El cinturón verde de Mendoza
María Flavia Filippini
¿Cuál es la situación y las características físico-ambientales que tiene Mendoza?
La provincia de Mendoza, en las últimas décadas, es reconocida por sus vinos de excelente calidad. Además del cepaje insigne que es el malbec, se ha avanzado mucho en la valorización de otros varietales muy interesantes, lo que ha permitido un posicionamiento extraordinario de esta industria madre tan importante para la región, no solo en Argentina sino también en el mundo. Si bien la industria vitivinícola tiene una historia enorme y es muy pujante, en Mendoza existen otras actividades que van adquiriendo un lugar destacado. En cuanto al manejo agrícola de los viñedos, ha ido evolucionando en el tiempo; hoy coexisten diferentes modos de hacer agricultura, desde los formatos más convencionales hasta aquellos que pretenden alcanzar la sustentabilidad en los sistemas de producción vitivinícolas, respondiendo al equilibrio de las dimensiones socio-culturales, técnico-ambientales y económicas.
La organización del territorio de la provincia de Mendoza es muy particular y está basada en el concepto de oasis y secano. Los oasis son los espacios de territorio donde se utiliza el agua para diferentes usos: humano, agricultura, industrias, entre otros. En estos oasis se concentra casi la totalidad de la población de la provincia (1.400.000 habitantes), en un porcentaje de territorio que representa más o menos entre el 4-4,5%. El resto del territorio provincial constituye el secano, también llamado tierras secas, donde se pueden encontrar zonas con una riqueza de bosques nativos como ecosistema natural, que ocupan aproximadamente 2.000.000 ha; algunas son áreas protegidas, áreas naturales, siempre en la ecorregión denominada monte.
Mendoza, en sus oasis, vive del agua que proviene de los ríos que bajan de la cordillera de Los Andes, el agua sigue un camino (a través de redes de ingeniería y distribución) ya definido en muchos tramos por nuestros antecesores ancestrales: los huarpes. Es importante destacar que hace más de 10 años estamos en un proceso de crisis hídrica, por lo que no alcanza el agua para abastecer todas las demandas: agricultura, agroindustrias, otras actividades, etc., y, fundamentalmente, los requerimientos que tiene la población.
Mendoza cuenta con tres oasis principales. El Oasis Norte, donde se encuentra uno de los cinturones verdes más importantes del país, el segundo después del de La Plata, denominado Cinturón Verde del Área Metropolitana, y uno más pequeño denominado Cinturón Verde Hortícola; el Oasis Centro, donde se encuentra el famoso Valle de Uco (zona productora de vinos de altura y de altísima calidad, con grandes inversiones en enoturismo, nacionales y extranjeras) y, finalmente, el Oasis Sur, que abarca los departamentos de San Rafael, Malargüe y Gral Alvear, conocidos principalmente por el turismo de montaña, la vitivinicultura, algo de fruticultura y la ganadería de zonas áridas.
Toda nuestra vida depende de cinco ríos que provienen de la montaña y practicamos una “agricultura de oasis”, el 85% de la población vive concentrada en estos oasis y allí se realizan gran parte de las actividades socioeconómicas.
Mendoza tiene la mayor superficie regada del país con un manejo de riego integral, es decir que íntegramente se depende del riego que conduce el hombre, gracias a los ríos que vienen de la montaña y a la extracción del agua subterránea. Se cuenta con embalses y represas que permiten controlar y regular la distribución del agua. El sistema de canales diseñado por nuestros pueblos originarios hoy han sido mejorados en muchos tramos: son los canales matrices, primarios y secundarios los que conducen el recurso hasta las fincas o propiedades agropecuarias. En su mayoría se maneja el riego superficial (por surco o por manto). Este método de riego tiene el problema de ser bastante ineficiente (se desaprovecha aproximadamente el 50% del agua). Sin embargo, en los últimos años muchas propiedades están tecnificando el riego con métodos presurizados (goteo, aspersión, etc.) a fin de mejorar la eficiencia de uso de este recurso cada vez más escaso. También se están mejorando las redes de distribución del agua hasta llegar a las fincas, ya que en el sistema general de distribución (canales sin revestir, por ejemplo) hay pérdidas de agua que pueden alcanzar el 50% o más.
