Alejandro Sell Maestro[2]
El 11 de julio de 1696 falleció en Madrid Sir William Godolphin, antiguo ministro del rey de Inglaterra ante la corte de Carlos II de Habsburgo y, por aquel entonces, un adinerado individuo inglés converso al catolicismo. No otorgó testamento en vida, pero sí encargó, mediante poder notarial del 30 de marzo anterior, la redacción de su última voluntad a un grupo de testamentarios que la concluyeron el 9 de noviembre siguiente[3]. Ante la ausencia de descendencia directa y de parentela cercana de profesión católica, la totalidad de su patrimonio mueble e inmueble, con la excepción de sus posesiones en Inglaterra y de su librería, terminó repartido entre obras pías y decenas de legatarios, desde instituciones religiosas a individuos de diferente condición. De los cerca de 120 beneficiados incluidos en esta categoría, 56 eran extranjeros o de origen foráneo. A su vez, de estos últimos, 30 residían o habían residido de forma prolongada en Madrid. Aunque la castellanización de sus apellidos dificulta en ocasiones dilucidar su procedencia, es posible hallar entre ellos a personas de ascendencia o de nación inglesa, irlandesa, flamenca e italiana. El primer grupo de legatarios está formado por miembros o exmiembros de la casa del diplomático, diez extranjeros, y el segundo, por amigos o contactos próximos del difunto e introducidos como tales. Por último, la tercera división está compuesta por relaciones indirectas incluidas en el testamento de Godolphin a raíz del estrecho vínculo del difunto con otros dos forasteros: la escocesa Catherine Cathcart y su marido, el mercader de lonja amberino Cornelio de Troyens. Los lazos entre los tres y, por extensión, entre una porción significativa de sus legatarios, permiten extraer algunas conclusiones sobre la naturaleza socio-profesional transnacional de las redes extranjeras operantes en Madrid a fines del siglo XVII en un ámbito local ajeno al cortesano.
El vínculo entre Godolphin, Troyens y Cathcart, que condicionaría la composición de la última voluntad del primero, aparece por primera vez reflejado en el testamento otorgado por el mercader flamenco el 30 de agosto de 1692, donde tanto su mujer como el diplomático inglés figuran entre sus albaceas[4]. Cornelio de Troyens, sin descendientes directos, distribuyó sus legados entre Cathcart, sus sobrinos, los sirvientes del matrimonio y obras pías[5]. Falleció bajo esta disposición el 1 de abril de 1693. El 1 de enero de 1694, su viuda otorgó “amplia potestad” a Godolphin, como “universal heredero”, testamentario y único tenedor de sus bienes, para que ejecutara su última voluntad subdelegando sus funciones si lo consideraba conveniente y disponiendo de sus legados como mejor le pareciese[6]. Catherine Cathcart falleció un mes después y el 25 de mayo, se concluyó su testamento de acuerdo con las instrucciones que le había comunicado a Godolphin en vida: la difunta legó al diplomático inglés la mayor parte de su patrimonio, incluyendo 6.000 doblones que había recibido de su marido, unas casas en la calle de las Infantas “como alhaja especial de dicha herencia” y “los demás que quisiese elegir de los bienes que quedaron por fallecimiento del dicho señor D. Cornelio”[7].
Godolphin asumió una posición preeminente en la administración de las últimas voluntades de Troyens y Cathcart, reflejo del influjo que debió de ejercer sobre esta última como consecuencia “de las mercedes que siempre ha hecho a los señores mi padre y marido y a mí”[8]. Aunque no se ha hallado ningún otro testimonio que confirme la relación del diplomático con el matrimonio antes de 1692, sí es posible probar la amistad que unió a Godolphin con el padre de la viuda, Sir William Cathcart, un militar de extracción escocesa nacido en Úlster presentado en el testamento de su hija como general de artillería y gobernador de la ciudad y plaza de Gerona. La relación entre ambos data, al menos, de 1670, cuando el entonces enviado de Inglaterra comenzó a trabajar con él en la resolución del conflicto sobre la ocupación francesa del ducado de Lorena y parece que se estrechó a partir de entonces[9]. Es posible que en la viudedad de Catherine Cathcart se intensificara el ascendiente del diplomático inglés sobre ella, como demuestra el hecho de que le nombrara “universal heredero” de todo su patrimonio y, por tanto, garante de todos sus legados, incluidos los que no le correspondían directamente, esto es, el caudal a repartir entre los sobrinos de Troyens y el que debía estar destinado a obras pías.
