La pregunta de la tesis plantea tres cuestiones centrales, por un lado, en qué medida se configura un modelo alternativo de organización del trabajo en las empresas recuperadas en la Argentina actual, en segundo lugar, nos cuestionamos sobre el carácter que adoptan las modalidades innovadoras de gestión del trabajo en relación con la empresa capitalista anterior y el cooperativismo tradicional y, por último, sobre cuáles son los factores que facilitan u obstaculizan las innovaciones organizacionales. Durante la primera parte de la tesis se intentó responder la primera pregunta y en la segunda se indagó sobre el carácter particular y los factores de los que se nutren esas innovaciones.
La construcción de la tipología de situaciones diferenciales de autogestión permitió establecer tres subuniversos acotados de empresas recuperadas. El primero lo constituyen aquellas que alcanzan una “consolidación autogestiva”. Se trata de empresas recuperadas que se caracterizan por conseguir niveles de sustentabilidad económica, construyen una democracia interna que la sostiene y logran la cohesión e integración del colectivo laboral. El segundo, un grupo de empresa que logran una “consolidación parcial”, que alcanzan una situación de consolidación productiva, pero no logran conformar una democracia fortalecida o integrar al colectivo laboral. Dentro de este grupo, el otro subconjunto logra construir un proyecto democrático, pero no consiguen la consolidación económica – productiva. El tercer grupo contiene las empresas recuperadas que no logran consolidarse ni productiva ni democráticamente.
Deteniéndonos en el conjunto de empresas de consolidación autogestiva uno de los primeros hallazgos de la tesis plantea que, si bien en estas empresas se encuentran una serie de modificaciones de importancia en la organización del trabajo, esos cambios organizativos no tienden a configurar un nuevo modelo de empresa autogestionada. Es decir, no logran conformar un tipo ideal de empresa con características que se replican y reproducen en un conjunto de empresas. En este sentido, no se edifica un modelo de empresa recuperada autogestiva que signifique la construcción de un modelo posfordista obrero. Ahora bien, a lo largo de la tesis se encontraron una serie de innovaciones organizacionales que pueden configurar un esbozo de ese modelo.
Innovaciones organizacionales en las empresas recuperadas
En la primera parte del recorrido de la tesis nos preguntamos sobre las especificidades de la organización del trabajo en las empresas recuperadas en tanto unidades productivas estructuradas sobre el doble carácter. Es decir, sobre la forma en que se reconfigura la organización del trabajo para abordar las tensiones propias de las cooperativas de trabajo. A su vez, se indagó sí esas modalidades de gestión constituyen innovaciones respecto a las empresas precedentes, diferentes a las formas capitalistas de gestión del trabajo y al cooperativismo tradicional. Por último, se analizó sobre cuánto hay de continuidad y ruptura con otras formas posfordistas, y en qué medida las empresas recuperadas configuran una forma original posfordismo obrero.
Las innovaciones halladas son en general similares a las citadas en los antecedentes (Calloway, 2010; Deledicque, Féliz y Moser, 2005; Deux Marzi, 2014; Hudson, 2016; Novaes y Dagnino, Novaes, 2015; 2004; Perbellini, 2016; Rieiro, 2014; Ruggeri, 2011; Salgado, 2012a) que podríamos resumir en mayor horizontalización en la división interna del trabajo, rotación de puestos, énfasis en la coordinación colectiva del trabajo a través de reglas de trabajo comunes impuestas colectivamente, nuevas modalidades de distribución de excedentes, apertura a la comunidad y a otros actores sociales. No obstante, nos detenemos a nombrar algunas diferencias fundamentales con lo planteado por la/os autora/es citados que configuran los antecedentes de la presente tesis.
Un racconto de las innovaciones en la organización del trabajo nos permite poner foco en las áreas en las que se plantean como sus impactos centrales. En primer lugar, en lo referido a la organización del trabajo en términos de ciclo de vida organizacional (Martínez Nogueira, 1993) en un primer momento al recuperar las empresas se produjeron una serie de innovaciones por adaptación fáctica, en la medida en que la organización del trabajo estallaba en ese preciso momento. Sin embargo, pasado el primer tiempo se observa que en algunas empresas de la muestra se producen una serie de innovaciones volitivas, es decir orientadas en la búsqueda de cambios, fundamentalmente tendientes a equilibrar las tensiones entre eficiencia y participación colectiva, y a poner en cuestión las formas de gestión jerárquico piramidales que imponen las lógicas tayloristas – fordistas de organización del trabajo heredadas.
Estas transformaciones en la organización del trabajo tienen diversos impactos. En cuanto a las jerarquías internas se han desarrollado estructuras novedosas que, por ejemplo, mediante el voto de la/os asociada/os establecen responsabilidades que colectivizan y democratizan los roles de supervisión y control. La forma electiva además tuvo impacto en las relaciones de género ya que fueron las mujeres las elegidas para ejercer esos cargos jerárquicos. En general, en la etapa actual la jerarquía se visualiza como necesaria. Mientras que el proceso de trabajo se reconstruye a través de estructuras similares a la empresa privada anterior, replicando puestos con funciones análogas que se llevan adelante con asociada/os dispuesta/os a comprometerse con el proyecto autogestivo. La votación de responsables por compromiso supone una innovación en relación la empresa privada anterior donde los mecanismos democráticos de ascenso en la jerarquía no existen. En este sentido, una primera idea a resaltar es que en las empresas de consolidación autogestiva no se hallan formas adaptadas de gestión de cuadros que se encuentren escindidas del colectivo y gestionen la empresa como los anteriores patrones.
