Christine Hatzky, Werner Mackenbach
y Consuelo Naranjo Orovio
El Caribe se conforma como un espacio geopolítico vertebrado donde los contactos económicos, políticos, sociales, culturales y humanos fluyen de una isla a otra, hacia el continente americano, y a través del Atlántico hacia Europa y hacia África. Planteamos el espacio del Caribe como una sucesión de microrregiones que conformaban una gran región histórica, con un estrecho vínculo con el espacio atlántico europeo y africano. Todos los espacios de la economía mundial están y estuvieron en el pasado sujetos a grandes cambios, sobre todo en épocas de su incorporación a dicha región. En el caso del Caribe, existen ritmos internos muy diferentes, no solo respecto de la velocidad, sino de carácter muy distinto. Sin embargo, desde el siglo XVI se perciben interacciones que cruzan la región, y que precisan conocerse mejor. Por la zona circularon, provenientes de Europa, Asia, África y las Américas, nuevas variedades de plantas, artefactos culturales, tecnologías, expertos, esclavos, comerciantes, etc., que convirtieron esta región en plataforma y laboratorio imperial de ideas y saberes políticos, culturales, económicos y científicos.
Como consecuencia de este movimiento y transferencia continua de saberes, en el Caribe se fue generando un conocimiento local que pasó a integrar el circuito de circulación transatlántica de los saberes e ideas que se produjo en doble dirección: imperio/colonia y colonia/imperio. Los nexos se daban no solo entre las islas del archipiélago antillano, gobernadas por diferentes países europeos, sino también entre las islas y el litoral continental, desde las Guyanas hasta Yucatán y, a través del istmo de Panamá y la cuenca fluvial del río Atrato, hasta las costas del Pacífico. Era un espacio sobre el cual se hacía muy difícil el control estatal, máxime cuando varios Estados europeos competían por su dominación y existían tierras –o mares– “de nadie”, donde actividades como el contrabando encontraban campo fértil. Si bien en un sentido el Caribe distaba de los centros de poder político en las metrópolis, era el motor del nuevo poder económico que estrenaba el capitalismo europeo de ultramar ante todo en el espacio Atlántico. El trabajo esclavo, la disposición de tierras y el capital fueron los factores que hicieron posible la generación del mundo moderno en el que Europa tuvo un papel fundamental.
La intercolonialidad hizo del Caribe un escenario privilegiado para la generación de nuevas formas de pensar y de vivir, así como de nuevas identidades. El Caribe se convirtió en un espacio central para la construcción del mundo moderno y en un laboratorio para pensar nuevas formas de convivir y para un mejor y más profundo entendimiento de los procesos de globalización, entremezclando identidades poscoloniales, sus relaciones intrincadas con Europa y América Latina, sus desafíos ambientales específicos y la complejidad de las dinámicas de poder en constante evolución en la región. En particular, se llevaron a cabo destacados ensayos y propuestas para reflexionar sobre formas de convivencia que trasciendan las fronteras impuestas por los colonialismos y nacionalismos. Estas reflexiones cuestionan y superan dichas limitaciones al explorar el constante vaivén entre la ausencia histórica de fronteras (su borderlessness), los múltiples procesos de hibridación y créolisation, especialmente en los ámbitos poblacional, cultural y artístico, y la posterior imposición de fronteras políticas en el Caribe.
La esclavitud, la racialización, los procesos de resistencia y las representaciones de la diversidad cultural forman parte de la historia colonial de Europa, África, el Caribe y América Latina. Esta historia entrelazada generó modelos económicos, sociales y urbanos, así como prácticas, dispositivos ideológicos y rechazos, temores en ambos lados del Atlántico. La transnacionalidad de estos fenómenos propicia los estudios comparados; la multidisciplinariedad e interdisciplinariedad requiere y permite tanto análisis de larga duración como exámenes microhistóricos que reflejan los circuitos de conocimiento y de intercambio desde el siglo XVI a la actualidad.
El amplio espacio –el mundo Afro-Atlántico– y la perspectiva a largo plazo, que llega a nuestros días, requieren y permiten trabajar de forma comparativa, interseccional y transversal la esclavización y la esclavitud, la construcción y uso de la “raza”, las políticas imperiales, las narrativas coloniales y nacionales, así como las formas de resistencia y las representaciones de la diversidad desde la cultura visual, la antropología, la literatura y la cultura, que albergan visiones e identidades creadas por los colonialistas, y las elaboradas desde la resistencia.
