Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

Consideraciones finales

¿Qué potencia nos es factible para pensar y transformar-nos desde este abordaje de la interpretación? ¿Qué alcance tienen, ambas analíticas hermenéuticas, para brindar herramientas de crítica y condiciones de transformación de sí, como práctica filosófica? El desarrollo de esta tesis tuvo por objeto indagar puntos comunes de convergencias y divergencias en base a la problematización que la hermenéutica filosófica y la analítica del sujeto desarrollan, desde los postulados de Hans-Georg Gadamer y Michel Foucault, respectivamente. Sin embargo, no habiendo casi puntos en común sobre los temas abordados, vimos el trazado de lecturas distintas en torno a la hermenéutica: por un lado, se postula la hermenéutica filosófica como una reapropiación de las tradiciones hermenéuticas clásica y romántica, para una experiencia de la interpretación comprensiva; por otro lado, se postula una hermenéutica particular del sujeto en el marco de una experiencia del cuidado de sí y una formulación del sujeto como dispositivo de pliegues de saber y poder, como subjetivación.

En el primer capítulo indagamos acerca de las principales corrientes hermenéuticas clásicas y la superación que de ellas y de la hermenéutica romántica realiza Gadamer, con basamento en la hermenéutica de la facticidad de Heidegger y una propuesta propia, estructurada y desplegada en su obra principal: Warheiht und Methode. Gadamer reafirma y consolida su propuesta en el paradigma interpretativo ofreciendo herramientas propias para una crítica a la ciencia empírica, al método hegemónico de búsqueda del conocimiento y apostando fuertemente a la experiencia histórica y experiencia estética como condiciones de posibilidad del pensar el acontecimiento de la finitud humana en el mundo, o en un mundo lingüísticamente comprendido. Desde el enfoque de Foucault, encontramos una apropiación singular de la hermenéutica -y no precisamente de la hermenéutica filosófica- desde lecturas en torno a la obra de Nietzsche, de Heidegger, de la fenomenología y del estructuralismo. De este modo, la apuesta de Foucault en L’hermeneutique du sujet -texto clave en este trabajo- se sitúa parcialmente en la hermenéutica como interpretación de textos y construye su propio horizonte de investigación y análisis de textos clásicos de la filosofía grecorromana, en una reivindicación de la lectura crítica para pensar la subjetivación como ejercicio de la libertad y de constitución de sí, indagando así en las técnicas de espiritualidad o tecnologías del yo de la filosofía antigua en torno a la constitución etho-poiética del sujeto.

¿Qué alcance tiene, en este paradigma interpretativo, la posibilidad de filosofar? Indagamos, a este fin, sobre las posibilidades de la hermenéutica para pensar la práctica de la filosofía, y ello considerando aún la hermenéutica como koiné de nuestro tiempo e indagando en torno a las condiciones que desde la modernidad hacen posible pensar nuestra actualidad, especialmente desde el horizonte de la Ilustración. En tal sentido, pudimos estudiar el alcance crítico que ambos autores abordados desarrollan en torno a la Ilustración: Gadamer recuperando el ejercicio del filosofar como práctica, y ésta como interpretación comprensiva o hermenéutica universal formulada en contra de la hegemonía del racionalismo de la Ilustración (y con ella, sus prejuicios y consecuencias); y Foucault reafirmando la misiva de la Ilustración para postular críticamente una nueva salida de la actual minoría de edad en una apuesta mayor a una ontología del presente anclada en la ética del cuidado y la genealogía del sujeto. Comprendida como “práctica teórica” para Gadamer y “política general” de la verdad para Foucault, la filosofía en ambos abordajes deviene en una preocupación decisiva y vertebral para una crítica de la modernidad y una afirmación de la capacidad reflexiva del sujeto.

Establecidos los posicionamientos y enfoques de ambas propuestas en torno a qué es interpretar y qué tarea le concierne a la filosofía, avanzamos en torno a los desarrollos que ambas lecturas realizan en torno al problema del sujeto. ¿Cómo se piensa y postula el sujeto, en la mirada hermenéutica y en la analítica genealógica para el cuidado de sí? Sin preguntas en común en ambos abordajes, y sin anclaje tampoco en temas de antropología filosófica, la hermenéutica y la genealogía convergen en cierta preocupación en torno al concepto de sujeto: por un lado, con menor énfasis en el sujeto como razón pensante y más visibilidad en su capacidad de constituirse como intérprete y sujeto de experiencia, históricamente formado de lenguaje y tiempo; por otro lado, con una apuesta a cierta actualización del problema del sujeto desde su atravesamiento de saber y poder, al interior de prácticas escindentes y como trabajo de plegamientos mediante experiencias y prácticas por las cuales se constituye la subjetivación modificándose y transformándose mediante dispositivos de poder y verdad.

Finalmente, indagamos en torno a las posibilidades de un concepto caro a la modernidad y clave para las propuestas aquí elegidas: la Ilustración. Ese campo inalcanzable de conceptos, temas y problemas reunidos en torno a la época y a la cultura de la Ilustración cobra distinta dimensión y enfoques de alcance crítico, por un lado, afirmativo por el otro: pues en la hermenéutica filosófica, la Ilustración es un pretexto de problematización polémica por su legado racionalista en la hegemonía de la ciencia, reduciendo así el concepto de experiencia y clausurando la apertura del conocimiento a un solo enfoque metodológico; asimismo, en la ontología del presente o de la actualidad, la Ilustración reviste una perspectiva crítica y afirmativa en relación a nuestro presente. Con ambas miradas, la Ilustración posibilita un dispositivo de conceptos y problemas que hacen posible considerar con nuevas perspectivas la filosofía, la interpretación y la subjetivación.

Quedaría pendiente, quizás, considerar el alcance que estas propuestas tienen a modo de convergencia discursiva y propositiva en miradas ulteriores que revalidan el acontecimiento estético para pensar el tiempo y la subjetivación en el mundo contemporáneo y en la época que vivimos. Tales serían, por ejemplo, los desarrollos de Giorgio Agamben, Gianni Vattimo, Byung-Chul Han, Judith Revel… Al menos serían, para quien suscribe, perspectivas críticas para una ontología de la actualidad que invita a pensar la subjetivación como trama de verdad, poder e historia en tiempos de biopolítica como economía o forma de gobierno. A su modo y con una apropiación particular del legado al que adscriben, en cada caso, estas perspectivas mencionadas proponen quizás no sólo una reapropiación de las corrientes interpretativas, ellas también ofrecen otras miradas del sujeto respecto de los dispositivos en los que acontece nuestro obrar y mediante los cuales devenimos, fragmentaria y epocalmente, quienes somos, aquí y ahora. Este recorrido laberíntico es, tal vez, el sendero de bosque que deja en visibilidad el conjunto de búsquedas por transitar u orillas por recorrer, o dicho con palabras de Revel:

Sería una manera, otra vez, de decir que nunca se termina de crear, y que si el hombre moderno se asemeja a esa figura de arena que como nos lo enseñó Las palabras y las cosas, estaba destinada a desdibujarse progresivamente al borde del mar, esa potencia que es la nuestra está ahí para llevarnos a descubrir otras orillas[1].


  1. Revel, J. Foucault, un pensamiento de lo discontinuo, Buenos Aires, Amorrortu, 2014, pp. 246-247.


Deja un comentario