En efecto, se encuentran espacios organizacionales que producen modificaciones en muy diversas áreas, al mismo tiempo que suponen varios ámbitos de intervención como Consejos de Administración Ampliados. Estos configuran una de las innovaciones más importantes halladas, implican la existencia de un espacio organizacional de imbricación de estructuras y procesos que hilvana lo institucional con la gestión, habilitando y estimulando la participación de diversas áreas de trabajo en las reuniones de consejo de modo consultivo, evitando la centralización de las decisiones y democratizando la información. A su vez. implican la conformación de nuevas estructuras jerárquicas colectivas donde las decisiones se toman en ámbitos no individuales, en las que se consultan a otros espacios jerárquicos, a la vez que son elegidas democráticamente y la variable del compromiso en su elección resulta clave. Los Consejos de Administración Ampliados son una innovación en comparación con el cooperativismo tradicional ya que entre el Consejo de Administración y la asamblea se construyen relaciones fluidas y desburocratizantes a la hora de gestionar las empresas, que no se comparan con las formas representativas de democracia y la escición que se instaura en el cooperativismo tradicional. En este sentido, las cooperativas de servicio suelen mantener una escisión profunda entre el Consejo de Administración y la/os asociada/os que son la/os usuaria/os de los servicios y no la/os trabajadora/es.
En términos de estructura jerárquica tanto el tamaño de las empresas como la mayor complejidad del proceso productivo suponen la existencia de figuras de coordinación intermedias que finalmente implican innovaciones que propenden a la generación de otras innovaciones. Dicho de otra manera, los nuevos ámbitos democráticos de dirección son muchas veces los espacios desde los que se proponen nuevas innovaciones. Por ejemplo, los Consejos de Administración Ampliados planean las carreras internas o las políticas novedosas de integración y socialización. A su vez, esas jerarquías que se construyen son más aplanadas, cumplen funciones de coordinación y supervisión, posibilitan la retención de profesionales y proponen formas de mejorar la comunicación interna. Estas innovaciones organizacionales se diferencian fundamentalmente de lo que sucede en la empresa privada anterior, ya que los roles jerárquicos y los ascensos son en las empresas privadas impuestos por los empresarios de acuerdo con criterios relativos fundamentalmente a la antigüedad, la calificación o en algunos casos la familiaridad, mientras que en las recuperadas aparecen otros más novedosos como el involucramiento, la participación interna o externa.
En cuanto al desarrollo organizacional se llevan adelante diversas capacitaciones y formaciones en cuestiones técnicas como en cooperativismo, relaciones laborales autogestivas, etc. En las empresas de consolidación autogestiva se brindan capacitaciones tanto técnicas como políticas y se desarrollan una serie de mecanismos para incentivarla, al mismo tiempo que se promueve la profesionalización de la gestión, y el desarrollo de carreras internas.
En este sentido, se formula una segunda parte del planteo central de la tesis. La autogestión se va construyendo en el proceso, se van replanteando los mecanismos que funcionan y aquellos que no, se van dejando de lado. Ejemplos como centros de formación profesional, técnica y/o dirigenciales son puestos a prueba en distintas empresas de la muestra. La experiencia de la autopostulación para ejercer cargos de mayor jerarquía supone la construcción de un dispositivo con efectos sobre la formación, la jerarquía interna y por lo tanto la carrera, el compromiso y la integración. Son innovaciones que suponen la puesta en práctica de la teoría de la innovación y su experimentación sin recetas ni saberes preexistentes, solo algunas indicaciones sobre los procesos que requieren reforzarse que en ocasiones provienen de actores externos. Profundizamos sobre esta última idea en el segundo apartado.
Fundamentalmente en las empresas de consolidación autogestiva se plantean soluciones virtuosas en lo relativo a los problemas de la profesionalización de la gestión, mediante el reclutamiento de técnicos y especialistas comprometida/os con el proyecto autogestivo, dispuestos a ser retribuidos en menor proporción de lo que ganarían en el mercado y que además son la/os que en general proponen muchas de las innovaciones organizacionales. Si bien esos saberes que poseen producen una serie de diferencias y desigualdades con el resto de la/os trabajadora/es operaria/os se plantean otros mecanismos para aplanar las pirámides de retribución, mecanismos de participación y ascenso de la/os que se comprometen y la revocabilidad de los cargos de gestión institucional que previenen los riesgos de la gestión de cuadros o el poder de los administradores. Estas innovaciones se diferencian de lo sucedido en la empresa anterior en la medida en que la incorporación de profesionales plantea esta serie de particularidades que evitan la formación de castas aisladas del colectivo de trabajadora/es asociada/os.
La rotación de funciones tanto de gestión institucional como dirigencial es un tema presente, y su realidad está en función de la complejidad, las especificidades de las tareas y el uso de máquinas y herramientas que requieren de saberes y cuidados especiales. En sintonía con lo que plantean los diversos autores de la autogestión se visualizan problemas con la rotación de cuadros dirigenciales ya que suponen una formación compleja de largo plazo. En otras palabras, imponer la rotación significa trasladar personas calificadas a espacios nuevos cuando la construcción de competencias profesionales, técnicas de manejo de equipos o herramientas específicas son difíciles de adquirir en períodos cortos. En este sentido, aquella/os trabajadora/as que muestran compromiso e interés por el aprendizaje rotan y se capacitan más allá de lo generacional o el rol que ocupan en la cooperativa. La “pasta” aparece como una competencia para tener en cuenta a la hora de planificar capacitaciones y rotaciones, es decir, el desarrollo profesional al interior de la cooperativa. La idea de carrera en las empresas recuperadas analizadas supone una diferencia fundamental con la empresa privada anterior justamente porque son los criterios que definen los ascensos los que se modifican: el involucramiento con el proyecto cooperativa, la participación interna y/o la participación externa de la/os asociada/os.