El testamento de Godolphin, por tanto, se debería concebir como la confluencia de tres últimas voluntades, la de Cornelio de Troyens, la de Catherine Cathcart y la suya propia, aunque sometida al filtro de los testamentarios encargados de redactarlo. Como consecuencia de su intervención, las mandas del mercader flamenco se vieron trastocadas en lo concerniente a los legados de sus sobrinos, pero las disposiciones de la escocesa sí fueron respetadas: no en vano, la composición de su testamento había sido supervisada por el diplomático con la colaboración del secretario real Antonio de Cendoya, albacea común a ambos. Por un lado, a algunos de los allegados de Cathcart mencionados en el testamento del 25 de mayo de 1694 les fueron confirmados sus legados y, por otro, se reiteraron las obras pías anunciadas en él, efectuándose la mayor parte de los cobros en los meses siguientes a la conclusión de la última voluntad de Godolphin y después, de forma paulatina, hasta quedar todo lo que afectaba a particulares e instituciones afincados en territorios de la monarquía de España dispuesto antes del fin de siglo[10].
Entre los particulares vinculados a Cathcart que vieron confirmados sus legados por medio del testamento de Godolphin, figuran tres criados, un lacayo, tres mujeres emparentadas con militares, una monja del convento de franciscanas de Valdemoro “a quien la dicha señora Dª. Cathalina Cathcart crio en su casa y servicio desde muy tierna edad”, un hombre de negocios, una mujer de filiación desconocida y todos los miembros de la casa del diplomático. Con la excepción de estos últimos, es posible contar como extranjeros a las parientes de militares y al hombre de negocios, todos ellos flamencos. Este, Fernando Manier, era, además, marido de una de las sobrinas de Troyens y uno de los testamentarios de su viuda[11]. Otro grupo de legatarios foráneos, el conformado por los miembros de la casa de Godolphin, es más variado. Cinco, esto es, un paje, un ayuda de cámara, un criado y su hijo, y una criada son de presumible origen flamenco, mientras que dos, su camarero y un antiguo maestresala, son irlandeses y solo uno, su mayordomo, inglés[12]. La porción más amplia de legatarios foráneos del diplomático es la compuesta por aquellos amigos y allegados más o menos directos excluyendo su personal doméstico: nueve individuos, los dos hijos de su difunto secretario Richard FitzGerald, la mujer del mencionado maestresala, el hermano de un antiguo paje, dos viudas, la hija de un capitán de caballos, un presbítero y el Procurador de la Orden de Santo Domingo de las provincias de Inglaterra e Irlanda, irlandeses; siete, dos hombres de negocios (uno de ellos, Francis Arther, testamentario suyo), la hija del ya fallecido financiero Benjamin Wright, una viuda, un fraile agustino, un jesuita y un individuo de filiación desconocida, ingleses, y dos hermanas pobres, italianas[13].
Pese a su heterogénea procedencia, es posible agrupar a una porción significativa de los legatarios enumerados en los testamentos de Troyens, Cathcart y Godolphin en tres grandes categorías profesionales por su respectiva vinculación o pertenencia a ellas: los hombres de negocios, los militares y los diplomáticos. No sorprende que todas ellas lleven parejo un componente de movilidad entre sus miembros y que este carácter itinerante esté detrás su emigración al centro de la monarquía de España desde sus lugares de origen. No se pretende tanto proporcionar un catálogo prolijo de los diversos motivos que condujeron a los extranjeros integrados en estos grupos a asentarse en Madrid, como sí establecer un modelo colectivo aproximado de inmigrante extranjero en la corte de Carlos II a partir de un análisis de los casos particulares de los tres benefactores que se están estudiando, cada uno de los cuales puede ser asignado a una de las categorías profesionales referidas, para después demostrar cómo sus patrones bien se repiten o bien influenciaron las trayectorias vitales de los beneficiarios de sus legados.
