Julián Kan, Alejandro M. Jaquenod y Rodrigo F. Pascual
El libro que está comenzando a leer tiene por objetivo realizar un aporte a la crítica marxista de las relaciones internacionales. El propósito no es sólo de carácter académico, sino que también tiene como objeto ofrecer herramientas para la transformación social radical. En este contexto de globalización e internacionalización de las relaciones capitalistas, la crítica de las relaciones interestatales se constituye en un elemento nodal para la crítica práctica.
La crítica marxista se ha incorporado tardíamente a los debates sobre las relaciones internacionales, y esta disciplina, en tanto objeto específico de investigación, es un campo en pleno despliegue para las perspectivas marxistas. Con sus limitaciones, las diversas teorías del imperialismo y de la dependencia habían ocupado este espacio, así como también los diversos enfoques de la teoría marxista del Estado.
A fines de los años sesenta y hasta entrada la década siguiente se produjo una profunda renovación de la crítica marxista, obedeciendo al ciclo de luchas y crisis capitalista. Entre los temas que fueron abordados en este contexto de renovación, la crítica del capital ocupó un lugar privilegiado. Junto a ella fueron revisadas las concepciones del Estado, el imperialismo y la dependencia. El conjunto de los trabajos aquí congregados tienen su origen, de una u otra manera, en los desarrollos elaborados durante aquella etapa. En efecto, tanto el prefacio como uno de los trabajos aquí traducidos pertenece a un autor que fuera parte importante de aquella renovación: nos referimos a Joachim Hirsch.
Este momento de renovación no se agotó con el ciclo de luchas y crisis capitalista de fines de los sesenta, sino que la crítica marxista en el campo de lo internacional adquirió una dinámica propia durante las décadas subsiguientes. Esto a pesar y a razón de la derrota sufrida en manos de la ofensiva política, económica, cultural e intelectual capitalista. Desde entonces se produjo un debate muy fructífero en este sentido. En efecto, si en el párrafo anterior decíamos que las elaboraciones teóricas vertidas en este libro abrevaban en los aportes de los setenta, no sería menos cierto decir que parte sustantiva de los trabajos se embeben de la crítica marxista de los años subsiguientes. Específicamente, de las elaboraciones realizadas por los gramscianos, poulantzianos, el autonomismo italiano, las corrientes de la regulación y el marxismo abierto.
Este volumen es el resultado del trabajo colectivo realizado en el marco de la interacción entre la línea de estudios sobre “Relaciones Internacionales” del programa de investigación “Economía y política en la Argentina contemporánea”, radicado en el Instituto sobre Economía y Sociedad de la Argentina Contemporánea (IESAC) de la Universidad Nacional de Quilmes, y el proyecto de investigación “Capital, Estado, globalización, democracia y antagonismo social de clase. Reconstrucción de un debate entre marxistas”, radicado en el Instituto de Cultura, Sociedad y Estado (ICSE) de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Tanto los editores como varios de los autores de los artículos originales de este volumen son integrantes de estos espacios de investigación y reflexión en los que se promueve el análisis, desde una perspectiva crítica, de las relaciones internacionales así como de diferentes procesos de carácter internacional.
Queremos agradecer a los/as compañero/as de ambos proyectos de investigación por discutir opinar e intercambiar sobre las versiones iniciales de los artículos, que constituyeron momentos enriquecedores durante el armado y preparación de este libro. También queremos agradecer a Alberto Bonnet, director del Programa de Investigación de la UNQ, de donde surgió inicialmente la idea de este libro; a Javier Balsa, director del IESAC, Instituto donde está alojado nuestro programa de investigación en la UNQ, por el apoyo institucional para viabilizar esta publicación. También queremos agradecer por el apoyo institucional al Lic. Luis De Lasa y a la Prof. Gabriela Fernández, Director y Coordinadora Académica del ICSE de la UNTDF, donde está alojado el otro proyecto de investigación del que formamos parte los coordinadores de este libro.
De las relecturas del capital a la crítica de lo internacional
A fines de los años sesenta y principios de los setenta la crítica marxista tomó un nuevo impulso. La ola de lucha de clases demandaba comprender las formas de dominación y explotación capitalista: el Estado y el capital. También era necesario atender la aparición de “empresas multinacionales”, el cuestionamiento del poder mundial de Estados Unidos, la crisis de la institucionalidad internacional de la posguerra, los procesos de descolonización e independencia de los países africanos, la impugnación a la inserción internacional dependiente de los países latinoamericanos y la emergencia y crisis de la Comunidad Económica Europea. En este sentido, una revisión crítica de las relaciones interestatales comenzó a ocupar una relevancia central, la que se produjo de la mano de la necesidad de revisitar la teoría del Estado y del capital. Así se constituyó un debate que renovó la teoría marxista del Estado, el capital y, para decirlo en términos generales, del mercado mundial (véase capítulo 3).