Las ideas de reclutamiento interno y la endotecnia son centrales en las empresas recuperadas a la hora de incorporar nueva/os asociada/os. En la mayor parte de las empresas de la muestra el criterio de incorporación continúa priorizando familiares. Es la confianza en esos lazos lo que se pondera ya que su objetivo es lograr más fácilmente la adhesión al proyecto colectivo, más allá de los inconvenientes que esto pueda generar. Se observa en general problemas en el compromiso, la adhesión, la participación de la/os asociada/s en el involucramiento en las tareas de gestión cooperativa casi en la totalidad de las empresas de la muestra. Sólo algunas empresas de consolidación autogestiva suman otras dimensiones a la hora de incorporan a personas que realizan trabajo voluntario en la comunidad o pertenecen a instituciones afines, agregándole criterios políticos, profesionales y solidarios, que lejos de significar menor dificultad le añaden nuevas tensiones a la lógica interna. La idea de obligaciones recíprocas de confianza mutua pareciera estar detrás de estas lógicas, buscando al incorporar asociada/os su adhesión casi automática, al proyecto colectivo. En efecto, las políticas de socialización interna y generación de compromiso se encuentran sólo en algunas de las empresas de consolidación autogestiva. Se destaca la perspectiva de género a la hora de configurar espacios democráticos de debate, participación y socialización que a su vez resultan en propuestas que permiten consolidar el proyecto proponiendo la creación de nuevos productos, de la diversificación de la producción o la construcción de liderazgos novedosos. Si bien la lógica familiar es muy común en las empresas PyMES, la lógica del involucramiento comunitario configura una diferencia fundamental con la empresa privada anterior en la medida en que esos no configuran los valores centrales que los empresarios rescatan a la hora de reclutar personal, más orientados a la conformidad, la sumisión y la obediencia.
Relacionado con lo anterior, entre las políticas de gestión del trabajo asociado, las cuestiones referidas a socialización y el compromiso son a las que menor atención se les ha prestado. Ahora bien, algunas de las empresas recuperadas, fundamentalmente las de consolidación autogestiva, desarrollan políticas orientadas a ese fin que, si bien no lo asegura en su totalidad, el hecho de plantearlo supone un avance. Diversos cursos de cooperativismo, las reuniones de grupales o por comisiones suponen tener una mirada atenta a la integración, la incorporación de asociada/os ya comprometidos con el proyecto van en ese sentido. Pero como decíamos no solucionan la problemática en su totalidad. En estos casos la lógica de la empresa comunitaria se diferencia de la empresa privada al intentar construir adhesión a un proyecto colectivo de manera no compulsiva.
En lo referido al reparto de las remuneraciones se sostiene, al igual que al comienzo de las recuperaciones, una tendencia al igualitarismo. Sin embargo, se plantean una serie de matices sobre lo que esa igualdad significa. Además, se releva existencia de una multiplicidad de mecanismos heterogéneos en las modalidades de retribución. La complejizaron de los dispositivos de reparto tienen el objetivo de buscar una justicia en la retribución, ya que la mera igualdad no es percibida como legítima. Los mecanismos más innovadores son aquellos que consideran criterios sociales como el compromiso con el colectivo, o la comunidad. A su vez, configuran búsquedas inacabadas en constante revisión.
Se encontraron innovaciones en los mismos ámbitos que plantean Novaes y Dagnino (2006), sin embargo, en lo referido al reparto de excedentes se observan novedades en relación con las primeras investigaciones. Las innovaciones en el reparto igualitario lo son en relación con el momento previo, la empresa anterior, lo novedoso aparece ahora en las desigualaciones. Lo innovador es frente a otro momento cooperativo. Son los esfuerzos por retribuir de forma justa y no los que lo resuelven imponiendo igualdad, los que resultan innovadores. En este sentido, los dispositivos de reparto son semejantes a lo que encuentra Vázquez (2015) en las empresas sociales europeas, se adoptan esquemas con diferentes categorías remunerativas para trabajadora/es con distintos niveles de formación y conocimientos específicos, así como de experiencia y antigüedad en la organización, con pirámides achatadas. Si bien se establece una diferencia con la lógica cooperativa del inicio estas son innovaciones en relación con la empresa capitalista anterior en la medida en qué se buscan instrumentos que al mismo tiempo que emulan estrategias capitalistas amortiguan las diferencias abismales que se instalan en la empresa privada.
Algo similar sucede con las innovaciones en el control: lejos de ser el relajamiento del control, como plantean Novaes y Dagnino (2006), en esta tesis los dispositivos innovadores se plantean en orden de aumentar los controles del trabajo con el objetivo de aumentar la eficiencia. A diferencia de Vieta (2009) no es la horizontalización sino la instauración de jerarquías novedosas basadas en la democracia lo que en última instancia configura una innovación.
En lo referido a las modalidades de evaluación del trabajo se indaga en forma constante sistemas que resulten equitativos para el colectivo, computando una multiplicidad de variables y repensando las personificaciones que la llevan adelante. En gran parte de las empresas de consolidación autogestiva se utiliza alguna forma retocada de evaluación de desempeño. Se toman en cuenta variables como la antigüedad, el cumplimiento y la calificación, pero también se consideran la dedicación a la formación y el estudio, el compromiso interno y la participación externa. Estas variables persiguen objetivos de carácter social y aprecian dimensiones propias de la autogestión que son bien diferentes a las lógicas capitalistas de evaluación del desempeño. Las consecuentes repercusiones que esas evaluaciones tienen en las modalidades de retribución no suponen un ensanchamiento en las pirámides y generan formas novedosas de búsqueda de adhesión, implicación y la construcción de carreras internas.
