
- Grupo y Rh.
- VDRL o prueba similar para detectar sífilis.
- Hepatitis B: antígeno y anticuerpos.
- Hepatitis C: anticuerpos.
- HIV-1, 2: anticuerpos.
Los test de sífilis, hepatitis B, C y VIH se deben repetir antes de cada donación.
Es muy importante explicar por qué se piden los distintos estudios y preguntar si desean saber sus resultados. En ese caso, es ideal que, además, dejen por escrito los consentimientos informados antes de realizarlos (ASMR, 2013; Sánchez Martín, Sánchez Martin y Traverso Morcillo, 2012).
Etapa 4
Se cita para una nueva consulta médica, donde se analizan y se explican a la donante los resultados de la evaluación psicológica y de los análisis de laboratorio. En caso de obtener resultados adecuados, se solicita una nueva muestra de sangre para realizar estudios genéticos.
Con respecto a estos últimos, aún no hay consenso entre las sociedades científicas a nivel mundial –ni tampoco en nuestro país– sobre todos los estudios genéticos que se pueden realizar a las donantes de óvulos. Sí hay acuerdo en realizar un cariotipo. Este estudio permite conocer la cantidad de cromosomas de un individuo, así como también da información, por ejemplo, acerca de si existe alguna “translocación”, es decir, un fragmento de uno de los cromosomas ubicado en algún lugar anómalo (como el caso de una unión a otro cromosoma); también se pueden ver otras anomalías, como las inversiones o deleciones. De no tener un cariotipo normal, la candidata se excluye del programa de ovodonación.
El otro estudio que es altamente recomendado es el de portador de fibrosis quística; se puede estudiar la mutación Delta F508 como mínimo o, idealmente, la secuenciación de todo el gen que codifica para esa enfermedad.
En cuanto al estudio genético de otras enfermedades recesivas, existe más controversia, y hasta el momento no existe unificación de criterios (ASMR, 2013; Sánchez Martín, Sánchez Martin y Traverso Morcillo, 2012).
En el año 2018, se realizó una reunión para tratar de llegar a un consenso, en la cual participaron representantes de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) y la Sociedad de Genética de Argentina, y donde se elaboraron las siguientes recomendaciones en relación con los estudios genéticos a las donantes de gametos:
Es altamente recomendable estudiar el cariotipo de los donantes de gametos.
En caso de realizar cribado de estado de portador y que las/los donantes y/o la pareja del/la receptor/a resulten positivas/os para alguna mutación patogénica, tanto las personas estudiadas (donantes o pacientes), deberá recomendarse el asesoramiento por un profesional formado en genética.
No se considera obligatorio el estudio de portador de enfermedades génicas en ningún donante de gametos, ya que la frecuencia de mutaciones en donantes sería similar a la población general.
Si la/s persona/s receptora/s de los gametos deciden realizar estudio de estado de portador de enfermedades génicas en la/el donante, las/los donantes que resulten positivas/os para una mutación patogénica para fibrosis quística deben ser excluidas/os del programa de donación.
Si la/los receptores deciden realizar estudio de portador en el/la donante y resulta positivas/os para alguna otra mutación patogénica distinta a la fibrosis quística, se debe ofrecer la posibilidad de estudiar con el mismo cribado a quien aporta el otro gameto e informar riesgo residual (matching) o de realizar la secuenciación de dicho gen.
Las/los donantes que realicen estudios de portador de enfermedades génicas deben ser informados y deben recibir asesoramiento genético en caso de resultar portadores.
Sobre la base de esos criterios, se consideró relevante informar a la población que:
Ningún estudio garantiza un recién nacido sano, ya que siempre existe un riesgo residual detener un nacido afectado por una enfermedad génica. Además, los “kits” disponibles actualmente no están validados en nuestra población en cuanto a frecuencia, sensibilidad y especificidad, y algunos estudios más específicos de diagnóstico genético no se encuentran disponibles actualmente.
Existen paneles que pueden detectar en forma masiva varios estados de portadores de enfermedades recesivas, pero ninguno de ellos pueden evaluar la totalidad de las mutaciones que pueda tener un individuo. O sea que, aunque se realicen estos paneles para conocer estados de portador de ciertas enfermedades, nunca se puede garantizar ciento por ciento la posibilidad de tener un hijo sano; solo puede reducir la posibilidad de padecer la enfermedad vinculada con el gen analizado.