Con base en estas reflexiones, el Centro Regional Centroamérica y el Caribe del Maria Sibylla Merian Center for Advanced Latin American Studies in the Humanities and Social Sciences (CALAS) (afincado en el Centro de Investigaciones Históricas de América Central de la Universidad de Costa Rica, CIHAC, y el Centre for Atlantic and Global Studies, CEAGS, de la Leibniz Universität Hannover, Alemania) convocó a la Plataforma para el Diálogo “El Caribe entre Europa, África y las Américas: historia transatlántica de esclavitud, racialización, resistencia y diversidad cultural”, que se realizó en octubre de 2024 en San José, Costa Rica.
El propósito de la Plataforma para el Diálogo era presentar y discutir estudios de tipo regional que tratan de establecer las diferentes características de las sociedades esclavistas (comercio y mercado de esclavizadas y esclavizados, formas de resistencia, normativa legal y prácticas sociales) del marco Caribe, tratando de desentrañar las relaciones que se establecieron con otros territorios en un doble nivel de análisis. Se propuso explorar nuevos enfoques de investigación transdisciplinaria, transcaribeña y transatlántica en busca de una mejor comprensión de las dinámicas de poder, la historia esclavista y posesclavista, poscolonial y decolonial. Esto incluyó los desafíos ambientales y los procesos de hibridación cultural, tanto en el Caribe insular como continental, tanto en territorios soberanos como no soberanos, tanto en el espacio urbano como en comunidades rurales e indígenas. Al mismo tiempo, se interesó por conocer los principales modos y circuitos en que esta interlocución cultural fue producida, recibida, transformada y circulada en y por la región, y también explorar cuáles son en el presente dominantes, cuáles continúan resistiendo, cuáles declinan y cuáles emergen, y cuáles son los principales procesos y circuitos regionales que intervienen actualmente en su producción, recepción y circulación.
El encuentro ofreció un espacio para presentar y discutir análisis académicos, posicionamientos políticos y activistas, representaciones literarias y artísticas, así como experiencias individuales. La propuesta se hizo desde una perspectiva de diálogo académico horizontal entre Europa, América Latina y el Caribe, un enfoque nuevo y diferente a las visiones e interpretaciones de la academia anglosajona, que son las imperantes en la actualidad. En particular, el encuentro creó efectos de sinergia entre dos proyectos de investigación transamericana y transatlántica: el proyecto CALAS y el proyecto ConnecCaribbean (Connected Worlds: The Caribbean, Origin of the Modern World, 2019-2024).[1]
Desde un acercamiento transregional, transcaribeño y transatlántico, la Plataforma para el Diálogo propuso analizar algunos de los fenómenos que atraviesan la historia del Mundo Atlántico, entre estos los siguientes ejes temáticos: esclavitud transatlántica; nexos culturales y económicos entre África y el Caribe; trabajo esclavo, raza, género y racialización; resistencias de la población esclavizada y de las comunidades afrodescendientes; representaciones literarias, lingüísticas y artísticas de la diversidad; construcción de identidades y autorrepresentaciones.
El presente libro es producto de ese encuentro y está constituido por doce contribuciones elaboradas con base en los trabajos presentados en la Plataforma para el Diálogo.
Las primeras tres contribuciones analizan estructuras de la esclavitud desde una perspectiva histórica y con miras a su persistencia hasta el presente en los Caribes francófono, anglófono e hispanófono. Jaime Aragón Falomir (“Dinámicas de dominación y poder en la esclavitud de las Antillas Francesas: un enfoque interdisciplinario”) estudia las dinámicas de dominación y poder durante la esclavitud en las Antillas Francesas desde una perspectiva interdisciplinaria. Propone desnaturalizar la relación amo-esclavizada/esclavizado para entender cómo estas estructuras han influido en las jerarquías sociales actuales. A partir de conceptos de teóricos como Wallerstein, Bourdieu y Wacquant, se argumenta que la esclavitud no fue un fenómeno aislado, sino un elemento integral de un sistema de dominación que persiste en la sociedad contemporánea. El autor también subraya la opacidad y arbitrariedad del poder colonial, comparable a las narrativas kafkianas, donde las esclavizadas y los esclavizados enfrentaban una autoridad impenetrable y alejada. Este sistema de dominación se sostuvo mediante violencia simbólica y control espacial, mientras que la estratificación racial y económica fortalecía las jerarquías coloniales. Se concluye que las estructuras heredadas de la esclavitud siguen afectando a las sociedades posesclavistas. La revisión crítica de estas dinámicas históricas y su impacto en el presente resalta la necesidad de enfoques interdisciplinarios para comprender y cuestionar las desigualdades persistentes en regiones con pasado esclavista. El análisis revela cómo las prácticas y estructuras establecidas durante el período colonial han sido internalizadas y perpetuadas, lo que ha contribuido a la persistencia de jerarquías y desigualdades que siguen influyendo en la vida cotidiana y en las relaciones sociales de la región.