Algunas innovaciones configuran emulaciones de lo que sucede en las empresas privadas, pero con retoques, esto ocurre con el control de calidad, la planificación participativa o la experiencia del gabinete de calidad laboral. Son innovaciones que podrían observarse en cualquier empresa privada. Sin embargo, el enfoque en la prevención, la atención a la participación real de la/os trabajadora/es o la unificación entre concepción y ejecución le otorgan particularidades y conforman esbozos de un modelo de gestión alternativo.
Poniendo el foco en el control del trabajo se observó que existe una amalgama de tipos de control simple, burocrático, autocontrol, control concertado, así como nuevas regulaciones de convivencia. Diversas combinaciones de cada uno aparecen en función del tamaño y los tipos de consolidación. Entre las empresas recuperadas más pequeñas, con procesos de trabajo más simple donde se produce menos conflictividad; el control suele ser directo. Mientras que en las empresas de mayor complejidad en el proceso de trabajo se encuentran dispositivos de control del trabajo más sofisticados y se producen innovaciones organizacionales tendientes a buscar formas de intervención más atenuadas, suavizadas cercanas a los modelos posfordistas.
En este sentido, se observó que cuanto mayor es la cantidad de trabajadora/es más importante resulta la instauración de dispositivos de control, sin embargo, no en todas las empresas de mayor tamaño se producen innovaciones. Las empresas recuperadas en las que se implementan formas más novedosas de control son empresas grandes o medianas, con procesos de trabajo de cierta complejidad, donde se observa una preocupación por plantear formas de integración de los colectivos de trabajadora/es asociada/os.
Se replantean las personificaciones de la vigilancia y la supervisión del trabajo en la medida en que aparecen áreas especializadas. El hecho de separar las funciones de dirección, supervisión y control como forma de delegación implica un avance en no visibilizar al Consejo de Administración como el nuevo patrón de la empresa recuperada. La crítica a la modalidad de recursos humanos del ámbito privado y el tratamiento escalonado de las sanciones a/la asociada/o suponen una innovación.
Con el correr del tiempo en lo referido al control del trabajo algunas empresas recuperadas fueron tomando conciencia de la necesidad de establecer una serie de dispositivos de control que regulen el trabajo mediante la instauración de reglas definidas por el colectivo. Estos dispositivos se fueron formalizando en reglamentos y estatutos que resaltan la importancia del trato igualitario y de la renovación de los criterios comunes que otorgan legitimidad a la obediencia.
El control disciplinario sigue operando, pero se construye sobre normas consensuadas colectivamente. La legitimidad de la obediencia se sostiene sobre la lógica democrática y aunque continúa siendo externa se busca en mayor medida instaurar premios que sanciones, la pertenencia a un colectivo que la vigilancia, el llamado de atención con el que no se amolda que la expulsión. Las nuevas regulaciones de convivencia suponen la autorregulación del trabajo desde una perspectiva que no deja de ser disciplinaria en la medida en que se imponen una serie de premios y castigos con el objetivo de normalizar a la/os trabajadora/es y para que aumenten su rendimiento, pero en este caso, se construye sobre la base de un sentido de pertenencia colectivo, una nueva legitimidad.
La periodización de las diversas estrategias de control en el ciclo de vida de las recuperadas refleja un ascenso de menor a mayor. Un primer momento de relajamiento del control, reforzamiento en la etapa de consolidación y una etapa actual de necesidad de actualización constante y renovación de las regulaciones. Fundamentalmente un entendimiento generalizado de la necesidad de establecer regulaciones emanadas del colectivo laboral que sean percibidas como justas y aplicadas equitativamente.
Retomando a Sztomka (1993), en las empresas recuperadas la autogestión del trabajo supone un cambio estructural y funcional. En lo estructural las empresas recuperadas implican en sí mismas una innovación ya que no se produce la escisión de la/os productora/es de la propiedad, en la medida en que la/os asociada/os son co-propietaria/os de los medios de producción. En lo funcional la/os trabajadora/es participan en la toma de decisiones en el proceso productivo y a diferencia de las empresas privadas que practican mecanismos de autogestión o cogestión, esto es más intenso, ya que la participación de toda/os la/os trabajadora/es implica la posibilidad real de asumir funciones de dirección, supervisión y control.
Ahora bien, más allá de los esfuerzos y desafíos novedosos en lo referido a la innovación no se encuentra la existencia de un modelo productivo univoco y acabado de posfordismo obrero. Si bien algunas de las innovaciones toman algunos elementos del modelo posfordista como la capacitación en el puesto, el trabajo en equipo, mecanismos novedosos de control como la evaluación de desempeño o el control de calidad, entre otros, estos dispositivos no se hallan en la mayor parte de las empresas recuperadas, ni en todas las de consolidación autogestiva, por lo tanto, no configuran una forma original posfordismo obrero.
En síntesis, se observa que aquellas empresas que alcanzan la consolidación autogestiva producen una serie de innovaciones organizacionales. La innovación a su vez favorece la consolidación de un proyecto autogestivo. Los dispositivos innovadores encontrados al tomar en cuenta las tensiones propias de las cooperativas posibilitan la consolidación del proyecto. Veamos ahora cuál es la relación entre autogestión e innovación.
Innovar y autogestionar
En la segunda parte de la tesis las preguntas hicieron referencia a cuáles son los factores que posibilitan u obstruyen las innovaciones organizacionales. Además, nos preguntamos sobre la relación que se establece entre innovación y autogestión.
Cada empresa recuperada prueba caminos diferentes, y experimenta formas de organización del trabajo que le resultan efectivas para un momento y que luego deben reactualizarse. Algunas configuraciones tienen mayor grado de innovación, son más democráticas o participativas y otras le otorgan más énfasis en lo productivo. Como decíamos, el carácter de estas innovaciones no tiende a asumir una forma modélica, es decir no se repiten las mismas innovaciones sistemáticamente en el conjunto de las empresas recuperadas, ni tampoco sucede en todas las empresas de consolidación autogestiva. En síntesis, la innovación posee un carácter experimental en las empresas recuperadas y no configura un tipo ideal que tienda a replicarse en todas o en un conjunto de empresas. Es resultado de una construcción práctica que se debe repensar en forma constante, se corrige y no sigue un modelo evolutivo que va de menor a mayor desarrollo, en el sentido de que no empieza desde cero. Se observan avances asistemáticos y no replicados de formas novedosas de autogestión que se explicitan en las innovaciones.
