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El caso del terremoto de Calabria de 1783 y la “revolución” de las teorías y metodologías clásicas para la investigación e implementación de sistemas de información geográfica[1]

Annalisa D’Ascenzo[2] y Filiberto Ciaglia[3]

Introducción metodológica y tecnológica

En 2020, un grupo de geógrafos históricos del Laboratorio Geocartográfico “Giuseppe Caraci” de la Universidad Roma Tre se unió al proyecto de investigación internacional ProSiMo[4], relativo a la comparación entre los programas de repoblación desarrollados en los siglos XVIII y XIX en los territorios de Sierra Morena y Andalucía y lo ocurrido durante el mismo periodo en el contexto europeo. Una línea específica de investigación indaga las relaciones entre las teorías y modelos asumidos o desarrollados y después aplicados por los Borbones en España (pero también fuera de Europa) y lo que sucedió en el sur de Italia, gobernada en aquella época por una rama colateral de la misma familia. Las diferencias más evidentes entre ambos contextos histórico-geográficos residen en el hecho de que, en el caso italiano, se puede hablar de proyectos de poblamiento y asentamiento entendidos como reorganización y reconstrucción tras acontecimientos desastrosos. En el Reino de Nápoles, de hecho, la relación entre las poblaciones y el medio ambiente se caracteriza por una larga, continua y sustancial estratificación, en un proceso ininterrumpido de territorialización-deterritorialización-territorialización, y por estar fuertemente marcada por los efectos de fenómenos naturales endógenos, sobre todo los terremotos.

El ejemplo que analizamos se refiere a lo ocurrido en la zona del centro-sur de Calabria y el estrecho de Mesina tras los temblores de 1783, un terremoto al que las fuentes se refieren como “il flagello” (el azote) y que representa una clara discontinuidad, tanto histórica como geográfica, en los acontecimientos del territorio afectado en los procesos sociales, de asentamiento y económicos. El estudio de caso se inscribe en el marco del más reciente y animado debate italiano en torno a las teorías, métodos e instrumentos de investigación sobre el territorio, la relación entre las comunidades humanas y su entorno vital, y las respuestas a las catástrofes[5]. Estos estudios revelan la importancia de la diacronicidad y la transcalaridad, así como de la multidisciplinariedad como respuestas científicas a la complejidad de la realidad.

Una segunda consideración importante se centra en el valor documental de las cartografías, que, al igual que las fuentes históricas y literarias, permiten recuperar gran cantidad de información y profundizar en la investigación y el análisis. Se trata de fuentes iconográficas que aún no han sido plenamente reconocidas como tales y que implican, para los investigadores, competencias especializadas de lectura y exégesis[6], lo que probablemente explique por qué continúan siendo ignorados por tantos estudiosos. Además, esta connotación polisémica de los mapas históricos es real para el pasado y para el presente: del mismo modo que en siglos pasados permitieron depositar conocimientos y saberes en formas cada vez más “científicas” y tecnológicamente avanzadas, hoy constituyen la base para la experimentación de nuevas metodologías y la realización de herramientas de estudio e investigación innovadoras, en las que la informática y la tecnología digital ocupan un lugar central. En el campo de las Digital Humanities, la cartografía histórica es una mina poco explorada, pero heralda de interesantes desarrollos.

Una herramienta de respuesta a desastres: la cartografía

Para comprender plenamente lo que ocurrió en el pasado, hoy parece esencial reconstruir las redes de circulación de ideas, teorías, respuestas prácticas, proyectos, para llevar a cabo las colaboraciones y relaciones entre las élites del poder, intelectuales, científicos, políticos, administradores y técnicos, decodificando los sistemas de movimiento y las tensiones ideológicas y las respuestas inmateriales y materiales, aplicadas o no. Podemos llamarla “cultura reformista borbónica”[7], o “República de las Ideas”, pero es evidente que el tema fundamental es comprender el proceso de construcción del conocimiento y la creación de instituciones. Observamos que, en este proceso, algunos acontecimientos han provocado tales aceleraciones que representan momentos “revolucionarios” para el desarrollo de nuevas teorías y metodologías para las propias ciencias. Por otra parte, podemos tener en cuenta la cuestión epistemológica desde el punto de vista disciplinar, analizando la evolución de conocimientos específicos, por ejemplo, la Geografía y la Cartografía, pero sabemos que en aquella época los conocimientos eran transversales e indefinibles.