Gabriel Masello Pequeno (“The Missing Link: Colonial New England’s Timber and the Transatlantic Slave Trade [1690-1776]”) se dedica a analizar la ignorada conexión entre la industria maderera de la Nueva Inglaterra colonial y la trata transatlántica de esclavizadas y esclavizados entre 1690 y 1776. Desafía la perdurable narrativa del excepcionalismo estadounidense que disocia a Nueva Inglaterra de la esclavitud, argumentando que el desarrollo económico de la región estuvo estrechamente ligado a la esclavitud atlántica. Basándose en la World-Systems Theory, el autor relaciona el comercio maderero de Nueva Inglaterra con la economía mundial en general, destacando su papel en el suministro de materias primas para las plantaciones azucareras del Caribe y en la construcción de barcos esenciales para el comercio de esclavos. Se revisan las contribuciones historiográficas clave de W. E. B. Du Bois, Lorenzo Greene, Jay Coughtry y Ronald Bailey, que ponen de relieve la importante implicación de Nueva Inglaterra en la esclavitud a través de sus comerciantes y su industria naval. Utilizando datos de la base de datos Slave Voyages, el autor presenta un análisis exhaustivo de más de 500 viajes de “barcos negreros” vinculados a Nueva Inglaterra, haciendo hincapié en los costes medioambientales y humanos del comercio de madera. Las conclusiones revelan que el panorama económico de Nueva Inglaterra, a menudo celebrado por su espíritu democrático e innovador, estaba profundamente entrelazado con la esclavitud, lo que contradice las narrativas tradicionales.
Yury María Parra Tió (“Ante el llamado de su majestad. Esclavizadas procedentes del Santo Domingo Español manumitidas en Santiago de Cuba [1795-1822]”) estudia con base en sus investigaciones en el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba los flujos migratorios entre la isla de Santo Domingo y Cuba a finales del siglo XVIII e inicios del XIX. En ese período, una oleada de migraciones precipitadas golpeó la parte oriental de la isla de Santo Domingo, lo que obligó a muchos de sus pobladores a tomar rumbo a Cuba como consecuencia de la cesión de España a Francia de dicho territorio, la Revolución haitiana y el llamado de Su Majestad debido a pensiones prometidas. La interrelación de los acontecimientos afectaba directamente la vida de las esclavizadas llevadas ante la vigilancia del líder Toussaint Louverture, quien se oponía a que continuaran esclavizándolas. La travesía constituía otro peligro eminente bajo el acecho de los corsarios y piratas ante el caos suscitado. Algunos amos ofrecieron la tan anhelada libertad como incentivo para que los acompañaran en el trayecto. Las cartas de manumisión, halladas en los protocolos notariales de Santiago de Cuba, brindan ciertas pistas sobre si cumplieron con su promesa.