En primer lugar, Cornelio de Troyens, mercader de lonja oriundo de Amberes, se integra en el grupo de hombres de negocios. Llevaba afincado en Madrid al menos desde 1661, cuando solicitó la vecindad junto a una serie de compañeros de oficio. Es posible que llegara a la corte de Felipe IV atraído por la boyante actividad comercial de la casa Dupont, también flamenca, que aprovechó la apertura del comercio francés a partir de 1659 para ejercer como intermediadora entre los mercaderes minoristas del gremio de la especiería y las grandes compañías con sede en Francia y los Países Bajos a cambio de comisiones por su labor interventora[14]. Las ganancias generadas por este negocio de intermediación de compañías y su matrimonio con Catherine Cathcart en 1672 debieron de propiciar su permanencia en Madrid[15]. Esta lucrativa ocupación atrajo también a Fernando Manier, natural de Lille. Activo ya en la corte en la década de 1670 al servicio de la casa Legrand, quizás inmigrara por influencia de Troyens en virtud de sus lazos de parentesco, aunque lo más probable es que lo hiciera como integrante de una red familiar que ya había establecido en 1666 una sucursal en San Sebastián en la que un hermano operaba como socio-factor[16]. Por otra parte, los londinenses Francis Arther y Clement Wescomb residían asimismo en Madrid desde comienzos de la década de 1680, el primero como dueño de su propia compañía intermediadora, encargada, en su caso, de negociar el envío y transacción de la lana de Segovia entre los productores (las cartujas castellanas) y los factores ingleses de Bilbao[17].
En segundo lugar, Catherine Cathcart estaba vinculada al grupo de los militares a través de su padre, el citado Sir William Cathcart. Según Godolphin, este emigró joven a Suecia para formarse bajo la tutela de un tío suyo que estaba sirviendo a aquel rey. Tras participar en la Guerra de los Treinta Años al mando de un regimiento de infantería sueco, a partir de 1648 fue ascendiendo en la jerarquía militar al servicio del emperador y, luego, del duque de Lorena. Carlos II Estuardo le invistió caballero en Flandes o La Haya y, posteriormente, fue enviado a los frentes gallego y extremeño en el marco de la guerra con Portugal como sargento general de batalla al mando de 4.000 efectivos. Como recuerda su hija en su poder notarial, en algún momento ejerció como gobernador de Gerona en el frente catalán, pero lo cierto es que para la década de 1670 ya estaba afincado en Madrid en calidad de reservista[18]. Casado en Lorena, lo más seguro es que su hija naciera y fuera bautizada allí como católica, para después seguirle hasta Madrid cuando fue destinado a la Península. Se ignora, empero, si William Cathcart era católico de origen o si se convirtió como paso previo y necesario para entrar al servicio de los Habsburgo en puestos de mando[19]. Entre las beneficiarias de sus legados hay tres mujeres cuya residencia en Madrid obedece a su vinculación con castrenses irlandeses: María Antonia O’Brien, hija del capitán de caballos Fernando O’Brien; Magdalena Chatalain, viuda del sargento mayor Jorge Hamel y la hija de ambos, Catalina Hamel[20]. Su vinculación con la difunta habría sido heredada del contacto que mantuvieron dichos cabezas de familia con su padre dentro del ejército Habsburgo, incorporándose a este cuerpo respondiendo a la llamada de las autoridades de la monarquía que, a partir de la década de 1640, acuciada por las rebeliones de Cataluña y Portugal, impulsó la recluta de irlandeses por su condición de católicos y por considerarles “vecinos, inclinados a España y buenos soldados”. Estos efectivos estaban, a su vez, ansiosos por huir de las crisis de subsistencia que asolaban el país y de las persecuciones alentadas contra ellos durante la guerra civil[21].
