Cristián Expósito
Introducción: las cosas buenas del sistema educativo
Hay un dicho popular que siempre repetía mi abuela: “No hay mal que por bien no venga”. Este refrán se relaciona estrechamente con la teoría de la resiliencia, que sostiene que las personas y las comunidades no solo pueden sobreponerse a situaciones adversas, sino también salir fortalecidas de ellas. El proverbio encapsula la idea de que incluso las circunstancias negativas pueden dar lugar a resultados positivos, y así se alinea con el concepto de resiliencia, el cual enfatiza la capacidad de adaptarse, aprender y crecer a partir de las dificultades.
Durante la pandemia, los docentes y directivos observaron muchos elementos beneficiosos y, mediante un minucioso trabajo de clasificación, logramos segmentarlos en categorías. La apertura de las escuelas en 2021 representó un desafío para la comunidad educativa (Expósito & Marsollier, 2021). Ante esta situación, se solicitó a los participantes, a través de preguntas abiertas, que compartieran su opinión sobre las fortalezas derivadas del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el gobierno nacional. Las respuestas obtenidas se categorizaron tomando como sustento epistemológico el modelo de Strauss y Corbin (2016) de la Grounded Theory.
Dado que cada encuestado podía aludir a más de una fortaleza, fue posible identificar 1.527 respuestas. En consecuencia, se elaboraron seis categorías explicativas: TIC en educación, evolución educativa, crecimiento profesional, desigualdad social, valores sociales y cuidado de la salud.
Figura 16. Fortalezas del sistema educativo

1. Las TIC en educación
Denominamos “TIC en educación” a la primera categoría, la que se caracteriza por el desarrollo, capacitación y uso de las tecnologías de la comunicación y la información en el ámbito educativo. En términos generales, esta categoría representó más del 20 % de las respuestas; es decir, 1 de cada 5 docentes considera que una de las grandes fortalezas logradas por el sistema educativo después de la pandemia radica en el desarrollo y uso de las TIC.
Algunos puntos positivos que destacamos son que la educación virtual mejoró la comunicación, se ofrecieron numerosos cursos gratuitos para capacitar a los docentes y la adopción masiva de las TIC ayudó a mantener la educación durante la pandemia. Esto creó un modelo más flexible y accesible, que mejoró la calidad educativa y preparó a las escuelas para futuros desafíos.
Virtualidad
Esta subcategoría engloba todas las respuestas relacionadas con la impartición de clases a distancia mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) (Garzón Daza, 2021). En lugar de la interacción presencial en un aula física, la educación virtual permite a estudiantes y docentes comunicarse, colaborar y acceder a materiales educativos desde cualquier ubicación y en cualquier momento. Utiliza diversas herramientas tecnológicas, como aulas virtuales, videoconferencias, foros de discusión, correos electrónicos y recursos multimedia, lo que facilita significativamente el proceso educativo.
Capacitación en TIC
La “capacitación en TIC” se refiere al proceso mediante el cual los docentes adquieren conocimientos, habilidades y competencias relacionadas con el uso efectivo de TIC en el contexto educativo. Este proceso tiene como objetivo equipar a los educadores con las habilidades necesarias para integrar eficazmente la tecnología en el proceso educativo, con el fin de mejorar así la calidad de la enseñanza y preparar a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo digital actual y futuro.
Uso de las TIC
Esta subcategoría, íntimamente relacionada con la anterior, remite a la idea de que se implementaron de manera eficaz toda una serie de herramientas digitales como aulas virtuales, videoconferencias, plataformas de aprendizaje en línea, recursos multimedia y otras tecnologías educativas para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Sin lugar a duda, esta fue una mejora significativa para el sistema educativo.
A continuación, presentamos algunos testimonios de los docentes participantes para ilustrar esta categoría:
Durante este periodo, he adquirido una mayor conciencia sobre cuestiones higiénicas. También he mejorado en el manejo concreto de tecnologías, he recibido una capacitación real en TIC para docentes y he explorado la posibilidad de mejorar y potenciar la educación a distancia como estrategia educativa. Finalmente, he notado una mejora efectiva en la conectividad en la provincia (ID. 21 educación de adultos).
