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El arte como medio para concientizar sobre la violencia feminicida

Gabriela Coronado-Téllez[1] y María Delia Téllez-Castilla[2]

Resumen

La violencia feminicida puede ser un tema complicado de tratar con jóvenes. Es en este contexto en que nace la necesidad de conocer sus puntos de vista al participar en un ejercicio artístico en memoria de las niñas y adolescentes víctimas de feminicidio, para indagar sobre sus sentimientos y reacciones, además de para evaluar cómo les ha afectado. Esta investigación tiene por objetivo reflexionar sobre la concientización de jóvenes mediante la participación del memorial colectivo No Estamos Todas. Se utilizó la metodología cualitativa con un diseño de investigación acción donde participaron 80 alumnos del octavo grado, y la información fue recolectada por medio de la entrevista semiestructurada. Algunos resultados obtenidos fueron que la mayor parte del grupo, 65 %, contestó que no conocía la situación de violencia a la que se enfrentan las niñas y jóvenes en México. Además, un gran número de opiniones coinciden en que tratar estos temas puede servir como un método para prevenir la violencia. En conclusión, este tipo de intervenciones ayudan a temas tan sensibles como el expuesto aquí y además sirven para que puedan ser analizados y reflexionados por las juventudes.

Introducción

La violencia feminicida puede ser un tema difícil de tratar con jóvenes e infancias; no obstante, no es ajeno a ellas, ya que, según la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim, 2022), solo durante el año 2020, 114 niñas y jóvenes menores de edad fueron víctimas de feminicidio, y 176, víctimas de homicidio doloso. Y de acuerdo a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, de diciembre de 2018 a marzo de 2021, al menos 5.072 niñas, niños y adolescentes perdieron a su madre a causa de la violencia feminicida, es decir, en promedio casi seis quedaron en orfandad cada día (Becerra-Acosta, 2021).

Citando a Valeria Luiselli (2016), “las cifras cuentan historias de terror, pero quizá las historias de verdadero terror, las inimaginables, sean aquellas para las cuales todavía no hay números, para las cuales no existe ninguna posible rendición de cuentas” (p. 32). Estas cifras no se deben ver simplemente como números, ya que deben ser entendidos como casos de vidas arrancadas por la violencia, mujeres asesinadas “por el simple hecho de ser mujeres” (Russell, 2006, p. 24).

Como indica Waldisa Russio (2010), es necesario pensar en los y las jóvenes e infancias como personas completas y parte de la humanidad y no solo como futuros adultos por ahora imperfectos o menos capaces. Aceptando que todas las personas están en proceso de construcción y constante aprendizaje y, por tanto, deberían tener la oportunidad de informarse en diversas temáticas, incluida la violencia de género que les afecta de manera directa, surge así la siguiente pregunta de investigación: ¿cómo responde la juventud frente al tema de la violencia feminicida?

Marco teórico

Ramón Celaya Gamboa (2021) declara que en México los feminicidios van al alza con el paso de los años y que los gobiernos en turno no implementan políticas públicas eficientes para controlar esta situación. A los agentes del ministerio público, a la policía de investigación y a los demás actores involucrados en la atención de estos delitos, les falta preparación, sensibilización y hasta infraestructura para hacer frente a tan grande reto. Por tanto, desde la sociedad civil, se hacen señalamientos para visibilizar este tipo de violencia contra las mujeres y exigir que se diseñen políticas públicas para detener de manera contundente este grave delito.

Para dar respuesta a la pregunta, fue desarrollada una colaboración entre la clase de artes del profesor Marc Nelson en Estados Unidos y la colectiva de ilustración mexicana No Estamos Todas. Es en dicho contexto en que nace la necesidad de conocer los puntos de vista del alumnado participante de esta investigación, para indagar sobre sus sentimientos y reacciones a este ejercicio, además de para evaluar cómo este les ha afectado, así como sus interacciones con su círculo cercano, a fin de entender si la actividad repercutió o no en su entorno y de qué manera.

