Karina Bidaseca
Tengo el placer de escribir unas palabras a partir de la lectura del libro del Grupo de Filosofía Latinoamericana, conociendo su trabajo comprometido y auspicioso que se inicia una década atrás en la Universidad Nacional de Córdoba, acompañado por Paola Gramaglia.
Considero, en primer término, que es crucial la reflexión que el texto elabora en un mundo que se ha transformado estrepitosamente profundizando las desigualdades y las resistencias frente al ecocidio: si es posible seguir sosteniendo, dice la autora, “que este campo de problemas atravesado interdisciplinariamente lo podemos seguir denominando filosofía latinoamericana”.
Una de las dimensiones que me interesa destacar es la idea de heterogeneidad para un campo disciplinar que ha dado cabal muestra de su esplendor cuando se sitúa en la Améfrica Ladina, término que la feminista brasileña Lelia Gonzales acuñase en los años setenta, al leer el maravilloso libro Piel negra, máscaras blancas del intelectual martiniqués Frantz Fanon.
El clivaje desde el cual el texto piensa ese concepto es una trama de mixturas que teje diversidades y pluralidades “como rupturas que se entrecruzan con las diversas perspectivas que marcan direcciones divergentes”, señala.
En tiempos en que el conservadurismo, el fascismo social, las ideologías de género y la necropolítica marcan esta época de perplejidad, esta mirada amplia, interseccional, trans e interdisciplinaria nos permite apelar a la multiplicidad, contrariando la raíz única de la modernidad/colonialidad.
Me permito citar la escritura de otro gran pensador, ensayista y poeta martiniqués: “Al intercambiar con el otro puedes cambiar, entras en relación con lo otro, trascendiendo la unicidad para volverte múltiple, sin que ello implique enajenar la propia identidad” (“Un mundo en relación”, Glissant, 2009).
La heterogeneidad como categoría temporal permite adentramos, a su vez, en la singularidad de una región en la que confluyen múltiples temporalidades. El intelectual poscolonialista Dipesh Chakrabarty, en su libro Provincializar Europa, la llamó granthi para aludir a una crítica del tiempo unilineal del eurocentrismo. Partha Chatterjee habló de “tiempo heterogéneo” para disputar el sentido hegemónico de la historia ligada a la idea de progreso evolutivo.
Boaventura de Sousa Santos convoca a “descolonizar la historia” de este modo: “Llamo descolonización de la historia a una intervención intelectual que confronta los diferentes modos de dominación moderna, en la medida en que estos han configurado la escritura hegemónica de la historia moderna” (2022).
El valor de la obra reside en su asidero colectivo, en la vitalidad que muestran los diálogos con otras disciplinas, en el poder erótico de las teorías feministas y cuir, en su sensibilidad y valentía para cuestionar e interrogar desde adentro a la propia filosofía. Ello es lo que seducirá a sus lectores y abrirá a otras sensibilidades que procuran nuevos horizontes emancipatorios que tejen otras tramas para lograr cicatrizar la herida colonial.
Buenos Aires, 22 de abril de 2022








