Dra. Cristina García-Moreno
Introducción
Para proporcionar información veraz a la comunidad en la que se interviene hay que valorar y tener en cuenta todas aquellas herramientas que tenemos a nuestro alcance. Los medios de comunicación actualmente juegan un papel básico ante este planteamiento y entre ellos, creemos que la prensa local (la más próxima al ciudadano) se presenta como un elemento que juega un importante papel en la formación de las conciencias individuales y colectivas, así como en la transmisión de ideologías. De ahí, que tengamos que plantearnos hasta qué punto se está haciendo un uso adecuado de este medio e incluso, si no debemos sacarle un mayor partido desde el Trabajo Social Comunitario para abordar temas de relevancia social.
Desde este planteamiento, el tema que hemos querido abordar, y que está adquiriendo gran relevancia e interés social, tiene que ver con el incremento progresivo y generalizado de los flujos migratorios en las últimas décadas. Este contexto general, nos obliga a plantearnos que el imaginario social vinculado a este nuevo fenómeno, no se crea solamente a través de la experiencia personal, es decir, a través de la relación cotidiana con personas migrantes, sino también a través de la información que llega de medios como la televisión, la radio o la prensa escrita (y cada vez más, digital). En este estudio, nos hemos detenido a averiguar qué imagen ofrece la prensa nacional y local española sobre un colectivo concreto: el de las mujeres inmigrantes marroquíes en España. La tradicional masculinización del fenómeno migratorio choca con los datos que ponen de manifiesto que la inmigración marroquí es cada vez más femenina y autónoma. Todavía hoy pervive en el imaginario colectivo el modelo tradicional de mujer dependiente y marginada y cabe averiguar en qué medida la prensa española contribuye a fomentar este modelo. Para ello, se han revisado las noticias publicadas en diversos periódicos de ámbito nacional y local durante el periodo comprendido entre enero de 1994,[1] a diciembre de 2004. En total, se han encontrado 28 artículos en los que se recogen datos relacionados con las mujeres marroquíes en España o en Marruecos, artículos en los que la mujer inmigrante marroquí aparece como protagonista principal o aquellos en los que se hace alusión directa a ellas entre otros grupos de mujeres inmigrantes. Para la realización de este trabajo se ha contado con la colaboración del Centre d’Informació i Recursos per a les dones (CIRD) del Ayuntamiento de Barcelona[2].
Un objetivo principal de este trabajo ha sido el de exportar la metodología utilizada hacia otros estudios vinculados a temas de interés social, y no porque resulte novedosa en ciencias sociales, sino porque pensamos que la prensa local debería ser potenciada y más utilizada como herramienta básica en los proyectos de Trabajo Social Comunitario, tanto a la hora de modificar conciencias colectivas, como de sensibilizar individual y colectivamente a la comunidad ante nuevas problemáticas, nuevas realidades o nuevos grupos sociales.
Otro objetivo básico de este análisis parte de la necesidad de preguntarnos si la imagen que se muestra a través de la prensa sobre la realidad y la situación actual de las mujeres inmigrantes marroquíes en España, puede llegar a condicionar, por un lado, la opinión y actitud de la comunidad autóctona en general y por otro, el diseño y planteamiento de las políticas, programas y proyectos (comunitarios o no) dirigidos a ellas tanto desde el ámbito público como el privado.
Trabajo Social Comunitario y sensibilización social
El Trabajo Social Comunitario en la compleja sociedad actual
Actualmente, en Europa, hay que situar el trabajo social comunitario en un contexto concreto: en el marco sociopolítico de un Estado de Bienestar en crisis (o en transformación) y de un ámbito socioeconómico caracterizado por la globalización de los mercados financieros. Ideológicamente, ambos factores coinciden con el auge del individualismo que deriva del neoliberalismo económico y político que está presente cada vez con más fuerza en las sociedades occidentales.
El retorno masivo de la pobreza en los países más desarrollados del mundo se traduce en el hecho de que la economía mundial actual se presenta como “enemiga” del ciudadano. En nuestras sociedades denominadas “desarrolladas” la economía actual nos está haciendo perder el sentido del “bien común”. Se da prioridad a las estrategias de supervivencia individual y a la competitividad. En palabras de Castells (1997), las pautas de comunicación social cada vez se someten a una tensión mayor y cuando la comunicación se rompe los grupos sociales y los individuos se alienan unos de otros y ven al otro como un extraño, como una amenaza.
En esta línea, estamos siendo espectadores de un orden mundial marcado por el protagonismo de lo financiero, lo que hace variar significativamente la situación sociocultural, económica y política de las comunidades. La paradoja está en el desarrollo de sociedades construidas sobre la base de valorar lo privado, lo individual y lo económico. Es en este escenario donde las identidades históricas basadas en la lucha de un desarrollo comunitario emancipador están dejando de ser eficaces. De este modo, la comunidad se desdibuja convirtiéndose en una abstracción idealizada en el contexto de las intervenciones aplicadas. El nuevo contexto al que aludimos, está vinculado a la escasez de proyectos de intervención comunitaria.
