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8 Bullying y ciberbullying: propuesta integral de prevención y mínimo normativo para la convivencia escolar

Primera parte

Alejandro Castro Santander

Ningún país puede lograr una educación inclusiva, equitativa y de calidad si sus estudiantes son víctimas de violencia y acoso en las escuelas.

   

Stefania Giannini[1] (UNESCO, 2021)

Introducción

El bullying y el ciberbullying son fenómenos de gran impacto en la vida escolar, que afectan tanto a los que lo sufren como a la comunidad educativa en su conjunto. Estos comportamientos agresivos no solo erosionan la autoestima y el bienestar de los estudiantes, sino que también dañan el ambiente escolar, dado que impactan en el rendimiento académico y las relaciones interpersonales.

Una buena escuela no es aquella que carece de conflictos, sino la que sabe resolverlos adecuadamente y gestionar la indisciplina y la violencia de manera competente. De este modo, se crea un clima social escolar que favorece el sentimiento de pertenencia, disminuye el abandono escolar y, como han demostrado diversos estudios, mejora el proceso de enseñanza y aprendizaje. Es fundamental reconocer y respetar la diversidad generacional que nos demanda cambios y evitar la improvisación en aspectos decisivos de la convivencia. Así, las escuelas pueden convertirse en un ejemplo vivo del país que aspiramos a ser.

La intención de este trabajo es presentar un enfoque integral para la prevención de las diversas formas de violencia y hostigamiento, con el fin de promover un clima escolar positivo, basado en investigaciones recientes y políticas educativas efectivas. Esta propuesta tiene como objetivo identificar los factores de riesgo y fortalecer tanto los aspectos protectores personales, por ejemplo la resiliencia y el respeto mutuo, así como los aspectos institucionales, tales como las normas y la formación continua de docentes y directivos, de modo que permitan una gestión competente de la convivencia escolar.

Objetivo general de la propuesta

Proporcionar a los responsables de políticas educativas, directivos y a la comunidad educativa un marco normativo y un conjunto de herramientas prácticas basadas en evidencia, que les permita desarrollar y adaptar sus propios programas, proyectos y estrategias para mejorar la convivencia escolar. El propósito es prevenir y abordar de manera eficaz el bullying y el ciberbullying, promoviendo entornos educativos seguros, inclusivos y respetuosos.

Diagnóstico de la situación actual

Prevalencia del bullying y el ciberbullying

Los estudios indican que el bullying afecta a un porcentaje significativo de estudiantes a nivel global, con una prevalencia que varía entre el 10 % y el 30%, dependiendo de los contextos socioculturales. En cuanto al ciberbullying, aunque menos común, su incidencia ha aumentado con la creciente digitalización de la vida social y educativa. Aproximadamente un tercio de los jóvenes que experimentan bullying también son víctimas de ciberbullying.

Durante la pandemia de covid-19, se observó un incremento en los casos de ciberbullying debido al mayor uso de plataformas digitales para la educación a distancia y la interacción social. Este fenómeno plantea desafíos específicos para las instituciones educativas, que deben adaptar sus estrategias de prevención e intervención para abarcar tanto el espacio físico como el digital.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) lanzó una encuesta en 2022 a sus seguidores en Twitter y LinkedIn para saber qué es lo que más les preocupa de la actividad de los niños en línea.
Se les pidió que clasificaran tres amenazas comunes en la red: el ciberacoso, las deficiencias en la protección de datos y el grooming, que se refiere a la captación de niños en línea con fines sexuales.
Aproximadamente el 40 % de los encuestados mencionó el ciberacoso como la principal preocupación, mientras que las otras dos cuestiones obtuvieron el 27 % y el 26 % respectivamente (Naciones Unidas, 2022).

Hallazgos clave

El informe ¿Cómo perciben la convivencia escolar los alumnos y directores de secundaria? (Castro Santander, 2022) de Argentinos por la Educación revela una discrepancia notable entre la percepción de los estudiantes y los directores en cuanto a los problemas de convivencia. Más de la mitad de los estudiantes reportan haber presenciado episodios de discriminación (75,4 %) y agresiones entre compañeros (54,5 %) en sus escuelas, aunque solo un pequeño porcentaje considera que esto ocurre con regularidad. En contraste, los directores tienden a subestimar la frecuencia de estos incidentes, especialmente en lo que respecta a la violencia física y la discriminación, aunque perciben con más preocupación las agresiones en redes sociales.

