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Prólogo

Brígida Baeza[1]

Estamos frente a un libro que refleja el resultado del esfuerzo colectivo iniciado en los últimos años con diferentes acciones, como talleres, encuentros y otros espacios de intercambio en actividades de investigación y extensión universitaria, en el campo de los estudios sociales sobre juventudes. 

Podemos afirmar que “Juventudes, experiencias, prácticas y políticas en Patagonia” se viene gestando al calor de los procesos de (re)configuraciones juveniles, donde se enmarcan las luchas de jóvenes que dieron origen a múltiples avances en materia de acceso a derechos y políticas públicas. De modo paralelo asistimos al lugar que va ocupando un grupo etario que anteriormente fue invisibilizado desde la academia y por el Estado en sus distintos niveles. Esa área de vacancia se fue cubriendo desde diferentes disciplinas, con la advertencia de que sólo un tipo de trabajo interdisciplinario podría contribuir a la construcción de un campo que necesariamente debía recuperar teórica y metodológicamente los aspectos centrales y problematizadores de las ciencias sociales que se caracterizan por su dinámica y complejidad. El rasgo fundacional vinculado a la interdisciplinariedad en los estudios sociales sobre juventudes se refleja en el conjunto de trabajos que los y las autores nos ofrecen, estos textos invitan a la lectura atenta abriéndonos la posibilidad de diálogo e intercambio con sus investigaciones. Así, nos encontramos ante un libro que nos ofrece pensar y entender a las juventudes desde la historia, la antropología, la sociología, la comunicación social, las ciencias de la educación, el trabajo social, la psicología, entre otras disciplinas que dan cuenta de una valiosa heterogeneidad de miradas. 

Una de las mayores cualidades de esta producción se encuentra en presentarse como un “libro abierto”, donde se comparten resultados de investigaciones que nos muestran avances sustanciales de temáticas escasamente exploradas. Y, a la vez, se presentan perspectivas novedosas y creativas que van dejando pistas para su continuidad tanto propia como de otros/as investigadores que puedan sumarse a la profundización del campo de estudios sociales sobre juventudes desde el sur. 

En cada uno de los capítulos que componen las seis partes del libro, las compiladoras han logrado reunir un conjunto de investigaciones que vienen dialogando entre sí, nutriéndose de los debates iniciados en talleres, seminarios, Workshops y grupos de estudio. Todos estos espacios oficiaron de “cocina” a la que se llevaron documentos, entrevistas, imágenes, producciones audiovisuales, anécdotas, datos estadísticos, historias, hipótesis, dudas y afirmaciones vinculadas a las investigaciones en curso. Compartir todos estos elementos permitieron generar y fortalecer la problematización de cada caso compartido y conocer distintas estrategias metodológicas. Siguiendo el consenso para definir el concepto de juventudes en plural, fue claro como la evidencia empírica mostraba la heterogeneidad, asimetrías y al mismo tiempo ciertas continuidades que fueron definiendo los límites –siempre porosos- del campo de estudios sociales sobre juventudes en el sur. En este sentido, situar y contextualizar las referencias al territorio patagónico, no ha impedido sumar a quienes desde otros ámbitos vienen trabajando temáticas con puntos de conexión con las realidades patagónicas como es el caso de la participación de jóvenes en el ámbito de las luchas medioambientales, entre otras temáticas que el libro recupera desde la escritura de especialistas en los temas que integran esta obra. 

Los trabajos se agrupan en partes definidas del libro: juventudes, historia y memoria, feminismos y juventudes, espacios de participación política juvenil, políticas sociales y penales de juventudes, experiencias educativas y estudiantiles y cultura, género y sexualidades que van dialogando y entramándose entre sí. Al mismo tiempo, se plantea un intercambio con referentes del campo de estudios sociales de las juventudes y con otros estudios vinculados a políticas sociales, géneros y sexualidades, migraciones, memorias, historia reciente, educación, delito, política, sexualidad, entre otros. El eje articulador está representado por la resignificación de prácticas y experiencias de las juventudes en distintos espacios que cada investigador/a construyó como “unidad de análisis”. De este modo, se consideran los aspectos estructurales ligados a la mirada estatal que se refleja en las políticas sociales orientadas al grupo etario de jóvenes y es recuperada en aquellos trabajos que se proponen contextualizar las políticas de recreación, penales, educativas, de salud, de empleo, entre otros órdenes en que el estado se hace presente o ausente. A su vez, estas perspectivas fueron puestas en discusión a través de otras miradas que buscan visibilizar a los grupos de jóvenes ubicándolos en el centro del análisis a través de metodologías que recuperan las voces y registros juveniles. 