Una enfermedad recesiva solo se manifiesta si un individuo es portador de dos copias alteradas de un gen que codifica para esa enfermedad. Haciendo el “matching genético” se podría minimizar la posibilidad de tener las enfermedades recesivas evaluadas por los paneles.
Estos estudios genéticos para enfermedades recesivas no evitan alteraciones cromosómicas del futuro embrión, feto o niño, ya que las alteraciones cromosómicas suceden a posteriori, durante el momento del intercambio de la información genética de los gametos (óvulo y espermatozoide) (fragmento de recomendaciones de expertos; Consenso de Genética en Medicina Reproductiva. I Reunión Científica SAMeR [2018]).
En este punto también vale aclarar que hasta el momento no existe legislación al respecto en la Argentina.
Etapa 5
Una vez que se reciben los estudios genéticos y la mujer es aceptada como donante de óvulos, se le indican anticonceptivos orales (ACO). También puede comenzar a tomarlos al inicio de la etapa de estudios. La toma permite sincronizar el ciclo de la receptora con el de la donante y también coordinar los tratamientos de tal manera de poder llevarlos a cabo durante días de semana en una clínica de fertilidad.
Coordinación donante-receptora
Quien va a recibir los óvulos la mayoría de las veces también está bajo tratamiento de ACO, y se le indica dejar de tomarlos una semana antes de la suspensión de los ACO de la donante. Eso da el tiempo ideal para la preparación del endometrio de la receptora, que se realiza con un tratamiento hormonal (estrógenos y progesterona).
También puede realizarse la transferencia en un ciclo menstrual de la mujer sin dar medicación, en los casos en que tengan ciclos regulares. Esto se hace generalmente con embriones criopreservados, ya que resulta muy dificultoso coordinar el ciclo de estimulación ovárica de la donante con un ciclo menstrual natural de la receptora (SAMeR, 2017).
Estimulación ovárica en la donante
La donante suspende los anticonceptivos orales días antes de comenzar la estimulación ovárica.
Se la cita los primeros días de su menstruación (del 1.º al 3.º o al día 5.º de haber suspendido el ACO), y entonces se le realiza una primera ecografía transvaginal para examinar que sus ovarios estén en condiciones de comenzar con el tratamiento. Si ese control resulta bien, se le indica comenzar con medicación para estimular su ovulación y así conseguir varios óvulos.
En este punto es bueno recordar que los óvulos que se van a obtener a través de la estimulación son ovocitos que de cualquier manera ya estaban predestinados a la apoptosis, es decir, a desaparecer o reabsorberse, porque así sucede mes a mes en el aparato reproductor de la mujer: junto con el óvulo destinado a ovular, hay otros que también están destinados a no ser seleccionados y desaparecer de cualquier modo. Es importante transmitirle a la donante este concepto, para que sepa que la estimulación no está disminuyendo su número de óvulos y que el tratamiento no está infiriendo en su fertilidad futura.
La medicación que se le indica es en general por vía inyectable subcutánea, la cual puede ser aplicada en la clínica o por la misma donante, si se la instruye sobre el procedimiento para hacerlo. A veces, también puede ser indicada alguna medicación por vía oral.
Esa medicación se da en forma diaria y durante aproximadamente 8 a 10 días. Se utilizan esquemas con drogas denominadas FSH y HMG (las cuales pueden ser de origen urinario o recombinante). La dosis recomendada en una donante no debe ser elevada; en general, se utilizan dosis de 150-225 UI. Estas deben ser personalizadas, especialmente en el caso de que la donante tenga una estimulación previa, que servirá de guía para planificar el esquema de estimulación.
Para evitar la ovulación prematura, se utiliza otra medicación llamada “antagonista de la GN-RH”. Esta se da cuando se observa por control ecográfico que los folículos (que son las estructuras quísticas que contienen los óvulos, las cuales se van midiendo por ecografía) alcanzan un tamaño de 14 mm de diámetro. Esto sucede generalmente al quinto o sexto día de estimulación ovárica. Se sigue, luego, con ambas medicaciones, las gonadotrofinas y los antagonistas de la GN-RH, y con controles con ecografías, ahora sí, día por medio, hasta alcanzar el tamaño de 17 a 20 mm de los folículos.