El informe también destaca que la percepción del clima escolar varía considerablemente según la provincia, siendo más alta la percepción de dificultades en provincias como Jujuy, La Rioja y Catamarca, en comparación con otras regiones como CABA, La Pampa y Misiones. Estas diferencias subrayan la importancia de adaptar las políticas de convivencia escolar a los contextos locales.

Por otro lado, el informe Un desafío para la vuelta a clases (Argentinos por la Educación, 2022) subraya cómo las secuelas de la pandemia, particularmente en el aumento de la violencia digital y el ciberbullying, han transformado las dinámicas de convivencia escolar. La vuelta a clases presenciales ha traído nuevos retos, ya que los estudiantes que han pasado largos periodos interactuando en entornos digitales presentan dificultades para restablecer relaciones saludables y respetuosas en el entorno escolar. Este informe sugiere que el impacto de la pandemia ha agravado los problemas preexistentes de convivencia y requiere estrategias urgentes y específicas para gestionar tanto el bullying presencial como el ciberacoso.

Estos datos refuerzan la necesidad de implementar un programa integral que aborde tanto el bullying tradicional como el ciberbullying, con una especial atención a las diferencias contextuales en la convivencia escolar a lo largo del país.

Fundamento teórico

Clima escolar y su relación con el bullying

El clima escolar se refiere a la calidad y carácter de la vida escolar, incluyendo las relaciones interpersonales (clima social escolar), los valores compartidos y la estructura organizativa. Un clima escolar de bienestar está directamente relacionado con la disminución de la violencia escolar, incluido el bullying. En cambio, un ambiente caracterizado por una gestión deficiente de la convivencia y la falta de empatía y cuidado tiende a facilitar los conflictos y las agresiones.

El acoso entre estudiantes ocurre con más frecuencia en instituciones educativas con poca disciplina y donde los docentes tratan a los estudiantes de forma injusta. La proporción de alumnos que son víctimas de acoso frecuente es un 7 % más alta en las instituciones con un mal clima disciplinario en el aula que en aquellas escuelas con un buen clima. Los datos de los países de la OECD (2018) también muestran que el acoso escolar es un 12 % mayor en los centros educativos donde los estudiantes manifiestan sufrir un trato injusto por parte de sus profesores.

Teorías explicativas de la conducta agresiva

Las teorías que explican el bullying y el ciberbullying abarcan tanto factores individuales como contextuales:

  • Teoría del aprendizaje social (Bandura): sugiere que los comportamientos agresivos son aprendidos a través de la observación e imitación de modelos de conducta. En el caso del ciberbullying, la exposición constante a violencia digital puede normalizar la agresión.
  • Desensibilización a la violencia: la exposición repetida a la violencia, tanto en los medios de comunicación como en la vida cotidiana, puede llevar a una falta de sensibilidad que reduce la empatía y aumenta la tolerancia hacia el comportamiento dañino.
  • Naturalización de la violencia: en ciertas culturas o contextos, la violencia puede ser percibida como una parte inevitable de la vida social, lo que favorece su persistencia en entornos escolares.

Principales hallazgos respaldados por investigaciones globales

El ámbito experto de la salud mental a nivel internacional ha presentado evidencia significativa sobre los daños profundos y duraderos que el bullying y el ciberbullying pueden causar en el bienestar psicológico, el funcionamiento orgánico, neurológico y en la capacidad de los individuos para construir proyectos de vida. A continuación, se enumeran los principales hallazgos respaldados por investigaciones globales, que reflejan el consenso en este campo:

1. Impacto en el bienestar psicológico

Ansiedad y depresión

  • Estudios longitudinales han demostrado que las víctimas de bullying y ciberbullying presentan tasas significativamente más altas de ansiedad y depresión. Según el informe La victimización por acoso en la infancia de la Universidad de Cambridge (2015), estas condiciones suelen perdurar a largo plazo, incluso después de que el acoso finaliza, es decir que afectan la vida adulta.
  • El acoso constante provoca una sensación de indefensión, que desencadena síntomas relacionados con el trastorno de estrés postraumático (TEPT), con recuerdos constantes del acoso sufrido, dificultades para dormir y una hiperreactividad emocional.