Cuando, a principios de 1783, Calabria Ultra, el estrecho de Mesina y el este de Sicilia se vieron afectados por fuertes terremotos, los Borbones organizaron acciones de socorro e intervención, promovieron campañas en el territorio y solicitaron proyectos de reconstrucción. Entre las instituciones directamente implicadas se encontraban la Real Academia de Ciencias y Bellas Artes de Nápoles (fundada en 1780), la Real Oficina Topográfica (1781)[8] y la Cassa Sacra (1784)[9]. Las respuestas de los intelectuales prefiguraban un modelo ilustrado basado en los contextos burgueses de las ciudades europeas, pero la situación local calabresa –desigual, atrasada desde una perspectiva social y económica, carente de infraestructuras– no se adaptaba a este diseño, también puntual[10].

La Real Academia tiene aquí un interés más directo, ya que las investigaciones de campo de sus miembros dieron lugar a la publicación de la Istoria de’ fenomeni del tremuoto, compuesta por las Osservazioni di Michele Sarconi (el científico que dirigió la expedición)[11] y por un Atlante[12] con la Carta corografica della Calabria ulteriore de Eliseo della Concezione[13]. El año anterior se había publicado la Istoria de Giovanni Vivenzio, con una Carta geografica della Calabria Ulteriore (1783)[14], a la que siguió en 1788 una versión actualizada de la Istoria con adjunto un Atlante[15]. Aparecen aquí 19 láminas de contenido y escala variables, entre ellas 10 proyectos o planos de ciudades por reconstruir, la Pianta generale de’ 215 laghi (es decir, el mapa de los lagos formados a raíz de los trastornos hidráulicos del terremoto), 7 “esqueletos” de obras de drenaje de aguas que debían realizarse en otros tantos territorios[16], y por último la Nuova carta geografica della Calabria Ulteriore[17]. Estas cartografías manifiestan plásticamente el momento de profunda tensión inducido por el terremoto tanto en la recopilación de información como en las técnicas cartográficas, un “punto de inflexión” que acompañó la introducción de la cartografía científica y geodésica en Italia. Un proceso que se inició en París con los trabajos de Giovanni Antonio Rizzi Zannoni para la Carta geografica della Sicilia Prima (1769) y culminó en Nápoles con la publicación de su Atlante geografico del Regno di Napoli (1788-1812)[18].

Mapas históricos como fuentes para bases de datos geohistóricas, geodatabases y webGIS

Las cartografías mencionadas, junto con obras históricas relacionadas y otros documentos, han sido utilizadas recientemente por los geógrafos del Labgeo Caraci para elaborar una base de datos geo-histórica[19] centrada especialmente en la recopilación de información sobre determinados aspectos: los centros habitados afectados por el terremoto; su localización; los daños constatados; las víctimas encontradas; la toponimia histórica del siglo XVIII y la actual; lo que ocurrió en el momento de la reconstrucción, es decir, si tuvo lugar in situ, a cierta distancia del centro original, o lejos, en otro contexto ambiental[20]. Todo ello, por supuesto, para mostrar cómo este fenómeno espacialmente legible subyace al desplazamiento de la población superviviente, a la adopción de métodos de construcción tradicionales o innovadores, a proyectos espontáneos o a modelos utópicos. Adoptando una metodología multifuente y transcalar, prestando especial atención a la recuperación de datos cuantitativos y cualitativos, la base de datos geohistóricos se convirtió a continuación en una geodatabase y se puso a prueba para proponer y producir un prototipo de webGIS histórico que desafía los límites de la informática humanística. La geotecnología se convirtió en un espacio de verificación para la investigación holística sobre la complejidad de la realidad, un campo de pruebas para la colaboración entre disciplinas, humanísticas y científicas. Como anticipa el título, hoy la revolución teórica y metodológica de la investigación territorial consiste en volver a las fuentes, a todas ellas, trabajando no sólo teniendo en cuenta la cantidad, es decir, ampliando el número y el tipo de documentos utilizados, sino sobre todo en verificar la calidad (con sensibilidad humanística) de los datos extrapolados y sobre la valorización de los diversos aspectos que iluminan.