Una gran fortaleza ha sido la implementación de la virtualidad, algo en lo que hemos estado trabajando durante años para que los docentes lo adoptaran. Finalmente, han aprendido a utilizar estas herramientas, integrándolas de manera efectiva en su práctica educativa (ID. 225, nivel secundario).
La implementación del escenario virtual nos ha acercado a nuevas formas de enseñanza, destacando la necesidad de una mediación pedagógica y una preparación minuciosa de las clases, especialmente en las carreras técnicas. Además, ha permitido a los coordinadores estar presentes en las aulas virtuales para comprender y acompañar las particularidades de cada encuentro pedagógico. Se ha subrayado la importancia de imprimir una carga emocional positiva en estos encuentros (ID. 664, nivel superior no universitario).
Consideramos que estos testimonios ofrecen una visión clara de por qué la implementación de las TIC en la educación ha sido percibida como una fortaleza del sistema educativo, especialmente potenciada de manera positiva durante la pandemia.
2. Evolución educativa
Esta categoría cargó con el 11 % de las respuestas de los docentes. Se refiere a los cambios y adaptaciones que el sistema educativo experimentó debido a la crisis sanitaria global. Este proceso implicó la incorporación de subcategorías como: creatividad, didáctica, innovación y pedagogía para asegurar la continuidad y calidad de la enseñanza.
Creatividad
Los docentes plantean en sus respuestas que la creatividad en la evolución educativa durante la pandemia no solo se ha manifestado en la búsqueda de nuevas formas de enseñar y aprender, sino también en el diseño de materiales educativos interactivos y atractivos, en la adaptación de evaluaciones innovadoras y en la creación de soluciones ingeniosas para desafíos técnicos. Además, se ha fomentado la participación activa de los estudiantes a través de propuestas colaborativas, se han establecido canales de comunicación creativos con las familias y se han implementado estrategias para gestionar el tiempo y el espacio de manera flexible y adecuada en el hogar. Asimismo, se han desarrollado métodos para mantener la motivación y el bienestar emocional de estudiantes y docentes. Estos esfuerzos han demostrado que la creatividad ha sido fundamental en múltiples facetas del sistema educativo durante la pandemia.
Didáctica
Según algunos docentes, la implementación de nuevas didácticas ha jugado un papel vital en la adaptación de la educación a los entornos virtuales, se han desarrollado métodos efectivos que han asegurado la continuidad del aprendizaje, fomentado la interacción y colaboración, personalizado la enseñanza, evaluado el progreso de manera constante, desarrollado habilidades digitales y apoyado el bienestar emocional de los estudiantes.
Innovación
La innovación ha impulsado el uso de tecnologías y herramientas digitales en la educación, lo que transformó la manera en que se enseña y se aprende. Según los docentes, este proceso ha sido acelerado por la pandemia, que obligó a las instituciones educativas a adaptarse rápidamente a entornos virtuales y a integrar nuevas tecnologías en su práctica pedagógica.
Pedagogía
Esta subcategoría se construye desde aquellas respuestas que brindaban algún tipo de guía o adaptación de los enfoques educativos con el fin de satisfacer tanto las necesidades emocionales como académicas de los estudiantes en el contexto de la pandemia. Es decir que, durante la pandemia, la pedagogía ha sido de suma importancia ya que permitió centrar al estudiante, promover el bienestar emocional, adaptar currículos, innovar en evaluaciones, potenciar tecnologías educativas y promover la inclusión y equidad en la educación.
A continuación, compartimos algunas declaraciones de los docentes participantes para ejemplificar esta categoría:
Replanteamiento colectivo de la dinámica tradicional de enseñanza y aprendizaje, reconociendo la labor individual de cada docente según sus particularidades. Incorporación de nuevas herramientas educativas y de comunicación. Reflexión crítica sobre el estilo de vida y la interacción social previos al aislamiento, así como la conciencia renovada sobre la responsabilidad interpersonal (ID. 50, nivel secundario).
La situación ha logrado una mayor unión entre docentes, alumnos y directivos, desafiando nuestros métodos de enseñanza establecidos. Nos ha llevado a replantear cómo interactuamos y enseñamos, destacando la importancia de adaptarnos rápidamente a nuevas circunstancias (ID. 345, educación de adultos).