Autoestima baja y autoconcepto

  • Las víctimas suelen desarrollar una baja autoestima, debido a las constantes críticas, burlas o exclusión que experimentan. La incapacidad de defenderse o revertir la situación perpetúa un autoconcepto negativo, esto afecta la autoimagen y las relaciones interpersonales futuras.
  • Estos efectos en la autoestima también contribuyen a la creación de un patrón de desconfianza social, donde las personas sienten una mayor dificultad para establecer relaciones saludables y seguras en su vida adulta.

2. Consecuencias en la salud física y orgánica

Somatización y problemas de salud físicos

  • Investigaciones han señalado que el bullying y el ciberbullying también tienen efectos psicosomáticos. Las víctimas suelen reportar dolores de cabeza, problemas digestivos y dolores musculares recurrentes debido al estrés crónico.
  • Según un estudio publicado en la Universidad de Cambridge, el estrés generado por el acoso continuo puede elevar los niveles de cortisol, lo que contribuye a la aparición de problemas cardiovasculares y debilita el sistema inmunológico, lo cual hace a las víctimas más susceptibles a infecciones.

Problemas de sueño

  • La privación del sueño es un efecto frecuente en víctimas de bullying y ciberbullying. Los pensamientos intrusivos y la ansiedad nocturna dificultan el descanso, lo que afecta el rendimiento escolar o laboral y empeora la salud física general. La International Society for Traumatic Stress Studies (ISTSS) ha destacado la relación entre el acoso y los trastornos del sueño, como insomnio o pesadillas recurrentes (Wolke & Dantchev, 2024):

Los estudiantes que reportaron estar frecuentemente expuestos al acoso escolar también manifestaron sentirse tristes, asustados y menos satisfechos con sus vidas que aquellos que no reportaron dichas experiencias. Asimismo, los estudiantes de escuelas con una alta prevalencia de acoso escolar tenían más probabilidades de informar un sentido de pertenencia más débil en la escuela y un peor clima disciplinario, en comparación con sus pares en escuelas con una baja prevalencia de acoso escolar (OECD, 2019).

3. Daño neurológico

Desarrollo neurológico y cognitivo

  • El bullying, especialmente cuando ocurre en edades tempranas, tiene un impacto significativo en el desarrollo neurológico. El cerebro en desarrollo de los niños y adolescentes es altamente sensible al estrés crónico, lo que afecta áreas clave como la amígdala, responsable del procesamiento emocional, y el hipocampo, que regula la memoria y la respuesta al estrés.
  • Un estudio de la Universidad de Duke encontró que las víctimas de acoso escolar presentan alteraciones en la conectividad entre la corteza prefrontal y el sistema límbico, lo que se traduce en una mayor vulnerabilidad a problemas de regulación de la afectividad, control de impulsos y mayor sensibilidad al rechazo social.

Trastornos del Eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal)

  • El estrés prolongado que genera el bullying afecta el eje HPA, que regula las respuestas al estrés en el cuerpo. Las investigaciones han revelado que el acoso escolar crónico puede producir una sobreactivación del eje HPA, lo que provoca una respuesta desproporcionada al estrés, que persiste incluso después de que la experiencia de acoso haya finalizado.
  • Esto puede generar alteraciones en la producción de neurotransmisores y hormonas como la dopamina y la serotonina, vinculadas a la regulación del estado de ánimo, lo cual aumenta el riesgo de desarrollar depresión clínica y otros trastornos afectivos a largo plazo.

4. Impacto en la construcción de proyectos de vida

Afectación en el desarrollo de habilidades sociales y académicas

  • Las víctimas de bullying y ciberbullying tienen mayores dificultades para desarrollar habilidades sociales, lo que afecta sus relaciones a lo largo de la vida. Esta carencia de habilidades puede generar aislamiento social, y a causa de ello dificultar la inserción en el mercado laboral, la vida universitaria o la creación de redes de apoyo.
  • Además, el acoso escolar y digital tienen un impacto negativo en el rendimiento académico. Las víctimas tienden a evitar la escuela, tienen dificultades para concentrarse y experimentan bajo rendimiento en pruebas y tareas, lo que afecta sus oportunidades futuras de educación y desarrollo profesional.

Trastornos de conducta y riesgo suicida

  • Diversos estudios han demostrado que los jóvenes que experimentan bullying tienen un mayor riesgo de desarrollar conductas autodestructivas, incluyendo autolesiones y, en casos graves, suicidio. El informe Behind the Numbers (2021) de la UNESCO destaca que el bullying aumenta de manera significativa el riesgo de ideación suicida y tentativas de suicidio, especialmente en adolescentes.
  • Según la American Foundation for Suicide Prevention (AFSP), el ciberbullying es particularmente dañino debido a su capacidad de exposición constante, lo que eleva el riesgo de suicidio en jóvenes, especialmente en aquellos que pertenecen a grupos vulnerables.