Cuando los folículos alcanzan este diámetro (suele ser alrededor del octavo al décimo día de comenzada la medicación), se indica ese mismo día y durante horas de la noche aplicarse la última medicación para terminar de madurar los ovocitos que están dentro de estos. La medicación recomendada en estos casos se denomina “agonistas de la GN-RH”; y solo si la donante tiene pocos folículos, se puede utilizar otra medicación llamada HCG (gonadotrofina coriónica humana).
En este sentido, hay un consenso generalizado respecto a que el protocolo de estimulación en las donantes debe ser con antagonista de la GN-RH y, luego, indicar un agonista de la GN-RH para la maduración de los ovocitos. De esta manera, se evita o minimiza una complicación llamada “síndrome de hiperestimulación ovárica” (SHEO) (Melo et al., 2009).
Entre las 35 y las 36 horas de aplicada esta última medicación (el agonista de la GN-RH), se cita a la donante para la punción y aspiración de los folículos ováricos. Es muy importante que se realice la extracción de los óvulos en horario, ya que, después de pasadas las 36 h, se corre el riesgo de que la donante ovule espontáneamente y, en ese caso, no se podrían obtener los ovocitos (McCulloh et al., 2019).
El procedimiento de extracción de los óvulos se realiza luego de una sedación, anestesia general suave o anestesia local (aunque esto último no es recomendado). Se efectúa a través de una guía de ecografía transvaginal que tiene incorporada una aguja especial para la punción y la aspiración folicular. Todo se va controlando mediante un monitor donde el médico puede ver el momento en que se punzan los folículos en los ovarios y la aspiración del contenido del líquido folicular. En general, cada folículo mayor a 17 mm contiene un ovocito. Toda la intervención suele durar entre 15 y 30 minutos. Luego de la extracción, se controla a la donante de 1 a 2 horas en una sala de recuperación y, cuando se constata que está en buenas condiciones, se le da el alta.
En ocasiones en que la donante ha tenido gran cantidad (10-15 o más) de óvulos, puede indicarse una medicación llamada Cabergolina, la cual se toma durante 7 días desde el día de la aspiración. Esto ayuda a la reducción del tamaño de los ovarios de forma más rápida y a una mejor recuperación en general. También, se le indica analgésicos y reposo el mismo día de la aspiración, y el regreso a las actividades livianas los días posteriores a la intervención. Todo esto siempre dependerá de las condiciones de cada donante y de la indicación médica para cada paciente.
La donante siempre se debe retirar luego de la aspiración folicular, con las indicaciones por escrito. Allí deben estar consignados los signos de alarma, ante los cuales deberán comunicarse con algún responsable de la clínica de fertilidad para ser asistidas. Estos signos y síntomas son dolor abdominal intenso, mareos, tensión arterial baja, desvanecimiento o sangrado.
Los equipos médicos de ovodonación deben tener un convenio de derivación a alguna institución de mayor complejidad, donde poder derivar a la donante en caso de emergencia durante el procedimiento o luego de ellos, y en donde se pueda asistir a la donante de la mejor manera posible en caso de alguna complicación médica.
Se recomienda citar para un control a las 48-72 horas luego de la punción-aspiración a la donante para comprobar si se encuentra en buenas condiciones y sin complicaciones.
Documentos
Previamente a realizarse estudios y antes de comenzar la estimulación ovárica, la donante debe firmar un consentimiento informado, en donde se le explica qué estudios se le harán, cómo es el procedimiento que se le realizará, y los posibles efectos adversos (Skillern, Cedars, Huddleston et al., 2014). La donante se llevará además una copia del consentimiento informado, firmado por ella y por el médico responsable.
La historia clínica y los consentimientos informados deben ser guardados en los centros de fertilidad, donde se realiza la donación. Si bien aún no está reglamentado en nuestro país cuánto es el tiempo que deben conservarse estos documentos, lo ideal sería guardarlos todo el tiempo que fuera necesario para garantizar el derecho de los nacidos por estas técnicas a tener información sobre su identidad genética.
Aspectos económicos
La donación se define como un acto voluntario, altruista y desinteresado; no tiene un fin comercial en sí mismo. Así y todo, hay una compensación económica resarcitoria para compensar las molestias físicas y los gastos de desplazamiento y laborales que se puedan derivar de la donación, pero ello no debe suponer un incentivo meramente económico (Gilman, 2018).