Evidenciando la transformación de un ejercicio artístico en uno político, concordando con Ana María Castro Sánchez (2018) en que “el arte contiene una potencia que logra no solo mostrar, transmitir, sino incluso incidir en transformaciones sociales” (p. 17), la ilustración se utiliza entonces como un medio para hablar de la violencia feminicida. Un ejercicio activista que permite el aprendizaje y el intercambio, así como un área para desarrollar propuestas antipatriarcales en busca de un futuro más equitativo (Bashi et al., 2018).

Ana María Sosa González (2018) afirma que los actos de conmemoración que trabajan con memorias dolorosas y de violencia ven en el acto de rememorar una herramienta para crear consciencia y reivindicación. Y si bien, como sostiene Ana Paula Ferreira de Brito (2023), la memoria por sí sola no asegura que la violencia no volverá a ocurrir, esta sí puede ser un espacio de reflexión y crítica que promueva movilizaciones sociales.

El enfoque pedagógico que fundamenta esta investigación es el enfoque humanista, ya que prioriza en los alumnos el conocerse a sí mismos y los motiva a la adquisición de conocimientos. Karina Trejo Sánchez (2019) explica que el enfoque humanista promueve la flexibilidad para afrontar los cambios y menciona cuatro competencias para aprender: a ser, a hacer, a conocer y a vivir juntos.

En la opinión de Anabel Garrido Ortolá (2022), el cambio organizativo de las diversas actividades durante la pandemia de COVID-19 llevó a utilizar al espacio digital como espacio de interacción social para el análisis, pasando de la sociedad de la información a la sociedad red. Prueba de ese cambio es precisamente la presente investigación, efectuada desde distintos países y con la interacción de los participantes íntegramente en línea. Esta realidad marca, sin lugar a dudas, una forma diferente de activismo. Que no substituye, sino que acompaña los esfuerzos realizados en calles (Bashi et al., 2018).

Las redes sociales son esfuerzos complementarios y no únicos, pues, aun y cuando estas permiten establecer conexiones entre miles de personas sin importar su localización y casi de manera instantánea, muchas otras personas se quedan fuera de estas, por carencias ya sea económicas, en la educación o de acceso a la tecnología. Es importante recordar, como reflexiona Yásnaya Aguilar Gil (2021), al referirse a Twitter, que las redes sociales no son un sitio público, sino un medio privilegiado de intereses particulares, y que, aunque promuevan la universalidad, aún hoy son inaccesibles para sectores completos de la población.

Rocío Fernanda Concha López y Felipe Nicolás Mujica Johnson (2021) enfatizan en su investigación sobre las políticas educativas de género que se requiere no solo incrementar las políticas públicas en este sector, sino mejorar la implementación para lograr que sean efectivas y se cumplan los cambios proyectados. Es innegable que, si bien existen las directrices, la formación de la comunidad educativa en temas de género es muy precaria, y los derechos humanos de las personas terminan siendo vulnerados.

Por ello se plantea el objetivo de concientizar a las y los jóvenes sobre la violencia feminicida mediante actividades artísticas y de memoria, para que reconozcan estos patrones de conductas nocivas que no deben perpetuarse.

Metodología

En el presente estudio, se utilizó la metodología cualitativa con un diseño de investigación acción. Como es descrito por Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio (2014), se usa idealmente en áreas sociales como la educativa para propugnar por cambios sociales y transformar realidades a través de la toma de conciencia de los participantes, concientizándolos de que pueden ser parte de esa transformación.

Contribuyeron 80 estudiantes de octavo grado, de entre 13 y 14 años, pertenecientes a la clase del profesor Marc Nelson, quien decidió hacer una colaboración con No Estamos Todas para incluir dicho memorial en su plan educativo como una oportunidad de conectar y hablar de las realidades contemporáneas. La investigación se llevó a cabo entre los meses de septiembre y diciembre del año 2020, mientras se tuvieron clases a distancia debido a la pandemia.