Ante la pregunta de por qué se observa esta diversidad de formas de gestión, se evocan una multiplicidad de factores que inciden en las modalidades y dispositivos organizacionales y formas del control, y en sus caracteres innovadores. Algunas son determinaciones estructurales más difíciles de modificar como el rubro o el tamaño. Otras son cuestiones de nivel intermedio como las relaciones de poder al interior de la organización, por ejemplo, la hegemonía política de un sector, o las formas de integración de los nueva/os asociada/os al colectivo, así como la relación con otros actores externos. Mientras que otras refieren a determinantes más subjetivos como los liderazgos o las culturas organizacionales.
En este sentido, nos preguntamos en aquellas que innovan cuál es el modelo que tiende a prevalecer o, lo que es lo mismo, cuáles son las dimensiones que nutren las innovaciones. Aquellas empresas recuperadas en las que se han encontrado las innovaciones organizacionales de mayor envergadura son las empresas recuperadas de consolidación autogestiva.
En lo referido al rubro, tamaño y conflictividad lo que aparece como constante es que las empresas que realizan innovaciones son de tamaño mediano, mientras que las que no lo hacen son de tamaño pequeño en mayor proporción. Esto se explica porque la gestión de un mayor número de trabajadora/es asociada/os supone el desarrollo de políticas más complejas para resolver las conflictividades internas que se producen en la organización del trabajo. En cuanto al rubro en las que innovan predominan los sectores industriales, mientras que en las empresas que no innovan se observa una relación más equilibrada entre industria y servicios. Entre las empresas que no innovan predominan las de alta conflictividad al inicio, por lo que se infiere que la desestructuración de la fábrica y la discontinuidad de los procesos organizacionales de la anterior empresa dificultan la instauración de dispositivos innovadores.
Simultáneamente, las relaciones que se establecen con actores externos como otras empresas recuperadas, cooperativas, PyMES configuran espacios de intercambio, socialización e integración donde se originan, recogen y discuten experiencias y dispositivos organizacionales innovadores. En este sentido, nunca la innovación sucede en un vacío, hay emulación, adaptación, aprendizajes, y ensayos que suponen un crecimiento del conocimiento.
Retomando algunas ideas del marco teórico desarrollado (Köhller y González, 2014), podemos afirmar que las innovaciones organizacionales en las empresas recuperadas surgen fundamentalmente del proceso de trabajo en gran medida en función de alivianar las relaciones jerárquico-piramidales impuestas por la lógica que el modo de organización y las tecnologías del modelo anterior le imponen. En este sentido, los Consejos de Administración Ampliados permiten equiparar las funciones institucionales con las políticas, y algo similar sucede con la elección de supervisores o la incorporación de asociada/os por compromiso. Las innovaciones encontradas instalan dispositivos que suturan la lógica jerárquica del proceso de trabajo con la lógica democrática de la cooperativa.
También en la teoría de la innovación se hace referencia a las capacidades organizacionales centrales, es decir, a la forma en que se combinan las rutinas de la/os operaria/os, con los procedimientos de decisión de orden superior- supervisora/es, jefa/es. Estas cuestiones se observan en las empresas recuperadas, ya que aquella/os que acceden a la conducción han realizado o continúan llevando adelante tareas de operaria/os o manuales con lo cual esa cercanía posibilita la existencia de modificaciones. En una empresa recuperada de la muestra comentaban que los ex patrones habían desactivado los controles de las máquinas para que no se paralicen ante las fallas y que en los últimos tiempos de la empresa bajo patrón habían ocurrido muchos accidentes de trabajo. Situación que se revirtió completamente al tomar el control la/os trabajadora/es. El área de control de calidad no existía en la empresa bajo patrón y resulta una innovación en la empresa recuperada. Esta resolución hace mella la lógica burocrática y taylorista de escisión entre planificación y ejecución y supone una salida virtuosa y superadora en la autodeterminación del trabajo, innovando en cuestiones centrales como la disminución de los riesgos de trabajo en la mejora de las CyMAT.
Las rutinas en tanto aprendizajes anclados fueron en algunas ocasiones propuestos por organismos externos como el Ministerio de Trabajo que les plantea la introducción de dispositivos de control de calidad que suponen ordenamientos para la empresa al tiempo que mejoran la comunicación interna. Vimos que en algunas empresas recuperadas de la muestra como la introducción de prácticas, como las reuniones sistemáticas por sector posibilitaron en plena pandemia la activación de líneas y productos que pusieron nuevamente de pie la fábrica. Es así como, la relación con actores externos plantea una serie de temas que si bien emulan prácticas provenientes del ámbito privado son reformuladas e incluso tienen impactos en otras áreas que las previamente planteadas. Asimismo, no sólo fortalecen el proceso productivo y mejoran la performance de la empresa, sino que democratizan la gestión al incorporar operaria/os de los sectores en reuniones en la que se involucran la gestión y la planificación de la producción.