Esta experiencia ha sido fundamental para reforzar nuestra habilidad de reflexionar sobre qué estamos enseñando, cómo lo estamos haciendo y la importancia fundamental de la escuela como un lugar donde se fomenta el encuentro y se promueve el aprendizaje significativo. Nos ha llevado a replantearnos nuestros métodos educativos y a valorar aún más el rol central de la educación en la formación integral de los estudiantes (ID. 667, nivel primario).
3. Crecimiento profesional
Casi la mitad de las respuestas (46 %) tocaron algún elemento perteneciente a esta categoría, es decir que estamos frente a la categoría más importante del análisis.
El crecimiento profesional docente, en el contexto de la pandemia de covid-19, se define como el desarrollo integral de las habilidades y competencias del maestro o profesor, impulsado por la necesidad de adaptarse a una nueva realidad educativa (Gómez Serés, 2018). Este proceso destaca una serie de subcategorías que demuestran cómo la pandemia no solo planteó desafíos, sino también oportunidades significativas para el desarrollo profesional. Así, se fortalecieron competencias y se reforzó el compromiso con una educación de calidad en tiempos de crisis.
Solidaridad y empatía
Los docentes explican que hubo una disposición constante para ayudar a sus colegas y estudiantes, se crearon redes de colaboración y apoyo mutuo en tiempos de crisis. La pandemia también generó la necesidad de entender y atender las demandas emocionales y personales de los estudiantes y sus familias. Esto fomentó una mayor sensibilidad hacia las circunstancias individuales, lo que promovió un entorno de aprendizaje más inclusivo y comprensivo.
Profesionalismo
A pesar de las dificultades, los docentes manifiestan en sus relatos que mantuvieron altos estándares de conducta y ética profesional, buscando siempre el mejor interés de sus estudiantes y la calidad de la educación impartida.
Trabajo colaborativo
Los profesores comentan en sus respuestas que la situación los obligó a trabajar de manera más colaborativa, compartiendo recursos, estrategias y experiencias para enfrentar los desafíos del aprendizaje a distancia y la implementación de nuevas tecnologías.
Adaptabilidad
En las respuestas analizadas se destaca una notable capacidad para adaptarse rápidamente a las nuevas herramientas digitales y métodos de enseñanza, reorganizando las prácticas pedagógicas para garantizar la continuidad del aprendizaje en entornos virtuales.
Vinculación
Explican los docentes que la pandemia reforzó la necesidad de una estrecha comunicación y colaboración con las familias, reconociendo su papel esencial en el apoyo al proceso educativo de los estudiantes. En consecuencia, muchos profesores desarrollaron estrategias creativas para involucrar a los padres y cuidadores, lo cual promovió un entorno de aprendizaje más cohesionado y efectivo.
A continuación, presentamos algunos testimonios:
La pandemia exigió respuestas rápidas y oportunas, las cuales se lograron gracias al material disponible y al esfuerzo conjunto de todos los involucrados en el sistema educativo. Esta colaboración permitió adaptar recursos y estrategias en tiempo récord, asegurando la continuidad del aprendizaje a pesar de las circunstancias adversas. La capacidad de los docentes, directivos, estudiantes y familias para unirse y enfrentar los desafíos demostró la resiliencia y compromiso de la comunidad educativa (ID. 203, nivel secundario).
El trabajo colaborativo y cooperativo ha sido fundamental durante la pandemia. Cada institución ha demostrado una autonomía responsable al ofrecer servicios educativos adaptados a sus recursos disponibles. Este enfoque ha permitido personalizar el aprendizaje y maximizar el uso de las herramientas tecnológicas y humanas, garantizando una educación continua y de calidad (ID. 325, educación de adultos).
4. Desigualdad social
Aunque esta categoría no se presenta directamente como una fortaleza, algunos docentes la destacaron como tal. Vieron en ella la oportunidad de cambiar y de identificar lo que se estaba haciendo mal para mejorarlo. Desde esta perspectiva, solo un 2 % de las respuestas señalaron la idea de desigualdad social como un principio de cambio. Esta observación sugiere que, aunque es un porcentaje pequeño, existe una conciencia emergente sobre la necesidad de abordar las desigualdades y convertirlas en oportunidades para un sistema educativo más equitativo y justo. Esta actitud refleja un compromiso con la mejora continua y la búsqueda de soluciones innovadoras para los problemas estructurales en la educación.