El resto del territorio que no es oasis es el secano, constituido por la región fitogeográfica del monte. En este secano también se desarrollan actividades y se vive una realidad rural muy diferente a la del oasis. Allí se realiza la ganadería propia de las zonas áridas (bovina especialmente y también menor en el sur de Mendoza), la crianza de cabritos a cargo de los puesteros en el departamento de Lavalle, apicultura, etc. Estas actividades han tomado una relevancia muy interesante, en los últimos años. También hay zonas denominadas ACRES (áreas de cultivos restringidos), que hacen reúso de aguas tratadas provenientes de las plantas de tratamientos de residuos domiciliarios e industriales: Paramillo y Campo Espejo; éstas permiten el cultivo de determinadas especies bajo las condiciones que ha reglamentado el Departamento General de Irrigación. Se cultivan algunas especies hortícolas (hay restricciones), frutícolas, forestales bajo distintas modalidades productivas tanto en tamaño de la explotación, tipo de manejo técnico y tipologías de productores.
Estas dos realidades, el oasis irrigado y la zona árida (secano), cuyas diferencias existieron muy marcadamente en el tiempo, hoy se intenta integrarlas a través de diferentes programas y acciones, de manera tal de lograr un vínculo necesario para el crecimiento sociopolítico, económico y ambiental de la provincia y sus habitantes.
En cuanto al límite existente entre el oasis y sus zonas marginales, durante mucho tiempo estuvo bastante definido entre lo que es rural y lo que es urbano. Sin embargo, en las últimas décadas ha sufrido un “proceso de integración” (más marcado en algunos casos), con el avance de las urbanizaciones sobre las zonas agrícolas y la frontera agrícola sobre las áreas naturales, lo que ha generado profundos conflictos socio-ambientales.
El oasis irrigado se caracteriza por la presencia de diferentes monocultivos: vid, tomate, ajo, principalmente, los que se manejan convencionalmente, es decir, con la utilización de agroquímicos entre otras prácticas características, si bien esto está cambiando: cada vez hay una mayor concientización de las bases y principios que aportan las buenas prácticas agrícolas. En Mendoza, en general, hay una muy buena sanidad en los cultivos porque existen excelentes condiciones agroecológicas (edafo-climáticas). Los suelos son de origen aluvional, con muy poca materia orgánica y se necesita de riego en una manera muy importante, artificialmente, porque las lluvias son pocas, 200 milímetros anuales que se distribuyen en verano.
¿Cuáles son las características de este oasis irrigado? Cultivos de vid, frutales, olivos y hortícolas. Grandes y medianas empresas y también pequeños productores familiares que tienen problemas de escala e integración, baja eficiencia en el uso de agua para riego.
La zona árida (96% corresponde a la ecorregión del monte), hoy cada vez más puesta en valor, se caracteriza por tener ganadería de zonas áridas (ganado vacuno, cría y recría, cabras) y también emprendimientos apícolas. Una figura clave es el puestero familiar que está muy arraigado a las zonas de secano, quien hace aprovechamiento de los recursos (locales) del monte y que tiene fuertes problemas de desertificación y mucha escasez de agua.
Ante este panorama y lo que está sucediendo actualmente, el boom de esta viticultura, que permite el reconocimiento de nuestra provincia como la Octava Capital del Vino del Mundo, ha provocado, por un lado, la situación de una expansión de la frontera agrícola que avanza sobre el monte generando una interfase agrícola natural (esto se da muy fuertemente en la zona del Oasis Centro, como en el Valle de Uco) y pérdidas importantes de los servicios ecosistémicos que brinda ese monte natural. Surge también el gran interrogante de cómo regar todos estos nuevos emprendimientos, ya que se encuentran fuera del oasis y por ende de las redes de distribución del agua superficial de montaña. La respuesta es con la utilización de agua subterránea, extraída a través del bombeo por pozos, lo cual ha llevado a un uso y un abuso de este recurso en muchas épocas, con fuertes problemas de contaminación y bajísima recarga del acuífero subterráneo. Hoy el proceso de realizar perforaciones está más regulado y restringido por el Estado. Las perforaciones realizadas en forma indiscriminada han impactado negativamente en la recarga del acuífero, teniendo en cuenta que la dinámica del agua subterránea es muy particular y diferente a la de los ríos de montaña. El agua subterránea es considerada nuestro sexto río y su recarga es mucho más lenta y compleja, por lo tanto, estas nuevas zonas vitivinícolas y su manejo agrícola están produciendo problemas ambientales muy importantes.