Las líneas trazadas durante estos debates sentaron las bases para las discusiones marxistas posteriores. Más aún, los debates –independientes pero vinculados– sobre el Estado, el capital y el mercado mundial fueron determinantes para los desarrollos posteriores y en especial para la crítica de las relaciones internacionales (véase capítulo 1).
En lo referido a este último campo, el debate en los setenta resultó en cuatro tipos de enfoques. En primer lugar, aquellos que comprendían que el cambio en las formas de acumulación y apropiación modificaban la estructura política nacional e internacional. Estos cambios darían fuerza a una tendencia hacia la supranacionalidad. Esta visión, más tradicional dentro del marxismo, fue asumida por Ernest Mandel a fines de los sesenta y principios de los setenta. Su actualidad se observa a través del encuentro con trabajos que anclan en miradas eclécticas en las que se incorporan elementos de otras perspectivas.
Por otro lado, hubo otras visiones que enfatizaban en el carácter político del proceso de internacionalización y sobre el lugar central que ocupaban los estados en este proceso, principalmente los centrales. Dentro de esta perspectiva, la visión de Nicos Poulantzas, fue la más preeminente. En sus trabajos de inicios de la década del setenta articuló la teoría del Estado y de las relaciones interestatales con la competencia interburguesa. En este sentido, su visión imprimió una mayor complejidad para la comprensión del Estado y dejó un legado imprescindible para las visiones críticas de las relaciones internacionales. Ciertamente, esta mirada ha sido desarrollada por muchos autores desde la década del ochenta hasta la actualidad. Aún sigue vigente y está en pleno proceso de renovación a partir del encuentro con el debate alemán sobre la derivación del Estado, y en este libro contamos con aportes que continúan sus desarrollos (véase capítulos 6 y 7).
Una tercera perspectiva, anclada dentro del mencionado debate de la derivación del Estado, puso el énfasis en la comprensión del capital como una relación social global. Desde allí intentó reconceptualizar la emergencia del Estado. Los trabajos de Elmar Altvater y Claudia von Braunmühl, entre otros, fueron centrales en la comprensión de la relación entre capital, Estado y mercado mundial. Como efecto dejó instauradas algunas bases para una visión crítica de las relaciones interestatales. Los trabajos de Peter Burnham en los noventa, así como también los de John Holloway y Werner Bonefeld (aún en desarrollo) fueron pioneros en dar continuidad a esta mirada. Asimismo, los desarrollos (no tan) recientes de Hannes Lacher y Benno Teschke le dieron un nuevo impulso y produjeron una profunda renovación a estos aportes. No obstante, estos últimos trabajos mantuvieron una perspectiva más ecléctica en tanto que incorporaron críticamente los desarrollos de Robert Brenner y Ellen Meiksins Wood (véase capítulo 4).
Por otra parte, los desarrollos englobados dentro de la teoría de la dependencia abrieron un campo de análisis de las relaciones internacionales desde las periferias capitalistas. Como en los casos anteriores no se habían propuesto ser una perspectiva crítica de las teorías de las relaciones internacionales. Sin embargo, desde otras geografías, las tensiones detectadas en la acumulación y la dominación capitalista no son ajenas a aquellas en las que se concentran otras corrientes de la economía política internacional. Nos referimos a las tensiones entre la dimensión económica y política para pensar la inserción de las periferias en el mercado mundial, y la separación tajante entre la esfera nacional e internacional (véase capítulo 3). Cabe destacar que en el marco del ciclo de luchas sociales antineoliberales que pusieron en cuestión el proceso de globalización, se produjo una revitalización del enfoque de la dependencia, para tratar de dar cuenta de este escenario reciente (véase capítulo 2).
Como decíamos, estas perspectivas sobre el Estado y las relaciones interestatales se vincularon a diversas comprensiones del capital. En este sentido, las relecturas de El Capital de Marx, y otros trabajos como los Grundrisse, fueron de vital importancia. En efecto, la lectura de Mandel sobre El Capital, naturalmente, está emparentada con sus desarrollos sobre la supranacionalización. Asimismo, los trabajos de Althusser fueron centrales en las elaboraciones teóricas de Poulantzas, incluso a pesar de sus diversas críticas. Finalmente, los trabajos de Reichelt y Backhaus, entre otros, fueron de sustantiva relevancia para las miradas críticas del Estado, el capital y las relaciones interestatales. Dicho de otra manera, las lecturas economicistas (Mandel), estructuralistas (Poulantzas), y derivacionistas (Altvater, von Braunmhül y otros) fueron y son centrales para la renovación de la crítica marxista del Estado, el capital, el mercado mundial y las relaciones interestatales.