Una base de datos geohistórica para el estudio de los diferentes escritos sobre la catástrofe de Calabria-Messina

Como señalan estudios recientes[21], la investigación de los procesos socio-territoriales asociados a la crisis del terremoto de 1783 exige que los geógrafos históricos desempeñen un rol activo en el estado actual del debate científico, por al menos dos razones. En primer lugar, se recuerda la necesidad de un análisis geo-histórico de los escritos de la catástrofe, cuya interpretación crítica se abre no sólo a continuas relecturas de la dimensión cualitativa del terremoto[22], sino también a la redefinición de algunos aspectos cuantitativos aún no aclarados por la investigación histórica o geofísica, entre todos los temas de las víctimas[23]. En segundo lugar, la radical reorganización territorial tras el terremoto en múltiples contextos geográficos requiere una atención específica a la valorización de los conocimientos geohistóricos, en su acepción de indicadores intangibles de paisajes, igualmente afectados y perturbados por los efectos de la catástrofe. Estas consideraciones deben ir acompañadas del reconocimiento, de acuerdo con la predilección historiográfica más general por los espacios urbanos mostrada en las últimas décadas, de un cierto monopolio detentado en la literatura científica sobre el terremoto –aunque poco articulado– por los extraordinarios proyectos de refundación de las nuevas ciudades de matriz ilustrada. Cuando Príncipe elaboró su estudio sobre las ciudades nuevas de Calabria en la segunda mitad del siglo XVIII (publicado en 1976, ampliado en 2001), la obra no era ciertamente el primer intento de profundización en la producción literaria tras la catástrofe, un empeño ya abordado por otros estudiosos con distintos enfoques en las últimas décadas del siglo pasado[24]. Contrariamente a la línea temática sugerida por el título, sin embargo, el autor fue mucho más allá y en su rico tratamiento toma nota de las dificultades de contención de una catástrofe con implicaciones territoriales articuladas y superpuestas, intentando incluso medirse con la restitución de los daños tal y como atestiguan los informes de la época, limitados a los trabajos de Andrea Gallo, Giovanni Vivenzio, Francesco Antonio y Achille Grimaldi. La útil catalogación, extraída de las listas de obras, constató el número de víctimas y los efectos sobre el medio antrópico, poniendo de relieve la dinámica de la reconstrucción[25]. Al mismo tiempo, el Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia ya había emprendido la gigantesca tarea de recomponer los terremotos históricos de Italia, identificando las pruebas de los desastres a partir de fuentes impresas y manuscritas conservadas en archivos públicos y privados, que se actualiza constantemente[26].

Teniendo en cuenta lo que la literatura geo-histórica ya ha puesto de relieve en relación con el estudio de los terremotos en los procesos de territorialización, por ejemplo en lo que se refiere a la complejidad de las respuestas humanas a las catástrofes –y combinando este estudio con el análisis de las fundaciones de ciudades a escala europea a través del proyecto ProSiMoll–, el desastre de Calabria-Messina se proyecta hacia una inevitable reinterpretación de los múltiples resultados de un período de acontecimientos ruinosos, que de un contexto a otro exige reflexiones específicas sobre los territorios. Un mosaico de dinámicas territoriales que deben cuestionar la ciencia y el “sentimiento colectivo”[27]. Este último no es estrictamente identificable en su dimensión de dato geográfico, pero ciertamente influyente en los procesos socio-territoriales que orientaron el futuro de las comunidades afectadas por el terremoto. Por este motivo, la base de datos geo-históricos concebida en el marco del capítulo de investigación del proyecto ProSiMoll sobre el terremoto de 1783 presenta una visualización sincrónica y comparativa de una cantidad considerable de información histórico-geográfica. En primer lugar la toponimia histórica, junta a los nombres actuales de los centros, en segundo lugar la extensión de los daños descritos en la fórmula destruido/dañado, el número de víctimas, los movimientos de población resumidos en las opciones de reconstruido in loco/reconstruido en otro lugar y por último un campo –el más cualitativo de la base de datos– que se rellenará con cualquier extracto de las fuentes que sea especialmente significativo para la investigación. Aquí, donde hemos optado por centrarnos en uno de los puntos cualitativos para futuras investigaciones sobre este terremoto, presentamos una serie de estudios de casos de localidades afectadas por el seísmo que difieren de un informe a otro en su información sobre los daños. Esta disparidad entre las fuentes se pone de manifiesto en la base de datos, ya que la fila específica de cada centro permite un estudio muy rápido de la información recopilada por los distintos cronistas sobre la localidad[28].