Procedimiento

Inicialmente, se compartió con la clase informaciones acerca del feminicidio infantil. Es decir, cuando niñas o jóvenes menores de 14 años son asesinadas por una persona con quien existía una relación de confianza, responsabilidad o poder sobre ellas (Bernal-Sarmiento et al., 2014). Para así poder explicar el feminicidio como un fenómeno, una violencia que se encuentra generalizada y que no se trata de casos aislados.

Posteriormente, se hizo una introducción a No Estamos Todas, quienes desde 2017 realizan un memorial colaborativo para las víctimas de violencia feminicida (Coronado-Téllez, 2020). Se les invitó a colaborar con la colectiva y a efectuar un retrato. En otras palabras, a crear procesos de memorialización. De acuerdo con Luz Maceira Ochoa (2019), dichos ejercicios producen recursos materiales, tales como las ilustraciones, para movilizar recuerdos.

Se les pidió que su creación no representara la violencia y que, en cambio, ofreciera una perspectiva distinta, que capturara quiénes pudieron ser estas niñas, qué les podría haber gustado o cuáles eran sus sueños, imaginando memorias o prestando las propias. Como expresan Geraldine E. Malatto y Evelyn M. Espinosa (2023), el memorial tira a las jóvenes y niñas del papel de víctimas, ya que “no se expone el dolor ni el cuerpo sufriente de la mujer como mero objeto de compasión, no se enfatiza la crueldad. En su lugar, se la presenta digna, como igual” (p. 125).

Finalmente, y a modo de conocer la experiencia de las personas participantes, se empleó la entrevista semiestructurada, consistente en 10 preguntas abiertas en una modalidad online, usando un cuestionario de Google. Sus respuestas fueron traducidas al español para este artículo.

Ilustración 1: elaborada por artista de secundaria, Estados Unidos

Fuente: No Estamos Todas.

Resultados

Al comienzo de la actividad, se preguntó al alumnado si conocían la situación de violencia a la que se enfrentan las niñas y jóvenes en México; la mayor parte del grupo, 65%, contestó que no, el 24 % respondió que tenía algún conocimiento, y, en un menor porcentaje, el 5 % se consideraba enterado, inclusive una alumna comentó que había perdido familiares cercanos debido a la violencia feminicida.

Al preguntar cómo se sintieron al recibir dicha información, el 25,4 % respondió que triste, 14,3 % respondió que en shock, 15,9 % mal, 7,9 % enojada, 6,3 % sorprendida, en menor porcentaje aparecieron otros sentimientos como el miedo y la impotencia. Una estudiante comentó: “No estaba enterada, pero sinceramente me sentí decepcionada, hemos llegado tan lejos, pero aún hay acciones tan bárbaras como el feminicidio” (E13).

Sara Ahmed (2017) afirma que reflexionar acerca de la violencia hace ver que esta se encuentra dirigida y que no se trata de actos que ocurren al azar. Se cuestionó a las y los estudiantes la necesidad de hablar de la violencia contra las mujeres y las niñas, resaltaron que este tipo de temáticas tienen que estar en conversación para poder comprenderlas. E28 mencionó que son necesarias “solo para entender”. E70 respondió que “es necesario hablar para poder hacer algo al respecto”.

Un gran número de personas apuntan a que tratar estos temas puede servir como un método para prevenir la violencia. E29 dijo: “Necesitamos hacer un cambio y detener la violencia”. E57 declaró: “Necesitamos hablar sobre la violencia contra las mujeres y las niñas para proteger a las posibles víctimas futuras y evitar que se produzcan estas amenazas. Cuanto más sepa el mundo sobre esto, más podrán ayudar”. E72 argumentó que prevenir la violencia es algo que favorecería a todas: “Para que podamos protegernos a nosotras mismas”.

Un segundo grupo resalta el concepto de hacer conciencia. E65 dijo: “Es fundamental que hablemos sobre la violencia contra las mujeres y las niñas para poder crear conciencia. Al crear conciencia, podemos defender esta causa y reducir la violencia contra las mujeres a largo plazo”. O para parar la impunidad que rodea estos crímenes, “para crear conciencia y conseguir que las mujeres que han sufrido violencia por parte de cualquier persona reciban la justicia que necesitan y merecen” (E24).