Alonso (2004) nos recuerda que en el Estado español el sistema de Servicios Sociales tiene una estructura insuficientemente desarrollada y una dotación de recursos humanos escasa; esto dificulta la asignación de profesionales para la intervención comunitaria, haciendo mayor hincapié en la individual. Además, destacamos que la tendencia a idealizar el trabajo con la comunidad ha llevado a que el tema comunitario no se vea como algo práctico y sobre lo que se puede actuar, sino como algo irreal e inconcreto sobre lo que intervenir, favoreciendo este planteamiento a las líneas de pensamiento neoliberales en auge.
Por otro lado, creemos que cuanto más compleja se hace una sociedad más pequeño es el componente comunitario. En el caso de España, la complejidad se presenta como un fenómeno creciente desde los primeros años de democracia. Hemos presenciado cambios importantes tanto a nivel social, cultural, económico o familiar que han motivado distintas formas de hacer y de pensar en la población, cada vez más difíciles de englobar en proyectos comunitarios. Además, vinculado al interés de análisis de este trabajo, destacamos que parte de la complejidad que mencionamos está relacionada con el incremento de la inmigración en España. Esta empezó a ser relevante a partir de la década de los 90, cuando los procesos de reagrupación familiar y de asentamiento de estos nuevos ciudadanos comenzaron a influir tanto en la estructura de la sociedad como en el Trabajo Social.
En este sentido, cabe mencionar que las migraciones se configuran como un fenómeno complejo y multidimensional, que afecta a la sociedad de origen y a la de destino. Ambas sociedades presentan intereses y necesidades concretas y cada etapa de acoplamiento origina situaciones nuevas a las que dar respuesta. Si consideramos que España se encuentra en una fase de acogida significativa de personas inmigrantes, hemos de pensar que afronta importantes pasos hacia la normalización de la relación entre la población local y la inmigrante.
Es en el contexto general que venimos analizando en el que hemos de plantearnos el papel fundamental que debería jugar el Trabajo Social Comunitario considerando distintos aspectos: como herramienta fundamental de desarrollo social y local; como planteamiento básico ante la búsqueda de “identidad” en un mundo homogeneizante; como respuesta a la aparición de una nueva cultura política donde la participación es ya una exigencia social; como respuesta a una sociedad cada vez más compleja y a una demanda social que incorpora cada día nuevas necesidades.
Cambio social, Trabajo Social Comunitario e inmigración
La sociedad actual está influenciada tanto por los constantes avances científicos y tecnológicos como por la tendencia a la globalización económica y cultural. Los cambios continuos y profundos actuales afectan tanto a la forma de hacer y de pensar de individuos y comunidades como a los planteamientos que debe hacerse el Trabajo Social si consideramos que uno de sus objetivos se centra en promover el “desarrollo social”, y por tanto contribuir a procesos de “cambio social”.
Podemos definir cambio social como el conjunto de transformaciones sociales que son observables y acotables tanto en nuestra vida cotidiana como en las instituciones y en la estructura social (Miguélez y otros, 1997). El cambio está en todas partes y en todos los niveles. “Todo es cambio” decía Heráclito hace más de veinticinco siglos. La vida es cambio y todas las cosas, personas y acontecimientos también lo son. La expresión de “cambio social” se referiría a los acontecimientos, procesos y tendencias que con el tiempo modifican o sustituyen estructuras sociales, pautas de interacción humanas e instituciones. Implica fenómenos de todo tipo desde las migraciones actuales (a las que haremos referencia en adelante) hasta los cambios políticos, mentales, tecnológicos y culturales.
Siguiendo lo señalado por Cortes Izquierdo, identificamos como “actores del cambio” a las organizaciones o movimientos que, gracias a alguna referencia de identificación colectiva, organizan y movilizan a las personas alrededor de una idea de mejora. Los “mecanismos de cambio” son las formas de relación entre los actores que lo protagonizan. Estas relaciones pueden ser conflictivas o bien de consenso (Cortes Izquierdo, 2003). El Trabajo Social Comunitario tiene un papel relevante si lo consideramos “actor de cambio”. Su labor no resulta fácil ya que, en la comunidad, la acción individual presenta una serie de condicionantes tales como la herencia cultural e institucional, las normas de conducta, los valores, ideas y creencias que son fruto de lo que De Francisco (1997) denomina “la acción histórica pasada”. A pesar de estos condicionantes, partimos de la consideración de que la comunidad es capaz de cambio y de regeneración y presenta un pasado, un futuro y un presente siempre diferente.
Tiene sentido plantearse qué ocurre en una sociedad cuando se producen ritmos de cambio acelerados. Si los cambios son muy rápidos o intensos los mecanismos o procesos que tenderían a la permanencia en forma de inercia suelen romperse y producir situaciones de desorden y anomia. Y es precisamente un proceso de cambio rápido e intenso lo que se está viviendo actualmente con la llegada a España (y a otros países europeos) de flujos migratorios cada vez más diversos y más representativos cuantitativamente.
