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Antecedentes de investigación: construcción del saber dentro y fuera de la escuela

Julieta Fernanda Alzaga[1]

Resumen

El presente trabajo se pregunta por cómo se vinculan los y las jóvenes con el saber atravesado por las tecnologías digitales, en el contexto de la sociedad postmedia. Existe un vigente interés académico por la digitalización de la vida que modifica las percepciones del tiempo y el espacio, los modos de comunicación y relación con el entorno que alteran los procesos de cognición y las experiencias sociales y culturales. En este sentido, nos interesa indagar sobre qué lugar ocupan las tecnologías digitales en el proceso de construcción del saber por parte de los y las adolescentes, tanto dentro como fuera de la escuela. Para ello, desde el campo de la comunicación-educación, recurrimos a los trabajos relacionados con los usos y apropiaciones de las tecnologías interactivas que permiten echar luz a cómo los usos de los objetos técnicos se enmarcan en un conjunto de decisiones y condicionamientos a partir de los cuales los sujetos incorporan dichas tecnologías. Por otro lado, proponemos un recorrido por los antecedentes sobre las nociones de juventudes, culturas juveniles y subjetividades adolescentes que nos permitan vincular una serie de nociones sobre la adquisición de habilidades y competencias para la interacción social, afectiva y física en la cultura digital.

   

Palabras clave: juventudes, tecnologías digitales, saber, estado del arte.

Introducción

El presente trabajo se enmarca en las actividades de formación e investigación que buscan describir los procesos de vinculación con el saber entre jóvenes preadolescentes dentro de la producción cultural atravesada por tiempos y ritmos de las tecnologías digitales, en el contexto de la sociedad postmedia. Para comprender cómo se construyen dichos procesos, y qué lugar ocupa el saber en relación con las tecnologías digitales en los distintos escenarios, es preciso enmarcar estas preguntas en un contexto más amplio sobre la escuela y la comunicación digital.

Desde las últimas décadas del siglo XX transitamos una época marcada por el estallido de las nuevas dinámicas de la comunicación que establecieron un régimen social y económico basado en tecnologías informáticas y digitales. Entendemos a estas transformaciones como parte del proceso de digitalización de la vida que, ante todo, manifiestan un fenómeno cultural impulsado por el cambio veloz y la adaptabilidad. Nos referimos a un entorno mediático regido por las dinámicas de los dispositivos tecnológicos que rodean al sujeto y modelan su percepción y cognición, donde lo privado se vuelve público, y se consolida una construcción mediática de la subjetividad, ya que las tecnologías adquieren un carácter de verdad (Sadin, 2022)⁠ que digitalizan las experiencias humanas (Costa, 2021)⁠.

Las nuevas tecnologías digitales modifican la percepción de tiempo y espacio, los modos de comunicación y relaciones con el entorno, los trabajos y los usos del tiempo libre y, desde ya, las maneras de circulación de la cultura. Estas características corresponden a una lógica 24/7, que no permite diferenciar los tiempos de trabajo y ocio, o el día de la noche, debido a la disponibilidad permanente de ofertas y servicios que definen el funcionamiento de la vida humana en base a los formatos y velocidades de consumo (Crary, 2015; Sibilia, 2010)⁠.

En este marco de discusiones, nos preguntamos por los procesos de producción y adquisición del saber atravesado por las tecnologías de información y comunicación que, a través de sus cualidades de conectividad, interactividad colectiva, miniaturización y personalización, posibilitan otro acceso a la memoria, percepción, imaginación, inteligencia, sensibilidad y representación. Particularmente nos interesa indagar sobre cómo estos procesos de digitalización de la vida operan en los modos de usos, apropiación y significación de las tecnologías por parte de jóvenes estudiantes. Y de qué manera son incorporadas las tecnologías a sus vidas cotidianas en función de los aprendizajes, el entretenimiento y las maneras de producir, consumir y transmitir la cultura.