Las siguientes tres contribuciones se centran en analizar discursos, legislaciones y prácticas de racialización, así como formas de resistencia en la historia y la actualidad de la República Dominicana y Colombia. Wilson Enrique Genao (“Raza y racialización en el pensamiento social dominicano a finales del siglo XIX”) señala que la República Dominicana, que había logrado su independencia el 27 de febrero de 1844 y restaurado su soberanía en el marco de la Guerra Restauradora (1863-1865), no estuvo exenta de las discusiones que se desarrollaron en América Latina sobre la identidad nacional y la cuestión racial en las últimas décadas del siglo XIX. El autor realiza un acercamiento a la idea de raza y su vinculación con el progreso y la inmigración en el discurso de dos representantes cuyas ideas tuvieron un impacto significativo en el pensamiento social a finales del siglo XIX: Alejandro Angulo Guridi y José Ramón López. Centrado fundamentalmente en sus obras del siglo XIX, se aborda la visión de raza y la cuestión de la racialización en el discurso de Guridi y López, enfatizando la influencia del darwinismo social, y se vinculan las concepciones de raza y racialización con la idea de progreso y la promoción de la inmigración como componente de regeneración y modernización. El estudio de sus obras remite al positivismo, el evolucionismo spenceriano, y las teorías eugenésicas y de regeneración, que se convirtieron en el fundamento conceptual para las ideas raciales desarrolladas a finales del siglo XIX, al igual que sucedió en otros países latinoamericanos. En ese sentido, la idea de progreso presente en ambos pensadores está imbuida del positivismo. Estas ideas tendrán un impacto significativo en el pensamiento social y político del siglo XX, fundamentalmente en la visión sobre Haití y en el fortalecimiento de la concepción de la supuesta degeneración nacional, que será uno de los componentes característicos del llamado “pesimismo dominicano”.
Ivonne Samira Molinares Guerrero (“‘Racismo, lacra social’. Acontecer colombiano 1980-2020”) analiza los discursos y prácticas de racialización y racismo a través de la legislación en Colombia desde el siglo XIX. Sostiene que, aunque en el año 1851 en Colombia se promulgó la ley que aprobaba la abolición de la esclavitud, las percepciones sociales sobre las personas negras han tardado mucho tiempo en evolucionar hacia el reconocimiento de la diversidad. Afirma que aún hoy Colombia está distante de un escenario nacional ajustado a la comprensión de que las razas no existen en la especie humana y que el color de la piel no es una prueba de lo contrario. En la actualidad, las prácticas racistas se siguen presentando, como una lacra que ha intentado subsanarse con legislación y con procesos en el seno del ámbito educativo, pero los resultados no son halagüeños. Una de las más altas expectativas se presentó con el cambio constitucional de 1991, en el que Colombia se reconoce como una nación pluriétnica y multicultural. Por ello, en este estudio se parte de ese marco temporal y social, así como también se toman en consideración los antecedentes de la década de los 80 del siglo XX para analizar cómo permanece y se manifiesta esta marca, aún en el año 2020. La autora habla de lacra, pues según su criterio Colombia se sigue presentando marcada y defectuosa en el reconocimiento de su diversidad y valora a las personas negras solo desde la mirada de la esclavización, como si así hubieran nacido o escogido, y no desde la perspectiva de una condición generada por un grupo dominante que definió una paleta de colores corporales como una “jerarquía”, en la cual las personas negras fueron definidas como inferiores: esclavitud perpetua.
Roberto González Arana (“Manifestaciones de resistencia cultural de los afrodescendientes en Colombia”) estudia diversas expresiones culturales de las comunidades afrodescendientes en Colombia a lo largo del siglo XX, cuyo propósito ha sido ser reconocidas en un país donde, al igual que los indígenas, han sido marginadas en la enseñanza de la historia, la construcción de los discursos de nación, y en los ámbitos social y político. Resalta que la música, el baile y, en general, las artes han sido históricamente un vehículo de expresión y visibilidad para los grupos afrodescendientes en Colombia, quienes, ante la marginalidad, han encontrado diversos mecanismos de resistencia. Sostiene que en las últimas décadas y fruto de diversas investigaciones desde la historia, la antropología o la sociología se han explorado un sinnúmero de aportes a la construcción de la identidad nacional de estas comunidades. Sus análisis han contribuido a cuestionar y contrarrestar las percepciones racializadas que han reducido a las comunidades afrodescendientes en Colombia a ser buenos para el deporte, el baile, el sexo y “más nada”.