En estos momentos, las ciudades europeas, en general, se caracterizan por un crecimiento de la diversidad social y cultural generada, en gran parte, por la inmigración de que es receptora. Es en los países del sur de Europa donde la inmigración de poblaciones extranjeras pasa de ser un tema residual a constituirse en un tema de debate social y de estrategias públicas. El interés responde, más allá del progresivo incremento de la población inmigrada, a las circunstancias que acompañan a este fenómeno: la diversificación en el origen de estas poblaciones, su creciente feminización, el asentamiento de estos grupos, las nuevas generaciones, la ampliación de las expectativas sociales del colectivo de inmigrantes, etc., que serían una muestra del conjunto de aspectos que acompañan el debate dentro de las sociedades receptoras. Quizás uno de los temas centrales de este debate es el que acompaña al concepto de “integración”. La integración comporta que los inmigrantes y minorías étnicas reclamen la consideración o reconocimiento de sus características étnicas y culturales al mismo tiempo que aceptan la forma de vida, las instituciones y símbolos de la sociedad receptora. Pero hablar de integración también supone que hay una parte que integra y que es la que tiene el privilegio de imponer condiciones en todos los ámbitos. Este es un punto básico ya que el conocimiento que se tenga del otro y el imaginario social establecido socialmente sobre la población inmigrante, comportará un tipo de trato u otro.
Trabajar y convivir con inmigrantes o minorías étnicas es siempre una forma de situarse ante la diferencia. Una diferencia cultural, social o económica que es vivida habitualmente con inquietud y como una forma de amenaza. Sin embargo, la diferencia debería ser vivida como un factor de interrogación o cuestionamiento de nuestros propios valores y pautas de comportamiento. Es aquí donde los grupos creadores de opinión pública, como los medios de comunicación, juegan un papel fundamental. La imagen que nos ofrecen los medios es uno de los puntos de estudio de este trabajo, en concreto la prensa escrita. En cuanto al Trabajo Social comunitario, se presenta como una herramienta básica para unir a personas y realidades distintas en un contexto apropiado para el encuentro intercultural. Es clave a la hora de ejercer una función mediadora de negociación ante la resolución de conflictos interculturales, siempre recordar que para que el encuentro intercultural llegue a producirse y la posible labor de mediación sea efectiva, es necesario, como paso previo, que el conflicto y el cambio entre culturas deje de ser visto como un elemento negativo.
El papel de la prensa ante la sensibilización social comunitaria
Parte de los objetivos del trabajo comunitario radica en poner en conexión a las diferentes partes que conforman una comunidad, promoviendo la participación y el desarrollo social; pero no menos importante es su tarea en lo que concierne a la conformación de las conciencias colectivas y a la sensibilización individual y comunitaria ante nuevas problemáticas, nuevas realidades o nuevos grupos sociales.
La información representa una constante de la acción comunitaria en el sentido que representa un deber de los profesionales ofrecerla y un derecho de los ciudadanos/usuarios recibirla. Pero para ofrecer una adecuada información hacia la comunidad en la que se interviene hay que estudiar las herramientas que tenemos a nuestro alcance; los medios de comunicación juegan actualmente un papel básico ante esta meta. Marchioni nos recuerda que debido al gran desarrollo que han tenido hasta ahora (y que tendrán en el futuro) los medios de comunicación de masas, hemos de dedicar parte de nuestro esfuerzo a establecer con ellos relaciones que permitan el flujo de la información. Los medios que tenemos a nuestro alcance y que son de gran ayuda en el desarrollo del Trabajo Social Comunitario son radios locales, televisión local y prensa local y nacional, entre otros. En palabras de este autor “informar es ya desarrollar una finalidad comunitaria también en el sentido de ver la comunidad como un recurso” (Marchioni, 1987, pp.112).
La falta de información y el desconocimiento del “otro”, el “extraño”, traen consigo la aparición y desarrollo de prejuicios y estereotipos. Tendemos a relacionarnos con aquellas personas de las que nos sentimos cercanos porque piensan como nosotros en determinadas cuestiones, porque comparten aficiones, cultura, costumbres, ideologías, proyectos políticos, etc. En cambio, respecto a otras personas nos sentimos distantes e incluso contrarios. Este es un fenómeno que tiende a producirse ante determinados grupos sociales como tribus urbanas, grupos marginales, etc. y como fenómeno reciente, ante la llegada de grupos de inmigrantes con distinta cultura, procedencia y distintos planteamientos o proyectos de vida. El choque cultural y social que se produce cuando entra en contacto el grupo recién llegado y el grupo de acogida tiende a provocar situaciones de conflicto, siendo un tema de análisis e intervención clave para el Trabajo Social Comunitario. Ya que parte del conflicto viene dado por la desinformación y el desconocimiento de ese “otro”, “del inmigrante”, en este caso el enfoque que debemos darle debe estar relacionado no tan sólo con la promoción comunitaria, sino con la información a través de todos los medios a nuestro alcance. De ahí que no debamos olvidar el papel que juegan los medios de comunicación en la conformación de las conciencias, la transmisión de ideologías y el establecimiento de pautas de conducta, sin olvidar que la imagen que transmiten sobre determinados temas no siempre es ni la más favorable ni la más adecuada ante determinados grupos o comunidades.