En cuanto a la zona del Oasis Norte, ésta incluye el área metropolitana formada por seis departamentos, y también Mendoza Capital y Godoy Cruz, estos dos últimos no forman parte de lo que sería el Cinturón Verde del Área Metropolitana (AMM). En la imagen (Figura 1) se puede observar el gran crecimiento de las ciudades que avanzan sobre las zonas agrícolas. Cabe recordar las limitaciones en las zonas agrícolas manejadas como oasis, es decir que estos cultivos necesitan del riego integral, por lo que se van perdiendo tierras agrícolas con gran capacidad productiva, con los conflictos y disputas que aparecen por los usos del suelo, del agua y por la pérdida de identidad de muchas regiones y sus pobladores.

Figura 1. Transformaciones territoriales: crecimiento urbano disperso, interfase urbano rural Oasis Norte – AMM. Fuente: https://bit.ly/3MQ9pWh.
En la Figura 2 se puede observar, en el año 1988, los usos del suelo. Las zonas rojas representan lo que no tiene vegetación (edificios, pavimento, construcciones en general) y las verdes lo que sí tiene vegetación, ya sea natural o cultivada. Años después, en 2018, ha habido una fuerte consolidación de todo lo que sería urbano, pero al haberse fragmentado y dispersado este avance en algunas áreas, van quedando intersticios y espacios, áreas vacantes que con el tiempo van ocupando las tierras productivas y generan muchísimos problemas y disputas, como por ejemplo respecto del uso del agua, la comprensión y percepción de su valor, etc., no es la misma en la zona rural que en la urbana.


Figura 2. Avance de las ciudades en Guaymallén y Maipú – 1988 y 2018. Cambios en las coberturas vegetales. Fuente: https://bit.ly/3Ol2t4N. Perez, M., del Barrio, L. & Colomer, J. (2020).
Guaymallén tiene un importante desarrollo en la implementación del Plan Provincial de Ordenamiento Territorial como municipio, de acuerdo con lo establecido en la Ley 8051 de Ordenamiento Territorial y Usos de Suelo. En este departamento se encuentra una importante extensión de este cinturón verde metropolitano y del cinturón verde hortícola.
En la Figura 3 se puede observar cómo ha ido avanzando la huella urbana sobre las zonas rurales.

Figura 3. Ocupación del suelo: proceso de crecimiento urbano en el Departamento de Guaymallén. Fuente: Municipalidad de Guaymallén (2019).
Existen hitos que han contribuido a esta evolución, como lo fue el gran terremoto que azotó la provincia en 1985, a partir del cual se pusieron en funcionamiento los planes de vivienda social por el IPV (Instituto Provincial de la Vivienda) y por el Banco Hipotecario Nacional. Se tomaron decisiones de avanzar en los terrenos productivos, que en ese momento no tenían costos tan altos, sin haber evaluado lo que significaba generar infraestructura y servicios de altísimo costo y con muchísimos problemas, lo que provocó un conflicto importante entre los habitantes propios del lugar y las actividades de este nuevo urbanismo. Ya entre 2010 y 2018 se siguió apostando a estos terrenos, a pesar de sus costos en crecimiento y de otras problemáticas que se agudizan (usos del agua, uso de agroquímicos cercanos a las zonas residenciales, movilidad, etc.), pero ya no con una mirada social sino de grandes espacios, grandes inversiones inmobiliarias de ámbito privado que se van metiendo y alterando esta área, esta fase interurbana con un formato de mosaico difuso y disperso a medida que avanza.
En la Figura 4 se muestra el departamento de Guaymallén, donde hay una amplia zona que antes era destinada a una actividad productiva de muchísima importancia y, en los puntos que se marcan en el mapa, se resaltan las distintas actividades agrícolas y pecuarias que hoy se encuentran. La cría de ganado porcino (en algunos establecimientos suman el proceso de faenado), aves para huevos, aves para carne. Estas áreas productivas, sumadas a las áreas naturales, hoy tienen una dinámica que cada vez se va desdibujando más. Estos suelos, en general, son de origen lacustre, son suelos que tienen aptitud agrícola de excelencia, el clima es mucho más benigno que en otras regiones de Mendoza y hay una amplia disponibilidad hídrica por la presencia de aguas surgentes, es decir que el agua subterránea puede brotar con facilidad. Además, en algunas zonas, existe la posibilidad de hacer reúso de las aguas tratadas en distintas plantas de Mendoza (Paramillo y Campo Espejo), a partir de los residuos domiciliarios. Esto ha permitido poner en valor también áreas para cultivos restringidos (están regidos por normativas del Departamento General de Irrigación), lo que también posibilita que se practique la agricultura en zonas donde se puede aprovechar esta agua tratada. El mendocino tiene un respeto y una cultura por el agua muy importante; sin una gestión correcta del agua Mendoza no podría existir.