Un tercer grupo recuerda que la violencia de género es algo que continúa ocurriendo cotidianamente. E26 dijo: “Necesitamos hablar de ello porque sucede todos los días en todo el mundo”. Acreditando que, de no tener estos espacios donde se puedan discutir dichos temas, no habrá manera de procurar soluciones. E63 comentó: “Si no decimos nada, continuará sucediendo”.

También se mencionó que las vidas de las niñas y mujeres son importantes, y, por tanto, que sus derechos deben ser defendidos. E07 dijo: “Las mujeres tienen derechos. No somos objetos. Somos seres humanos como todos los demás”.

Otras insisten que no son merecedoras de la violencia, y que hablar de estas violencias puede ser un medio para exigir justicia y memoria “para que no se olviden de ellas” (E15), “porque merecen que sus historias también se cuenten” (E48).

Ilustración 2: elaborada por artista de secundaria, Estados Unidos

Fuente: No Estamos Todas.

En las siguientes preguntas, se buscó intencionadamente relacionar las respuestas a ciertos indicadores, previamente establecidos. La tabla 1 recoge las respuestas más representativas al preguntarles sobre la importancia de recordar a las niñas y jóvenes víctimas de la violencia feminicida.

Tabla 1. Respuestas del ítem “¿Por qué es importante que recordemos a estas niñas?” agrupadas por el indicador

Indicador

Respuesta

Para honrarlas

E28. Es importante que recordemos a estas chicas para que puedan ser honradas.

Nunca más

E01. Para que se detengan y no haya más asesinatos.

E25. Para recordar lo que les pasó para que no vuelva a pasar.

Nuestra responsabilidad
de recordar

E48. Porque son parte de la historia y merecen que se les cuente su historia.

E52. Porque, si no, ¿quién lo hará?

No lo merecían

E45. Porque no tenían razón para morir.

E34. Es importante recordar a estas niñas porque no estaba bien que se lastimaran.

Podría ser yo

E35. Es importante que los recordemos porque podríamos ser nosotras. Estas chicas eran chicas normales que llevaban una vida normal. Había un propósito en sus vidas.

Continúa la violencia

E06. Es importante que recordemos a estas niñas porque todos los días las están matando en grandes proporciones.

Encontrar justicia

E07. Es importante que recordemos a estas niñas porque fueron asesinadas, violadas, y creo que debemos recordarlas en un memorial y debemos recordar que esto no está bien y pensamos en estas niñas y recordamos ayudar a cualquier persona que lo necesite y encontrar justicia para ellos.

E68. Para encontrar justicia para ellas.

No olvidar

E36. Porque de lo contrario sus muertes podrían ser olvidadas.

E75. De lo contrario, serán olvidadas. Especialmente porque están en México y a mucha gente le gusta bloquear cosas que están sucediendo en otros países

Trae consciencia

E16. Para que la gente se entere.

E30. Es importante que los recordemos para que podamos ayudar a crear conciencia sobre el asesinato de personas inocentes. Tenían toda una vida por delante.

Prevenir la violencia futura

E38. Para que podamos ayudarlas antes.

E43. Fueron asesinadas sin razón y necesitamos recordarlas para recordarnos que tenemos que defenderlas o la historia se repetirá.

E62. Porque, si no lo hacemos, volverá a pasar.

Ellas importan

E50. Es importante porque las conocen simplemente como víctimas o cuerpos muertos desconocidos. Cuando realmente son más que eso.

E57. Es importante recordar a estas niñas porque, cuando fueron asesinadas, las pusieron en un grupo de otras víctimas, y sus identidades fueron manchadas y reescritas como víctima, y ​​necesitamos devolverles su nombre. Ellas importan.

E58. Porque sus vidas eran importantes.