A causa de esto, consideramos fundamental conocer los modos de adquisición y valoración de aquellas habilidades y conocimientos que se ejercen de manera fluctuante dentro y fuera de la escuela. Por ello, la investigación en la que se inscribe este trabajo busca describir las maneras en las que se construyen los vaivenes, los vasos comunicantes o los intercambios entre los procesos de adquisición del saber en la escuela y fuera de ella.

Como parte de este recorrido, el presente trabajo ofrece una reseña de algunos de los principales estudios que analizan los usos de los instrumentos digitales de parte de les jóvenes para acceder al saber, desde el cruce interdisciplinario de la comunicación y la educación. A su vez, se presentan algunos adelantos de investigación que surgen de entrevistas preliminares realizadas a jóvenes preadolescentes de entre 12 y 14 años de edad, estudiantes del nivel básico de la secundaria, de la ciudad de Caleta Olivia, Provincia de Santa Cruz.

Dicho desarrollo analítico corresponde a una metodología anfibia (Grinberg, 2020)⁠ capaz de generar datos con la información estadística, las narraciones y los intercambios que conforman un conjunto de discursos, cuerpos y sonidos situados. Entendemos que este posicionamiento nos permite desentrañar cuáles son los procesos de digitalización para jóvenes escolarizados en un momento de cambios decisivos sobre la concepción del tiempo, el espacio y el acceso al conocimiento, lo que implica una nueva gestión del saber y de las subjetividades.

Entre lo escolar y lo digital

Para comprender e interpretar este objeto de estudio, abordamos la presente investigación desde los Estudios Culturales que posibilitan el análisis, las preguntas y reflexiones sobre el sentido o significado de las prácticas sociales, culturales y políticas. Para los cuales, el consumo cultural se transforma en un espacio de conocimiento y de disputa de poder. Esta perspectiva nos permite reflexionar sobre los procesos de singularización subjetiva producidos a través de las nuevas prácticas de interactividad propias de la digitalización que redefinen las formas de producción, apropiación y acceso a la cultura.

En este sentido, tomamos la noción de sociedad postmedia, ya que se trata de un concepto que considera los aspectos señalados desde la interactividad marcada por la multiplicidad de emisores-receptores que desplazan la tradicional relación del único emisor a masivos receptores (Grinberg y Armella, 2021; Guattari y Rolnik, 2013; Kankler, 2013). También nos acerca a la comprensión de la vida social, laboral y educativa, especialmente, afectada por la difusión de las tecnologías de la información y comunicación, en tanto que actúan directamente sobre los modos de ser, estar y hacer en el mundo. Nos referimos a la modificación de nuestras percepciones de tiempo y espacio, los modos en que nos comunicamos y relacionamos con el entorno, cómo trabajamos o vivimos nuestro tiempo libre y, desde ya, las maneras de producir, consumir y transmitir la cultura.

El presente recorrido de antecedentes lo realizamos desde el cruce interdisciplinario entre la comunicación y la educación, que nos permite indagar sobre los efectos de las nuevas dinámicas digitales en el escenario escolar y en el social-cultural. Dentro de este cruce disciplinar son relevantes los estudios sobre tecnologías y educación (Armella, 2016; Armella y Grinberg, 2012; Artopoulos y Kozak, 2011; Dussel, 2009; Huergo, 2007)⁠ que permiten establecer recorridos históricos sobre los procesos de adquisición de tecnologías por parte de las instituciones educativas, al mismo tiempo que señalan cuáles son las condiciones, brechas, resistencias y posibilidades de las escuelas, docentes y estudiantes.

En el campo de la educación, la discusión sobre la inclusión de las tecnologías en las escuelas lleva un siglo tensionando el vínculo entre escolaridad y tecnología, tanto en su dimensión simbólica como instrumental (Armella, 2015; Carli, 2001; Dussel, 2009, 2017; Dussel & Quevedo, 2010; Grinberg, 2013; Martín-Barbero, 1996, 2009; Sibilia, 2012). Entendemos a la escolarización como “el conjunto de los fenómenos de producción, distribución y apropiación de saberes que se lleva a cabo en la institución escolar” (Gvirtz et al., 2022, p. 41)⁠, es decir que la escuela organiza los tiempos, los modos y los materiales de aprendizajes. La institución escolar hace entendible las distintas disciplinas, recibe a la cultura externa y la procesa como parte de la cultura.