Algunos ejemplos:
El gobierno escolar ha podido visualizar con datos concretos la falta de recursos de muchas familias y su limitado acceso a la tecnología. También ha podido reconocer el valioso capital humano de sus docentes, quienes, a pesar de contar con pocas herramientas y escasa capacitación previa, han logrado llegar a sus alumnos. Es fundamental valorar el esfuerzo, la dedicación y la predisposición con la que los docentes llevan adelante su labor, incluso enfrentando sus propias limitaciones financieras y materiales. Esta realidad resalta no solo la desigualdad social, sino también el compromiso de los educadores frente a los desafíos (ID. 249, educación de adultos).
La búsqueda de soluciones para los alumnos que no tienen internet para hacer sus tareas ha sido una prioridad esencial en el contexto de la pandemia. Los docentes y las instituciones educativas han tenido que ser creativos y proactivos para garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a la educación, independientemente de sus circunstancias (ID. 132, nivel secundario).
5. Valores sociales
Los valores sociales, en el contexto de la pandemia de covid-19, se pueden definir como los principios y normas que guían el comportamiento de las personas y las instituciones, que reflejan la importancia de la cooperación, la empatía y el compromiso con el bienestar colectivo (Expósito & Difabio, 2021). En este marco, los valores sociales se manifiestan de diversas maneras a través de las tareas complejas de la gestión escolar, la relevancia que se le brindó a la comunicación social e institucional, la revalorización que se hizo a nivel social del rol docente y la familia como el gran referente de valores sociales. Los valores sociales estuvieron presentes en el 16,4 % de las respuestas.
Gestión escolar
Los docentes plantean que la gestión escolar durante la pandemia fue fundamental para asegurar la continuidad educativa. Los valores sociales que sobresalen son la responsabilidad, la solidaridad y la adaptabilidad. Las escuelas tuvieron que gestionar recursos de manera eficiente, apoyar a los estudiantes y sus familias para poder adaptarse rápidamente a los cambios. La capacidad para tomar decisiones en beneficio de la comunidad escolar y de mantener un enfoque inclusivo fue loable.
Comunicación social e institucional
De la mano con la buena gestión escolar, está la comunicación efectiva que permitió mantener a la comunidad informada y conectada. Los valores de transparencia, confianza y colaboración se destacan en este ámbito. Las instituciones educativas y las autoridades tuvieron que aprender a comunicar de manera clara y oportuna las medidas y cambios implementados, así como escuchar y responder a las necesidades y preocupaciones de los estudiantes, padres y docentes.
Revalorización docente
Otro elemento relevante que la pandemia ha resaltado es la importancia crítica de los docentes revalorizando su rol en la sociedad. Aquí, los valores de reconocimiento, respeto y profesionalismo son esenciales. Los docentes no solo han sido educadores, sino también apoyos emocionales y guías en tiempos de incertidumbre. Su capacidad para adaptarse a nuevos métodos de enseñanza y para mantener el compromiso con la educación de sus estudiantes ha sido ampliamente reconocida y valorada.
Familia
Según los docentes, el papel de la familia en el contexto de la pandemia se ha visto intensificado, se subrayaron valores como el apoyo, la cooperación y la resiliencia. Las familias tuvieron que asumir un rol más activo en la educación de sus hijos, colaborando estrechamente con los docentes y las escuelas. La capacidad de las familias para adaptarse a la educación en el hogar y para apoyar el bienestar emocional y académico de sus hijos ha sido vital.
A continuación, presentamos algunos testimonios:
La implementación de diversos formatos de comunicación ha sido esencial para mantener la conexión entre docentes, estudiantes y familias durante la pandemia. Más allá de esto, se ha destacado la comprensión y el apoyo de las familias hacia el trabajo docente (ID. 311, educación de adultos).