Lo que la prensa nos cuenta
En este apartado recogemos algunas consideraciones sobre las referencias y alusiones que han venido apareciendo en la prensa española relacionadas con la mujer inmigrante marroquí. Para ello, presentamos el estudio partiendo de una serie de apartados generales que nos ayudan a estructurar la información que nos aportan los artículos: qué ejes temáticos han aparecido durante el periodo seleccionado; cómo presentan la situación de la mujer marroquí en su país de origen; cómo presentan las condiciones de vida y trabajo en España; si aparecen representados programas o proyectos dirigidos a ellas desde los Servicios Sociales o entidades de iniciativa social y por último, si en el conjunto de artículos se destaca el incremento del porcentaje de inmigración femenina marroquí y si se hace alusión a los nuevos proyectos migratorios independientes de estas mujeres. Cada bloque temático incluye una parte meramente descriptiva y una reflexión sobre lo observado, utilizando como soporte y complemento a nuestras argumentaciones, fragmentos extraídos de los artículos que hemos encontrado[3].
Desde este planteamiento inicial, nuestro objeto de estudio parte de cuestionarnos con qué frecuencia y de qué forma aparecen proyectos migratorios femeninos en los medios de comunicación tomando como hipótesis inicial que las mujeres inmigrantes, en general, apenas aparecen en los medios de comunicación, y las pocas veces que se las retrata es para presentarlas como víctimas. Aparentemente no tienen proyecto migratorio propio, o en todo caso inmigran para mejorar la vida de sus familiares, nunca la propia. De mujeres pobres pasan a ser “pobres mujeres”, diría la antropóloga Dolores Juliano (1996).
En el caso concreto de la mujer marroquí en España, la tradicional masculinización con la que se ha venido tratando el fenómeno inmigratorio choca con los datos que ponen de manifiesto que la inmigración marroquí es cada vez más femenina y autónoma.
Si en los años 70 y principios de los 80 las mujeres del norte de África llegaban a España al encuentro de sus maridos, en las dos últimas décadas se ha incrementado progresivamente el número de mujeres solteras procedentes de áreas urbanas (La Mañana, 10/05/97; Egin, 10/05/97).
A pesar de estos datos, pervive en el imaginario colectivo el modelo tradicional de mujer dependiente y marginada, una imagen que distorsiona perfiles que han ido apareciendo relacionados con mujeres dinámicas, con alto nivel educativo y con proyectos migratorios independientes que buscan su integración en el mercado laboral. Aparicio nos recuerda que
poco comparten, por ejemplo, una campesina bereber del Rif y una universitaria de Casablanca: aunque la mirada occidental las iguale por el hecho de compartir la condición femenina y pertenecer a una cultura común, el análisis no puede limitarse a tales generalidades y se han de buscar diferencias significativas en el seno de su propia sociedad (Aparicio, 1998, pp 47).
Dos grandes ejes temáticos
En la revisión que hemos llevado a cabo se han detectado mayoritariamente, y entre otros, dos bloques temáticos: el de la situación actual de las mujeres en Marruecos y el de la situación de estas mujeres en España. Como son los temas más frecuentes hemos dedicado, más adelante, un bloque específico para cada uno de ellos.
En lo que respecta al primer tema, cabe destacar que de los 28 artículos, sólo 5 reflejan características propias de la mujer que vive en el ámbito rural, aquella anclada en la tradición y la subordinación a un hombre, siendo 13 los artículos que muestran como la situación de la mujer en Marruecos está cambiando y cómo están apareciendo nuevos perfiles:
La situación de las mujeres en Marruecos ha cambiado sustancialmente en los últimos años aunque, de momento, sólo en el medio urbano, donde el 35% de las mujeres tienen profesiones liberales y el 86% de las jóvenes están escolarizadas. En Marruecos hay ciudadanas emancipadas que actúan y expresan sus ideas con libertad (El País Cataluña, 04/11/98).
En este sentido, de estos 13 artículos mencionados, 2 de ellos (del año 2004) recogen como novedad que en Marruecos empieza a haber mujeres que ocupan ciertas profesiones tradicionalmente masculinas y que su función social comienza a cambiar “desde hace menos de un año se ha convertido en la primera mujer alcaldesa de Essauira y de todo Marruecos” (El Mundo, 02/02/04).
Hace 20 años, una mujer taxista era impensable en Marruecos. No obstante, nuestra sociedad ha cambiado y las mujeres también lo han hecho (…) En los últimos años, han aparecido mujeres cartero, policía, guardias de seguridad. Las mujeres ya tocan a todas las puertas (El Periódico, 23/01/04).
Otros 2 (también de 2004) muestran mujeres activas y dispuestas a protagonizar cambios “Las marroquinas se movilizan para reivindicar su identidad amaziga” (El Punt, 19/11/04) “Las feministas marroquíes vigilarán la aplicación del Estatuto de la Mujer” (El País, 9/02/04).
En este bloque temático, reconocemos que la prensa española ha puesto su pequeño grano de arena al hacernos llegar información sobre los cambios sociales que se están produciendo en el país vecino a favor de las mujeres, contribuyendo así a cambiar el imaginario social de la sociedad española en lo que respecta a este colectivo.