Al mismo tiempo se resalta la importancia de la incorporación de profesionales y la profesionalización de la gestión, así como la posibilidad de introducir carreras internas, también es cierto que las articulaciones con las universidades son complejas y muchas veces se torna dificultosa el intercambio de las dos lógicas. Decíamos que generalmente muchos de la/os profesionales fueron formada/os en torno a los valores de la empresa privada. Sin embargo, en algunas de las empresas de consolidación autogestiva se han recogido experiencias fecundas de incorporación e involucramiento creativo de profesionales en las cooperativas. En este sentido la profesionalización de la gestión no ocurre en detrimento de los procesos de democratización y participación, sino que las innovaciones van en búsqueda de la imbricación de ambos procesos, el involucramiento de los profesionales en la gestión sin la pérdida de los componentes democráticos de la empresa. A su vez, tampoco resulta que la innovación proviene de las universidades o profesionales y la ciencia básica es aplicada en las empresas sin más, el proceso es más complejo como lo plantean los autores críticos de la mirada evolucionista.
En lo referido a las articulaciones territoriales y sectoriales, en general, no se observan grandes innovaciones. Si bien existen, las redes gráfica, textil, metalúrgica, o de las ciudades particulares, estas no han logrado dar saltos ni cuantitativos, ni cuantitativos en la lógica comercial de las empresas recuperadas, y es allí donde el rol del Estado resulta clave.
Si bien no fue objeto particular de análisis las políticas públicas no se han creado instituciones especificas abocadas al fomento y creación de redes de empresas de la economía social, que requiere no sólo el fomento del “compre cooperativo” como sucedió al inicio con la Red Textil o la gráfica, sino un involucramiento más profundo para equilibrar los procesos de trabajo y distribuir las tareas entre empresas con escasas maquinarias y pocas posibilidades de modificar su estructura. Los antecedentes como el italiano no sólo implican mayor flexibilidad sino una presencia más fuerte del Estado y las políticas públicas para combinar esos factores.
Yoguel y Boscherini (2001) en los lugares donde no se producen procesos de integración industrial, los factores microeconómicos tienden a prevalecer sobre los del entorno. Esta idea se puede observar en las empresas recuperadas de la muestra, donde son cuestiones asociadas al rubro, la articulación con otros actores externos y los liderazgos los factores de los que se nutren las innovaciones.
En cuanto a las dimensiones relativas a la circulación del conocimiento y el grado de desarrollo de la confianza entre diversas instituciones públicas resultan variables difíciles de medir, se producen relaciones entre empresas recuperadas, universidades, gobiernos de diversos niveles, federaciones. Se establecen relaciones que logran condensarse en la instalación de innovaciones específicas. Se relevaron los casos en que ingeniera/os o economistas de diversas universidades se han sumado como asociada/os a la cooperativa, o el asesoramiento de los equipos técnicos de instituciones estales, son ejemplos en el inicio de estas relaciones virtuosas y configuran una gran oportunidad para la innovación.
Como planteábamos en el marco teórico, las ideas neoliberales sobre las que se sostiene la innovación requieren un componente transversal, empresas flexibles y creativas, pero también que las instituciones faciliten la innovación (Alonso y Fernández Rodríguez, 2011). A través de esa operación se traslada al Estado y a las políticas públicas los imperativos innovadores como una imposición de las políticas públicas y las instituciones gubernamentales y supone para las empresas recuperadas otra exigencia más. En este sentido, coincidimos con el análisis de Partenio (2016), que sostiene que a las recuperadas se les exige además de su sostenibilidad la presencia de características participativas y democráticas que no se le demandan a las empresas privadas y PyMES. Si bien es cierto que son empresas con otras características y tienen beneficios impositivos por ello, los discursos de éxito y fracaso construidos por las políticas públicas y los actores externos se trasladan al interior de la cooperativa. Ejemplo de esto es el valor secundario que algunas empresas recuperadas le otorgan a espacios de articulaciones no mercantiles o sectores que producen menor valor agregado. Dicho de otra manera, resulta interesante la propuesta de Köhller y González, (2014) de reconsiderar la idea de innovación desde el proceso de trabajo, tomando en cuenta su carácter multidimensional los diversos actores intervinientes como el actor estatal y sus impactos en múltiples ámbitos, no sólo el económico.
Otras de los factores que hemos encontrado que propenden a la innovación responden a dimensiones de carácter messo o intermedio. En las empresas que llevan adelante innovaciones se observa que determinada/os socia/os lograron crear aquello que podemos denominar una cultura organizacional cooperativa con características particulares con una mirada especifica que valora la democracia interna. A lo largo de la historia algunos liderazgos han logrado instaurar una serie de políticas orientadas a la mejora en la calidad de vida de sus asociada/os, políticas de integración específicas y novedosas. Es así como esta/os referentes plantean una serie de políticas que le imprimen a la empresa particularidades. Estas políticas se caracterizan por tener una mirada atenta a integrar tensiones, a equilibrar desbalances, que finalmente deviene en innovaciones. La construcción de una identidad colectiva, una cultura que integra resulta clave en términos cualitativos para la instalación de las innovaciones encontradas.
Finalmente, si bien en la presente tesis el tamaño de las empresas recuperadas y las diferencias microeconómicas resultan importantes para la innovación, no constituyen los únicos factores determinantes de las mismas, como venimos instalando. Los factores microeconómicos como las decisiones sobre diversificación, los precios, los puntos de ventas configuran cuestiones que en las empresas de consolidación autogestivas están presentes como preocupación y establecen muchos de los espacios donde se producen las innovaciones.