Ilustración 3: elaborada por artista de secundaria, Estados Unidos

Fuente: No Estamos Todas.

La tabla 2 muestra las respuestas relacionadas con el cuestionamiento sobre las ilustraciones que trabajaron en su clase de arte y explican la motivación para llevarlas a cabo.

Tabla 2. Respuestas del ítem “¿Qué hay en tu ilustración y por qué decidiste hacerla de esa manera?” agrupadas por el indicador

Indicador

Respuesta

Una niña

E18. En mi dibujo es una niña con corazones alrededor de su cabeza y quería hacer eso porque muestra que todavía es amada y por siempre en nuestros corazones.

E52. Dibujé a una adolescente mexicana que tenía un hermoso vestido y su cabello peinado muy bien porque en mi mente pensé en una chica a la que le encantaba bailar.

E63. Dibujé que la niña era una buena persona.

Pandemia

E06. Una enfermera porque están trabajando con muchas personas durante la pandemia arriesgando su propia salud.

Lo que me gusta

E37. Puse un dibujo de la naturaleza porque quería poner cosas que me gustan y sé que probablemente a alguna chica le guste lo mismo que a mí.

E11. Decidí dibujar a una niña haciendo un deporte porque es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida.

E41. Hice una chica escuchando música porque creo que muchas chicas escuchan música, por lo que se aplicaría a muchas chicas.

E19. Hice una chica detrás de algo de comida, su pasatiempo era cocinar y yo tengo una conexión con cocinar y hornear, así que quería ponerlo en mi obra de arte.

E40. Una chica escribiendo y la razón por la que decidí hacerlo de esta manera es porque yo escribo.

E42. Mi dibujo es de una niña jugando al fútbol. Dibujé eso porque me gusta el fútbol.

E68. Dibujé un retrato de una niña sosteniendo un perro. Amaba a los animales.

E09. Mi dibujo era una niña tocando una guitarra. Hice este dibujo para que la chica de la foto tuviera recuerdos donde se la pasara bien.

Fuerza

E20. Mi dibujo tiene una niña en un campo monocromático, ella es la única de color que simboliza que, a pesar del ambiente sombrío, ella todavía es ella misma y colorida.

Flores

E61. Dibujé una niña con una flor porque cada flor es especial como lo es toda mujer.

E21. Hice un retrato de alguien. Agregué diferentes colores al reverso y dejé el retrato en blanco y negro. Decidí hacer esto porque sentí que el estallido de colores representaba todas las cosas buenas de la vida. También agregué una rosa y sentí que eso simbolizaba la belleza en todas estas mujeres y niñas.

Paz

E43. Es una niña mirando las estrellas. Lo dibujé de esa manera para mostrar eso, para recordar a todos que deben seguir mirando hacia arriba o ser positivos.

Ilustración 4: elaborada por artista de secundaria, Estados Unidos

Fuente: No Estamos Todas.

Para conocer lo que pensaba el alumnado acerca de lo que habían representado, se les cuestionó la relación existente entre su persona y la ilustración que realizaron, la tabla 3 muestra las respuestas, que fueron muy variadas, pero a la vez significativas.

Tabla 3. Respuestas del ítem “¿Cómo se relaciona la ilustración contigo?” agrupadas por el indicador

Indicador

Respuesta

Yo hice la ilustración

E31. Está conectado conmigo porque lo dibujé.

E13. Este dibujo está conectado conmigo porque trabajé muy duro en él, creo que es un muy buen proyecto para hacer y realmente lo disfruté.

Se parece a mí

E18. El dibujo está relacionado conmigo porque dibujé a una niña que se parecía un poco a mí.

E35. Como afroamericana en Estados Unidos, mucha gente decide que no le agrado por el color de mi piel.

E52. Ella es mexicana y yo también, además tiene su cabello largo, castaño y recogido en moños como yo.

Edad

E58. Porque ella tenía la misma edad que yo.

E68. Tenemos la misma edad que las víctimas.