En cuanto al segundo bloque temático, nos encontramos artículos que recogen la situación de estas mujeres en España y algunos de los aspectos que caracterizan su forma de vida en destino. Describen, de forma breve, qué tipo de mujer es la que ha venido a trabajar a España, qué porcentaje representan, su procedencia y los trabajos que desarrollan una vez que se incorporan al mundo laboral y que suelen ser habitualmente trabajos relacionados con el sector servicios, como hostelería, servicio doméstico, etc. En el apartado relacionado con la situación de estas mujeres en España destacamos las referencias que se hacen sobre el tema en el conjunto de los artículos.
Respecto a la situación de la mujer en Marruecos
En 5 de los artículos analizados se recogen datos relacionados con la situación actual de la mujer en Marruecos con base a un perfil tradicional, el que corresponde a la mujer sin estudios que reside en un contexto rural: “La mayoría de las mujeres que llegaron a comienzos de los años setenta proceden de ambiente rural y tradicional. Se casaron de niñas y algunas antes de llegar a la pubertad”. (La Mañana, 03/06/95).
Cerca del 75% de las mujeres que viven en los núcleos rurales de Marruecos dedican su actividad laboral al desempeño de faenas agrícolas presentando un altísimo índice de analfabetismo, cercano al 90% en algunas zonas (Adelantado Segovia 27/06/97).
Sobre todo en una sociedad con tantas mujeres analfabetas a las que es difícil, primero, hacer llegar la información (…) y después lograr que reivindiquen sus derechos (El País, 9/02/04).
Desde otra visión, se han encontrado 13 artículos que destacan una nueva imagen de estas mujeres, dejando a un lado la de la mujer tradicional marroquí. Entre estos artículos presentamos, como ejemplo, una referencia que ya aparece al inicio del periodo estudiado
Entre los inmigrantes marroquíes que hay en Cataluña cada vez hay más mujeres jóvenes solas, solteras, unas veces con estudios y otras no, procedentes de las zonas urbanas de Tánger y Tetuán que tienen como objetivo vivir su vida y disfrutar de mayor libertad personal (…) la realidad de las marroquíes que emigran no se corresponde ya con la del tópico de la mujer musulmana tapada y encerrada en casa (El País Cataluña, 01/12/94).
Valorando que casi el 50% de los artículos, aunque sea muy brevemente, aluden a la aparición de un nuevo modelo femenino hemos de pensar que, posiblemente, la prensa está contribuyendo en algo, ante la posibilidad de modificar nuestro imaginario social en relación con este grupo de mujeres.
Por otro lado, y siguiendo con la situación actual de estas mujeres en Marruecos, es importante señalar que 5 de los artículos guardan relación con la aplicación de las leyes en Marruecos y con la forma en que estas han afectado a las mujeres
luchar contra los matrimonios forzados de adolescentes y niñas que aún persisten en las zonas rurales de Marruecos (El Mundo, 18/10/03).
la iniquidad que convierte a las mujeres repudiadas y a sus hijos en mendigos callejeros carentes de hogar y de recursos (El País, 9/02/05).
En 3 de estos 5 artículos, además, se hace referencia a las modificaciones más recientes, propuestas al Parlamento por el Rey Mohamed VI, sobre el denominado “Código de Familia” marroquí con las que se persigue superar la situación de desigualdad y discriminación a la que se ven sometidas las mujeres “es el propio rey de Marruecos, Mohamed VI, quien ha estado detrás de la comisión que ha elaborado el proyecto de reforma del Código” (El Mundo, 18/10/03). “Fue él quien instó al Parlamento, hace cuatro meses para que aprobara una ley que (…) acerca en gran medida la legislación marroquí a las normas de las democracias europeas” (El País, 9/02/04)
De este último tema, tan sólo queremos señalar que las expectativas generadas contrastan con la lentitud de las reformas políticas, insuficientes para enfrentar los grandes retos del país “Pese a que las leyes han cambiado (…) sólo se le ha dado un lavado de cara y el fondo de la cuestión sigue siendo el mismo”. (Diario de Cádiz, 08/12/98).
Condiciones de vida y trabajo en España
Otro de los aspectos de interés en este análisis, se centró en recoger la información vinculada con la situación laboral de estas mujeres en España: si trabajan o no, qué tipo de trabajo desarrollan, si trabajan en situación irregular, etc. Para analizar estos puntos han sido de gran utilidad los artículos que recogen proyectos de investigación vinculados con las mujeres marroquíes, sobre todo por la fiabilidad que nos proporcionaban las fuentes y la importancia de los datos que recogían. Así pues, vemos como las tareas domésticas, el cuidado de niños, la hostelería o la recolección de fruta en el campo son prácticamente, y según lo que muestran 13 de los 28 artículos encontrados, las únicas posibilidades laborales que se les ofrece en España sea cual sea su cualificación profesional. También nos parece importante señalar que en casi la mitad de los 28 artículos se hace alusión al tema de su situación profesional en España. Veamos algunas de estas fuentes.