Si bien el tema tecnológico no fue especialmente abordado en nuestro trabajo de campo retomando los gradientes de innovación planteados por Novaes y Dagnino (2006) encontramos tanto el uso simple como la apropiación de la tecnología (uso de conocimientos relativos a los aspectos productivos, gerenciales y de concepción de los productos y procesos). A su vez, se observan ajustes del proceso de trabajo (la adaptación de la organización del proceso de trabajo a la forma de propiedad colectiva de los medios de producción, el cuestionamiento de la división técnica del trabajo), la revitalización de las máquinas y equipos (no sólo el aumento de la vida útil de las máquinas y equipos, sino también ajustes, reacondicionamiento de la maquinaria), y las alternativas tecnológicas (cuando consideran necesario el empleo de tecnologías alternativas a las convencionales). Por último, la incorporación de conocimiento científico-tecnológico existente o a desarrollar (agotamiento del proceso sistemático de búsqueda de tecnologías alternativas y de la percepción de que es necesaria tal incorporación a la producción para satisfacer las demandas por adecuación socio técnica). En algunas de las empresas de consolidación autogestiva se observó la reconversión de las empresas en la pandemia de COVID 19 o la compra de nuevas maquinarias, los proyectos de creación de nuevas redes con la producción de nuevos productos, la mudanza a predios nuevos con tecnologías cuidadosas del medio ambiente o nuevos enfoques en relación con las comunidades de las que son parte. Si bien las empresas recuperadas innovadoras no generan nuevas tecnologías son conscientes de la necesidad de reapropiación de una maquinaria pensada con otros objetivos, al proyecto colectivo.
Tal como plantea Villavicencio (2006) la forma en que se construye el conocimiento colectivo es resultado de un proceso de aprendizaje que favorece la innovación en la empresa, que es producto de procesos de negociación de conflictos, de socialización e intercambio de experiencias y expectativas, de aprovechamiento de oportunidades y de incitación a la creación de proyectos. En este sentido, la innovación es concebida como un proceso de creación colectiva de conocimiento. Y no es resultado de una mirada exclusivamente productiva y de la eficiencia económica más bien, resulta de una combinación de miradas.
Algunas de las conclusiones a las que arriban los autores provenientes de la economía heterodoxa (Köhller y González, 2014) pueden servir para nuestro análisis: en primer lugar, no hay una relación directa entre conocimiento científico e innovación. En este sentido, las innovaciones halladas no provienen exclusivamente de áreas de Investigación y desarrollo o de actores externos sino más bien de una mixtura entre el conocimiento externo y lo que sucede en las fábricas.
En segundo lugar, el conocimiento se construye colectivamente en el espacio de la empresa y tiene componentes tácitos y no comercializables. Fundamentalmente los órganos planteados para la democratización de la información, la toma de decisiones y la participación no tienen efectos directos en la mejora de la empresa en términos productivos, por lo menos no directamente.
En tercer lugar, la competitividad de una firma no está determinada por el desarrollo tecnológico del sector o en el tamaño de las organizaciones, ya que existen industrias y servicios de baja intensidad tecnológica como algunas PyMES que son innovadoras; a su vez, la innovación refiere a productos y procesos, pero también corresponder a formas de organización y de comunicación. Algunas de las empresas de consolidación autogestiva analizadas lo logran en tanto consiguen márgenes crecientes de autonomía con respecto al mercado clásico capitalista a través de la combinación de diversos principios económicos (Deux Marxi, 2014; Kasparian, 2017) que les proveen herramientas para desplegar una lógica comunitaria para establecer articulaciones no mercantiles con la comunidad en la que se inscriben, lo cual les otorga seguridad en esa relación compleja de dependencia. Otras empresas logran revertir su estructura productiva de proveedoras de un insumo intermedio, y plantean una serie de innovaciones que las posicionan como empresas modelos del universo de las recuperadas.
Por último, los autores hacen referencia a la innovación como algo no evolutivo e incremental, sino que sucede de acuerdo con una mixtura de procesos de investigación y desarrollo, de fabricación, de aplicación y de mejoras. Muchas de las innovaciones halladas tienen impactos al interior de las empresas, en las relaciones de poder y en algunas se vuelve atrás, por eso la idea de mixtura resulta afín a la hipótesis de la experimentación, prueba, error y vuelta a empezar. La innovación, de esta manera, constituye un proceso social interactivo, que implica cambios en las relaciones de poder y posee un carácter social que intenta integrar actores, procesos y estrategias.
En muchos de los casos analizados las innovaciones citadas solo implican la aplicación novedosa de ciertas ideas ya existentes en el ámbito privado como los modelos de control de calidad, o la evaluación de desempeño, ni siquiera son originales. Es así como, la innovación es en relación con lo que sucedía en la empresa anterior ya que estos dispositivos no eran aplicados en la empresa privada. En gran parte de los casos son adaptaciones o combinaciones nuevas de ideas o su aplicación a nuevos ámbitos. En muchos de los dispositivos analizados es el carácter no lucrativo y su afán de democratizar diversos espacios lo que resulta innovador.
Como ya señalamos no se advertirte la presencia de una idea de aspiración social en los relatos sobre innovaciones, es decir, no aparece en el discurso de la/os trabajadora/es y dirigentes la innovación como una idea instalada para la mejora de los procesos. Aunque en los relatos surge la necesidad de encontrar nuevas orientaciones o dispositivos para mejorar la calidad o las condiciones de vida, fundamentalmente, en las preocupaciones de la/os dirigentes por aumentar el compromiso y la participación de la/os asociada/os. Se aprecia una búsqueda constante informal y sostenida por mejorar o afrontar problemas específicos. No es la innovación, la creatividad, o el talento lo buscado, sino la resolución de problemas de modo diferente, experimentando y buscando nuevas respuestas. En este sentido, el componente ideológico del discurso neoliberal no hace mella y siempre aparece mediado por el doble carácter, no se asocia a la idea de la competencia desenfrenada y mucho menos se relaciona con la individualización de las relaciones laborales, como plantean las miradas de la innovación más cercanas al discurso neoliberal.