Las siguientes dos contribuciones se ocupan de prácticas religiosas populares y su potencial de resistencia en la República Dominicana y Puerto Rico. Soraida Vásquez Nova (“Religiosidad popular en Pueblo Viejo, Azua”) parte de la afirmación de que en la región del Caribe existen diversos vestigios del proceso colonial que introdujo modelos económicos, políticos y sociales, y que en ese contexto la confluencia de costumbres y creencias produjo el hibridismo étnico cultural. Distintos elementos de las culturas africanas y de España coexistieron y están presentes en las fiestas carnavalescas y las creencias religiosas. En este proceso de adaptación se cimentó la simbiosis cultural dominicana. La relación entre estos grupos posibilitó que prácticas como la brujería, rituales a los santos y difuntos estén presentes en la religiosidad, con significado trascendental en lo que concierne a la espiritualidad. La autora se dedica a estudiar y dar a conocer prácticas religiosas presentes en la comunidad de Pueblo Viejo, en Azua, que forman parte del legado material e inmaterial necesario para valorar sus procesos históricos. En particular, se ocupa de los rituales religiosos: los rezos y salves dedicados a velaciones a los santos, a las promesas y a los difuntos, así como de ceremonias religiosas en desuso que ha recogido a partir de algunas entrevistas a las servidoras de misterios y a la población de la comunidad de Pueblo Viejo, en Azua.
Ricardo Mariani Ríos (“Epifanía y Reyes Magos en Puerto Rico: conexiones afro-atlánticas y resistencia cultural en el Caribe”), desde una perspectiva afro-atlántica, explora los orígenes de la Fiesta de Reyes y la celebración de la Epifanía en Puerto Rico, que en América Latina y el Caribe juegan un papel crucial en la identidad cultural de la región. Recalca que, según la evidencia histórica y diversos estudios de caso presentados, las celebraciones de la Epifanía en las Américas integran elementos afro-católicos que las conectan con otras tradiciones del denominado Atlántico Negro. La realización de rituales, como las coronaciones de reyes y reinas, junto con la cultura material y visual que las acompaña, así como los bailes y músicas afrodiaspóricas, fueron componentes esenciales de estas festividades navideñas en Puerto Rico. No obstante, documentos acusatorios que asociaban la Fiesta de Reyes con el desorden moral o con posibles conspiraciones negras llevaron a su represión tanto por parte de la Iglesia como del Estado. Pese a esto, la celebración de la Epifanía y la Adoración de los Reyes Magos persistió y se convirtió en parte integral de la religiosidad popular y la idiosincrasia puertorriqueña. Según el autor, las promesas de Reyes, las tallas de santos y los famosos aguinaldos navideños evidencian una resistencia cultural en el Caribe, anclada en una tradición afro-ibérica y afro-atlántica.
Las siguientes dos contribuciones se centran en expresiones ensayísticas/periodísticas y literarias afrolatinoamericanas a lo largo del siglo XX. Sonia Angulo Brenes (“Un disidente en el Caribe costarricense: el pensamiento de Dolores Joseph [1930-1931]”) se propone reconstruir las ideas y el pensamiento de Dolores Joseph entre 1930 y 1931 en el periódico The Searchlight (publicado en Puerto Limón, Costa Rica). Su estudio se hace a partir de la lectura de sus textos periodísticos como ensayos, en los cuales el escritor proponía un pensamiento disidente en el contexto de la época y cuestionaba y discutía sobre tres aspectos: a) la situación de la comunidad afrocaribeña costarricense, b) su propuesta de la importancia de un “nacionalismo negro” y c) la educación y la moral como medios de superación de la juventud masculina afrodescendiente. La autora expone algunos antecedentes del contexto caribeño costarricense de inicios del siglo XX con la finalidad de potenciar, profundizar y analizar las ideas de Joseph. Se concluye que el pensamiento del escritor y pensador estudiado es complejo, dinámico y contradictorio, además de entrelazar lo particular con lo general en su búsqueda por el reconocimiento como miembro de una comunidad afrodescendiente que lo cuestiona y de un contexto costarricense racista y discriminador. La reconstrucción del pensamiento de Dolores Joseph permite comprender la situación del Caribe costarricense, las posibilidades sociales, educativas y culturales de la población afro, en este medio racista y discriminatorio.