Por su parte, dentro de las investigaciones que se ocupan de los efectos sobre la digitalización de la vida encontramos aquellas de corte filosófico que trabajan sobre un nuevo proceso civilizador diferente al de la modernidad, en donde lo privado se vuelve público a través de la construcción de una subjetividad mediática. Asimismo, estas condiciones de socialidad poseen una estrecha relación con los procesos económicos que reestructuran los vínculos, antaño asociados a la fábrica, y ahora a la sobreexplotación y el autoaprendizaje para cumplir metas personales, asociados al emprendedurismo (Appadurai, 2001; Berardi, 2016, 2017, 2019; Costa, 2021; Doueihi, 2010; Groys, 2014; Sadin, 2020, 2022; Sibilia, 2017, 2019, 2010; Zukerfeld, 2015)⁠.

Sobre la perspectiva de los usos y apropiación de las tecnologías digitales (Bianchi & Sandoval, 2017; Cabello & López, 2017; Morales & Loyola, 2009)⁠, son significativos los estudios sobre el uso y las apropiaciones de las plataformas como dispositivos de interacción social y constructoras de subjetividades. En principio, los artículos relacionados con YouTube como el primer sitio que responde a las características de la comunicación digital y promotor de nuevas figuras como las de youtuber o influencer (De Cicco, s. f.; Moreno Acosta, 2010; Murolo, 2010; Murolo & Lacorte, 2015; Renó, 2007; Scolari, 2013; Varela, 2014)⁠. Luego, los textos que abordan la socialización en los videojuegos o plataformas sexoafectivas, que nos permiten vincular una serie de nociones sobre la adquisición de habilidades y competencias para la interacción social, afectiva y física en la cultura digital (Apesteguia, 2020; Baricco, 2020; Ladagga, 2019; Levis, 2001; Linne, 2020; Murolo, 2016; Urresti et al., 2015)⁠.

Para profundizar sobre la noción de habilidades y competencias en los procesos de escolarización atravesada por la digitalización, el enfoque de la ecología de medios en la educación posee un amplio recorrido con experiencias concretas que tienen como objetivo generar aprendizaje a través de procesos pedagógicos que transforman y reinterpretan los contenidos a través del juego, la exploración, el diseño y la producción de materiales didácticos o productos finales (Albarello & Mihal, 2018; Cabrera et al., 2020; Transmedia Literacy, 2018)⁠. Por otro lado, la perspectiva de la literacidad nos permite considerar la lectura multimodal (Godoy, 2020, 2021; Kalman, 2004; Kress, 2005; Magadán, 2021; Vizio, 2022)⁠ que les estudiantes realizan a través de la pantalla para indagar sobre cómo conocen y se acercan al saber, cuáles son las literacidades que se ponen en juego entre lo que les estudiantes hacen o saben y lo que se espera de ellos y ellas en el ámbito educativo. De esta manera pretendemos llevar adelante una reflexión sobre cuál es el vínculo que se sostiene con las tecnologías, pero considerando también cómo deseamos construir esa relación en los contextos escolares y extra-escolares.

Las corrientes de indagación que se centran en habilidades y competencias incluyen los aspectos cognitivos, emocionales y contextuales al proceso de aprendizaje que pone en el centro las ideas del entorno digital (Boczkowski y Mitcheltein, 2022),⁠ que proponen un cambio de perspectiva en la transmisión del saber. De uno centrado en la emisión de información y conocimiento, a otro que impulsa la exploración, el ensayo y error, y la innovación como formas de aprender. Para ello, se incluyen las distintas pantallas, medios de comunicación, videojuegos y programación en los procesos de enseñanza, en búsqueda de una actitud crítica y reflexiva sobre las tecnologías. Si bien tomamos de allí algunas definiciones sobre el lenguaje multimedia, la alfabetización mediática y la cultura participativa, consideramos que no son suficientes para dar cuenta de la construcción del saber, ya que hay una orientación en los modos de leer y escribir compatibles con los lineamientos de alfabetización de organismos internacionales que buscan una formación de ciudadanía neutral, aséptica y burocrática (González López Ledesma, 2019). Desde esta mirada, consideramos relevante llevar a cabo un análisis de los procesos de socialidad de parte de los y las jóvenes en un ecosistema digital, del que puedan dar cuenta de sus usos, habilidades y competencias, pero que al mismo tiempo devele los efectos en la vida cotidiana por parte del sistema de capitalismo de plataformas y la gubernamentalidad algorítmica, que estructuran la gestión y comunicación interpersonal (Cobo, 2019; Gurevich, 2021; van Dijck et al., 2018)⁠.