Las innovaciones organizacionales en las empresas recuperadas no se centran en la creatividad, ni en un profundo trabajo intelectual, están lejos de plantearse desde una crítica profunda a los modelos de gestión burocráticos. Si bien, tanto en el discurso de la innovación como en las recuperadas el tema del compromiso resulta central, en las recuperadas la apelación es a formar parte de un proyecto colectivo y participativo, mientras que, en las empresas privadas, aunque existan equipos de trabajo se sostienen en la competencia individual y en la adhesión compulsiva.
En los casos estudiados las innovaciones avanzan gracias al desarrollo de aprendizajes colectivos y no de un innovador individual o un actor externo solamente, sino que se configura en una mixtura entre lo externo y lo interno.
No se observa una búsqueda explicita de aumento de la productividad a diferencia del marco teórico de las innovaciones. La mirada está centrada en la eficiencia en un mercado no afín que sea compatible con la democracia interna.
Una última cuestión central para reforzar nuestro planteo es que la apertura de las empresas recuperadas hacia actores externos configura un factor presente fuertemente en aquellas que innovan. Los otros actores que se insertan en la empresa vienen desde el exterior (las universidades o el gobierno) y proponen innovaciones o se insertan y estimulan o ambas cuestiones se producen en simultaneo. El vínculo con un afuera, como el Estado, las redes y la universidad, resulta fundamental y alimenta la innovación. En ese sentido, la relación con el afuera es productiva tanto en términos políticos como económicos en la medida en que también tiene impacto en la mejora de la performance de la empresa.
La literatura sobre autogestión (Fernández Álvarez, 2012; Itzigsohn y Rebón, 2015; de Sousa Santos y Rodríguez, 2011; Wright, 2015) citada en el marco teórico brinda una serie de herramientas que afirman cuestiones que se orientan en el mismo sentido sobre la relación con actores externos. De Sousa Santos y Rodríguez (2011) destacan sobre la importancia de las redes de colaboración y apoyo mutuo en el éxito de las experiencias. Fernández Álvarez (2012) Itzigsohn y Rebón (2015) y Kasparian (2013 y 2017b) plantean que la existencia de relaciones de reciprocidad con otros actores y/o relaciones de redistribución con el Estado resulta fundamental para la consolidación de las experiencias.
Para finalmente cerrar este apartado, de los elementos que el marco teórico nos provee la presencia de áreas y vínculos con centros de producción de conocimiento, la existencia de políticas de profesionalización y las políticas de articulaciones no mercantiles son los indicadores que en mayor medida se asocian a la existencia de dispositivos innovadores en la muestra de empresas recuperadas.
Los factores de los que se nutre la innovación son entonces una conjunción entre la puesta en práctica y experimentación de dispositivos, su constante debate, la apertura de la empresa a la relación con otros actores, así como una cultura orientada al cuidado de la democracia interna.
Preguntas para el futuro
Partiendo de una mirada crítica de la sociología de las organizaciones surgen una serie de preguntas fundamentales y temas que quedan abiertos a futuros avances investigativos.
En primer lugar, en qué medida es posible plantear un modelo de empresa autogestiva que se configure como una alternativa al modelo capitalista de gestión. En este sentido, las empresas de consolidación autogestiva esbozan una serie de características distintivas que propenden tanto a la consolidación y la innovación. Se observan una serie de dimensiones que proveen una serie de pautas y configuran características que plantean la formulación incipiente de un modelo de organización del trabajo autogestivo que resulta necesario precisar.
Otro tema para profundizar es la cuestión de la conflictividad, ya que en la presente tesis no se observa una correlación tan determinante entre los niveles de conflictividad al inicio y los niveles de autogestión alcanzados, cuando la hipótesis de la conflictividad era fuerte. Ahora bien, resulta clave profundizar cuáles son los nuevos temas, problemas y situaciones que generan nuevas conflictividades. La forma de procesar los conflictos y los impactos que tiene en la gestión configuran espacios organizacionales que propenden a la innovación. Como decíamos la conflictividad inicial pudo haber marcado los primeros años de la recuperación, pero en la etapa de consolidación se instalan nuevos clivajes internos que generan nuevas relaciones de poder y configuraciones novedosas que es necesario indagar en mayor profundidad en el conjunto de empresas recuperadas. En este sentido, el compromiso e involucramiento de la/os trabajadora/s asociada/os con la lógica cooperativa, así como en el proceso y organización del trabajo, aparecen como los problemas más citados. Muchas de las innovaciones encontradas se relacionan con dispositivos tendientes a resolver conflictos internos generados por las nuevas tensiones que se producen en la etapa de consolidación.
Por otra parte, queda abierta una indagación más profunda sobre el tema de la tecnología, y su relación con las innovaciones. Las escasas modificaciones halladas en relación a la tecnología no deben dejar de lado que la construcción de nuevos predios o las inversiones realizadas en nuevas maquinarias, los nuevos lay out y sus impactos deberían ser analizados en profundidad para corroborar el uso y apropiación de esas nueva tecnologías y su relación con la organización del trabajo que se propone y las formas innovadoras que se instalan.
Por último, algunas de las preguntas que en el inicio de las investigaciones se planteaban en los encuentros con la/os trabajadora/es consistían en cómo construir conocimiento desde la Universidad que abra perspectivas para la invención, la autogestión y la innovación. La pregunta que nos acompaña desde los inicios aún queda abierta: cómo construir colectivamente conocimiento útil y productivo para las empresas recuperadas. De esta manera, la idea de un modelo autogestivo de empresa comienza a construirse desde la teoría y la practica en forma simultánea.
En este sentido, las empresas recuperadas continúan configurando una invención, una forma de gestión novedosa que permite replantear la teoría crítica de las organizaciones desde la periferia, con herramientas teóricas propias, no prescriptivas, ni moralistas. El desafío aún abierto es potenciar las estrategias analíticas y concretas que abran posibilidades para ir performando la idea de transformación intersticial.