5. Efectos a largo plazo en la vida adulta

Persistencia de trastornos psicológicos

  • Los efectos del bullying y ciberbullying se extienden más allá de la adolescencia. Investigaciones longitudinales, como las realizadas por la Royal Society for Public Health en el Reino Unido, han encontrado que las personas que han sufrido acoso en la infancia tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión en la vida adulta, incluso décadas después del acoso.
  • Estos efectos también impactan la autoconfianza y la capacidad de las personas para alcanzar sus metas personales y profesionales. Las víctimas adultas de bullying suelen tener dificultades para mantener relaciones laborales y sentimentales estables, lo que afecta negativamente su proyecto de vida.

Dificultades en la construcción de identidad y proyectos de vida

  • El impacto en la autoestima y la autoeficacia afecta la capacidad de los jóvenes para proyectarse hacia el futuro y desarrollar planes a largo plazo. Las víctimas de bullying tienen menos probabilidades de desarrollar un sentido claro de identidad y propósito, y suelen enfrentar más desafíos al definir metas personales y profesionales.
  • En muchos casos, el acoso prolongado genera un sentido de fracaso personal, impide que las víctimas se visualicen como personas capaces de alcanzar sus aspiraciones, lo que las lleva a limitar sus opciones académicas, laborales y personales.

Conclusión para los responsables de políticas sociales, educativas y de salud

La evidencia científica sobre los efectos del bullying y el ciberbullying es contundente: estos fenómenos no solo dañan el bienestar psicológico y físico de los individuos, sino que también interfieren en su desarrollo neurológico y la construcción de proyectos de vida. Las consecuencias a largo plazo pueden ser devastadoras, afectar la salud general de las víctimas, sus relaciones interpersonales y su capacidad para desarrollar un proyecto de vida pleno y satisfactorio.

Es fundamental que las políticas públicas en general aborden el bullying y el ciberbullying como un problema multidimensional, que requiere intervención temprana y sostenida para disminuir sus efectos en el presente y en su vida futura.

Estrategias de intervención propuestas

Educación socioafectiva y resolución de conflictos

El desarrollo de competencias o habilidades socioafectivas es un enfoque clave para prevenir el bullying y mejorar la convivencia escolar. Estas habilidades incluyen, entre otras estrategias, el manejo de emociones, sentimientos, la empatía (como valor y habilidad), la capacidad para resolver conflictos de manera pacífica y la toma de decisiones responsables.

En el caso de la resiliencia, entendida como la capacidad de recuperarse de situaciones adversas, esta habilidad es un factor protector clave ante el bullying. Promoverla en los estudiantes puede ayudarlos a superar situaciones complejas y reducir el impacto del acoso.

Actividades propuestas

  • Talleres de desarrollo personal y social: dirigidos a estudiantes de todos los niveles, estos talleres enseñarán a los jóvenes a reconocer y gestionar sus emociones y sentimientos, mejorar su autoconcepto y desarrollar habilidades de comunicación asertiva.
  • Juegos de roles y dinámicas de grupo: estas actividades ayudarán a los estudiantes a ponerse en el lugar del otro, con el fin de fomentar la empatía y la comprensión mutuas.
  • Programas de mediación escolar: formación de equipos de mediadores entre estudiantes, capacitados para ayudar en la resolución de conflictos de manera pacífica y constructiva.
  • Talleres de resiliencia: enseñar a los estudiantes habilidades de afrontamiento y gestión del estrés, ayudándolos a desarrollar una mentalidad de crecimiento.
  • Programas de tutoría entre pares: estudiantes mayores apoyan a los más jóvenes, de modo que se crea una red de apoyo entre pares que facilita la integración y el sentido de pertenencia.

Uso responsable de la tecnología

Dado el aumento del ciberbullying, es esencial enseñar a los estudiantes sobre el uso seguro y responsable de la tecnología. Conocer sobre “netiqueta” o etiqueta en línea y privacidad digital ayudan a prevenir el ciberacoso y promueven un comportamiento ético en el entorno digital.