En otro orden, de la extensa literatura sobre las culturas e identidades juveniles, rescatamos el aporte de García Canclini (2004) ⁠⁠ que a principios del milenio realiza un cuestionamiento social sobre qué significa ser joven. En este sentido, el autor propone algunas reflexiones sobre el tipo de globalización que se les propone a las nuevas generaciones en América Latina. En donde, para él, no se construye un futuro deseable, por el contrario se estigmatiza a las juventudes a través de prejuicios sobre que solo viven el presente, nos les interesa proyectar y tampoco la historia. Esta misma perspectiva se cruza con otros mitos como la falta de cultura del trabajo (Assusa y Brandán Zehnder, 2014), las bajas aspiraciones (Sphorer, Sthal y Brown, 2017) y los jóvenes ni-ni (Freijóo, 2015) que posicionan a las juventudes en una voluntad o decisión propia sobre cómo actuar en el mundo actual (Guzmán, 2023)⁠⁠.

Por último, cabe destacar que el marco de investigación en el que se inscribe esta propuesta, contempla las desigualdades socioeducativas asociadas a la actividad económico-productiva del Golfo San Jorge, especialmente atravesada por las múltiples crisis y reconfiguraciones de la industria petrolera y su impacto cultural, económico y laboral, que la pandemia por el virus COVID-19 profundizó. En este sentido, consideramos que estos procesos de evolución y transformación de la industria extractiva profundizan las diferencias sociales y tienen clara expresión en la desigualdad educativa (Dussel, 2009)⁠. En consecuencia, hay un fuerte proceso de desigualdad sobre las condiciones de apropiación y uso de los recursos tecnológicos, en primer lugar, por la brecha de acceso, que refiere a la infraestructura material de los procesos de digitalización, es decir, hardware, software, proveedores y calidad de Internet (Bang, 2020; Crovi Druetta, 2002; Rodríguez Gallardo, 2006)⁠. En segundo lugar, por la brecha de uso que está vinculada a la incorporación de habilidades digitales básicas para la vida cotidiana, sin embargo para gestionar las tareas escolares específicas están en situación de resignificación (Alzaga & Bang, 2021; ENPCP, 2020)⁠. En este sentido, consideramos que las desigualdades no están ancladas solamente en las tecnologías, sino que son sistémicas, se vinculan a los contextos y entornos.

Entonces, en este cruce entre los procesos de digitalización de la vida y los debates históricos entre tecnología y escuela, retomamos la perspectiva de las brechas -digitales y regionales- para indagar sobre los usos y apropiaciones de tecnologías por parte de jóvenes estudiantes en la región del Golfo San Jorge. Comprender la experiencia de la virtualización de la enseñanza y las prácticas de digitalización de la cultura desde una región periférica del país, devela brechas materiales sobre el acceso, al mismo tiempo que permite una reflexión sobre el actual proceso civilizador.