Figura 4. Usos agropecuarios del suelo – Departamento de Guaymallén. Fuente: Municipalidad de Guaymallén (2019).
Entre 1988 y 2015, la superficie urbana dentro de este Oasis Norte de la provincia aumentó casi un 90% avanzado, básicamente, sobre áreas cultivadas de los departamentos de Luján, Maipú y sobre todo de Guaymallén, lo que se constituyó en una pérdida irreversible de tierras productivas porque nadie va a voltear casas o ir contra barrios en donde ya hay una estructura y una organización edilicia que sería imposible de volver hacia atrás. Por lo tanto se considera este avance como una pérdida irreversible de tierras productivas. Además de la presión del crecimiento urbano sobre las zonas rurales, se debe considerar también la presión rural ejercida sobre el secano, la cual también ha provocado diferentes tipos de conflictos socioambientales y ha ido definiendo una interfaz rural secano.
Mendoza ha tenido siempre en mente conservar los periurbanos. Esto se asocia fuertemente con la Ley de Ordenamiento Territorial y Usos de Suelo antes mencionada, una ley provincial que salió a la luz en el año 2009. Fue reglamentada rápidamente y es allí donde se hace mención a la necesidad de cuidar las áreas productivas y sobre todo estas áreas de periurbanos que son tan importantes para la provincia desde diferentes dimensiones: económicas, sociales, culturales, ambientales.
¿Qué es el periurbano? Son espacios agrícolas, ubicados entre la ciudad y el campo. Tienen distintas denominaciones, son zonas muy difusas, de alta complejidad, frágiles, híbridas, contradictorias, en transición y en una continua transformación por estas dinámicas a las cuales son sometidas, respecto a la dinámica de la urbanización y otros aspectos. Sin embargo, estas zonas tienen características comunes tanto de la ciudad como del campo y existen disputas de conflictos de intereses entre los distintos actores que conviven en ese lugar.
El cinturón que rodea toda el área metropolitana de Mendoza tiene frutales, flores (es muy importante la producción de flores), hortalizas pesadas y livianas y también la convivencia de barrios con viñedos, casas, countries. Existen distintos niveles de tecnología que se aplica en los cultivos, una de las posibilidades es tratar de intensificar los cultivos para hacer un mejor aprovechamiento del suelo; hay varias fábricas también, establecimientos conserveros, y esto sería la fotografía de lo que se encuentra en la actualidad en nuestros cinturones verdes.
¿Por qué es importante preservar los periurbanos? Porque aseguran la provisión de alimentos frescos por cercanía, garantizan la soberanía alimentaria, ya que durante muchísimo tiempo los trabajadores, “guardianes” que han trabajado en estas áreas agrícolas sobre todo en la especialidad hortícola, han cuidado celosamente las tradiciones y la cultura de nuestra agricultura. Prácticamente en este cinturón verde se cultivan aproximadamente 50 especies en el mismo momento.
Otro aspecto importante para preservarlos son los servicios ecosistémicos que generan (almacenamiento de carbono, agrobiodiversidad, polinización, ciclado de nutrientes, etc.); son fundamentales para toda la comunidad, por lo que significa el paisaje cultural, el turismo agrícola, la salud y la calidad de vida de la población en general, de las personas que trabajan y viven allí y también de quienes visitan transitoriamente el lugar. Como se puede notar, estos periurbanos dan la oportunidad de desarrollar sistemas productivos sustentables.
¿Cuáles son las problemáticas de este periurbano? Fragmentación, con pérdida de servicios ecosistémicos y biodiversidad, falta de políticas de regulación de la expansión urbana en áreas rurales, aumento de los costos agrícolas por servicios urbanos (muchas de estas fincas quedan en el medio de las urbanizaciones, rodeadas por residencias, y como frentistas tienen que pagar determinados servicios), disminución de la rentabilidad de su negocio o de su actividad, aumento de los costos de oportunidad (mercado inmobiliario), conflictos entre vecinos asociados a las prácticas agrícolas (uso de los agroquímicos). Un conflicto muy importante es por el recurso hídrico en cuanto a la disminución de la calidad y la cantidad del agua, la expulsión de productores familiares a otras zonas más convenientes; el problema de los asalariados, sobre todo en la especialidad horticultura, que es muy inestable y que realmente se pueden dedicar por más tiempo al rubro de la construcción y la inseguridad en la zona.