Las numerosas impresiones del desastre en fuentes impresas. Los dos ejemplos de San Giorgio Morgeto y Scilla

Se hace referencia a las informaciones proporcionadas por Giovanni Vivenzio y Michele Sarconi en la descripción de los daños sufridos por las localidades calabresas de San Giorgio Morgeto y Scilla, ya que surgen algunas diferencias –a veces sutiles pero no marginales, si se recuerda que se trata de las opiniones de escritores que tuvieron que cartografiar los daños para informar a las instituciones del Reino– en la reconstrucción de la devastación en las localidades y de la situación de los pueblos y habitantes tras el terremoto.

En cuanto a San Giorgio Morgeto, en la provincia de Reggio Calabria, los dos autores coinciden en describir un centro gravemente dañado por el terremoto. Sin embargo, parece que los informes difieren en su testimonio sobre el estado de conservación de los edificios. Giovanni Vivenzio, de acuerdo con la cifra de 1.312 víctimas sobre 2.734 habitantes que figuraba en su informe anterior[29], presenta un escenario de devastación casi total del tejido habitacional, con edificios “in massima parte distrutti, e gli altri conquassati in modo da non potersi ad alcun patto abitare”[30] y, a continuación, detalla los efectos medioambientales más evidentes encontrados. Michele Sarconi, por su parte, no sólo informa de la estanqueidad general de la mayoría de los edificios, sino también de su habitabilidad. Aunque esboza un panorama muy crítico, rehabilita la mayoría de las estructuras, reduciendo los daños a lesiones menores que no impidieron el regreso de los ocupantes[31].

Para la localidad costera de Scilla, que a los daños sufridos por el terremoto añadió la devastación causada “dalle onde di maremoto e i notevoli effetti sui suoli”[32], existe la misma discrepancia entre los dos autores en relación con las descripciones de las condiciones de vida tras la catástrofe. En las páginas de Vivenzio leemos que “Nell’orribile scossa del 5 febbraio cadde ad un tratto la quarta parte della città, e il resto fu conquassato di modo da non potersi abitare”[33]. En Sarconi, como en el caso de San Giorgio Morgeto, surge una ilustración más juiciosa de los daños en el centro habitado, que parece mitigar la devastación en algunas zonas del pueblo[34].

En ambas circunstancias, los autores ilustraron situaciones que, cabe imaginar, afectaron de distinta manera a la percepción de la catástrofe en la lectura posterior por parte de las instituciones.

Conclusiones

El estudio de caso elegido, es decir, la reconstrucción (real, supuesta, fallida) del territorio calabrés después del devastador sismo de 1783, se inscribe en el alcance de los estudios sobre las dificultades a las que se enfrenta la población local y la clase política del Reino de Nápoles animada por el reformismo borbónico. Abordada desde una perspectiva comparativa en el marco del proyecto internacional ProSiMoll, la investigación geo-histórica supuso la recuperación de documentos producidos en la época, tras la catástrofe, por las instituciones responsables, y el nuevo estudio de los mismos.

La atención prestada a las múltiples cuestiones interconectadas (históricas, geográficas, cartográficas, culturales, sociales, económicas, políticas, técnicas y tecnológicas), incitó a los investigadores a reconsiderar las fuentes y a valorar entre ellas la cartografía histórica, como producto de conocimientos especializados y palimpsesto de información. Con el fin de gestionar mejor los datos e interpretarlos después de manera más específica, la solución identificada condujo a la creación de una base de datos cualitativa-cuantitativa que se presenta como una verdadera innovación y un desafío, en el ámbito de las humanidades digitales, a los sistemas geográficos utilizados actualmente.

Esta base de datos ayuda a desarrollar investigaciones geo-históricas, diacrónicas y transcalares, que permitirán comprender mejor algunos aspectos como los valores materiales e inmateriales asignados al territorio, los vínculos entre comunidades y establecimientos, las dinámicas de despoblación/repoblación, el uso de los recursos y las respuestas humanas a las catástrofes.