Adquisición del saber

La categoría de saber, que atraviesa y nuclea el recorrido hasta acá presentado, se desprende de la propuesta de Lyotard quien, en la crítica a la condición postmoderna, sostiene que “no se puede saber lo que es el saber, es decir, qué problemas encaran hoy su desarrollo y su difusión, si no se sabe nada de la sociedad donde aparece” (1987, p. 14). Por ello, esta investigación pretende comprender las características de la sociedad actual para luego desentrañar las concepciones del saber. Si bien continúa vigente una perspectiva positivista del saber que se explica en relación con la fuerza productiva del hombre y sus materiales, hay otra perspectiva más crítica que pretende interrogar los valores y objetivos de la sociedad. En este sentido, Grinberg (2014) propone pensar en la escuela como la institución paradigmática en donde se construye ese vínculo entre el saber y el sujeto. Allí aparece la funcionalidad, es decir, el medio para acceder a un estadío mayor del saber, pero también a la crítica y reflexión. La promesa del saber en la escuela no solo implica su distribución, sino también producir un estado de conciencia para producir subjetividad (2014, p. 37).

En un primer acercamiento al campo, se llevaron a cabo entrevistas preliminares y exploratorias con jóvenes estudiantes de entre 12 y 14 años, con el objetivo de conocer cuáles son las aproximaciones al saber y cuál es el vínculo con la escuela.

En primer lugar, en las entrevistas, los y las jóvenes coinciden que el lugar en el que aprenden es la escuela, porque allí se establecen prácticas vinculadas a leer, investigar, copiar en la carpeta y rendir exámenes sobre un tema que los y las obliga a aprender. En general, el modo de acceso al conocimiento mayormente mencionado es el de la búsqueda de la información en internet, particularmente en Google. Sin estrategias trabajadas en el aula, los y las estudiantes, de manera intuitiva, realizan las búsquedas solicitadas y escriben en sus carpetas aquello que consideran importante. La capacidad de buscar información en internet no se pone en cuestión entre los entrevistados, ni desde el acceso a los dispositivos, ni en la capacidad de discernir aquello válido de lo que no. Comprenden que al leer las primas líneas de lo que Google ofrece pueden responder o completar la consigna dada, y eso es suficiente para elles.

En segundo lugar, los y las jóvenes asocian la idea de “saber sobre algo” con que la de “una información que les queda”, como una retención del conocimiento en la memoria. Incluso, una de las entrevistadas hacía referencia a un examen de biología para el que había estudiado y decía “estudié para la prueba, me quedará una o dos semanas más, como máximo, y listo”, aludiendo al descarte, a un conjunto de datos que son obsoletos luego de llevar a cabo el objetivo de rendir (y aprobar) el examen.

Como señala Grinberg, al analizar los cambios en el sistema educativo asociados a las tecnologías en el marco de la sociedad de la información, parecería ser que el eje de la enseñanza ya no es el conocimiento sino los caminos para acceder a él, en una confusión entre información, conocimiento y modos de ver el mundo (2013, p. 87-88). En este sentido, aquello que se cree sabido por parte de la entrevistada se explica en relación con su performatividad, es decir a la efectividad entre el input y el output del conocimiento (Lyotard, 1987).

Este vínculo también se hace evidente cuando se pone en tela de juicio el tiempo invertido en los videojuegos. Una de las entrevistadas hacía hincapié en que allí solo se aprende a jugar el juego, pero se interrogaba: “¿qué aprenden?, ¿de qué les sirve saber cuáles son los juegos?… para divertirse nada más”. Y profundizaba su reflexión con un ejemplo: “yo no voy a ponerme a jugar un juego que use pistolas. O sea, sí, tocando un botón disparas, pero no sabes en la vida real cómo usar un arma”. En este extracto nuevamente surge la importancia de la performatividad del saber, y de su utilidad para la vida práctica. Pero también de que la adquisición de ciertas habilidades y competencias debe poder ponerse a prueba en la interacción en el mundo social, afectivo y físico. En este caso, un saber digital que puede validarse en términos de destreza o incluso como capital social, esta joven lo juzga desde su uso en el “mundo real”.

En tercer lugar, entre los y las entrevistadas también es fuerte la relación del saber con los intereses o gustos personales. Por un lado, mencionaron conocimientos ligados a los hobbies como la pintura o la cocina. Si bien, buscan recetas e información en las tecnologías digitales no las destacan como sus principales fuentes de conocimiento, sino que se reconocen como “autodidactas” que aprenden a través de la práctica, por el ensayo y el error, en estas artes ligadas a las manualidades o lo artesanal.