En este sentido, este libro nos ofrece poder observar a las juventudes en sus espacios de participación política, de celebraciones estudiantiles, de aprendizajes, entre otras prácticas que se gestan y construyen en la calle, la escuela, los talleres, el barrio, la virtualidad, los clubes, los centros socio-recreativos. En el campo de la política es claro cómo los grupos juveniles tienen un fuerte protagonismo donde se hacen visibles puentes entre el pasado- presente y las luchas feministas y medioambientales. También es significativo que se consideren las emociones, los cuidados, las movilidades, los saberes, el trabajo, la fiesta, el juego, el delito, el género,  entre otros tópicos presentes en los distintos análisis. Así, se presenta una perspectiva crítica y al mismo tiempo atenta a problematizar la mirada local en diálogo con los debates teóricos-metodológicos vigentes y emergentes del campo de estudios sociales sobre juventudes. 

De esta forma, “Juventudes, experiencias, prácticas y políticas en Patagonia” pasa a formar parte de las discusiones y debates académicos sobre estudios ligados a las juventudes y además se ofrece como insumo para la intervención social en torno a las problemáticas juveniles. Este aspecto podríamos decir que es inherente al campo de estudios sociales de las juventudes, quienes forman parte de espacios académicos valoran el trabajo conjunto con personas que tienen como lugares de trabajo organismos del estado que implementan políticas sociales orientadas a las juventudes. Al mismo tiempo, en base a este diálogo se valora la formación académica como espacio de reflexión de lo cotidiano, de los problemas que se suscitan en contextos de intervención y que requieren de un tipo de análisis en procura de mejores prácticas para el abordaje que tienen como centro a las juventudes. 

La reunión de las agencias estatales que implementan políticas sociales sobre juventudes en conjunto con los grupos de investigadores provenientes de distintas disciplinas de las ciencias sociales han consolidado distintos espacios que vienen fortaleciendo los lazos e intercambios y también sus propios procesos de formación a través de tesis de grado y posgrado, del acceso a becas de estímulo a las vocaciones científicas, de becas doctorales, entre otras políticas de fortalecimiento de un sistema científico que da muestras de expansión en las últimas décadas. 

A los procesos de formación debemos sumar los impulsos provenientes de espacios que tienen como objetivo el fomento de las investigaciones sobre el campo de estudios juveniles, tal como se viene desarrollando desde el grupo de estudios sobre Juventudes: Tramas, experiencias y prácticas sociales en Patagonia, del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patagonia (Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco). Este grupo plasma un tipo de labor que combina la investigación con la docencia y se traduce en prácticas extensionistas universitarias y de transferencia de conocimientos. Sin duda, los espacios que se han consolidado en los últimos años, como redes temáticas en torno a juventudes, las reuniones nacionales de Investigadores/as en Juventudes en Argentina, entre otros eventos de carácter regional han contribuido a fortalecer y enriquecer un tipo de análisis que no sólo repara en lo etario por sí mismo, sino que está atenta a las diferencias y diferenciaciones en torno a la clase, al género, al origen étnico o nacional, y a otras condiciones que refieren a contextos y situaciones que anclan en lo local. 

Por todo lo mencionado, invito a leer y compartir este libro, poniendo en valor el trabajo y el sentido colectivo de estos textos que es aportar ideas, miradas, conceptos, reflexiones y discusiones para conocer y comprender los mundos juveniles en Patagonia. 


  1. Dra. Brígida Baeza. Es investigadora de CONICET y directora del IESyPPat (2015- 2022). Posee una amplia trayectoria referida a los estudios migratorios interculturales en Patagonia, dirige el programa de investigación: Desigualdades sociales en la Cuenca del Golfo San Jorge. Universidad Nacional de la Patagonia- FHCSO. Dicta seminarios de posgrado en universidades nacionales y latinoamericanas.


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