Por último, Sir William Godolphin, diplomático, llegó a Madrid en junio de 1669 como enviado extraordinario del rey de Inglaterra con diversos cometidos oficiales. Con todo, su permanencia en la corte de Carlos II se prolongó hasta su muerte a raíz de su conversión al catolicismo, ocurrida en abril de 1671 durante una grave enfermedad[22]. Acusado de alta traición en noviembre de 1678 por considerársele inmerso en una conjura para asesinar a su rey e implantar un régimen papista en Inglaterra, su embajada le fue revocada y con toda probabilidad, optó por desobedecer su orden de regreso para evitar los efectos derivados del refuerzo de las penal laws y las repercusiones que estaban sufriendo algunos de los incriminados[23]. El grueso del servicio de su casa también era católico, y aunque es difícil trazar cada trayectoria individual, es factible suponer que los británicos papistas que asistían al diplomático decidieran continuar residiendo con él en Madrid huyendo de la persecución e, incluso, confirmar la conversión de dos miembros protestantes al catolicismo, uno de ellos Edward Meredith, su secretario[24]. Al menos cuatro criados de Godolphin optaron por permanecer con él tras su destitución: el paje David White (David Blanco), Peter Farrell (Pedro Farel), su secretario Richard FitzGerald (Ricardo Geraldino) y su mayordomo Thomas Gray (Tomás Pardo)[25].
Por tanto, los documentos testamentarios de Troyens, Cathcart y Godolphin reflejan la existencia de tres grandes grupos sociales extranjeros que llegaron a Madrid a finales del siglo XVII en virtud de circunstancias dispares: unos, los hombres de negocios, para extraer beneficios financieros cubriendo un nicho de intermediación en la cadena comercial; otros, los allegados de militares, siguiéndoles en sus itinerantes trayectorias al servicio de la Corona y otros, los miembros de las casas de los diplomáticos, para asistirles durante su estancia en la corte de Madrid. Sin embargo, el asentamiento permanente de todos ellos en el centro de la monarquía de España responde a dos factores: la proximidad de la corte y, sobre todo, el componente confesional, que determinó la consolidación de lazos transnacionales entre las comunidades extranjeras y entre estas y la población local. La profesión de una religión común, el catolicismo, contribuyó a generar dos tipos de vínculos: los familiares y, en muchos casos como derivados de ellos, los asistenciales. Por un lado, los matrimonios y la formación de familias mixtas fueron fenómenos habituales y así se refleja en los protocolos analizados, donde es posible contar hasta ocho enlaces mixtos, todos salvo el de Troyens y Cathcart, con un contrayente local: el de Bárbara Chatalain y el capitán José de Escobar, el de Thomas Gray y Catalina Gutiérrez de Estrada, el del flamenco Diego Noiret o Negrete y Águeda Galdanes (ambos criados de Godolphin), el de Albert O’Farail y María Manuela Laínez y Plunquette (producto de otro matrimonio mixto), el de Richard FitzGerald y María Quijano, el de María Jacinta Ruit de Chiriboga (hija de Benjamin Wright y una noble española) y el vizconde del Fresno (de ascendencia portuguesa), y el de Peter Farrell y Magdalena Fernández[26].