Actividades propuestas

  • Charlas sobre netiqueta: enseñar las normas de comportamiento en línea y cómo interactuar de manera respetuosa en plataformas digitales.
  • Talleres para padres y docentes: proporcionar a las familias herramientas y recursos para supervisar de manera efectiva la actividad en línea de sus hijos, con énfasis en el establecimiento de límites y la promoción de un uso responsable y sano de las redes sociales.

Formación para el personal docente y las familias

La capacitación regular de los docentes y de las familias en la detección y gestión del bullying y el ciberbullying es fundamental para asegurar una respuesta rápida y eficaz ante cualquier situación de acoso.

Actividades propuestas

  • Capacitación en identificación temprana: cursos para docentes sobre cómo reconocer señales de bullying y ciberbullying, cómo intervenir y cómo apoyar a las víctimas.
  • Talleres para padres: formar a las familias para que sean capaces de identificar cambios en el comportamiento de sus hijos que puedan estar relacionados con el bullying, así como estrategias para abordarlo en casa.

Protocolos institucionales de intervención

Las instituciones deben contar con protocolos claros y accesibles para la intervención rápida en casos de bullying. Esto incluye establecer mecanismos de denuncia confidenciales y un sistema de apoyo psicológico para los involucrados.

Actividades propuestas

  • Desarrollo de un protocolo formal: crear un protocolo institucional para la gestión de casos de bullying y ciberbullying, en colaboración con la comunidad educativa.
  • Creación de un buzón de denuncias anónimas: facilitar un espacio seguro y de confianza donde los estudiantes puedan denunciar incidentes y se les garantice confidencialidad y una respuesta rápida y efectiva.

Evaluación y seguimiento

Para asegurar la eficacia del programa, se recomienda realizar evaluaciones periódicas que permitan ajustar las estrategias y actividades según los resultados obtenidos. Estas evaluaciones deben medir la prevalencia del bullying y el ciberbullying, así como la percepción del clima escolar por parte de estudiantes, docentes y familias.

Indicadores de éxito

  • Reducción de casos de bullying y ciberbullying reportados en la institución.
  • Mejoras en las habilidades socioafectivas de los estudiantes, evaluadas mediante encuestas y observaciones.
  • Percepción positiva del clima escolar, evaluada a través de cuestionarios anuales a estudiantes, docentes y familias.

Bibliografía

Argentinos por la Educación (2022). ¿Cómo perciben la convivencia escolar los alumnos y directores de secundaria? Argentinos por la Educación. https://tinyurl.com/y7kscycd.

Castro Santander, A. (2012). Conflictos en la escuela de la era digital. Tecnología y violencia. Editorial Bonum, Buenos Aires.

Castro Santander, A. (2022). Un desafío para la vuelta a clases. Argentinos por la Educación. https://tinyurl.com/52bvch5f.

Castro Santander, A. (2024). Claves para gestionar la convivencia. Clima escolar, aprendizaje y prevención de la violencia. Editorial Bonum, Buenos Aires.

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Castro Santander, A. y Varela torres, J. (2013). Depredador escolar. Bully y ciberbully. Editorial Bonum, Buenos Aires.

Naciones Unidas (2022, 8 de febrero). El ciberacoso, la mayor preocupación en el Día de Internet Segura. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2022/02/1503792.

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OECD (2020). Bullying. En PISA 2018 Results (Volume III): What School Life Means for Students’ Lives (pp. 45-64). Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. https://doi.org/10.1787/cd52fb72-en.

Takizawa, R.; Danese, A.; Maughan, B. & Arseneault, L. (2015). La victimización por acoso en la infancia predice la inflamación y la obesidad en la mediana edad: un estudio de cohorte de nacimiento de cinco décadas. Psychological Medicine, 45 (13), 2705-2715. doi:10.1017/S0033291715000653. Prensa de la Universidad de Cambridge.

Trucco, D. e Inostroza, P. (2017). Las violencias en el espacio escolar. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Publicación de las Naciones Unidas. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/41068/4/S1700122_es.pdf.

UNESCO (2021). Más allá de los números: Poner fin a la violencia y el acoso en el ámbito escolar. Publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000378398.

Wolke, D. & Dantchev, S. (2024). Global perspectives: Bullying and the consequences for mental health and wellbeing. International Society for Traumatic Stress Studies. https://tinyurl.com/hhud7ha6.


  1. Subdirectora General de Educación en UNESCO.


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