Los desarrollos desde los ochenta hasta la década del 2000
Durante la década del ochenta y la siguiente, en el marco de una ofensiva capitalista global, Robert Cox fue pionero en insertarse en los debates de la disciplina de las Relaciones Internacionales desde las categorías marxistas-gramscianas. Su repercusión en los estudios de esta disciplina ha sido tal que aún hoy las currículas de las cátedras de Relaciones Internacionales de las universidades en Argentina asumen sus trabajos como los referentes principales de los estudios marxistas. Su relectura de la obra de Antonio Gramsci para pensar los procesos de hegemonía mundial, los procesos de internacionalización de las clases, así como el lugar de los estados en la transmisión de la globalización, han sido su principal legado.
A mediados de la década del noventa la crítica marxista se concentró en comprender y debatir alrededor de lo que, mediática y académicamente, se conoció como globalización. La consolidación de la ofensiva capitalista abrió el terreno para que diversas miradas críticas tomaran este fenómeno como objeto de estudio. A través de estos aportes, y por las propias características del objeto, se fue conformando el campo de estudio de los fenómenos globales que fue sentando las bases para la constitución de las relaciones internacionales como objeto específico de la crítica marxista. Allí abrevaron diversas miradas. El punto nodal radicó en comprender la “globalización” como resultado de: a) el impulso de los países centrales con sus burguesías (Callinicos), b) las finanzas (Chesnais) y c) una ofensiva capitalista resultante de la lucha de clases (Negri, Holloway y Bonefeld, entre otros).
Durante la década siguiente el debate tomó un mayor impulso. Por un lado las luchas contra el capitalismo neoliberal y su institucionalidad global, la consolidación y expansión de la Unión Europea, la crisis del rol de los Estados Unidos a nivel global tras el atentado a las Torres Gemelas, y la emergencia de China y los BRICS dieron nuevos aires al debate. Este escenario internacional demandaba nuevas explicaciones.
En el año 2000, la publicación de Imperio de Hardt y Negri produjo un hito político-intelectual. El libro provocó discusiones internacionales que excedieron la crítica marxista, pues también interpeló a las organizaciones sociales emergentes contra el capitalismo global. Al calor de este debate intelectual y ante la necesidad de comprender la situación global, la publicación de este libro abrió discusiones, reflexiones e intervenciones, tanto en el campo teórico como en el militante.
Por otra parte, al inicio de esta misma década, al sur de América las luchas contra el capitalismo neoliberal resultaron en un ciclo de gobiernos progresistas que pusieron en suspenso el entramado global neoliberal. Desde aquel momento los países miembros del MERCOSUR asumieron posiciones críticas frente al proyecto norteamericano de integración comercial (el ALCA), e impulsaron diversos acuerdos políticos. Este escenario regional, en congruencia con la emergencia de China y la retracción del poder de Estados Unidos, suscitó un nuevo debate. En América del Sur, las discusiones sobre Imperio de Hardt y Negri fueron tan acaloradas como en otras partes del mundo. Sin embargo, con la asunción de gobiernos progresistas pronto se movió a las realidades locales en las que se observaba un renovado impulso del poder estatal. Lo que, en cierto modo, parecía cuestionar algunas de las (interpretaciones de las) tesis centrales de Imperio.
Dicho sintéticamente, desde inicios de la década del 2000 al presente fueron desarrollándose una innumerable cantidad de investigaciones que anclaron sus aportes en los trabajos pioneros desarrollados durante los setenta. Incluso en América del Sur hubo un redescubrimiento de las teorías de la dependencia (Martins, Sotelo Valencia, Osorio y Katz), así como de los aportes de Poulantzas y de la derivación.
En cierto modo, es posible considerar que las últimas dos décadas han sido centrales en la constitución de las relaciones internacionales como un campo específico de la crítica marxista. El libro que estamos presentando aquí resulta, naturalmente, de la necesidad de realizar una contribución en este terreno.