Por otro lado, los saberes escolares toman mayor relevancia si son de interés para los y las entrevistadas, si se encuentran “atrapados” por lo que se les enseña. Una de ellas definió al saber cómo “aprender algo que te guste”. En este sentido dijo no conocer “muchos casos de gente que no le guste la materia y se la aprenda. El saber es algo que vos quieras y que te guste, y que lo quieras saber”.

Estas primeras entrevistas exploratorias nos permiten acercarnos a aquellos elementos que configuran el saber para los y las adolescentes que se encuentran atravesando el sistema educativo, entre las exigencias propias de la escuela y las de la sociedad. En este sentido, entendemos que es fundamental preguntarnos, en primer lugar, cuáles son las demandas de la cultura digital, escolar y social, es decir, cómo se configura la sociedad actual, en términos de Lyotard (1987), para luego averiguar si la escuela da respuestas a esas ambiciones. En segundo lugar, continuaremos nuestra indagación a futuro para comprender cuál es el vínculo de los y las jóvenes con el saber, y cotejar así qué lugar ocupa la escuela en la construcción del saber, en este vaivén entre los intereses vernáculos y aquellos ligados a la escolarización.

Reflexiones finales

Inscripto en las recientes investigaciones sobre los procesos de digitalización de la vida, esta reconstrucción bibliográfica en el marco de la investigación en curso propone analizar las condiciones de la sociedad postmedia y las transformaciones de la época actual desde la perspectiva de los y las jóvenes de entre 12 y 15 años que se encuentran atravesados por los tiempos de la sobreinformación y el multitasking. Frente a estas condiciones nos interrogamos por los modos de comprender y absorber aquello que rodea a las juventudes.

Nos interesa comprender de qué manera los y las jóvenes procesan la información ofrecida, cuáles son sus criterios para determinar la validez o veracidad de lo que leen y escuchan, cuáles son los modos de socializar a través de las redes, y cuáles son los procesos por los cuales adquieren ciertas habilidades y competencias para la interacción social, afectiva y física en la cultura digital. Entendemos que este grupo de destrezas o modos de hacer en el mundo configuran una matriz de pensamiento distinta a la tradicional, que dan cuentan del cambio de época en donde conviven distintos modos de acceder al conocimiento, de validar el saber a través de la lectura, de los medios masivos de comunicación, pero también a través de otros sistemas.

A partir de las primeras entrevistas realizadas observamos allí que no se pone en cuestión lo que se googlea, que esa práctica está asumida como una habilidad básica para el ejercicio escolar, en tanto que da respuestas a dudas y demandas propias del saber escolar. En cambio, sí se cuestiona lo que se aprende en la escuela y por fuera de ella, en su valor de utilidad para la vida, de performatividad. Subyace, en los primeros relatos la idea del tiempo y el espacio: un tiempo finito que debe administrarse para que rinda, y un espacio limitado que necesita descartar lo innecesario. En este sentido, estas aproximaciones nos abren nuevos interrogantes sobre cómo estos y estas jóvenes comprenden el mundo, el tiempo y el espacio en la sociedad postmedia.

Desde la perspectiva de la tesis en curso, consideramos que comprender cuál es el vínculo que los y las jóvenes sostienen con las tecnologías nos permitirá trazar las prácticas, los discursos, las aplicaciones y los dispositivos que atraviesan los modos de construcción de las subjetividades posmodernas. Así, podemos analizar lo que sucede entre cada sujeto y la tecnología, especialmente entre los y las jóvenes, para identificar los puntos de contacto entre el entorno mediático y la dimensión anímica y subjetiva de los jóvenes, tanto dentro como fuera de la escuela.

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  1. Profesora en Ciencias de la Comunicación Social (UBA) y Becaria doctoral CONICET -CIT-Golfo San Jorge – UNPA-UACO. El presente escrito se desprende del trabajo de tesis doctoral del Doctorado de Humanidades (UNSAM). julietalzaga@gmail.com.


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