Estos enlaces demuestran que existía permeabilidad transnacional y, el de Troyens y Cathcart, que también la había entre naciones extranjeras. Es, por ello, inevitable, que estos vínculos afectivos se tradujeran en prácticas de solidaridad entre nacionales y entre estos y representantes de otras naciones con las que compartían espacio, manifestadas en ámbitos como la beneficencia. No en vano, las acciones de socorro y asistencia tanto en el marco privado como en torno a instituciones religiosas eran necesarias para contribuir a la subsistencia de personas que se habían visto forzadas a emigrar, sobre todo en el caso de los súbditos británicos que abundan en los testamentos de Cathcart y Godolphin, a causa de la intolerancia e inestabilidad confesional de sus lugares de origen. Aunque una de las características comunes a estas comunidades foráneas era su tendencia a solidarizar solo a nivel interno, es posible percibir en ambas esferas, privada e institucional, cierta praxis de solidaridad transnacional con arreglo a un caso que afecta a ciertos legatarios del diplomático y de la mujer escocesa[27]. Como se ha comentado, el secretario irlandés de Godolphin, Richard FitzGerald, había contraído matrimonio con la española María Quijano, de quien tuvo dos hijos, Carlos y José Ricardo Geraldino. Para cuando fallecieron los padres, este último todavía era menor de edad y permaneció bajo la tutela de una de las criadas de la casa, Águeda Galdanes, que quedó encargada de administrar su pensión de 4.000 reales de vellón[28]. A la muerte de su amo, se le asignó el cargo de capellán suplente en una capellanía que Godolphin y Cathcart habían dispuesto fundar en el Colegio de los Escoceses de Madrid y en la que se habían de celebrar dos misas de aniversario anuales por el diplomático (cada 10 de febrero, día de San Guillermo) y otras dos por la mujer (cada 25 de noviembre, día de Santa Catalina)[29]. La erección de esta capellanía por iniciativa de un inglés y una escocesa y en potencial beneficio de un irlandés es quizás el ejemplo más visible de la naturaleza transnacional de los legados de Cathcart y Godolphin. La primera adjudicó sumas no solo al Colegio de Escoceses, sino también al Hospital de San Andrés de los Flamencos y al Colegio de San Patricio de los Irlandeses, mientras que el diplomático, por su parte, además de disponer una cantidad para el colegio de su nación, el de San Jorge de los Ingleses, destinó asimismo legados a los mencionados colegios de Escoceses y de San Patricio y a cuatro hospitales de nación, el de San Luis de los Franceses, el de San Antonio de los Alemanes, el de San Andrés de los Flamencos y el de San Pedro de los Italianos[30].
En definitiva, la documentación emanada de las respectivas testamentarías del mercader flamenco Cornelio de Troyens, de su mujer escocesa Catherine Cathcart y del diplomático inglés William Godolphin, los tres fallecidos en Madrid en la década de 1690, proporciona una muestra significativa de la población extranjera residente en esos años en la corte de Carlos II de Habsburgo de la que se puede extraer dos conclusiones. Por un lado, existían tres categorías sociales predominantes: los hombres de negocios dedicados a la intermediación entre minoristas y compañías extranjeras; los militares que servían o habían servido a la Corona y sus familiares; y los diplomáticos y los miembros de sus casas. Por otro lado, cada uno de estos grupos generaba vínculos de dependencia basados en relaciones profesionales o afectivas que se manifestaban en vínculos de solidaridad expresados tanto entre individuos privados como entre estos e instituciones asistenciales. En ocasiones, el establecimiento de estos contactos se producía en clave transnacional, favorecido por la profesión de una confesión común, el catolicismo, que facilitaba, a su vez, la creación de familias mixtas y la ulterior integración del extranjero en la sociedad local madrileña. En cualquier caso, estas conclusiones no deberían ser admitidas en un sentido absoluto por dos razones. En primer lugar, las fuentes estudiadas reflejan las redes de contactos de un flamenco, una escocesa y un inglés; de ahí el predominio de individuos de estas naciones en la documentación (junto con la irlandesa), en detrimento de otras que también gozaban de una presencia importante en Madrid como la portuguesa, la francesa o la italiana. En segundo lugar, siguiendo la misma línea, es lo propio también que en la documentación consultada abunden legatarios pertenecientes a los mismos grupos profesionales que los difuntos, esto es, un hombre de negocios, la hija de un militar y un diplomático; categorías en las que, por otra parte, podría incluirse un porcentaje sustancial de la población extranjera de la corte de los Habsburgo en virtud del componente de movilidad transnacional asociado a su ejercicio.