E61. Mi dibujo está conectado conmigo porque esto les pasa a chicas de mi edad.

Hobbies

E42. Dibujé a una niña haciendo cosas que me gusta hacer.

E54. A mí también me gusta leer y las aventuras.

Experiencias

E09. El dibujo está relacionado conmigo porque creo que a muchas chicas todavía les faltan al respeto, así que como chica les entiendo.

E57. El dibujo está conectado conmigo porque las plantas y las flores me recuerdan la felicidad, y sé que me siento más feliz con las flores y las plantas, y por eso las incluí.

E69. Perdí a mi prima pequeña debido al feminicidio.

Ilustración 5: elaborada por artista de secundaria, Estados Unidos

Fuente: No Estamos Todas.

Finalmente, se les cuestionó “¿Qué sentiste al realizar la ilustración?”. Y estas fueron sus respuestas: 22,7 % reportaron sentir tristeza, 13,6 % se sintieron bien, 10,6 % reportaron sentir empatía, 9,1 %, felicidad, un 7,6 % sintieron orgullo, 6,1 % se sintieron mal, y, en menor proporción, algunos respondieron “enojo”, “horrible” y un poco mejor”.

Discusión

Recopilar esta información permite reflexionar acerca de la experiencia de las y los jóvenes artistas que en esta propuesta participaron, además de conocer quiénes son y cómo se ven reflejados a través de su obra. La heterogénea muestra nos hace partícipes de lo diversa que fue la experiencia. Recordando una vez más que se les pidió representar a una niña o joven víctima de violencia feminicida, mas no se les mencionó una historia en específico, por lo que lo plasmado en las ilustraciones surge de su imaginación.

Lo que buscó esta investigación fue conocer la experiencia del alumnado en este ejercicio, saber cómo conciben las ilustraciones que crearon, conocer su relación con estas, su visión del arte y la memoria como una forma de denuncia y ver la relación que tienen con la violencia feminicida.

Conclusiones

Actividades como esta nos ayudan a traer temas tan sensibles a ser discutidos y pensados a través de la participación en un memorial. Más allá de lo que estas representaciones artísticas pueden causar a otras personas que las observen, es importante reflexionar acerca de cómo impactaron a quienes las realizaron y participaron en la actividad, considerando que nunca se es demasiado joven para posicionarse en contra de cualquier tipo de violencia. Ciertamente, este ejercicio es un intento por formar personas más empáticas que luchen a favor de las causas sociales, y en este momento particularmente desde el arte.

Es crucial hablar de la violencia y sus consecuencias; si no se conoce a fondo, ¿de qué manera podría enfrentarse? También es cierto que el que la población no se indigne con esta barbarie no ayuda al avance para lograr eliminarla. Las representaciones de niñas tan diversas durante este ejercicio continúan un diálogo y adicionan a la memoria colectiva desde una narrativa empática que evita la revictimización.

Para las autoras surgen muchas cuestiones, entre ellas, si educar para la paz puede ayudarnos en la construcción de personas responsables con su comunidad, intentando así de alguna forma prevenir en un futuro que la realidad en la que nos encontramos continúe en alza. Esperan que algún día no haya ni una persona más con proyectos de vida que fueron truncados por la violencia feminicida.

Agradecimientos

Al profesor Marc Nelson, por el recordatorio de que las aulas y el arte no son neutrales y pueden funcionar como espacios para problematizar y alzar la voz ante las injusticias. A quienes participaron e hicieron posible esta colaboración.

Referencias

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  1. Doctorante en Museología, Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologias. Maestra en Museología, Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologias. Licenciada en Diseño Gráfico, Universidad Autónoma de Nuevo León. Contacto: gacoronadot@gmail.com, orcid.org/0000-0002-0957-3214.
  2. Profesora en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Doctora en Filosofía con orientación en Ciencias Políticas. Maestra en Gestión Pública y Médico Cirujano y Partero. Contacto: tellezdelia@yahoo.com.mx, orcid.org/0000-0001-9671-2296.


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