  1. Deben atribuirse a Annalisa D’Ascenzo los párrafos 1, 2 y 3 (Introducción metodológica y tecnológica; Una herramienta de respuesta a desastres: la cartografía; Mapas históricos como fuentes para bases de datos geohistóricas, geodatabases y webGIS), y a Filiberto Ciaglia los párrafos 4 y 5 (Una base de datos geohistórica para el estudio de los diferentes escritos sobre la catástrofe de Calabria-Messina; Las numerosas impresiones del desastre en fuentes impresas. Los dos ejemplos de San Giorgio Morgeto y Scilla). Las Conclusiones deben atribuirse a ambos.
  2. Università Roma Tre.
  3. Sapienza Università di Roma.
  4. Proyecto de investigación I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación “El proyecto de las nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía en contexto europeo y comparado: ideas, reformas y proyección (1741-1835)”, PID2019-110225GB-I00/ AEI / 10.13039/501100011033, y más recientemente por el titulado “Las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena: metodologías clásicas e innovadoras para el análisis internacional de un proyecto global de reforma territorial ilustrada (1766-1835)”, financiado por PID2023-147741NB-I00, cuyo investigador principal es Prof. José Miguel Delgado Barrado, Universidad de Jaén.
  5. D’ASCENZO, A. (2016) (Ed.), Terremoti e altri eventi calamitosi nei processi di territorializzazione, Roma, Labgeo Caraci; GALLIA, A. (2020) (Ed.), Territorio: rischio/risorsa, Roma, Labgeo Caraci.
  6. Hay que tener en cuenta una serie de características contextuales y específicas, como los compradores, ejecutantes y finalidades de los mapas; las características científicas y técnicas; las teorías e instrumentos disponibles en la época; la escala, los signos y los símbolos. Además, la toponimia resulta ser un indicador heurístico de la identidad de los lugares y de las relaciones de pertenencia impuestas o percibidas por la población.
  7. DELGADO BARRADO, J.M. (2022), “Ciudades destruidas, ciudades trasladadas. La gestión del terremoto de Mesina-Calabria de 1783 en Mileto”. En: A. ALBEROLA, D. CECERE (2022) (Ed.), Rischio, catastrofe e gestione dell’emergenza nel Mediterraneo occidentale e in Ispanoamerica in età moderna, Napoli/Alicante, Università degli Studi di Napoli Federico II/ Universidad de Alicante, pp. 135-158. CECERE, D. (2017), “Scritture del disastro e istanze di riforma nel Regno di Napoli (1783). Alle origini delle politiche dell’emergenza”. Studi storici, 1, 58, pp. 187-214.
  8. Fundado en 1781, en 1795 el establecimiento geográfico pasó a depender directamente de los militares y en 1807 se convirtió en el Depósito Topográfico, a imitación del Dépôt de la Guerre en Francia.
  9. La Giunta di Cassa Sacra, creada en Catanzaro en junio de 1784, se encargó de administrar los bienes eclesiásticos expropiados en Calabria, asignándolos a las intervenciones posteriores al terremoto. GRIMALDI, F.A. (1784), Descrizione de’ Tremuoti accaduti nelle Calabrie nel MDCCLXXXIII, Napoli, Porcelli; PLACANICA, A. (1966-1967), “L’archivio della regia giunta della cassa sacra in Calabria”. RAS, XXVI, pp. 63-97, XXVII, pp. 113-141.
  10. Ya en su momento, Galiani propuso un plan general de reorganización independiente de la ubicación “a caso e senza giudizio” de las ciudades calabreses (GALIANI, F. (1963), “Proposte per la Calabria dopo il terremoto del 1783”. En: R. VILLARI, Il Sud nella storia d’Italia, Bari, Laterza, p. 21). Principe, para explicar la falta de éxito del plan, lo define “trapianto urbano” y enfrentamiento entre la lógica conservadora de las clases locales y la lógica supuestamente progresista del poder borbónico (PRINCIPE, I. (2001), Città Nuove in Calabria nel Tardo Settecento, Roma, Gangemi, p. 378).
