Hacia finales de los noventa en Argentina, apareció en las pantallas grandes un grupo de películas que se distanciaban del cine anterior para proponer una renovación de la estética cinematográfica local. En esta ruptura con las construcciones culturales anteriores, nacieron nuevas formas de ver y mostrar lo cotidiano, de narrarnos a nosotros mismos, de poner en imágenes la actualidad argentina del momento. Un nuevo siglo asomaba, un nuevo milenio que traería grandes transformaciones.
El cine argentino de la década de los noventa fue bautizado como Nuevo Cine Argentino (en adelante NCA), –o Nuevo-Nuevo Cine Argentino, por no ignorar el cine militante de los sesenta que había llevado aquel nombre antes– y que fue un cambio distintivo para el cine nacional. Desde el comienzo de película inicial de este movimiento, Rapado (Rejtman, 1996)[1], se advierte un cambio de aire: en la ciudad, en plena oscuridad nocturna, tiene lugar un robo. En este primer momento, este prólogo del film, en esta introducción que iniciará la paulatina inauguración de una tendencia renovadora, la escena muestra un robo en la calle. No es un robo especial, dramático, trágico o violento, es un robo casual, azaroso, casi contingente. Aquí ya se encuentra una diferencia sustancial con los modos de narrar anteriores y, sin saberlo, pone en escena una temática que va a ser recurrente en el cine y en la televisión durante los años posteriores y que lo sigue siendo actualmente en la producción audiovisual nacional: la delincuencia, los robos callejeros, lo que se aglutina bajo el concepto de la inseguridad, que para esos años terminó de enlazarse y quedar ligado ineludiblemente con la pobreza. Ese será el eje que articulará este trabajo, centrándonos en la marginalidad urbana como tema y problema recurrente del cine argentino contemporáneo, con la intención de analizar las imágenes que nos propone.
El cine nos sirve para pensar sobre la vida social, cultural y política de un momento histórico, sobre las configuraciones presentes y la visión de futuro en un contexto. Partiendo de la importancia que tiene el cine como expresión artística, industria y patrimonio cultural, así como de un gran acervo de construcciones culturales que son atravesadas y reproducidas por el mismo medio audiovisual, algunas de las preguntas y presupuestos que encabezan la investigación son: si existe una estética de la marginalidad en el cine argentino contemporáneo, de haberla ¿qué características tiene?, ¿a qué perspectivas sobre la marginalidad se asocian las expresiones en imágenes de este cine?, si son críticas o reproducen estereotipos del sentido común imperante en los medios hegemónicos de prensa y televisivos y ¿por qué persiste como una temática tan presente del audiovisual nacional?. El objetivo general que guiará este trabajo es el de analizar las expresiones sobre la marginalidad urbana producidas en el cine argentino contemporáneo de ficción, concentrándonos en el período temporal que va entre 1995 y 2015.
Estos 20 años nos permitirán trabajar de manera transversal, desde los inicios del NCA hasta el año en que fue planteada la investigación, además de ser un momento de cambio en el signo político del gobierno nacional. Como forma de guiar el estudio, plantearemos cuatro pilares o ejes que funcionarán como objetivos específicos: 1) describir el surgimiento del NCA en el contexto neoliberal de la década del noventa, haciendo énfasis en las trasformaciones socioculturales que se insertaron, para pensar su desarrollo conjunto; 2) delimitar lo que comprende al cine argentino contemporáneo y sus características; 3) indagar las diferentes acepciones de marginalidad que aparecen en las películas y las imágenes que producen; y 4) analizar el lenguaje audiovisual de los films para encontrar sus particularidades y pensar si hay una estética común sobre la marginalidad durante el período.