Considero que durante la pandemia se ha profundizado el contacto con las familias, lo cual ha favorecido directamente el trabajo que realizamos actualmente. La resiliencia de los docentes se ha puesto de manifiesto al saber adaptarnos con recursos mínimos para salir adelante. La unidad con las familias, la valoración de la tarea docente y el reconocimiento de la Educación Pública han sido fundamentales en este proceso (ID. 592, nivel primario).
6. Cuidado de la salud
En este apartado buscamos unificar todas aquellas observaciones realizadas por los docentes en relación con el cuidado de la salud al regreso a la presencialidad, tomando en consideración el impacto emocional que significaba en ese momento el covid-19 (Marsollier & Expósito, 2021). Se identifica como el conjunto de prácticas y medidas adoptadas para proteger y promover la salud física y mental de las personas. Estas prácticas incluyen el seguimiento de protocolos de higiene y distanciamiento social, el uso de mascarillas, la vacunación y la implementación de estrategias para el bienestar emocional. Cabe mencionar que solo el 3 % de las respuestas docentes se enfocaron en este tema:
A partir de la pandemia, se ha tomado conciencia sobre la importancia de las cuestiones higiénicas y el manejo efectivo de las tecnologías. Esto ha incluido la capacitación en TIC para docentes, lo que ha permitido mejorar y potenciar la educación a distancia como una estrategia clave. Además, se ha logrado una mejora significativa en la conectividad en la provincia, facilitando el acceso a recursos educativos y mejorando la calidad de la enseñanza en entornos virtuales (ID. 021, nivel superior universitario).
En el contexto del cuidado de la salud durante la pandemia se ha desarrollado una mayor conciencia sobre la importancia de pensar en los demás y de practicar el autocuidado. Esto incluye implementar modalidades de higiene y seguir pautas de cuidado para proteger tanto a uno mismo como a los demás (ID. 287, educación de adultos).
Conclusión
En el análisis de las “cosas buenas del sistema educativo” durante la pandemia de covid-19, se destaca la capacidad de resiliencia y adaptación de la comunidad educativa. La frase popular “No hay mal que por bien no venga” encapsula la esencia de cómo el sistema educativo ha aprovechado las adversidades para generar resultados positivos y fortalecerse.
El desarrollo y uso de las TIC en educación fue una de las grandes fortalezas, dado que permitió mantener la continuidad del aprendizaje y preparar a las escuelas para futuros desafíos. La educación virtual y la capacitación en TIC para docentes mejoraron significativamente la calidad educativa y la flexibilidad del sistema.
La evolución educativa, marcada por la creatividad, didáctica, innovación y pedagogía, mostró la capacidad del sistema para adaptarse y mejorar en medio de la crisis. Los docentes desarrollaron nuevas estrategias y herramientas para asegurar una enseñanza efectiva y un apoyo emocional adecuado a los estudiantes.
El crecimiento profesional de los docentes fue evidente en su solidaridad, empatía, profesionalismo, trabajo colaborativo, adaptabilidad y vinculación con las familias. La pandemia resaltó la importancia de estos valores, mostrando cómo los educadores no solo se adaptaron, sino que también fortalecieron su compromiso con una educación de calidad.
Aunque la desigualdad social fue un desafío, se convirtió en una oportunidad para identificar y mejorar las áreas deficitarias. La pandemia visibilizó las carencias de recursos y acceso a la tecnología, y se destacó el esfuerzo y la dedicación de los docentes a pesar de las limitaciones.
Los valores sociales, manifestados a través de la gestión escolar, la comunicación, la revalorización del rol docente y la cooperación con las familias, fueron necesarios para enfrentar la crisis. La pandemia subrayó la importancia de la colaboración y el apoyo mutuo entre todos los actores del sistema educativo.
Finalmente, el cuidado de la salud se convirtió en una prioridad, se promovieron prácticas higiénicas y el uso de tecnologías para garantizar la educación a distancia. La pandemia generó una mayor conciencia sobre la importancia de pensar en el bienestar de todos, implementando pautas de cuidado y autocuidado.
En conclusión, el sistema educativo demostró su capacidad de resiliencia y adaptación, aprovechando las dificultades para generar cambios positivos y fortalecer su estructura. La colaboración, la innovación y el compromiso de todos los involucrados fueron esenciales para superar los desafíos y avanzar hacia una educación de mayor calidad y equidad.
Referencias bibliográficas
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