El Cinturón Verde del Área Metropolitana de Mendoza (CVAMM) (periurbano productivo frutihortícola de las áreas rurales de los departamentos de Guaymallén, Maipú, Lavalle, Luján, Las Heras) equivale a unos 1000 km2 y, en el caso del Cinturón Verde Hortícola (CVH), produce hortalizas para el mercado de cercanía y el país, abarca menos departamentos (Guaymallén, Lavalle y Maipú) con una superficie de 680 km2, aporta entre el 80% y el 95% de lo que se consume en Mendoza y abastece diferentes zonas del país (norte, sur y este).
¿Cuál es la problemática específica que tiene este cinturón verde de Mendoza? El avance desorganizado del espacio urbano sobre el rural, pérdidas de suelos fértiles y daños en la infraestructura de riego superficial. Esto es terriblemente complejo porque solamente se puede regar con agua que viene distribuida por los canales de riego, entonces, al hacer estas fragmentaciones y meter mosaicos de urbanización en medio del campo, surgen bastantes problemas; hay inversiones muy costosas en la generación de nuevas tierras de cultivo en el área secano, contaminación de cauces de riego y red de drenaje por residuos domiciliarios e industriales. En muchas situaciones los asentamientos de nuevos barrios no prevén una red de seguridad respecto de la higiene, las cloacas, el uso alternativo de agua potable para riego de jardines, etc.; la baja productividad agrícola; la informalidad del empleo; el poco valor agregado de la producción hortícola, hay grandes fluctuaciones y brechas entre los precios percibidos por el producto y lo pagado; la población rural envejecida, jóvenes rurales que se van a otro lugar y la fragmentación del paisaje y la segmentación social.
Mendoza fue pionera en el país en temas de ordenamiento territorial. Prueba de ello fue la sanción de la ley ya mencionada de Ordenamiento Territorial y Usos de Suelos. Los primeros estudios comenzaron a realizarse en el año 2000. La Universidad Nacional de Cuyo lideró este proceso previo y la redacción de la ley. A partir de su aprobación (2009), y una vez reglamentada, nace el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial, que tiene alcances en los municipios, y hoy en el municipio donde está más desarrollado es justamente el de Guaymallén, que tiene un cinturón verde más amplio y extendido.
Tanto la agroecología como el ordenamiento territorial son campos de conocimientos que están muy cercanos uno con otro. En los periurbanos se están fomentando mucho las prácticas agroecológicas, justamente por lo que significan en cuanto a la alimentación segura y saludable, el cuidado del suelo y la biodiversidad, la salvaguarda de los trabajadores, entre otros, y por la integración del entorno, del paisaje. Ambos tienen como meta alcanzar el desarrollo sustentable y esto tiene mucho que ver con la complejidad de los sistemas y la visión sistémica de los procesos.
¿Dónde se encuentran el ordenamiento territorial que se dedica o que trabaja a escala de paisajes hasta escala de territorio con la agroecología que se practica a nivel de parcelas, de fincas? Justamente a través del feedback que ambos campos de conocimiento tienen. La agroecología no solo se puede aplicar en una finca o en una parcela, sino que, para hacer más efectiva esta alianza que tiene con el ordenamiento territorial, es necesario que se alimenten mutuamente. Es decir, debemos pensar cómo el ordenamiento territorial puede emplearse como una herramienta aplicada en paisajes y en territorios para favorecer aquellos servicios ecosistémicos que son importantes para la agroecología. Y este es el punto común entre ambas: los servicios ecosistémicos. La agroecología propone restaurar los paisajes que rodean las fincas, lo que enriquece estas funciones que son necesarias para desarrollar esos espacios rurales. Uno de los servicios ecosistémicos más importantes en el cinturón verde hortícola de Mendoza tiene que ver con la producción de alimentos que puede hacer allí y que abastece de hortalizas y frutas en los mercados de cercanía.