- Este trabajo se ha realizado bajo el amparo de un contrato de investigación predoctoral FPI-UAM. Forma parte del proyecto “Una monarquía policéntrica de repúblicas urbanas ante la rivalidad europea en el Atlántico ibérico (1640-1713)” (PID2022-14501NB-I00), financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE.↵
- Universidad Autónoma de Madrid.↵
- Archivo Histórico de Protocolos de Madrid (en adelante, AHPM), Protocolo 13964, fs. 360r-69v. Poder para testar del señor D. Guillermo Godolphin (Madrid, 30/03/1696); fs. 526r-58r. Testamento del señor D. Guillermo Godolphin, que en virtud de su poder otorgaron sus testamentarios (Madrid, 09/11/1696). ↵
- AHPM, Protocolo 11703, fs. 1000r-1007v. Testamento de D. Cornelio de Troyens (Madrid, 30/08/1692). ↵
- AHPM, Protocolo 11703, fs. 1003r-05v. Testamento de D. Cornelio de Troyens.↵
- AHPM, Protocolo 11705, f. 1v. Poder para testar. La señora Dª. Catalina Cathcart al Excmo. Señor D. Guillermo Godolphin (Madrid, 01/01/1694).↵
- AHPM, Protocolo 11705, fs. 818r-20r. Testamento de la señora Dª. Catalina Cathcart (Madrid, 25/05/1694).↵
- AHPM, Protocolo 11705, f. 2v. Poder para testar. La señora Dª. Catalina Cathcart al Excmo. Señor D. Guillermo Godolphin (Madrid, 01/01/1694).↵
- Para un resumen del cursus honorum de Sir William Cathcart, véase The National Archives (Kew, Londres), Public Record Office: State Papers (TNA, PRO: SP) 94/57, fs. 132r-33v. Sir William Godolphin al conde de Arlington (Madrid, 11/11/1670).↵
- Para las cartas de pago a los particulares e instituciones beneficiadas por el testamento de Godolphin e, indirectamente, por los de Troyens y Cathcart, véase: AHPM, Protocolos 11954, 11955, 11956, 13964, 13965 y 13967. La aplicación de los cobros que concernían a particulares o instituciones extranjeras sí que encontró más problemas y, en muchos casos, no llegó a efectuarse. ↵
- AHPM, Protocolo 11705, f. 829r-v. Testamento de la señora Dª. Catalina Cathcart al Excmo. Señor D. Guillermo Godolphin (Madrid, 01/01/1694). No es posible determinar el origen de la monja porque se la presenta solo por su nombre consagrado: sor Ana del Espíritu Santo; AHPM, Protocolo 13964, fs. 531r-32r, 540r. Testamento del señor D. Guillermo Godolphin.↵
- AHPM, Protocolo 13964, fs. 528v-30r. Testamento del señor D. Guillermo Godolphin, que en virtud de su poder otorgaron sus testamentarios (Madrid, 09/11/1696). ↵
- AHPM, Protocolo 13964, fs. 531r-34v, 540r-v, 542v-43v, 553v-54r. Testamento del señor D. Guillermo Godolphin, que en virtud de su poder otorgaron sus testamentarios (Madrid, 09/11/1696). El individuo inglés de filiación desconocida, un tal Martin Gualdron (posiblemente un antiguo criado) no es mencionado en el testamento, pero sí en el inventario de los bienes de Godolphin, concluido el 25 de agosto de 1696. AHPM, Protocolo 13966, f. 127v. Inventario de los bienes del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin. Por otra parte, de los allegados referidos, tres no estaban residiendo en Madrid en el momento del fallecimiento de Godolphin: el antiguo maestresala Albert O’Farail (o Farrell), el jesuita Edward Meredith (primo y antiguo secretario del difunto), y el hombre de negocios londinense Clement Wescomb. Todos ellos, amigos entre sí, se habían asentado en Roma. ↵