Según el estudio realizado por el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas “Identidad y género. Mujeres magrebíes en Madrid”[4]
En la Comunidad de Madrid residen 12.471 mujeres magrebíes de las que la inmensa mayoría – el 95% – proceden de Marruecos (…). De estas, cada vez son más las que trabajan como asalariadas frente a las que se centran sólo en las labores del hogar (Diario 16, 17/12/98).
En base a este mismo estudio, otro artículo recoge que
Las tres cuartas partes de las mujeres marroquíes que viven en Madrid trabajan en el servicio doméstico (…) cada vez llegan mujeres más jóvenes y ya no se dedican, como al principio, sólo a ejercer de amas de casa sino que también trabajan como asalariadas en el servicio doméstico (El País Madrid, 17/12/98).
Otro artículo hace referencia a los datos que recoge el libro de Mª. Àngels Roque (1999) publicado por l’Institut Català de la Mediterrània y l’Institut Català de la Dona. Describe características de estas mujeres y señala que
son rasgos que juegan en contra de un proceso de integración normalizado y que favorece trabajos en precario, con contratos (si los hay) a corto plazo. Un ejemplo: en el sector servicio doméstico representan el 47% y el 46% en la hostelería (Diari de Terrassa, 19/02/00).
En cuanto a otras características vinculadas a sus condiciones de vida y trabajo destacamos las referencias de dos artículos:
Generalmente no hablan la lengua del país de acogida, tienen una educación mínima, desconocen sus derechos y tienen una experiencia política y sindical escasa (Diari de Terrassa, 19/02/00 con relación al estudio de Roque (1999)).
Un 33% de las mujeres marroquíes que viven en Madrid son analfabetas o carecen de estudios; (…) otro 30% poseen estudios primarios, un 22% cursaron el bachiller, un 7% tienen formación de grado medio y un 6% son universitarias. (El País Madrid, 17/12/98, con relación al estudio de Aparicio (et al.) (1998)).
Basándonos en las referencias que hemos encontrado en estos artículos, podemos asegurar que la prensa ha reflejado acertadamente la situación laboral general de estas mujeres en España. Se ha recogido su situación independientemente de que estas mujeres tengan una condición de regularidad o irregularidad laboral y al margen de su cualificación profesional. El servicio doméstico y el sector hostelero (en lo que a limpieza se refiere) se presentan como únicas vías de acceso inicial, y como casi única alternativa posterior, en el mercado laboral español.
Programas y proyectos dirigidos a ellas
Tres son los artículos relacionados con los programas y proyectos que se han puesto en marcha en España dirigidos a este colectivo. Dos de ellos se refieren a una misma noticia: la apertura, por parte de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid y cofinanciado por la Unión Europea, de un centro de día dirigido exclusivamente a mujeres magrebíes: “Las magrebíes ya tienen un centro para favorecer su integración” (Diario 16, 17/12/1998). “Un centro para inmigrantes magrebíes abre sus puertas con dinero de la UE” (El País, Madrid, 17/12/1998).
En cuanto a las actividades que se desarrollan se menciona que
suministra información acerca de los servicios sociales a los que pueden acudir las usuarias, promueve la escolarización de sus hijos, facilita su orientación profesional y ofrece datos sobre la red de transporte de la capital posibilidad de aprender castellano, asistir a cursos de cocina española y conocer las costumbres del país (Diario 16, 17/12/1998).
habrá talleres formativos, aula de castellano y asesoría jurídica y laboral” “el personal de la casa estará formado por una coordinadora, una trabajadora social, una orientadora laboral y otra jurídica, una auxiliar administrativa y una mediadora (El País Madrid, 17/12/1998).
El tercer artículo “Veinte mujeres magrebíes participan en un programa para fomentar su integración” (Diari de Tarragona, 19/03/03) presenta un programa organizado por el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Valls (Barcelona):
se desarrolla en cinco sesiones semanales de un par de horas al día en el que las participantes aprenden catalán y castellano en un nivel básico (…) talleres de dietética y nutrición, charlas y coloquios (…) soporte en materia de ginecología.
Creemos que ni los profesionales ni los cargos directivos de las Administraciones públicas y las entidades privadas están exentos de la influencia de los medios, en este caso de la prensa escrita, para formar su opinión frente a determinados temas. De ahí que nos cuestionemos hasta qué punto los servicios, programas y proyectos que se han puesto y se pondrán en marcha no están condicionados, a parte de por las estadísticas, por los estereotipos vinculados con las mujeres protagonistas de este estudio. Es básico considerar que la procedencia de los grupos migratorios no condiciona su homogeneidad, de ahí que cada vez más encontremos nuevas realidades y nuevas y diferentes situaciones personales. En este caso, aunque en un alto porcentaje son mujeres caracterizadas por su escasa formación y por su vinculación a un marido, no se puede olvidar el porcentaje que llega a España partiendo de unas condiciones de salida y entrada diferentes y, por lo tanto, con unas necesidades distintas. Sin olvidar esta consideración, hacemos notar que mientras que en los dos primeros artículos señalados podemos pensar que es un proyecto abierto a diferentes perfiles y necesidades por el amplio abanico de servicios y recursos que se ofrecen, el tercero nos señala un tipo de mujer específico: “mujeres inmigrantes con las que es más difícil contactar porque están más cerradas en su casa y porque no trabajan fuera” (Diari de Tarragona, 19/03/03).