Para trabajar sobre una franja temporal tan grande, con una vasta producción de películas de distintos directores y directoras, se seleccionaron nueve films como parte de un corpus de trabajo. El mismo se basó en elegir a tres directores de cine y tomar tres películas de cada uno, cuyas cinematografías atraviesan todo el período y sus temáticas narrativas están estrechamente vinculadas a las preguntas de investigación.[2] Las películas que analizaremos serán:
- Pizza, Birra, Faso (Bruno Stagnaro y Adrián Israel Caetano, 1998)
- Bolivia (Adrián Israel Caetano, 2002)
- Un Oso Rojo (Adrián Israel Caetano, 2002)
- El Bonaerense (Pablo Trapero, 2002)
- Monobloc (Luis Ortega, 2005)
- Leonera (Pablo Trapero, 2008)
- Elefante Blanco (Pablo Trapero, 2012)
- Dromómanos (Luis Ortega, 2012)
- Lulu (Luis Ortega, 2014)
Las películas escogidas no conforman un todo acabado en el amplio campo del cine nacional sobre la marginalidad, sin embargo, este recorte nos será útil para pensar el cine argentino contemporáneo como un conjunto donde conviven diversos tipos de cine, de diferentes estilos y formatos. Trabajaremos con los directores en distintas etapas de su carrera, ya que los tres iniciaron su producción de películas con el NCA, del que formaron parte, y continúan dedicándose al rubro, en todos los casos habiéndose consagrado como directores reconocidos, que actualmente se dedican al audiovisual industrial y de grandes públicos. De este modo, en el corpus encontramos tanto películas independientes como otras más comerciales, películas analógicas y digitales, algunas trabajadas en grandes equipos de producción y otras más bien caseras y amateurs, unas realistas y naturalistas, otras más poéticas o vanguardistas y algunas más cercanas a un formato clásico del cine. Esta amplia diversidad será la clave para enriquecer la complejidad del fenómeno y encararlo desde diversos frentes.
El desarrollo de esta propuesta fue estructurado en dos grandes capítulos. Una primera parte que presenta las definiciones teóricas sobre lo que será nuestro tema de estudio: la marginalidad en el cine argentino contemporáneo. En él serán desarrolladas las nociones de contemporaneidad y las discusiones en torno a cómo definirla y por qué es preponderante el lugar de la imagen en ella; un segundo apartado que se centrará especialmente en los trabajos anteriores sobre la temática y que continua con una concentración de las discusiones en torno al cine argentino, en el tercer apartado; y, en cuarto lugar, una exposición sobre la manera en que trabajaremos el análisis de films desde las ciencias sociales con todas las consideraciones teórico-metodológicas pertinentes.
En la segunda parte, nos abocaremos a aplicar la teoría trabajando conjuntamente sobre los films elegidos y elaborando, poco a poco, las respuestas y propuestas sobre las expresiones de marginalidad que en ellas aparecen, poniéndolas en relación, haciéndolas dialogar y permitiéndonos arribar a una postura sobre cómo pensar una estética de la marginalidad en el cine argentino contemporáneo. Se realizará una triangulación teórica que permitirá abordar desde distintos frentes y propuestas sobre la marginalidad al mismo corpus de películas en conjunto, para luego hacer una lectura general en la última parte.
Sin pretensiones de hacer una oda a la marginalidad o una romantización de la pobreza, procuramos que esta investigación sea tan agradable a la lectura como lo fue su escritura. La intención última no es que nos quedemos con el análisis pormenorizado de las películas seleccionadas, sino que seamos capaces de pensar los modos de representar y –así– de expresar que emergen en nuestra cultura local, para hacer revisiones críticas y productivas que tengan influencia en nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar cotidianos; que es a fin de cuenta eso que llamamos lo social.
- Si bien la película Rapado había sido presentada en un festival europeo en 1992, su fecha de estreno en Argentina fue en 1996, por lo que tomaremos esa fecha como estreno del film.↵
- El cine es una industria cultural o creativa que precisa de un colectivo de personas trabajando en cada película y la propuesta de elegir los films según directores no pretende invisibilizar o minimizar el trabajo y creatividad de todos esos equipos, no obstante, en esta ocasión funciona como criterio metodológico de selección para sistematizar y justificar un corpus de trabajo. ↵