En el plan de ordenamiento municipal territorial del departamento de Guaymallén se ha trabajado muchísimo con tres instituciones: el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), el INA (Instituto Nacional del Agua) y también el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y a través de este consorcio que se ha hecho conjuntamente con la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial, se han estudiado y caracterizado variables biofísicas naturales (capacidad de intercambio catiónico, contenido de materia orgánica, profundidad de freática, disponibilidad de riego) que han permitido realizar una zonificación del área y así empezar a pensar en instrumentos para que pueda protegerse este periurbano.

Figura 5. Índice de Producción Potencial de Alimentos (IPPA) – Servicios Ecosistémicos en Planes Municipales de Ordenamiento Territorial. Fuente: Del Barrio y D’Amario (2020) (la zona sur del departamento (verde oscuro) es un área protegida).
Se generó el Índice de Producción Potencial de Alimentos (IPPA) como un indicador clave en donde se conjugan las variables antes mencionadas a través de una fórmula que permite zonificar el área de interés. Por ejemplo, la zona sur del departamento de Guaymallén (IIPA mayor de 40%) hoy es una reserva agrícola que no puede utilizarse para cualquier actividad y no se puede avanzar sobre ella con ningún tipo de negocio inmobiliario.
Pero esto ha ido más allá de modo que actualmente el código de construcción de Guaymallén también está modificándose y está tratando de limitar muchísimo el crecimiento de lo urbano hacia algunas zonas que son muy vulnerables, como es el este del departamento; se están pensando, también, instrumentos tales como pagar por servicios ecosistémicos, definir cuál es la unidad mínima de sustentabilidad y otras herramientas que van a servir para proteger el periurbano a través de normativas y a través de la participación permanente (esto es lo más novedoso e interesante) de distintas instituciones. Es un trabajo participativo con los actores y estas instituciones que quieren ayudar a un municipio a organizar todas sus áreas y el uso de suelos.
La novedad de todo este Plan Provincial de Ordenamiento Territorial es que, una vez aprobado, ha permitido poner en marcha en los distintos municipios los Planes Municipales, y una vez aprobados y reglamentados en su jurisdicción han permitido definir cómo se va a trabajar y cómo se van a preservar estos cinturones verdes con la aplicación de las herramientas necesarias para el mejor uso y la conservación.
Por último, un proyecto muy interesante que se presenta en esta exposición es el Proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos de Protección y Fortalecimiento de los Territorios Periurbanos Productivos, que va a ser una gran ayuda para preservar, no solamente el periurbano por lo que significa en sí mismo como actividad agrícola, sino por todos los componentes involucrados: el económico, las visiones sociopolítica y técnico-ambiental, la cultural, fundamentales para consolidar la identidad no solo de los mendocinos sino también de muchas zonas importantes del país involucradas en estas dinámicas.
Algunas reflexiones finales
La agricultura periurbana provee alimentos frescos, a bajo costo y otros servicios ecosistémicos a la sociedad toda. Es importante la revisión de las políticas de ordenamiento para asegurar, con otras políticas complementarias, la conservación. La expansión de la agroecología es una necesidad urgente para transformar los sistemas alimentarios con el fin de que una mayor cantidad de la población pueda producir y acceder a alimentos saludables, nutritivos, diversos, ambientalmente compatibles y culturalmente apropiados
Para Mendoza, la necesidad de conservar la agricultura en el Oasis Norte se profundiza por la escasez de tierras productivas y el recurso hídrico limitado.
El Ordenamiento Territorial Rural y su vínculo con la agroecología tiene, en los servicios ecosistémicos desde la escala del paisaje, una poderosa herramienta para proteger espacios agrícolas periurbanos, no solo regulando el avance de la urbanización sino también aprovechando estrategias para una agricultura sustentable y así potenciar la multifuncionalidad de la agricultura.
Las políticas públicas para el desarrollo y sustentabilidad de los territorios rurales, surgidas con la participación compartida de los sujetos sociales, contribuyen a la definición y puesta en marcha de proyectos de desarrollo territorial sustentable.
En nuestro contexto de oasis y secano, se hace imperante promover sistemas agroalimentarios agroecológicos que promuevan la multifuncionalidad de los territorios rurales y de interfase que tiendan a disminuir las tensiones entre sus actores (conflictos socioambientales).
Para abordar las problemáticas complejas que enfrentan nuestros territorios, es necesario formar profesionales con visión sistémica y holística. Desarrollar y expandir el proceso formativo a la sociedad mendocina en torno a la comprensión de su territorio es impostergable.