Por lo tanto, aquellas que no tienen formación, que no conocen el idioma y que dependen jurídicamente de un marido.
Con respecto a los proyectos migratorios independientes
Como venimos comentando, parte del interés de este estudio se centra en averiguar si la prensa española hacía visible el nuevo papel de la mujer inmigrante marroquí, aquella que ya no llega a España a través de la vinculación a un hombre sino la que lo hace sola, sin utilizar como medio la reagrupación familiar, es decir, con un proyecto migratorio independiente. Ante este tema, en el diario Segre aparece un artículo vinculado a un estudio realizado por el Colectivo Ioé sobre marroquíes en Cataluña[5]. En él, se hace referencia al incremento de la presencia femenina en Cataluña, mujeres que vienen por reagrupación familiar pero también, en menor medida a un
fenómeno que se observa últimamente en Europa, que es el de “feminización” de la emigración debido a que cada vez es más frecuente que mujeres con estudios abandonen solas Marruecos y dejen de convertirse en mano de obra barata (Segre, 30/11/94).
Haciendo referencia a este mismo estudio, el diario Avui recoge
el estudio refleja el número creciente de mujeres que emigran solas porque han experimentado en su país de origen un proceso de modernización, buscan más autonomía y reivindican tener su propia vida. También emigran mujeres jóvenes y solteras, o viudas y separadas que quieren empezar una nueva vida (Avui, 01/12/94).
Por su parte, en el artículo de La Mañana (03/06/95), aparece una distinción entre mujeres casadas y solteras. Con respecto a estas últimas señala que
La mayoría de las mujeres que vienen por iniciativa propia no están casadas y están más expuestas a la explotación de cualquier tipo (…). Las mujeres que emigran solas (…) presentan un nivel de formación de varios años de estudios y rompen con la tradicional sumisión de la mujer musulmana La Mañana (03/06/95).
Por último, hay que destacar el recorrido histórico que hace sobre este fenómeno emergente el Diario de Terrassa
La inmigración femenina ha variado en los últimos treinta años. En los 60, las mujeres prácticamente no participaban (…). En los 70 e inicios de los 80, acompañaban a los maridos o bien se desplazaban más tarde con sus hijos. A partir de entonces (…) caso de las mujeres, sobre todo solteras, y en algunos casos casadas, que pretenden mejorar su condición de vida.(…) Aparentemente también emigran porque la opción de casarse no es la mejor para ellas y, de esta manera, también renuncian a un proyecto tradicional (Diario de Terrassa, 19/02/00).
Esto es sólo una muestra de diferentes comentarios recogidos con relación a estos proyectos independientes. En total, 9 de los 28 artículos recogidos mencionan en algún momento esta nueva tendencia migratoria y por tanto, el nuevo papel de mujeres con iniciativa propia o con deseo de dar un nuevo rumbo a su vida. De ahí que nos atrevamos a decir que la aparición de este nuevo fenómeno sí queda reflejada a través de la prensa. Otro tema sería el de valorar si el nuevo fenómeno está recogido de forma suficiente (cuando sólo se han encontrado 9 artículos relacionados con el tema en diez años) y si se hace de la forma más conveniente. En lo que a este segundo cuestionamiento respecta expresiones como
reivindican tener su propia vida, abandonen solas Marruecos y dejen de convertirse en mano de obra barata, quieren empezar una nueva vida, tienen como objetivo vivir su vida y disfrutar de mayor libertad personal, rompen con la tradicional sumisión de la mujer musulmana renuncian a un proyecto tradicional
nos llevan a pensar que parte de la imagen que la prensa refleja es el de mujeres activas y decididas que se enfrentan valientemente al modo de vida tradicional y opresivo que ha dominado su sociedad de origen durante años.
Conclusiones
La tendencia general que sigue la prensa a la hora de tratar el tema de la inmigración es la utilizar el “masculino genérico” de “inmigrantes”, lo que provoca un proceso de “invisibilización” respecto al incremento de la presencia de las mujeres en los flujos migratorios. Aunque el caso de la mujer marroquí no representa una excepción en ese sentido, queremos destacar que en el período estudiado sí que han aparecido artículos específicos que visibilizan su presencia en destino en lo que se refiere al número, características, tipología, situación en Marruecos y situación laboral en España. Muchos de los titulares hacen referencia específica a estas mujeres e incluso, algunos de ellos, recogen que su proceso migratorio ha sido una opción personal e individual. De ahí, que nos atrevamos a decir que en este caso, la tendencia al uso del masculino genérico no ha aparecido de una manera tan determinante.