Las preguntas que el libro apunta a responder tal vez tengan su raíz en las mismas cuestiones que se fijaron en lo que podríamos llamar como los orígenes de este debate. Ciertamente, en 1973, Nicos Poulantzas se preguntaba:
¿Cuáles son las nuevas relaciones entre las formaciones sociales imperialistas (Estados Unidos, Europa, Japón) y sus efectos sobre los aparatos de Estado? ¿Se puede hablar actualmente de un Estado nacional en las metrópolis imperialistas? ¿Cuáles son las relaciones entre esos estados con la “internacionalización del capital” o las “empresas multinacionales”? ¿Tienden nuevas formas institucionales supranacionales a sustituir a los estados nacionales?, o, también, ¿cuáles son las modificaciones de esos estados que les permiten desempeñar las nuevas funciones que exige la reproducción ampliada del capital en el plano internacional? (Poulantzas, 1974 [1973]: 36)
Estas preguntas que abre Poulantzas son fundantes de todo este debate, y las respuestas a estas preguntas siguen teniendo relevancia en los desarrollos presentes. Desde las miradas de Poulantzas, de la derivación y la dependencia, los capítulos siguientes, entonces, apuntan a dar respuesta a algunos de estos interrogantes.
Sobre los capítulos del libro
El capítulo 1, escrito por Pablo Míguez y titulado “Capital global, integración regional y Estados nacionales en el siglo XXI. Más allá de las teorías del Imperialismo y de las Relaciones Internacionales” se propone discutir las relaciones entre la lógica global del capital y la dimensión territorial de las formas políticas asumidas por ella y, por otro lado, el vínculo entre el marxismo y las relaciones internacionales establecido a partir de los años setenta y que fue objeto de análisis a partir de las transformaciones asociadas al final de la Guerra Fría y al despliegue de la llamada globalización.
El segundo capítulo, “Relaciones internacionales, dependencia y marxismo. Los aportes del ‘subimperialismo’ de Ruy Mauro Marini”, escrito por Julián Kan e Iván Kitay, hace un estudio introductorio sobre la teoría de la dependencia centrándose en la figura de Ruy Mauro Marini y su aporte específico para el campo de las relaciones internacionales como el concepto de subimperialismo. Se analiza el desarrollo del concepto en la obra de Marini y sus usos potenciales para analizar el escenario reciente del capitalismo global.
En el tercer capítulo, titulado “Perdidos en transición. El debate alemán sobre el mercado mundial de los años setenta”, Oliver Nachtwey y Tobias ten Brink realizan un balance crítico del debate sobre el mercado mundial al interior del debate alemán de la derivación del Estado. Este balance aborda la dimensión tanto histórica como teórica de este debate. En este sentido, destacan las diferencias entre los autores y extraen conclusiones para el análisis presente.
Rodrigo F. Pascual, en el cuarto capítulo titulado “Conflicto/cooperación, intergubernamentalidad/supranacionalidad: antagonismo social de clase y relaciones interestatales” propone realizar un análisis crítico de las relaciones internacionales a través de dos pares conceptuales: cooperación/conflicto y supranacionalidad/intergubernamentalidad. Se propone mostrar que estas categorías son modos fetichistas en que se manifiesta la explotación del trabajo como competencia interestatal, abrevando en la teoría de la derivación y el marxismo abierto.
En el quinto capítulo, titulado “Lo político y lo económico en el sistema internacional. Hacia una perspectiva crítica de ‘lo internacional’”, Alejandro M. Jaquenod aborda, en primer lugar las tensiones entre las esferas económica y política, y en segundo lugar entre ‘lo local’ y ‘lo global’ para la disciplina de las relaciones internacionales, desde una lectura crítica de su tratamiento en la Economía Política Internacional, las corrientes de la regulación y los nuevos aportes de la tradición neogramsciana.
El sexto capítulo, escrito por Ulrich Brand, Christoph Görg y Markus Wissen y titulado “Condensaciones de segundo orden. La internacionalización del Estado desde una perspectiva neopoulantziana”, recuperando la teoría del Estado de Poulantzas y reconociendo lagunas teóricas se propone desarrollar categorías intermedias como la de condensaciones de segundo orden, en el marco de las tensiones entre la forma estatal nacional y la internacionalización del Estado.
Joachim Hirsch y Jens Wissel, en el séptimo capítulo, titulado “La transformación del capitalismo contemporáneo y el concepto de una clase capitalista transnacional: una revisión crítica en la perspectiva neopoulantziana”, se proponen reconstruir la noción de clase capitalista transnacional a partir de la recuperación de la obra de Poulantzas. El objeto es entender la relación entre clase y poder, condensado en el término clase capitalista transnacional. Para ello revisan también las nociones de internacionalización de las relaciones de capital y de los aparatos de Estado.
Bibliografía
Poulantzas, N. (1974). Las clases sociales en el capitalismo actual. Siglo XXI.