Información a la donante acerca de las cuestiones legales sobre la donación de óvulos
Las donantes deben ser informadas acerca de la legislación vigente con relación al conocimiento que pueda tener de ellas quienes reciben sus óvulos y aquellos nacidos por donación de sus ovocitos.
En este sentido, el Código Civil y Comercial de la República Argentina, en su artículo 564 del año 2015, vigente hasta la fecha, ha adoptado un sistema de anonimato relativo, para garantizar los intereses de ambas partes, de las donantes y de los nacidos por tratamientos de fertilización asistida mediante óvulos donados. El Código se refiere al derecho de los niños nacidos a través del empleo de estas técnicas a conocer su información genética.
Este artículo diferencia dos posibilidades de conocimiento de la información de quien dona los óvulos:
- Se podrá acceder a la información no identificatoria de la donante, es decir, sus datos genéticos y/o de salud; esta información la dará la clínica donde se hace el tratamiento sin intervención de ninguna autorización legal.
- Se permitirá acceder a información identificatoria (nombre, apellido y datos que permiten individualizar al donante), la cual podrá solo ser relevada mediante autorización judicial previa (Rodríguez Iturburu, 2017).
¿Cuántas veces se puede donar óvulos?
Con el fin de minimizar el riesgo de consanguinidad futura, las donaciones que realiza una misma persona deberían limitarse (SAMeR, 2018). Según la recomendación de la Sociedad Americana de Reproducción Asistida (ASRM), no debería haber más de 25 nacidos de la misma donante en una población de 800 000 habitantes, para evitar la posibilidad de consanguinidad que pueda pasar inadvertida entre los nacidos de los óvulos de la misma donante (ASRM, 2008).
Aunque en la Argentina no existe una ley que limite el número de donaciones por donante, las recomendaciones en las guías clínicas de las sociedades científicas recomiendan hasta un máximo de 6 veces por donante.
Sin embargo, es imposible el control de esta recomendación, ya que hasta el momento no existe en nuestro país un registro de donantes de óvulos, el cual permitiría saber cuántas veces ha donado una mujer y cuántos nacidos hay por cada donante.
Consideraciones finales acerca del programa de ovodonación
Cada vez es mayor la demanda de los tratamientos de ovodonación, y esto es debido a, principalmente, que las mujeres comienzan a buscar embarazo a edades más tardías; esto se explica por una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral, por el deseo de mayor desarrollo personal y profesional y también, por qué no, por las técnicas de reproducción asistida, que dan mayor posibilidad de poder elegir el momento en el cual deciden ser madres.
Sabemos que, a mayor edad de la mujer, la fertilidad disminuye, y que también aumentan los riesgos de aborto y alteraciones fetales. Esto se debe a una disminución progresiva de la reserva ovárica, acompañada de una disminución de la calidad de los ovocitos, y todo esto ha llevado entonces al aumento de la demanda de los tratamientos con óvulos donados.
En nuestro país, y según la última publicación del Registro Argentino de Reproducción Asistida (RAFA) (2017), donde se reportaron resultados de 43 centros de reproducción asistida del país, se han realizado en ese año 16 044 tratamientos de fertilización asistida de alta complejidad, de los cuales fueron 12 277 con óvulos propios y 3 767 con óvulos donados, es decir, los tratamientos de ovodonación correspondieron a casi el 25 % del total de los TRA (RAFA, 2017).
La tendencia, no solo en nuestro país, sino también en el mundo entero, es que la demanda de los tratamientos con óvulos donados siga en aumento. Por lo tanto, es necesario seguir trabajando desde los equipos de fertilización asistida en forma multidisciplinaria, mejorando cada día más los programas de ovodonación no solamente para obtener los mejores resultados en las tasas de embarazos, sino también para proporcionar un mejor cuidado de la salud física y psíquica de todas las donantes (ASMR, 2019).
Bibliografía
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SAMeR (2018). Recomendaciones de expertos: Consenso de Genética en Medicina Reproductiva. I Reunión Científica.
Sánchez Martín, F., Sánchez Martin, P. y Traverso Morcillo, E. (2012). Guías de Práctica Clínica SEF-SEGO, Guía 20, Programa de donación de óvulos.