En cuanto a los artículos que recogen información sobre la situación de la mujer en Marruecos, la prensa recoge en varios artículos que uno de los principales problemas de la mujer, sobre todo en las zonas rurales de Marruecos, es el analfabetismo, con tasas que oscilan alrededor del 90%. Ante estas elevadas cifras se menciona la dificultad que representa para ellas acceder a la información y reivindicar sus derechos. La situación empieza a cambiar en las ciudades donde se están dando elevados porcentaje de jóvenes escolarizadas. En cuanto al trabajo que desarrollan en su país, se menciona como en el ámbito rural, la mayoría de las mujeres dedican su actividad laboral al desempeño de faenas agrícolas; en las ciudades, sin embargo, se está produciendo un notable incremento en el porcentaje de mujeres con profesiones liberales apareciendo nuevos roles sociales y perfiles profesionales.
Por lo que respecta a la situación de estas mujeres en España, varios artículos recogen qué tipo de mujer es la que ha venido a trabajar, su procedencia y los trabajos que desarrollan una vez que se incorporan al mundo laboral. En este sentido, se refleja que aunque durante los años ´70 y principios de los ´80 la mayoría de las mujeres llegaban a España desde el norte de Marruecos al encuentro de sus maridos vía reagrupación familiar y sin intención de trabajar, la tendencia ha ido cambiando ya que cada vez son más las que trabajan como asalariadas frente a las que se centran sólo en las labores del hogar. Además, en las dos últimas décadas, se ha incrementado progresivamente el número de mujeres solteras procedentes de áreas urbanas que llegan a España con un objetivo laboral. Actualmente, y según recogen 13 de los 28 artículos, las tareas domésticas, el cuidado de niños, la hostelería o la recogida de fruta en el campo se encuentran entre las únicas posibilidades laborales que se les ofrecen en España, incluso para las más cualificadas. De estas actividades, el servicio doméstico es el sector que presenta porcentajes más elevados, en parte motivado por el sistema de cupos anuales que establece el Estado español.
No se han encontrado artículos que recojan cuáles eran sus expectativas y objetivos cuando salieron de Marruecos; qué las empujó a emigrar; cuáles fueron sus primeras impresiones una vez que llegaron a España; con qué dificultades se han encontrado; cuál ha sido la acogida y ayuda recibida por parte de las administraciones y servicios públicos; qué objetivos tienen a medio plazo, etc. De ahí que se considere que el discurso periodístico en prensa, con relación a la mujer inmigrada marroquí, oculta algunas de las causas de la inmigración femenina, así como la realidad de su vida actual en España desde la perspectiva de ellas mismas.
Por último, queremos destacar que a través de la prensa española sí que se ha recogido la existencia de una feminización del flujo migratorio marroquí debido en gran parte a los procesos de reagrupación familiar que se pusieron en marcha en España con más o menos impedimentos legales durante los años ´80 y ´90. Ha presentado la imagen de la mujer musulmana, con chilaba, pañuelo y dependiente de un marido como una realidad presente, pero también ha aportado datos de un nuevo tipo de mujer marroquí menos dependiente y con nuevos proyectos migratorios no vinculados a la figura de un hombre. Por tanto, podemos decir que la prensa escrita española no ha quedado al margen de este nuevo fenómeno migratorio menos dependiente. Quizás lo que no queda tan claro es qué factores son los que generan la aparición de nuevos proyectos migratorios femeninos protagonizados por mujeres solteras, viudas y divorciadas que deciden emigrar por cuenta propia, de forma independiente, con un proyecto primordialmente laboral. Lo que sí se destaca es que son mujeres procedentes de las ciudades que, con o sin estudios, abandonan solas Marruecos buscando más autonomía o reivindicando una vida propia.
Desde esta nueva realidad y valorando que casi el 50% de los artículos, aunque sea muy brevemente, aluden a la aparición de un nuevo modelo femenino hemos de pensar que, posiblemente, la prensa está contribuyendo en algo a la hora de modificar nuestro imaginario social en lo que a estas mujeres respecta. Cabe plantearse, sin embargo, hasta qué punto los programas y proyectos dirigidos a este colectivo desde la Administración pública y entidades de iniciativa social tienen en cuenta estos nuevos proyectos migratorios femeninos independientes. El mero concepto de “independencia” nos hace pensar por un lado, en que muy probablemente presentarán necesidades particulares al carecer de redes sociales y familiares establecidas antes de su llegada y por otro, en que su decisión e iniciativa a la hora de abrirse camino fuera de las normas y estructuras conocidas, son cualidades a potenciar desde el Trabajo Social.
Bibliografía
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- Fue a inicios de los 90 cuando el proceso migratorio femenino marroquí empieza a cambiar, incrementándose y apareciendo proyectos migratorios femeninos no vinculados a la figura de un hombre.↵
- Entre otros servicios dirigidos a las mujeres, elaboran mensualmente un dossier de prensa que dedica un epígrafe a “Mujeres de otras culturas” en el que recogen todos aquellos artículos que se publican en la prensa escrita española relacionados con esa temática. Entre otras mujeres, recogen artículos que ofrecen información sobre las mujeres marroquíes y esta ha sido la selección utilizada para llevar a cabo el análisis de este trabajo. (http://www.cird.bcn.es)↵
- De estos fragmentos, se han traducido al castellano aquellos que se han seleccionado de diarios escritos en catalán con el propósito de que las referencias aporten información a todo tipo de lector.↵
- Aparicio (1998)↵
- Colectivo Ioé (1994).↵