- RAMOS MEDINA, D. (2000). “Mercaderes flamencos en Madrid: la Casa y Compañía Dupont (1650-1679)”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie IV, Historia Moderna, 13, pp. 226-32; RAMOS MEDINA, D. (2002). “La intermediación de compañías en el comercio internacional de Madrid en el siglo XVII. El caso de las lonjas francesas (1634-1669)”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie IV, Historia Moderna, 15, p. 66.↵
- AHPM, Protocolo 11703, f. 1001r. Testamento de D. Cornelio de Troyens.↵
- RAMOS MEDINA, 2000, 231. Otro pariente de Manier (probablemente hermano) ejercía como archero de corps del rey en la década de 1690. RAMOS MEDINA, 2000, p. 236.↵
- Las letras de cambio que evidencian esta actividad, especialmente para el periodo 1684-88, se conservan mezcladas en el Archivo Histórico Nacional (en adelante, AHN), Clero, legajos 4291 a 4299.↵
- TNA, PRO: SP, 94/57, fs. 132r-33v. Sir William Godolphin al conde de Arlington.↵
- PÉREZ TOSTADPO, I. (2006). “«Por respeto a mi profesión»: disciplinamiento, dependencia e identidad en la formación de las comunidades militares irlandesas e inglesas en los ejércitos hispanos”. En: E. GARCÍA, D. MAFFI (eds.), Guerra y sociedad en la monarquía hispánica. Política, estrategia y cultura en la Europa moderna (1500-1700), vol. 1, Madrid, CSIC, pp. 681-82; RECIO MORALES, Ó. (2006). “Las gentes de naciones en los ejércitos de los Austrias hispanos: servicio, confianza y correspondencia”. En: E. GARCÍA, D. MAFFI (eds.), Guerra y sociedad en la monarquía hispánica. Política, estrategia y cultura en la Europa moderna (1500-1700), vol. 1, Madrid, CSIC, pp. 666-669.↵
- AHPM, Protocolo 11954, f. 571r-v. Carta de pago. Dª. María Adsor y Dª. María Antonia O’Brien a la testamentaría del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin (Madrid, 04/08/1696); AHPM, Protocolo 11954, f. 598r-v. Carta de pago. Dª. Magdalena Chatalain y Dª. Catalina Hamel a la disposición y testamentaría del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin (Madrid, 13/08/1696). Una cuarta, Bárbara Chatalain (¿hermana de Magdalena?) también era viuda de un militar, pero en su caso español, el capitán José de Escobar. AHPM, Protocolo 11954, f. 541r-v. Carta de pago. Dª. Bárbara Chatalain a la testamentaría del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin (Madrid, 29/07/1696). Otras dos mujeres irlandesas, Catalina y María de Burgo (madre e hija) y una inglesa, María Harman, también eran viudas, pero se ignora si lo eran de extranjeros. AHPM, Protocolo 11954, f. 970r-v. Carta de pago. Dª. Catalina y Dª. María de Burgo a la testamentaría y disposición del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin (Madrid, 13/12/1696); AHPM, Protocolo 13964, fs. 553v-54r. Testamento del señor D. Guillermo Godolphin.↵
- Archivo General de Simancas, Estado, Leg. 2068, s. f. Consulta del Consejo de Estado a S.M. (30/03/1647). Citado en RECIO MORALES, 2006, p. 669; RIBOT MARTÍNEZ, L. (2004). “Las naciones en el ejército de los Austrias”. En: A. ÁLVAREZ-OSSORIO, B. J. GARCÍA (eds.), La monarquía de las naciones. Patria, nación y naturaleza en la Monarquía de España, Madrid, Fundación Carlos de Amberes, pp. 660-662.↵
- Para un esbozo de la biografía de Godolphin, véase VENNING, T. (2008). “Godolphin, Sir William (bap. 1635, d. 1696)”. En: Oxford Dictionary of National Biography (online ed.), Oxford University Press. Gravemente enfermo de erisipela y sin pronóstico de sobrevivir, le fueron administrados los sacramentos en la medianoche del 19 de abril de 1671. British Library, Egerton Ms. 1509, fs. 281-282.↵
