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Prefacio[1]

Joachim Hirsch

Los procesos de transformación económica, política y social cada vez más veloces enfrentan a la teoría materialista de las Relaciones Internacionales a grandes desafío. Para mantenerse al día, los patrones y perspectivas tradicionales de pensamiento también deben ser cuestionados.

Hace sólo unos pocos años que el término globalización era la clave que debía caracterizar el nuevo orden mundial emergente tras la caída de la Unión Soviética. No sólo se hablaba del fin de la historia, sino también sobre la declinación del sistema de estados nacionales, el llamado “orden de Westphalia”, y la aparición de un imperio que abarcara todo el mundo. La teoría de las Relaciones Internacionales debería haber sido reemplazada, por así decirlo, por una teoría de la Política Doméstica Mundial.

La serie de desarrollos descriptos como globalización estaban basados en la ofensiva del capital neoliberal lanzada en los años ochenta. Fue una consecuencia de la crisis del capitalismo fordista de posguerra que estalló en la década del setenta. El objetivo era una privatización total de los bienes públicos, y entonces la apertura de nuevas oportunidades de inversión, así como una desregulación total a los movimientos de bienes y capital. Como resultado, los estados quedaron expuestos a una presión competitiva creciente, forzados a recortar impuestos y salarios, y a desmantelar los sistemas de seguridad social. Había surgido el sistema de estados nacionales de competencia.

Sin embargo, la estabilidad de este nuevo sistema global fue a menudo sobreestimada. Aunque inicialmente la ofensiva neoliberal condujo a un aumento significativo de las tasas de ganancia, el propio capitalismo posfordista neoliberal enfrenta nuevamente una severa crisis económica, política y social, caracterizada por un debilitamiento de las tasas de crecimiento, crisis financieras devastadoras, y la aparición de movimientos populistas de extrema derecha junto con tendencias desintegradoras en sociedades caracterizadas por cada vez mayores desigualdades sociales. Los crecientes movimientos migratorios, resultado de las desigualdades globales pero también de una mejor información y mejores opciones de transporte, han estimulado nuevas medidas nacionales de exclusión. También se hace cada vez más claro que ya no es sostenible el capitalismo basado en los recursos fósiles y en la explotación natural irrestricta. La comunidad de estados enfrenta entonces cambios muy profundos, y cómo lo hará está en cuestión.

El mundo ya se ve muy diferente a lo que algunos teóricos habían imaginado hace poco tiempo. El nacionalismo –que está floreciendo casi en todas partes–, los esfuerzos crecientes por alcanzar la autosuficiencia y las guerras comerciales han devuelto al primer plano la competencia entre estados que se cierran cada vez más sobre sí mismos. El America first de Donald Trump es sólo el ejemplo más claro de esto. Este cambio de políticas representa la declinación de los Estados Unidos como una potencia hegemónica global, y continúa impulsándola. La Unión Europea se ve sacudida por opciones nacionales particulares, siendo la retirada del Reino Unido sólo el caso más grave. Al mismo tiempo, el ascenso de China, particularmente, ha modificado permanentemente el balance de poder. El riesgo de una guerra ha aumentado significativamente, especialmente en Asia occidental.

Es cuestionable, sin embargo, si la internacionalización de la relación de capital –que es transnacional y se entiende como globalización– será contrarrestada por estos desarrollos. El proceso de internacionalización del Estado y los desplazamientos asociados en las relaciones de clases, que Nicos Poulantzas señaló muy temprano, continuarán teniendo efecto bajo una forma diferente. Esto es así porque los nuevos desafíos, como el cambio climático, sólo pueden ser enfrentados a través (por encima) de las fronteras, lo que crea una situación muy contradictoria que presenta grandes desafíos a la teoría del Estado y de las Relaciones Internacionales.

Los textos reunidos en este volumen ayudan a dar cuenta de estos cambios. Desde un regreso a los fundamentos de la teoría del Estado y del capital, dan cuenta de los procesos de transformación en el sistema internacional, particularmente de los cambios en las relaciones internacionales de dominación y dependencia, las relaciones de clase, y las nuevas formas en desarrollo del sistema de estados. Ofrecen así un material importante para avanzar en el desarrollo de una teoría materialista de las relaciones internacionales a la altura de los tiempos.


  1. Traducido desde el original en alemán por Alejandro M. Jaquenod.


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