Karla Araya Araya y Natascha Rempel (“El afra-realismo en la poesía latinoamericana contemporánea: reconstrucción de una memoria femenina decolonial”) discuten el concepto afro-realismo propuesto por el escritor costarricense Quince Duncan desde una rama interseccional afra-realista. En su trabajo ponen a dialogar poemas, en su mayoría ubicados fuera de los cánones (y en algunos casos de las editoriales) nacionales, de mujeres afro latinoamericanas provenientes de Argentina, Colombia, Costa Rica, Cuba, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y Uruguay. La selección de este corpus es una muestra que se limita a las generalidades estético-discursivas sin profundizar los distintos contextos nacionales. Las autoras concluyen indicando que el realismo afra se distingue principalmente por un programa estético-discursivo que rememora nombres de protagonistas históricas como iconos de una lucha colectiva; el uso de un lenguaje de origen africano vinculado a la mitología y una femineidad ancestral empoderada, el uso no normativo del lenguaje; la construcción de neologismos afraconceptualizados; y una crítica a la corporeización racial. En ese sentido, el afra-realismo remite según las autoras a una escritura socialmente comprometida y activista que dialoga con múltiples movimientos de reconocimiento socio-histórico, político y artístico.
Las dos últimas contribuciones de Historias conectadas del Caribe, Europa, África y las Américas: esclavitud, racialización, resistencias y diversidad cultural hacen visible una dimensión del Caribe que tradicionalmente ha sido ignorado en la percepción europea centrada en la naturaleza desbordante: la ciudad caribeña o el Caribe urbano, en dos momentos históricos diferentes. Eduardo Azorín García (“Policía urbana en la ciudad caribeña: Cartagena de Indias y La Habana a finales del siglo XVIII”) hace una revisión de la policía urbana en las ciudades del Caribe a partir del análisis comparado y conectado entre Cartagena de Indias y La Habana a finales del siglo XVIII. En este sentido, se confrontan determinadas intervenciones policiales, como la división de la ciudad en barrios, los procedimientos de saneamiento ambiental relativos a la higiene y empedrado de calles y otras operaciones de embellecimiento, como la iluminación pública o las normas de edificación. Con este examen el autor se propone conocer la repercusión y el grado de aplicación práctica de las medidas policiales implementadas en ambas ciudades. Entiende su estudio como una contribución a las investigaciones sobre la policía en el Caribe que requieren continuar desarrollando trabajos de diferentes centros urbanos de la región con un enfoque glocal, que complementen los de ámbito local ya existentes. A partir de una perspectiva comparada y conectada entre dos ciudades caribeñas pretende abrir un punto de partida de una futura investigación en el análisis sobre determinadas cuestiones de policía urbana en Cartagena de Indias.
Valeria Guzmán Verri en su ensayo visual (“Sobre el modo infraestructural en los trópicos”) presenta una visión crítica del proyecto de infraestructura vial Carretera 2000, construido en la isla caribeña de Jamaica en los albores del siglo XXI como una red de carreteras de peaje extendida a lo largo de 230 km en toda la isla. Se trata, según el relato oficial, del mayor proyecto de infraestructura vial en la historia del país. Contextualizando ideológica y espacialmente este proyecto, la autora invita a preguntarse sobre los estrechos vínculos de la financiarización y el entorno construido en la actualidad. Con Highway 2000 la isla de Jamaica ha sido laboratorio del efecto del traspaso de las empresas francesas a las chinas, del control del mercado mundial de la industria de la construcción y su compatible mercado crediticio. Estudiar los potenciales desastres socioambientales que este escenario conlleva, así como analizar las fuerzas que consienten que el capitalismo financiero produzca y opere en la confección de ese escenario, según la autora, sigue siendo hoy una tarea crucial.
Las editoras y el editor agradecen enormemente a las autoras y a los autores por sus contribuciones al presente libro, a los miembros de la Junta Directiva de CALAS, al personal administrativo de CALAS en el CIHAC-UCR y el CEAGS de la Leibniz Universität Hannover, que fue fundamental en la logística del evento que dio origen a este texto y su edición, particularmente la valiosa ayuda de Rosa Alvarado Brenes, Isma Yaira Guillén Montero y Thomas Czerner. Este libro ha sido posible, además, gracias al valioso apoyo del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) de Alemania.
- Christine Hatzky (Leibniz Universität Hannover) y Werner Mackenbach (Universidad de Costa Rica) han participado en ambos proyectos; Consuelo Naranjo Orovio (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, España) coordinó el proyecto ConnecCaribbean. Cabe resaltar que ConnecCaribbean recibió financiamiento del European Union’s Horizon 2020 research and innovation programme under the Marie Skłodowska-Curie grant agreement N.° 823846 y CALAS ha recibido financiación por parte del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) de Alemania.↵









Exelente enfoque, por otro lado muy poco estudiado, o al menos poco volcado en publicaciones. Gracias