  11. Las Osservazioni representan la respuesta científica a la catástrofe que sigue al trabajo de campo. Sarconi organiza el informe cronológicamente, según el itinerario recorrido y da testimonio de la situación socioambiental explorada, los aspectos notables observados por el grupo (temblores, fenómenos meteorológicos y epidemias) basándose en los conocimientos de la época (SARCONI, M. (1784), Osservazioni fatte nelle Calabrie, e nella frontiera del Valdemone su i fenomeni del Tremoto del 1783 e sulla geografia fisica di quelle regioni, Napoli, Reale Accademia delle Scienze e delle Belle Lettere di Napoli).
  12. Una colección de 68 vistas de ciudades, además de la corografía de Eliseo y un dibujo de la Máquina ecuatorial que ideó para tomar medidas astronómicas (SARCONI, 1784).
  13. CONTI, S. (2010), “Il terremoto rappresentato”. Geostorie, 3, XVIII, pp. 241-287; CONTI, S. (2016), “Il terremoto delle Calabrie del 1783 e la ricostruzione”. En: A. D’ASCENZO (Ed.), Terremoti e altri eventi calamitosi nei processi di territorializzazione, Roma, Labgeo Caraci, pp. 125-140; VALERIO, V. (1993), Società, uomini e istituzioni cartografiche nel Mezzogiorno d’Italia, Firenze, Istituto geografico militare; VALERIO, V. (2014), L’Italia del Cavalier Rizzi Zannoni. Carte a stampa dei territori italiani, Foligno, Editoriale Umbra.
  14. VIVENZIO, G. (1783), Istoria e teoria de’ tremuoti in generale ed in particolare di quelli della Calabria e di Messina del MDCCLXXIII. Con Atlante, Napoli, Stamperia Regale.
  15. VIVENZIO, G. (1788), Istoria de’ tremuoti avvenuti nella Provincia della Calabria ulteriore, e nella città di Messina nell’anno 1783…. Con Atlante iconografico, Napoli, Stamperia regale.
  16. Los ingenieros Antonio Winspeare y Francesco la Vega colaboraron en los proyectos, encargados de “designare i siti per le città che dovevano essere trasferite e proporne di conseguenza le piante più convenevoli” (VIVENZIO, 1788, p. 35).
  17. El mapa, con costas rectificadas por el ingeniero militar Ruel en 1784 y 1786, se inspira en la Calabria delineada a partir de los famosos “Mapas aragoneses” por Rizzi Zannoni para el Carta del Regno grabado entre 1769 y 1770 por encargo de Ferdinando Galiani.
  18. Rizzi Zannoni llegó a Nápoles en 1781 y en octubre de ese mismo año se creó el primer instituto cartográfico del Estado italiano. El proyecto de Galiani y Rizzi Zannoni consistía en implementar para el sur de Italia lo que los Cassinis estaban realizando en Francia (VALERIO, 2014, p. 20).
  19. A pesar del gran interés suscitado en su momento y también recientemente por el terremoto de 1783 (PLACANICA, A. (1985), Il filosofo e la catastrofe. Un terremoto del Settecento, Torino, Einaudi; PRINCIPE, 2001; CECERE, 2017), el análisis realizado muestra cómo las reconstrucciones elaboradas a lo largo de los años han diferido en algunos aspectos cuantitativos y cualitativos fundamentales, sobre todo en lo que respecta a la dimensión espacial del fenómeno.
  20. La investigación demostró la utilidad de la cartografía histórica para este fin, cuyo análisis permitió detectar un buen porcentaje de centros afectados aún no identificados por el proyecto INGV sobre los terremotos históricos italianos (ASMI, CPTI15 v4.0, DBMI15 v4.0, CFTI5med; https://bit.ly/4hg346k).
  21. CIAGLIA, F., D’ASCENZO, A. (2024), La maggior parte delle città, ed altri piccioli paesi della provincia han cambiata situazione. Il terremoto del 1783 in Calabria Ultra, dalla istoria alla banca dati geostorica”. En: C. MASETTI, G. SPADAFORA (Ed.), Digital Humanities, patrimonio culturale e applicazioni geostoriche, Roma, Labgeo Caraci, pp. 197-215.
  22. La compilación de los dos catálogos sísmicos (CFTI y CPTI), iniciada en la década de 1980, desarrolló una exhaustiva investigación de datos que perseguía el propósito primordial de elaborar una cartografía nacional de los terremotos históricos desde la antigüedad. La connotación cualitativa de las evidencias históricas complicó desde el principio la interpretación de las fuentes, orientadas a convertirse en datos cuantitativos, “Il problema era quindi non già di negare la differente natura dei dati e la loro costante problematicità, ma di rendere controllabile il processo soggettivo di reperimento e di valutazione delle informazioni selezionate per tali attribuzioni di