- AHN, Universidades, L. 1154, f. 107r. Resolución de la Cámara de los Comunes instando al rey a que ordene el regreso de Sir William Godolphin, su embajador en España (Londres, 22/11/1678). Diversos cortesanos católicos se vieron afectados por el Popish Plot, incluidos cinco lores que fueron confinados en la Torre de Londres. Uno de ellos, William Howard, vizconde Stafford, amigo del diplomático, terminaría siendo ajusticiado en diciembre de 1680. KENYON, J. (2000). The Popish Plot, Londres, Phoenix Press, pp. 158-64; AHN, Universidades, L. 1204, fs. 58r-59v. Relación verdadera, donde se refieren los grandes trabajos, destierros y molestias que han padecido los católicos del reino de Inglaterra. Madrid, 1679.↵
- Meredith se confesó y abjuró del anglicanismo que profesaba el 7 de noviembre de 1672 ante el inquisidor Francisco de Villegas, mientras que el 10 de mayo de 1673 lo hizo el también inglés Jonathan Vingle, que decía residir en casas del embajador de Inglaterra, aunque sin especificar puesto alguno. AHN, Inquisición, L. 1150, fs. 279r-82r. Abjuración de D. Duarte Meredith (Madrid, 07/11/1672); fs. 289r-92v. Abjuración y absolución de Jonathan Vindle, natural de Inglaterra y vecino de esta corte. (Madrid, 10/05/1673). Estos registros prueban que la conversión al catolicismo de los miembros de las casas de los diplomáticos protestantes destinados en Madrid se producía con cierta asiduidad.↵
- Archivo Histórico Diocesano de Madrid (en adelante, AHDM), Libro 9 de Defunciones (Parroquia de San Martín y anejos), fs. 184r, 286v, 373v; AHPM, Protocolo 8391, f. 336r-v. Declaración de pobre de David White (Madrid, 12/08/1682). Thomas Gray era el único que vivía en el momento del fallecimiento de su amo y de Cathcart y, por tanto, solo él pudo beneficiarse directamente de sus legados, si bien es cierto que el hermano de White y los hijos de FitzGerald sí que fueron incluidos en la última voluntad del diplomático. AHPM, Protocolo 13964, fs. 531v, 532v. Testamento del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin.↵
- AHPM, Protocolo 11954, f. 541r-v. Carta de pago. Dª. Bárbara Chatalain a la testamentaría del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin; AHPM, Protocolo 13964, f. 368v. Fundación de memoria y aniversario hecha por los podatarios del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin. (Madrid, 18/08/1696); fs. 531r-32v, 534r. Testamento del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin; AHDM, Libro 9 de Defunciones (Parroquia de San Martín y anejos), f. 373v.↵
- RECIO MORALES, Ó. (2014). “Los espacios físicos de representatividad de las comunidades extranjeras en España: un estado de la cuestión”. En: B. J. GARCÍA, Ó. RECIO (eds.), Las corporaciones de nación en la monarquía hispánica (1580-1750). Identidad, patronazgo y redes de sociabilidad, Madrid, Fundación Carlos de Amberes, pp. 16-19.↵
- AHPM, Protocolo 12331, fs. 539v-40r. Testamento de Dª. Águeda Galdanes (Madrid, 29/07/1691).↵
- AHPM, Protocolo 13964, fs. 351r-59v. Fundación de memoria y aniversario hecha por los podatarios del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin (Madrid, 18/08/1696). Además, Cathcart estaba emparentada con William Semple, fundador del Colegio. TAYLOR, M. The Scots College in Spain. Valladolid, 1971, p. 39.↵
- AHPM, Protocolo 11705, fs. 815v-17v. Testamento de la señora Dª. Catalina Cathcart; AHPM, Protocolo 13964, fs. 534r-38v; 540v-41r. Testamento del Excmo. Sr. D. Guillermo Godolphin.↵