intensità” (GUIDOBONI, E. (2015), “Terremoti e storia trent’anni dopo”. Quaderni Storici, 50, 150, pp. 753-784, p. 768). Aunque los avances han mejorado y clarificado los datos del catálogo, es esencial para la sismología histórica recurrir a los estudios geohistóricos en la investigación diacrónica de las relaciones entre catástrofe y territorio, aspecto del que tomó nota la propia Emanuela Guidoboni. La estudiosa, de hecho, subrayó el “peso determinante della lontananza/assenza dei dipartimenti di Storia e di Geografia (come di altri settori delle scienze umane)” (GUIDOBONI, 2015, p. 776). Ese mismo año, en la Universidad de Roma Tre, la conferencia anual de estudios histórico-cartográficos Dalla Mappa al GIS (promovida junto con el Centro Italiano per gli Studi Storico-Geografici) se centró en el tema de los Terremoti e altri eventi calamitosi nei processi di territorializzazione, conferencia que posteriormente dio lugar a una publicación científica (D’ASCENZO, 2016). En diciembre de 2016, el Laboratorio “Giuseppe Caraci” de Roma Tre también organizó el seminario internacional Terremoti italiani tra memoria storica e progettualità futura (1693-2016).
  23. CECERE, 2017; DELGADO BARRADO, J.M. (2020), “Le città dei Lumi dopo le distruzioni naturali: il caso di Filadelfia in Calabria dopo il terremoto del 1783”. En: S. MISIANI, R. SANSA, F. VISTOLI (Ed.), Città di fondazione. Comunità politiche e storia sociale, Milano, FrancoAngeli, pp. 57-69.
  24. PLACANICA, 1985; DE STEFANO, D. (1987), I terremoti in Calabria e nel messinese, Napoli, Edizioni Scientifiche Italiane.
  25. PRINCIPE, 2001, pp. 46-77.
  26. GUIDOBONI, E., FERRARI, G., MARIOTTI, D., CAMASTRI, A., TARABUSI, G., SGATTONI, G., VALENSISE, G. (2018), CFTI5Med, Catalogo dei Forti Terremoti in Italia (461 a.C.-1997) e nell’area Mediterranea (760 a.C.-1500), Roma, INGV, doi: https://doi.org/10.6092/ingv.it-cfti5.
  27. D’ASCENZO, 2016, p. 6.
  28. La pregunta de investigación resultante genera cuestiones de probable interés no sólo desde una perspectiva histórico-geográfica, que ciertamente no pueden analizarse aquí en su totalidad. Una de ellas recuerda el tema de las diferencias entre las descripciones de los daños: ¿hasta qué punto un análisis más exhaustivo de las comisiones académicas e institucionales, que se superponga al inalienable porcentaje de subjetividad de los escritos, permitiría una comprensión más precisa de la información en función del autor?
  29. VIVENZIO, 1783.
  30. VIVENZIO, 1788, p. 190.
  31. SARCONI, 1784, p. 128. Aunque lo importante aquí es señalar las diferencias cualitativas en la descripción de los daños desde una perspectiva geohistórica, es interesante dar cuenta de la elección realizada por el INGV en cuanto a la intensidad macrosísmica. La elección del grado X en el Catálogo dei Forti Terremoti in Italia nos acerca sin duda al testimonio de Vivenzio. Por una parte, puede haber influido el número de víctimas, que también concuerda con la cifra de 1308 muertos que da el escrito contemporáneo de Francesco Antonio Grimaldi (GRIMALDI, 1784, p. 15), y que equivale a más de la mitad de la población. Por otra parte, el grado parece ligado a esa relación porque metodológicamente se opta por tal intensidad “where reports mentioned the destruction of three quarters of the buildings, with the majority, or at least a large percentage, in a state of total collapse. Where no detailed description of the damage was given, this level was attributed when housing situations congruent with this picture were reported” (FERRARI, G., GUIDOBONI, E. (2000), “Seismic scenarios and assessment of intensity: some criteria for the use of the MCS scale”. Annali di Geofisica, 4, 43, p. 718). Desde este punto de vista, sin embargo, parece ser la lectura de Sarconi la que presenta una imagen más completa de la situación de los edificios en el periodo inmediatamente posterior al terremoto.
  32. GUIDOBONI et al., 2018, a.v.
  33. VIVENZIO, 1788, p. 214.
  34. SARCONI, 1784, p. 339.


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